Capítulo 12: Saliendo del armario

Amy:

El Sol se alza imponente y sus rayos se cuelan por toda la habitación llenando el oscuro espacio con la luz del mediodía. La intensa claridad traspasa mis párpados y gruño ante la molesta presencia de la misma. La resaca no perdona y el dolor de cabeza se hace presente tras estar toda la noche latente. Subo con pereza mi antebrazo con la sábana enredada en él y me cubro mis párpados para barrera. Acto seguido algo tira de la sábana hacia si y mi improvisada protección se viene abajo.

—¿Por qué tiras de la sábana? Estaba calentita… —susurra una voz en mi oído a la vez que siento como se acurruca a mi lado y pone su brazo sobre mi vientre.

Entreabro los ojos e intento ubicar en dónde me encuentro. No estoy en mi cuarto y mucho menos en mi cama. Y alguien me está abrazando desde atrás. Puedo sentir el tacto de su piel sobre la mía. Es agradable, suave y tibia. Por un momento dejo que mi mente vuele y mi cuerpo se recree con la sensación de tener a alguien tan cerca, pegado a mí. Pero entonces, vuelvo a poner los pies en la tierra y mis ojos se abren como plato. Los recuerdos de anoche empiezan a agolparse en mi cerebro, uno a uno, tomando forma en mi cabeza. Todo lo que pasó en la ceremonia, el banquete y tras el baile. Giro la cabeza poco a poco hasta encontrarme frente a Soleil. Ella, sonriendo, alza la vista hacia mí y me da un pico en los labios.

—Buenos días.

El gesto de la morena hace que la sangre corre hacia mis mejillas y las tiñe de un rojo intenso como el de esas manzanas tan apetitosas que aparecen en una naturaleza muerta o el de las rosas recién abiertas con perlas de rocío recorriendo las suaves curvas de sus delicados pétalos. Parpadeo rápidamente durante un par de minutos y noto como las palabras se acumulan en mi garganta pero hay algo que impide que salgan, solo salen sonidos incomprensibles que se van mezclando con mi nerviosismo en aumento.

—¡Qué dulce eres! —la chica se da cuenta de mi estado de ánimo e intenta que me calme pasando las yemas de sus dedos por mis sonrojadas mejillas y depositando otro beso en mis labios.

Entonces la miro detenidamente, su rostro no refleja ningún signo típico de haber trasnochado, un leve rubor cubre sus mejillas y sus ojos se achinan ligeramente a la vez que me dedica una gran sonrisa. Desvío la vista a sus ojos. Esos ojos marrones, grandes y expresivos, profundos y curiosos, y la beso con más intensidad de la que ella esperaba porque noto como da un ligero respingo entre mis brazos. La beso por instinto. Porque me lo pedía todo mi ser, porque me atrae muchísimo y es lo que deseaba hacer. Pero el miedo y las dudas me asaltan rápidamente. Karma se materializa en mi mente y de pronto me encuentro muy mal, mal porque deseo besar a otra chica que no es ella y es como si la estuviera traicionando, o mis propios sentimientos. Nunca pensé que sería capaz de pensar en otra chica que no fuera ella y menos tan rápido. Es tan repentino que siento como si estuviera bajando a toda pastilla por una montaña rusa. Y los parques de atracciones no son lo mío.

Un oscuro pensamiento pasa por mi cabeza y levanto la sábana que nos cubre para, instintivamente, hechar un vistazo debajo de ella. Llevo puesta una camiseta y mis braguitas, Soleil está en las mismas condiciones. Suspiro relajada, vuelvo a taparnos con la sábana y me deshago poco a poco y con cuidado del abrazo de la morena.

—Hey…¿qué te pasa? Parecía que estabas a gusto hace nada… —dice ella preocupada.

—N-Nada, ¿qué hora es? —pregunto algo nerviosa. La chica coge su móvil y mira la pantalla.

—Las doce y media… ¿por?

—Uyyy… ¡pero qué tarde es! —suelto con una voz más aguda de lo normal— Lo siento pero me tengo que ir ya… mi madre seguro que se está preguntando dónde está su hija, a lo mejor cree que me han secuestrado o algo… ¡imagínate! Durante el día de su boda, ¡qué papelón! —digo mientras busco, entre las prendas que hay tiradas por el suelo, mi vestido y mis tacones.

