Serena y la bestia.

Londres.

- Quiero que lleves estas cartas a la oficina de correos Artemis.- Darien le entrego un manojo de cartas.- Todas van para Londres. . .

- Si señor.- El hombre salió del estudio para cumplir con la encomienda.

Tenía varios encargos que hacer en el pueblo por eso les había avisado a los señores de la casa por si necesitan algo, solo el joven Darien había hecho algún encargo, de modo que se dispuso a buscar sus cosas para partir.

- Artemis.- Lo llamo la joven señora, que venia bajando del segundo piso de la casa.

- Dígame señora.

- ¿Esas son las cartas que mi marido va a enviar a Londres?- La rubia noto el gran fajo.

- Si mi señora. . . ¿Usted desea enviar algo Londres?

- Eh. . . No, pero deseo revisar el fajo, ayer en la noche le entregue a mi marido una nota para la señora Mina y él prometió ponerla en la carta a su amigo Malachite.

- Aquí tiene mi señora, puede revisarlas en lo que voy por las llaves del coche de servicio.- Sin preocupación le entrego las cartas.- Yo vuelvo en un instante.

- Gracias Artemis.- La rubia espero que el hombre estuviera más lejos para revisar.

Habían varias cartas, hacia los bancos, al regimiento en el que su marido sirvió, para el consultorio médico donde se revisaba e incluso para Malachite, al final del fajo estaba el objeto de su interés. ¡Una carta para la enfermera Silvia! Su marido si intercambiaba cartas con aquella mujer, y seguramente desde que él había vuelto al pueblo, una parte de ella quiso romper el sobre, hacerlo trizas, incluso ponerlo al fuego, pero la mujer debía de estar esperando una carta de Darien y de no llegar su marido tarde o temprano se enteraría de que alguien había hecho desaparecer aquella encomienda.

- ¿Iba la nota mi señora?- Artemis volvió a los pocos minutos.

- Si.- Tomo el sobre que iba a Malachite.- Al menos eso espero, la carta se ve muy gruesa así que confió en que mi marido introdujo mi nota.

- Bien.- El hombre le quito las cartas de las manos.- Si necesita algo del pueblo. . .

- No nada, muchas gracias Artemis.

Serena respiro hondo, no debía hacer una escándalo, aun no tenía pruebas claras de la infidelidad de su esposo, un par de cartas no decían nada, tenia que confiar en Darien por ahora, más iba a estar atenta ante cualquier movimiento sospechoso de parte de él, sería la primera en revisar la correspondencia, no dejaría ese detalle en el aire, quería ver que tan frecuentemente llegaban las cartas de esa mujer a casa.

- Serena. . .- Darien salió del estudio.- ¿Estas bien mi amor? Pareces enfadada.

- Estaba pensando. . .- Le dijo mientras se volvía para verlo.

- ¿En nuestro viaje a Londres. . . Recuerda que partimos en dos días.

- Si mi amor. . .- Intento que su voz sonara animada, más no lo consiguió.

- No pareces muy contenta con la idea.- El pelinegro se le acercó para abrazarla.- ¿Qué pasa?

- Temo que en Londres no tengas suficiente tiempo para estar conmigo.

- No digas eso mi amor. . . Londres será para nosotros dos.- Darien la beso fugazmente.- Naturalmente el primer día estaré ocupado en mi revisión médica, y espero que tu me acompañes.

- Por supuesto.

- Y te prometo que después todo el tiempo será para nosotros dos. . . Aunque también espero poder tener una entrevista con el presidente del banco de Londres. . .

- Ya veo. . .-

- No te desanimes, aun no es seguro que ocurra. . . Puede ser como puede no ser también.

- ¿Mi amor?- Decidió ser inquisitiva.- Vi que Artemis salió del estudio con muchas cartas. . . ¿A quién le enviabas tantas cartas?

- Pues a los bancos, quiero conseguir financiamiento para el proyecto, pedí entrevistas en todos los bancos aunque como ya te dije espero tener pronto una entrevista en el banco de Londres. . . También envié una carta al regimiento donde serví y a Malachite. . .

- Veo que tienes muchas amistades. . .

- Y los conocerás a todos mi amor.

¿A todos? Estuvo tentada a preguntarle, pero no dijo nada, recibió los besos de su marido sin protestar, pero con la mente clara en una sola idea, no dejar que nadie le quitase a su marido.

