Arendelle es un reino medieval aislado en las grandes montañas de Noruega. Este reino ha estado aislado por muchos siglos, nunca ha tenido contacto con el mundo más allá de las frías y extremosas montañas. Esta tierra es gobernada por la Reina Elsa, la anomalía. Esta anomalía ha sido un gran problema desde su nacimiento.

Sus padres le dijeron que ella debía mantenerse oculta hasta que aprendiera a usar sus poderes por lo que ella estuvo años y años en su habitación tratando de aprender a controlarse pero al mismo tiempo, viviendo con un terrible miedo a sí misma.

Este miedo se alojó en su corazón hasta la muerte de sus padres. Ella había estado escondiendo sus poderes de todos, incluso de su hermana Anna. Todo esto desencadenó una serie de malas situaciones: el día de su coronación, todo salió mal. Ella perdió los estribos en una discusión con su hermana porque ella quería casarse con un desconocido.

La desesperación de la pelea la desconcentró de controlar sus poderes y entonces todos supieron su secreto. Debido a ese pequeño momento de debilidad, todo su pueblo estaba asustado ante su magia por lo que, no le quedó de otra más que huir a las montañas para escapar.

El miedo se arremolinaba sobre su corazón, estaba asustada, todos estaban asustados. Pronto, no solo Arendelle, sino también el resto de los reinos aislados sabrían de lo ocurrido. La joven corría mientras sus pies se hundían en la nieve, miles de pensamientos atacaban su mente pero, a pesar de estar completamente aterrorizada, dentro de su propio miedo, encontró libertad…

Ya no tenía que ocultar sus poderes, ahora que se encontraba en las montañas, podría dar rienda suelta a sus habilidades… y eso hizo…

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Jack estaba volando tranquilamente por la ciudad de Jamie cuando sintió un mareo que lo hizo descender de golpe. Alarmado pudo ver como perdía momentáneamente la habilidad para volar, la gravedad lo tenía en sus garras y lo aventaba sin piedad contra el suelo.

Por poco se estrella contra el asfalto. Apenas pudo recuperar el equilibrio pero si se golpeó contra un árbol por haber descendido tanto. Llevó la mano a su pecho tratando de recuperar el aliento ¿Qué está pasando?

Con un suspiro, el espíritu de la diversión admitió que estaba preocupado, debía consultar a alguien pero ¿a quién? Sabía que Conejo se burlaría de él, aunque desde que se había vuelto guardián, tenían una relación más cordial. Hada siempre estaba ocupada al igual que Meme, lo mejor sería consultar a Norte.

Una vez que lo decidió, sacó una esfera de su bolsillo y la lanzó al suelo abriendo un portal al Polo Norte. Una vez que sus pies descalzos tocaron el suelo, sintió la calidez del lugar. Algo extraño teniendo en cuenta que estaba en uno de los lugares más fríos del mundo. Un Yeti lo vio y corrió a avisar al hombre del traje rojo. Santa Claus apareció pronto con una amplia sonrisa.

-¡Jack Frost!-lo saludó abrazándolo con fuerza. El espíritu del invierno no pudo evitar sonreír al verlo. Norte lo soltó y le dio una fuerte palmada en la espalda- ¿Qué haces aquí, Jack? No los he llamado…

-Lo sé, es solo que estoy un poco preocupado, es todo-comentó Jack tratando de restarle importancia a su gran preocupación mientras jugaba nerviosamente con el cayado en sus manos.

-Oh, ya veo… debe ser algo importante si es que estás aquí…-comentó el hombre de la barba- No te preocupes, llamaré a todos y nos cuentas…-añadió caminando a la mesa de control y estuvo a punto de accionar la palanca que activaría la aurora boreal para llamar al resto de los guardianes.

-¡NO, NO, NO, NO!-exclamó el joven albino jalando a Santa Claus para apartarlo de la mesa de control- No quiero que nadie se entere aun… no quiero preocupar a los demás ¿entiendes? –además de que eso lo haría ver como el guardián más débil y no podía permitirlo.

