Nota: he cambiado el rate del fic por razones que veréis (leeréis) más adelante. Aviso que las cosas se van a poner más "adultas" por decirlo de algún modo ;) así que si alguien no se siente cómodo al leer cosas más explícitas, le advierto que, probablemente, este capítulo no va a ser de su agrado.

Espero que mi decisión no os decepcione, ya que creo que es totalmente conveniente.

Quién avisa no es traidor, dicen.

Tras esto, que tengáis una buena lectura y, como siempre, espero vuestras opiniones. Saludos.


Capítulo 17: La llama del deseo

Amy:

Entro en casa como un vendaval y subo hacia el cuarto de mi hermanastra para contarle las buenas nuevas. Y de paso que ella me diga aquella cosa tan importante de la que me había hablado. Me pregunto qué será… seguro que tiene que ver con su grupo de baile. A lo mejor le han dado un rol en alguna producción para el final de curso. Toco varias veces en su puerta y entro cuando me da la señal.

—¡Buen día, hermana! Hacía mil que no nos veíamos las caras…

—Sí, he estado a tope con el baile… ensayando durante cualquier hora libre que he tenido— dice ella con claros signos de cansancio en su cara.

—¿Y eso a qué se debe? —pregunto oliéndome la respuesta.

—¡He conseguido el papel principal en el baile de final de curso! —exclama emocionada.

—¡Enhorabuena! ¿Desde cuándo lo sabes?

—Me lo comunicaron ayer tras el ensayo. Estaban decidiéndose entre varias candidatas y al final me lo han dado a mí.

—Eso es genial, me alegro mucho por ti Lauren —digo abrazando a la rubia—. Es una muy buena noticia, ¿es esto lo que querías contarme?

—Sí, aunque hay algo más… —dice y al momento se pone roja—. Mi partenaire es Oliver.

—Wow, no sabía que Oliver estaba en tu mismo grupo… —digo sorprendida.

—Necesitábamos más chicos y le propuse que se apuntara. Baila tan bien que rápidamente pasó de ser el nuevo al chico protagonista.

—Increíble, todos los días descubro algo nuevo de ese chico… ¡es alucinante!

—Te quería preguntar una cosa, Amy —dice poniéndose seria—, Me gustaría saber si te importa que intente tener algo con él. Me gusta muchísimo y quiero aprovechar esta situación para poder acercarme más a él.

—¡Claro, claro! No tienes que preocuparte por nada… solo somos amigos, Lauren. Ya sabes que no me van los chicos… —digo pensando inmediatamente en mi desayuno con Soleil.

—Lo sé, pero también sé que a él le gustas y no quiero interferir en lo vuestro… aunque sea platónico —dice riéndose.

—La verdad, Lauren, creo que a Oliver también le gustas un poco. Fue muy atento contigo durante la boda de nuestros padres y accedió a apuntarse a tu grupo sin inmutarse. Además ha batido a todos los otros chicos por el primer puesto. No creo que sea una coincidencia…

—¿En serio lo dices? —dice abriendo los ojos de par en par.

—Espero no equivocarme pero yo creo que ahí hay feeling —digo totalmente convencida.

—¡Estupendo! Ayyy, ojalá que sean ciertas tus intuiciones… —dice soñadora— Pero bueno, cambiando de tema, ¿qué hay de ti? ¿Qué ha sido de Soleil? ¿La has vuelto a ver?

—Pues sí, la he vuelto a ver… más de una vez además —digo sonriente—. Vengo de desayunar con ella…

—¡Ahhh! ¡Cuenta, cuenta! —dice mi hermana entusiasmada.

—Estamos saliendo.

—¿¡Qué!? ¿Saliendo…saliendo? ¿Sois pareja?

—Sí… —digo totalmente ruborizada.

—¡Joder! ¡Sois novias! —dice llevándose las manos a la cabeza— ¡Esto sí que hay que celebrarlo! ¡Qué f-u-e-r-t-e!

