Aclaración: las partes en cursiva son flash back, no me gusta escribir la palabra antes de la escena porque siento que se pierde el hilo de la historia.
Cuando Hermione entró vio una sala no tan grande como en la que practicaba, con varias mesas llenas de calderos, dulces y varios libros…pero del pelirrojo ni sus luces.
-¡Fred! ¡¿Fred?! –comenzó a rodear las mesas observando lo que había en ellas, hasta que al llegar a la más alejada su pie golpeo con algo.
-¡¿Qué te pasó?! –El chico estaba tirado en el piso -¡Fred! ¿Qué tienes? ¡Despierta, por favor! –lo sacudió y trato de tomar su pulso, al tomarle la mano encontró un pedazo dulce de color rojo.
Uno por uno, como si hubieran recibido un golpe en la cabeza, los de primero caían inconscientes en sus asientos, algunos se deslizándose al suelo, otros permaneciendo aferrados a sus sillones, con la lengua afuera.
La mayoría de los que observaban reían a carcajadas, Hermione sin embargo, incorporándose, marchó directamente donde Fred y George se encontraban ahora, anotadores en mano observando cuidadosamente a los primerizos. Ron se irguió de su asiento, dudó un instante y agregó "Ella tiene todo bajo control" antes de hundirse en la silla tanto como le fue posible.
-¡Es suficiente! -Exclamó Hermione a Fred y George, que levantaron la vista, sorprendidos.
-Sí, es cierto, -asintió George, -la dosis parece suficientemente fuerte, ¿no?
-¡Les he dicho esta mañana que no pueden probar su basura en los estudiantes!
-¡Les pagamos! -retrucó indignado Fred.
-¡No me importa, puede ser peligroso!
-Tonterías,- dijo Fred.
-¡Cálmate, Hermione, están bien! -Dijo Lee en tono tranquilizador, insertando pastillas rojas en las bocas abiertas de los desmayados estudiantes de primer año.
Le metió el dulce a la boca y un momento después el gemelo despertó.
-¿Estas bien? –pregunto preocupada.
-Si si, un poco mareado, al parecer tenemos que reducir aún más la dosis –dijo mientras se incorporaba.
-¿Pero qué estabas pensando? ¿Qué tal que no hubiese llegado? Probar esas cosas y tu solo, te hubieras quedado tirado hasta quien sabe qué hora.
-Hermione…
-¿Y si te pasaba algo más grave?-
-Hermione...
-Todo por culpa de tus estúpidos artículos…
-¡Hermione!-
-¿Qué?-
-Ya no siento mi mano –dijo con una sonrisa
-Di…disculpa, no, no me di cuenta –relajo su agarre e intento soltar la mano del pelirrojo pero él la detuvo reteniéndola entre las suyas
-Gracias, seguramente hubiera quedado ahí hasta que se pasara el efecto, pensé que no vendrías –agrego
-Pero si solo llegue 15 minutos tarde –le contesto con reproche- me demore al ir por la capa de Harry, no sabía a qué hora terminaríamos y no quiero problemas.
-Cálmate, saldremos de aquí antes de media noche, a menos claro –y agrego con una insinuadora sonrisa –que desees pasar más tiempo conmigo.
-Ya quisieras Weasley –y en ese momento se dio cuenta de que seguían agarrados de la mano, se soltó bruscamente y dio un paso hacia atrás
-No muerdo muñeca... claro, si no quieres.
-No se puede estar en paz contigo –contesto con un ligero rubor en las mejillas, no estaba acostumbrada a que coquetearan con ella.
-Eso deberías agradecérmelo y no reprochar tanto, tienes demasiada paz en tu vida, necesitas un poco de barullo-
-Y como buen bromista quieres ser el que arme el barullo ¿no?
-Claro, es mi especialidad, aunque siempre y cuando tú me dejes.
-¿Fred Weasley me pide permiso para hacerme travesuras? Eso es nuevo –dijo girando los ojos
-No te estoy pidiendo permiso para hacerlas, te estoy invitando a que las hagas conmigo.
La castaña sorprendida por la última frase y Fred que no quería comenzar una discusión cuando ella apenas había llegado decidió cambiar de tema
-En fin, ¿podrías ayudarme con esto? ¿Recuerdas las sorpresas desfallecientes? –espero a que la castaña asintiera para continuar- pues queremos hacer algo parecido pero a menor grado, unos cuantos mareos y que se vean pálidos y ojerosos, ya reduci la dosis pero no es suficiente…
-¿qué ingredientes usaste?
Comenzaron a trabajar con el arreglo de ese producto, Hermione, al ser tan buena en pociones detecto rápidamente el problema, rehicieron el dulce pero ya con las dosis adecuadas.
-Ha llegado la hora –dijo Fred tomando una de las pastillas
-Espera –y sacando su varita conjuro algunos cojines alrededor del chico –solo por si acaso.
-Tan precavida como siempre –y se metió el dulce a la boca
-¿y bien? –pregunto ansiosa la chica, en su mano tenía una tableta roja como la que había usado antes.
-Pues solo estoy mareado ¿Cómo luzco?
-Bastante pálido y tus ojeras dan miedo –rio la castaña
-Pero aun así me veo guapísimo ¿no?
