Capítulo VI
Se mi musa
- ¿Aburrida, Sakura-chan?
Ella se volvió al escuchar su nombre y al hacerlo, los caracoles que había recogido de la orilla cayeron de sus manos. Se agachó para recogerlos y Naruto se apresuró a ayudarla en un gesto que rebosaba galantería.
Le sonrió con timidez. Llevaba toda la semana evitándolo y ahora le resultaba casi imposible retirarse sin que él se preguntara porqué. Decidió permanecer de pie, silenciosa como una estatua.
- Gracias -murmuró sin mirarlo directamente a la cara. En su memoria, las advertencias del señor Uchiha sobre su primo estaban muy frescas y sonaban igual de amenazantes como si el mismísimo Sasuke las estuviese gritando en su oído.
- ¿Le apetece acompañarme al pueblo, Sakura-chan? -reunió todas las conchas de caracol y las depositó con suavidad en el interior de la palma de la mano de ella, cerrándola después con su propia mano.
Sus dedos eran delgados y su contacto cálido. Invitaban a estrecharlos, pero ella sabía que no podía hacer algo así. Aquel demonio podía estar acechando en cualquier recoveco de la playa, dispuesto a acusarla de lo peor sólo por aceptar aquella mano amiga.
- Por favor, diga que sí. La abuela me ha dicho que es su tarde libre.
- Pensaba entretenerme con alguna manualidad y un poco de lectura -le mostró las conchas que él mismo había recogido, sintiéndose estúpida.
¿Qué clase de excusa era esa? Ni siquiera alguien tan amable como Naruto podía dejar pasar inadvertido el hecho de que ella le rehuía y no molestarse por ello.
Añadió de todas formas- Mi madre me enseñó cuando era pequeña a engarzar todo tipo de objetos y convertirlos en divertidos collares. Tenía pensado que quizá en alguna ocasión, Shizune le gustaría acompañarme y regalarlos a las niñas del pueblo.
- Es una gran idea, Sakura-chan -tiró de su mano libre, arrastrándola hacia la casa-. Pero no para hoy. Una chica tan bonita y dulce como usted debe buscar distracciones más acordes con su edad, ¿no le parece?
- Es que yo…
- No aceptaré un no por respuesta -Naruto ya estaba empujándola con delicadeza por la espalda hacia las escaleras-. Póngase algo cómodo y salgamos a dar un paseo. Prometo traerla de vuelta a casa antes de que su carroza se convierta en calabaza, ángel de la abuela Tsunade.
Sakura no pudo evitar sonreír abiertamente. Ya se había acostumbrado a que todos la llamaran así. Y la verdad es que le agradaba que lo hicieran. Todos… excepto el arrogante Sasuke Uchiha.
Cuando él la llamaba de aquella manera, no había nada que indicase afecto o aprecio en su tono de voz. Cuando él lo hacía, sólo había burla y lograba que su piel se erizase a causa de la rabia contenida.
Pero esta vez, era un hombre encantador quien se dirigía a ella de aquel modo que denotaba su naturaleza amable. Así que se sintió incapaz de rechazar su ofrecimiento y corrió escaleras arriba para cambiarse de ropa.
Cuando Naruto la vio regresar, ataviada con un sencillo vestido de gasa blanco y unas sandalias, soltó un divertido silbido de admiración. Y aquello fue suficiente para que ella olvidara las palabras de Sasuke y pensara que le esperaba un día de lo más agradable junto a ese amable caballero.
Y fue exactamente eso lo que sucedió. Él conocía lugares de la isla que ella ni siquiera podía imaginar que existían. Visitaron a muchos vecinos que él llevaba tiempo sin ver a causa de sus largas ausencias. Se sorprendió al comprobar que todos sus viejos amigos lo recibían calurosamente.
¿Cómo era posible que alguien así fuera tan malo como Sasuke le había hecho creer? Sin duda, Sasuke no se había tomado jamás la molestia de conocer realmente al hombre que llamaba despectivamente 'primo'.
