Capítulo IV
El otro nieto
Shizune estaba doblando unas sábanas en la terraza cuando Sakura se ofreció a ayudarla. La mujer se mostraba siempre reservada cuando trabajaba, pero aquel día parecía sentir curiosidad por el paseo que ella y el señor Uchiha habían compartido el día anterior.
- ¿Le gustó la isla, señorita Sakura?
- Mucho. Es… no sé cómo explicarlo –Sakura sonrió, olvidando el incidente y dispuesta a que nada estropeara el recuerdo de cuanto había visto.- Es maravilloso. Creo que si quisiera, podría enamorarme de este lugar.
- Ya lo ha hecho… Fíjese como brillan sus ojos -. Shizune sonreía y la obligaba a girarse hacia el espejo.- Konoha la atrapó. Ahora nunca podrá marcharse.
Ojala fuera cierto, pensó ella esperanzada. Ojala pudiera quedarme para siempre y no pensar nunca más en…
- ¿El señor fue amable con usted?
Sakura no supo qué contestar. Era evidente que Shizune había percibido su enfado al entrar en la casa.
- Bueno, el señor Uchiha… Es el señor Uchiha-concluyó, deseando no haberse delatado.
Shizune agitó varias veces la cabeza.- No mienta, querida. Sasuke es famoso por su mal genio.
- ¿Por qué es así? Quiero decir que…
- Ya sé. Insoportable, grosero y otras muchas cosas que prefiero no decir -Shizune sonrió de pronto.- Pero no siempre fue así, ¿sabe? Hubo un tiempo, en que las risas de esos dos chicos llenaban esta casa… Claro que de eso, hace ya mucho.
- ¿Dos? –Sakura frunció el ceño.- Creía que la señora Tsunade no tenía más familia que el señor Uchiha.
- Claro que no -. Shizune entornó los párpados, recordando con nostalgia.- Sasuke y su primo se criaron juntos con la abuela después que los padres de ambos murieran en aquel trágico accidente. Viajaban juntos, los padres de Sasuke y de Naruto. Fue terrible. De la noche a la mañana, los dos huérfanos, solos en el mundo… De no ser por la señora, no sé qué hubiera sido de ellos.
- ¿Qué fue de su primo? -inquirió, conmovida por su historia e intrigada al mismo tiempo.
- ¿Naruto? Él y Sasuke crecieron juntos, como hermanos, eran uña y carne. Pero con el tiempo, fueron distanciándose… Naruto nunca ha sido tan formal como Sasuke. La pobre señora sufrió mucho cuando ellos tuvieron aquella discusión tan fuerte, aquella terrible pelea ¿Me ayuda a subir esto arriba, señorita Sakura?
Ella la siguió, deseosa de saber más cosas sobre él y sobre el desconocido Naruto. Se preguntó si sería tan insoportable como su primo. Aunque una cosa era cierta: él no estaba allí y Sasuke sí. Incluso para ella estaba claro cuál de los dos se preocupaba más por Tsunade.
- Shizune… dime...-Sakura le iba entregando a la mujer las sábanas y ella las guardaba en la enorme cómoda sin prestarle demasiada atención.- ¿Por qué se pelearon el señor Uchiha y su primo?
- Oh, no querida… Sasuke me despediría si supiera que ando chismoseando contigo de esos temas -aunque por la forma en que Shizune sonreía, ella supo que terminaría por revelarle algunos detalles. Lo hizo tras arrancarle la promesa de que no lo repetiría a nadie.
- Bueno… Fue después de que Sasuke regresara de uno de sus viajes de negocios. Sorprendió a todos trayendo consigo a una hermosa mujer que al parecer era hija de un importante hombre de negocios. Era perfecta para él… hermosa, elegante y distinguida. Desde el primer momento, supimos que había algo especial entre ellos dos, aunque él solo la presentó como una invitada. Lo cierto es que Naruto pasaba por entonces más tiempo en la isla. Se había cansado de recorrer mundo. Él es un artista, es pintor, ¿sabía?
Sakura negó con un gesto, profundamente intrigada por la historia.
