¡Hola, mis queridos lectores! Quiero pedir disculpas por tardar en actualizar =v= Pero bueno, aquí está al fin. ¡Feliz lectura!

Vick fuera.


Bien.

Creo que debo mencionar lo increíble que es el tiempo.

Te hace pensar que las cosas han pasado hace meses, cuando sólo pasaron semanas.

O viceversa, que las cosas han pasado hace días, cuando han pasado años.

Pero la verdad es que eso no es para nada bueno en mi caso, y es que hemos de seguir con la historia que nos concierne.

Han pasado dos meses.

Sí, sólo dos meses desde nuestra separación con ella.

Verán, ha pasado tanto en este tiempo que he querido olvidar, que no seré capaz de contarlo completamente. Serán partes, serán fragmentos de lo que queda grabado en mi memoria.

Alice se ha ido.

Se ha ido tras él. Y como era de esperar, no me hizo las cosas fáciles.

Mis miedos se han cumplido, mis tristezas se han profundizado y ya no sé qué hacer.

"-Yo… lamento todo esto. ¿Vas a responderme, algún día?-"

Conseguir respuestas concretas ha sido un dolor de cabeza, y hasta hace poco me he enterado de lo que no quería.

"-Lo que sucede simplemente, es que ya había dejado de amarte, pero no sabía cómo decírtelo.- Me dijiste, ya irritada.

-Va…vaya, eso no me lo esperaba.- Mi voz tembló."

Era uno de tantos días en los que mi ansiedad causaba estragos. Bien, ella estaba con alguien más, feliz. Eso lo comprendía, y no crean lo contrario, pero, debo decir que Alice me había endulzado el oído.

Esto no lo digo como crítica. Al contrario, si existe alguien a quien criticar en esta pesada historia, es a mí. Entenderán esto mientras más les cuente este cuento sacado de la caja de Pandora.

Alice me había dicho que, uno de sus deseos era amarme libremente. Exacto.

"-No lo malinterpretes, pero te he amado mucho. Quiero amarte en persona algún día, y esa es una de mis metas- Dijiste.

-Claro que eres especial para mí. Aun te quiero, Oz.- Agregaste.

-Quiero comprobar si todo esto es sólo un capricho.- Dijiste tiempo después.

¿Por qué me dijiste esas y más cosas esperanzadoras, cuando sabías que me estabas mintiendo?"

No quiero respuestas ahora.

Me he comportado como un idiota, he sido inmaduro y he estado fuera de mi personalidad.

No hago grandes ideas de mí mismo, y sé que logro ser un completo tonto, pero no soy inmaduro.

Bromear es algo distinto.

Si Alice no me hubiera dicho todo eso para dejarme contento, se habría ahorrado muchas malas pasadas por mi culpa.

Y verán, enterarme de que en efecto había comenzado una relación con otra persona, me hizo golpear la realidad y terminar con sentimientos rotos.

Odio las mentiras, simplemente las detesto. Yo no le he mentido, jamás.

¿Entonces por qué? "-Lo único que te he pedido siempre, es que fueras honesta conmigo.-"

Tranquilo, Oz…

Las lágrimas son el más grande enemigo.

He tenido relaciones antes, no tan importantes como esta lo había sido, de todos modos.

Por lo tanto, entiendo lo que es decirle a alguien que ya no sientes interés en la relación amorosa. Es difícil, y se endulza el oído de dicha persona para no hacerlo tan deprimente para ella.

Sin embargo, decir las cosas que ella me ha dicho a mí, ha sido demasiado.

No detuvo el golpe, ni lo suavizó. Al contrario, me hizo pensar que sólo era un momento amargo-

Pero si hay algo que también comprendo, es que los dos somos egoístas.

Ella pretende que yo olvide tan rápido como ella, y yo pretendo que ella lo recuerde con tanto cariño como lo hago yo.

Son dos puntos equivocados de la misma moneda.

Hace poco, realmente poco, tuve un impulso demasiado peligroso.

