Serena y la bestia.

Sembrando dudas.

Después de tres días de matrimonio con su maravilloso esposo, la rubia estaba contenta de que el episodio de la mañana después de la noche de bodas no se hubiese vuelto a repetir. Es más desde ese momento se había esforzado en mimarla y hacerle olvidar el susto.

- Mi nieto se ve más feliz.- Le dijo un día Galaxia.- Debo confesarte de que oraba porque fueses un regalo de amor para Darien.

- Darien parece más relajado ahora, cuando lo vi aquella vez parecía otro.- Comento, ambas mujeres estaban tomando el té de las cuatro en tanto veían al aludido hablar con el administrador de la propiedad.

- Y cuando vayan a Londres podrán pasar más tiempo juntos y distraerse.

- Si es cierto.- Murmuro nerviosa.

Había entendido que era importante que Darien fuese a Londres, tenía una cita médica con el doctor que lo había tratado y curado, y además que quería provechar de ir más días a la ciudad y comprar algunas cosas para la casa, y el resto de la propiedad. Pero aun asi a pesar de todo eso tenía reticencia.

- Mi amor. . .- Darien se le acerco, poniendo su manos sobre los hombros de ella.- Estaba pensando que podríamos ir a la feria del pueblo.

- Sería una buena idea. . . Me gustaría comprar algunas cosas.

- ¿Estas seguro hijo?- Galaxia lo miro preocupado, cuando Darien había recién llagado no había querido que nadie lo viera de esa forma.

- Si abuela, ya es hora de que siga con mi vida, además no quiero estar más encerrado.- Sonrió el pelinegro.- Además tengo una maravillosa esposa que cuidar, y no puedo dejar que otro hombre se le acerque estando yo lejos para reclamarla.

- Mi amor. . .- Serena rio de buena gana.- Yo nunca podría caer en los brazos de otro.

- ¿Cuándo iras a Londres hijo?

- La próxima semana, el doctor me envió un telegrama ayer, dice que tendrá tiempo para atenderme.

- Iremos y nos quedaremos unos cuantos días.- Agrego la rubia.- Podré ver a Mina y que ella me muestre Londres.

- Amor mio.- Darien tome la mano de su esposa.- Invite a tus padres a cenar esta noche, quiero que vean como estas.

- Muchas gracias mi cielo.

- Bueno ahora los dejo.- Galaxia se puso de pie.- Tengo que hablar con Artemis sobre el menú de esta noche.

- Darien mi amor. . .- Serena se levanto para abrazar a su marido.- Estaba pensando, he oído que el teatro en Londres es muy divertido y pensé. . .

- ¿Qué podríamos ir?

- Aja. . .

- Pues ya tengo encargadas las entradas mi amor.

- ¿De verdad?

- Claro, pretendo que pasemos un tiempo maravilloso en Londres.- Darien beso a su mujer aun cuando podía oir los vitoreos de los trabajadores de la propiedad que estaban cerca.

- Mi amor. . .- La rubia respiro profundamente.- Nos están mirando. . .

- Que nos enviden entonces.- Darien la estrecho más con sus brazos.- Olvídate de los demás. . .

- Si. . .

.

- No sé de qué te preocupas mi amor.- Ikuko le sonrió a su esposo.- Hasta el momento solo hemos tenido buenas noticia de Serena, dice que es muy feliz al lado de su marido. . . Debes dejar de ser un papá celoso mi amor.

- Solo digo que estaré más tranquilo cuando la vea con mis propios ojos y sepa que realmente está bien cuidada en manos de él.

- Esposo mío. . . A veces eres tan terco, sabes que Darien la ama. . .

El hombre mayor refunfuño en tanto miraba la hora, la cena sería a las ocho de la noche, y eran cerca del medio dia, faltaban muchas horas, tenia que ser paciente, y esperar a la hora correcta, solo él podía juzgar si su princesa era feliz al lado de Chiba.

