Serena y la bestia.
Noche de bodas.
- Te ves hermosa hija.- Ikuko miraba a su pequeña.- La novia más hermosa de la historia.
- Mamá. . . Por favor.- Serena estaba sonrojada.
Faltaba poco menos de una hora para su matrimonio, estaba ansiosa por ver a Darien esperando por ella en el altar, seguramente él ya estaba listo para salir a la capilla de la comunidad, a ella solo le faltaban algunos detalles pequeños, y pronto estaría preparada para dejar que la por años fue su casa como una señorita y pronto quizá volver como la señora de Darien Chiba.
- Quédate quieta.- Murmuro Ikuko mientras le arreglaba el velo del vestido.- No puedo creer que ya haya llegado el momento mi amor. . . Aun después de que casi pierdes a Darien te puedes casar con él ahora.
- Estoy emocionada mamá.- La joven se vio a atravesó del espejo de su cuarto.- Quiero ser una novia hermosa para mi Darien.
- Lo eres mi amor, la novia más hermosa y estoy segura de que Darien se impresionara cuando te vea.
- Si mamá. . .
.
- Luces guapo.- Comento Mina.
- ¡Querida!- Malachite se impresiono.
- Es la verdad. . . Además tú también estabas muy guapo en nuestra boda.- Comento risueña la rubia.
- No seas celoso amigo.- Comento en broma Darien.- Después de todo en tu boda con ella te veías hermoso.
- Ya cállense lo dos.- El peli plateado miro a su esposa reir bajito, después miro a su mejor amigo.- Será mejor que te apresures, falta poco y aun te queda la chaqueta del traje.
- Lo sé. . .
Tenia que admitir que estaba algo nervioso, pero a la vez ansioso por llegar a la capilla y esperar a que su novia llegase y comenzara a caminar hacia él. Si hasta hace unos meses se sentía perdido y sin futuro alguno ahora las cosas eran diferentes, aun tenia miedo de no tener mucho que ofrecerle a ella, pero quería casarse con la rubia, era su meta principal. Sabía que tendría que encontrar el momento oportuno para decirle aquello de la novia falsa, pero sería más adelante, no quería que nada empañara ese día.
- Oh querido.- Su abuela se encontró con él momento después en que bajaba las escaleras al vestíbulo principal.- Luces perfecto, serás el más guapo de los novios.
- Gracias abuela. . . ¿Estas lista?
- Si querido, si tu también ya estas listo podemos irnos.
- Si.
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El pueblo entero estaba reunido en las cercanías de la capilla, los rumores sobre el matrimonio se habían extendido por todo el pueblo, sobre todo porque muchos ya sabían sobre las heridas de Darien, aunque por supuesto Galaxia estaba enfurecida porque obviamente alguien del servicio de su hogar se había dedicado a esparcir aquellos rumores y lo que menos quería era que su nieto se perturbara en ese día tan importante.
- No debe preocuparse señora.- Artemis le hablo.- Yo me encargare de descubrir quién es el chismoso.
- Gracias Artemis encárgate de encontrar al chismoso y échalo de casa no merece trabajar bajo mi techo si se dedica a esparcir malos cometarios.
- Si señora.
- Parece que Darien esta nervioso.- Murmuro Mina.- No deja de mirar en dirección a la puerta principal.
A penas llegaron a la capilla, Darien fue hasta el altar y estaba ahí desde entonces, lo que no dejaba de agradarle a la mujer, obviamente estaba ansioso por ver llegar a su prometida, desde que se habían hecho correr los anuncios de la boda ella ya había dado por hecho que aquello iba a ocurrir, de modo que estaba feliz de que al fin su nieto parecía volver a ser el mismo de antes, el joven alegre y muy enamorado de la rubia.
- Tranquilo amigo. . . Sabes que las mujeres tienen la tendencia a llegar tarde a su propia boda. . . Recuerda que Mina tardo media hora en llegar a la iglesia.- Murmuro Malachite.- Además sabes que Serena deberá estar más ansiosa que tú de casarse.
- Lo sé, pero ya quiero tenerla a mi lado.
- Tranquilo amigo, solo pasan cinco minuto de la hora pactada, dale un par de minutos más y ella llegara.
Darien estaba seguro de eso, pero el ansia era mayor, se había despertado en la mañana con la clara idea de que apenas los declararan marido y mujer se dedicaría a hacer de Serena la mujer más feliz del mundo, para que así ella nunca arrepintiera de haberse casado con él y mucho menos haberse entregado a él.
