Gracias a todos por leer esta historia, aquí os dejo el cuarto capitulo... Y Feliz Navidad! (adelantada porque quiero ser la primera en felicitaros)


(Gotham) Mansión Wayne 22: 55 pm

Dick aparcó el coche en el garaje de la mansión, paro el limpiaparabrisas y apago el motor, antes de salir del coche. Cuando entraron en la mansión, Alfred estaba colocando seis cubiertos la cena en la isla de la cocina, cómo no, Alfred siempre lo sabía todo. Bruce aún no había llegado a casa.

-¿Se quedara a cenar señor Richard?- 'Richard' después de dos días sin oír su nombre, ahora le resultaba raro.

-No lo creo Alfred, solo he venido a dejar a los chicos.

-En realidad-. Dijo Tim. –Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que comimos todos juntos.

-Coincido con el señor Timothy, además ya he puesto su plato-. Alfred no admitió ninguna excusa y se fue a seguir cocinando.

Dick observo cómo Jason y Tim lo miraron con sonrisas traviesas y sádicas al mismo tiempo, mientras Damian se limitaba a verlo con una expresión divertida, a pesar de su habitual ceño fruncido. ¿Qué esperar de una niño que había pasado la mayor parte de su vida con asesinos?

Una llave sonó en la cerradura de la puerta principal, y Tim corrió a recibir a su padre adoptivo.

-¿Ya habéis vuelto?- La voz de Bruce sonaba cansada, y aliviada al mismo tiempo.

-Sí, y tenemos un invitado para comer.

-¿Quién?

Antes de que pudiese hacer algo más, Tim entró en la cocina, arrastrando a Bruce detrás de él. Dick, se puso recto, y miró a Bruce desafiante. Era consciente de que en realidad hacía meses que no veía a Bruce, aunque solo hubiesen pasado unas horas desde que lo había visto al otro lado del portal del tiempo, pero Bruce no había cambiado nada en todo esos años.

-Hola.

-… ¿Vas a quedarte?

-No, solo he venido a dejar a los chicos. Me iba cuando has entrado.

-Lo siento señor Richard, pero me temo que va a tener que quedarse-. Alfred subió el volumen de la radio, sin decir una palabra más.

-'La tormenta en Gotham, ha aumentado. Dicen que es la peor tormenta en años, y las carreteras se han cortado para asegurar la protección ciudadana'

-Aun así, puedo irme.

-No-. La fuete voz de Bruce, hizo que parase a mitad de camino, en su salida hacia el garaje.

-Cuando los señores tomen asiento, serviré la cena.


La cena transcurrió en silencio, lo cual era extraño, en una casa con dos asesinos y un maestro del hacker, los dos mejores detectives del mundo y una cueva llena de murciélagos. En la cena, Bruce no pudo evitar mirar de vez en cuando a Richard, miradas que solo fueron percibidas por Jason, Tim, Damian y Alfred, igual que las miradas de Dick hacia Bruce.

Jason, Tim y Damian estaban en sus habitaciones, con la excusa que Jason utilizaba para irse de alguna parte o para quejarse de lo que no le gustaba 'Esto es peor que volver de la tumba'. Alfred se fue poco después que ellos. Y Bruce y Dick permanecieron, en el salón, mirando la televisión, al lado de la chimenea, esperando que la tormenta pasase, lo más tarde posible. Para su sorpresa, fue Bruce quien rompió el silencio.

-¿Vas a decirme dónde habéis estado?

-En un viaje.

-¿Durante dos días?

-Sí-. Respondió, recibiendo una mirada escéptica por parte de su antiguo mentor. -¿Tan poco confías en mí?- Preguntó, apretando los puños alrededor de los reposabrazos del sillón.

-Confió en ti.

-Pues tienes una forma muy curiosa de demostrarlo.

Bruce apretó la mandíbula. ¿Cómo podía explicarle a Dick que confiaba en él, más que en sí mismo? Sino fuera porque Dick no había desaparecido totalmente de su vida, ahora mismo estaría muerto, y no precisamente por su lucha contra el crimen.

-La lluvia ha parado. Será mejor que me marche ahora.

-Te acompaño.

-Se dónde está la salida.

-Lo sé.

Los dos se dirigieron hacia el garaje, sumidos en un denso silencio que, al contrario que otras veces, no resultaba incomodo, sino ¿acogedor?

Dick cogió las llaves del coche, de su chaqueta y se volvió un momento a mirar a Bruce, para encontrarse con su mirada gris, posada en la suya, y su respiración se congeló. Se obligó a salir del trence y empezó su camino otra vez. Bruce miró cómo Dick apartó su mirada azul de la suya y se escuchó maldecir en su mente.

