Capítulo XIII
Impasse
Se limpió los labios con el dorso de la mano agotada por el terrible esfuerzo que había supuesto contener las náuseas en presencia de Sasuke, al mismo tiempo, se sintió liberada de aquel extraño peso que había soportado durante horas en la boca del estómago.
Aunque aún no había tenido el valor para confirmar sus sospechas estas se iban confirmando solas a medida que los días pasaban.
Una vez más, Sasuke Uchiha conseguía lo que quería...
Como si no sólo no le bastara desear algo que ella no quería, sus deseos se convertían en realidad... ¿Cómo iba a abandonarla ahora que esperaba un hijo suyo? Acarició con ambas manos su plano estómago, sonriendo tontamente cuando Tsunade le ofreció sentarse a su lado mientras la observaba con expresión ceñuda.
- ¿Te encuentras bien, mi niña? -la voz de Tsunade sonaba preocupada ante tan raro comportamiento.
- Claro.
Sakura mintió. ¿Bien? Ni siquiera sabía cómo se las iba a arreglar… Sola, y con un hijo que nunca tendría padre…
Miró a Tsunade de soslayo. ¡Cuánto iba a echarla de menos! Cuánto le hubiera gustado que las cosas fueran diferentes y que aquella anciana adorable pudiera disfrutar de su bisnieto, aquel bebe que la anciana tanto deseaba…
Pero, no, no podía... No era posible que encadenara a Sasuke a quedarse con ella cuando la odiaba... él tenía que ser feliz a pesar de ella misma.
Naruto llevaba allí una semana y la situación ya era insostenible. La rivalidad entre ambos primos crecía más a cada minuto que pasaba, logrando que la mayoría de los encuentros entre ambos terminara en discusiones o en el peor de los casos diciéndose comentarios que ella encontraba sin sentido lógico, al parecer ambos hombres hablaban de cosas que sólo ellos comprendían, como de un código privado.
Por las noches, Sasuke permanecía encerrado en su despacho hasta muy tarde, en el día ignoraba a todos salvo a Tsunade y cada vez que le dirigía la palabra era siempre cargada con frialdad y rencor. Día a día lo escuchaba colarse en su habitación bien entrada la madrugada cuando creía que ella estaba dormida.
Para Sakura aquella situación ya era insostenible, cuando sentía que él se había dormido sollozaba en silencio al descubrir que había perdido lo único que parecía unirlos.
Sasuke ya no tenía ningún tipo de interés por ella, no le hablaba, no la tocaba... simplemente la ignoraba. Ante tal perspectiva, había tomado la decisión de irse de la isla.
Esperaba que su tía la recibiría con los brazos abiertos a pesar de haber abandonado a su esposo estando embarazada... su tía adoraba a los niños y siempre podía volver a trabajar en la florería de su familia… Y por otro lado, estaba Ino. Ahora que las dos iban a ser madres, podrían ver crecer juntos a sus hijos.
Creyó que eso le bastaría para ser feliz, estar con su familia y su hijo. Al menos, no tendría que sufrir cada día el tormento de saber que él no la amaba y que estaba con ella por compromiso… Claro que todo eso tendría que esperar.
Sasuke parecía dispuesto a quedarse en la isla tanto tiempo como permaneciera Naruto con ellos.
Por descontado, no se le había ocurrido hacer el equipaje mientras él estuviera allí. Su esposo podía no amarla, pero la consideraba su propiedad y bajo ningún concepto, la dejaría ir si no es porque él así se lo ordenaba.
Por primera vez, deseó que Naruto acortara su estancia en la casa. Rezó fervientemente porque Hinata reclamara la presencia de alguno de los dos en algún lugar alejado de la isla.
- ¿Estas segura, querida? Te noto un poco pálida...
- Estoy muy bien, -mintió de nuevo, se calzó las cómodas zapatillas y se levantó de un salto-. Creo que voy a dar un paseo por la playa antes de cenar. ¿Puedo, Abuela?
- Qué pregunta tan tonta, mi niña -ella sonrió-. No eres nuestra prisionera, ángel. No tienes que pedir permiso para hacer lo que quieras. Tú eres la señora de la casa.