-Claro, claro, un vampiro muy apuesto –dijo con sarcasmo, y acercándose a él comenzó a tocar su rostro –tal vez sería bueno que aparecieran algunas manchas, solo para que sea más convincente.
-Buena idea Mione, ¡definitivamente debería contratarte por un puesto fijo! –disfrutaba demasiado de la sensación que dejaban los dedos de la leona sobre su piel
-Gracias, pero aspiro a trabajar en algo diferente –
-Pues ya sabes, siempre puedes cambiar de opinión, ¿podrías darme el antídoto? Creo que me estoy mareando más –no sabía si era por el dulce o por el hecho de que lo siguiera tocando.
-Claro –le dio la pastilla y se separo de el – ¿ha quedado muy fuerte aun?
-No, no, es perfecto… pasemos a otra cosa.
Arreglaron varios productos más, que probaron ambos pues Hermione no estaba de acuerdo en que todo lo hiciera el pelirrojo, bocetaron algunas ideas para artículos nuevos y adelantaron su creación, con los conocimientos de la chica y la inventiva del Gryffindor estaba siendo pan comido.
El reloj de planetas que tenia Fred en la muñeca marco la medianoche.
-¡Por Merlín! Se paso muy rápido el tiempo, debemos volver-
-Pero aun podemos quedarnos más tiempo- rebatió el gemelo
-No Fred, me dijiste que hasta la media noche, además mañana tengo Defensa en la primera hora y no quiero llegar tarde por haberme quedado dormida.
Comenzaron a levantar y guardar todo en su lugar, idea de la castaña que Fred acepto no muy convencido, acostumbraba guardar todo donde cayera pero la chica había insistido tanto que accedió después de hacerla rabiar un poco. Una vez que todo estuvo en los baúles, aplicaron un encantamiento reductor y el león los guardo en los bolsillos del pantalón.
-Listo, ya no falto nada… -y tomando la capa agrego- iremos ambos bajo la capa, ya paso bastante del toque de queda y aun siendo prefecta no tengo excusa para andar por los pasillos a esta hora
-Me ofendes –dijo con una fingida cara de decepción- si vas conmigo no hay probabilidad alguna de que te descubran
-Si, eso supongo pero prefiero no arriesgarme, anda deja de hacerte el sufrido y vámonos ya
Se metieron bajo la capa, pero Fred era tan alto que debía encorvarse un poco para que no se les vieran los pies.
-¡Fred! –Reclamo- me vas a tirar, ten cuidado.
-Lo siento, es que no logro acomodarme ¿podríamos detenernos?
-bien, solo un momento-
Se pararon en el pasillo y el pelirrojo se paso detrás de ella, recargo su barbilla en la cabeza de la chica y puso sus manos sobre sus hombros
-Mucho mejor-
-Fred Weasley, no soy recargadera, no pienso irme así –el repentino acercamiento la estaba poniendo nerviosa.
-Pero así puedo agacharme más fácilmente, no te pisare y además si me canso puedes cargarme hasta la torre –al sentir a la castaña intentando zafarse agrego. Es broma, es broma…vámonos ya
Siguieron su camino y de vez en cuando Fred acercaba su nariz al cabello de la chica, olía ligeramente a vainilla. Mientras tanto Hermione no iba muy cómoda, el pelirrojo estaba demasiado cerca y al no estar acostumbrada a ese tipo de contacto se ponía cada vez más nerviosa, intento calmarse y percibió el olor que provenía de la túnica del chico, notaba el olor a pólvora y a dulce, era un aroma un tanto extraño pero no desagradable.
Al fin llegaron a la torre y le susurraron la contraseña a la Dama Gorda que ni si quiera abrió los ojos, farfullo algo y volvió a roncar mientras se abría el recuadro, al entrar a la sala se quitaron la capa.
-Ni siquiera noto que estábamos invisibles –dijo la leona sorprendida
-Tiene el sueño bastante pesado –dijo Fred- otra de las razones por la que nunca nos atrapan.
-Bueno pues me voy a dormir, que descanses –se despido Hermione
-Tu también descansa –le contesto acercándose a ella –y gracias por lo de hace rato.
-No tiene importancia, tú hubieras hecho lo mismo.
-De eso seguro, pero creo que debería compensártelo –y se acerco aun más
-No, no es… necesario –el brillo en los ojos del chico no le auguraba algo bueno.
-pero quiero hacerlo, gracias –acerco su cara a la de ella, tanto que podía contar sus pestañas pero un segundo antes de que sus labios se rozaran, la boca de Fred cambio de dirección y se estamparon en su mejilla.
-De… de nada, nos vemos mañana –y salió corriendo a su dormitorio
-Te veo mañana temprano, sueña conmigo –le grito el pelirrojo.
Hola
Gracias por todos sus reviews y follows, una disculpa por la tardanza con este capítulo pero no terminaba de convencerme y no quería subir cualquier cosa… en fin, en mi libreta ya tengo hasta el capitulo ocho y espero subirlos pronto.
Espero que les guste este capítulo, dejen sus reviews con sus opiniones que no cuestan nada y a mí me hacen muy feliz.
Además no olviden pasarse por mi nuevo fic "un fallo en el plan".
Un beso
FlokesW