- Ojala lo conociera. Naruto es tan distinto a Sasuke…
- ¿Qué pasó, Shizune? -la instó a continuar.
- Ah, sí… Verá, esos dos comenzaron a comportarse de pronto como si compitieran todo el tiempo. Bueno, siempre fueron competitivos, pero eran cosas de niños. Pero en esa ocasión fueron más allá de lo normal. Querían impresionar a esa mujer. Cada uno la agasajaba con regalos y cumplidos en cuanto el otro se daba la vuelta… Y por fin, uno de ellos se llevó el botín.
Sakura frunció el ceño. ¿Qué clase de personas eran aquellos dos hombres, que consideraban a la mujer como un trofeo de batalla? Y más aún, ¿Quién era esa mujer por la que dos hombres que eran como hermanos terminaron distanciándose?
- Naruto y ella se fugaron una noche. No volvimos a saber de ellos hasta que recibimos aquella postal desde Suiza, en la que comunicaban su enlace.
- ¿Se casaron?
- Oh, no… Después que el padre de ella descubriera que Naruto aún no tenía intención de formar un hogar convencional, y a que se dedicaba, la obligó a que lo abandonara, Él quería viajar, hacerse famoso con sus cuadros… Todo eso era considerado una decepción y una vergüenza para la familia Hyuga, conocida por ser estrictamente conservadora y llena de prejuicios. Así que su padre vino para hablar con Sasuke.
Shizune sonrió para sus adentros-. Trató de convencer a Sasuke de que todo había sido un tremendo error y de que solo él era el indicado para su hija. Pero para entonces, él ya no quería escucharlos. Y por supuesto, tampoco quiso aceptar las disculpas de Naruto. Desde entonces, no se dirigen la palabra. Hará tres años el próximo mes.
- Oh, es terrible…
- Lo es. La abuela reza cada noche para que su nieto Naruto vuelva a casa. Él era tan especial… Puede que fuera un insensato y se dejara llevar por sus impulsos. Pero eso no le convierte en un monstruo. Tal vez no se atreve a volver por lo que cree que le hizo a Sasuke.
- Quizá solo necesiten tiempo para perdonarse -comentó, guiada por su propia experiencia. Sabía que en ocasiones, la fuerza de la sangre podía llegar a ser más poderosa que cualquier pelea.
- Tal vez...-asintió Shizune-. Pero, ¿cuánto tiempo más cree que aguantará la pobre señora? Ella adora a Naruto, y siente lo mismo por Sasuke. ¿Cuánto tiempo espera que su corazón soporte esta situación? A veces, siento tanta pena por ella…
- ¿No podemos hacer algo para arreglar las cosas entre ellos? -preguntó Sakura, esperanzada y deseosa de contribuir a la felicidad de Tsunade.- Podríamos hablar con el señor Uchiha y pedirle…
- ¿¡Estás loca?! -Shizune le palmeó el hombro con afecto.- Sasuke nos mataría a las dos. De hecho, me mataría solo por habérselo contado. Y ahora, olvide esa tontería y ayúdeme a bajar la mantelería limpia.
- Está bien -pero ella seguía pensando en ello mientras la seguía.
¿Y si fuera posible? ¿Y si en el fondo de aquella alma, que debía existir en algún lugar de su retorcida naturaleza, el señor Uchiha estaba dispuesto a hacer lo que era mejor para su abuela? Comprendió que tenía que hacer algo al respecto, aunque le fuera el empleo en ello.
~•~
- ¿Puedo ayudarla en algo, señorita Haruno?
Él apenas levantó la mirada de su lectura al dirigirse a ella. Aun así, Sakura estaba decidida a no dejarse intimidar por sus malos modales. Rodeó la mesa de centro que adornaba la biblioteca y se atrevió a quedar de pie frente a él, segura de que podía permanecer allí durante horas y el orgulloso señor ni siquiera repararía en su presencia. Peor para él, porque no tenía intención de marcharse hasta que la escuchara.
- Es muy tarde. Debería estar en la cama.