- En ese caso… Daré un paseo -correspondió a su sonrisa con un beso cariñoso.
- Está bien. Pero no te alejes demasiado, querida. Shizune dice que los pescadores llevan varios días sin echarse al mar -informó muy seria-. Parece que se avecina un temporal y puede ser peligroso meterse en el agua o acercarse mucho a los acantilados. Así que no te alejes mucho, ¿lo prometes?
- Lo prometo, -agitó una mano como despedida y comenzó a andar en dirección a la costa. Se había colocado un chal sobre los hombros y se dijo que había sido muy prudente, ya que empezaba a refrescar a medida que se aproximaba a la playa.
Se quitó las zapatillas para facilitar el ascenso y paseó distraída entre los suaves medaños, observando cómo los cangrejos se escabullían a su paso y se ocultaban en los agujeros de las piedras para no ser aplastados bajo sus pies o barridos por los golpes del mar que eran cada vez más impetuosos.
Tuvo la sensación de que ella hacía lo mismo. Huir de los acontecimientos…
Lo había hecho con Sai e Ino. Y ahora lo hacía con Sasuke. Pero, ¿qué otra alternativa le quedaba? ¿Pasar el resto de sus días junto a un hombre que no la amaba y que no mostraba la más mínima señal de aprecio por ella?
Siguió su paseo, tratando de no pensar más en ello. Lo que tenía que suceder, sucedería. Sasuke Uchiha podría haberle robado el corazón, pero no permitiría que le quitara lo único que podía llamar suyo en el mundo.
No permitiría que la mantuviera encerrada en su castillo maravilloso, criando a su hijo y fingiendo que no le importaba que él suspirara de amor por otras mujeres, cuando ella no podía dejar de amarlo a pesar de todo. Era un sacrificio que no podía afrontar, ni siquiera por el cariño que sintiera por Tsunade y por él.
Saludó a un grupo de pescadores que reparaban sus redes en la orilla. Uno de ellos le gritó algo en lengua nativa de la isla, pero Sakura encogió los hombros, apenada porque sus buenas intenciones de esforzarse en aprender aquel idioma ya no tenían sentido.
En el futuro, Sasuke podía gritar y maldecir en el idioma que le viniera en gana, porque ella ya no estaría allí para aguantarlo.
Se alejó de los pescadores, buscando con la mirada y frunciendo el ceño con curiosidad al descubrir la vieja gruta de la que le había hablado Yamato, el jardinero de la mansión, en una ocasión. Había dicho que los habitantes del pueblo nunca se adentraban en ella porque existía la leyenda de que quien lo hacía nunca más volvía a ser visto.
Se sintió excitada por su descubrimiento. ¡Lo había hecho ella sola! Sin la ayuda de nadie, había sido capaz de encontrar la gruta maldita que asustaba a los pequeños cuando dormían. Le pareció que la abuela Tsunade y Shizune se reirían mucho cuando le contara que la tímida señorita Haruno había sido lo bastante valiente como para explorar la cueva maldita.
Haciendo caso omiso de las advertencias que aquel día le había hecho Yamato, se adentró en ella con expresión risueña, dispuesta a demostrar a todos que era algo más que la esposa obediente y sumisa de Sasuke Uchiha.
Al principio, se sintió como la indomable heroína de aquellas historias románticas que leía para Tsunade pero después de un buen rato en el que la extensión de la gruta y el número de pasillos ocultos parecían no tener fin, comprendió que estaba perdida.
Se desanimó, imaginando la escena que le esperaba al regresar. Se sentó un momento sobre una roca que parecía estable y calculó mentalmente el tiempo que había transcurrido. Una hora, dos o quizás tres… Tsunade estaría preocupada, y Sasuke debía estar furioso, seguramente repasando su sermón para recibirla y reprocharle que fuera una idiota irresponsable sin sentido común.
Se mordió los labios, alarmada al escuchar como el mar azotaba las paredes de la gruta con insistencia, como si quisiera derrumbarlas para arrastrarla con él, el eco del viento y de las olas rompiendo era ensordecedor y espeluznante. Tenía tanto miedo que apenas podía pensar. Se tapó los oídos con la palma de las manos y se acurrucó con las rodillas encogidas en el vientre.