—Lauren, deja las drogas. Tu camello te vende porquería… —digo riéndome de la reacción de Lauren.

Lauren me coge del brazo y me arrastra hacia la puerta mientras dice no sé qué cosa de ir a celebrarlo a un pub. Ni se da cuenta de que aún no es ni la hora del almuerzo. Abre la puerta y entra mi madre dando un tropezón haciendo que la cesta con la ropa se caiga en el suelo.

—¿Mamá?

—¿Farrah?

Decimos las dos a la vez.

—¡Niñas! No estaba espiando la conversación ni nada de eso… sólo pasaba por aquí. Ya sabéis… de camino a hacer la colada.

—Mamá… —digo recogiendo la ropa del suelo— Está bien, no pasa nada.

—En serio, Farrah, tampoco es que tengamos algo que ocultar… —dice Lauren ayudándome también.

—Bueno, igualmente lo siento. Estuvo fuera de lugar —dice mi madre arrepentida—. Escuchaba tantos gritos que creía que volvisteis a pelar, pero no. Parecíais alegres. ¿A qué se debe?

—Oh, mami, ¿en serio?

—¡Amy tiene novia nueva!

—¡Lauren! —digo reprendiendo a la rubia— ¡Pues a Lauren le gusta mucho un chico de su clase de baile!

—¡Amy! ¿Cómo has podido? —dice ella tirándome un calcetín a la cara.

—¡Niñas! —dice mi madre evitando que la ropa vuelva a salir del cesto— ¡Parad ya!

Otro calcetín sale de la zona de batalla y se estrella directamente contra la cara de mi madre. Entonces se desata la guerra. Mi madre se une a nosotras y empieza a correr detrás de nosotras mientras nos lanza toda la ropa que va sacando del cesto. Cuando ya no podemos más nos dejamos caer sobre los sillones del salón, resoplando.

—Niñas, ¿sabéis qué? —dice ella levantándose para recoger el desastre— ¿Por qué no cenamos todos juntos esta noche?

—¿Te refieres a nosotros cuatro? —digo confundida.

—No. Me refiero al chico que le gusta a Lauren y a tu novia, por supuesto —dice ella con cara de felicidad—. Así tu padre, Lauren, y yo los conocemos.

—Pero, mami, hace poco que salgo con Soleil… no quiero presionarla con esto ahora —digo quejándome.

—Farrah, ¡qué vergüenza! —exclama Lauren— ¿Con qué pretexto se lo digo? Va a ser súper incómodo.

—¡Tonterías! —dice mi madre aun más alegre, si cabe—Va a ser muy divertido, sobre todo si no hay una batalla campal durante la cena. A las ocho se cena. Y luego postre.

Mi madre se va tan campante y nos deja a ambas con la boca abierta, tiradas en el sofá y sudando la gota gorda por culpa de la carrera y del susto monumental que tenemos ahora en el cuerpo. Definitivamente ésta es una mejor manera de vengarse por lo del calcetín que corretear y esquivar proyectiles de algodón.

—Esto ha sido un golpe bajo… —digo mirando a Lauren.

—¿Qué voy a hacer ahora? ¿Qué excusa le pongo? —dice ella entrando en pánico.

—Tranquila, Lauren, respira —digo sujetando a una nerviosísima Lauren—. Respira hondo varias veces.

—En serio, ¿qué mierda le digo para que venga sin que quede muy extraño?

—Ya sé —digo chasqueando los dedos—. Dile que nos has dicho que va a ser el coprotagonista de tu baile y que nuestros padres se han interesado en conocerte.

—Vale, vale. Buena idea —dice más relajada— Y cuando vea a Soleil, ¿qué? Se va a pensar que es una emboscada o algo así…

—¡Que no! No te estreses… es nuestro amigo, al fin y al cabo. Además es muy buen niño, no se va a enfadar ni nada. Dalo por hecho.

—Vale, haré eso entonces…

—Recuerda comentarle antes a nuestros padres lo del baile, así es más creíble la excusa… no vaya a ser que les coja por sorpresa.