- Necesito hablar de algo con usted -al ver que continuaba ignorándola, añadió-. Es importante.
Sasuke cerró el libro con brusquedad y lo lanzó sobre la mesa, cruzando después las piernas y colocándolas en el mismo sitio con la misma delicadeza y clavó su mirada llena de impaciencia en ella.
- ¿Ese asunto tan importante, está relacionado con mi abuela? -preguntó con voz fría, y Sakura negó-. Entonces, váyase a la cama, señorita Haruno. Ya le dije que no quería que me molestara salvo en lo concerniente a mi abuela.
- Bueno… Sí tiene que ver con ella en realidad -confesó con un hilo de voz.
- Acaba de decirme lo contrario -apuntó Sasuke contrariado.
- No estoy segura…
- ¿No está segura de haberlo dicho? -él parecía estar a punto de arrojarla de la biblioteca sin contemplaciones-. ¿Ha bebido demasiado vino durante la cena, señorita Haruno?
- Estoy algo confusa… ¿Puedo sentarme?
- Por favor -él señaló el sofá contiguo-. Pero sea breve. Quiero llegar al tercer capítulo de mi novela antes de hacerme viejo.
- ¡Si usted… -iba a decirle que si no la interrumpiera todo el rato, ya le habría explicado para qué había ido a verle. Pero comprendió que si lo hacía, sus escasas posibilidades de éxito se verían reducidas a menos que nada-. La verdad, es que es por la abuela que me atrevo a pedirle esto…
- ¿Pedirme qué, señorita? -ahora, él se mostraba sorprendido y quizá divertido por la expresión seria de la mujer-. ¿No está contenta con su salario?
- No se trata de eso. Estoy muy satisfecha con lo que me paga, señor Uchiha -replicó, molesta porque una vez más, para él todo se traducía en dinero.
- ¿Ha tenido problemas con alguno de mis empleados?
- No, no…
- Pues vaya al grano, por Dios. Logrará que me quede dormido entre su primer y su último titubeo.
Sakura apretó los labios, sofocando la rabia en su interior.
- Está bien, se lo diré -se armó de valor, preparándose para la retahíla de improperios que estaba segura él soltaría cuando terminara. Le habló con sutileza de ciertos rumores que había escuchado, sin identificar en ningún momento a la portadora de aquellos rumores. Bajo ningún concepto, quería causarle problemas a Shizune.
Desvió su atención como pudo, resaltando el hecho de que notaba cierta tristeza en Tsunade cuando hablaba de su otro nieto al que no veía hacía tiempo. Y sin saber cómo, le propuso que por el bien de la abuela, hiciera algo al respecto.
Después de unos minutos que se hicieron interminables, él volvió a tomar su novela. La abrió justo por donde la había cerrado y continuó su lectura como si la mujer que ocupaba el sofá de al lado, fuera alguien lo bastante invisible como para no perturbarle con su presencia.
Sakura carraspeó con timidez para atraer su atención.
- ¿Sí, señorita? -él levantó los ojos con desgana. Sus ojos lanzaban chispas al mirarla.
- No me ha contestado -le recordó en voz baja.
- ¿En serio esperaba que lo hiciera? -su tono era sarcástico.
- Esperaba que lo considerara, señor Uchiha.
Los nudillos de él palidecieron al presionar con fuerza las tapas del libro.
- Vuelva a su cuarto, querida -dijo y ella percibió el matiz imperativo de sus palabras. Se lo estaba ordenando. ¿Cómo se atrevía? ¿Cómo podía ser tan insensible cuando estaba en juego la felicidad de Tsunade?
- ¡Pero yo… Dígame si lo considerará al menos-insistió y esta vez, ella fue la primera sorprendida por la firmeza que adquiría su voz. Por un instante, creyó que él le lanzaría su interesante lectura en la cara.
En lugar de eso, Sasuke la dejó nuevamente a un lado y se levantó, inclinándose después sobre ella para amedrentarla con su elevada estatura.
Sakura no pestañeó siquiera, temerosa de que si lo hacía, el demonio que había en él la arrastraría al infierno por semejante atrevimiento.