- Oye mira.- Malachite le hablo para hacerle ver en dirección a la puerta.- Ya llego tu novia.
- Es cierto.
Las puertas de la capilla estaban abiertas por completo de modo que tenía vista hacía la calle, podía ver a lo lejos a su novia, ya desde la lejanía veía lo hermosa que estaba, la música comenzó a sonar y él se puso en su lugar, mirando en todo momento como ella se acercaba del brazo de su padre.
- Darien mi amor. . .- Le susurro ella cuando estuvieron juntos en el altar.
- Cuídala mucho Chiba.- Murmuro Kenji, él aun no lo perdonaba por haber estado con Serena.- Es mi única hija, mi princesa, si la haces sufrir yo te hago sufrir.
- Yo la cuidare siempre señor Tsukino.- No se amedrento por las palabras del hombre, le dio la mano a su novia y le sonrió.- Luces preciosa mi querida.
- Si están todos listos.- Hablo el religioso.- Podemos comenzar.
- Si.- Dijeron los novios, ambos sonriendo.
Durante la ceremonia tanto Ikuko como Galaxia estaban con el pañuelo en la mano, ambos mujeres felices por la boda de su "niños". Kenji tan solo quería que los declararan pronto marido y mujer, Chiba le debía una, se había aprovechado de su hija y merecía pagar, ese era su pensamiento.
- . . . Los declaro marido y mujer.- Anuncio el religioso.- Darien puedes besar a tu novia.
No quería compartir la intimidad de sus beso con nadie más, no sería la burla de nadie en ese lugar, la beso fugazmente en los labios, en un principio ella lo miro con mucha preocupación a lo que él le respondió con una sonrisa y un susurro.
- Esta noche. . .- Prometió con voz baja.- En mi cama no solo te besare en los labios como corresponde, sino que besare todo tu cuerpo mi amor, recorreré la hermosura de tu cuerpo con mis manos tambien
- Si mi amor.- Ella le sonrió un tanto nerviosa ante ese detalle.- Te amo.
- Serena yo. . .
-¡Que vivan los novios!- La gente dentro de la iglesia comenzó a celebrar entre aplausos y vitoreos.
Serena no supo que era lo que Darien le iba a decir, y tampoco pudo preguntárselo pues sus padres se acercaron a felicitarla, y por el lado de Darien sucedió lo mismo, pero no le importo, a partir de ahora tendría todo el tiempo del mundo para escuchar lo que marido tenia que decirle.
- ¡Su atención por favor!- Hablo Kenji en voz alta.- Ahora están todos invitados a una comida de celebración.
- ¿Nos vamos mi querida?- Darien le ofreció su brazo.
- Si mi amor.
Caminaron como esposos, aunque por supuesto nada evito que la gente del pueblo, que los esperaba fuera de la iglesia, comenzara a hacer comentarios sobre la apariencia de Darien, lo cual lo tenso y la rubia pudo notarlo.
- . . . Dicen que no se quita la máscara nunca.- Murmuro alguien entre la gente.
- . . . Yo oi que tiene cicatrices en todo su cuerpo.- Dijo otra persona.
- Mi amor.- Dijo ella en voz alta, para tratar de que las voces no se oyeran.- Espere tanto este día. . . ¿Tu también?
- Si, y debo confesar que estaba ansioso por que llegaras.
- Me tarde en arreglarme, lo siento.
- Tranquila, valió la pena la espera.
- Gracias mi amor. . . Tengo hambre, vamos a casa.
Galaxia no se quedo tranquila hasta que vio a su nieto y la rubia irse lejos en el hermoso carruaje preparado para la boda. Se volvió hacia la gente murmuradora y los miro con frialdad.
- Jamás vayan a mi casa a pedir ayuda, así como ustedes han tratado esta mañana a mi nieto es como lo tratare yo.
La gente comenzó a dispersarse, a lo cual Galaxia volvió a maldecir, todos aquellas personas acudían a su casa a pedir ayuda, hacía esperado por lo menos un poco de respeto, quizá no por su nieto sino por ella que ayuda a la comunidad.
.
- No te pongas asi. . .- Murmuro Serena mientras se agarraba del brazo de su marido y apoyaba la cabeza en su hombro.- No les prestes atención.
- Lo intento, pero. . .
- Pero nada, esa clase de gente no vale la pena, sabes que son los chismosos del pueblo.