—Cierto, tienes razón. ¿Vas a decírselo a Soleil?

—Ahora mismo la llamo para contarle los planes. Pero antes voy a hablar con mi madre.


Mi madre sigue haciendo la colada. Me aproximo a ella y la ayudo a colgar las cosas en el tendedero. El perfume del suavizante invade mis fosas nasales y se expande por la terraza gracias a la ligera brisa que sopla. Mi madre silba una melodía mientras sigue con la tarea. Tiene los ojos brillantes y una sonrisa en la cara.

—Mamá… —empiezo.

—¿Sí, cielo? —dice ella cantarina.

—¿Estás segura que quieres hacer lo de esta noche?

—¡Por supuesto! —dice ella con su marcado acento y mirándome extrañada—. ¿Por qué no habría de estarlo?

—Pues porque no siempre fuiste tan receptiva con eso de que sea lesbiana… —digo bajando la mirada al suelo.

—Oh, cariño… —dice ella dejando sus quehaceres para venir a abrazarme—. Siento mucho haber reaccionado como lo hice cuando me enteré de lo tuyo con Karma. Realmente me tomó por sorpresa. Pero ahora quiero hacer las cosas bien y quiero conocer a la chica que hace feliz a mi pequeña. Te quiero tal y como eres, no te quepa duda. Perdóname, Amy. Por todo.

—No pasa nada, mamá. No tengo que perdonarte nada —digo enjugándome una lágrima—. Te quiero, mami. Eres la mejor —digo achuchándola con ganas.

—Ay, sigues siendo mi pequeñina… ¡pero mucho más fuerte! —dice riéndose— Venga, no llores. Y ponte guapa para esta noche, es probable que os saque alguna que otra foto para presumir… —dice ella mesándose el pelo.


El timbre de la puerta suena un par de veces y bajo las escaleras antes que nadie para poder abrir yo. Son las siete y cuarto de la tarde. A las ocho cenamos. Sé que es Soleil porque Lauren ha ido a recoger a Oliver con el coche, ya que vive bastante lejos.

—¡Hola! Pasa, pasa... —le digo a mi novia con entusiasmo— Estás muy guapa.

—Tú también —dice dándome un pico—. Los vestidos te quedan muy bien.

—Muchas gracias —digo ruborizándome.

Mi madre sale de la cocina y se atusa la falda. Alarga una mano hacia Soleil y se la estrecha con entusiasmo.

—Hola, soy Farrah, la mamá de Amy. Encantada de conocerte, Soleil.

—Igualmente, eh… —dice la morena sin saber cómo llamar a mi madre.

—Oh, cariño, puedes llamarme por mi nombre y tutearme —dice mi madre dándose cuenta de la situación— Te presento a mi marido, Bruce. Es el padre de Lauren. Supongo que la conoces.

—Sí, claro… la he visto en el instituto —dice Soleil estrechando la mano de mi padrastro— Encantada de conocerle, señor.

—Por favor, tutéame a mí también. Bienvenida a nuestra casa, siéntete como en la tuya. Espero que te guste la carne asada, estoy siguiendo una receta familiar.

—Sí, me encanta, Bruce. Es uno de mis platos favoritos. Y gracias por la bienvenida —dice la morena correctamente. No puedo apartar mis ojos de ella.

—Amy, esperen a que llegue tu hermana con Oliver. Yo las aviso cuando aparquen el coche para que bajen.

—Está bien, mamá. Si necesitas ayuda, avísanos.

—No te preocupes, cielo. Todo está bien —dice—. ¡Deja la puerta abierta, Amy! —exclama riéndose.

Cojo a Soleil de la mano y la conduzco hacia mi habitación.


—Me cae bien tu madre. Y tu padrastro también. Son muy amables —dice Soleil recorriendo con la mirada todo mi cuarto.