No fue consciente del paso del tiempo, el caminar por ese lugar la había dejado exhausta.
Fue el destello de unas linternas lo que la despertó de su estupor. Veía los halos de luz dibujando extrañas formas en el fondo de la gruta se intentó parar pero tenía las piernas entumecidas del frío, con mucho esfuerzo logro ponerse de pie y sostenerse con una mano de la resbaladiza roca, interiormente rezaba porque quien quiera que fuese el portador de la luz no se diera por vencido.
Sigue alumbrando, por lo que más quieras… Estoy aquí, se repetía mentalmente, mientras trataba de guiarse por las débiles luces para encontrar la salida. Pero todo era inútil. Su sentido de la orientación había quedado reducido a la nada a causa del miedo.
Así que se quedó muy quieta en el lugar donde había pasado las últimas horas, esperando que sus misteriosos rescatadores la encontraran. Podía escuchar las voces de varios hombres que avanzaban hacia el interior de la gruta, golpeando las paredes para comprobar si alguien les escuchaba al otro lado de los pasillos. Gritó con fuerza.
- ¡Aquí! -hasta ese instante, no había notado la humedad que empañaba sus ropas y las miró aterrada. Echó una ojeada a su alrededor. Por alguna grieta, el mar había comenzado a ganarle terreno a la gruta y en ese momento, el agua le cubría casi hasta la altura de las rodillas.
Elevó la mirada, observando con disgusto las gotas que caían incesantemente sobre su cabello y el resto de su cuerpo desde la parte superior de la cueva. Estaba empapada y tiritaba de frío… ¿Cuánto llevaba allí encerrada?
Llenó sus pulmones de aire y continuó gritando cuanto pudo. Las luces eran cada vez más intensas y las voces se escuchaban ya cercanas, hasta que finalmente, vio al primero de los hombres correr hacia ella.
Pero ya no tenía más fuerzas sentía el cuerpo frió, inerte, le costaba respirar bien y el cuerpo no paraba de temblarle... entre un quejido ahogado de alegría y dolor sus piernas no la pudieron sostener más, cayendo lentamente hacia el agua helada…
~•~
- ¡Gracias a Dios! -la voz le sonaba familiar, pero no pudo distinguirla. Casi había perdido el conocimiento, dejó que unas manos fuertes la elevaran en el aire, apartándola del agua helada que la lastimaba-. ¡Mujer inconsciente!
Sakura no protestó. Se sentía a salvo entre aquellos brazos, con la mejilla apretada contra aquel pecho que se elevaba rápidamente a causa de la agitación.
No supo en qué momento la sacaban de la gruta, ni cuanto tardaron. Le pareció que flotaba durante el camino que debía conducirla hasta la casa, era una sensación extraña... como si se encontraba saltando entre suaves y cálidas nubes de algodón de todos colores.
No podía abrir los ojos, y sentía que cada bocanada de aire que respiraba era como una sarta de agujas que se insertaban en sus pulmones.
- ¡Bendito seas, hijo, la has encontrado! –escucho la voz de Tsunade que se movía nerviosa a su alrededor, pero Sakura no tenía fuerzas para tranquilizarla.
- ¡Santo Cielo!... ¿Está viva? -la pregunta de Naruto sonaba desesperada y ella quiso tener las fuerzas para contestarle que todo estaba bien ahora, que no se preocupara más.
- ¡Claro que está viva, Naruto! Sakura… ¿puedes oírme? -insistió Tsunade con la voz entrecortada, le pasó los dedos por la frente.- Ay, Dios… Estás helada, chiquilla… ¡Shizune!
- Estoy aquí, señora…-Shizune ya estaba cubriéndola con una manta. Sakura se quejó débilmente. Quería decirle que no era necesario que montaran aquel alboroto.
En sus sueños ella había visto como alguien fuerte y poderoso la había rescatado de las entrañas de la gruta y la había protegido celosamente con su abrazo de cualquier peligro que pudiera amenazarla.
Ya no había por qué estar asustada… Su salvador seguía allí, abrazándola, transmitiéndole su calor para tibiar sus huesos y su corazón…
- Mi pequeño ángel... -la voz de Tsunade sonaba lejana y Sakura dejó que el cansancio la venciera.- Llevémosla arriba, Sasuke… Haré que llamen al doctor enseguida.