.

- ¿Te gusta ese?- Darien miraba con fascinación como su esposa tenía la vista fija en un hermoso sombrero.

- Es hermoso. . .- Comento la rubia mientras se probaba el sombrero.

- Entonces lo llevaremos. . .- Darien lo pago rápidamente.

- Mi amor es muy costoso. . .- Lo intento detener.

- Nada sino lo mejor para mi esposa.- Darien la beso antes de recibir el cambio de parte del dependiente.

- Gracias mi amor. . .

La pareja siguió caminando por el mercado, ciertamente Darien era objeto de la mirada de los demás, aunque ella se esforzaba por distraerlo y que lo afectara lo menos posible, aunque él no tomaba a nadie más en cuenta que no fuera ella.

- Cuando estemos el Londres te llevare al gran mercado.- Comento Darien de pronto.- Es casi cinco veces más grande. . . Ahí puedes encontrar todo lo que necesites.

- Mi amor. . .- Necesitaba preguntarlo algo a su esposo.- ¿Cuánto tiempo nos quedaremos en Londres?

- Un par de semanas. . . El medico me revisara el primer día que estemos en Londres y después todo el tiempo para para que estemos juntos.

- Si mi amor.

La pareja camino entre la feria, Darien le compraba cada cosa por la que ella mostraba interés, argumentando siempre lo mismo, que era su esposo y que estaba en todo su derecho de mimarla.

- Vas a malcriarme mi amor.- Bromeo la rubia cuando iban camino a casa.- Casi todo lo que compramos fueron cosas para mi.

- Yo no tenía mucho que comprar de todos modos.- Murmuro Darien quien conducía el coche.

- Llegaremos a la hora de almuerzo mi amor. . .

- Después nos podemos ir a dormir una siesta. . .

- ¡Darien!- La rubia termino escandalizada, desde el primer día de matrimonio con Darien él argumentaba que tenían que dormir siesta, cuando la verdad no dormían para nada, sino que pasaban la tarde haciendo el amor.

- ¿Qué?- El hombre desvió la mirada de la carretera para poner sus ojos en u esposa.- Estamos solos, además todos en casa saben que realmente no tomamos siesta.

- Que vergüenza. . .

- ¿Te avergüenza hacer el amor conmigo?- Le pregunto él evidentemente afectado.

- Claro que no, sabes que me gusta hacer el amor contigo. . . Pero que todos sepan lo que hacemos cuando estamos en el cuarto me hace sentir observada. . .

- Comprendo. . .- El pelinegro se relajo.

- No pienses mal. . .- Serena apoyo la cabeza en el hombro de su marido.- Aunque ya te lo he dicho, nunca me cansare de decirte que no me avergüenzas mi amor. . . Te amo por lo que eres a dentro.

.

Galaxia miraba a la joven pareja caminar de la mano hasta la escalera que iba al segundo piso de la casa, estaba inmensamente feliz porque si nieto poco a poco estaba volviendo a ser el chico de antes, la guerra ciertamente lo había hecho cambiar pero el amor de Serena lo estaba haciendo ser un hombre que estaba en paz con la fortuna que le había tocado.

- Artemis.- Hablo ella con una sonrisa.- Creo que pronto tendremos noticias de un próximo Chiba en camino.

- Eso sería algo muy bueno.- El mayordomo concluyo.- Un pequeño que sea igual al padre. . .

- O una niña tan dulce como la madre.

- Les hará bien estar en Londres unos días, ellos no habían planeado un viaje de bodas, pero aun pueden tenerlo.

- Así me dijo Darien.- Galaxia se acercó hacia las flores recién puestas en el centro del vestíbulo.- Me alegra que pasen tiempo juntos, debes recuperar los años separados.

- Es cierto.

.

- Darien. . .- Serena se sostuvo con fuerza del cuello de su esposo.- Más. . . No te detengas. . .

- Si. . .