Naruto era la persona más dulce y amable que había conocido. Los niños del mercado se agolparon a su alrededor al verlo llegar. Le hacían preguntas sobre sus viajes, sobre el resto del mundo que tal vez ellos nunca conocerían, sobre las estrellas de cine que frecuentaba y sobre las hermosas mujeres que posaban para sus cuadros…
Sakura escuchaba embelesada mientras él relataba pacientemente sus aventuras y los pequeños le gastaban bromas y le pedían que les contara más cosas y que les comprara golosinas en el puesto más cercano. Después de un buen rato en el que Naruto ni siquiera parecía cansado del griterío de los niños, la llevó a comer a un restaurante típico de la isla, especialmente dirigido a los turistas.
Sakura quiso decirle que aquel lugar era demasiado caro y elegante y que prefería comer algo sencillo que vendían en los puestos de la plaza, pero él la silenció con un guiño y la hizo entrar al establecimiento agarrada de su brazo.
El dueño del restaurante lo saludo afectuosamente y les señalo una mesa bastante apartada del bullicio turístico. Naruto retiró cortésmente una silla para que ella la ocupara, mirando divertido como la chica se sonrojaba ante aquel gesto.
- Deberíamos… -comenzó, pero él levantó su mano para callarla.
- Sakura, ¿me permite que elija el menú? Este es mi restaurante favorito con mucha diferencia. Y le aseguro que conozco muchos en todo el mundo -lo hizo con ceremonia, entonando teatralmente el nombre de los platos que venían escritos en la carta en portugués, francés, e inglés.
En cualquier idioma, su voz sonaba como una canción desenfadada que invitaba a reír. Ella lo hizo sin reparos y él asintió complacido-. Debería reír más a menudo, Sakura-chan. Se ve preciosa cuando lo hace.
- Gracias
- No hay de qué… Y ahora, bon a petit -anunció al ver llegar los platos que había pedido. Mientras comían, charlaron de temas muy variados. Sakura puso especial cuidado en no mencionar nada relacionado con el señor Uchiha.
No quería que nada estropease la velada, ya que Naruto había tenido el detalle de invitarla a compartirla con él. Sin embargo, él no parecía especialmente reacio a hablar de su antipático primo. Para los postres, él ya había tomado la decisión de abordar el tema por propia iniciativa
- Dígame una cosa, Sakura-chan… ¿Cómo es que el áspero carácter de Sasuke no la ha hecho renunciar a este trabajo todavía?
- Por favor, señor Naruto…-le pidió, sintiéndose incómoda.
- Ah, pequeña, no tenga miedo de contármelo -sonrió. Sé muy bien de que se las da mi querido primo. A estas alturas, ya debe haberle hecho el numerito de señor-tirano-feudal ¿no es así?
Ella abrió la boca para protestar, pero él la interrumpió de nuevo.
- No se preocupe, Sakura-chan. No debe temer. Su secreto se irá conmigo a la tumba -le palmeó la mano con afecto-. Pero no permita que Sasuke la intimide. En realidad, él no fue siempre así. Antes, los dos éramos muy buenos amigos, ¿lo sabía?
Ella no contestó, se limitó a mirar el hermoso adorno floral que se encontraba tras aquel hombre.
- ¿Le han contado por qué nos peleamos mi primo y yo, Sakura-chan? -bajo su mirada amable, ella reconoció por primera vez la misma mirada astuta de Sasuke Uchiha.
No podían negar el parentesco que los unía, tal vez físicamente no se parecían pero sin duda tenían rasgos en su personalidad muy similares.
Pero entonces, Naruto sonrió de nuevo y Sakura comprendió que fuera como fuera, él seguía siendo muy distinto a ese otro hombre que censuraba cada una de sus palabras
- Fue después de que Hinata y yo nos fugáramos. Por favor, no se escandalice…
Él llenó su copa al ver como ella se hundía en su asiento ruborizada por el alcance de sus confesiones.
- El padre de Hinata era uno de los amigos de nuestros padres. -explicó- Su padre, era un importante hombre de negocios que emigró a Inglaterra. Cuando Sasuke nos presentó, creí que por fin había conocido a la mujer de mi vida… Pero creo que me equivoqué. Los dos nos equivocamos.