-Oh… entiendo, entonces vamos a mi taller para que hablemos… -y dicho esto, el hombre del traje rojo comenzó a caminar a su taller privado. Jack lo siguió hasta que entraron y él cerró la puerta. Norte despejó la mesa dejando los juguetes sin terminar en una de las mesas del fondo y se sentó-Cuéntame, ¿qué ocurre, Jack?

Jack se sentó en una silla frente al hombre de la barba y suspiró. No sabía por dónde empezar por lo que comenzó a contarle que se sentía débil desde hacía 21 años, de vez en cuando tenía mareos que parecían intensificarse últimamente. Norte lo escuchó con atención antes de notar como su interlocutor se balanceaba hacia adelante como si se fuera a desmayar…

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Elsa estaba emocionada, no solo parecía tener control por sus poderes sino también, estos habían aumentado. Podía sentir el poder corriendo por sus venas mientras levantaba un inmenso castillo en una de las montañas cercanas a Arendelle. Si no podía regresar a su reino, crearía el suyo donde ella pudiera vivir sin ocultarse.

Un movimiento de manos por aquí y por allá levantando los muros de su futura fortaleza. Nadie la molestaría ahí, sería libre. El hielo se apiló en pilares mientras el suelo se cubría de escarcha. Sus poderes escalaron las columnas hasta formar el techo, chocando en picos para finalmente caer en una estrella de hielo sobre la cabeza de la reina.

El corazón de Elsa latía con violencia debido a la emoción del momento, la libertad la embriagaba, la cubría al igual que sus poderes. Sonriendo, liberó su cabello dejando que éste cayera en una trenza sobre su hombro. Finalmente la escarcha se acumuló en el borde de su vestido, trepando lentamente hasta convertir la tela en una totalmente diferente.

Ahora ya no había miedo, tan solo había poder y libertad… y eso le encantaba.

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-¡Jack! ¡Jack! ¿Me escuchas? –preguntó una voz entre la oscuridad. El espíritu de la diversión no sabía lo que había pasado. En un momento estaba hablando con Norte y al siguiente… todo se había vuelto oscuro- ¡Vamos Jack! ¡Reacciona!

Sus parpados se sentían pesados, no había estado en una oscuridad así desde que se había vuelto un espíritu, parecía que realmente estaba de nuevo en el interior del enorme y oscuro lago negro donde se había caído estando en vida. Pero no tenía frío, sentía el calor del taller de Santa Claus

-¿Cuánto tiempo lleva así?-preguntó una voz diferente a la de Norte. Oh no, Conejo estaba ahí…

-Casi una hora, caí en pánico y los llamé porque no puedo despertarlo…-dijo el anfitrión con preocupación en la voz

-Oh pobre Jack… ¿Qué crees que le esté pasando?-preguntó una voz femenina. ¿Hada también estaba ahí?

-No lo sé, deberíamos preguntarle al hombre de la luna, él debe saber porqué Jack está así… -comentó Norte y en ese momento Jack abrió lentamente los ojos descubriendo a los otros cuatro guardianes mirándolo con preocupación. Estaba acostado sobre la mesa del taller. Se sentó con cuidado y llevó una mano a su cabeza. Aún se sentía algo mareado y tenía ligeras nauseas.

-Necesitamos hablar con el hombre de la luna-dijo el joven albino bajando con cuidado de la mesa y tomó su cayado para estabilizarse- Espero que realmente me conteste…

-Ya verás que si, Jack-dijo Hada con una suave sonrisa- él siempre tiene la respuesta y sabe lo que tenemos que hacer.

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Gracias por leer y por sus comentarios

escudodeplata: Espero haber respondido tu duda en cuanto al problema de las épocas y espero que no sea muy disparatada la idea.

cistxc: Gracias por leer y por tu comentario

MyobiXHitachiin: Aquí está la continuación. No hay de que, gracias por leer

Piero: Me alegra que te haya gustado. Espero que esté bien la idea que se me ocurrió...

Nastinka: Jeje no te diré lo que va a pasar, debes seguir leyendo buajaja

: Sigo xD jejeje