.

- Mina mi amor. . .- Malachite miro a su esposa con amor.- Aun no es seguro que Darien y Serena se queden con nosotros. . .

- Pero quiero que tengan un cuarto listo para ellos.- La rubia esponjo los cojines que adornaban la cama.- Además como no me dejas hacer nada quise al menos asegurarme de que la habitación fuese cómoda

El peliplateado puso los ojos en blanco, su esposa no deba su brazo a torcer, el médico le había exigido tomar las cosas con calma, pero ella parecía no querer escuchar y tomar en cuenta las indicaciones del profesional.

- ¿Podrás al menos por favor recostarte después de hacer todo esto?

- Claro mi amor. . .- Le sonrió ella.- Es que estoy tan emocionada con la venida de Serena. . .

- Se han hecho buenas amigas.

- Si mucho.

- Bien, eso me alegra, pero hazme caso.- Le guiño el ojo.- Vete a recostarte después de terminar aquí.

- Si mi amor. . .

- Mina. . . Hablo en serio.- Conocía a la perfección a la rubia, ella no le hacía caso fácilmente.

- Claro mi amor. . .- Mina le sonrió dulcemente.

- Maldita sea.- Malachite se le acercó para tomarla entre sus brazos.- ¿Por qué te amo tanto?

- Por me te gusta como soy, aunque a veces te desobedezca mi amor.

.

- ¿Me engañas Darien?- Hablo claramente la rubia.

Pero no obtuvo respuesta, estaba sola en el cuarto y le hablaba al espejo del cuarto de vestir. La preocupación la estaba atacando por completo, y ya dudaba incluso de hasta los besos de su esposo, no quería vivir con esa sensación de miedo a perderlo para siempre. Aunque tampoco estaba dispuesta a hacer la vista gorda ente las posibles infidelidades de Darien.

- Cariño.- Darien entro en el cuarto.- ¿Ya tienes las maletas hechas? Recuerda que nos vamos mañana temprano.

- Si mi amor. . .- Serena le sonrió.- Estaba revisando los últimos detalles, no quiero olvidar nada.

- Lo que te falte mi amor lo compraremos.- Darien la abrazo por detrás.- Llevo todo el día queriendo besarte.

- Mi amor. . .

- Dime. . .

- Yo. . . Hay algo que quiero hablar contigo.

- Puedes decirme.

- Sabes que te amo.- Dijo rápidamente.- Y que no soportaría que me dejaras.

- Y yo tampoco soportaría que te alejaras de mi.- Le dijo él mientras la besaba en las mejillas.

- Darien. . . Lo que intento decirte es que te amo y no quiero perderte.

- No me vas a perder, voy a estar contigo toda la vida, hasta convertirme en viejecito y tendrás que cuidar de mí. . .

- Siempre mi amor.- La rubia se refugió entro los brazos de su pelinegro.- Bésame Darien. . .

- ¿Solo un beso?- Alzo una ceja.- Yo estaba pensando en algo más que un simple beso.

- Entonces ven. . .

Ser arrastrado hasta la cama por su esposa no era algo que él se esperaba, pero lo acepto de buena gana, mal que mal se moría de ganas de estar con ella, besarla desde la punta de los pies hasta la última hebra de su cabello.

- Mi amor. . .- Susurro ella en tanto desabrochaba su camisa.- Te he echado tanto de menos estas noches. . .

- No te sentías bien, y no quería presionarte.- Dijo sinceramente, en el último par de días la había visto cabizbaja e incluso tensa en algunas ocasiones.

- Pues ahora me siento mejor. . . Mucho mejor.

- Dulce y preciosa esposa mía.- Tomo el dobladillo del vestido y comenzó a tirarlo hacia arriba.- Voy a hacerte mia toda la noche.

- Promesas. . . Solo promesas. . .

- Pues ya veras. . .- La arrastro más hacia el centro de la cama.- No me desafíes Serena Chiba. . . No sabes a lo que te enfrentas. . .

La rubia sonrió al sentir a su esposo acariciarla, se moría por estar con él, realmente lo había echado terriblemente de menos esos días en que no había querido que él la tocara, se daba cuenta de una cosa, era adicta al toque de su marido, a sus besos, a su energía sexual, a todo lo que era su Darien.

- Preciosos.- Murmuro él al liberar los senos del sujetador.- Y míos. . .