Soleil está entretenida con las cosas de mi escritorio cuando reparo en la foto de Karma y mía que tengo en la mesilla. La guardo en un cajón, no vaya a ser que Soleil se extrañe, y me dirijo hacia donde está ella para pasarle las manos por su cintura.

—Hey, ¿qué hay, preciosa? —dice dándose la vuelta para mirar directamente hacia mis ojos— ¿Me has echado de menos?

—Como una loca —digo besando sus labios—. Ven aquí —digo llevándola hasta mi cama y haciendo que se tumbe en ella. Me recuesto a su lado y comienzo a besarla de nuevo.

—Estás más traviesa ahora, ¿no? —dice ella cogiendo aire— No es que me queje, pero es extraño. Aún así, no pares.

—Lo sé. Yo creo que es porque estás en mi cuarto. Con mi madre y Bruce abajo. Le añade peligrosidad a la situación, la hace más interesante… —digo perdiéndome en su cuello.

—Vale, es verdad que le da puntos. Es morboso… —suelta un gemido de placer y se posiciona debajo de mí. Acomodando nuestros cuerpos— ¿Y si entran de repente? La puerta está abierta…

—No van a subir, seguro que están metiéndose mano mientras la carne se termina de hacer… —digo con una sonrisa— Están recién casados, es lo que toca…

La miro intensamente a los ojos y, a la vez, deslizo mi mano por su blusa hasta llegar a su pecho y comienzo a acariciarlo. Ella empieza a respirar de forma agitada y ahora acaricia mi cuerpo también. Posa sus manos sobre mi cadera y las mueve en círculos hasta abarcar mis nalgas. Luego me atrae hacia ella hasta unir nuestros centros y me besa con pasión. Nos ponemos de costado, aún abrazadas, y seguimos besándonos. Retira un mechón de pelo que me resbala por las mejillas y pasa una de sus piernas entre las mías. El roce de su muslo sobre mi sexo me excita y suelto un gritito que ahogo al instante.

—¿Te gusta? —dice Soleil con la voz más grave y rasposa que nunca. Cosa que incrementa todavía más mi excitación.

—Sí, sigue —noto mis mejillas encendidas y perlas de sudor cayendo por mi frente— ¿Por qué no sigues? —pregunto exasperada.

—Pídemelo por favor… —dice ella ronroneando.

—¿Te vas a poner a jugar ahora? —digo entre risitas— Sigue, por favor —digo obediente para obtener lo que quiero.

Ella aumenta el ritmo de sus movimientos y me besa profundamente. Nuestras lenguas no paran de tocarse una y otra vez. Me muerde el labio inferior y lo succiona. Besa mi cuello con ganas y acaricia todo mi cuerpo. Siento que como siga así voy a acabar por explotar. La recuesto contra la cama y me pongo encima de ella a horcajadas. La miro largamente mientras acaricio sus brazos. Luego le desabrocho la blusa y se la quito para dejar su torso al descubierto. Sujeto sus brazos fuertemente con mis manos para que no pueda tocarme y comienzo a dejar una estela de besos desde su cuello hacia vientre. Me detengo un rato en sus pechos y, cuando voy a deshacerme de su sujetador, una voz nos interrumpe.

—¡Amy! Bajen, que tu hermana ya está aquí —grita mi madre desde la cocina.

Salgo de mi trance y me quito de encima de Soleil. Le alcanzo su blusa y voy corriendo al baño para retocar todo lo que no esté en su sitio. Cuando ya lo tengo todo bajo control salgo a encontrarme con la morena.

—Eso ha sido… increíble —dice resoplando, aún sobre la cama y con el torso semidesnudo.

—Anda, ponte la blusa —digo acercándome a ella—. Tenemos que bajar a cenar…

—Tú me la quitas, tú me la pones… —dice ella con su mirada más sexy.

—¿Aún tienes ganas de seguir jugando? —digo levantando una ceja y devolviéndole la mirada.

—Siempre —dice ella encendida.

