Serena y la bestia.

Casi desastre.

- Darien. . .- La rubia gimió plácidamente cuando comenzó a moverse sobre el cuerpo de su marido, apoyándose en el pecho de él.- Mi amor. . .

- ¿Quieres esto?

- Sí. . . Mucho, te quiero entero para mí. . .

No tenía idea de que hora era, pero aún estaba oscuro afuera, de modo que supuso que era mitad de noche aun, Darien la había despertado hace poco con sus besos y caricias, no era la primera vez que lo hacía durante la noche, recordaba haber despertado por lo menos dos veces antes.

- Y me tienes esposa.- Darien movió sus caderas con mayor fuerza.- Para siempre.

- Darien.- Volvió a gemir ella.- Más. . .

Sabía que se estaba aprovechando de la resistencia física de su esposa, pero se había vuelto adicto ella, tenía el incontrolable deseo de escucharla gemir, decir su nombre y rogar por más, se había despertado ya dos veces en lo que iba de la noche para hacerle el amor, y aunque ella no se había resistido sabía que la estaba forzando y mucho.

- Mi amor. . .- Apretó suevamente los senos de ella.

- Dari. . . Mi Dari.. . .

- Serena. . . Voy a correrme. .

- Hazlo mi amor. . .

Las embestidas fueron más rápidas, prácticamente frenéticas, Darien estaba seguro de que su mujer también estaba por llegar a la máxima del placer, quería ante todo, que ella también disfrutara de sus encuentros.

- ¡Darien!

- ¡Serena!- Dijeron al unísono

La rubia cayó rendida sobre el pecho de su marido, exhausta por completo, pero feliz, con cada nuevo encuentro se sentía suya por completo. Sintió a su esposo abrazarla, acariciar su esposa.

- Tan hermosa. . .

- Mi amor. . .- Serena se tendió a su lado, no quería molestarlo con su peso.- Tengo sueño.

- Vamos a dormir, ya hemos disfrutado bastante.- Le dijo después de besarla.- Mal que mal tenemos el resto de nuestras vidas para estar juntos.

- Si. . .- La joven se acurruco contra él.- ¿Darien?

- Dime. . .

- Pues. . . Me da un poco de vergüenza estar así desnuda, alguien podría entrar mañana en la mañana y sería muy vergonzoso.

- No dejaría que nadie te viera desnuda más que yo.

- ¿Te importaría alcanzarme uno de mis pijamas para dormir? Deben estar dentro de la maleta más pequeña.

- Claro, dame un segundo.- El pelinegro salió de la cama, abrió la maleta y extrajo el primer pijama que vio.- ¿Este?

- Si mi amor.

Unas semanas antes de la boda su madre la llevo con la modista de la comunidad, decía que cuando fuera una mujer casada no podía seguir vistiendo como una joven soltera, debía pensar más en agradar a su esposa y con todo tipo de ropa, de modo que todos sus pijamas eran nuevos y con toques sensuales.

- Me gusta.- Dijo Darien una vez vio a su esposa vestida con la prenda.- Luces hermosa.

- Ven.- La joven le abrió los brazos.- No quiero dormir lejos de ti.

- Me tendrás a tu lado todas las noches.

.

- ¿Cómo estará nuestra hija?- Pregunto Kenji a la mañana siguiente en tanto tomaba su café del desayuno.

- Mi amor. . . Debes tratar de quedarte tranquilo, nuestra hija estará bien, en el fondo sabemos que Darien la ama. . . Me los imagino tomando desayuno a esta hora, tranquilamente, quizá en la cama o con el resto de la gente de la casa. . .

- Podríamos ir a verla. . .

- Nada de eso Kenji Tsukino.- Ikuko lo miro con molestia.- Vamos a dejar que nuestra hija inicie sola su matrimonio, ya es bastante madura para enfrentar cualquier cosa, yo confió en ella y tú debes hacer lo mismo.

Y él lo sabía, pero le dolía saberse lejos de su princesa, la niña de sus ojos, la pequeña que por años lo había buscado a él para solucionar sus problemas. Serena tenía derecho a hacer su vida de casa ella sola, pero si algo le pasaba y Chiba le hacía daño caería sobre él con todo la rabia.

- Tienes razón mi amor. . .

- ¿Lo ves? Déjala vivir su vida de ahora en adelante, además Serena abe que siempre estaremos aquí para ella, si no llega a necesitar de verdad acudirá a ti o a mi sin pensarlo dos veces.

.

