Jack llevaba cierto tiempo en Arendelle. Aún le costaba trabajo concebir la idea de que existiera un reino tan rural. Estaba acostumbrado a los autos moviéndose a toda velocidad en las calles, al ruido de las televisiones y los radios, los centros comerciales bulliciosos y los miles de niños, hombres, mujeres, mascotas, etc.

Arendelle era totalmente diferente a todo lo que había visto antes. Aquí los carruajes y carretas dominaban las calles, la población del reino era relativamente pequeña, las personas pasaban las tardes en familia junto a la chimenea, etc. En el palacio, la princesa cantaba y bailaba por los pasillos con sus amigas, plebeyas del pueblo, mientras Elsa se dedicaba a los asuntos de la corona.

El espíritu de la diversión se acostumbró rápidamente a convivir con ambas chicas pero ellas no. Se les olvidaba que él vivía también en el palacio por lo que se asustaban constantemente cuando las puertas se cerraban repentinamente, los documentos o libros caían al suelo sin ningún motivo y las chimeneas se apagaban de la nada. Así era como ellas recordaban que Jack existía.

Al joven espíritu le aburría mucho estar ahí, Anna y Kristoff salían a pasear por los bosques y montañas cercanas diariamente mientras Elsa se la pasaba trabajando y estudiando asuntos acerca del reino. Olaf era el único que lo buscaba llamándolo "fantasma de nieve".

Frost, al ser guardián, sentía la necesidad de divertir a la gente por lo que una mañana decidió llenar de nieve la plaza principal y dejar todo preparando para una colosal guerra de bolas de nieve. Los niños y aldeanos de Arendelle disfrutaron con emoción su regalo pero le agradecieron todo eso a la Reina. Jack, por más que trató de que todos lo vieran, no lo logró, cosa que lo frustró y decidió desaparecer un rato por las montañas.

Estaba volando sobre el gran lago que llevaba al mar cuando de pronto vio que se acercaban 3 barcos a lo lejos. Curioso, se acercó al muelle justo cuando el cuidador del mismo mandó llamar a la reina. Los 3 barcos imponentes se acercaron a la orilla dispuestos a desembarcar.

Elsa llegó a los pocos minutos en un carruaje justo para ver que un pequeño ejército descendía del barco principal. Al frente de la comitiva iba un joven alto, de aproximadamente 24 años, de cabello cobrizo y una barba notoria. Sus ojos verdes chocaron contra los ojos azules de la reina cuando ésta bajó del carruaje seguida por el trineo de Anna y Kristoff.

Jack descendió parándose entre la multitud curiosa que observaba la escena.

-Bienvenidos a Arendelle-dijo Elsa con elegancia saludando a los recién llegados

-Gracias reina Elsa-dijo el joven haciendo una reverencia sin dejar de sonreír ampliamente- Soy Brynjolf pero mis amigos me llaman Brynjolf… no, no es cierto, me llaman Jolf-el joven rió de su chiste privado.

-¿De dónde viene, joven Brynjolf?-preguntó la monarca con una leve sonrisa- veo que su barco no tiene una bandera insignia.

-¡Oh sí! Olvidamos la bandera en casa- respondió él con una sonrisa avergonzada- me disculpo por eso… vengo de las Islas del Sur-tanto Elsa como Anna se quedaron en shock- soy el hermano mayor de Hans… ¿lo recuerdan verdad?

-¡Oh! ¡Claro que me acuerdo de él!-gruñó la princesa arremangándose mientras bajaba del trineo- él no es bien recibido aquí…-Anna estaba dispuesta a golpear al recién llegado por lo que su novio la sujetó por la capucha de su capa. Ese acto hizo reír a Jack.

-Oh lamento oír eso, princesa-dijo Jolf sin dejar de sonreír incluso a pesar de que parecía que la joven lo haría puré a golpes.

-Ya veo… y si me permite preguntar… ¿qué hace aquí?-preguntó la reina confundida tratando de evitar el recelo en su mirada

-Vengo para presentarme, traigo regalos y quiero presentar disculpas por parte de mi reino…-Jolf hizo otra reverencia ante la joven reina.

