Capítulo V

Retorno

Esa mañana, la isla había amanecido bañada por un sol hermoso que incitaba a pasear bajo el. Tsunade se había puesto un vestido nuevo de gasa rosa y un sombrero que le protegía el rostro.

Sakura, en cambio, había optado por una camiseta de tirantes blanca, un pantalón corto de jeans, y también se protegía la cabeza con un sencillo sombrero de mimbre, regalo de Shizune. En ese momento, las dos estaban sentadas en la orilla de la playa mientras le leía con entusiasmo a Tsunade un nuevo capítulo de su novela.

Modulaba su voz y la cambiaba de tono para hacer más veraz el relato a medida que avanzaba y se metía en la piel de los personajes. Ya llevaba un buen rato leyendo, cuando una sombra se cernió sobre ellas, sorprendiéndolas. Tsunade se volvió, sonriente hacia la alta figura.

- ¡Sasuke, qué sorpresa! -tiró de los pantalones de su nieto para obligarlo a sentarse sobre la arena junto a ella-. ¿Te quedarás un rato con nosotras?

- Claro -miró a Sakura con ojos burlones.- No me perdería por nada del mundo el relato de la señorita Haruno.

¿Cuánto tiempo llevaba espiándolas? A juzgar por su comentario, debía ser bastante.

- En realidad, iba a descansar un poco -replicó, marcando con la guía la novela y cerrándola con brusquedad.- ¿Le molesta, abuela?

- Por supuesto que no, criatura, pero… ¿Qué es eso? Mírala, Sasuke. Pobre niña… -la anciana señalaba sus muslos enrojecidos. Él también los observaba y Sakura los tapó instintivamente con la toalla. El chasqueó la lengua contrariado.

- Déjeme ver -como ella no obedecía, Sasuke retiró personalmente la toalla y frunció el ceño al descubrir que su piel había adquirido un tono excesivamente rosado.- ¿No ha usado la loción protectora que le dio Shizune?

Sakura negó con un gesto, avergonzada.

- ¿En qué estaba pensando, señorita Haruno?

- Hacía un día tan lindo, que no creí que…

- Precisamente. ¿No se da cuenta del clima? ¿Es que quiere chamuscarse o simplemente, es una irresponsable? -él parecía enfadado y ella encogió los hombros, convencida de que hiciera lo que hiciera, no lograría apaciguar su mal humor.- abuela, ¿tienes esa crema milagrosa que sueles llevar en tu cartera?

La anciana rebuscó con nerviosismo y su rostro se iluminó cuando encontró lo que él le pedía.

- Esto le aliviará el escozor –comentó Sasuke, mientras sus manos frotaban sin ninguna delicadeza los muslos de la joven.- Ahora, vaya a la casa. Y si quiere seguir disfrutando de su día de playa, será mejor que se cambie esos…

Se interrumpió, deteniendo la mirada durante unos segundos en los muy cortos pantalones que dejaban al descubierto las perfectas torneadas piernas femeninas.

- Bueno, quítese eso, ¿quiere? -repitió molesto.- Además, no creo que sea apropiado que corretee por la isla medio desnuda, señorita Haruno.

- Pero, hijo, ¿qué te pasa? -intervino Tsunade con voz firme-. Estamos en la playa. ¿Cómo quieres que se vista la pobre chica?

- No lo sé… Pero no así. No es decente, abuela. -lo dijo sin mirarla, como si la visión inocente de sus muslos fuera algo pecaminoso y obsceno que no podía soportar. Sakura por su parte, no decía nada.

Miraba a uno y otra confundida, hasta que clavó los ojos en él, en espera de una disculpa. Por supuesto, Sasuke Uchiha no tuvo el detalle de excusarse. Es más, continuaba observándola como si de repente, ella le ofendiera solo por atreverse a tener piernas.- ¿No me ha oído?

Entonces Sakura corrió hacia la casa, a pesar de que sentía la piel tirante y le ardía a cada paso que daba. Se metió en su habitación y aún estaba intentando quitarse los pantalones cuando escuchó el golpe seco de unos nudillos en la puerta. Se cubrió con la bata y abrió, maldiciendo en voz baja cuando él la empujó para irrumpir en el cuarto.

- Ya lo había oído antes. -dijo, señalando unos pantalones sobre la cama.- Es solo que…

Sasuke la obligó a sentarse en la cama y le alzó la bata hasta por encima de las rodillas.