Podía sentir la presión del cuerpo de su esposo contra el de ella, apegada a la pared, pues la necesidad por el otro había sido tan grande que tras cerrar la puerta principal del cuarto el pelinegro la había puesto contra el muro, subido la falda del vestido y abierto el acceso a sus senos.

- Mia. . .- Gruño Darien tomándola con más fuerza.

- Siempre. . .- La rubia aprovecho la cercanía de ambos rostros y mordió levemente el labio superior de su marido.- Y tú eres mío.

- Lo soy. . .

Serena perdía poco a poco las fuerzas, de modo que tuvo que enredar sus piernas en la cintura de él, no quería incomodarlo, pero tampoco quería romper la deliciosa unión de ambos cuerpos. Sentir el cálido cuerpo de su marido la llenaba de felicidad, moría por sus besos, sus caricias, todo de él.

- Te llevare a la cama.- Murmuro Darien hablando rápidamente, sacándola del muro y caminando con ella.

- Si. . .

- Tan dulce. . .

- Tan macho. . .- Serena sonrió al caer en la cama con su marido sobre ella.

Movió sus caderas desesperada por encontrarse más con su esposo, ansiosa por entregarse más, busco sus labios con hambre, lo abrazo con fuerza, queriendo que aquello nunca acabara, y que nadie se atreviera jamás a quitarlo lo que era suyo, su hombre, su macho.

- Darien. . . Eres maravilloso. . .

- Tú lo eres. . .- Darien se movió con rapidez y fuerza.- Voy a correrme. . .

- Si. . . Si mi amor. . .

Serena recibió feliz la semilla de su marido, ansiosa de poder concebir un hijo de ambos, un hermoso bebé, sonrió satisfecha al sentirse abrazada por él, apoyo la cabeza en el hombro de su esposo y lo beso.

- Te amo preciosa.- Darien murmuro mientras miraba el techo.- Durante un tiempo pensé que jamás pasaría algo así entre tú y yo.

- Y míranos ahora.- La rubia sonrió.- Marido y mujer indiscutiblemente.

- Si. . .- Darien se volvió en la cama para mirar a su mujer.- ¿Te ha gustado?

- Mucho mi amor. . .- Serena lo beso.- ¿Puedo preguntarte algo?

- Lo que sea.

- ¿Has pensado en tener hijos? Quiero decir.- Aclaro su voz.- Hacemos el amor con tanta frecuencia que esa posibilidad es grande.

- Si es cierto.- Por unos instantes dudo, pero después sonrió al poner la mano sobre el vientre plano y suave de ella.- Me gustaría mucho verte embarazada.

- Mi amor.- La rubia lo abrazo con fuerza.- Yo también quiero tener un hijo tuyo. . . Un guapo bebé.

Aún tenía miedo, aun temía no poder darle un hijo a su mujer, pero conversaría con el medico antes de comentarlo con Serena, quería la certeza médica, si no podía tener hijos hablaría con ella, podían ver la posibilidad de adoptar, y si por el contrario si podía darle niños a su mujer se dedicaría a esa tarea en cuerpo y alma.

- Debería darme un baño.- Serena se sentó en la cama.- Mis padres pueden llegar en cualquier momento. . .

- Buena idea. . . Tomemos el baño juntos. . .

Algo que antes le hubiese parecido tan íntimo y personal, resulto ser algo erótico y sensual, lleno de pasión y juegos entre los dos, Darien le había enjabonado y luego ella a él, divirtiéndose a la hora de sacarse los residuos de jabón de ambos cuerpos.

.

- Hija.- Kenji saludo con afecto a su princesa.- ¿Cómo has estado? ¿Te han tratado bien?

- Si papá.- Serena estaba en la entrada principal de la casa recibiendo a sus padres, junto a ella estaba su marido y la abuela de este.- Me da tanto gusto tenerlos aquí.

