Dormía, dormía tan profundamente que no escuchó los primeros golpes educados de uno de los sirvientes a su puerta, pero después del golpe diez mil, se despertó levemente.

-¿Princesa Anna? –dijo la voz educada- ¿Princesa Anna? –la joven se sentó en la cama aún dormida y con los ojos cerrados- Oh lamento mucho despertarla

-No, no, no… no lo hiciste-dijo recargando el mentón en una de sus manos- desperté hace horas… -y se volvió a quedar dormida. Entonces su mentón resbaló por su mano y se despertó de golpe- ¿Ah? ¿Quién es?

-Oh sigo siendo yo, Alteza-comentó la voz nuevamente- Pronto comenzará la ceremonia, tiene que arreglarse…

-Por supuesto-dijo Anna estirándose y frotándose los ojos para despertar- ¿Arreglarme para qué?

-Uhm… ¿su boda, princesa?-el sirviente puso los ojos en blanco

-Ah sí… mi boda… mi boda…-De pronto la realidad le cayó de golpe y abrió los ojos emocionada al ver su vestido de novia- ¡Hoy es mi boda!- saltó de la cama, tenía que buscar a Elsa para que le ayudara con el vestido.

Con un sentimiento de déjà vu, la princesa corrió por los pasillos en su bata de dormir y el cabello revuelto hasta la habitación de la reina. Por un momento recordó como esa puerta había estado cerrada el día de su coronación, pero hoy no, hoy esa puerta estaba abierta y su querida hermana estaba ahí, ya con el vestido de dama de honor puesto.

-Tu puerta está abierta, la mía igual, creí que ya no ibas a estar- cantó Anna entrando en la habitación seguida por un par de mayordomos que le mostraron la vajilla que se ocuparía en ese día tan especial- y hay tantos platos ¿quién se va a casar?

- Pues tu, hoy es tu día especial jeje-comentó la monarca con una leve sonrisa. Le gustaba mucho ver a su hermana así de feliz.

-Pero también puede ser tu día especial, Elsa- La menor tomó sus manos y la miró a los ojos con una sonrisa- Vagando siempre en este hogar, en el vacío del lugar, hoy por fin esto cambiará…

-Anna…-claro que su hermana le reprochaba el hecho de que siempre estuviera sola en el palacio, pero era algo que Elsa necesitaba, soledad

-Llegarán personas reales, algo muy raro será, pues lista estoy, por fin un cambio habrá-cantó la princesa antes de que su hermana la arrastrara hacia su habitación para ayudarla a arreglarse. La menor tomó el vestido y bailó con él por la alcoba- Pues finalmente y como nunca, habrá música y luz. Finalmente y como nunca, bailes y una multitud.

-Anna, deja te pongo el vestido-se quejó la monarca atrapando a su hermanita. Con un movimiento rápido, le quitó la bata de dormir y le puso el vaporoso vestido blanco.

-No sé si estoy gozosa o nerviosa, más me invade la emoción…-la futura novia se miró al espejo con el vestido puesto y se sonrió a sí misma- Pues finalmente y como nunca… sola no estoy- y tomó las manos de la mayor

-Claro que no estás sola-comentó la reina con una leve sonrisa- Me tienes a mí y a Kristoff… ven, vamos a mi cuarto para maquillarte…-y dicho esto, la sacó de la habitación.

-Debes conocer a todos los que vengan…-comentó la princesa emocionada- ¿Y si conoces tal vez al único? –la mayor rodó los ojos, ahí iba su hermana a hablarle de que consiguiera una pareja

-Anna… yo no necesito una pareja…-refutó Elsa pero su hermana la empujó hacia el espejo para que se viera-

-De gala vas a vestirte hoy, cautivadora ya verás, sofisticada imagen mostrarás…-la novia giró sobre sí misma pero se cayó por lo vaporoso del vestido y empujó a la reina hacia el pasillo-Ay… -Elsa tropezó con alguien que pasaba

-¿Estás bien?-preguntó Jack ayudando a la mayor a estabilizarse. Las mejillas de la joven se tiñeron de rojo al ver que el espíritu de la diversión vestía un traje azul marino muy elegante

-De pronto lo mirarás allá, apuesto y elegante está ¡y pastel de chocolate comerán!-La voz de la princesa aumentó el sonrojo de la reina.

-Ehm… si… estoy bien… ¡Calla Anna!-La reina no sabía donde ocultarse por lo que regresó a su habitación con Anna- Debo terminar de arreglar a Anna… adiós…-y cerró la puerta. Jack negó con la cabeza y sonrió.

-¿Lo ves? Conversarán muy divertidos, lo que es raro en verdad… ¡Nada como antes ya será!-la novia se sentó en una silla para que su hermana la peinara- ¡Finalmente y como nunca, magia pura, diversión! ¡Finalmente y como nunca, alguien en ti pondrá atención!-y dicho esto, le dedicó una sonrisa cómplice a la monarca que desvió la mirada.