- ¿Más té señora?- Artemis se acercó a su jefa.- ¿O prefiere café?

- Té por favor Artemis.- La mujer le sonrió a la pareja que la acompañaba a desayunar, más extraño a los otros dos.- ¿Aun no bajan?

- No señora, yo pase por ahí hace poco y no había señales de vida de los tortolitos.

- Esperemos que bajen pronto.- Comento divertido Malachite.- Mina y yo pretendemos partir después de desayunar y antes del mediodía.

- Quizá aún están durmiendo.- Mina miro a su marido, en su noche de bodas se habían divertido toda la noche y no habían despertado hasta el mediodía del día siguiente.

- Ya bajaran.- Sentencio Galaxia.- No creo que se demoren mucho en entrar aquí.

Galaxia se había acercado a la habitación de ellos a medianoche, no había escuchado ningún ruido, de modo que supuso que ya estaban dormidos, rogaba por que fueran un matrimonio sin problemas, que su nieto dejara atrás todos su traumas y fuera feliz con la mujer que amaba, ella ciertamente quería vivir muchos años más y conocer a los niños que la pareja pudiese tener.

.

Se sentía adolorida por completo, pero también feliz y tranquila, despertarse al lado del hombre amado era un sueño cumplido, se movió con cuidado para no despertarlo y salió de la cama.

- ¿Dónde vas?- Darien se sentó en la cama.

- Quería refrescarme.- Señalo el tocador donde estaba la palangana con agua.- Hace calor y tengo hambre. . . ¿Ya estabas despierto?

- Desde hace unos minutos antes que tú.

- ¿Por qué no me despertaste?

- Porque no quería perturbar tu sueño. . .- Darien saco las piernas de la cama.- Ya deben ser más de las nueve de la mañana, los demás que deben estar desayunando. . .

- Me daré un baño rápido. . .

- Podríamos bañarnos juntos. . .

- ¡Darien!- La joven sintió que sus mejillas se ponían rojas.- Ya basta. . .

- Bien. . . Bien, ve tu primero al baño.- Darien le señalo la puerta pequeña.- E ahí, tiene todo lo que puedas necesitar y tiene un vestidor pequeño.

- Tratare de demorarme lo menos posible. . .

- Ve tranquila.

El pelinegro vio a su mujer irse tras la puerta que comunicaba el cuarto con el baño, tuvo que vencer el deseo de ir tras ella y unírsele en el baño, debía darle privacidad, de eso estaba seguro, se levantó de la cama para recibir el nuevo día de manera distinta, abrió las ventanas parta que refrescara de la calidez del cuarto, la oscuridad de su vida ya se había ido lejos, ahora todo era luz con él y sobre todo con su mujer.

Pronto tendría que ir a Londres para la revisión que el medico tenía que hacerle a sus heridas, por lo general solo tenía previsto ir solo el día de la consulta, pero si Serena aceptara ir con él podrían quedare una semana o más ahí, podría comprarle muchas cosas, vestidos nuevo, joyas, o lo que ella quisiera.

- Una semana en Londres te gustara mi amor.- Murmuro en tanto camina de vuelta a la cama, tenía que volver ponerse la máscara y el guante que cubría a horrible herida de su mano derecha.

La máscara estaba en la mesita de noche, pero el guante no, así que supuso que entre juego y juego se había perdido entre las sabanas de la cama, sonrió ante las deliciosa travesuras que habían hecho la noche anterior, si bien recordaba Serena había tomado su guante y lo había dejado debajo de la almohada.

- Pequeña traviesa.- Levanto la almohada, pero el guante no estaba ahí.- ¿Dónde lo dejaste mi amor?

Levanto las sabanas de la cama, el guante no estaba ahí, pero si algo que lo dejo enormemente preocupado, en el lado en que Serena había dormido habían unas pequeñas manchas rojas y otras rosadas., no estaba muy seguro, pero sabía que las mujeres sangraban solo la primera vez que estaban con un hombre, no en todas las ocasiones en que se entregaban a otro.

- ¿Qué significa esto?- No comprendía nada, Serena no podía haber sido virgen la noche anterior, él la había tomado hace unas semanas atrás estando ebrio.

¿Sería posible que Serena lo hubiese engañado? Pero ella había estado desnuda cuando despertó, incluso él mismo estaba sin ropa. Había algo que no encajaba en todo aquello, se había aprovechado de la rubia estando borracho el día en que fue a enfrentarlo cara a cara, su mente estaba hecha un caos, trataba de recordar todo de aquel día y como había acabado estando con Serena.