Nos reunimos de nuevo, y la incomodidad que había era increíble. No podía creer que la persona a la que estaba viendo, era la misma chica dulce de la que me había enamorado antes. ¿Cómo era posible, siquiera? Era fría, distante, me evitaba… No podía creerlo, el cambio tan brusco me era demasiado irreal. Era doloroso, no podía aguantarlo.

Luego de conversar por un rato, minutos que parecieron el infierno hecho tiempo, un pensamiento invadió mi cabeza. No pude evitarlo, por más que lo deseara.

-¿Puedo hacer algo?- Le pregunté.

Me miró extrañada, pero sin esconder su falta de interés. -¿Qué cosa?-

-Algo, pero debes prometerme que no te enojarás.-

-Um…. De acuerdo.- Accedió, dándome paso libre a un pequeño gesto formado en mi mente.

Era tan simple. Y no voy a negar, que tal vez fue un acto de desesperación por mi tristeza.

Me acerqué a ella, y le robé un pequeño beso. Realmente, me trajo demasiados recuerdos buenos que entonces no pude tolerar. Al separarme, sólo susurre. –Te amo-

Muchos pensarán que lo que hice fue una estupidez.

Sí, y ahorraré la respuesta. Ella se disgustó completamente. En el fondo de mi alma, más allá de la esperanza absurda que aún vivía en mí, sabía que a ella no le gustaría para nada.

Pero no lo hice sólo por rememorar mi felicidad, sino que también fue una forma de despedida.

Fue mi último beso, y mi último "te amo".

Fue mi adiós a todo lo bello.

No me dijo nada por unos segundos, y me miró con cierta molestia.

Sus ojos estaban neutrales, pero supe lo que quería decirme.

-Uh… está bien.- Sólo dijo.

-Dime lo que piensas.- Le pedí, queriendo escucharlo ya. No quería más mentiras. –Vamos, Alice, háblame. –

-De acuerdo- Comenzó.

"Si sólo supieras el abismo en el que estoy metido… te necesito, ¿Por qué no entiendes eso? ¿Por qué no puedo decírtelo?"

-Para empezar, el beso fue incómodo. Estoy con alguien más ahora, y eso se debe respetar.-

Si en algún momento había pensado que el dolor no podía aumentar, estaba equivocado.

-Realmente no entiendo que sucede contigo.- Continuó.

-Yo tampoco lo comprendo…- Sonreí a medias, entendiendo cuánto había metido la pata.

No me arrepentía del todo, porque le había dicho lo que sentía por una última, condenada vez.

Un tema que se agregó luego, fue el delicado tema de nuestras promesas.

Iba a entender si ella era feliz con alguien más entonces, si ella quería darme vuelta la cara, o si ella quería tener una amistad desinteresada conmigo.

Pero si se metía con nuestras promesas, aun siendo ella misma, era demasiado.

Comenzando por el punto en donde habíamos dicho todo eso en faceta de amistad.

Y verán, la promesa de encontrarnos tres años luego, al tener 18, había sido pactada mucho antes de comenzar nuestro noviazgo.

Así que, eso era cruzar la línea.

-He estado pensando mucho en las promesas…-

-¿De verdad?-

-Si...- Comenzó con un suspiro. No, esto era demasiado. –Y yo… no puedo recordarlas ahora, ni siquiera quiero pensar en ellas.- Sentenció.

Ese fue un disparo tan grande, que mi mente se negó a procesarlo por un buen conjunto de segundos.

-¿Qué dices?-

-Estoy con alguien más ahora. Siento que seguir con las promesas sería tratarlo como algo temporal. No puedo hacer eso, por obvios motivos y porque es mi mejor amigo.-

…Y yo sólo, perdí la capacidad de sonreír.

"No comprendo…. Tu cambio ha sido tan brusco, me dices todo esto que me está matando, y es como si tu meta fuera hacerme doler. Sé que no quieres eso, pero, ¿Te das cuenta de lo que acabas de decirme?"

-No lo estás dejando de lado por seguir con nuestras promesas, Alice.- Me apresuré a aclararle, para que no se dignara de olvidarlo todo.- Esas promesas las hicimos en fase de amistad.-

-Lo sé.-

-Entonces no tiene nada de malo seguir con ellas.- "¿Acaso debo recordártelo todo?"