—Al final nos van a acabar pillando…

Ella se sienta sobre el borde de la cama y me hace señas con su dedo para que me acerque a ella mientras con la otra mano sujeta y zarandea su blusa. Suspiro y hago lo que me dice. Me siento sobre su regazo y paso la camisa sobre sus hombros. Abrocho hasta el último botón y, para finalizar, la beso hasta que nos quedamos sin aliento. Nos levantamos y me aseguro de que el atuendo de mi novia sigue intacto. Luego, bajamos al recibidor y saludamos a mi hermana y a Oliver.

La cena transcurre con normalidad. Tanto Soleil como Oliver están a gusto junto a nosotros y totalmente integrados. Hacen bromas y ríen. Miro a mi hermana que mira sonriente a Oliver mientras cuenta una divertida anécdota de baile. Soleil posa su mano sobre mi muslo y se inclina para besarme la mejilla. Le devuelvo el beso y todos sueltan un "oh" que prolongan hasta que me separo de Soleil. Les saco la lengua a todos y sigo comiendo mi plato de carne asada.


Karma:

Son las siete y cuarto de la tarde. Estoy frente a la puerta de la casa de Liam. Me mandó un mensaje hace unas cuantas horas diciendo que fuera a cenar a su casa, ya que sus padres habían salido a una fiesta fuera de la ciudad y se iban a ausentar hasta el día siguiente. No soy tonta, sé lo que significa una cita así. Llevamos varios meses saliendo y no habíamos pasado de los besos y las caricias. Las insinuaciones por parte de mi novio cada vez eran más frecuentes, pero no opresivas. Esta sería mi primera vez y mentiría si dijera que no tengo el miedo instalado en mi cuerpo. "¿Y si me duele? ¿Y si no me gusta? ¿Y si no sé hacerlo?"

Toco al timbre con nerviosismo y espero a que baje Liam para que me abra. Respiro hondo un par de veces y libero mi mente. "Lo que tenga que ser, será. Las cosas han de fluir con normalidad"

—Hola —dice el chico mientras me besa suavemente los labios—, ¿cómo estás? Entra, no te quedes fuera… —finaliza sujetando la puerta para que pase.

—Bien, bien… ¿Qué cosas ricas me has preparado para cenar esta noche? El punto amargo de la lasaña de la última vez tenía su encanto…— digo aguantándome la risa recordando el plato italiano con la pasta totalmente carbonizada.

—Ja, ja… muy graciosa, Karma —dice sarcástico— Intenté preparar algo que estuviera a la altura de las circunstancias pero puede que también se me haya quemado así que he pedido un par de pizzas del restaurante ese que te gusta…

—¡Con calabacines y espinacas!

—La misma.

—¡Cómo me conoces! —digo entusiasmada— ¡Qué hambre tengo de repente!

—Si no te conociera a estas alturas sería un novio pésimo, ¿no crees? —dice él.

—Serías el peor… —digo pasando mis brazos sobre sus hombros para besarle tiernamente.

—Comamos primero, ¿vale? Se van a enfriar las pizzas… —dice apartándome y atusándose la camisa.

—Está bien, comamos…—digo intrigada por su comportamiento.

Comemos las deliciosas pizzas en silencio acompañadas por una jarra de té helado. Liam acaba casi con una pizza entera en menos de media hora y evita mi mirada con descaro. Sus movimientos acelerados y el tembleque de sus rodillas están empezando por ponerme nerviosa a mí también. Cuando termino mi última porción de pizza, rompo el hielo:

—¿Qué tienes de postre?

—Tengo una tarrina de helado de tu sabor preferido.

—Genial, tráela y pilla un par de cucharas mientras yo arreglo el salón —digo con picardía. Ya que el chico se había quedado congelado.

Al rato vuelve mi chico con lo que le pedí y yo ya tengo varios almohadones sobre la alfombra que hay en el salón frente al hogar. La chimenea está encendida y el fuego crepita, no es que haga mucho frío pero es agradable la sensación de las llamas danzando y devorando los troncos de madera. Probamos el helado y a las dos cucharadas ya tengo a Liam pegado a mi cuello sobre mí.

