Serena y la bestia.

El plan de Serena.

Darien la tomaba en brazos para besarla, le era imposible creer que hubiese vuelto, pero era cierto, su prometido está ahí con ella, ambas miradas se encontraban, no eran necearías las palabras, no cuando el amor se traspasaba con una sutil mirada de la pareja.

- Mi amor. . .- Susurraba ella llena de emoción.- Te eche tanto de menos mi amado.

- Y yo a ti mi querida.

- ¿Ya no volveremos a estar separados verdad?

- No mi Serena.- Darien la miraba con mucho amor.- Ya nada nos va a mantener lejos.

- ¿Podemos comenzar entonces con los preparativos de la boda?- Le pregunto un tanto nerviosa.

- Por supuesto, yo te ayudare en todo lo que me pidas mi amor, pero soy hombre, deberás comprender si no encajo en toda esa organización.

- No te preocupes, yo te ayudare en todo.- Serena le ofreció sus labios.

- Serena mi vida despierta. . .- Alguien a lo lejos la llamaba.- Reacciona querida.

- Darien. . .- Susurro ella abriendo los ojos lentamente.

Su madre estaba sobre ella y también su padre, ambos la miraban preocupados, cuando estuvo más consiente se dio cuenta de que estaba tendida en el largo sofá que decoraba el despacho de su padre, quien por cierto tenía una botella de whisky en la mano.

- ¿Qué sucede?- Se sentó lentamente.

- Te desmayaste hija. . . Nos costó mucho acerté reaccionar.- Le dijo su madre.- ¿Cómo te sientes?

- Me siento muy cansada. . . Pero no comprendo. . . ¿Por qué me desmaye?

- ¿No lo recuerdas bien mi niña?- Le hablo su padre.- Te desplomaste en brazos de tu madre cuando. . . Cuando. . .

- Cuando me dijiste que Darien quería romper el compromiso.- Lo recordó todo.

- Mi niña. . .- Ikuko la intento consolar.

- No lo entiendo. . . No quiero entender. . .

- Hija cariño.- Ikuko le acaricio la mejilla.- Escucha lo que tu papá tiene que decirte, es importante.

- Hable personalmente con él hija.- Kenji le hablo de inmediato.- Cuando hablo del rompimiento n lo quise creer, a decir verdad estaba tan sorprendido como tú. . . Pero cuando me senté a hablar con él sus razones me parecieron entendibles. . .

- ¿Entendibles?- Serena lo miro asombrada.- ¿Sus razones entendibles?. . . ¿Qué clase de razones puede tener Darien? No lo puedo creer. . .

- Hija.- Kenji la corto.- Darien resulto herido, la mitad de su rostro lo tiene cubierto con una máscara, tiene una cicatriz que comienza desde el mentón y termina dios sabe dónde, una de sus manos quedo completamente quemada. . .

- No. . .- Sintió inmediatamente las lagrimas correr por sus ojos.- Mi pobre Darien.

- Querida, lo que Darien me ha expresado es que no tiene nada que ofrecerte, por lo que pude ver es que la guerra lo amargo, ya no es el mismo Darien del que te enamoraste hace tanto tiempo.

- No lo puedo creer.- La joven se puso de pie.- Darien no puede haber dejado de quererme. .

- Cariño, ya no hay que hace. . .- Le dijo su madre.- Si Darien quiere romper el compromiso tu deberás respetar su decisión.

- Tu madre tiene razón.- Concordó su padre.

- Nada de eso. . .- Hablo con decisión.- Si quiere romper el compromiso tendrá que decírmelo a la cara.

- ¿A la cara?- Ikuko miro a su marido y luego se fijó en que su hija iba camino a la puerta.- ¿Dónde vas querida?

- A la casa de Darien, si quiere romper conmigo lo hará frente a mí.

- No vayas hija.- Ikuko intento salir detrás de su hija, pero su marido se lo impido.- Mi amor, sueltamente por favor. . .