No entendí porque me sentí tan traicionado.

Pero era ese sentimiento, traición.

Quería negarlo, pero como todo sentimiento abrumador, estaba allí y nada más.

Tres promesas, tres promesas y eso era todo. De hecho, este mismo suceso era lo que siempre se previa.

"-Si alguna vez nos peleamos o nos separamos por algún motivo, volveremos a encontrarnos pasados tres años.-

-Pase lo que pase, arreglaremos las cosas si algo ocurre y continuaremos la amistad.-

Y la última, la única que tenía sentido por nuestra relación posterior, era sino una repetición de lo previo.

Pero… con el sentido que tú y yo encontramos después.

-Aun si alguien más aparece en el camino, nos volveremos a reunir a los 18 años….-"

Comprendía si quería darle menos importancia a la última promesa, porque tal vez esta ocultaba otros sentimientos especiales detrás.

Pero olvidar las dos previas, las cuales habíamos jurado desde el mismo principio de todo, absolutamente todo, era hasta un insulto para mí.

Era demasiado doloroso.

No porque alguien más llegaba, significaba que lo anterior perdía importancia.

Lo nuevo no siempre remplaza lo viejo… No era un instrumento para usar y luego tirar cuando lo nuevo aparecía.

Ah, todo había dado un giro tan sorprendente, que no salía de mi impacto todavía.

Ese día terminé deshecho.

Y no por eso solamente.

Porque tiempo después, Alice llegó con dos cosas que había hecho.

Ambos tuvimos un par de canciones. Ya saben, amigos y parejas se dedican canciones, o tienen "su canción".

Nosotros teníamos tres.

Una que ella me había dedicado luego de confesarse, que también me identificó a mí. ¿Por qué? Porque la letra describía la forma en que yo me sentía y la miraba a ella. "Te he amado por cien años, te amaré por cien más."

Otra que me dedicó antes, cual resultó ser un ícono definitivo entre nosotros. "Si estás conmigo, entonces todo está bien"

Y finalmente, otra que pactamos oficialmente como "nuestra canción", al encontrarnos en secreto. "Cerca, lejos, donde sea que estés, aun estás aquí en mi corazón. Y mi corazón seguirá adelante, y adelante."

Pueden reír ante esa última, es conocida como el infierno mismo y un tanto empalagoso… Pero aún era nuestra y lo describía todo a la perfección.

No pueden imaginar mi sorpresa, al observar que ella le había dedicado la primera de nuestras canciones a él, en un vídeo. Mi mundo siguió desmoronándose, y volví a sentir lo amargo en mis ojos. "Era algo nuestro… ¿Cómo pudiste… cómo es que…?"

Y lo segundo, me dedicaba un pequeño vídeo con una canción igual de conocida.

"No quise besarte, tú no quisiste enamorarte. Nunca quise lastimarte, nunca quisimos que esto significara tanto. Calla, calla, ahora…"

"¿Acaso crees, que sirve de algo que me dediques esto? ¿Acaso crees que me vas a hacer mejor dedicándome y mostrándome estas cosas? Te quiero tanto, pero…. Lo estás empeorando aún más"

Cada encuentro era peor. Cada vez me demostraba más cosas que dolían.

Era como si no dejara de apuñalarme con los hechos y sus acciones.

Pensé entonces que las cosas mejorarían con un par de meses más, pero no. Los días eran mis enemigos, refregando en mi cara que ya no era correspondido.

Me dio risa, incluso. En algún momento recordé que al principio era al revés. Antes ella estaba triste por pensar que no era correspondida a sus sentimientos.

Ahora quien era evitado de correspondencia era yo…

"Perdóname…"

Lo había arruinado todo.

Era mi culpa, porque fui un idiota que no supo cuidar a la persona que más… quería.

Ya no me animaba a decir algo más profundo.

Quería, claro que sí. Pero no podía, y eso era la frustración corriendo por mis venas.

De nuevo, entendí muchas cosas con la situación. Aprendí que debería hacer y lo que no si algo pasaba de nuevo.