- Serena si aceptaste ser mi esposa tienes que comprender que nunca seré tratado como una persona normal. . . Probablemente también se burlen de ti, tendrás que hacerte a la idea. . .
- Yo no hago caso a las palabras de los demás.- Serena le acaricio la máscara.- Yo solo pondré oídos a lo que me diga mi maridito.
- ¿Hablas en serio?- Levanto una ceja divertido, más como no estaban solos en el carruaje y el cochero que lo conducía le era un completo extraño, la estrecho en sus brazos y acerco sus labios al oído femenino.- Pues te ordeno que nunca dejes de amarme.
- Eso jamás. . .
.
Ikuko se aseguro de que todo estuviera listo antes de que los novios llegaran, el cochero tenia indicaciones para que retrasara el viaje, de esa forma tener todo listo, las empleadas del servicio ya habían sido instruidas, a nadie le debía faltar la comida y la bebida, su única hija se casaba, tanto ella como Kenji habían organizado un gran banquete.
- Te has lucido Ikuko.- Murmuro Galaxia.- Todo ve ser precioso.
- Gracias Galaxia, me esforcé mucho por mi hija, y también quiero darte las gracias me ayudaste mucho.
- Tranquila querida, es la boda de mi nieto, quería ayudar en todo lo posible.
- Ahora solo falta que lleguen los novios.- Kenji se les acerco.- Se están demorando mucho, creo que mandare al camino por ellos.
- Déjalos tranquilos mi amor, ya están casados.- Ikuko regaño a su marido, aunque internamente se moría se la risa, Kenji siempre sería muy celoso con su hija.
- Ikuko tiene razón, ahora ellos son responsables de sus acciones.
- Lo sé pero. . .
- Mi vida vete a comer algo, o bebe con tu amigos.
- Si mi amor.
- A veces se comporta como un niño mal criado.- Le comento Ikuko a Galaxia.- Pero lo amo.
.
- Esa de ahí parece una campana grande.- Murmuro Serena.
- Y esa de ahí parece una manzana.- Se rio Darien.
La pareja estaban de tendidos de espalda sobre el césped de una pradera, habían querido tener un momento para ellos do, el cochero estaba lejos y solo los acompañaban los cálidos rayos del sol.
- No sabía que buscarle formas a las nubes era tan divertido.- Darien respiro aire puro.- Gracia Serena.
- ¿Por qué me das las gracias?
- Por tener fe en mi aun después de que trate de alejarte de mi.
- Mi amor, yo sabía que este era nuestro destino.- Murmuro ella relajada.- No iba a dejar que por nada del mundo me dejaras.
- ¿Por eso te entregaste a mi verdad?- Pregunto Darien, desde ese día vivía con la culpa de haber estado ebrio cuando la tomo como mujer, bien podría haberle hecho mucho daño.
- No quiero que toquemos ese tema delicado.- Hablo rápidamente, aun no tenia valor para decirle que había mentido.
- Pero. . .
- Mi amor.- Interrumpió acurrucándose a su lado en el pasto.- Tan solo pensemos desde hoy en el futuro nunca más en el pasado.
- Si, creo que tienes razón.- Darien la abrazo largamente, al fin después de tanto tiempo sentía la sensación de estar en casa.- . . . Y hablando se casa. . . Deberíamos partir, tu padre va a matarme. . .
- No ahora, eres mi esposo, solo te pertenezco a ti.- Declaro orgullosa.- Pero hablando en serio debemos irnos, tengo hambre, no desayune por los nervios.
- Yo tampoco, me desperté con la sola idea de verte como mi esposa.
En pocos minutos la pareja estuvo otra vez sobre el carruaje, faltaba poco menos de un kilómetro, de hecho la casa de su padres se veía a lo lejos, Serena se arregló un poco el velo, entre el viaje y la parada en la pradera habían habido muchos besos apasionados que la habían desordenado un poco.
El carruaje se detuvo, Darien fue el primero en bajar y la ayudo tomándola de la cintura y no la soltó hasta dejarla de pie en el suelo, fueron recibidos por los invitados, un gran ronda de aplausos mientras a los dos les llovían pétalos de rosas blancas y rojas, lo músicos que habían sido contratados comenzaron a tocar suavemente, uno de los camareros se les acerco con dos copas de champaña, ambas entrelazadas por un lazo blanco.