- Déjala mi amor, tiene que darse cuenta por ella misma de que Darien ha cambiado.

- Pero. . .

- Es lo mejor, quizá de esa forma lo acepte al fin.

- Mi niña. . .

.

- ¿Dices que se llevo tres botellas?- Galaxia miro con asombro a su mayordomo.

La mujer había vuelto al despacho tras la partida de Kenji, y después de que su nieto se hubiese vuelto a recluir, las cosas se estaba saliendo de control, había esperado que Darien cambiara de opinión y que entrara en razón, pero las cosas no habían sucedido como ella esperaba, sino todo lo contrario.

- Si y ya vacío la primera.- Comento el hombre.- Supongo que el haber enfrentado al señor Tsukino lo afecto mucho.

- Lo afecto porque Kenji acepto sus razones y le prometió que haría entrar en razón a Serena. . .

- Lo que significa que la perdió para siempre.

- Si. . .- Se acongojo la mujer.- Serena es una chica hermosa, no tendrá dificultades para encontrar un enamorado.

- Acosta de los sentimientos del joven Darien.

- Él mismo se lo ha buscado.- Dijo Galaxia.- Pero me preocupa que se esté ahogando en el alcohol, el pobre vivirá entre la soldad y una botella.

- Debe haber alguna forma de que salga de esa depresión.

- Confiaba en que Serena lo pudiese hacer, pero Kenji salió de aquí decidido a que su hija aceptara el rompimiento.

- Entonces toda esperanza ha desaparecido.- Concluyo Artemis.

- Eso me temo.- Galaxia suspiro.- Artemis por favor tráeme un té. . . Todo esto me tiene nerviosa.

- Si mi señora.

La mujer se quedó en el estudio, había rogado porque su nieto aceptara que Serena lo iba a amar fuese como fuese, pero logrado convencer a Kenji y ya nada se podía hacer, Draien viviría el resto de la vida como un amargado.

Abrió los libros contables de la propiedad, quería despejar su cabeza y sumergirse en el trabajo era lo mejor, además ya poco podía hacer su nieto era testarudo y nada lo haría cambiar de opinión tan solo un milagro.

- ¡Señora. . . Señora. . .!- Artemis entro rápidamente.- Tiene que ver esto.

- ¿Qué ocurre?- Galaxia se puso de pie rápidamente.- ¿Le ocurrió algo malo a Darien?

- No por ahora, pero si le va a pasar algo malo dentro de poco.- Murmuro el mayordomo mientras la guiaba hacia la ventana.- Mire. . . Serena Tsukino está aquí.

- ¿Qué?- La mujer se pego a la ventana.- Oh no, es ella. . . Artemis sal a recibirla, yo te seguiré.

- Si señora.

Galaxia fue hasta un espejo, tenía que poner su mejor cara, si Serena estaba ahí entonces quizá hubiese una posibilidad para su nieto. Aunque aun desconocía las verdaderas razones para que la rubia estuviese ahí, quizá solo quería devolver la sortija en persona.

-. . . Artemis dejame pasar.- La oyó decir.- Nada va a impedir que vea a la cara a ese desgraciado. . .

- Serena querida. . .- Se le acerco.- Querida. . .

- Usted no me hable. . .- La corto la rubia, estaba enfada, casi poseída por el demonio.- Creí que era mi amiga. . . Todo este tiempo ha estado engañándome, usted sabía que yo me estaba muriendo de pena por no tener noticias de Darien y él. . . ¡Él estaba aquí! Todo este tiempo él estuvo aquí. . .

- Querida, las cosas no son tan fáciles. . .

- Quiero verlo.- Le dijo con decisión.- Y nada ni nadie me lo va a impedir. . . Es mi derecho.

- Déjala que suba Artemis.- Galaxia se resignó, ese enfrentamiento ya debía ser parte de Darien.

- Si mi señora.- El hombre se aparto de la escalera.

Vio a la rubia correr por las escaleras hacia arriba, rogaba porque ella no se dejara intimidar por la nueva apariencia de su nieto y que le demostrase que ella lo amaba de verdad, a lo mejor ahora si Darien entraba en razón.