La miró con expresión desconsolada.
- ¿Cree que soy una persona horrible por haberle robado la chica a Sasuke? -la pregunta estaba hecha en tono serio, pero Sakura advirtió el ligero toque de humor que se escondía tras aquella falsa seriedad.
- No tema decirlo, ángel. En realidad, todos creen que lo soy. Excepto mi querida abuela, para quien siempre seré el nieto adorable que jugaba sobre sus rodillas y la hacía reír.
- A mí no me parece que sea horrible -dijo en voz baja y escuchó su risa suave al otro lado de la mesa-. Y si me lo permite…
- Se lo permito, por supuesto -concedió él de buen grado, sorprendido por el modo en que ella temía expresar su opinión-. Sakura-chan, yo no soy Sasuke. A mí puede decirme lo que piensa. No haré que la despidan solo por tener ideas propias.
- En ese caso… -ella levantó la mirada hacia él, turbada por el giro íntimo que tomaba la conversación-. Creo que cometió un error al hacer algo así. La relación de la señorita Hinata con su primo debió haber sido sagrada para usted. Nunca debió interferir.
- Estoy de acuerdo con eso. –Naruto agachó la cabeza- Nunca debí interponerme así ante los sentimientos de mi primo. ¿Pero sabe? Fue algo mucho más fuerte que yo. De verdad trate de evitar que las cosas se salieran de control. ¿Y todo para qué? Si ella me abandonó, prefirió irse con su padre. Y yo termine lastimando a una de las personas que más quiero en la vida ¿No le parece suficiente castigo? -preguntó, clavando en ella sus ojos de niño grande que se negaba a crecer-. Yo sólo… sólo quiero que Sasuke me perdone algún día.
- Quizá ya lo ha hecho. Hizo que volviera, ¿no? –le recordó con dulzura y él asintió-. Supongo que eso quiere decir algo.
- Tiene razón, tal vez Sasuke no sea tan rencoroso como pensamos, Sakura-chan -comentó divertido-. Tal vez nuestro 'ogro' sea en el fondo un alma caritativa dispuesta a absolver mis pecados.
- Tal vez –Sakura no insistió en ello. No estaba tan segura de que el señor Uchiha fuera todo eso que Naruto había descrito. Pero no se lo dijo para no mermar sus esperanzas de reconciliación.
El resto del día pasó con tanta rapidez que cuando regresaron a la casa por la noche apenas podía dar crédito de la hora que era. Los demás ya se habían acostado y al despedirse de él en el salón, sintió una repentina tristeza por el maravilloso día que habían compartido y que tocaba a su fin.
- Buenas noches, ángel -le susurró Naruto al oído, mientras tomaba una de las manos de la joven entre las suyas y le daba un suave beso en ella-. No se quede levantada hasta muy tarde o la abuela me regañará mañana.
- No se preocupe. Voy a buscar algo para leer y me iré a la cama.
-Buenas noches -repitió Naruto y bostezó ruidosamente, disculpándose de inmediato-. Lo siento. Demasiadas emociones para un solo día.
- Buenas noches, Naruto -ella caminó despacio hasta la puerta de su habitación, que estaba justo al otro lado del pasillo donde él tenía la suya. Lo oyó bostezar de nuevo en la oscuridad y cerrar la puerta al entrar a su cuarto.
Sonrió. Le parecía que entre ellos podía surgir una bonita amistad que nada tenía que ver con las maliciosas insinuaciones de Sasuke Uchiha. Con esa idea que la animaba, entró en su cuarto y se desvistió, sin advertir que a pocos pasos de su puerta, alguien había espiado cada movimiento hecho en el pasillo.
~•~
- ¿Ha dormido bien, señorita Haruno?
Una voz ligeramente grave la sobresaltó. Se volvió con su vaso de jugo de tomate en la mano y lo miró con una súbita expresión de culpabilidad que no pudo reprimir.
Nuevamente, él estaba furioso por algo, podía leerlo en su mirada. Y para variar, ella parecía tener la culpa. Así que no se molestó en aumentar su ira, consciente de que su respuesta, fuera cual fuera, no sería de su agrado.