- Propongo un brindis por mi hija.- Declaro Kenji alzando su copa.- Que su matrimonio con Darien sea para siempre, que la felicidad siempre este presente entre ellos. . . Muchas felicidades hija mía y por supuesto también tu Darien.
- Gracias a todos por acompañarnos a esta celebración.- Murmuro alegremente y después miro a Serena.- Por mi esposa, mi alma gemela.
- ¡Salud!
La pareja bebió de ambas copas y la música comenzó a sonar aún más fuerte, la gente salía a la improvisada pista a bailar, los meseros siguieron repartiendo comida y bebida, ellos se sentaron en la mesa mejor arreglada, recibiendo de todos un alegre saludo y sus felicitaciones.
- Mi padre contraro un fotógrafo de Londres.- Comento Serena de pronto.- Para que las fotografías sean las mejores. . .
- ¿Crees que sea conveniente?- Le pregunto Darien.- Yo no. . . No me gustaría que mi descendencia viera como soy ahora. . .
- Mi amor, serán nuestros recuerdos, no se los mostraremos a nadie si no quieres. . . Pero me gustaría tener recuerdos físicos de este día tan especial
- Bien mi amor, lo hare.
- Gracias Darien. . .
Fue casi una hora de fotografías, primero ellos solos, después con sus familias, amigos cercanos. En todo momento la rubia pensó que su marido se hartaría de todo eso, más Darien resistió todo para no causarle un disgusto o una pena a ella, de modo que poso para todas y cada una de las fotografías.
- ¡Es hora de cortar el pastel de bodas!
La celebración se prolongó durante horas, el atardecer los sorprendió bailando, riendo y charlando con las personas, en todo momento Serena se había divertido mucho, y además había procurado que su flamante esposo también se divirtiera, ahora mismo Darien charlaba animadamente con su amigo Malachite.
- Ambos son amigos desde el ejercito.- Le comento Mina, quien también miraba a su marido.- Y afianzaron su amistad en la guerra, les toco estar en el mismo batallón durante lo cuatro años que estuvieron en batalla.
- Me alegro que Darien tuviese a alguien cercano a él.
- Y mi me pone contenta por Malachite- Mina la miro.- Si hubiesen estado solo hubiesen llegado más traumatizados de la guerra. . .
- ¿Tú también tuviste dificultades con tu esposo?
- Si y muchas, como verás mi Malachite tiene una cojera, recibió varias balas en la pierna derecha, decía que no se yo no merecía estar al lado de un cojo, esas palabras me hirieron, porque me hacía pensar que él no me conocía realmente.
- Pero tu lo amabas. . .
- Tanto como tu amas a Darien, pero me fue más fácil convencerlo de mi amor por él. . . A ti te resulto más difícil porque tu esposo es más terco que el mio. . .
- Comprendo. . .
- A Malachite y a mí nos gustaría que nos visitaran en Londres cuando ustedes viajaran a la capital, me has caído bien, quisiera poder mantener contacto contigo. . . ¿Puedo enviarte cartas de vez en cuando?
- Claro Mina, tu me has agradado mucho, es una pena que vivamos lejos, Londres queda a casi un día de camino de aquí, quizá no viajemos con mucha frecuencia con Darien pero me gustara recibir cartas tuyas y las responderé siempre.
- Gracias.
- ¿Observas como nuestras esposas conspiran contra nosotros Darien?- Se burlo Malachite.
- ¿Qué siniestros planes que crees que tengan para nosotros?- Siguió Darien con la broma.
- ¡Darien!- Serena se sonrojo.- No sigas. . .
- A mi marido le gusta gastar bromas, sobre todo si esta potenciado.- Dijo la rubia mirando al pelinegro.- Menos mal que nos vamos mañana sino seria la burla constante de mi esposo.
- ¿Tan pronto se tienen que ir?- Les pregunto Serena.
- La próxima semana es el cumpleaños del padre de Mina.- Respondió Malachite.- Y ella tiene mucho que organizar.
- Comprendo. . .
- Hablando de partir.- Darien le tomo las manos.- Es hora de irnos, ya se hiso muy tarde, hemos estado celebrado casi todo el día. . . Pronto oscurecerá.
- Es cierto.- La rubia le sonrió.- Despidámonos de los demás.
.
Kenji e Ikuko miraban a su hija partir en el coche que Galaxia habían hecho comprar en Londres pocas semanas antes de la boda, ambos estaba felices por su hija, pero a la vez preocupados por las actitudes que Darien podría tener con ella en el futuro, por esa razón quisieron hablar en privado con Galaxia antes de que ella se fuera a casa.