- Pero señora. . .- Artemis se le acerco.- Seguramente el joven Darien estará muy ebrio, no creo que logre articular palabra alguna.

- Dicen que los borrachos hablan con sinceridad, mi esperanza es que abrió al menos acepte que aun la ama.

.

Serena llego hasta el cuarto de Darien, pero se quedó paralizada, se sentía temerosa de entrar, no por miedo a verlo sino por miedo a lanzarse sobre él para abofetearlo por osar a romper el compromiso. Respiro hondo, era la hora, después de cuatro años iba a verse a cara a cara con su prometido, porque aunque él lo negara ella aún era y seria su prometida, costara lo que costara.

- Darien.- Lo busco con la mirada a penas entro en el cuarto.

- ¿Serena?- El pelinegro que hasta ese momento había estado apoyado en la ventana contra la puerta se volvió asombrado.- ¿De verdad eres tú?

- Darien. . .- La rubia se le acerco.- Como las cortinas estaban cerradas solo contaba con la luz del vestíbulo para ver a Darien.- Mi amor. . .

- No te acerques. . .- Retrocedió asustado.- Vete. . . Ya no tenemos nada que ver tú y yo. .

- Te equivocas, estamos prometidos y lo seguiremos siendo hasta que nos casemos.- Se le acerco lentamente.

- Le dije claramente a tu padre que quiero romper el compromiso. . .- Darien se alejó aún más.- Te lo ruego Serena vete. . . Estoy ebrio, apenas si puedo sostenerme en pie. . .

- No me harás irme, tú y yo tenemos que hablar.

Quería ver por sus propios ojos las heridas de Darien, se acercó a él, quien por cierto estaba contra la pared sabiendo que ya no tenía donde ir, fue hasta la ventana y corrió las cortinas, inmediatamente la luz del día invadió todo rincón del cuarto, Serena se lo quedo mirando impactada ante lo que era su prometido ahora.

- Darien. . .- No pudo evitar sus lágrimas.- ¿Qué te hicieron mi amor?

- No quiero tu lastima Serena.- El pelinegro se las arregló para caminar hasta la cama, estaba por completo ebrio, tras la partida de Kenji horas antes había dado oficialmente su compromiso como roto.- Lo mejor será que te vayas.

Serena lo miro largamente, parecía cansado, abatido, sin ánimos de nada, le era imposible creer que ese hombre de ahí fuese el amoroso hombre que cuatro años antes le hubiese confesado que la amaba con la más hermosas de las sonrisas.

- Darien no me alejes de ti. . . Yo te amo tú lo sabes. . .

- Tu padre ya debe de haber hablado contigo.- Dijo el pelinegro desde la cama, buscaba con desenfreno la máscara que cubría su rostro, se la quitaba siempre que estaba solo en el cuarto.- No tengo mucho que ofrecerte Serena, solo depresión.

- Has decidido tu solo romper el compromiso ¿No te parece que yo tengo algo que decir?- Le reclamo.- ¿No crees que merezco al menos eso?

- Serena te mereces todo el oro del mundo.- Le dijo él.- Te daría todo lo que tengo, incluso la luna, pero no tengo amor que dar, todos aquellos sentimientos que tenia por ti los mato la guerra. . . Estoy seco por dentro.

- No digas esas tonterías Darien.- Serena vio en el piso una máscara de cuero, la tomo y se acerco para entrársela.- ¿Es tuya?

- Sabes que sí. . .- Se la arrebato con rabia, no quería que ella estuviese ahí, invadiendo su soledad.- Vete por favor. . .

- Te he dicho que no, tienes mucho que explicarme y será mejor que empieces a hablar ahora.

- Serena.- Hablo completamente ebrio, ahora buscaba otra botella de whisky.- No tengo nada que decir.

- Vas a hablar quieras o no, le has dicho a todo el mundo que vas a romper conmigo. . . Pero soy la ultima en enterarme de lo que está pasando.