- Mi amor. . .-Serena salió del baño ya vestida, con el pelo mojado.- ¿Tu abuela no se enfadara por haber despertado tan tarde?

- Serena.- La llamo al ver que ella se sentaba frente al tocador para cepillarse el cabello.- Ven aquí.

- ¿Qué pasa mi amor?- La joven se volvió.- Pareces pálido. . . ¿Te sientes bien?

- ¡Dime qué demonios significa esto!- Le grito Darien señalándole la cama.

Serena prácticamente voló desde el tocador hacia la cama, se quedó helada al ver las manchas de su inocencia fuertemente marcadas en las sábanas blancas, había olvidado por completo aquello.

- Darien. . . Yo puedo explicarlo.

- ¿Explicarme?- Darien se rio de forma siniestra.- ¿Qué diablos vas a explicarme? ¿Qué me engañaste?

- No es lo que piensas. . .

- ¡Al diablo con lo que pienso!- Darien la tomo con fuerza de los brazos y la zarandeo.- Vas a decirme ahora mismo que es todo esto.

- Yo. . . Solo quería casarme contigo, tu querías dejarme, estaba desesperada.

- ¡Y me engañaste!- La zarandeo más fuerte.- ¡Me dejaste creer que había abusado de ti!

- No lo hice con esa intensión.- Estaba aterrada, Darien ya no la miraba con amor sino con un profundo odio.- Yo solo quería que respetaras la promesa de matrimonio.

- ¡Maldita sea!- Darien la soltó dejándola caer en la cama.

Enfadado como estaba Darien comenzó a dejar salir su ira, el tocador termino en el piso, dado que él lo tumbo, Serena se encogía cada vez más en la cama, presa del miedo, Darien después rompió el delicado jarrón de cristal que estaba sobre una cómoda, lo estrello fuertemente contra la pared.

- Detente.- Le dijo ella llorando.- Por favor. . .

- ¡Tu quédate callada!- Le grito fuertemente.- No tienes derecho a decirme nada desgraciada.

- ¡Darien!- Galaxia hablo a través de la puerta.- ¡Querido abre!

- Largo. . . Esto es entre mi esposa y yo. . .

La mujer mayor ignoro la respuesta de su nieto, entro rápidamente en el cuarto, se quedó sorprendida al ver el desastre, ver a su nieto hecho una furia y a la joven hecha un ovillo en la cama, evidentemente muerta de miedo.

- ¿Qué está pasando aquí?- Pregunto horrorizada.

- Esa de ahí es una maldita.- Dijo Darien enfadado al máximo.- Me engaño. . . Me dejo creer que había abusado de ella estando ebrio.

- Darien cálmate por favor. . .

- ¡No!- El pelinegro comenzó a romper más cosas.

- Amigo cálmate.- Malachite llego para sujetarlo.- Estas actuando irracionalmente.

- Mi amor. . .- Sollozo la rubia.

- ¡Cállate!- Darien intento ir contra ella, pero el pelinegro lo sujeto utilizando toda su fuerza.

- ¡Mina!- Galaxia llamo a la joven, quien entro rápidamente.- Llévate a Serena a otro cuarto.

- Darien mi amor. . . Yo te amo.- Le dijo Serena antes de salir ayudada por la joven rubia.

- Vamos querida, salgamos de aquí.

- Ahora vas a decirme que ocurre aquí.- Galaxia cerró la puerta tras la partida de las dos jóvenes.- ¡Le hubieses pegado a tu esposa si Malachite no te hubiese detenido!

- Se merecía una zurra aquella maldita. . .

Galaxia abofeteo a su nieto esperando que volviera a la normalidad, con lo feliz que había estado en los últimos días su nieto no había esperado volver a ver aquella expresión de odio y vacío en la mirada de él.

- No tienes derecho a expresarte de tu esposa de esa forma, le debes respeto.

- Esa maldita me engaño anoche cuando le hice el amor le quite por primera vez su virginidad.- Dijo Darien sin dejar de mirar a su abuela.- ¿Sabes lo que significa eso? Que me engaño. . . Caí estúpidamente en su trampa.

- ¿Trampa?- Malchite lo fue soltando poco a poco, lo conocía sabía que cuando Darien hablaba se tranquilizaba poco a poco.

- Hace un mes creí que había abusado de ella estando ebrio, ella no me negó nada y me hiso creer que todo era cierto. . .

- ¿Y por eso reaccionas de esa forma?- La mujer miro a su nieto.- Serena estaba aterrada, te tenía miedo. . .