- Prometo que la cuidare, ahora es otra nieta más para mi.- Dijo la mujer.- Pero no deben estar preocupados, mi nieto la quiere, y sé que la tratara bien.
- Es mi princesa Galaxia.- Hablo Kenji sentado detrás de su escritorio.- Si Darien le hace daño de alguna forma ten por seguro que yo le hare daño.
- Mi amor.- Ikuko lo miro preocupada.- No te inquietes Galaxia. . .
- Tranquilos los comprendo, dado los acontecimientos que primero vimos es comprensible tanta preocupación.
- Nos alegra escuchar eso. . .
.
Serena entro en el cuarto de su ahora esposo en brazos de este, Darien le sonrió en tanto la ponía en el suelo, el cuarto había sido modificado por completo, las cortinas oscuras habían sido cambiadas por cortinas blancas, la cama también había sido cambiada, los muebles también habían sufrido cambios.
- Mi abuela decía que esta habitación tenía que tener más presencia femenina, que te podrían sentir intimidada. . . Hiso algunos cambios en estos días.
- Hiso un gran trabajo. . .- Miro en todas direcciones.- Es un cuarto muy acogedor.
- Pues acogedor no es en lo único que pienso ahora.- Darien la estrecho en sus brazos.- Mi amor. . . Podríamos provechar que los demás tardaran en llegar. . . ¿No crees?
- Si mi amor. . .
- Ven aquí. . .
La rubia sintió los brazos de su amado no solo en su espalda, sino que también acariciando su trasero, estaba nerviosa, no tenía idea sobre qué hacer para complacer a Darien, su madre había platicado con ella la noche anterior, pero prácticamente no había comprendido nada, puesto que Ikuko daba por hecho que ya era la mujer de Darien.
- No te pongas nerviosa. . . Sé que debes estarlo. . .- Le dijo él tranquilamente.- ¿No me tienes miedo verdad?
- Eso nunca mi amor. . .- Lo miro con una sonrisa.- Tu eres lo único que quiero en esta vida, jamás podría sentir por ti otro sentimiento que no sea amor.
- A veces me siento inseguro. . .- Reconoció el pelinegro.- Con mi nueva apariencia siempre pensé que buscarías a otro hombre con mejor aspecto.
- No pienses esa clase de tonterías.- Serena se las arregló para desatar la marcara que cubría el rostro de su esposo.
- No quiero que veas mis cicatrices.- El pelinegro intento apartarse pero ella se lo impidió.- No quiero que sientas asco.
- No mi amor, yo nunca podría sentir eso.- La joven se inclinó para besarlo rozo levemente la parte más quemada de su rostro.- Te amo. . . Tus cicatrices no me importan, solo son marcas de guerra que siempre llevaras contigo.
- Lo mismo me dijo una vez Silvia. . .
- ¿Silvia?- Inquirió Serena.- ¿Quién es Silvia?
- Le enfermera que me cuido cuando volví de la guerra, ella decía que toda herirá que tuviéramos era una marca de guerra que nos acompañaría siempre.
Los celos de inmediatamente se dispararon en la rubia ¿Seria esa la enfermera con quien había querido casarse? Él ya era su esposo no tenia porque pensar en otras mujeres, no tenia que hacerlo.
- ¿Fuiste cuidado por mucho tiempo por esa mujer?- Trato de no hacer notar sus celos.
- Tres meses. . .
¡Era la mujer! Era la enfermera con la cual Darien había querido cambiarla, pero no debía hacer que él pensara en ella, tenia que quitar de la cabeza de su esposo la imagen de esa otra mujer.
- ¿Me ayudas con el cierre del vestido?- Le dio la espalda.
- Yo. . . Claro.- Con torpeza tomo el cierre del vestido.- El vestido te quedo hermoso, eras la novia más hermosa que he visto en la vida.
- Gracias mi amor.- Una vez que sintió que el cierre estaba abajo se dio vuelta.- ¿Mi marido me ayudara siempre con estos detalles?
- Por supuesto, tu marido hará lo que tú digas.
- Entonces. . . Ven aquí conmigo.- Serena lo empujo a la cama.- Llego la hora.
- Si. . .
Se sorprendió al ver que era su esposa la que estaba tomando la iniciativa, se sentó en la cama y vio como ella dejaba caer su vestido, quedando en ropa interior y medias, la miro expectante para ver que otra cosa más hacia.