- Y a nosotros también nos da gusto verte mi amor.- Ikuko también abrazo a su hija.- Te ves radiante y hermosa.

- Gracias mamá. . .

- Buenas noches.- Darien se les acerco.- Nos alegra verlos aquí.

- Gracias por invitarnos señor Chiba.- Ikuko le sonrió al hombre.- Nos sorprendió su invitación. . .

- Por favor llámeme Darien.- El pelinegro le sonrió.- Ahora somos familia.

- Entonces será Darien.- Kenji lo miro, aun con cierta reticencia.

- Vamos pasemos a la mesa, la cena ya esta siendo servida.- Galaxia les hablo.

Una vez en la mesa, los padres de la joven pudieron ver lo preocupado que era el esposo de su hija, incluso lo afectuoso que era con ella, Ikuko ya lo había presentido, pero el que más estaba calmado era Kenji.

- Oi que quieres expandir la propiedad Darien.- Comento Kenji.

- Tengo planes, quiero ampliar la industria. . .- Murmuro Darien con orgullo.- Y qué mejor que desarrollando este pueblo.

- Es una gran idea.- Dijo Ikuko.- ¿Y qué industria harás querido?

- Quiero traer electricidad a este pueblo, por ahora solo las grandes casas la tienen, pero por ciertas horas en la noche. . .

- Parece un gran desafío.

- Y lo que es señor Tsukino, pero quiero ver qué sucede, además si hay electricidad podremos tener un centro médico decente.

- Mi marido tiene razón.- Serena se unió a la conversación.- El Centro medico que tenemos parece un enfermería de colegio.

- Todos terminan yendo a Londres para atenderse.- Incluyo Galaxia.- Es importante que tengamos más libertad en el tema de la luz eléctrica.

- Será difícil chico, pero te apoyare en todo lo que puedas necesitar.- Kenji miro como su pequeña le sonreía.

- Gracias señor Tsukino. . . Agradecería mucho su ayuda en difundir la idea.

- Lo hare, tenlo por seguro.

.

- ¿Todavía nada?- Mina bromeo con su marido, ambos estaban en la cama, en el cuarto matrimonial.- Te lo dije Mal. . . El bebé no se moverá hasta que este más grande.

- Lo sé. . .- El peliplateado miro a su esposa.- Supongo que es el ansia de saber que crece y tenerlo pronto en mis brazos.

- Mi amor. . . Sé que tu pasado no ha sido bueno.- Mina toco la mejilla del peliplateado.- Pero te prometo que hare tu futuro muy hermoso.

- Mina mi amor. . . Contigo a mi lado y nuestro hijo.- Poso su mano otra vez en el vientre de su mujer.- Tengo todo lo que quiero.

- Mal. . .- La rubia le sonrió a su esposo.- Tengo ganas de comer fresas. . .

- ¿Fresas?- El hombre palideció.- Mi amor. . . No es época de fresas.

- Quiero fresas mi amor. . . Por favor.

- Son casi las nueve de la noche. . . No creo que haya alguna local de comestibles abiertos. . .- Murmuro con pesar, adoraba cumplir los antojos de su mujer, pero aquello era demasiado.- ¿No quieres otra cosa? Lo que sea.

- Mmm. . .- La rubia decidió aprovecharse.- ¿Lo que sea? ¿Lo que quiera?

- Claro. . .

- Mal. . .- Risueña y sonrojada la joven se bajo uno de los tirantes del camisón de noche.- Mi amor. . . Hace días que no me tocas. . .

- Bueno porque te has sentido mal. . .- Balbuceo mientras miraba a su mujer con deseo.- Pero si quieres. . .

- Más que querer es necesitar.- La mujer se movió para acomodarse más hacia su esposo.

- Ven aquí. . . Mi pequeña diosa del amor.

.