- Tuyos mi amor. . .- Sentir la boca de su marido sobre uno de sus pezones.

- Mías.- Susurro mientras acariciaba las sedosas piernas de su mujer.- Me existan cuando me están rodeando la cintura.

- Marido mío. . . Por favor. . .- Le dijo ella presa del deseo.

- Ya mi vida. . . Mi amor. . .- La toco íntimamente por sobre la ropa interior, pero al sentirla gemir suavemente decidió que era hora de quitarle aquel obstáculo.

- Darien. . .- Se avergonzaba siempre de mostrarse de esa forma frente a él.- Mi amor. . .

- No debes sentirte así, eres mi esposa, mi mujer, no tienes por qué avergonzarte, mientras estemos en nuestra intimidad nada debe sonrojarte más que mi amor.

- Si Darien. . .

- Ven.- Darien la metió debajo de las mantas de la cama, sabía que pasaría mucho tiempo antes de que su mujer se sintiera ciento por ciento en confianza con él en el ámbito sexual.

Bajo las sabanas la rubia entro más en confianza, quería demostrarle a Darien que no porque se avergonzara no estaba dispuesta a disfrutar, sobre todo estando en sus brazos, recibiendo su cariño.

- Ven conmigo mi amor. . . Te quiero dentro de mí.

- No seas impaciente.- Le sonrió antes de quitarse la máscara, desde los pocos días que llevaba casado con ella había descubierto que era importante para la rubia que él no le ocultara nada, incluyendo claro sus cicatrices.- Primero juguemos. . .

Los juegos de mi marido consistían en volverla loca hasta hacerla rogar con desesperación por una unión mucho más íntima. Su marido era cruel, la tentaba de manera salvaje, provocadora.

- Darien. . .- La rubia sintió los dedos de su marido tocarla.- Por favor. . .

- Mi amor. . .

Tuvo que aferrarse a lo que tuvo más cerca, las sabanas de la cama, su marido la torturaba acariciando su intimidas, y con los labios besaba sus pechos, su cuello, su abdomen, le susurraba palabras de amor y de deseo.

- Darien no puedo más. . .- Arqueo su cuerpo despegándose de la cama y alzando sus caderas.- Por favor. . .

- Eres insaciable.- Darien la dejo sobre su costado derecho y se colocó detrás de ella levándole una pierna.

La rubia gimió al sentir a su marido penetrarla con lentitud, buscando una buena posición para ambos cuerpos dedicado a la entrega del amor y el deseo. Serena sintió la respiración agitada de su marido en su nuca, pero luego fueron besos y chupones lo que la reemplazaron.

- Darien mi amor. . .

- Si mi amor. . .- El pelinegro se movió con mayor rapidez.-

Presa de las sensaciones maravillosas que su cuerpo estaba experimentando, la rubia busco sus labios, acaricio su rostro. Estar así con Darien era maravilloso, estaba en medio de las nubes estando en brazos de su marido, gimió delicadamente en la boca de su hombre.

Absorber los gemidos de su esposa lo excitaba, saber que le estaba dando placer lo hacía sentir un macho completo, se movió más rápido, ansioso de verla llegar pronto al orgasmo, tomo con sus manos los senos de ella, acariciando los rosados pezones, jugando con ellos para tortura de ella.

- Darien. . .

- Dulce, tan suave.- Susurro él besándole el cuello, dejando pequeñas marcas en su piel.

- Más. . .

- Si mi amor. . .

La puso boca abajo en la cama, pero levanto sus caderas, la tomo del trasero y comenzó a moverse incluso aún más rápido que antes, arrancándole a su mujer aún más gemidos cargados de deseo y pasión, beso su espalda marcando un hilera de besos.

- ¡Darien!- El cuerpo de ella comenzaba a convulsionarse.- ¡Darien!

- Mia. . .- Gruño también preso del orgasmo para él.- ¡Mia!

Serena hundió su rostro en la almohada, a su lado su esposo se desplomaba también en la cama, a su lado, la rubia se movió a su lado, buscando su calor, su contacto, cuando sintió los brazos de su marido rodearla levanto la cabeza sonriéndole de oreja a oreja.

- Señor Chiba. . . Hace usted el amor muy rico. . .- Le dijo antes de apoyar su cabeza en el hombro de él.

- Me halagan sus palabras señora Chiba. . .

- Tengo sueño. . .