- Es lo mejor Serena.- Darien se estaba llevando la botella a la boca.

- ¡Deja eso y habla conmigo!- La rubia le quito la botella con rapidez y la lanzo lejos.- Compórtate como un adulto y habla ahora mismo Chiba.

Darien la miro sorprendido, la Serena que sus sueños recordaban no se parecía nada a esa Serena que tenía en frente, era más aguerrida y dispuesta a desafiarlo. Intento hablar pero por culpa del alcohol solo pudo balbucear incoherencias, quería hablar claro y así poder romper dignamente con la rubia.

- ¿No puedes hablar verdad?- Lo miro la rubia.- Te estas matando con alcohol. . .

- ¡Dejame!- Logró decir.

- No lo voy a hacer.- Le dio la espalda, le dolía verlo de esa forma, consumido por el alcohol y la amargura.

Serena camino hacia la ventana donde minutos antes Darien había estado, ciertamente estaba asombrada por el aspecto del pelinegro, pero no por las razones que él pensaba sino que lo único en que pensaba era en que había sufrido mucho en la guerra, lo que la hacía odiar aquello, deseaba tener en frente a todos los que le habían hecho daño para matarlos con sus propias manos.

- ¿Sabes algo Darien?- Le hablo desde lejos y sin mirarlo.- Te conozco desde que tengo uso de razón siempre hemos sido vecinos de propiedades, pero no fue hasta que tuve doce años que me dije a mi misma. . . Quiero a ese hombre como mi esposo, a los trece comenzaste a frecuentar mi casa, visitabas a mi padre, traías las invitaciones que tu abuela nos enviaba tu mismo. . . De pronto comencé a darme cuenta que me mirabas de otra forma, soñaba con el día en que pidieses mi mano. . . Cuando ese día paso fue el más feliz de mi vida, te amaba como nunca y saber que sería tu esposa me parecía el más bello de los futuros. . . Es cierto la guerra nos separo físicamente, pero siempre mantuvimos contacto, en nuestras cartas no dejábamos de declararnos nuestro amor, el tiempo paso yo te espere como fiel prometida, fiel a nuestro amor y fiel a ti. . . Es por eso mi amor. . . Mi Darien que no vas a dejarme, no voy a permitir que rompas nuestro compromiso por un absurdo, te amo por lo que tienes dentro, por tu corazón, nunca te he amado por lo físico.- Declaro orgullosa.- Vamos a casarnos Darien aunque para eso deba llevarte a punta de pistolas al altar. . . ¿Qué me dices ahora?

Al volverse para ver que tenía que decir Darien casi se desplomo en el suelo al ver que el pelinegro se había quedado dormido sobre la cama, y por lo profundo que dormía estaba segura de que no había escuchado nada de lo que ella le había dicho.

- ¿Darien?- Se acerco lentamente, el fuerte olor a whisky la mareaba un poco, más lo ignoro.- Háblame mi amor.

¡El muy desgraciado se había quedado dormido! Aquello era el colmo, había tenido mucho valor al abrirle su corazón, y él simplemente se había quedado dormido, sintió deseos de abofetearlo

- Serena. . .- Fue todo lo que el pelinegro puedo decir.

¡Él soñaba con ella! De ser así significaba en el fondo que aun la amaba, que aun su amor podría tener esperanzas, tan solo tenía que convencerlo, pero no sabía cómo, había llegado a la mansión Chiba con la esperanza de que sus palabra lo hiciesen cambiar de opinión, pero ya había dicho todo aunque no había sido escuchada.

- ¿Qué voy a hacer contigo mi amor?- Se acerco para mirarlo, dormido le provocaba ternura, a pesar del fuerte olor a bebida.- Cuando nos casemos te voy a quitar ese mal habito.

Aun no estaba segura de cómo, pero iba a convencerlo de que tenían un maravilloso futuro juntos, hasta donde sabía Darien era terco, pero ella lo era también y no iba a permitir que su sueño se le escapara de entre las manos. Tenía que encontrar la forma de que Darien no tuviese otra opción más que casarse con ella.