-Anna, deja de decir esas cosas-Elsa cepillaba su cabello mientras el sonrojo aún no desaparecía de sus mejillas- Jack y yo solo somos amigos…

-Bueno si… Si lo pienso es una locura, que hoy surja el amor…-la novia señaló la ventana donde pudieron observar como Jack le ayudaba a Kristoff a meter la escultura de hielo en el palacio- Más finalmente y como nunca… existe la ocasión…

Elsa sonrió débilmente al verlo pero se castigó mentalmente, lo que menos necesitaba ahora era enamorarse y mucho menos debía hacerlo del espíritu de la diversión. Terminó de peinar a Anna y se alejó para mirarse en el espejo.

-Lo que hay en ti, no dejes ver… buena chica tu siempre debes ser…-se recordó a sí misma- No has de abrir… tu corazón…- ni a Jack ni a nadie… pero… no podía evitar sentir que algo cálido llenaba su pecho cada vez que lo veía- un movimiento en falso y lo sabrá… pero es hoy y nada más… que angustia resistir

-Es hoy y nada más…-Anna estaba lista, era momento de que dejaran que los invitados entraran- que angustia resistir…

-¡Esas puertas deben ya abrir!-Ordenó Elsa a los sirvientes quienes lo hicieron.

-¡Abrir!- justo en ese momento, comenzaron a entrar los invitados- Finalmente y como nunca… mis sueños se hacen realidad…

-Lo que hay en ti no dejes ver… buena chica, tu siempre debes ser…- Elsa salió de la habitación para darles la bienvenida a todos- Y así… no has de abrir tu corazón…

-Así ya no hay más soledad… y ya encontré el amor…- Era su boda y la iba a disfrutar al máximo- Mañana cambia todo y por eso hoy será…. Pues, finalmente y como nunca… finalmente y como nunca… ¡No me detendrán!

Anna respiraba profundamente en la puerta del salón donde se iba a llevar a cabo la boda. Sujetaba con fuerza el ramo de flores para evitar que temblara. Su hermana trataba de calmarla mientras esperaban a que empezara la marcha nupcial. Olaf jugaba con las flores que llevaba en una canasta.

-Tranquila Anna, todo va a salir bien- le dijo Elsa con una sonrisa- Y no olvides, primero va a entrar Olaf lanzando las flores por el pasillo, después entramos Jack y yo porque soy la dama de honor y él es el padrino jeje

-Si lo sé, me alegra que Kristoff te haya escogido como padrino-le dijo la novia al albino quien sonrió-y después de ustedes entro yo… ¿y si me caigo? ¿Y si todo sale mal? ¿Y si me da un infarto?

-No Anna, no va a pasar nada de eso… tranquila-la mayor estrechó a la princesa entre sus brazos cuando de pronto comenzó la marcha nupcial- ánimo…-y dicho esto, las puertas se abrieron y Olaf entró lanzando flores alegremente a diestra y siniestra, bailando al ritmo de la melodía.

-Vamos Anna, hoy es tu gran día…-le dijo Jack alegremente para darle ánimo antes de que Elsa tomara su mano para entrar al salón. La reina tenía un suave sonrojo en las mejillas y le dedicó una última sonrisa a su hermana antes de entrar.

-Ánimo Anna, este es el momento que más has estado esperando-se dijo la novia a si misma mientras respiraba profundamente para calmarse justo antes de que le dieran la entrada- Por fin es tu boda con el hombre que amas, ya no puedes echarte para atrás… ¡No me detendrán!

Y dicho esto, la princesa entró en la habitación con paso firme. Todos se pusieron de pie para recibirla. Sonreía muy ampliamente y se sonrojó cuando su mirada se cruzó con la de Kristoff. Una vez que Anna llegó al lado de su futuro esposo, lo saludó alegremente.

-Queridos hermanos, estamos aquí reunidos para honrar el santo matrimonio de la princesa Anna de Arendelle y Kristoff- dijo el padre una vez que todos se sentaron- Primero los votos, Princesa Anna de Arendelle, ¿aceptas a Kristoff como tu legitimo esposo, para cuidarlo y protegerlo en salud y enfermedad, en dicha y desgracia, en riqueza y en pobreza hasta que la muerte los separe?

-Acepto-dijo Anna y su novio deslizó el anillo de bodas en el dedo de la chica

-Y tu Kristoff, ¿aceptas a Anna como tú legitima esposa, para cuidarla y protegerla en salud y enfermedad, en dicha y desgracia, en riqueza y en pobreza hasta que la muerte los separe?

-Acepto-dijo él y la princesa deslizó el anillo en su dedo

-Así pues, los declaro marido y mujer, puede besar a la novia…

Y dicho esto, entre aplausos, ambos se besaron, uniendo sus vidas para siempre hasta que la muerte los separara. Elsa no pudo evitar llorar sintiéndose un poco sola y abandonada, pero una sonrisa se instaló en sus labios cuando su hermana corrió hacia ella para abrazarla. Era el momento más feliz en la vida de Anna.