—Amy, no hace falta que vayas con eufemismos… Conozco esa táctica mejor que nadie, la solía utilizar mucho. Entiendo que quieras marcharte, pero antes de que te vayas déjame decirte que anoche lo pasé muy bien contigo. Eres increíble en la cama. —dice con aire seductor. La Soleil que conocí anoche ha vuelto.

—Nosotras dos hemos… anoche… —digo roja como un tomate, haciendo aspavientos y poniéndome cada vez más atacada—. Tú y yo, ya sabes… eso —digo juntando mis dedos en un gesto algo obsceno.

La morena irrumpe en risotadas y se levanta de la cama. Puedo ver sus largas piernas bronceadas y su tonificado trasero cuando se agacha a recoger algo del suelo para luego tendérmelo.

—Tranquila, anoche no pasó nada. Después de la fiesta vinimos a mi casa, estábamos un poco borrachas y la cosa se calentó un poco, no te lo voy a negar, pero en cuanto tocamos la cama el sueño provocado por el alcohol se apoderó de nosotras. Nos pusimos cómodas y nos quedamos fritas. Fin. Ahora puedes volver a respirar, si quieres… —dice ella aún riéndose.

—La verdad es que me quedo más tranquila… —digo mientras la morena adquiere un semblante más serio— Si no hubiera sido un poco precipitado y además no recordaría nada, eso no me parece lo más ideal. Gracias por dejarme dormir aquí y por prestarme tu ropa para dormir, eres… genial. "Genial, en serio Amy, ¿¡Genial!? Cuando quieres eres un poco lerda"—pienso.

—No tienes que darme las gracias, en todo caso tendría que dártelas yo a ti. Es verdad que me lo pasé muy bien contigo anoche, tú también eres… —alarga la pausa— genial. — Termina guiñándome un ojo.

Mi cara se pone roja otra vez al instante al escuchar el mismo calificativo que utilicé con ella y nos reímos con fuerza. Luego nos quedamos calladas un rato, contemplándonos, mirándonos a los ojos. Esta chica emana poder y confianza, cada vez que me mira así siento como si mi cuerpo quisiera rendirse al placer puro. Me muerdo el labio y paso una mano por mi pelo rubio revuelto y enredado. Le pido permiso para usar su baño y me meto dentro rápido cubriéndome mi cara roja de la vergüenza con el vestido. Me refresco la nuca con agua muy fría y me miro al espejo. "Céntrate, Amy, céntrate. No puedes ser tan idiota. No puedes parecer tan inocente, ¡se va a reír en tu cara!".

A los pocos minutos salgo y ya está el cuarto recogido, la cama está hecha y luce preciosa con todos los cojines y almohadones de diversos colores sobre ella. Las ventanas están abiertas y la refrescante brisa recorre el cuarto moviendo las translúcidas cortinas en un suave balanceo. Soleil está sentada, ya vestida con algo más de ropa, sobre el borde de su cama esperando por mí.

—¿Tienes hambre?, ¿te gustaría desayunar conmigo algo?

—Me encantaría —respondo con sinceridad—, pero de veras creo que mi familia podría estar preocupada. No me ven desde anoche y no creo que ni mi hermanastra sepa donde estoy, porque no recuerdo haber avisado a nadie.

—Vale, me debes un desayuno entonces. —Dice la morena mientras me saca la lengua.

—Eso está hecho.

—¿Me lo prometes? —dice ronroneando.

—Te lo prometo.

Hacemos el recorrido desde su cuarto hasta la puerta de entrada en silencio, pero el ambiente no es tenso ni incómodo si no todo lo contrario. "Quizás realmente me guste esta chica. Y puede que yo también le guste de verdad… ¿o será algo pasajero?"— Me digo a mí misma.

—Amy —me dice cuando estaba a punto de cruzar la puerta—, recuerda lo que te he dicho, ¿vale? —asiento un poco confusa.

Sus dedos se entrelazan con los míos y me da un par de apretones en la mano. No quiere soltarme de su agarre. Baja su mirada a los pies y juguetea un poco con ellos. Noto como levanto la mano que tengo libre hacia su cara y la alzo desde la barbilla con suavidad. Me acerco a su rostro y beso sus labios. Pido permiso con mi lengua para abrirme paso hacia la suya y profundizo el beso durante un largo rato. Suelta mi mano y pasa sus brazos por mi cintura para atraerme hacia ella y yo paso los míos por su nuca. Nuestras lenguas prosiguen su danza durante unos minutos más, explorando… Sus suaves labios contra los míos, esa sensación produce descargas eléctricas que recorren mi cuerpo de punta a punta y hace que mi vello se erice. Es algo increíble. Tengo que obligarme a parar porque si no pierdo el control, así que interrumpo el beso que empecé. Beso la ruborizada mejilla de Soleil a modo de despedida y me encamino hacia mi casa.