- ¿Pero cómo puedo hacer eso?

Al verlo dormido en la cama tuvo una idea, era la única forma irremediable que tenia para que se pudiese casar con Darien.

- Que los cielos me perdonen.- Susurro en tanto alcanzaba el cuerpo dormido de su prometido.

.

- Ya no se escuchan los gritos de ella. . . Menos los del joven señor.- Murmuro Artemis al pie de la escalera.- Espero que hayan llegado a un entendimiento.

- Que los cielos escuchen tus palabras.- Galaxia que estaba junto al mayordomo.

- ¿No deberíamos subir?

- Déjalos, quizá hasta se reconcilien y Darien cambie de opinión.

- Si señora. . .

Los minutos pasaban y nadie bajaba, tampoco se escuchaban gritos de ninguno de los dos, esperaba que su nieto aceptara a Serena de nuevo, confiaba en los milagros y sabia que la rubia podía convencer a Darien.

- Viene el señor Tsukino.- Anuncio Artemis casi media hora después.

- Seguramente viene por su hija, hazlo pasar por favor.

- Si señora. . .

No había querido molestar a la pareja, pero ya había pasado mucho tiempo y no parecían querer salir del cuarto de Darien, se acerco entonces a la puerta para recibir al recién llegado y también darle tiempo a la pareja para que arreglaran sus diferencias.

- Bienvenido nuevamente Kenji. . .

- ¿Dónde está mi hija?

- Arriba con Darien.- No se sorprendió al ver que el hombre quería ir directo al punto.- Llevan conversando largo rato.

- ¿La dejaste subir sola al cuarto de Darien?- El hombre parecía más alterado.

- Bueno. . . Claro que si, Darien no iba a bajar y era la única forma de que se vieran cara a cara. . . Si iban a romper Serena merece recibir las razones personalmente.

- Voy a subir. . .- Kenji corrió escaleras arribas.

- Espérame.- La mujer corrió tras él.

.

- Vas a odiarme.- Susurro Serena.- Pero entiende que es por tu bien.

La joven se quito hasta la última prenda de vestir y se acostó al lado de su prometido, Darien reacciono inmediatamente, moviéndose en la cama abrazándola, para hacer más creíble su historia también lo había desnudado a él, en un principio se había sentido avergonzada de verlo así sin ropa, pero después comprendió que si se iban a casar escenas como esa serian pan de cada día en el futuro.

- Te amor Darien. . .

- Serena. . .- Balbuceo él abrazándola más.- Mi amor. . .

- Si mi amor. . . Soy tu Serena, la que te ama. . .

- Mi amor.- Darien estaba dormido, aun así la buscaba para besarla.

Las puertas de pronto se abrieron, esperaba que fuese Galaxia, Artemis o algún otro sirviente, cualquiera de los tres haría que su objetivo se alcanzara, pero al ver a su padre estupefacto en el marco de la puerta se asusto y mucho, con solo mirarlo a la cara podía ver su enfado.

- Papá. . .

- ¡Serena!- Kenji dio unos pasos hacia adentro.- ¡Darien!

- ¿Qué pasa Kenji? Galaxia entro segundos después, se los quedo mirando asombrada.- Oh santo cielo.

- Papá puedo explicarlo.- Serena se sentó en la cama cuidado porque la sabana la cubriera.- Yo y Darien. . .

- Cállate Serena.- La reto el hombre mayor.- ¡Despierta Chiba!

Darien abrió lentamente los ojos, tenia pereza, seguramente la resaca, se movió en la cama y sintió que alguien más estaba ahí, seguramente su sueño se había vuelto realidad, y su Serena estaba ahí con él, la abrazo más para saberla.

- Mi vida.- Susurro acariciándole un brazo.

- ¡Maldito Chiba! Aléjate de mi hija.