- Lo que estoy considerando seriamente, señorita Haruno, es enviarla de vuelta a su casa en el primer avión -las palabras de él eran dardos envenenados que caían sobre ella sin compasión.- Y quizá, le dé antes un par de buenos azotes por meter las narices donde no debe.
- Pero yo sólo quería…
- No me importa lo que usted quería -la silenció-. ¿Acaso cree que el mundo gira en torno a sus deseos, señorita?
Seguro que no, pensó Sakura. Si fuera así, él habría desaparecido por arte de magia en aquel instante.
- Pero si lo pensara mejor…
Sasuke la sujetó por los hombros, clavando sus dedos en ellos hasta obligarla a ponerse en pie frente a él.
- Por última vez, Sakura -al escuchar su nombre en los labios del hombre, no pudo evitar sentir un estremecimiento por todo su cuerpo-. ¿Quiere subir a su cuarto y rezar sus oraciones en lugar de molestarme con sus románticas ideas sobre las familias perfectas?
- No –Sakura se mostró serena. El rostro de Sasuke estaba tan cerca del suyo que sus alientos se confundían en la penumbra de la habitación.
- ¿No? -él frunció el ceño, confundido. La observaba como si de repente, aquella insignificante criatura acabara de lanzar su guante contra él. Y no estaba seguro de querer aceptar el reto que leía en su valiente y decidida mirada. Sus ojos recorrieron sin querer sus facciones. No era especialmente hermosa, pero su piel cremosa, sus ojos verde jade y esa boca pequeña le llamaban terriblemente la atención. Nunca se había considerado un hombre que se guiase por sus necesidades primarias, pero… aquellos labios sugerentes, insolentes se abrían inconscientemente, ajenos al efecto que causaban en él.
Con un impulso que no lo dejo pensar en nada más, apresó la boca femenina sin contemplaciones, explorando con fiereza el interior y deleitándose con su extraña dulzura.
Sus manos sujetaron con fuerza el rostro de la pelirrosa acercándola más al suyo, logrando que beso se intensificara aún más. Dios santo, en su vida había besado una boca tan dulce y suave, era como si estuviera probando el manjar más delicioso del mundo...
La apartó enseguida con brusquedad al notar como los labios de ella ni siquiera habían intentado corresponder a su caricia. Estaba furioso consigo mismo y con ella por no impedir lo que había sucedido.
- No voy a disculparme, señorita Haruno. Le advertí que no me causara problemas.
- No esperaba que lo hiciera, señor Uchiha –Sakura se alejó de él, dominando a duras penas el temblor de sus piernas y manos. Sentía la boca hinchada, palpitante...
- Si hubiera algo de sensatez en usted, se marcharía ahora mismo -sugirió él como si nada hubiera ocurrido.
- Y si usted fuera más humano, pensaría en…
- ¿No le he demostrado ya que soy muy humano, señorita? -su pregunta sonaba a burla y Sakura apretó los puños contra sus costados, reprimiendo el impulso de abofetearlo.
- Lo que me ha demostrado, señor, es que no le importa nada ni nadie que no sea usted mismo -contestó, ignorando el descaro con que la observaba.- Ni siquiera le importa lo suficiente su abuela.
- ¿Todo esto porque he utilizado el único método que conozco para hacer callar a una mujer?
- Y porque me ha confundido seguramente con el tipo de mujeres con que suele tratar -lo desafió-. No tengo por costumbre darme por vencida fácilmente, señor.
La risa de él era una tortura en los oídos femeninos. Aún se burlaba, pero esta vez su burla no lograba disfrazar su desconcierto.
- ¿Eso es una invitación? -preguntó él, acercándose peligrosamente, y mirándola seductoramente mientras analizaba las formas que redondeaban la camisa de seda blanca que llevaba puesta. Sakura retrocedió y se dirigió a la puerta, cruzándose de brazos.
- ¿Le gustaría que lo fuera, no es así? -Sakura fue contundente al hablar.- Le gustaría añadirlo a la larga lista de defectos por los que jamás debió contratarme, ¿no es cierto?