Darien miro embelesado al objeto de su amor, la rubia se había quedado dormida cuando había caído en sus brazo presa del clímax del amor, ahora acurrucada entre las sabanas de la cama era la más bella de las imágenes. Por mucho tiempo había pensado que eso jamas ocurriría, que ella lo iba a repudiar. Pero era todo lo contraria, su mujer pasaba el día entero demostrándole lo mucho que lo amaba, sobre todo en la cama, tras las sabanas se convertía en una gatita mimada que buscaba sus caricias.

- Darien. . .- La oyó susurrar mientras se movía en la cama.

Tras una sonrisa Darien dejo al vaso de agua sobre la mesita en mitad del cuarto. Era hora de volver a la cama con su mujer. En poco iban a partir a Londres y quería mostrarle lo bello de la ciudad, quería comprarle joyas, todos los vestidos que ella quisiera, o lo que e le antojara a la rubia.

Entro en la cama con cuidado, inmediatamente la joven reacciono, buscando abrazarlos, le ofreció su hombro, le gustaba sentir a la rubia lo más cerca de él. Ella volvió a balbucear su nombre mientras se abrazaba más.

- Te amo.- Le dijo él en tanto la estrechaba entre sus brazos.

.

Trabajar en los libros contables de la propiedad le gustaba, más si su esposa estaba cerca, Serena estaba con él en el despacho, aunque ella estaba leyendo un libro en silencio sin decir nada que lo distrajera su sola presencia lo maravillaba.

Por su parte la rubia estaba concentrada leyendo su libro, aunque también de vez en cuando posaba su mirada en su esposo, el pelinegro estaba revisando los libros de la propiedad, algo que hasta su vuelta lo estaba supervisando Galaxia, pero la mujer habia expresado su deseo de que fuese su nieto quien tomara las riendas de todo, incluso estaba dándole a ella más poderes en la casa, no hacia nada importante sin consultarla a ella.

- Cuando yo no este tu serás quien lleve la casa. . .- Galaxia le había dicho atrás.- Cuidaras de que todo funcione bien y por supuesto cuidaras de nuestro Darien.

- Siempre cuidare de él.- Le dijo con una sonrisa.

- ¿Por qué sonríes mi amor?

La pregunta de Darien la sobresalto, dejo se lado su libro para levantarse del cómodo sillón donde estaba. Se le acerco lentamente para acariciarlo en el rostro, y luego su pelo, el pelinegro se echa atrás en la silla y la insto a sentarse sobre sus piernas.

- Recordaba una conversación que tuve con Galaxia. . .- Le dijo antes de besarlo.

- ¿Por qué siento que ustedes dos están confabulando contra mi?

- Nada de eso mi amor. . . Yo solo le decía que siempre te voy a cuidar.

- ¿No se supone que yo debo ser quien cuide de ti?

- Pues si, pero una mujer también debe cuidar de su hombre.

- ¿Soy de tu propiedad?- Darien alzo una ceja curioso.

- Y yo de tu propiedad.- Le aclaro inmediatamente ella con una sonrisa y un beso.

- Más te vale que hubieses dicho eso. . .- La abrazo.- Tengo aun muchas cosas que revisar, pero puedo dejar esto por uno segundo para estar con mi esposa.

- Darien. . . No quiero distraerte. . .

- No lo haces, además necesito un beso tuyo para seguir.

- De acuerdo.- Ella suspiro.- Pero solo uno.

El pelinegro decidió aprovecharse a toda costa de su esposa, la estrecho con fuerza y busco sus labios con hambre, verdaderamente necesitaba un beso de ella, se hallaba todo el día buscando la oportunidad para tenerla aunque sea unos segundos junto a él. Subió su mano lentamente desde la cintura hasta posicionarse sobre uno de los senos cubierto por las delgadas capas de tela.

- Disculpe joven Darien.- Artemis entro en el estudio, obligando a la pareja a separarse.- Siento mucho interrumpirlo. . . Reitero mis disculpas.

- Tranquilo Artemis.- Si bien Darien dejo de besar a su mujer la mantuvo sobre sus piernas.