El pelinegro despertó por completo sabiendo que ese dulce sueño era parte de su imaginación. Pero cuando vio todos esos rostros mirándolo, sobre todo el de Serena se quedo asustado.

- ¿Qué pasa?- Se sentó en la cama y noto que solo una delgada sabana lo cubría.- ¿Qué diablos paso?

- ¿Cómo que qué diablos paso?- Kenji se salto encima de la nada.- Te aprovechaste de mi hija mal nacido.

- ¿Qué?- Solo en ese entonces vio a Serena a su lado en la cama, evidentemente sin ropa pues luchaba por cubrirse con la sabana que ambos compartían.- ¿Cómo paso?

- ¿Y tienes cara de hacerte el desentendido? Kenji intento golpearlo, más Serena se atravesó.

- No lo lastimes papá. . . Te lo ruego, yo lo amo.

- ¿Asi que esa artimaña usaste para abusar de mi hija?

- Darien. . . ¿Cómo pudiste?

- Yo no lo sé.- Miro a la rubia a su lado.- No sé como acabamos así. . .

- Darien me estas hiriendo, yo te entregue todo mi ser.- ¡El cielo la iba a castigar de una y mil formas!

- Confiaba a tus intenciones de romper honorablemente con mi hija.- Hablo de pronto Kenji.- Pero esto lo cambia todo. . . Quieras o no te vas a casar con mi hija.

- Pero. . . Pero sino me acuerdo de nada.- Murmuro.

- ¡Darien!- Serena estallo en llanto, había esperado que su plan hiciese ver a Darien que la única solución era el matrimonio entre ambos, aún así él se negaba.

- Maldito infeliz. . .- Kenji tomo las cosas de su hija.- Galaxia utilizaremos uno de tus cuartos para que mi hija se pueda vestir. . . Luego me la llevare.

- Kenji espera. . . Debe haber una solución.

- ¡Tu nieto le ha faltado el respeto a mi hija por última vez!- Kenji estaba hecho una furia.- No lo quiero volver a ver cerca de mi hija, ya bastante tiene ella con haber sido deshonrada. . . Vamos para que te cambies de ropa hija.

- Si papá. . .

¡Todo había sido en vano! A pesar de su plan Darien definitivamente no se iba a casar con ella, camino detrás de su padre decepcionada por completo, pero antes de salir del cuarto miro a Darien con orgullo.

- Querido.- Galaxia espero prudentemente hasta quedarse a sola con su nieto.- ¿De verdad no recuerdas nada?

- Yo. . . Estaba sentado aquí hablando con Serena, ella estaba en ese ventana.- Le señalo el objetivo frente suyo.- Ella se me acerco. . . Despees no recuerdo nada más. . . Debe ser la borrachera.

- Darien. . .

- No me digas nada abuela. . . Ya me siento terrible.

- Pobre Serena. . . Su padre seguramente la va a castigar fuertemente.

- Ella no tiene la culpa de nada. . . Fui yo, seguramente hasta la obligue a estar conmigo. . . No recuerdo nada. . .

- ¿Y qué piensas hacer entonces?

- No lo sé. . . Yo no me quería casar con Serena.

- ¿Me estás diciendo que la dejaras irse así, sin su honra?- Si era sincera no se asombraba para nada de la actitud de su hijo.- Darien cariño lo que hiciste estuvo mal, tienes que recompensar a Serena de alguna forma.

Su mente estaba hecha un caos, no recordaba haberle hecho el amor a Serena, o tal vez si, tenía muchas imágenes volando por su mente, ella desnuda frente a él diciéndole cuanto lo amaba, besándolo, provocándolo, se veía a si mismo poseyendo su delicado cuerpo, debía de ser cierto entonces, había estado con Serena.

- Hijo no te quiero presionar, pero si dejas que Kenji se vaya ahora con Serena quizá nunca más a vuelvas a ver. . . Y si de verdad eres culpable de esta situación no puedes dejar que las cosas se queden así. . . Además no creo que deba recordarte las consecuencias que tiene un accionar asi. . . Podría ya estar llevando dentro suyo tu descendencia.