- ¿Jugo de tomate? ¿Para la resaca? -insistió con sarcasmo mientras apartaba una de las sillas para tomar asiento muy cerca de ella-. Veo que no ha perdido el tiempo, señorita. Se ha dado mucha prisa en desobedecer mis instrucciones con respecto a Naruto.
- ¿Me prohíbe ser sociable con su primo, señor Uchiha? -Sakura trató de no parecer enfadada, aunque lo estaba realmente. Él no dijo nada. Entrecerró los párpados, quizá valorando la posibilidad de despedirla inmediatamente sin darle la oportunidad de defenderse.
- Para su información, señor, anoche sólo tomé dos copas de vino durante la cena. No estaba ebria, si es lo que insinúa. Yo rara vez bebo, y mucho menos me emborracho.
- Para su información, señorita Haruno –imitó su tono de voz y se inclinó sobre la mesa, pasándole una servilleta que ella tomó con dedos temblorosos para limpiar los restos de jugo de sus labios.
- Sólo me preocupaba por su salud. Pero ya que lo dice, considero que dos copas de vino son más que suficiente para que alguien, que afirma no beber, pierda la cabeza.
- No sé a dónde quiere llegar, señor Uchiha.
- ¿No lo sabe? -él arqueó las cejas–. Se lo diré entonces... Lo que quiero saber, mi querida flor, es si mi primo Naruto logró conquistarla finalmente. ¿Fue así? ¿Se siente como si flotara en una nube y sueña con la próxima vez que la invite a salir? No se engañe, señorita Haruno. Naruto no es de los que se quedan. Se marchará y le romperá el corazón, créame. Y a pesar de que se lo he advertido, para usted siempre seré el villano y el chico inadaptado al que nadie comprende.
- No es cierto -replicó en voz baja.
- ¿No me considera un villano? -preguntó con fingida sorpresa.
-No es cierto que yo imagine cosas sobre el señor Naruto -aclaró, con las mejillas teñidas de rubor-. Usted lo tergiversa todo para incomodarme.
- ¿Y lo consigo?
- Sí.
- Eso me gusta.
- Disfruta humillándome, ¿no? –Sakura iba a dar media vuelta y regresar junto a Tsunade, que la esperaba en el jardín. Pero Sasuke apresó su muñeca al pasar junto a él y la obligó a permanecer inmóvil, mientras la estudiaba detenidamente con su mirada astuta.
- No tan rápido, querida. Aún no hemos terminado nuestra conversación.
Por suerte, Naruto irrumpió en la cocina en ese momento y Sasuke soltó su mano con brusquedad, saludando con un movimiento de cabeza al recién llegado.
- Buenos días, Sakura-chan… Qué sorpresa, Sasuke - Naruto era lo bastante inteligente para darse cuenta de que ella se alegraba de que los interrumpiera-. No pensé que estuvieras en casa, primo. –Naruto le sonrió con alegría. Cada vez que veía a Sasuke, trataba a toda costa de llevarse bien con su primo nuevamente, pero Sasuke, siendo Sasuke, lo miraba fríamente y, o bien le contestaba de manera brusca o no le contestaba nada.
- ¿Esperabas que desapareciera sólo porque has decidido conceder unas migajas de tu tiempo a tu olvidada familia? -la pregunta se traducía en una velada amenaza que su primo prefirió ignorar.
- También me alegro de verte, Sasuke –Naruto sonrió. - En realidad, temía que regresaras a tus negocios para evitar mi compañía.
- Alguien tiene que ganar el dinero que malgastas con tus excesos, primo -fue un golpe bajo, directo al orgullo de Naruto, quien se limitó a encoger los hombros con indiferencia
- Por cierto, he vuelto a recibir noticias de ese casino, el que juraste sobre la tumba de mis tíos no volver a visitar, ¿recuerdas? He dado instrucciones a mi contable de que realice la transferencia esta misma mañana, si es que te interesa saberlo.