- Duerme mi bella esposa, mañana tenemos que levantarnos muy temprano.

- Lo sé.- Respiro hondo antes de entregarse al sueño por completo.

Darien a vio dormirse con una sonrisa en la boca, adoraba ver a su mujer así, de esa forma, expresando felicidad hasta cuando dormía, la beso en la frente antes de acomodarse para dormir, mañana tendrían que partir pronto, entre antes llegaran a Londres mejor para él, pues estaba ansioso por ir a la ciudad.

.

Serena cerro su maleta con cuidado, Darien le había dicho que esperaba pasar a lo menos dos semanas en Londres, así que tenía que llevar muchas cosas, sobre todo ante la promesa de ir al teatro, e incluso visitar varios lugares más.

- ¿Serena querida?- Galaxia toco la puerta del cuarto.- ¿Puedo entrar?

- Claro.

La abuela de su esposo tenía todo el derecho del mundo a entrar al cuarto sin tocar y mucho menos preguntar, pero de todas formas lo hacía y estaba agradecida de ello, sobre todo porque mucha veces ese cuarto era refugio de su amor con Darien, sentiría mucha vergüenza si alguna vez aquella amable y respetable mujer los sorprendiera de alguna forma.

- Querida solo venía a hablar contigo.- La mujer entro.- Como sé que Darien tiene u revisión con el doctor quería prevenirte.

- ¿Prevenirme?

- Sabes a la perfección que mi nieto se altera un poco respecto a su condición física, espero que tengas cuidado en caso de que se altere más de la cuenta.

- Lo sé, lo tengo muy claro.

Desde el incidente del día después de la noche de bodas, Darien le había prometido que nunca más volviera a asustarla de esa forma, mucho menos amenazar su integridad, confiaba ciegamente en la palabra de su esposo, sabía que no le haría nada muchos menos ponerla en peligro.

- Por otro lado espero que disfruten este viaje, será una buena oportunidad para que pasen más tiempo juntos como pareja.

- Es cierto. . .- La rubia le sonrió.- Darien me ha prometido mostrarme la ciudad por completo.

- Estoy segura que la pasaras bien. . .

- Disculpen damas.- Artemis entro en el cuarto.- El joven Darien me ha enviado a buscar sus maletas señora Serena.

- Si Artemis.- La joven bajo con cuidado la maleta de encima de la cama.- Es solo esta.

- Vamos abajo entonces.- Galaxia se tomo del brazo de la joven rubia.- Darien ya debe estar ansioso por partir a Londres.

Y ella lo sabia, pero prefería ignorar ese pequeño detalle, no quería perturbarse más de lo que ya estaba, le simplemente le sonrió a la mujer y ambas caminaron por delante de Artemis. Su esposo ya la estaba esperando en el vestíbulo principal de la casa, obviamente queriendo partir lo antes posible, lo único que esperaba era no perder a su marido de vista, no iba a permitir que se reuniera bajo ningún concepto con aquella enfermera, iba a acabar con esa relación costara lo que costara.

- ¿Ya estas lista mi amor?- Le pregunto él.

- Si.- Le sonrió ella.- ¿Nos vamos?

- Por supuesto.- El pelinegro la miro y luego a los demás.- Nos alojaremos en la casa de Malachite, así que ahí pueden localizarme.

- Váyanse tranquilos querido.- Galaxia lo miro.- Cuidaremos de todo aquí.

- Si abuela lo sé.

Poco tiempo después Serena se acomodaba en el tren junto a su esposo, estaban por partir, ya estaban llamando a las personas para subirse, Darien había comprado pasajes de primera clase así que agradeció la comodidad del asiento, casi como si fuera el sofá de una casa.

- Serena.- Darien le hablo.- ¿Pasa algo querida?

- Nada. . .

- Pareces tensa. . .

- Es que hace años no voy a Londres.- Mintió.- Supongo que debe ser eso. . .

- Ya veo. . .- El pelinegro le paso el brazo por los hombros.- Si quieres puedes dormir en mi hombro.

- Suena tentador. . . Anoche cierto hombre no me dejo dormir por mucho tiempo.

- ¿Qué esperabas que hiciera?- Darien le susurro en el oído.- Estabas tan tentadora desnuda entre mis brazos. . . No pude evitar querer hacerte el amor otra vez.

- Pero fue divertido que me despertaras en medio de la noche.