Antes de que ninguno supiese lo que pasaba, Bruce cogió a Dick por el antebrazo haciendo que las llaves se le calles al suelo, y lo giró para volver a encontrarse con su mirada. Dick acabó apoyado contra la pared del salón con Bruce sobre él, como consecuencia del giro. Sus respiraciones se encontraron, chocando entre sí, apenas a un centímetro de distancia, ambos perdidos en los ojos del otro.

La mano que sujetaba su antebrazo se deslizó hacía arriba suavemente, como una caricia, y Dick no pudo resistir que un escalofrío recosiese su espalda. Bruce suspiro entre dientes, provocando otro temblor en Dick. ¿Es qué todo lo que hiciese Bruce le iba a provocar escalofríos? Bruce, volvió a deslizar su mano hacía abajo, descansando sus manos en la cintura de Dick, atrapándolo entre él y la pared del salón, y se acercó a él poco a poco, girando su cabeza, sus ojos fijos en los labios de Dick… y los atrapo entre los suyos. Dick tardo un segundo en comprender lo que pasaba, y una centésima de segundo en corresponder a Bruce, sujetándolo por la camisa, atrayéndolo hacía él, encajando sus labios a la perfección. Bruce deslizó su lengua entre sus labios, pidiendo permiso que Dick le dio al instante. Después de todo era suyo, la cadena con las iniciales de Bruce que guardaba en el bolsillo lo confirmaban.

-Te amo-. La voz de Bruce sonó, haciendo eco en toda la sala, sus labios apenas se habían separado para que pudiese pronunciar esas palabras.

-Te amo.

El siguiente besó, fue más profundo que el anterior. Las manos de Dick, deslizándose por el pecho de Bruce, acariciando cada musculo, mientras las manos de Bruce, recorrían su espalda, por debajo de su camiseta. A los dos les empezaba a faltar la respiración, y a ninguno pareció importarle, estaban demasiado sumidos en ese beso, hasta que un ruido metálico los interrumpió. Los dos bajaron la mirada hacía el objeto caído en el suelo. La cadena con las iniciales de Bruce.

Se quedaron mirando la cadena un minuto. Bruce rio entre dientes antes de empujar a Dick en otro besó.

-Eres mío.

-Siempre.

Con una velocidad sorprendente, Bruce recogió la cadena, y la apretó entre su mano y la de Dick, entrelazando sus dedos, y volviendo a besar al chico del que llevaba enamorado años.

-¡Damian, dile a tu estúpido gato que salga de mi cama!- El gritó de Jason, hizo que los dos parasen en seco, aún muy cerca de los labios del otro.

Se miraron fijamente, antes de escuchar otro gritó, por parte de Damian.

-¡Aquí el único estúpido eres tú, Todd!

-En eso coincido con el Demonio.

-¡Cállate, enano! ¡Nadie te ha metido en esto!

-¡Tus gritos en mitad de la noche, me han metido en esto!

Cómo los gritos continuaron, los dos amantes no pudieron evitar empezar a reír entre dientes.

Dick, atrajo a Bruce un poco más cerca de él, sin importarle las arrugas que provocaba en su camisa. Y Bruce apretó su agarre en la cintura de Dick, dejando marcas, las cuales, se aseguraría que solo él pudiese ver; antes de empezar a besar el cuello de Dick, empezando a recorrer cada centímetro de su mandíbula, mientras su manos la atraían hacía él, haciendo que a Dick se le escapase un gemido, y en respuesta Bruce solo pudo volver a besarlo.

–Quédate conmigo-. Susurró en su oído, antes de volver a atrapar sus labios con los suyos, sin darle tiempo a responder. Sabía la repuesta.

-¡Maldito Demonio!- Otro gritó por parte de Jason interrumpió el beso.

-¿Se lo decimos?- Preguntó Dick, mirando fijamente los ojos grises delante de él.

-¿Cuánto tiempo crees que tarden en averiguarlo?

Volvieron a besarse, y al final del beso, Bruce mordió el labio inferior de Dick, para después volver a besarlo.

-Mañana-. Aseguró Dick, al tiempo que Bruce lo levantaba del suelo, y él entrelazaba sus piernas, alrededor de la cintura de Bruce, y volvían a besarse.


(Gotham) Mansión Wayne 7:45 am

Dick, despertó sintiendo una suave presión sobre sus labios, que se hizo más evidente conforme pasaban los segundos.

-Buenos días-. Susurró, mientras se movía, quedando .encima de Bruce.