- Malachite me iré a Londres contigo hoy. . .- El pelinegro ignoro a su abuela.- No creo poder soportar tenerla frente mío.

- ¡Darien!- Galaxia se sorprendió.- Serena tenía que haber tenido sus motivos para mentirte.

- Dijo que estaba desesperada porque no rompiera la promesa que le hice.

- ¿Y por eso estas enfadado amigo?- El peliplateado le hablo.- Date cuenta que ella lo hiso por ti. . . Para que no la dejaras, amándote como te amaba no quería perderte, cualquier mujer haría lo mismo en su lugar.

Darien pareció reaccionar en ese momento, quedándose paralizado ante aquella verdad, lo que su amigo le decía tenía sentido, durante la guerra había escuchado de boca de otros hombres historias parecidas sobre mujeres que inventaban ese tipo de cosas, no era de extrañar que Serena también siguiera esa línea.

- Yo. . .

- Has actuado como un idiota amigo, puedes estar herido si, te engaño si, pero lo hiso porque te amaba, arriesgo su reputación para con su padre por ti. . .- Malachite lo miro seriamente.- No te engañes, la amas, lo que tienes ahora son las heridas de un león herido en su orgullo, pero si te das cuentas sabrás que lo único que has provocado con esta reacción violenta es que Serena te tenga miedo. . .

- Yo. . .

- Malachite tiene razón querido.- Galaxia lo tomo del brazo.- Yo como mujer comprendo los motivos de ella, la desesperación hace estragos en la mujer, más en una mujer enamorada de verdad.

.

- Tranquila querida.- Mina estaba peinando a la otra rubia.- Deja de llorar, te hará mal.

- Tenia tanto miedo. . .- Serena lloraba desconsolada.- Creí que iba a golpearme.

- Malachite no iba a dejarlo, además estoy segura de que Darien iba a reaccionar en último minuto,

- No. . . Quería golpearme lo vi en su mirada.

Mina estaba impresionada ante la violencia de Darien, lo conoció poco a decir verdad, pero por lo que sabía de parte de su marido no lo tenía como un hombre dado a la violencia, y sabía que Malachite había usado toda su fuerza para sujetarlo.

- Querida lo mejor que podemos hacer es esperar a que logren tranquilizar a Darien, no sé qué es lo que paso, pero de seguro se arrepentirá de la forma en que te trato.

- Yo lo engañe. . .- Le relato a Mina todo su descabellado plan, desde que Darien se había quedado dormido cuando ella le abría su corazón y de cómo había logrado engañar a todos haciéndolos pensar que se había acostado con él.

- ¿Te digo algo?- Mina le sonrió mientras la miraba a través del espejo.- Yo hubiese hecho lo mismo. . . Como dicen algunas personas, situaciones desesperadas soluciones desesperadas. . .

- No creo que Darien me perdone.

Ni ella misma se perdonaba, la poca confianza que Darien había vuelto a tenerla se había esfumado en poco segundos, si hubiese sido más precavida habría mandado primero a su marido al baño y de esa forma quizá él nunca se hubiese dado cuenta de que ella había perdido la virginidad la noche anterior.

- Te ama Serena. . . Lo vi en su mirada durante la ceremonia, está herido, como cualquier hombre, pero una vez se dé cuenta de que ha sido un tonto te pedirá perdón ya verás.

- No estoy segura.- La rubia miro como la otra chica había hecho su peinado se siempre, sus dos chonguitos.- Muchas gracias Mina.

- Ha sido un placer. . .

- Bajare a comer algo, muero de hambre.

- ¿Qué harás con Darien?

- Lo que él desee, yo cometí la falta, esperare a ver que decide hacer conmigo.

Tocaron a la puerta lo que sobresalto a las dos rubias, pero fue Mina la que se acerco a abrir, esperanzada de que se tratase de su marido o de la señora Galaxia. Pero no era ninguno de ellos.

- Darien.- Murmuro Mina preocupaba, a penas si había logrado controlar los llantos de la joven recién casada.

- Déjanos solos Mina por favor.- Darien no la miro, tenía la vista fija en su mujer.

- Yo. . .

- Por favor.- Repitió el pelinegro.

- Esta bien. . .- La rubia salió del cuarto decidida a buscar a su esposo y saber que estaba pasando.

La puerta se cerró con sumo cuidado, Darien se quedo parado en medio del cuarto mirando a su esposo, quien tenía la vista fija, obviamente la había asustado y mucho, quería acercarse a ella pero temía empeorar las cosas, de modo que prefirió mantener las distancia.