- Gracias... -esta vez, el rostro de Naruto había perdido todo su color. Sakura sintió compasión por él y por el modo en que Sasuke lo avergonzaba en su presencia. - Haré que recibas el dinero en cuanto…
- Ya sé. En cuanto vendas uno de tus cuadros -atajó con sequedad. Durante un instante, en que no pudo evitarlo, su expresión se suavizó al clavar los ojos en su primo. - No quiero que me devuelvas el maldito dinero. Pero no toleraré que arrastres nuestro apellido por los casinos de medio continente como si fuéramos vulgares estafadores. ¿Lo has entendido?
- Perfectamente –Naruto apenas levantaba la vista del suelo al hablar-. No tendrás que volver a preocuparte de eso.
- Eso espero. Porque pienso hablar de esto con la abuela si es necesario. Ya me conoces.-se acercó a la puerta y la miró antes de salir-. En cuanto a usted, señorita Haruno…
No terminó la frase. Maldijo entre dientes y desapareció. Sakura tomó aire, aliviada. Naruto estaba sentado, con la cabeza entre las manos y una expresión abatida que la conmovió.
- Lo siento mucho… -comenzó, pero él agitó la cabeza, indicando con ello que nada de lo que dijera lo haría sentir mejor.
- No se preocupe, Sakura-chan –él suspiró mientras hacia una mueca-. La verdad es que Sasuke tiene derecho a estar furioso. Esa gente… Los del casino, ¿comprende? Desde que Hinata se marchó, he frecuentado muchas veces esos lugares para despejarme. Así que no es la primera vez que mi primo se ve implicado con ellos para liquidar mis deudas. Y eso lo pone de un humor de perros. Otra cosa más que le debo a Sasuke…
Sakura se mordió los labios con nerviosismo. No estaba segura de querer escuchar aquel tipo de confesiones que solo concernían a la familia. A fin de cuentas, ella no era más que una extraña y el señor Uchiha había puesto mucho cuidado en dejarlo bien claro.
- No me mire así, Sakura-chan… -pidió Naruto con tristeza-. No soy un jugador… Es sólo que… Bueno, a veces un hombre hace muchas tonterías para impresionar a las mujeres de esos lugares. ¿Me cree, verdad?
- Le creo, pero…
- ¿Pero? -él parecía dispuesto a escuchar cualquier consejo que viniera de ella.
- En su lugar, trataría de utilizar mis otras virtudes para conseguir ese propósito -se atrevió a decir y añadió, feliz porque aquel hombre la escuchaba con atención.
- Ya sé que apenas lo conozco. Pero usted parece un buen hombre. Amable, simpático y sensible... Y muy atractivo. Y por lo que sé, también un excelente artista. Todo eso debería bastar para que una mujer se sintiera orgullosa de que se interesara por ella.
- ¿Usted estaría orgullosa de alguien como yo? ¿Sin oficio ni beneficio… la oveja negra de la familia? -preguntó maravillado y más animado por sus palabras.
- Lo estaría si lo amara -puntualizó, rezando porque él no interpretara aquello como una invitación a cortejarla.
- Es una buena chica, Sakura-chan -él acarició su mano y al hacerlo, ella supo que no había nada erótico en su caricia, sino puro cariño de hermandad.
Se alegró. No quería provocar más situaciones desagradables con el arrogante señor Uchiha.- Me pregunto por qué sigue aquí.
- Por la abuela Tsunade -contestó con una sonrisa-. Y por Shizune y los demás… Todos han sido cariñosos conmigo y me siento muy agradecida de ello.
- ¿Y Sasuke? ¿También por él? -inquirió con suspicacia.
Ella no contestó. Sasuke Uchiha no la necesitaba. No necesitaba a nadie. Aun así, pensó que en parte él también era un motivo para quedarse. Era un reto levantarse cada mañana y demostrarse a sí misma que era capaz de sobrevivir otro día sin que él la aplastara con su arrogancia.
- ¿Posaría para mí, ángel? Quiero pintarla… Tengo que hacerlo. Acabo de descubrir que usted será mi musa de ahora en adelante. Hermosa, tranquila, dulce…Como una hermosa criatura que no pertenece a este mundo. Diga que sí, por favor Sakura-chan…
Pero ella negó con la cabeza, ruborizada por su petición.