Pero él permanecía inmóvil, con aquel cuerpo menudo y empapado apretado contra el suyo, la mirada vidriosa y los labios contraídos en un gesto de rabia y profundo dolor.
- ¡Sasuke! -lo apremió la anciana.- Tenemos que llevarla arriba y hacer que entre en calor…
Al ver que no reaccionaba, Tsunade se impacientó y tiró de su camisa con asombroso vigor.
- ¡Sasuke!... ¿No me oyes?... Hay que…
Él cerró los ojos con fuerza, y reaccionando obedeció a su abuela y subió las escaleras como un autómata a toda velocidad. Naruto lo seguía, pero se apartó de inmediato cuando su primo abrió la puerta de su habitación, fulminándole con la mirada.
Sasuke empujó la puerta con la rodilla y la depositó con delicadeza sobre las sábanas. Acto seguido, se dirigió al baño y con movimientos mecánicos llenó la bañera de agua caliente.
- ¿Puedo ayudar? -Naruto se sentía impotente. Por alguna razón, su primo parecía culparlo de lo sucedido e intuía que no permitiría que se acercara a ella.
- Ya has hecho bastante, ¿no te parece? -contestó entre dientes, empujándolo con brusquedad para poder pasar y regresar junto a la cama-. Será mejor que te vayas. Voy a intentar que el agua caliente la haga reaccionar, y para eso tengo que desnudar a mi esposa.
-Sasuke, yo...
- ¡Vete ahora mismo, Naruto, porque no estoy seguro de cómo reaccionare si te veo un segundo más cerca nuestro – le grito lleno de furia, mientras lo miraba ferozmente a los ojos-. Te lo advierto, vete ya mismo de este cuarto... no me gustaría hacer algo que a la abuela le dolería mucho...
Naruto salió de la habitación dando un ligero traspié, estaba asombrado y ligeramente maravillado ante las palabras de su primo.
Cuando vio la puerta cerrarse Sasuke se acercó al cuerpo de su esposa y comenzó a sacarle la ropa con cuidado, en el proceso se sentía incapaz de apartar la mirada de su rostro amoratado por el frío.
- Naruto... –dijo la chica de ojos verdes en un susurro entrecortado. No puedes irte, pensó Sakura confusa, tienes que comprender a Sasuke… él también la ama. Pero nadie contestaba.
Su esposo la oyó delirar, trato de no prestar atención a sus palabras aun cuando ella le había desgarrado el alma llamando a su primo, la condujo hasta el cuarto de baño para meterla en la bañera aguantando todas las sensaciones que sentía en su interior.
Después de un buen rato frotando su cuerpo con energía hasta comprobar que la sangre circulaba con normalidad por sus miembros y que su temperatura volvía a ser normal, la sacó del agua y la envolvió en una toalla. La dejó nuevamente en la cama y la cubrió con un par de mantas gruesas.
Cuando hubo terminado, se recostó a su lado, rodeándola fuertemente con sus brazos. Se la veía tan frágil e indefensa, los labios pálidos y el cabello todavía húmedo esparcido sobre la almohada. Enredó los dedos en él, acercando su rostro al de ella para aspirar su aroma.
Sakura entreabrió los ojos un instante. En su mente, las imágenes se agolpaban sin sentido… ¿Naruto se había marchado? Quizá tenía que reunirse con aquella mujer… Hinata… ¿Era tan hermosa como decían todos? Era obvio que lo era… Porque los dos la amaban… Sasuke la amaba.
Por eso no había querido ir a buscarla y había dejado que aquel otro hombre amable cuidara de ella… ¿Estaba mal que durmiera con él? Alargó los dedos inconscientemente, y acarició el mentón del extraño.
La había tratado con tanta ternura... como si la amara realmente, a pesar de no ser nadie para ella… Lo siento… No puedo… Amo a Sasuke…, quiso decirle. No debe estar aquí… Se pondrá furioso, pero él no escuchaba las voces en su mente.