- Serena yo. . .

- Lo siento.- Susurro ella.- Pero en mi desesperación realmente no me pare a pensar en lo que hacía, hare lo que tú quieras Darien, aceptare lo que sea, pero por favor no me odies.

- Yo nunca haría eso.- Se acerco lentamente.- Pero necesito decirte algo y quizá entiendas un poco mi forma de reaccionar tan violenta.

- Dime.- Serena al alzar la vista lo vio arrodillarse ante ella.

- Cuando la guerra termino todas mis esperanzas estaban hechas añicos, creí estúpidamente que no ibas a quererme a tu lado. . . Que no era digno de ti. . .

- Pero sabes que te amo. . .

- Ahora lo sé.- Le tomo ambas manos para llevárselas a sus labios.- Supongo que el trauma de la guerra puede causar estragos en la mente de las personas. . . En fin, me cegué ante la idea de que no te iba a atar a mi lado, que no quería que sintieras pena por mí. Hice lo primero que me vino a la mente, quise romper contigo y de forma muy poco honorable, sin darte la cara y a través de otras personas, pero te negaste a aceptar eso y me enfrentaste. . . Y siempre estaré agradecido por eso.

- ¿Agradecido?

- Si, porque tu insistencia nos tiene ahora casados, sé que actué mal, pero quiero que entiendas que reaccione así porque cuando desperté desnudo contigo a mi lado tenia la clara idea de que teníamos que estar lejos el uno del otro, el haber abusado de ti me obligaba a casarme contigo, aun sabiendo que en ese momento no era lo que quería, me sentí atrapado y obligado por las circunstancias y esa sensación no me gustaba, y cuando descubrí que habías sido virgen hasta la noche anterior volví a sentir todo aquello, atrapado, obligado y herido.

- Nunca quise. . .- Intento moverse.

- Tranquila.- Darien la mantuvo en el banquillo del tocador.- Ahora con la cabeza fría y más calmado entiendo todo lo que hiciste y sobre todo el porqué. . .

- No quería dejarte ir. . .

- Lo entiendo.- Darien la ayudo a ponerse de pie.- Ahora soy yo quien debe pedirte perdón, te asuste y estabas aterrada, lo vi en tu mirada, nunca más quiero volver a provocar en ti algo parecido.

- Creí que ibas a pegarme. . .

- Lo siento tanto. . .- Darien la estrecho en sus brazos.- Perdóname mi amor, realmente nunca podría pegarte, pero tenía la necesidad de darte miedo.

- Pues lo hiciste. . . Tenía mucho miedo.

- Nunca más volveré a hacerte algo parecido.

- ¿Lo prometes?

- Lo prometo.

- Mi amor.- Serena derramos las ultimas lagrimas que le quedaban en el pecho de su esposo.

.

- Sera un placer para nosotros recibirlos en casa cuando vayan a Londres.- Mina se estaba despidiendo de Serena, pues la pareja debía partir.- Te Echare mucho de menos, en poco tiempo te has transformado en una valiosa amiga.

- Yo también te echare de menos.

- Fue un placer conocerte Serena.- Malachite se les acerco.- Espero que cuides a este hombre terco.

- Seguro que lo hare.- Sintió los brazos de su marido por su espalda y sonrió satisfecha.

- Iremos dentro de dos semanas.- Declaro Darien.

Serena dio un respingo, no tenía idea de que Darien hubiese decidido por los dos que irían a Londres, por lo general esa ciudad le encantaba, pero no debía olvidar que ahí estaba la ex prometida de su marido o lo que fuera dado que siempre la prometida oficial había sido ella y nadie más, no quería propiciar un encuentro entre su marido y aquella mujer, temía perder a manos de ella, si bien era cierto ella amaba incondicionalmente a Darien no estaba dispuesta a soportar una infidelidad.

- Artemis los llevara a la estación de trenes.- Dijo el pelinegro.- Que tengas un buen viaje.

- ¡Adiós querida!- Mina se subió al coche agitando su mano.

Serena se quedó mirando como a lo lejos la joven pareja se iba en el coche, echaría mucho de menos a Mina y estaba segura de que su marido extrañaría a su amigo, se lo quedo mirando sigilosa, su esposa la deseaba y tener que ser suficiente al menos por el tiempo en que él volvía a amarla, por eso no quería a ir Londres, no podía exponer a su marido a acercarse de esa enfermera.