- Le traje la correspondencia.- El mayordomo le dejo sobre el escritorio una bandeja con variadas cartas.- Algunas vienen de Londres y otras son invitaciones.

- Comprendo.- Darien le sonrió.- Las revisare y te entregare las que deba contestar.

- Si señor. . .- El hombre los miro.- Lo dejo ahora. . . Lamento haberlos interrumpido.

- Tranquilo Artemis.- Serena le hablo, siguió con la mirada hasta que el mayordomo salió de la habitación.- Darien. . . No debiste estarme tocando de esta forma. . . Artemis debio irse con una seria impresión de nosotros dos.

- Artemis es un hombre reservado querida.- Le dijo su marido.- Ni quiera volverá a pensar en lo que ha visto. . . ¿En que estábamos?

- Yo leía mi libro y tu revisabas los libros de la propiedad.- Se burló más no se levantó.- Voy a revisar la correspondencia. . . Seguramente nos llegó alguna invitación a cenar. . .

- No más. . .- Se quejó él.- ¿Es que no entienden que los recién casados queremos estar solos?

- Sabes que esas invitaciones siempre van a llegar.- Comento ella revisando los sobres.

Pero hubo una de las cartas que la dejo helada, venia de Londres e iba a nombre de Darien, la persona que la mandaba era una mujer llamaba Silvia. ¿Sería la enfermera? ¿Su marido intercambiaba correspondencia con ella? Las dudas se dispararon en su mente, tenia una sola idea de tomar esa carta y romperla en mil pedazos antes de que su marido la notara.

- Mi amor, deja eso.- Le dijo Darien.

- Si. . .- Dejo la carta sobre la bandeja.- Yo. . . Debo ir con Galaxia, queremos remodelar los cuartos de invitados.

- No me dejes. . .- Darien la abrazo.- Quédate unos segundos más.

- No puedo mi amor.- Se levantó rápidamente.- Nos vemos después mi amor.

- Vete mujer provocadora. . .

La rubia salió respirando con dificultad, no había tenido valor de robarle esa carta a su marido, después de todo si él y la tal Silvia mantenían correspondencia seguida él debía de estar a la espera de sus cartas. ¿Amaría Darien a esa mujer? Era cariñoso con ella y muy afectuoso, pero no estaba segura de ser la dueña por completo del corazón de él.

- Mi amor. . .

.

- Artemis. . .- Galaxia se reía disimuladamente.- No debiste entrar. . . Ellos necesitan todo el tiempo a solas posible.

- No creí que ella estaba ahí, cuando pregunte por la joven Chiba me dijeron que estaba leyendo un libro, creí que estaba en la sala principal con usted. . . Nunca imagine que estaba en brazos del joven Darien.

- Ya paso, y por lo visto ellos no se lo tomaron mal. . .

- Eso creo señora.

La mujer velaba porque nada molestara a la pareja, quería que afianzaran su relación todo lo posible, de esa forma así asegurarse de que su nieto jamás dudara del inmenso amor que la chica le tenía.

- Por cierto. . . El joven Darien partirá la próxima semana a Londres. . .

- Es cierto. . . Así podrán seguir con si coquetería lejos de nosotros. . . A veces es demasiado evidente que se necesitan.

.

Serena ya estaba en la cama cuando su esposo llego al cuarto, no habían vuelto a hablar de la correspondencia y ella ciertamente no quería tocar el tema de la enfermera, tenía miedo de que Darien le dijese que aún podría tener sentimientos por ella, no lo quería creer, pero no había otra forma de explicar la carta de la mujer.

¿Debería escribirle y exigirle que dejara tranquilo a su esposo? Darien seguramente se enfadaría con ella, y eso no lo podía permitir, pero sabía que tendría que hacer algo de lo contrario podría perder a su marido en Londres.

- Estuviste algo callada en la cena.- Darien entro en la cama con ella.