- ¿Pero qué hace?...

- ¿No se siente capaz de hacerlo sola, señorita Haruno? -preguntó con sorna, conmovido en el fondo por la expresión de dolor de la joven. Deslizó las manos bajo el interior de la bata, arrastrando hacia abajo con cuidado la prenda que la atormentaba.

Sakura contenía la respiración mientras sentía sus manos bajar con suma delicadeza por sus piernas, suspiró cuando él le enseñó los shorts de la discordia.- ¿Mejor? Creo que debería olvidarse de los pantalones por un tiempo.

Ella arqueó las cejas sin comprender. Sasuke abrió de par en par el armario y sacó uno de los vestidos de gasa que Tsunade le había comprado.

- Esto estará bien -lo dejó caer junto a ella. En lugar de marcharse, permaneció de pie frente a ella, pensativo.- Sakura… No quise ofenderla cuando dije…

- ¿Qué vestía de forma indecente? -ella no estaba dispuesta a ponérselo fácil. Lo cual era por otro lado una ingenuidad de su parte. Sasuke Uchiha ya había demostrado que le importaba menos que nada la opinión que tuviera de él.

- No sé qué me pasa con usted -él parecía dudar por primera vez al dirigirse a ella-. Nunca quiero ofenderla y sin saber cómo, siempre lo hago.

- No importa -replicó ella, consciente de que él jamás le ofrecería una disculpa formal-. No tiene que ser amable conmigo, señor Uchiha. Pero no vuelva a humillarme. El que sea su empleada no le da derecho a eso.

- Entonces, procure comportarse de acuerdo con sus obligaciones aquí -le advirtió y Sakura comprobó que su expresión era ahora de furia-. Y sea más recatada. No está de vacaciones, señorita Haruno. No puede pasearse por la isla media vestida como una turista más atrayendo la mirada de todos los hombres de menos de sesenta años.

Pero ella sospechó que lo que realmente le enfurecía era que él mismo no pudiera apartar su propia mirada de ella. Aunque no entendía por qué, ya que había sido bastante explícito en cuanto al hecho de que ella no encajaba en su ideal femenino.

- ¿Ha terminado?-preguntó con tranquilidad al ver como él permanecía en la habitación sin intención de salir - Aún tengo que vestirme, señor.

- No me provoque, señorita Haruno -Sasuke la fulminó con aquellos ojos de un negro ónix.

- Salga de mi habitación, señor Uchiha -le pidió con fingida amabilidad y añadió, esperando que él no notara lo asustada que estaba.- Por favor.

- ¿Se atreve a darme órdenes en mi propia casa?

Sakura no contestó y él aguardó unos segundos, como si esperara que ella se arrojara a sus pies pidiendo un poco de clemencia antes de que la ejecutara con su mirada despiadada.

Al ver que ella no se movía, y mantenía esa mirada retadora que sólo hacia enfurecerlo más, apretó los labios hasta que todas las líneas de su rostro se marcaron para conferirle un aspecto demoníaco. Después, cerró la puerta de un portazo que podría haber hecho retumbar los cimientos de la casa.

~•~

Era su tarde libre y como no sabía qué hacer con ella, exploró la pequeña biblioteca del lugar. Descubriendo que, a pesar de estar en una isla en donde el trabajo del mar era la principal prioridad también había personas que dedicaban un poco de su tiempo para la lectura y la fantasía de nuevos mundos como ella misma.

El tiempo se detuvo mientras ella se perdía entre los libros y las palabras que eran un bálsamo de aire para ella. Era el único lugar en donde Sasuke Uchiha no podía humillarla y atormentarla y su alma agradecía ese hecho.

¿Por qué sus pensamientos siempre se dirigían a él?

En el camino de vuelta a la mansión permaneció pensativa sobre este hecho hasta llegar hasta las puertas de la mansión en donde la esperaba Shizune con una sonrisa cálida y reconfortante. Pero al tener contacto con su piel frunció el ceño con desaprobación.

- Sakura, vas a pillar una pulmonía… -murmuró, regañándola con la mirada-. Debiste traerte algo de abrigo.

- No te preocupes, Shizune. Mi tía siempre solía decirme que no entendía cómo es que era la única en casa que nunca se resfriaba -contestó con una sonrisa. Pero su nariz y sus mejillas estaban tan heladas como sus dedos, que se agarrotaban bajo los de la mujer.- Decía que tenía una salud de hierro.