Bruce sonrió, una de esas extrañas sonrisas que solo Dick podía ver. Los dos volvieron a besarse, un simple beso. Dick apoyó su peso en sus manos y se levantó para ver a Bruce, quien empezó a enredar sus dedos en su cabello, y lo empujó hacia delante, fundiendo sus labios en otro beso, explorando un territorio que ya conocían, sus labios encajando perfectamente en los del otro, sus manos recorriendo el cuerpo del otro con suaves caricias sin sentido, sus ojos cerrados, aunque abiertos, hubiesen estado perdidos en los del otro. Bruce se separó poco a poco de Dick, sin querer soltarlo, y mordiendo su labio inferior para que se diese cuenta, era una costumbre adquirida hacía años.

-Te he echado de menos-. Murmuró, rozando sus labios con los suyos, mientras acariciaba el contorno de su rostro con su mano.

-Y yo a ti.

-He sido un idiota.

-No, yo no…

No pudo continuar porque Bruce había vuelto a callarlo con un beso. Desde hacía tiempo ese era su método para hacerlo callar. Se rodearon, sintiéndose, porque eso era lo único que podían hacer en ese momento.

-Eres mío-. Y sabía que sonaba egoísta, pero después de todo era un murciélago, era posesivo, Dick era lo más importante para él, no iba a dejar que nadie lo apartase de él ahora que lo tenía a su lado otra vez. Porque sí, era un murciélago, pero no era ciego, y a pesar de no haber hablado en mucho tiempo, podía ver como lo miraban sus compañeros de equipo y de la liga, ya fuesen hombres o mujeres.

-Lo sé-. Dick por su parte no iba a cambiar la actitud de Bruce. Claro que le gustaba se libre, pero Bruce sabía darle esa libertad, simplemente no quería perderlo, y francamente, él tampoco quería perderlo.

-Quiero ser el único que pueda verte así-. La voz ronca de Bruce hizo eco en su oído, al mismo tiempo que usaba su fuerza para intercambiar sus posiciones, y situaba sus manos en el culo de Dick empujándolo hacia arriba mientras sus erecciones se frotaban entre sí, compartiendo otro beso.

Cuando volvió a despertar, el sol acababa de salir por el horizonte, traspasando difícilmente las gruesas cortinas negras de la habitación principal de la mansión Wayne. Bruce no estaba a su lado en la cama, y no paso ni un minuto antes de verlo entrar en la habitación, vestido con unos vaqueros negros y una camiseta blanca, cosa inusual en el playboy multimillonario y príncipe de Gotham, pero no se quejaba, la vista era muy agradable, sobre todo si era acompañada por una de las suaves sonrisas, tan extrañas en Bruce, quien se acercó, sentándose en el borde de la cama, inclinándose para darle un suave beso en los labios.

-Olvidamos esto en las escaleras-. Dijo, dejando la camiseta que Dick llevaba la noche anterior sobre la cama.

Dick se rio entre dientes, acerándose más a Bruce, rodeando su cuello con sus brazos, para atraerlo hacía otro beso.

-Impaciente.

- ...

-¡Damian! ¡Saca a tu gato de aquí!

-No eres mi jefe Drake.

-Aj…- El suspiro de Dick contra la boca de Bruce, hizo que el último sonriese.

Había echado de menos esas cosas, había echado de menos a la maravilla entre sus brazos. No podía creer que hubiese sobrevivido sin él.

-Te amo-. Las palabras salieron de su boca sin pensarlo, y no le importaba, se lo había dicho miles de veces y se lo diría otras miles, porque esta vez no lo iba a dejar escapar.

Dick miró a Bruce, con una sonrisa en su rostro y lo abrazó, enterando su cara en el cuello del mayor, como si su vida dependiese de ello. Quería a Bruce más que nada, siempre lo había sabido, desde con trece años, en la simulación se dio cuenta de que su vida se caía en pedazos al ver morir a Batman. Aun podía recordar lo que sintió cuando despertó. Enfado, y alegría. Dos contradicciones. Alegría por saber que nada de eso era real. Enfado, al darse cuenta de sus verdaderos sentimientos hacía su mentor. Pero ahora todo eso quedaba atrás, y ahora, en ese momento, en los brazos de Bruce, no le importaba nada más.

Sus móviles sonando a la vez, hicieron que se separasen.

-La Liga.

-Siempre oportuna-. El comentario de Dick hizo que Bruce riera entre dientes, antes de callarlo con un beso.

-Esto no ha acabado aquí.

-No se me ocurriría.


Gracias por leer el capitulo. Decidme lo que os ha parecido y dadme ideas para continuar la historia. (tambien acepto sugerencias para nuevas historias).

N.