.

- Papá yo lo amo, déjame volver con él, sé que puedo convencerlo de que se case conmigo.

- ¿No lo viste hija?- Kenji estaba de espaldas a su hija, aunque ella estuviese dentro del pequeño vestidor del cuarto.- Aun así después de haber abusado de tu inocencia él muy descarado sigue sin querer casarse contigo. . .

- Pero papá. . .- La rubia se vestía rápidamente, quería enfrentar a su padre a la cara y rogarle porque no la sacara de esa casa hasta tener una respuesta concreta de parte de Darien.

- No dejare que mi única hija se siga humillando más, nos iremos a casa, con el tiempo olvidaras esto, podrías irte a Londres tenemos familiares ahí que estarías felices de recibirte. . . No tardarías en encontrar otro enamorado que te aceptase de esta forma. . .

- Papá te lo ruego. . .

- Calla Serena, que aunque seas mi hija y te ame con todo mi corazón tendré que castigarte. . .

- Yo lo amo.

- pero es evidente que él a ti no te quiere. . . Date prisa Serena, entre antes salgamos de aquí mejor será para ti.

Sus esperanzas estaban muertas había esperando, al meterse en la cama con Darien que cuando él despertara sin dudarlo un segundo le dijera que se iban a casar, un sueño tonto e infantil evidentemente. Ahora su reputación ante los ojos de su padre estaba hecha añicos y todo para nada.

- Ya estoy lista.- Dijo desanimada en lo que salía a reunirse con su progenitor.- Nos podemos ir.

- Será lo mejor Serena. . . Darien ya no es el hombre adecuado para ti.

- Creo que tienes razón.

- Vámonos. . .

- Si papá.

.

- Ya se están yendo Darien. . .- Galaxia miro a su nieto, ya vestido y más lucido.- ¿Qué piensas hacer?

- La única cosa que me queda por hacer.

Darien respiro hondo y comenzó a caminar, el destino le había jugado una mala pasada, pero él era hombre y enfrentaba las cosas como tal, no había querido que las cosas fuesen asi pero ya el error estaba hecho.

- Kenji.- Llamo al hombre al ver que estaba en la puerta principal de la casa.- No te vayas.

- ¡Darien!- Serena quiso ir a su lado, pero su padre la tomo del brazo.

- ¿Vas a seguir burlándote de mi hija?

- Yo. . .- Darien miro primero el padre y luego a la hija.- Me casare con ella.

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Yssareyes48: Amiga mía Serena solo quiere darle su amor a Darien, y ya le demostró que no le importa el aspecto físico. Ahora hay que ver en que lio se metió con su plan de casarse incluso a la fuerza con él.

Limavzqz: Serena no enfrento la verdad, fue directo a enfrentar a Darien con la clara idea de que iba a convencer al pelinegro, ahora con su plan finalmente él pelinegro le ha dicho que se va a casar con ella, veremos ver qué sucede.

Badu: Si mi amiga Serena ha demostrado ser más testaruda que Darien, si hasta en menos de dos segundos pensó en el plan perfecto para atarse a su amado, y él que acepto, veremos si lo hiso de buena o mala gana.

Maria paolini: Serena le abrio su corazón para dejare claro que ella lo ama por sobre todas las cosa, es una lastima que Darien se hubiese quedado dormido por la borrachera, pero al menos Serena ya ideo un plan y todo parecer indicar que le resulto.

Lia of the Moon: Amiga el inmenso amor que Serena le tiene no fue suficiente, por eso la rubia tuvo que usar la mente para atraer a Darien, esperemos a ver que ocurre.

Mis amigas espero que el plan de Serena les haya gustado, y aunque muchas estarán enfadas porque Darien se quedo dormido en plena confesión amorosa de la rubia, pero tienen que reconocer que fue el momento perfecto para que la rubia actuara rápidamente. Espero que este nuevo capitulo les guste, como siempre les mando un gran abrazo lunar.