- Eso son tonterías –Shizune la envolvió en una pequeña manta mientras Sakura la miraba avergonzada y agradecida.

- Gracias… Eres muy amable -se quedó un buen rato callada. Casi habían llegado a la casa, cuando algo le asaltó la mente al recordar la agradable velada que habían pasado.

- Démonos prisa… Ya siento que se me congelan los labios -se detuvo repentinamente en la puerta, clavando sus ojos grandes y expresivos en algo en lo que acababa de reparar. Tiró de ella, arrastrándola hasta la casa, alborotada y señalando el vehículo aparcado en la entrada-. Es él… Está aquí…

- ¿Qué sucede…? –Sakura no entendía nada. De repente, Shizune parecía haber perdido el juicio mientras la llevaba adentro.

- Ha vuelto… -las palabras le salían entrecortadas a causa del llanto y Sakura decidió que era preferible no preguntar más y descubrir por si misma de qué estaba hablando.

La acompañó hasta el salón y esperó pacientemente en el lugar menos visible de la estancia, observando con interés la escena que se desarrollaba frente a sus ojos.

Shizune estrujaba contra su pecho al hombre que se hallaba de pie junto a Tsunade. Nada más verla llegar, él había abierto sus brazos para encerrarla en ellos con fuerza, mientras le besaba efusivamente el cabello y la cara.

Sakura estudió las facciones del hombre. Era muy atractivo.

Tenía el pelo un poco empinado, en picos y de un rubio sorprendente. Sus ojos azules contrastaban con su piel ligeramente bronceada, y en sus mejillas unas extrañas marcas, que le recordaban a un gatito.

- Es un gusto volver a verte amiga. Te he extrañado mucho Shizune –dijo él mientras tomaba las manos de la mujer entre las suyas y la miraba a los ojos con una gran sonrisa.

Era bastante alto, detalle del que no se había dado hasta que había dejado de abrazar a las mujeres ahí presentes.

Llevaba un traje deportivo, que resaltaba unos brazos fuertes y musculosos. Aunque no pudo dejar de pensar que su jefe era mucho más alto y fuerte que ese hombre.

A decir verdad, era el hombre más simpático que había visto en su vida. Tal vez era porque él tenía una sonrisa contagiosa, de esas que te invitan a sonreír. Rezó en silencio porque nadie hubiera notado lo turbada que se sentía al mirarlo.

Desvió la mirada avergonzada y al hacerlo, sus ojos tropezaron con alguien que también observaba la escena escondido como ella para evitar que la magia de aquel encuentro se rompiera por culpa de terceros.

Sasuke Uchiha estaba muy cerca y casi la rozó al cruzar los brazos sobre el pecho para clavar en ella sus ojos burlones. Por el contrario, él no parecía turbado.

Ni siquiera conmovido. En realidad, parecía furiosamente helado. Sakura se preguntó quién podía ser aquel atractivo recién llegado que hacía que las pupilas del señor brillaran de rabia contenida.

- ¿Impresionada, señorita Haruno? -su tono estaba cargado de sarcasmo al dirigirse a ella-. Naruto suele causar ese efecto en las mujeres. Aunque debo admitir, que esperaba que usted estuviera por encima de esas frivolidades.

- ¿Naruto…? -Sakura tartamudeaba por la sorpresa.

No era posible, su jefe había dejado bien en claro que lo último que haría en la vida era traer a su primo de regreso. Pero… quizá y a pesar de todo, Sasuke Uchiha había escuchado a su petición, tal vez había pensado en Tsunade, y por qué no, en él también.

- Él es el señor… el otro señor…

- Así es. Mi querido primo, Naruto Uzumaki, El hijo pródigo ha vuelto por fin a casa -respondió él con ironía.

La empujó con brusquedad hacia el grupo que se deshacía en muestras de afecto a unos pasos de ellos-. Venga, señorita. Haré los honores y le presentaré al hombre que según usted, debería acompañar a la abuela Tsunade en mi lugar.

- Yo no…-iba a decirle que nunca había pensado algo así, a pesar de todo lo que pudiera ser ese hombre con ella sabía muy bien que amaba a su abuela.