—Buenos días —digo intentado no hacer mucho ruido al entrar en casa. —¿Hay alguien?

—¡Amy! ¿Dónde estabas? Te he mandado mil whatsapp y te he llamado otras tantas veces. —Dice mi preocupada hermanastra a la vez que me abraza con fuerza.

—Pasé la noche fuera…

—Claro, eso ya lo sé, Einstein.

—…En casa de Soleil.

—¡¿QUÉ?! Wow, o sea, wow… ¡qué fuerte! —dice ella sorprendida— pensaba que estarías con Shane, al menos… pero no con ella. Me dejas de piedra.

—Ya… oye, ¿y mi madre? ¿y tu padre? —digo intentando cambiar de tema.

—Mmm… ¿de luna de miel, quizás? —dice ella como si yo fuera tonta.

—Ostras, con razón no tenía ninguna llamada de mi madre… mejor así. Me voy a mi cuarto que estoy derrotada.

—Ya, claro. Qué habrás estado haciendo anoche… pillina. Ve a tu cuarto a reflexionar sobre tus actos. Ve y confiesa tus pecados al Señor para que puedas redimirte… —dice Lauren dramáticamente mientras aguanta la carcajada.

—¡Mira que dices tonterías! Si no pasó nada de nada… me voy a mi cuarto.

—¡Espera! Tengo que advertirte de que alguien lleva esperando por ti mucho tiempo en tu habitación. Intenté que se marchara pero ni modo…

Dejo a Lauren con la palabra en la boca y corro por las escaleras hacia el segundo piso. Enseguida lo supe. Karma estaba aquí, en mi cuarto. ¿Qué le voy a decir? ¿Le miento o le digo la verdad? Si le cuento una trola luego me va a ser más difícil seguir con el cuento y que parezca verosímil… pero si le digo la verdad a lo mejor empeora nuestra situación. Por otra parte, Soleil va a nuestro instituto y si lo nuestro no fue un rollo de una noche es posible que intente acercarse a mí en algún momento y Karma lo sabría por ella misma o por terceros. Es mi amiga, tengo que ser sincera con ella a pesar de lo que hemos pasado últimamente y aunque eso signifique que tenga que salir del armario ante ella. Oh, dioses… va a saber que ella es la precursora, que gracias a ella me he dado cuenta de que me gustan las chicas y no los chicos. Oh, porras… ¡lo va a flipar!


Karma:

Casi pasa de la una y cuarto de la tarde y Amy no da señales de vida. He decidido venir sin avisar para que no me dé largas y resulta que no está. Es más, ni siquiera ha pasado aquí la noche. Su cama no está deshecha, el cuarto está ordenado y no está el vestido que usó para la boda en ninguna parte. Ha pasado la noche fuera y es probable que lo haya hecho en casa de Soleil. Un nudo en mi estómago me aprisiona y el aire empieza a faltarme. Aprieto el paquete que tengo en las manos con rabia contenida y cuando estoy a punto de ponerme en pie, con lágrimas en los ojos y la cara roja de impotencia, el pomo de la puerta gira y esta se abre para dar paso a la figura de Amy. Cómo había imaginado, lleva aún el vestido de dama de honor y tiene su pelo semirrecogido en un moño informal que no recuerdo que tuviera anoche. Los tacones estilizan su silueta y se ve imponente. La noto diferente, tiene un aura alrededor suyo que la hace verse más resuelta y confiada. Está que corta el aliento y lo noto porque boqueo como si fuera un pez que se ha quedado varado en la orilla.

—Hola, Karma… no esperaba verte aquí. —Dice la rubia.

—Y-Yo… ejem… Llevo esperándote aquí un montón de tiempo, Amy, quería hablar contigo. —Digo acariciando ahora el paquete que llevo en mi regazo.

—Tú dirás…

—¿Por qué no has pasado la noche aquí? —pregunto temiéndome lo peor.

—Bebí algo más de la cuenta y me lo estaba pasando muy bien, así que después de la boda salí con Shane y luego fuimos a su casa. —Dice ella titubeante, pero no la creo del todo.

—No me mientas, llamé a Shane esta mañana cuando vine aquí y me dijo que no sabía nada de ti desde anoche… —digo echándome un farol— ¿Dónde estabas?