- ¿Me quieres verdad?- Le pregunto ella con coquetería.
- Sabes que sí, siempre. . .
- Mi amor. . . -La joven sonrió victoriosa, su marido solo tenía que tener su imagen en la cabeza, solo ella.
Le ayudo a quitarse la chaqueta, el corbatín y la camisa, se sentó sobre sus piernas para buscar sus besos, paso sus brazos por los hombros de él, atrayéndolo más hacía su cuerpo, quizá no sabía cómo complacer a Darien pero por lo visto estaba haciendo un gran trabajo.
- Serena. . .
- Mi amor. . .- La joven se apretó contra él.- Quiero tus caricias en mi cuerpo.
- Si. . .- Desabrocho con cuidado el sujetador de la joven, al quitárselos los lanzo lejos, tener los senos de su esposa a la vista lo excitaba, ya sentía la presión en su pantalón, más si Serena se movía suavemente, evidentemente para excitarlo aún más.- Mi amor. . .
La tendió en la cama, a su lado, tenía el extraño presentimiento en que cualquier momento alguien podría quitarle a su mujer, la estrecho más contra su cuerpo haciendo que su pecho rozara con los senos de ella, la piel le quemo, su cuerpo se encendió ante los gemidos suaves de su mujer en tanto él besaba su cuello con hambre, dejando incluso marcas debido a la intensidad.
- Eres mío Darien. . . Yo soy tu esposa.
- Si mi amor. . . Mia, mi esposa.
La piel blanca de su esposa era un tentación para cualquiera, agradecía ser el dueño de todo aquello. Aparto las sabanas de la cama y metió a su esposa dentro, conociéndola como lo hacia ella estaría un tanto tímida con él.
- Ven a mi lado.- Le susurro ella.- Te necesito.
- Tranquila, ya voy.- Se levantó de la cama solo para tener mejor facilidad para quitarse los pantalones.
Se reunió con ella a los pocos segundos, buscando mayor contacto, Serena lo recibió con los brazos abiertos y lo atrajo más hacia ella haciendo que ambos cuerpos se enredaran entre las sabanas de la cama.
- Mi amor. . .- Serena acaricio el pecho de su esposo haciendo círculos con el dedo.
- Serena. . .- Gruño Darien, si ella seguía asi no soportaría más.
La joven lo beso en los hombros, en el cuello, en las comisuras de la boca, beso centímetro a centímetro la cicatriz que cruzaba el pecho de su marido, en un comienzo pensó que aquello no le gustaría, más él no declaro nada, al contrario parecía complacido, a lo cual la rubia siguió en su tarea de excitarlo.
- Ya no soporto más. . .- Darien le quito las medias y después las bragas.- Te necesito, te necesito ahora.
- Darien yo. . .- Necesitaba decirle que era virgen.- Tengo que decirte algo. . . Yo no tengo experiencia
- Te cuidare lo prometo, sé que la primera vez debió ser traumática para ti, seré cuidadoso ahora lo prometo. . . No hare nada que no quieras.
- Pero. . .
- Lo prometo.
No había caso, aunque intentara continuar Darien buscaría la forma de callar, de modo que tuvo que confiar en lo que él le decía.
- Promete que tendrás cuidado.- Le dijo.
- Lo prometo.
La joven entonces se rindió ante las caricias de su marido, Darien le toco las piernas buscando separarlas, estaba nerviosa, pero sabía que ese momento debía de llegar, iba a convertirse en la mujer de Darien y él en su hombre.
- Tócame Serena.- Le exigió él.- No quiero que me tengas miedo, quiero que me conozcas.
- Si. . .- La joven cerro los ojos y utilizo ambas manos para tocar a su esposo, sus brazos eran fornidos, su espalda ancha, su abdomen plano, sintió temor al ver que sus manos bajaban y se topaban con la masculinidad de su marido, firme y dura, palpitante a su toque.
- Mírame. . .- Ordeno él con un gruñido.
- Si. . . Respiro hondo.- Yo. . . Lo siento. . . ¿Te hice daño?
- No, al contrario. . . Me gusta.
- ¿Si?
- Entonces dejame jugar un poco.
- ¿Sabes lo que haces?
- No. . . Pero tengo un marido que me dirá si lo hago bien o mal.
- Eres una picara.- Darien la beso intensamente, incluso mordió su labio inferior.- Puedes jugar conmigo cuanto quieras. . .