- No sea tímida, ángel. Sospecho que a partir de este momento, mi primo tiene una nueva admiradora, ¿o me equivoco?

- Yo no… -repitió como una tonta, pero él levantó un dedo y lo colocó sobre sus labios palpitantes para silenciarla.

- ¿Usted no? -él sonrió con aquella sonrisa que era todo menos amistosa y le susurró al oído-. He visto como lo miraba, con los ojos brillantes y fascinados por su aspecto.
Naruto también suele causar ese efecto. Por alguna razón que desconozco, todas las jóvenes con la cabeza llena de pájaros como usted, lo ven como al galante y perfecto príncipe de sus sueños.

- Me ofende con sus insinuaciones, señor Uchiha… -se defendió y retrocedió con intención de no permitir que él la humillara en presencia del resto.

Adivinó que esa era justamente su intención por el modo en que la insultaba con sus palabras. Pero él la obligó a permanecer donde estaba, clavando sus dedos largos y fuertes en sus hombros.

- ¿La ofendo, señorita Haruno? -preguntó con dureza-. Venga conmigo. Y borre esa expresión de espanto de su cara, ¿quiere? Van a pensar que la estaba torturando.

Lo había dicho como si no fuera eso precisamente lo que estaba haciendo.

Sakura se contuvo. Deseaba desaparecer de allí antes de que Sasuke continuara burlándose de ella.

Pero al parecer, los planes de Sasuke Uchiha eran otros y ella quiso tener el poder suficiente para descifrar lo que escondía su mirada maliciosa cuando la acerco a la vista de su primo que la observaba con bastante atención.

- Mira qué sorpresa, Sakura -Tsunade resplandecía de felicidad-. Mi querido nieto ha venido a quedarse un tiempo con nosotros… Estoy tan contenta que me parece estar soñando.

- Naruto –habló con voz neutra y carente de emoción -déjame presentarte a la señorita Sakura Haruno –Sasuke analizó con ojos entrecerrados el breve instante en que su primo estrechó la pequeña mano de la mujer. - Y yo que tu tendría mucho cuidado, primo. Según la abuela, la señorita Haruno es algo así como una bruja, ¿no, abuela?

- No digas tonterías, Sasuke -la anciana hizo que Sakura se sentara junto a ella en el sofá y restregó afectuosamente su mejilla-. Estás helada, criatura, tomate una taza de té caliente –dijo mientras se acercaba a la tetera que descansaba frente a ella en un mesita.

Pero ella declino la oferta de la anciana con un gesto, no se sentía capaz de tomar nada en esos momentos-. Está bien, pequeña, como prefieras...

- Naruto, Sakura es lo menos parecido a una bruja. En realidad, ella es nuestro querido ángel… Y debes portarte muy bien con ella. De lo contrario, tendrás que vértelas conmigo.

Tsunade bromeaba. Era evidente que no consideraba que su nieto fuera un peligro para nadie, y en especial para ella. Sabía de sobra lo valiente y fuerte que Sakura podía ser.

- Descuida, abuela. Estoy seguro de que la señorita Haruno y yo vamos a llevarnos muy bien –volvió a tomar su fría mano y la besó con galantería mientras le sonreía amistosamente, logrando por efecto que enrojeciera de la vergüenza.

Sakura retiró su mano de entre las de Naruto al notar como de inmediato Sasuke apretaba los labios furioso ante el gesto, y más aún por el evidente sonrojo de ella como respuesta-. ¿Puedo llamarla por su nombre, señorita Haruno?

- Claro... por mí está bien -murmuró, azorada. No podía evitar pensar en lo distintos que eran los dos hombres.

Naruto era el polo opuesto a su primo. Galante, cordial, y su sonrisa desprendía amabilidad y simpatía al dirigirse a ella.

En cambio Sasuke… bueno él solo clavaba sus ojos en ella como si quisiera asesinarla solo por estar allí-. Si me disculpan, tengo que subir a cambiarme de ropa para la cena…

Se despidió de todos con un gesto, y subió los peldaños de la escalera que conducía a su cuarto como si la persiguiera el mismísimo demonio. Estaba a punto de cerrar la puerta, cuando algo se interpuso y la hizo girar sobre los talones.

Hablando del mismísimo demonio…

Sasuke tenía su brazo apoyado en el quicio de la puerta y la observaba en silencio. Sakura no dijo nada. Estaba tan sorprendida por la visita de Naruto que no era capaz de articular palabras que expresaran su desconcierto.