-¿Disculpas?-preguntó Elsa notando como de los otros dos barcos comenzaban a descender varios aldeanos cargando bandejas de oro, jarrones con flores de todos colores, chocolates, etc.-oh vaya…

-¡Chocolate!-Anna observaba las barras con tanto deseo que incluso olvidó que debía golpear a Brynjolf. Kristoff negó con la cabeza al ver a su novia. Jack observaba los regalos con curiosidad.

-Espero que acepte estos regalos como muestra de profundo arrepentimiento desde el Reino de las Islas del Sur debido al comportamiento de mi hermano Hans-dijo Jolf-no sabíamos que había salido de nuestra región, hay muchas islas en el sur ¿sabe? Una vez que descubrimos que él no estaba, mandamos una flota de exploración y ésta se encontró con el barco que envió usted. Hans recibió un buen castigo, no tenga la menor duda.

Elsa asintió. Realmente no sabía qué decir, no le guardaba rencor a Hans por lo que no esperaba que el Reino de las Islas del Sur mandara a uno de los príncipes junto con regalos de arrepentimiento.

-Ahm… pues agradezco sus regalos, de verdad no sé qué decir…-comenzó la reina- No debió molestarse…

-No es una molestia, Alteza- dijo Jolf-así pues, para terminar de limar asperezas entre ambos reinos, he venido aquí para pedir su mano en matrimonio, reina Elsa-y para sorpresa de todos, el mayor puso una rodilla contra el suelo antes de sacar un anillo de plata con un diamante en forma de copo de nieve.

Todos los curiosos comenzaron a murmurar entre ellos mientras la reina tan solo lo observaba atónita. Anna abrió los ojos desmesuradamente antes de cruzarse de brazos

-¿No que no se podía uno casar con alguien a quien acabas de conocer?-preguntó la joven mirando a su hermana de forma acusadora.

-¡Claro que no te puedes casar con alguien a quién acabas de conocer!-exclamó Elsa negando con la cabeza- Agradezco su ofrecimiento pero…

-Alteza, si me permite, le aseguro de que si el problema es el hecho de no conocernos adecuadamente, no debe preocuparse-Jolf chasqueó los dedos y un par de sirvientes bajaron un cofre con sus objetos personales- Puedo quedarme aquí si usted me lo permite para que podamos conocernos mejor…

Elsa no sabía que decir, quería negarse pero su instinto diplomático le obligaba a darle una oportunidad por lo que aceptó. Anna se acercó al joven y lo amenazó de muerte si se atrevía a herir a su hermana o apoderarse de Arendelle. Jolf dijo que realmente no había sido su plan, sus padres habían dado la orden y él debía obedecer.

Jack observaba molesto al joven castaño, no le inspiraba confianza, además de que no le atraía la idea de que hubiera un hombre rondando por los pasillos del palacio. El espíritu de la diversión se acercó a la reina notando la cara de aflicción, al parecer ella también pensaba lo mismo.

-Todo sea por el bien de Arendelle… supongo…-murmuró la joven para sus adentros una vez que subió al carruaje. En ese momento, el albino sintió pena por ella, aunque quizás no fuera tan malo y realmente se llegara a enamorar de Jolf. Anna y Kristoff subieron al trineo de éste último y escoltaron el carruaje hasta el castillo. Una suave escarcha comenzó a caer sobre el reino demostrando los nervios de la reina ante este nuevo problema.


Gracias por leer y por sus comentarios

Myobi: jeje lamento decirte que va a tardar un rato en que Elsa pueda ver a Jack, pero no te preocupes, la espera será bien recompenzada

cistxc: lamento que sea tan corto pero procuro actualizar lo más pronto que puedo. Últimamente estuve un poco ocupada pero aqui está la continuación

Piero: Sip, pobre Jack pero le irá bien, espero.

Nastinka: Jeje quizás tarde más que un par de días en volverse visible...

Espero que les haya gustado y no olviden comentar.