—Tienes razón, lo siento. No pasé la noche con Shane… me quedé en casa de Soleil.

Cuando pronunció esas palabras fue como si me dieran un puñetazo en el pecho. Jamás pensé que algo así me sentaría tan mal. Contengo unas lágrimas y giro la cabeza hacia otro lado, evitando así la mirada de Amy.

—¿No vas a preguntarme por qué lo hice? —me pregunta ella extrañada.

—Anoche vi cómo os besabais. Me lo imaginaba pero quería que me lo dijeras tú. Amy, ¿por qué no me lo dijiste?

—¿El qué? —dice con miedo creciendo en su mirada.

—Que te gustan las chicas.

—No sabía cómo contártelo, no sabía cómo ibas a reaccionar… creía que no ibas a comprenderme, que ibas a rechazarme… —dice ella sollozando.

—¿Cómo crees? Eres mi amiga. Y te quiero tal y como eres, pase lo que pase… jamás te daría de lado.

—Estaba asustada…

—Lo sé, cielo, lo sé. Estos días han sido muy tensos entre nosotras, pensaba que estabas cabreada por algo que había hecho y simplemente estabas frustrada… Justo voy y te pido que finjas una relación conmigo cuando estás descubriendo tu sexualidad, es un poco insensible y egoísta por mi parte. No pensé en lo que podrías estar sintiendo tú… Pero ahora no tienes por qué preocuparte por nada, puedes empezar una relación con quien quieras sin que tengas que sentirte atada a mis locuras…

—Gracias, Karma, pero creo que no estás entendiendo del todo bien…

—Shhh, Amy, déjame acabar. Eres una muy buena amiga, Amy. Quiero que sepas que yo te apoyo y te apoyaré siempre.

Me levanto y abrazo a la rubia con fuerza. Ella al principio se queda estática pero paulatinamente sube sus brazos hacia mi espalda y me devuelve el abrazo. Apoya su frente en mi hombro y el llanto sale de su garganta pausadamente, casi ahogado. Acaricio su espalda y su cabeza y le susurro que todo irá bien a partir de ahora, que no tiene nada que temer. Nos separamos y enjugo sus lágrimas con mis dedos. Sonrío y ella me devuelve una sonrisa tímida y nerviosa. Le tiendo el paquete que traje conmigo y me voy de su cuarto. Dejo la casa de Amy atrás, con el corazón encogido y lágrimas en los ojos. Pero no sabría decir bien a qué se deben.

Amy:

Abro el paquete que me ha dado Karma y me encuentro con nuestra foto. La que ayer destrocé al estamparla contra la pared. Hay un sobre dentro del paquete que contiene una nota.

"Eres y serás siempre mi mejor amiga, pase lo que pase. Nada puede hacerme cambiar de parecer. ¿Qué me dices? ¿Enterramos el hacha? Te quiere con locura, Karma."

Una lágrima recorre mi mejilla y se estampa contra el cristal que protege la foto. La abrazo contra mi pecho con fuerza y lloro para liberar todas mis emociones. Dejo el marco descansando sobre mi mesita de noche y contemplo la foto con cariño.

—Yo también te quiero, Karma. Más de lo que tú crees…


Siento la tardanza, pero traigo buenas noticias... ¡ya acabé el curso! así que, se supone, que voy a estar actualizando más a menudo. Espero que les guste este capi y nos vemos pronto!

Nany Fabray-Berry: a mí Soleil me parece muy sexy, prefería coger a alguien que ya estuviera en la serie que inventarme otra chica... así enredo más jajaja Oliver y Lauren son un hecho, al menos en este fic :) muy pronto... ¡yo también quiero que se estrene ya la 2ª temporada! Lloro de emoción, la verdad.

PKN150: me alegro que te guste la elección de Soleil! Karma que se prepare, lo va a pasar mal... Cuídate tú también!

Sack1996: hey! me alegro que te mole el fic, es genial :) a mí me gustan las relaciones complicadas, con muchos líos... la ex tenía que aparecer ;) Tranqui, no la voy a dejar... es que he estado bastante ocupada, haré lo que pueda para actualizar prontito.

Alee: gracias! Karma es una bobis, se sabe. Ahora ella sufrirá un poco. Y sí, vas a ver algo de Amy-Soleil porque es lo más. Hasta que llegue Karmy, claro está :))

Muchas gracias por los reviews, favs y follows. ¡Sois geniales!

Besotes Kármicos.

#VivaKarmy

HelloMrsGolightly.