- ¿De qué están hablando mis dos jóvenes preferidos?
Sakura ladeó la cabeza para mirar a Tsunade. Caminaba hacia ellos, apoyada en su elegante bastón de marfil y al llegar junto ella, la abrazo con su brazo libre.
- Abuela –Naruto la besó con efusividad en las mejillas–. Intento convencer a Sakura-chan para que sea mi modelo.
- ¿En serio? -la anciana la estrechó contra su hombro. – ¿Y ha dicho que sí, verdad?
- Aún no, Abuela. Esperaba que me ayudaras a convencerla.
- Ángel… Tienes que hacerlo. Serás su obra maestra. ¿No es cierto, Sasuke?
Ella quiso que se la tragara la tierra al comprobar que él había seguido a Tsunade y escuchaba la conversación a escasos pasos de ellos. Sus ojos negros la fulminaron al tropezar con los de ella.
- Sin duda, abuela -comentó con ironía-. El Louvre estará orgulloso de reemplazar el retrato de la Mona Lisa por el de la señorita Haruno.
- Qué tonto eres, Sasuke… -Tsunade le pellizcó la mejilla y él esbozó una sonrisa seca, expresando con ello la alegría que le producía la noticia.- Qué cosas dices… Nuestra Sakura es tan bonita que esa Mona Lisa se moriría de envidia, ¿no crees?
- Si tú lo dices, abuela…
Sakura enrojeció de vergüenza. Era evidente que él se burlaba y que la consideraba demasiado vulgar para merecer que Naruto perdiera su tiempo con ella. Tal vez por esa razón, decidió hacerle tragar sus palabras.
- Será un honor posar para uno de sus cuadros –dijo con voz firme-. Si realmente cree que puedo servir.
- ¿Bromea? -Naruto pasó junto a ellos, emocionado y feliz por lo fácil que había sido vencer su resistencia inicial-. Empezaremos hoy mismo. El mundo se rendirá a sus pies cuando haya terminado.
Sasuke se retiró. Pero antes de hacerlo, se aproximó con disimulo para susurrarle algo al oído.
- La veré en la cena, señorita Haruno. Es decir, si sus nuevas obligaciones se lo permiten -había una velada amenaza en el modo en que lo había dicho.
Sakura ya se arrepentía de haber aceptado. Pero al ver la alegría con que Tsunade le hablaba de las excelentes cualidades de Naruto como pintor, trató de no pensar más en ello.
~•~
Sin embargo, no lo vio durante la cena. No porque sus obligaciones no se lo permitieran, sino porque había sido muy convincente al excusarse ante todos argumentando que tenía un terrible dolor de cabeza. En parte era cierto. La sesión de posado para el retrato la había dejado exhausta.
Permanecer tanto rato quieta como una estatua no era tarea fácil, sobre todo teniendo en cuenta que ella nunca había sido una persona que gustara de la pasividad.
Por otro lado, no deseaba encontrarse en la mesa con la mirada acusadora de Sasuke. Aunque no lo podía evitar eternamente, prefirió esperar a que todos estuvieran acostados para ir a la cocina en busca de una taza de leche caliente.
La ayudaría a conciliar el sueño, pensó, mientras sorbía lentamente en la oscuridad del salón. Se había sentado sobre la alfombra, con los pies encogidos en el estómago y la espalda apoyada contra el sofá.
Cerró los ojos durante un instante, disfrutando del silencio y de la paz que le proporcionaba la oscuridad.
- ¿Agotada, señorita Haruno?
La voz de Sasuke la sobresaltó y se apresuró a ponerse en pie, buscando con la mirada el lugar de donde provenía aquella voz. Tragó saliva al descubrir lo cerca que estaba de ella.
Su sombra se recortaba junto al amplio ventanal y Sakura entrecerró los párpados para verlo mejor, ayudada ahora por la luz de la luna que se filtraba tras las cortinas.
- Ser la musa de alguien como mi primo no es tarea fácil, ¿no? -se burló al ver que ella no respondía. Ella enrojeció a causa de la vergüenza, pero se alegró de que él no pudiera percibirlo en la penumbra.