- Gracias. . .
Lo acaricio con cuidado, no estaba segura de lo que hacía pero él no la detenía, más bien la alentaba a mover su mano sobre el miembro con más rapidez, así mismo él comenzó a separar más su piernas, acariciando el pequeño triangulo entre sus piernas, bajando lentamente, tanto que Serena se sonrojo con vergüenza.
- No. . .
- Quiero que tú también disfrutes. . . Déjate llevar.
Solo pudo susurrar un débil si, Darien le había quitado la capacidad de hablar al internarse en su intimidad y acariciarla, era un mundo nuevo de sensaciones, las que nunca antes había experimentado y que su esposo estaba despertando en ella sin problema alguno, sentía su cuerpo quemarse poco a poco, su respiración estaba agitada por completo.
- Serena. . . Cariño. . . ¿Te gusta lo que provoco en ti?
- Si. . . No te detengas. . .
- No pienso hacerlo.- Movió sus dedos en el interior de ella, arrancándole un gemido que provino de lo más hondo de ella.
- ¡Darien!
- Ya falta poco.- Movió con mayor rapidez los dedos.- Eres muy sensible a mi toque Serena.
- Voy. . . Siento. . . Voy. . .- La rubia hablaba incoherencias descontroladamente.- ¡Darien!
El pelinegro la sentido desvanecerse entre sus brazos y la cama, estaba feliz de haberle provocado a su mujer un orgasmo que a todas luces le había agradado pues tenía un sonrisa amplia en su rostro y los ojos como lo de un gatito al que le daban caricias, retiro su dedos entre el calor cremoso de entre sus piernas, él aun estaba excitado y era su turno.
- ¿Estas preparada?
- Para siempre.
Darien se posó sobre su cuerpo, la sabana superior de la cama los cubría ambos hasta la cintura del hombre, busco sus labios y los devoro sin piedad, quería que ella estuviera concentrada en otra cosa.
Más la rubia pudo sentir el primer intento de Darien por tomarla, pero tenía que ser valiente, tenía que resistir, no sabía cómo él iba a tomarse aquello del engaño por el cual acepto aquel matrimonio, su matrimonio aún era frágil, su esposo aun pensaba en otra mujer, en aquella enfermera, ella siempre seria la sombra que iba a poner en peligro su vida con Darien.
- Te quiero dentro Darien. . .
- Si. . .- Lo hiso lento, deleitándose con la estreches con la que fue recibido, gustoso acepto ese nido, y se entregó a la pasión, embistiendo lentamente para que ella lo aceptara.
- Darien. . .- Una lagrima corrió por las mejillas de ella, presa del dolor, pero en el fondo también del nuevo deseo que estaba experimentando, mucho más fuerte que lo anterior experimentado a manos de él.
- Serena. . .- Se movió más rápido.- Mi amor. . .
- Más. . .- Rogo desesperada, el dolor ya había pasado, ahora tan solo reinaba la pasión y el amor.- Mi Darien. . .
Enterró las uñas en las espalda de él, se refugió en sus labios y encontró consuelo en el cálido abrazo que él le proporcionaba al cubrirla con su cuerpo, eran uno solo, la promesa de amor dicha años atrás se estaba cumpliendo y Serena rogaba que nunca se rompiera.
La rubia movía sus caderas al compás del propio ritmo impuesto por su esposo, presa de la pasión que él despertaba sin ninguna dificultad, alzo sus caderas para encontrarse más con su marido.
Los cuerpos sudorosos se movían como si fuesen uno, la habitación estaba en penumbra dado a que seguramente pasaban ya de las diez de la noche, Darien podía ver claramente el rostro de su mujer consumido por el deseo, anhelante de más.
- ¡Darien!- Serena sintió que su cuerpo comenzaba a convulsionar.
- Si mi amor. . . Yo también.- Fue todo lo que él dijo antes de dejarse llevar por el orgasmo.- ¡Serena!
El pelinegro cayo rendido sobre Serena, pero se hiso a un lado para no asfixiarla con su peso, se quedó de espaldas a la cama, busco inmediatamente abrazarla, Serena apoyo la cabeza en su pecho mientras lo abrazaba.
- ¿Te ha gustado?- Pregunto él ansioso.
- Mucho. . . ¿Y a ti?
- También me ha gustado, pero me importaba lo que tú pensabas.- Tomo un mechón rubio de la larga cabellera de su esposa, jugo con él en tanto esperaba que su respiración volviese a la normalidad.