Sólo la abrazaba con fuerza, y le acariciaba el cabello con dulzura. Y con la sensación de que no la abandonaría de nuevo en la gruta, perdió la conciencia nuevamente.
- Te amo Sakura...
Y yo te amo a ti, Sasuke...
~•~
- ¿Cuánto tiempo he dormido? -se desperezó en la cama, observando con ojos somnolientos a la anciana. Tsunade le dirigió una sonrisa llena de felicidad.
- Una eternidad, pequeña... -la besó repetidamente en las mejillas, arreglando su almohada y procurando que se quedara quieta bajo las sábanas-. Pero ya estás bien, y eso es lo importante. El doctor dijo que debías guardar reposo por unos días más… ¡Virgen Santa!... No sabes el susto que nos has dado a todos...
- Estoy bien, abuela… -de repente, recordó algo y su rostro se ensombreció. Presionó las manos sobre su vientre, asustada.
- No le pasa nada, ángel… -la tranquilizó con una dulce sonrisa, adivinando sus temores-. Todo está bien. El doctor ha dicho que eres una mujer fuerte y que tu hijo vivirá.
Sakura recuperó el aliento.
- ¿Por qué no me lo contaste? -la reprendió con dulzura-. Nunca hubiera dejado que fueras hasta la playa con ese clima sabiendo tu estado...
- Yo…
-Te quiero como a una hija, Sakura. Pero estoy muy enfadada contigo -confesó la mujer, aunque su tono era afectuoso al hablar-. Ahora sólo debes preocuparte por ponerte bien. Ya tendremos ocasión de hablar de esto después. Pero de ahora en más no me ocultes nada más.
- Abuela… -la llamó, ocultando la mirada avergonzada-. Sasuke… Él…
- Está furioso, querida. Pero te prometo que lo mantendré a raya. No dejaré que venga aquí a molestarte con sus tonterías. No, señor… Sasuke tendrá que aprender buenos modales primero.
La puerta se abrió en ese momento, e inesperadamente una cabeza se asomó por el portal irritado por el modo en que las dos mujeres pretendían dejarlo al margen de sus confidencias.
- Ni se te ocurra atravesar esa puerta -advirtió Tsunade, acercándose a él con la barbilla muy erguida-. No atormentarás a esta criatura en el primer día después de todo lo que ha sufrido.
- Abuela… -el tono de Sasuke era controlado y cortes. Pero Sakura sabía muy bien que solo ocultaba su ira bajo aquella calmada apariencia. Se refugió bajo las sábanas, consciente de que no podría escapar eternamente a sus reproches.
- Nada de abuela, ni abuelita… Ni sueñes con que voy a permitir que vengas aquí, con tu fanfarronería y tus groserías, a atormentar a mi niña… -la anciana agitó su bastón en el aire, en un claro gesto de poder que ni siquiera él pudo ignorar-. Aún soy la dueña de esta casa, Sasuke. Y por Dios y todos los santos que haré que salgas de aquí a base de golpes si es necesario.
- Abuela…
- ¿No me has oído? Vamos, fuera de aquí…
Sasuke no podía creer lo que estaba sucediendo. La mujer que lo había criado lo obligaba a salir con el rabo entre las piernas de su propio dormitorio… Agitó la cabeza, confuso, podía coger a Tsunade como una pluma y recibir unos cuantos bastonazos como respuesta, y también podía encerrar a su mentirosa e insensata esposa bajo llave hasta que supiera qué hacer con ella.
Pero había algo que no podía hacer... Aun no podía enfrentarse a aquella mirada brillante que se clavaba en él mientras su abuela lo amenazaba con romperle todos los huesos si no desaparecía. Atónito por el valor que descubría en aquellas dos mujeres confabuladas en su contra, se dio por vencido. Cerró la puerta tras él, procurando hacer el menor ruido posible.
Tsunade se volvió hacia Sakura con expresión triunfal.
- ¿Ves qué fácil ha sido? -dijo satisfecha-. Este nieto mío sabe muy bien de lo que es capaz una Uchiha para proteger a su familia.
- Pero, abuela… Él es su familia -la corrigió con ternura.
- Ah, eso ya lo sé, querida -sonrió con picardía-. Pero he conseguido engañarlo, ¿no te parece?