- Creo que merezco una disculpa, señorita Haruno -dijo él con voz grave, inclinándose un poco sobre ella y soplando sobre su cara con brusquedad, para apartar algo invisible en el rostro femenino que debía incomodarle.

Sasuke torció los labios en una mueca al ver como ella daba un respingo como respuesta a su inesperado gesto- Tranquila, señorita Haruno. Sólo pretendía devolverla a la realidad. Aún parece bastante impresionada por mi atractivo primo.

Ella negó repetidamente con la cabeza.

- Ya le dije que mentía muy mal, querida -él la recorrió de pies a cabeza con la mirada y después, sonrió con desdén antes de preguntar-. ¿Ansiosa por colocarse su mejor vestido para lucirlo ante Naruto? Le advierto que pierde el tiempo. Usted no es de su tipo.

Sakura se mordió los labios, avergonzada. ¿Era necesario que él fuera tan cruel al expresar la opinión que tenia de ella? Pensó que era injusto.

Sabía perfectamente que no era el tipo de Naruto, ni de él mismo. En realidad, era muy consciente de que no era el tipo de ninguno de los hombres que había conocido.

Ningún hombre se fijaba en ella, no mientras tenía a su hermana a su lado.

Pero competir con su hermana Ino nunca había sido tan duro y tan doloroso como escuchar continuamente de labios de aquel hombre sin corazón que ella era alguien insignificante, la hacía sentir tan pequeña e insegura que apenas podía respirar en su presencia. A pesar de ello, se armó de valor dispuesta a enfrentarse a él con las únicas armas que poseía: su honestidad y su determinación de llevar a cabo el consejo de tía Kurenai y no dejar que nadie pisoteara su dignidad.

- No tengo intención de lucir nada para nadie, señor -replicó con un hilo de voz.- Sólo pretendo hacer el trabajo para el que usted me contrató.

- No la contraté para que se convirtiera en la señorita respondona que cuestiona todo lo que hago -atajó con dureza, recordándole el motivo por el que Naruto había venido-. Y por cierto, aún espero esa disculpa, señorita Haruno.

Sakura dudó un instante. Sabía que él no se marcharía hasta que no obtuviera lo que había ido a buscar. Y sabía que disfrutaba enormemente atormentándola mientras ese momento llegaba.

- Señor Uchiha, yo… -comenzó sin saber bien lo que él esperaba oír.

- ¿Está terriblemente arrepentida por pensar que soy una persona egoísta y sin sentimientos que solo se preocupa de sí misma? -continuó por ella, divertido por el modo en que las mejillas de la joven enrojecían al escucharlo-. ¿Reconoce que me ha juzgado con ligereza, señorita Haruno?

- Tal vez - Sakura tartamudeaba sin querer.

- ¿Lamenta haberse precipitado en sus opiniones, señorita Haruno? ¿Se da cuenta de su error? – Y como Sasuke nunca tendría suficiente. Quería humillarla y dejar bien claro cuál era su posición en aquella casa-. ¿Promete ser más discreta en el futuro y no meter su pequeña y curiosa nariz en asuntos que no sean de su incumbencia, en cosas que son sólo de la familia?

Era evidente que él no lo había hecho pensando en la felicidad de Tsunade, para ella era claro que lo había hecho para defender egoístamente su orgullo - Es obvio que sólo puedo responder que sí -se defendió débilmente, consciente que era justo lo que él pretendía.

- Se equivoca, querida –Sasuke se inclinó un poco nuevamente. Los rostros de ambos quedaron a la misma altura y Sakura pudo comprobar con desagrado que él la observaba con cierto desprecio-. Hay otra cosa que puede hacer.

Ella frunció el ceño sin comprender a qué se refería.

- Puede decirme que me vaya al diablo y lanzarme unos cuantos insultos en pro de su dignidad. Y luego hacer sus maletas y regresar a ese lugar de donde procede -la expresión de él era indescifrable.- Puede huir otra vez, señorita Haruno. Puede reunirse con su adorable tía y su encantadora hermana y vender orquídeas en su bonito establecimiento tan heroicamente salvado por las agradecidas huérfanas.
Y puede incluso enfrentarse a ese tipo despreciable que no supo ver el ángel que había en usted y prefirió herirla cruelmente sin consideración alguna. En realidad, puede hacer todo eso en lugar de quedarse aquí plantada, soportando estoicamente mis humillaciones para demostrarme que no me tiene miedo. Pero no lo hará, ¿no es así, señorita Haruno? ¿Y sabe por qué? Porque en el fondo no es tan valiente como nos hace pensar a todos...