- Naruto tiene mucho talento, señor Uchiha -replicó en voz baja-. Estoy segura de que incluso con una modelo vulgar como yo su trabajo no será mediocre.
- No he mencionado la palabra vulgar, señorita Haruno -se volvió hacia ella y al hacerlo, esta vez pudo distinguir mejor su rostro a la luz. Su expresión era severa al mirarla. - Pero en cualquier caso, tiene razón. Incluso tratándose de usted, él hará que parezca encantadora.
- Será mejor que me vaya -murmuró, desalentada ante el hecho evidente de que aquel hombre nunca la trataría con más respeto del que había mostrado hasta ahora.
- ¿Por qué no se queda un rato, señorita Haruno?
- ¿Para que siga burlándose de mí? -se atrevió a preguntar y escuchó su risa suave como respuesta-. Gracias, pero creo que no.
- ¿No le parezco un buen conversador, Sakura? -su tono era sarcástico–. Ya veo que no. Quizá sea porque me compara continuamente con mi adorable primo. O quizá se esté preguntando en qué momento de nuestras vidas él se convirtió en el hombre apuesto y galante que conoce, mientras que yo solo soy un tipo arrogante que despierta su rechazo. ¿Me equivoco?
- Sólo quiero irme a descansar -replicó, consciente de que él se había aproximado demasiado al pronunciar las últimas palabras.
- Pero yo no quiero que se vaya, señorita -la retuvo, interponiéndose en su camino y observándola fijamente - Quiero que seamos amigos, ¿tan difícil le resulta comprenderlo?
- Usted no desea que seamos amigos -lo corrigió con voz débil-. Sólo quiere que todos le rindan pleitesía.
- ¿Y por qué eso le molesta tanto, querida? -él se reía de nuevo en su rostro-. Todos lo hacen. ¿Acaso se considera diferente al resto?
- No. Pero usted no compró el derecho a pisotear mi dignidad cuando me contrató.
- ¿No lo hice? –Sasuke arqueo las cejas -. Es probable entonces que tengamos que revisar algunos puntos de ese contrato, señorita Haruno. Porque, para su información, le diré que en esta casa soy yo quien da las órdenes. Soy yo quien decide en qué ocupa su valioso tiempo. Y por supuesto, soy yo quien paga cada minuto de ese tiempo.
- En ese caso, le sugiero que informe de ese detalle al señor Naruto –Sakura apenas podía contener las lágrimas de rabia al hablar-. Ya que no deseo que ni él ni yo derrochemos mi tiempo y su dinero en algo que parece disgustarle tanto.
- Descuide, señorita. Lo haré en cuanto tenga ocasión -él se apartó para que la joven pudiera pasar a su lado.
Pero la llamó antes de que abandonara el salón.
- Señorita Haruno… No sufra demasiado, ¿quiere? Dejaré que mi primo termine su retrato.
- ¿Ha cambiado de opinión, señor? -inquirió con un hilo de voz, con las manos temblorosas apretadas alrededor de la cerámica de su taza de leche vacía.
- En absoluto. Pero no quiero frustrar su recién descubierta faceta de musa inspiradora -se burlaba nuevamente-. Aunque antes, pretendo arrancarle una promesa, señorita.
Ella no dijo nada. Esperaba que él lanzara algún otro comentario desagradable que la haría llorar irremediablemente.
- Prométame que lo único que mi primo se llevará de usted cuando se vaya será ese maldito retrato -la miró con sus ojos brillantes y astutos mientras apresaba su mano y tironeaba de ella hasta casi tenerla sobre su cuerpo y con su rostro muy cerca al suyo.
-No comprendo…
- Sólo diga que lo promete -ordenó Sasuke y en esta ocasión, su expresión se había vuelto casi furibunda, por un momento pudo ver un ligero destello de desesperación y tristeza en sus facciones.
- Vamos, querida mía… Sólo es una pequeña promesa, luego la dejaré irse a su cuarto.