Sakura sonrió. Sí, lo había conseguido. Por esta vez.
- Le diré a Shizune que te prepare una sopa bien caliente –anunció –. Verás cómo pronto te sientes mejor… Pero antes, le diré a Naruto que puede subir a despedirse.
- ¿Naruto… sigue aquí? -preguntó, conmovida.
- Pues claro. Dijo que no se iría sin antes asegurarse de que estabas bien -Tsunade suspiró-. Aunque tiene que regresar al trabajo hoy mismo. Y por otro lado, Hinata lo espera impaciente… ¿Qué opinas, ángel? ¿Crees que esa mujer sabrá querer a mi nieto como merece?
- Estoy convencida. Es imposible no querer a Naruto.
- Más vale que tengas razón, mi niña. Porque esa mujer... Fue la causante de toda esa situación, Enfrentó a mis chicos y eso estuvo muy mal -confesó, pero su expresión se suavizó al añadir-. Sin embargo, la perdono si es capaz de hacer feliz a Naruto.
Pero… ¿Y Sasuke? ¿Acaso la felicidad de su otro nieto no importaba? Sakura no tuvo el valor de preguntárselo. Era mejor dejar las cosas como estaban. El tiempo lo pondría todo en su sitio. Y para bien o para mal, ella estaba dispuesta a dejar que el mismo tiempo decidiera su destino.
~•~
Naruto la había visitado en cuanto Tsunade le había avisado. Sakura había conversado con él animadamente, escuchando sus planes de boda con Hinata y sintiendo una ligera punzada de envidia al escuchar los sinfines de cumplidos que su primo le prodigaba a la muchacha. Ojala los ojos de Sasuke hubieran reflejado aquella ilusión, aquel ardiente deseo de tenerla como esposa… Pero no era así. Y no podía empañar la felicidad de Naruto con sus lamentos.
Luego de estar más de dos horas hablando sin parar le hizo prometer que se cuidaría y que cuidaría de su sobrino, de su "pequeño demonio Uchiha" como había comenzado a llamarlo cariñosamente. Al verlo marchar, Sakura sintió que la invadía la soledad; muy pronto, Sasuke también se marcharía.
Seguramente iría tras su primo en un último y desesperado intento por impedir que él y Hinata se unieran en matrimonio.
Ya se imaginaba la escena...
Sasuke regresaría a la casa del brazo de aquella mujer y la presentaría a todos como la futura señora Uchiha. Y entonces, nadie repararía en la otra señora. Nadie la echaría de menos cuando ella hiciera su equipaje y abandonara la casa por la puerta de servicio, por la misma que había entrado el primer día… Tal vez Tsunade y los demás la recordaran en alguna ocasión, pero sólo sería un recuerdo fugaz, porque ninguno de ellos era lo bastante poderoso para contradecir los deseos de Sasuke.
Y al fin y al cabo, así debía ser. Nadie tenía en realidad la culpa de que él no la amara. Por eso, cuando lo vio entrar en el dormitorio, intentó mostrarse cordial a pesar de todo. Ni siquiera le molestó que él permaneciera de pie frente a la cama, observándola con aquella expresión severa que le decía que nunca le perdonaría no ser Hinata.
- ¿Te encuentras mejor? -la pregunta estaba hecha en un tono ambiguo. Sasuke parecía controlar sus emociones-. Le he dicho a Shizune que preparara una de las habitaciones de invitados para mí. ¿Te parece bien?
- Sí -musitó. Era evidente que Sasuke ya no podía soportar la idea de haberse casado con la mujer equivocada.
- Ya veo... -las mandíbulas de él se tensaron y de repente, la furia que contenía al hablar, emergió súbitamente de su interior-. Supongo que tus planes de fugarte con Naruto no han salido como esperabas.
- ¿Fugarme con Naruto…? –Sakura no entendía una palabra. Pero le indignó que tuviera el descaro de presentarse allí para reprocharle algo así, cuando él mismo estaba ansioso por deshacerse de ella. Arqueó las cejas con cinismo, demostrándole que podía ser muy buena alumna si se lo proponía-. Hubiera sido un triángulo amoroso interesante. Pero no creo que a ninguno de los tres nos hiciera feliz la idea.
