Una nueva tormenta se había instalado sobre Arendelle. Había nieve en las copas de los árboles y una suave escarcha se había instalado en el lago principal. Los vendavales helados azotaban la ciudad en las noches y todo parecía concentrarse en el palacio. Elsa era un caos pues a pesar de que Anna no se despegaba de ella y la ayudaba como podía a mantenerse tranquila, todo estaba muy mal. Brynjolf no la había ido a visitar por el miedo que sentía y Jack seguía en la enfermería. La reina, muy avergonzada, no había querido ir a verlo pero la princesa le había dicho que se había desmayado por la pérdida de sangre pero los sanadores creían que se recuperaría al final de la semana.
-Anna ¿qué voy a hacer?-preguntó la monarca. Sentía tanto poder en su interior que parecía a punto de estallar- No puedo controlar tal cantidad de poder y además controlar mis emociones- cada paso que daba, congelaba un poco el suelo.
-¿Y si llamamos a Santa y al conejo de pascua?-preguntó la menor que se encontraba sentada cerca del fuego con mil cobijas encima pues se estaba muriendo de frío- o quizás la familia de Kristoff sepan que hacer, el abuelo es muy sabio…
-Uhm… quizás podamos ir a verlo, incluso podríamos llevar a Jack-comentó la joven reina sintiendo una punzada de culpabilidad y preocupación al pensar en el joven, lo cual no pasó desapercibido por su hermana
-Si tanto te preocupa, deberías ir a verlo-comentó ella con una débil sonrisa- Quizás ya despertó y cuando veas que está bien, sentirás menos culpa y te quitarás un peso de encima
-¿Crees que sea lo correcto? ¿Qué tal si no quiere verme porque le estoy quitando sus poderes?-preguntó Elsa angustiada retorciendo sus manos y un par de estalactitas surgieron del techo.
-Él s-se pre-preocupó po-por ti-comentó Anna estremeciéndose y acercándose aún más al fuego- y co-confiaba en que lo pu-pudieran re-resolver ju-juntos, cre-creo que es mo-momento de que tu también co-confíes en él…
-Tienes razón… iré a verlo…-comentó la reina y salió de la habitación caminando rumbo al ala de enfermería. No podía evitar retorcer sus manos con preocupación mientras caminaba. Una sirvienta la dejó pasar, todas las chimeneas de la enfermería estaban encendidas por lo que la habitación estaba bastante cálida. La única cama ocupada era la de Jack.
Elsa se acercó preocupada pero al ver que estaba prácticamente ileso y que se estaba recuperando, se sintió más tranquila. Ahora finalmente podía mirarlo bien pues por su miedo y angustia no había podido observarlo a detalle. Parecía increíble, como si hubiera salido de la nada. Entonces notó que entre su cabello blanco se asomaban un par de mechones castaños. Vagamente le recordaba a Anna cuando la dañó sin querer.
Tímidamente acarició su mejilla con cuidado pero a pesar de que lo hizo con la mayor delicadeza posible, lo despertó. Sus miradas se cruzaron y Elsa se quedó estática. Los ojos ajenos eran de un tono extraño pues eran de un azul congelado en el centro pero de un cálido castaño alrededor. Esa mirada la tuvo sin habla por un momento hasta que carraspeó y trató de recobrar la compostura
-Ehm… ¿cómo te sientes?-preguntó ella con cierta timidez en la voz pues realmente temía que él se enojara por lo que había ocurrido-Yo… lamento lo que pasó… no debí atacarte pero… no puedo controlar mis poderes, son demasiado fuertes…
-Estoy mejor… creo…-Jack trató de incorporarse pero sintió un mareo y se quedó acostado. En realidad se sentía fatal pero no quería preocupar a la reina, lo que menos necesitaba ella era tener alguna otra preocupación o ansiedad que desencadenara sus poderes-Debo llamar a los otros guardianes…
Ante el asombro de la reina, el joven sacó la esfera mágica de su bolsillo y estuvo a punto de agitarla cuando entró Olaf corriendo y gritando de emoción.
-¡Elsa! ¡Reina Elsa! ¡Qué emoción!-exclamaba moviendo sus manos de rama cuando de pronto escucharon unos pasos detrás de él- ¡Sven le pidió matrimonio a Anna!
-¡Olaf! ¡Ven! ¡No digas na…!-Kristoff se detuvo al ver a la reina. Al parecer había intentado mantener la noticia en secreto pero el hombre de nieve se había enterado y se le había escapado para avisarle a Elsa- ehm…-Anna entró corriendo a la enfermería detrás de ellos con una amplia sonrisa en los labios
-¡Elsa! ¡Mira! ¡Mira!-exclamaba emocionada mostrándole un anillo de compromiso hecho de piedra que obviamente había pertenecido a muchas generaciones de trols- ¿No es maravilloso? ¡Me voy a casar!
-Hey, felicidades-dijo Jack con una leve sonrisa tratando de aguantar el dolor de cabeza que lo atosigaba.
-¿Una boda? ¿Ahora?-la monarca estaba en shock y no sabía que decir. Era obvio que le agradaba mucho Kristoff y pues llevaba más tiempo conociéndolo además de todo lo que había hecho por su hermana, era obvio que no era como Hans y sin embargo no podía concebir que su pequeña hermana fuera a casarse mientras estaba en esa situación- ¿No creen que no es un buen momento para una boda?