- Lo prometo… Se lo prometo, pero deje que me vaya…
- Bien - la soltó con brusquedad, pero con una extraña sonrisa en sus labios. - Corra a su cuarto, ángel. Sueñe cuanto pueda con el idiota de mi primo… Pero mañana, la dura realidad no habrá cambiado para usted… Porque, para usted señorita, yo soy la dura realidad. Yo soy su única realidad, mi primo para usted sólo será una linda fantasía, un sueño irrealizable.
Sakura no quiso escuchar más. Huyó tan rápido como sus pies se lo permitieron y se encerró en su habitación. El corazón le latía desenfrenadamente y aún sentía el contacto de aquellos dedos sobre su piel.
¿Por qué le había pedido algo así? ¿Qué extraños pensamientos cruzaban la mente de Sasuke Uchiha al hacerle una petición como aquella? Ni siquiera tenía valor para pensarlo, aunque eso no era lo que más la preocupaba.
Lo peor era aquella sensación, aquel hormigueo en la boca del estómago y aquel ardor en la mano que él había apresado sin ninguna delicadeza para retenerla.
¿Qué significaba?
Cerró los ojos, espantada. Sasuke no era nadie, no era nada para ella… Entonces, ¿Por qué no podía dejar de pensar que, de alguna manera, él sí la consideraba una de sus propiedades?
La trataba como… si ella le perteneciera.
Sugoi! *0* amo cuando Sasuke pierde los nervios y saca a relucir sus celos, kyaa! no es kawaii?
Ok, mi lado fangirl también salio a relucir XD
Bien, aqui les traigo un nuevo capitulo, como lo prometi! tuve que detallarlo un poco porque como les digo todo sucedia muy a prisa y no, creo que me quedo bien, n,n
Kristel: Ahora si que se puso más interesante, no? fuertes tenciones se resiran en el aire! Naruto me parece un encanto, más como trata a Sakura, veremos como maneja nuestro Sasuke la situación.
Lizbet-linux: Tus ganas aumentaran con forme avance la historia, creeme, falta un buen trecho n,n gracias por tu review, y disfruta del capitulo :)
animelovesasusaku: Y a mi me encanta tu nombre! n,n pues, como varios saben actualizo todos los dias, por las noches. Así que seria mejor decir una hora especifica, (lo siento, hora especifica no tengo, pero siempre lo posteo por las noches sin falta, como dije, si no lo hago en algun momento, sera por fuerza mayor). Nunca! creeme, nunca pienso dejarlo a medias, se lo duro y cruel que es engancharte con una historia y que no la terminen, no sabes cuanto he sufrido por eso. :'( No te preocupes, lo terminare, palabra de Rossy :) Gracias por leer, disfruta del capitulo :3
inesUchiha: Sempai! me emociono mucho tu review! no te preocupes, yo he pasado por lo mismo al leer un fic XD. Cerca, cerca de la verdad. claro que aun hay más detalles que no pienso decirlas! las leeran luego... me diste una idea, hare un capitulo desde la perspectiva de Sasuke, hasta ahora sólo hemos visto una escena, pero necesitaremos de un capitulo especial para entenderlo, y no quedar con ganas de estrangularlo XD (sera mi creación) te parece bien la idea? :) Gracias por leer, una vez más, muchas gracias por tu lindo review. ;)
Kristty: Mi nueva lectora! gracias por tomarte el tiempo de leer mi historia y que bien que te guste. Sí, Sasuke esta lastimado y por eso siente que debe lastimar a los demas para sentirse mejor, pobre Sakura, u.u es la que paga por los platos rotos, la aparición de Naruto hara estragos XD espero te guste este capitulo tambien :)
Sakuura13: Dejame decirte amiga, que tu review me hizo el dia XD no pare de reir por un buen rato, SIII se que da ganas de hacer esas cosas y que despues tienes sentimientos encontrados :') sentimientos de amor/odio a más no poder, ¿que se le va hacer? es inevitable. Gracias por alegrarme el día con tu review n,n
tatutu: la seguire, eso se los prometo :)
Eso es todo por hoy, nos vemos mañana, misma hora, mismo fic!
Besos, Rossy :)