Sasuke apretó los puños con fuerza. ¿Triángulo amoroso? ¡Dios, era de su hijo de quien hablaban! ¿Qué clase de mujer era Sakura Haruno, a quien todos llamaban ángel y que, sin embargo, abría las puertas del infierno para él?
- ¿Cómo puedes…? -comenzó a preguntar, deteniéndose al ver como ella se acurrucaba bajo las sábanas. Lo había estado pensando toda la noche, diciéndose que sería amable con ella y la haría entender… la haría entender… ¡Al diablo con todo! ¿Cómo ser amable cuando no dejaba de pensar lo que ella…? La acusó con la mirada, pronunciando las palabras lentamente-. ¿Vas a pedirme el divorcio?
Sakura parpadeó, fingiendo que no le afectaba el hecho de que él quisiera resolver tan rápido la situación.
- ¿Y tú, Sasuke? -lo tuteó por primera vez y él clavó sus ojos brillantes de ira en ella.
- No dejaré que me apartes de mi hijo -contestó con dureza-. Y no quiero que le hagas daño.
- ¿Hacerle daño? -Sakura no daba crédito a lo que escuchaba-. ¿Acaso te has vuelto loco? Yo nunca…
- ¿En serio? ¿Vas a decirme que no era eso lo que pretendías cuando fuiste a la gruta? -el rostro de Sasuke adquiría nuevas tonalidades a medida que arrojaba aquellas acusaciones contra ella-. ¿Vas a decirme que no pensaste en lo conveniente que sería eliminar ese obstáculo?... ¿Cómo fuiste capaz, dime?... Arriesgaste tu propia vida por… Dios Santo, ¿tanto asco te doy, tanto me odias…? ¡Contesta, maldita seas!
- Yo no… -trató de explicarle, comprendiendo por fin los horribles pensamientos que lo enfurecían. Sasuke creía… Sintió que le fallaban las fuerzas y en un lastimero intento por sacarle de su error, abandonó la cama para acercarse a él. Sus rodillas se doblaron con debilidad y él la sujetó por los hombros, evitando que cayera.
- Por favor, Sasuke… – dijo con voz débil, él la observaba con mirada sombría.
- ¿Qué eres, Sakura? -la sacudió bruscamente-. ¿Qué eres, por todos los Santos?... Un ángel, un demonio… ¿qué eres en realidad?
Soy tu esposa, Sasuke… tu esposa, gritaban todos sus sentidos, pero él no podía oírlos. Cerró los ojos, sintiendo como Sasuke la estrechaba con desesperación contra su cuerpo para después apartarla.
- Vuelve a la cama -la voz de él era un rugido que provenía de lo más profundo de su alma. Y sus ojos… Sakura tembló al descubrir el desprecio que había en ellos-. Te prometo que cuando nuestro hijo haya nacido, te concederé la libertad que tanto quieres. Podrás ir junto a Naruto y entregarle tu cuerpo, tu corazón y toda tu maldita dulzura… Y por Dios que entonces no quiero volver a verlos a ninguno de los dos. Pero hasta ese momento, te exijo que me hagas un juramento. Te obligo a que me des tu palabra de que no volverás a poner en peligro tu vida o la de mi hijo.
Ella no dijo nada. Se sentía mareada y sus palabras sólo lo empeoraban todo.
- Tu palabra, Sakura -la apremió, pronunciando su nombre con voz grave.
Ella asintió, derrotada. Quería que dejara de atormentarla de una vez… la cabeza le daba vueltas y sentía que los ojos se le estaban llenando de lágrimas, y cada vez se sentía menos capaz de contenerlas.
- Por favor, vete…
- Le diré a Shizune que te suba algo de comer más tarde -sorprendentemente, Sasuke no insistió y obedeció su deseo de estar sola.
Sakura sollozó amargamente en cuanto se quedó sola en el dormitorio. ¿Qué voy a hacer?, se preguntaba una y otra vez, abatida.
Como dije en el anterior capitulo, dan ganas de abofetearlo a ambos XD no me maten,yo no tengo la culpa de que sean tan cabezotas.