Sakura parpadeó, luchando contra las lágrimas que amenazaban con brotar de sus ojos.

- Entonces, señorita Haruno… ¿promete ser obediente y guardarse sus angelicales ideas para sí misma en el futuro? -la retó a que hiciera todo lo que había dicho con anterioridad. Pero tenía razón, por más que ella odiase que fuera así, no era tan valiente.

No podía volver a casa después de lo sucedido. Sasuke Uchiha no podría aunque quisiera abrir heridas más profundas de las que ya había en su corazón.

Asintió con la barbilla y él sonrió con expresión triunfal y maliciosa al mismo tiempo, ganando esta partida- Buena elección, señorita Haruno. Y recuerde lo que le he dicho sobre Naruto. No me gustaría tener que volver a tener esta conversación con usted.

Se dio la vuelta y cerró la puerta de un portazo. La dejó allí parada y estática en el mismo lugar que cuando entro a su habitación, estaba completamente derrotada ante la evidente falta de consideración que mostraba hacia ella.

Sakura se sentó en el borde la cama y una vez que se tranquilizó dejó que las lágrimas corrieran libremente por sus mejillas. ¿Por qué la odiaba tanto? ¿Por qué la ofendía todo el tiempo?

No había hecho nada que lo perjudicara o pusiera en peligro su estimada reputación o la de su familia. Sin embargo, por alguna razón que desconocía, Sasuke Uchiha la despreciaba.

Se agarró la garganta con los dedos, reprimiendo los gemidos de dolor que querían escapar de ella. Nadie debía escuchar sus sollozos. Nadie debía saber que no tenía adonde ir y que por eso, dejaría que el perverso señor Uchiha la hiciera blanco de todas sus ofensas. Nadie tenía que saber que ya no tenía razón por la cual volver con su familia.

Nadie tenía que saber cuánto sufría día a día al recordar su doloroso pasado...

kyaaa! aparecio Naruto en escena! n,n no podia faltar. Ahora veremos como se torna la situación con el primo al asecho. Sasuke, Sasuke, este chico morira de tanto celos que esta comenzando a sentir, no creen?

Gracias a los nuevos que estan comenzando a leer esta historia y a todos los que la han puesto como favorita y en alerta! n,n Arigato!

SakuYume: Gracias a ti por leerla y seguirla :) no te preocupes, prometi que su actualizacion seria seguida y asi será, si en alguna ocación no actualizo será por fuerza mayor.

Joxa: :) Gracias a ti también por leerlo.

tatutu: Como ves, promesa es deuda n,n espero que también este te guste.

Sakuura13: Mi fiel lectora :') Gracias por tu ayuda y tu aliento e impulsarme a subir la historia. Me encantan tus locas ideas XD

inesUchiha: como siempre, me gustan tus reviews! como vamos viendo, los dos estan marcados sin saberlo por algo que tienen en comun. espero y este capitulo no sea too much para ti n,n (para mi lo fue XD ) arigato sempai ;)

Kristel: Si Kris, como siempre Sasuke brilla por su galanteria XD ese chico es un caso perdido, no crees? Sakura debera ponerse las pilas y darle una leccion, gracias por tu review n,n

Sakura Kuran-Haruno: Espero y este capitulo cumpla con tus expectativas :) gracias por apoyar la idea, sí, la trama se volvera más intensa cada dia n,n Con respecto a Naruto y Sasuke... pues el rubio ya hizo su aparición, veremos como la llevan, besos y gracias por leer :)

Lizbet-linux: Me alegra muchisimo que te haya enganchado tan rapido, y más por parecerte bien mi idea, como yo en lo personal he sufrido por algunos fics algo inconclusos quiero que este al ser mi primero sea de agrado para todos n,n Con respecto a Sasuke... que le podemos hacer? su comportamiento es horrible, pero como dice el dicho "las cosas caen por su propio peso" y eso lo veremos más adelante n,n

Eso es todo por hoy, nos vemos mañana!

Besos, Rossy :)