- No me sentía bien. . . De hecho aun me duele algo la cabeza.

- Podría pedir en la cocina un té. . . Mi abuela toma te hierbas cuando no se siente bien.

- Es algo pasajero, además las empleadas de la cocina ya deben estar en sus camas.

- Es cierto. . .- Darien la miro.- ¿Estas emocionada con el viaje de Londres? La noche que vinieron tus padres tu madre me dijo que no ibas a Londres desde pequeña.

- Mis padres me llevaron cuando tenia cerca de diez años. . .

- Estoy seguro que te gustara ahora.

- Lo sé. . .

- Ven mi amor. . . Si te sientes mal te voy a cuidar toda la noche.- Darien la abrazo.

- Te amo.- Susurro la rubia, aun con la imagen de la carta en su mente.- Que nunca se te olvide eso.

- Jamás hermosa te lo prometo.

Dejen sus Reviews.

Yssareyes48: Amiga por lo visto la incertidumbre de la enfermera aun persigue a nuestra rubia amiga, aunque la relación entre los tortolitos mejoro bastantes después de que Darien entendiera que estaba cometiendo un error al tratar a Serena de esa forma tan cruel.

Silvia: Querida estas ocasionando que Serena sienta dudas respecto a su marido, mira que enviarle una carta a Darien ahora que está felizmente casado ¿Qué tramas amiga? ¿Serena debe sentir miedo de verte cerca de Darien? Esperemos que todo se aclare entre esos dos.

Patyzparawhore: Darien finalmente entendió las razones por las cuales Serena actuó como lo hiso, mal que mal se estaba asegurando que solo ella fuese la esposa de él. Pero ahora solo falta que e revele el secreto del pelinegro, estaremos esperando la reacción de la rubia.

Badu: Solucionado ese primer problema nuestra pareja puede disfrutar al fin de su matrimonio, aunque la llegada de esa carta hace dudar a nuestra rubia amiga, quien por cierto está comenzando a sentir que la duda la invade por dentro. Y en cuanto a la cigüeña eso es algo que los dos esperan con ansias.

Maria paolini: Malachite logró tranquilizar a Darien y sobre todo haciéndolo entrar en razón, le pidió perdón a su esposa y ambos han podido dar rienda suelta a su amor y comenzar de mejor forma su matrimonio, aunque la duda sigue persiguiendo a nuestra amiga.

Maria: Amiga Darien no se confesó, y está haciendo que Serena viva con la preocupación de que si va a Londres pueda perder a su esposo, al parecer esa enfermera Silvia está más cerca de Darien de lo que habíamos supuesto.

Mimi: Nuestro amigo tuvo serios problemas con el control de su ira, menos mal se calmo para arreglar las cosas con su esposa, y ahora también su mujer, y no conforme con eso tras inventar lo de la "enfermera prometida" las cosas se le están saliendo de control con aquella carta que llego.

Zury Bello: Pues de que Silvia existe pues si existe, y al parecer es muy cercana a Darien pues le envía cartas, las que hacen dudar a la rubia de los verdaderos sentimientos que él le tiene, aunque ya sabemos que la ama, la que aun no se da por enterada es Serena.

Vanessa: Me alegra que te haya gustado amiga, a partir de ahora prometo ponerme al corriente con la historia, la tuve un poco abandonada, pero ahora le dedicare más tiempo y las actualizaciones estarán más seguidas.

Hola, hola mis amigas, tanto tiempo sin saber de ustedes, pero como ya sabrán por mi Facebook recientemente he vuelto a escribir tras varias semana de full trabajo en la oficina donde estoy. Ahora que estoy de vuelta les dejo aquí el nuevo capítulo, donde pueden ver como nuestra parejita está comenzando al fin con el pie derecho su matrimonio, aunque las sombras del miedo y la duda están llegando a Serena. Como ya saben les mando un gran abrazo Lunar y nos vemos en el siguiente capitulo.