- Mi abuela se retiró a su cuarto a dormir la siesta.- Oyó que le decía su marido.- ¿No te parece una buena idea?

- ¿Tomar a una siesta?- Le pregunto extraña.

- Pues más bien pensaba en el hecho de irnos a la cama.- Murmuro él con una sonrisa en la boca.- ¿Te apuntas?

- Claro, todo lo que mi maridito quiera.

- No sigas. . .- Darien la estrecho entre sus brazos.- Ahora haremos esto, vete tu primero al cuarto, yo te seguiré.

- Si mi amor.

La rubia camino hacia la entrada de la casa, una vez dentro corrió escaleras arriba, deseosa y ansiosa por que su marido le diera alcance dentro de poco. Al entrar se tendió en la cama y espero, a los pocos segundos su marido estaba frente a ella.

- Estas preciosa tendida en mi cama.

- Ven mi amor. . .

Dejen su Reviews.

Patyzparawhore: Amiga de que la pasaron bien la pasaron bien, si hasta pasaron la noche divirtiéndose. Aun así nadie impidió que el pelinegro se enfureciera, lo bueno es que entro en razón antes de que Serena sufriera más.

Yssareyes48: La pasaron bien esos dos, y ese tonto de Darien no fue capaz de darse cuenta antes de que la rubia era virgen, lo malo fue que el pelinegro sobre-reacciono y de la peor forma, menos mal que pudo reaccionar a tiempo.

Maria: Ninguno tuvo tiempo para aclarar sus mentiras, y después Darien va y se enoja con Serena en vez de darle una hermosa mañana juntos, y para colmo termina asustando a su mujer, lo bueno es que después se arrepintió profundamente.

Silvia: Por lo visto le seguirás provocando celos a nuestra Serena ¿qué hare contigo amiga? Jajajaj. En fin una de las mentiras ya fue derribada esperemos como se derriba la siguiente y ver cómo les va a nuestra pareja.

Badu: La primera vez que le hiso el amor no se dio cuenta, pero si en la mañana y ya nada podía calmar su ira, nuestra rubia se asustó y mucho. Lo bueno es que al final de cuentas se pudieron arreglar.

Maria paolini: Hola amiga, gracias por tus lindas palabras, siempre es bueno sentirse apoyada por quienes valoran tu trabajo.

Mimi: Si ya están casados y disfrutando el uno del otro, a pesar de que tuvieron sus altibajos dado a que Darien reacciono de la peor forma amiga. Lo bueno es que a partir de ahora todo indica que tienen un buen futuro.

hola, siento la demora

Que dicha que ya se hayan casado y que Darien no se haya dado cuenta de que su ahora esposa era aun virgen, creo que ya serena no tiene porque preocuparse mas en aclarar ese detalle jijijj. Y esa tal silvia, no se porque pero algo de me dice que esa enfermera traerá mas problemas de los que parece, estoy ansiosa por sabe que clase de dificultades pasaran ese para para fortalecer su amor y como la superaran se que Serena nunca flaqueara en su desicion, pero me sigue preocupando Darien y otra cosa no te moleste, pero sera mejor que estuvieras más al pendiente de los errores ortográficos... ha Mejor no me hagas caso y no soy la mas indicada para decir eso. cuando a mi me dicen casi siempre en los comentarios que recibo. Mejor me despido pro ahora adiós nos leeremos en la pro cima, te mando un abraso estelar ;) : Amiga pues tuvo que aclarar su propia mentira y de que forma, por poco y su matrimonio corre peligro. Habrá que ver si la enfermera hara tambalear su matrimonio. Y por lo de la ortografía pue cuido cada día más eso, pero admito que sigo confiando en el corrector de Word.

Hola mis amiga, primero que nada tengo dos aclaraciones:

1. En los comentarios anónimos pero con nombre habían dos "Mimi" asi que solo responde a una mimi porque no sabía si eran la misma persona o dos diferentes mimi.

2. Las personas anónimas por favor pónganse algún nombre, el que sea o una simple letra de esa forma no tengo que poner todo su Reviews para que después sepa que han sido respondido.

Ahora si volvemos, ya vieron que Darien se volvió loco pero no de felicidad realmente, sino todo lo contrario, el tonto casi mata de miedo a nuestra Serena, pero al menos entro en razón y se dio cuenta de lo estúpido que estaba siendo, si hasta le abrió un poco su corazón. Espero que este nuevo capítulo les guste, como ya saben les mando un gigantesco abrazo lunar y nos vemos en el siguiente capítulo.