Recordaba como a media noche habia sentido cosquilleos en las mejillas y en el hombro, con pereza despertó ante los besos de su marido, quien estaba empeñada en despertarla como diera lugar, resultado de todos sus intentos, despierta por completo se dedico a recibir y corresponder cada caricia y beso de su amado pelinegro.

- No lo hagas. . .- Sintió el brazo de su marido en su cintura subiendo hasta sus senos.- Nos pueden ver. . .

- Dejame jugar un poco contigo. . .

- No sigas. . .- Intento apartarle las manos.- Nos echaran abajo. . .

- Ya lo sé, ya lo sé. . . Mejor me calmo.

.

Mina tomo las flores que estaban sobre la mesa del comedor, su marido le acababa de regalar ese hermoso ramo de rosas, una forma de hacerle saber lo mucho que la queria, su guapo peliplateado siempre tenia gestos de ese tipo y si era sincera consigo misma ella esperaba ansiosa esos pequeños obsequios de su marido.

- Y bien. . . ¿Te han gustado?- Malachite la abrazo.

- Claro que si mi amor. . .- La rubia lo beso.- Son preciosas. . .

- Me alegro que te gustaran. . .

- Mal mi amor.- La rubia sonrió.- Me gusta todo de ti.

- Cuando me alagas tanto es por qué quieres algo.- Murmuro el peliplateado.- ¿Qué es esta vez?

- ¿Por qué siempre que te digo que te amo piensas que es para pedirte algo?- Murmuro fingiendo enfado, pero al ver como su marido la miraba fijamente se rindió.- ¿Podemos dar una fiesta?

- Mi amor. . . Sabes todo el estrés que acarrea todo eso, no quiero que. . .

- Voy a estar bien, además Serena puede ayudarme. . .

- ¿Prometes tomarte las cosas con calma?

- Lo prometo mi amor.

- Esta bien. . . Esta bien, puedes hacer la dichosa fiesta.

- Gracias mi amor.- La rubio lo abrazo.- Eres el mejor marido. . .

- Soy el único que has tenido.- La miro con ironia.- ¿No me has dicho la verdad eh? ¿Cuántos maridos tienes a parte de mi?

- Oh pues muchos. . .- Le siguió la corriente.

- ¡Mina!

.

.

- Ya llegamos mi amor.- Oyo la voz de su marido desde lo lejos.- Serena mi amor. . .

- Cinco minutos más.- Rogo la rubia, mientras se abrazaba a su hombre.- Me gusta despertar asi.

- Vamos perezosa nos echaran del tren si no te levantas.

- Bien. . .

- Londres te gustara mi amor.- Prometió el pelinegro.- Haremos tantas cosas, una vez que vea al doctor todo mi tiempo será para ti.

- Si Darien. . .

- Malachite me mando un telegrama me dijo que mandara un chofer a buscarnos. . .

- Es muy amable de su parte.

- Mina estará esperándote muy contenta.- El hombre le tomo del brazo.- Ustedes dos hicieron buena amistad.

- Es un gran chica. . .

- Las dos se parecen mucho. . .

- ¿A si?

- Ambas son tercas como una mula. . . Y llevadas a sus ideas.

- No digas eso. . .

- Es cierto, pero si hiciste todo lo que querías para atraparme.

- ¿Atraparte?- Serena alzo una ceja.- Has escogido muy mal tus palabras.

- Pero si eso hiciste. . . ¿Pero sabes algo?

- ¿Qué cosa?

- Me agrada estar entre tus redes. . . O mejor dicho entre tus sabanas.

La rubia comenzó a reír de buena gana, le gustaban las insinuaciones de su marido, más cuando eran intimas y sensuales, le guiño el ojo pícaramente antes de seguir caminando para salir de la estación de trenes.

- Mira. . .- Darien le señalo la salida.- Ahí esta el chofer de Malachite.

Un hombre medio regordete les agito la mano con una gran sonrisa en los labios, Darien le entrego las maletas a los pocos segundos y se lo presente como Kelvin, el chofer de la casa de Malachite.

- Mina es algo torpe para conducir, asi que Malachite contrato a Kelvin.- Le explico Darien momento después cuando iban de camino.- Ha trabajado para ellos desde hace poco menos de un año.

- Ya veo. . .

- ¿Tuvieron un buen viaje señor Chiba?

- Si gracias Kelvin. . .