Realmente aprendí muchísimo.

Por ejemplo. La gente que más cerca está de ti, no es totalmente un punto de confianza.

Aprendí lo que hacer y decir, y como ser más cauteloso.

Supe como estar preparado, por si acaso a cualquier cosa.

El vacío se agrandó conforme pasó el tiempo. Entendí las depresiones de gente, cosa que antes no entendía. Entendí lo que era estar hundido sin salida.

Lo había estado antes, repito, pero esto era extremo.

Aunque también, Alice fue una gran fuente de inspiración para mí. Esta situación igual lo fue.

"Mi flor violeta, me has inspirado a crear un jardín en un lienzo para hablar de cada rosa. Sólo para recordar entonces que ninguna de ellas es tu persona."

No quise hablar de mi situación con nadie. Por mucho, fue algo que encerré en mí mismo. Si debía pasar por esto, lo haría solo.

No quería ser cuestionado, ni nada por el estilo. No quería ser juzgado.

Y todos dirían lo mismo de todas formas.

No fue la excepción, el estar pensando en la última charla con Alice a la salida del instituto. Esa mañana no había querido ir. Como siempre, sin embargo, fui obligado a asistir.

Coloqué la sonrisa falsa que tanto había estado ausente en mi rostro, volviendo a la rutina de tiempos anteriores, y reí con todo el mundo como si la alegría fuera factor de mi presente.

En ese entonces, quería desgarrar mi garganta a sollozos y ser animado por alguien.

Pero seamos sinceros.

Ninguna de las personas allí era una amistad profunda y verdadera como para confiarles tal hecho.

A la salida de clases, al terminar la jornada aburrida de aprendizaje, me encontré con un amigo como era habitual.

Hicimos el recorrido a casa juntos, porque pasábamos por el parque los dos.

-Oye- Comencé.

-Dime-

-Si una relación termina, ¿crees que sea posible que comience después de un tiempo?-

-Pues no creo que sea imposible.- Me respondió.

Si había algo bueno sobre ese chico, era que tenía una mente sincera y abierta. Era mayor que yo. Aun así, era honesto conmigo.

-¿De verdad lo crees?- Le miré de reojo en la caminata.

-Pues sí. El problema es que creo que cuando alguien te deja, debes olvidarle.-

-¿Y eso?-

-Bueno, si alguien te ha hecho sufrir, sería estúpido seguir tras esa persona.-

-¿Pero qué tal si sólo no quieres rendirte?-

-Aun así, Oz, creo que es un acto demasiado terco. Sufres en vano, gastarías tu tiempo.-

-Pero… pero si prometes esperar por esa persona, porque antes han sido amigos…-

-Entonces lo que quieres es recuperar la amistad, no la relación-

-Oh…- Ese era un muy buen punto. De hecho, me era más esperanzador el pensamiento- Puede que tengas razón…-

-¿Entonces quién te ha dejado?-

-¿Eh? ¿A mí?-

-Pues claro, estamos hablando de ti, ¿No?-

-Ah…- Miré a mis pies, sorprendido por mi obviedad. Ya estábamos a mitad del recorrido, por lo que me apresuré a pensar si contarle o no. Bueno, era de fiar, así que algo podría mencionarle al menos.- Pues… alguien-

-¿Es enserio? No sabía que estabas en una relación. Lamento saberlo- Mostró sorpresa, y pésame.

-Ah, fue por mi propia idiotez.-

-Bueno, sigue adelante. Ya encontrarás a alguien-

-Lo haré…- Sonreí ampliamente, levantando mi mirada para observar el verde paisaje.

"Pero te voy a demostrar, y vas a sorprenderte"

En ese momento, supe que ser paciente como siempre lo había sido sería mi mayor fuerte, y que ser terco era un punto crucial si quería recuperar a alguien de la manera que fuese.

Eso era todo.

Aunque no iba a negarlo; aun el dolor dentro de mí era insoportable.

Ya llegaba a ser un deseo el olvidarlo todo, incluso a ella.

-Bueno, Oz, nos veremos mañana.-

Así, estreché manos con mi amigo, quien me palmó en la espalda, y nos despedimos luego de bromear un poco más.