Él no lo negó. La seguía mirando de la misma forma, sólo que con un toque de burla extra.
- Se equivoca, señor Uchiha… Puede que yo no sea la dama de compañía perfecta que usted esperaba -su voz comenzaba a debilitarse. - Pero quiero mucho a su abuela. Y no creo que usted sepa siquiera el significado de esa palabra, ya que es incapaz de doblegar su orgullo para verla feliz.
Esta vez, Sasuke soltó una sonora carcajada que retumbó en toda la estancia.
- ¿Señorita Haruno, todo este sermón por un simple beso? Cualquiera diría que le he robado su primer beso…-recorrió con sus dedos las facciones de ella, dejando que finalmente se cerraran sobre el cuello femenino con suavidad.
Sakura se apartó con un movimiento brusco y él volvió a sonreír con expresión maquiavélica, al ver como sus mejillas se ruborizaban furiosamente.
- Definitivamente, esas no parecen las palabras de un ángel. ¿Qué haría si decidiera tomarla en mis brazos y llevarla a mi cuarto, dulce Sakura, para hacerle el amor toda la noche? ¿Escaparía de la isla, horrorizada? ¿Tomaría los hábitos y se recluiría en algún convento perdido en las montañas para expiar sus pecados?
- Eso no sucederá -replicó con toda la fortaleza de la que era capaz mientras sentía todavía el tacto de aquellos dedos sobre su piel-. Yo nunca me convertiría en una de sus marionetas, señor Uchiha.
- ¡No me diga! -exclamó divertido por su actitud digna y aparentemente serena-. Pero no descarta la posibilidad de que yo lo intente. ¿Le asusta la idea, señorita Haruno?
- No. Usted ya dejó bien claro que no hay nada en mí que despierte su interés. –Sakura contuvo el aliento cuando los dedos de él se acercaron nuevamente y le acariciaron el cuello y las mejillas con descaro, con la yema de los dedos acaricio la base de su cuello y bajo hasta el comienzo de su camisa, levantó la solapa de la prenda para descubrir un poco la pronunciación de su pecho. Sakura le apartó la mano de un manotazo que terminó en el aire, pues él ya la había retirado previniendo su reacción.
- Es cierto -aceptó él esquivando la mirada de ella con rapidez.- Sigue sin interesarme. Aunque tal vez… Tal vez es eso lo que la inquieta. ¿Acaso ese hombre, el que la dejó marchar con esa expresión desolada que la caracteriza, tampoco estaba interesado? ¿Es eso?
- No sé de qué me está hablando -Sakura estaba a punto de salir de la biblioteca, pero él se interpuso en su camino, franqueando la puerta con su cuerpo.- Por favor, déjeme ir, señor Uchiha.
- Así que es eso… -Sasuke entrecerró los párpados, escrutando con fijeza sus facciones-¿No quiere hablar del tema?
- No tengo nada que decirle.
-¿No? Con lo charlatana que es usted siempre... -se mofaba intencionadamente de ella, y ella trató de girar el pomo de la puerta. Los dedos de él se cerraron como garfios sobre su muñeca.
- Vamos, no sea tímida. Cuénteme qué pasó. ¿La abandonó por otra? ¿Lo descubrió con otra mujer en su cama?
Sakura no tenía intención de hablar, a pesar de que él acertaba en casi todas sus suposiciones. Ya era bastante doloroso recordarlo cada noche.
- ¿Por eso decidió marcharse lejos, abandonando a su querida tía Kurenai, a su hermana y su maravilloso trabajo de encantadora florista? –Sasuke Uchiha no podía ser más cruel aunque se lo propusiera.
Sakura reprimió las lágrimas, y respiro profundamente intentando aflojar el nudo que se le había formado en la garganta-. Puede confiar en mí, señorita. Como ya le habrán informado, soy un tipo despreciable con las mujeres. Así que entiendo mucho del comportamiento de tipos tan despreciables como yo.
-Déjeme ir, por favor…
-He descubierto su secreto, Sakura -se jactó, acariciando su muñeca con suavidad y soltándola después con brusquedad-. Quizá hablemos de ello en otra ocasión, cuando no esté temblando como una hoja para no largarse a llorar como una niña.