- La señora Mina ya tiene todo listo para su llegada. . .

Serena miro por la ventana del coche, deseosa de conocer más de Londres, pero sobre con un poco de miedo de que la enfermera y su marido se juntaran en privado, no soportaría un engaño, sería demasiado doloroso.

- ¿Pasa algo mi amor?

- Nada mi cielo.- Le sonrió.- Solo miraba las calles y la gente.

- Te prometo que daremos muchos paseo.

- Si mi amor.

La rubia sintió el brazo de su marido por sobre sus hombros, su esposo no era reacio a darle muestras de cariño en publico, lo cual agradecia, muchos maridos solo mostraban su afecto en privado, muy por el contrario de Darien.

- ¡Serena!- Mina corrió a sus brazos, estaban en la entrada principal de la casa.- Te estaba esperando ansiosa. . .

- Bienvenidos.- Malachite les sonrió.- Mi casa es su casa amigos.

- Muchas gracias.- La rubia le sonrió en tanto abrazaba a su amiga.

- Malachite.- Darien estrecho la mano del peliplateado.

- Amigo. . . Los estábamos esperando, me alegra que llegaran tranquilamente.- Pasen, Mina ordeno unos bocadillos.

- Vamos, te mostrare mi casa. . .- La aludida tomo del brazo a Serena y comenzaron a caminar delante de los hombres.

- Darien por cierto, hace unos días Silvia te estaban buscando.- Oyó a Malachite hablar.- Quería confirmar la cita con el médico. . .

- Si lo sé, me mandó una carta hace unos días para confirmar la cita, dice que el medico tendrá todo el dia disponible para mi.- Oyo decir a su marido.- Ire con mi Serena a la cita, espero salir temprano, quiero llevarla a la feria de artesanía.

Aun cuando Mina le hablaba ella tenia la atención fija en lo que decía su esposo, atenta a cada cosa que Darien dijera respecto a la mujer aquella, de una cosa estaba segura, Silvia estaría en la dichosa consulta de su marido con el medico, y por toda la fuerza del mundo iba a alejar a esa mujer costara lo que costara.

- Por cierto.- Malachite hablo para los cuatro.- Mina quiere organizar una fiesta con todos nuestros conocidos. . . Dice que quiere que Serena conozca a nuestra gente de Londres.

- ¿No te será un gran esfuerzo?- Le pregunto Serena a la otra rubia.- Yo puedo ayudarte. . .

- Contaba con eso a decir verdad.- Mina le sonrió.- Tengo una lista ya hecha, la podemos repasar con Darien esta tarde. . .

Se preguntaba si la enfermera estaría considerada en esa lista, mal que mal era también conocida por Malachite, quizá Mina no la conocía, pero también debía de saber que ella existía, mañana conocería a la mujer, y le dejaría claro que su marido le pertenecía a ella y a nadie más.

Dejen sus Reviews.

Salyluna: Amiga la tal Silvia si existe, y por lo visto Serena tiene todas las ganas de conocer a su rival, y marcar territorio con su marido jajaja.

Badu: Parece que Darien ya se olvidó que uso a Silvia contra Serena, lo que no sabe es que su esposa ya tiene muchas dudas sobre la relación de esos dos.

Yssareyes48: Darien un marido ejemplar, solo que aún no se confiesa con Serena y como dicen por ahí el que tarde confiesa mayor es su castigo. Ajajaja

Yeni Reid W: Una teoría, Darien se olvido por completo de la enfermera con Serena o bien algo más oculta ¿Qué puede ser?

Patyzparawhore: Entre tanta intimidad, algo me dice que Mina no será la única que cargue con un bebé en la pancita :3 :3

Silvia: Viste amiga que pronto podremos verte cerca de Darien? Esperemos que Serena no salte sobre ti para atacarte ajajaja.

Maria paolini: Lo que es cierto es que Serena tiene muchos celos de nuestra amiga la enfermera, Darien por cierto aun no se confiesa con su mujer.

Blanca argote: Amiga me demore pero aquí te dejo a ti y a todas las amigas de FF, espero que te guste amiga.

Hola mis amigas, tanto tiempo sin saber de ustedes, si con suerte me daba cinco minutos para conectarme a Facebook, ahora poco a poco estoy volviendo, espero ponerme al corriente con esta historia, y que por puesto no la hayan olvidado. Les mando un fuerte abrazo lunar.