- Mi amor.- Serena se apretó más con su marido.
- Pareces una gatita que quiere mimos. . .
- Sola una esposa que le gusta estar asi con su esposo.-Serena dio un gran bostezo.
- Podríamos dormir un poco, aun es temprano y tenemos toda la noche para volver a explorar la pasión.- Darien la beso antes de cubrir ambos cuerpos con lo que quedaban de las sabanas, pues aun parecían estar enredadas en los cuerpos de los dos.
- Me parece una gran idea.- La joven sintió el peso en sus ojos, estaba cansada con todo el ajetreo de la boda. . . Y otras cosas.
- Duerme mi amor. . . Yo despertare tu deseo cuando recuperes las energías.
Dejen su Reviews.
Mimi: Amiga, Serena al fin logro casarse con Darien, pero él no supo darse cuenta de que la rubia se le había entregado por primera vez, tendremos que ver de qué forma acabara enterándose.
Patyzparawhore: Nuestro pelinegro poco a poco se dio cuenta de que el amor de Serena era sincero, ahora finalmente y felizmente casados ambos han tenido su noche de bodas, donde la rubia no pudo decirle la verdad.
Maria: Espero que te haya gustado el encuentro íntimo de esos dos, pero Darien no se dio cuenta de un importante detalle amiga. ¿Lo aceptare de buena manera? ¿Se enfadara mucho? Prometo que en el próximo capítulo lo sabremos.
Salyluna: Pues por ahora ese león aún no se entera de la verdad, esperemos que se lo tome con tranquilidad, mal que mal él la ama, y sabe ahora que lo sentimientos de su esposa son sinceros.
Yssareyes48: Amiga no eras la único que quería castigar a Darien, al menos ahora los ánimos están mejores, ya se sabe que todo fue invención de él, aunque ahora nos resta saber cómo se va a tomar el secretito de su esposa.
Maria paolini: Hola amiga, estoy contenta de que la historia te siga gustando, espero que no te decepciones y la sigas queriendo como una de tus favoritas.
Badu: Ambos tienes cosas que aclarar ¿Cuál de las dos más graves? Pues ambas, habrá que ver cómo reacciona cado uno una vez que las verdades serán reveladas, pero lo cierto es que todas sospechan que él no se lo tomara bien.
Silvia: ¡Amiga fuiste el reviews 100! ¿Ya viste que le causaste celos a Serena amiga? Eres muy mala Jijiji. Por lo menos ahora que ambos se han entregado al otro las cosas parecen ir tranquila ¿Pero, por cuanto tiempo?
Reviews anónimos.
Awww me encanta este fanfic. Y me quede mordiéndome las unas por ver el siguiente capi. Porfis actualizA prontooooooo.
Amiga espero que aun tengas uñas. Estoy tratando de actualizar día por medio, y que ustedes no tengas tantos días de sufrimiento.
¿En qué año es la historia?
Pues la idea es que está situada después de la 1ª guerra mundial.
Thecollegegirl: Primero que todo no quiero que pienses que te dejo hasta lo último porque no me importe lo que piensas, sino porque tengo mucho que decirte.
1- Sinceramente si la historia no te gusta te aconsejo que no la leas, solo estas gastando tu tiempo y ya has dejado claro lo aburrida que te parece mi historia.
2- Es cierto copio y pego todo los nombres cuando respondo Reviews, de esa forma me aseguro de poner bien los nombres que las amigas utilizan ya sea en sus cuentas de FF o en sus nombres como anónimos.
3- (Aunque en realidad es la continuación del punto 2) Copie y peque el nombre que tu escribiste en la sección de comentarios, te invito a visitar mi Facebook hice donde publique el primer comentario que tu pusiste, y del cual, insisto, copie tu nombre, y todas las amigas de Facebook que comentaron y yo llegamos a la conclusión que en el nombre que puse en el Reviews que responde es el mismo que tu misma escribiste.
Sin más que agregar, me despido deseándote buena noche (en mi país ya pasa de media noche por eso lo digo)
Hola mis amigas, algo tarde pero cumpliendo, debo confesar que por esto del día de todos los santos (o muertos como alguno los llaman) estuve lejos de mi computadora y por eso me retrase más de lo previsto, aun así esporo que les guste este nuevo capítulo, les mando un gran abrazo lunar y les deseo una buena noche.