Sasuke se dio la vuelta y camino hacia su escritorio, sin importarle que sus palabras hubieran herido a la mujer que lo miraba con odio desde la puerta.
Sakura no esperó un segundo más para salir de esa habitación. Temió que él cambiara de opinión y la retuviera allí durante toda la noche para escuchar cuanto la odiaba.
Subió corriendo las escaleras, y al llegar a su cuarto, se metió en la cama de un salto, cubriéndose con las sábanas hasta la barbilla, sintiendo como el nudo en su garganta se hacía cada vez más fuerte haciéndole casi imposible reprimir los sollozos.
Lo odiaba. Lo odiaba. Odiaba a Sasuke Uchiha con tal intensidad que pensó que era imposible odiar tanto a una persona y seguir siendo un ser humano.
-Maldito, maldito seas... te odio Sasuke Uchiha, te odio…
~•~
La vio salir de la biblioteca como quien huye de un monstruo, bueno, sabía que para ella, él era lo más cercano a uno. Pero no le importaba… no tenía que importarle. Trato de volver a su lectura pero… ¡Dios! No podía… ella no debía confiarse en alguien como él, porque la confianza debe de ser recíproca y él no confiaba en nadie, ya no, no después de que la persona que más quería y decía ser su hermano lo había traicionado.
"- No seas idiota, ¿cómo crees que te dejaría abandonado a tu suerte?
- ¡Tú eres el idiota! Sólo a ti se te ocurre querer enfrentarte con unos tipos como esos… ¡No era tu problema Naruto! –estaba aterrado, su primo casi ni la cuenta por tratar de defenderlo de unos malhechores que trataron de asaltarlo.
- Tú eres un problema, Sasuke. Sólo a ti se te ocurre meterte por esos caminos sólo para acortar trecho, ¿tan importante era tu aburrida reunión?
- Naruto no quiero que vuelvas hacer lo que hiciste.
- ¡Vamos! Si fue pan comido.
- ¡Tienes una apuñalada en el estómago!
- Es un cortesito.
- Has perdido mucha sangre.
- Es algo que se regenera luego.
- ¡Idiota!
- ¿Qué te duele más Sasuke? ¿Que no eres tú el que en este momento es un héroe y está lleno de atenciones? –Bromeó, mirándolo con diversión desde la cama -Acéptalo, sin mí no la hubieras contado, esos tipos eran fuertes, mira que casi y me vencen.
- Definitivamente eres un idiota, escúchame…
-No escúchame tú a mí. –lo interrumpió. No sólo eres mi primo, eres mi hermano. No pienso dejarte solo. Entiéndelo. Nunca te fallare… -los ojos de su primo lo miraban con la promesa escrita en ellos, Sasuke sólo le devolvió la mirada, con una pequeña sonrisa en los labios- Ahora se bueno y cántame una canción para dormir.
- ¡Idiota!"
…
Nunca te fallare
No cumplió su promesa. Si le falló.
Idiota él por hacerla y estúpido él por creerle.
Se suponía que eran hermanos, y él le clavo el puñal...
Nunca lo perdonaría por eso.
Tock, tock! ¿alguien que le haya gustado el capitulo? Les seré sincera, he puesto mi aporte en este capítulo. ¿Recuerdan que les dije que era una adaptación? Bueno, la verdadera historia es algo corta y deja varios huecos o cuentan las situaciones demasiado a prisa, así que he decidido espandirla un poco para que ustedes comprendan mejor, ¿que les parece la idea? ¿Quieren la historia más detallada? prometo que respetare la trama original, eso es un hecho.
En cuanto a la parejita, pues ya se dieron su primer beso, claro que no fue tan romantico como se esperaba, pues la situación era algo tensa, pues estaban tratando un tema algo peliagudo para Sasuke, ya comprendemos porque el chico es como es u.u
Más adelante, más descubrimientos!
Dejen reviews si les parece bien la idea.
Gracias por leer!
Rossy :)
