Capítulo 6: La decisión
Amy:
Me despierto temprano y de buen humor. La charla de ayer con Shane me ha hecho ver las cosas de otra forma y siento que puedo contarle lo que siento a Karma. Estoy segura de mis sentimientos y también de los de ella, llevamos mucho tiempo siendo amigas y su lenguaje corporal, su manera de expresarse la delata. "Sé que siente algo por mí, lo noto". —me digo a mí misma cargada de confianza.
Mi móvil suena, veo en la pantalla que se trata de Shane. Probablemente quiera saber qué es lo que he decidido hacer respecto a Karma.
—Buenos días, mi joven y sexy Ellen. ¿Cómo has despertado?— dice Shane con demasiado entusiasmo.
—Bien, aunque no también como tú por lo que puedo notar… hey, ¿por qué Ellen?— pregunto curiosa a mi amigo.
—No sé, de las dos… Karma es más Portia. Así que por eliminación, tú eres Ellen.
—Las comparaciones son odiosas… ¿te lo habían dicho alguna vez?— digo con falsa molestia, disimulando las risas.
—Bueeeeeno, no te me enfades. ¿Acaso no quieres saber cómo me fue anoche?
—¿En serio? Creía que me llamabas para enterarte de cuál es mi decisión respecto a decirle lo que siento a Karma. —respondo sin esconder mi decepción.
—¡Claro que sí, tontita! ¿De veras crees que te iba a dar los detalles de la fabulosa noche que pasé con Jack, el Adonis moderno de abdominales de acero y labios de seda?— dice Shane.
—Oh, por todos los dioses… ¡Eres realmente insufrible! Y cuando te lo propones, muy cursi y empalagoso. —le recrimino.
—Está bien, pero si tú lo hubieras tenido entre tus brazos anoche tampoco escatimarías al elogiar cada uno de sus innumerables atributos y virtudes…
—Ok, tuviste una noche de sexo loca y desenfrenada con el macizo del bar. Lo he pillado. —digo empezando a hartarme.
—Vale, chica. No te pongas nerviosita— dice entre carcajadas— ¿Qué es lo que has decidido? ¿Se encuentra tu mente más despejada y has encontrado la panacea en medio de tanto pensamiento que gira en torno a Karma?
—Ja, ja… te encuentro muy sarcástico hoy, ¿de verdad que lo quieres saber? A mí me da que no… mira, Shane, que me voy… te cuelgo, ahí te quedas —digo echándome un farol.
—¡NO! ¿Qué pasa? ¿Es que uno tiene que suplicar para que lo tengan al corriente? Eres una lesbiana mala, Amy Raudenfeld. Cuéntamelo YA, estoy ansioso… —dice haciendo una interpretación magnífica que le haría ganar un Oscar.
—Muy bien, así me gusta… tengo toda tu atención. Verás, voy a decirle directamente lo que siento por ella. Creo que tienes razón en lo que me dijiste ayer, quizás si me sincero con ella puede que me abra su corazón. Sé que puedo perder a mi mejor amiga en el intento, pero vale la pena porque puedo conseguir una novia. Y, además, estoy bastante segura de que siente lo mismo por mí. —digo del tirón.
—Wow, eres una intensa. Pero, te respeto. Y eres muy valiente al decidir contárselo, si no la espera podría ser una tortura para ti. Te deseo toda la suerte del mundo, yo también creo en que lo que siente Karma por ti es genuino aunque ésta no lo vea claro del todo. Pase lo que pase, te apoyo y sabes que me tienes aquí para cualquier cosa.
—Ya… eres un gran apoyo, créeme. —le digo con sinceridad.
—Nadie mejor que yo para entender exactamente cómo te sientes.
—¡Tú lo has dicho!
—¿Y cuándo se lo dirás exactamente? —inquiere.
—Pues en cuanto deje de hablar contigo voy hacia su casa, anoche me mandó un mensaje diciéndome que tenía algo importante que decirme. Pero lo vi nada más despertarme…
—Pues, ¿¡a qué estás esperando!?—Me interrumpe— cuelga y sal volando hacia la casa de tu Portia.
—Basta ya con la bromita, Shane… —digo mientras ruedo los ojos.
—Te puedo ver ahora mismo rodando los ojos, eres tan transparente… ¡qué vueles he dicho! Ya me contarás qué tal fue todo… un beso, y ¡sé fuerte! — me dice con ánimo.
—Vaaaaale, ya me voy. Un beso, esta noche te digo algo. — me despido del chico y cuelgo.
"Transparente, ¿eh?— pienso— no para todo el mundo por lo que se ve…"
Estoy de camino a casa de mi mejor amiga y no paro de darle vueltas al discurso que me he preparado. Me sé tan bien lo que voy a decir que temo que pueda quedar demasiado antinatural. Noto que los nervios empiezan a hacer acto de presencia pero me obligo a reprimirlos porque, de lo contrario, no voy a ser capaz de decirle a Karma todo lo que siento por ella. Toco el timbre y en seguida la puerta se abre. Noto que ella se abalanza ella sobre mí y no le hago ascos a abrazarla. Es más, diría que la mantuve fuertemente entre mi abrazo durante largo rato hasta que ella se quejó entre risas de que no podía respirar.
—Perdona…— dije sonrojada— no era mi intención.
—Lo sé, tontita. —Dice riendo— Creía que no vendrías, me alegro de verte —dice mientras me coge de la mano y me dirige hacia su cuarto. —Tengo algo muy importante que debo contarte, espero que no flipes demasiado, estoy ansiosa por contarte…
—¡Qué bueno! A decir verdad, yo también quería decirte algo importante…
—¿De veras? ¿Quieres empezar tú? — me pregunta con amabilidad mientras me indica que me siente al borde de su cama.
—No, no, por favor… empieza tú, ya que me habías avisado antes. —digo cediéndole la palabra.
—Pues ahí va… —toma aire durante unos segundos y suelta— ¡Liam Booker siente algo fuerte por mí! —exclama con entusiasmo.
—Ah… qué bien —digo neutral— Me alegro por ti, Karma. De verdad. "Esto no me gusta" —pienso.
—¿Verdad? —Exclama inocentemente— Lo que pasa, es que no podemos empezar nada porque ya tengo pareja.
—¿Quién? —digo asustada.
—¿Quién va a ser?— dice entre carcajadas— ¡Pues tú, tontita!
—Ah, es verdad… cierto. Entonces, ¿qué es exactamente lo que me quieres decir?
—¿No es obvio?— y al decir esto mi mundo empezó a hacerse añicos, mi corazón latía fuertemente en mi pecho, tanto que casi dolía, y la sangre se concentraba con tanta rapidez en mi cabeza que notaba que estaba a punto de desmayarme. —Tenemos que cortar. — Sentencia mi amiga.
Y justo en ese momento, perdí el conocimiento.