Cuando llegué a casa, todo estaba tan aburrido como siempre.

De hecho, odiaba llegar a ese condenado lugar.

Pero la buena noticia era que estaba solo. Ninguno de mis padres estaba allí.

Bueno, debo recalcar un aspecto de mi vida. Mis padres no viven juntos.

Yo vivo con mi madre, y mi padre vive una casa por medio. Si, lo sé, suena absurdo, pero desde que al fin se separaron las cosas han sido así. Eso no ha cortado con el infierno que vivo por ellos, pero al fin y al cabo lo he aprendido a soportar.

Son gente conflictiva. Y aunque estuvieran separados, ambos estaban en negación a que yo saliera con Alice… Bueno, recuerdos son recuerdos.

Dejé mis cosas en mi habitación, limpié un poco la casa porque tantas mascotas que hay allí hacen un verdadero y asqueroso desastre…

Comí algo, algo insignificante para matar apenas el hambre, y fui derecho a mi cuarto al sentir la inspiración golpearme.

Era momento de usar a mi viejo amigo, el piano.

"-Voy a dedicarte una melodía de piano algún día- Te dije.

-Esperaré ansiosa por ello- Respondiste"

Tomé una libreta vieja, fiel compañera mía, y la dejé al lado del viejo instrumento.

Era hora de crear una nueva melodía.

Toqué algunas notas en la octava central, suspirando un poco al escuchar aquellas sufridas notas. Si, el piano estaba desafinado. Aunque realmente llegó a causarme gracia, porque su estado era equivalente al mío. Siempre había sido así. Por algún motivo, el estado de afinación de aquel instrumento era casual a mi verdadero estado emocional.

Casualidades divertidas y sorprendentes de la vida.

Suspiré con una sonrisa, antes de continuar tocando de todos modos. Poco a poco, y sin apuros, logré sacar una melodía definida que desencadenaría en una canción.

Anoté la letra conforme se creaba en mi mente en aquella hoja que me enfrentaba. Era algo larga, pero simple al mismo tiempo y sólo perfecta para mí. Era un descargue emocional necesario.

Era un anuncio para un futuro.

Me llevó un buen tiempo en lo que repasé la melodía con la letra en mi cabeza, pero la completé y me quedé contento y satisfecho con ello.

Realmente había quedado bien a mi parecer.

Y como no habría podido ser de otra forma, era una canción o melodía dedicada a ella.

"Yo también te quiero, Alice"

Condenado estaba, encadenado a los recuerdos.

Cielos, sólo habían pasado dos meses… Dos condenados meses y aun me esperaba mucho más por lamentar.

Pero estaba bien. No soy fácil de vencer.

No.

Ni siquiera por ella misma.

¿Recuerdan que antes les mencioné nuestras tres canciones?

Y una es de esta película famosa.

Nuestra canción… "Y estás aquí en mi corazón y… Mi corazón seguirá adelante y adelante…"

"My heart will go on and on"

No tuve mejor idea que tocar esa canción en el piano. Grave, grave error.

Mientras más pasaba de la introducción al verso, tecleando mi instrumento, más sentía mis ojos verdes aguarse sin cura.

Y lo peor llegó al venir el estribillo.

Toqué aquellas notas al compás más tranquilo que pude soportar. Pero sonó dramático, y las lágrimas comenzaron a caer sobre las teclas del piano a medida que mis dedos continuaban con la melodía.

No lo soporté, y como no quería hacerlo, definí mi llanto con sollozos.

-No seas idiota….- Me susurré a mí mismo, regañándome por comenzar a llorar.

Y terminé la melodía, abrazándome a mí mismo, dejando mi cabeza caer sobre el teclado que definía al instrumento.

"¿Dónde estás cuando te necesito?"

No, debía controlar mi mente y mis sentimientos.

Pero no podía, y por eso fruncí el ceño. Sentí la nariz húmeda de uno de mis perros contra mi mano izquierda.

Estaba perdido…

Y yo mismo me lo había buscado.

"¿Dónde estaba yo cuando me necesitabas?"