-¡En realidad es el mejor momento para una boda!-exclamó la princesa emocionada abrazando a Kristoff con fuerza-así nos desharemos de Brynjolf porque no puede haber dos bodas y tendrá que irse…
-Pero hay que hacer preparativos y eso…-comenzó Elsa retorciendo sus manos cuando sintió que Jack sujetaba su mano y le dedicaba una sonrisa tranquilizadora.
-Déjale los preparativos a Anna-comentó y la princesa le sonrió agradecida sin dejar de dar vueltas por la habitación- Necesitas relajarte y la boda servirá para distraerte… olvida todos los problemas del mundo, solo sé feliz y comparte este maravilloso momento con Anna…
-Pero…-Elsa suspiró y se relajó ante la sonrisa ajena antes de asentir con la cabeza- de acuerdo… gracias Jack…- en ese momento, la temperatura aumentó pues la reina sintió una suave calidez y emoción al ver a su hermana emocionada por la boda. El joven en la camilla sintió que algunos poderes regresaban a él por lo que pudo sentarse con cuidado.
-Hay que preparar las flores, la música, los invitados…-parloteaba la reina mientras su prometido la observaba con una sonrisa divertida en los labios. Olaf sonreía emocionado también- …la comida… ¡y el chocolate! ¡Mucho chocolate! ¿Podemos pedir pastel de chocolate?
-Claro que podemos-dijo Kristoff y la menor se lanzó a sus brazos explotando de emoción.
El pueblo celebró con gran alegría el anuncio de la futura boda de la princesa de Arendelle. Brynjolf se dio cuenta que en realidad ya no tenía nada que hacer ahí por lo que también anunció su partida después de la boda. La noticia se corrió por todos los reinos cercanos por lo que varios invitados comenzaron a llegar para ayudar con los preparativos de la boda. Sería la boda más importante del siglo.
A Elsa le agradaba mucho ver a la menor tan emocionada y no preocupada por ella. La princesa recibía a los recién llegados y dirigía todas las decoraciones del palacio. Kristoff también ayudaba a colgar listones aquí y allá y estaba trabajando en una escultura de hielo para el gran día. Parecía que había un pequeño rayo de luz en la oscuridad. Una esperanza en las tinieblas.
Jack, que ya se había recuperado, también ayudaba a la decoración. Como había disminuido la tensión de la monarca, podía volver a volar, sin embargo debía hacerlo con cuidado porque ahora podía lastimarse con facilidad. Su cabello seguía teniendo mechones castaños pero decidió no darle mucha importancia.
Parecía que había un pequeño rayo de luz en la oscuridad. Una esperanza en las tinieblas pero pronto llegaría alguien que no tenían en cuenta.
Un mayordomo entró a las cocinas donde Anna se encontraba con Kristoff preparando el menú y les indicó que alguien había llegado y que la esperaba a ella y a Elsa en la entrada del palacio. La princesa asintió y dejó a su prometido escogiendo la comida mientras corría a la habitación de la reina. Al entrar la encontró platicando con Jack de algún regalo adecuado para los novios.
-¿Un trineo? No, no, Kristoff ya tiene uno y creo que se sienten cómodos con ese-comentó la reina antes de escuchar los pasos apresurados de su hermana- ¿Estás bien? ¿Qué ocurre?
-Alguien quiere vernos en la entrada-anunció la menor tratando de recuperar el aliento. La monarca le preguntó si sabía quién era- Uhm… no, olvidé preguntar… vamos, no lo dejemos esperando.
Las dos hermanas bajaron las escaleras principales hacia la puerta de la entrada seguidas por Jack. En el umbral se encontraba un joven alto y esbelto, de cabello negro y porte elegante. Detrás de él había un pequeño ejército. Una vez que las dos chicas se acercaron, el joven hizo una elegante reverencia.
-Reina Elsa de Arendelle y princesa Anna de Arendelle, es un honor-dijo con voz calmada y profunda- He oído las buenas nuevas acerca de las futuras nupcias de la princesa y vine a presentar un regalo como muestra de paz entre nuestros reinos.
-Uhm… gracias pero… ¿quién eres tú?-preguntó la menor pues no recordaba haberlo visto en su vida.
-Mi nombre es Rognvald, nuevo Duque de Weselton-anunció y los ojos de ambas chicas se ampliaron. Anna lo señaló con la boca abierta sin saber qué decir- Veo que están muy sorprendidas, vengo a enmendar los errores y faltas de mi predecesor quién fue removido de su cargo en cuanto se supo de sus agresiones a la corona de Arendelle.
-Lo que nos faltaba…-gruñó Jack sin poder evitarlo y todos lo miraron sorprendidos- Es obvio que es otro pretendiente de la reina ¿no es así? –para sorpresa y disgusto de todos, Rognvald asintió.
Gracias por leer
Lamento haberme tardado tanto en actualizar, sé que dije que no actualizaría cada siglo pero no me gustaba como quedaba el capítulo y sufrí un pequeño problema de inspiración pero aquí está.
Gracias por sus comentarios
Nastinka: Gracias por tu comentario, me alegra que te haya gustado la canción
iti: Gracias por tu comentario, prometo continuar lo más pronto posible
Fanny: Gracias por leer, que bueno que te gusta mi fic, aquí hay un poco de Jelsa, ya va naciendo poco a poco el amor jeje
Espero que les haya gustado y no olviden comentar