Para las que tanto me pedian que Sakura quedara embarazada, debo decirles que ustedes lo presentian, n.n ella si estaría embarazada.
No es por espantarlas pero hoy por poco y no hay capítulo, hubo un desperfecto electrico a nivel ciudad y quedamos a oscuras por horas. Por suerte hace poco todo se soluciono. n.n
respondiendo:
Yoshida Amane: Me alegra tanto que te guste :D para mi es un gusto que a muchos les este gustando, disfruta del capitulo a pesar de las cosas que NO se dicen u.u
setsuna17: Las cosas no se arreglan aun :( pero... eso no quiere decir que no lo hará. n.n
inesUchiha: Eres una completa loquilla sempai XD tu y tus fantasias con Sasuke... eh... etto, estoy invitada tambien? XD okno! y sí, son unos recontra brutos y tercos... son tal para cual :D como siempre un gusto recibir tu review, besos :)
Ary Garcioyama: etto... creo que este capitulo continuara el sufrimiento u.u esos dos siguen sin arreglarse. y aquí esta lo que esperabas, el bebé viene en camino! Claro que sí me se el final del manga, no es de pecar de presuntuosa, pero en cuanto a Naruto se trata, tengo todos los capitulos tanto como del anime, manga, ovas, omakes, pelicula e incluso lo de Naruto SD! :D asi que sí, claro que me se como fue el final. TwT lloré cuando mis parejas favoritas se declararon oficialmente cannon! fue un deseo de años! :') OK, me exedí, disfruta del capitulo, saludos!
ariiam: Un gusto, que te guste :D disfruta el capitulo.
Cherry: mi querida lectora fantasma. me alegro que escribieras un review :D como la edito cada día, no seria igual si te la pasara que leerla aquí. espero y comprendas. :)
Danni: te acompaño a golpearlos! yo los agarro y tú lo golpeas XD el nuevo capitulo para alegrar tu dia! :D gracias por tus palabras!
Eri: :') y a mí tus palabras, demuestra cuanto te gusta mi fic n.n
Pipey: ya es mañanaaaaaaa! jajaja disfruta el capitulo ;)
hitohito: kyaaaaa! tus palabras me hicieron soltar grititos! gracias :D quize esforzarme mucho en lo de adaptar, aunque deberia decir, basar, ya que ultimamente agrego muchas ideas mías n.n gracias por leer. :)
lizbet-linux: tienen una suerte envidiable XD sólo a ellos le pasan tantas casualidades que tergiversan la verdadera realidad. Muchas gracias por tu review y tu lealtad diaria al fic :D
Caro: Unete al club de "golpear a esos dos cabezotas XD" Saludos a ti tambien. n.n
Sakura Kuran-Haruno: TwT que bueno! siempre espero tu review :) eres otra más del club de golpeardores XD Deseo cumplido, Sakura está embarazada! :) (parece que muchas se pusieron de acuerdo para pedir un embarazo) y por su puesto que me gustaria leer tus adaptaciones! :D espero el aviso de tus fics :) un abrazo psicologico!
Sakuura13: Tú nunca me fallas amiga :) siempre presente con tu review! ya tenemos bebé en camino, pero las cosas entre esos dos aun no se aclaran, por el bien del mundo y de nuestros nervios tienen que ponerse de acuerdo, ne? No te disculpes, sé que sea la hora que sea, estas presente :D un abrazo enorme amiga!
ren: Arigato! :'D una seguidora! lo sé, los dos son tan monos al igual que cabezotas, esta mas que claro que babean el uno por el otro pero su condenado orgullo no los deja ser felices... veremos en que acaba. un Saludo y claro, cuando una nueva idea surja la escribire n.n
nicolesakura: Gracias por tus palabras de aliento, cada review es un nuevo impulso para seguir n.n
jessiBuu93: Jajajajaja juro que tu review me mato de risa XD perdon, no pude evitarlo. Un abrazo y gracias por leer.
y para el review anonimo le digo que muchas, muchisimas gracias por sus lindas palabras. Hago lo que puedo para tener contento a los que siguen mi historia :D
un aviso más... la historia está llegando a su fin T.T lo sé... yo también las extrañare, pero todo tiene un final.
Nos leemos mañana!
Rossy :)