—Vaya, ya se te han quitado los nervios, ¿eh? —digo dejándome hacer.

—¿Nervios? ¿Qué nervios? —dice el rubio haciéndose el loco.

—A mí no me mientas, que también te conozco un poco —digo tranquilamente—. Y te digo que estabas nervioso…

—Vale, puede que un poco… Llevo mucho tiempo queriendo hacer esto.

—Lo sé… —musito.

—Pero si no estás preparada… no pasa nada. No quiero presionarte a hacer algo que no quieres… —dice de repente parando lo que estaba haciendo.

—No, no… —digo atrayéndole a mí de nuevo— Te mentiría si te dijera que no estoy nerviosa, pero también quiero hacerlo —las palabras salen de mi boca de forma automática.

—Pues no parece que lo estés… —dice mi chico riéndose.

—Eso es porque tú lo estás más que yo —digo besando sus labios y luego sacando la lengua burlonamente.

El rubio recobra algo de su confianza y seguridad habitual y comienza a besarme y a acariciarme a la luz de las llamas. Los dedos de su mano derecha recorren con suavidad la piel de mis muslos que el vestido deja al descubierto y con la otra mano me acuna la mejilla mientras sigue besando con ternura mis labios. Levanto ligeramente su camisa y acaricio sus abdominales bien definidos, luego sus costados y luego reduzco el espacio que nos separa atrayendo a mi novio hacia mí para estar totalmente pegados. Puedo sentir su sexo sobre el mío, moviéndose sobre mí incrementando mi propia excitación. Desabrocho su cinturón a la vez que él se deshace de mi vestido. En poco tiempo los dos estamos semidesnudos, solo la ropa interior cubre lo poco que nos queda por enseñar. El chico se tumba de espaldas sobre la mullida alfombra y yo me coloco a horcajadas sobre él. Desabrocho mi sujetador y lo lanzo junto a la montaña de ropa que bordea nuestro pequeño círculo íntimo. Me muevo sobre él en pequeños círculos y la fricción entre nuestras partes hace que me excite sobremanera, haciendo que la humedad invada la tela de mis braguitas. Liam se incorpora, manteniendo mi posición, moviéndose él también ahora. Besa mis pechos con fruición. Con hambre. Nunca había visto sus ojos tan oscuros como ahora y apuesto a que los míos están igual. Mi cuerpo está totalmente metido en la situación, la sensación de miedo se ha esfumado y me muevo solo por instinto. De forma mecánica. Buscando el máximo placer para ambos. Pero mi mente no está aquí, vuela lejos y libre en algún lugar que no reconozco. Ni siquiera noto el momento en el que el chico se tumba encima de mí, ya los dos completamente desnudos. Sigo besándole, con los ojos abiertos y los cierro con fuerza cuando siento su sexo dentro de mí y sus embates. Empiezo a gemir cuando el placer me nubla mis sentidos. Noto las contracciones de mi cuerpo, como tiembla y se remueve entre espasmos y sudores. Mis gemidos son cada vez más audibles y también los de Liam. El ritmo de nuestros movimientos incremente en velocidad y al poco él llega al orgasmo. Pero no se para hasta que yo también estallo, alcanzando el clímax. Se deja caer sobre mi cuerpo, aún dentro de mí y besa ese punto entre mi hombro y el inicio de mi cuello. Acaricia mis brazos arriba y abajo y me mira a los ojos, sofocado. Mi pecho se hincha y se deshincha rápidamente, aún tratando de recuperar el aliento. Liam se separa y se recuesta a mi lado.

—¿Estás bien? —dice preocupado— ¿No te ha gustado?

—Sí, Liam, por supuesto que me ha gustado… —digo mirándolo a los ojos—. Ha sido genial.

—Es que parece como si no estuvieras… aquí.

—No, no… para nada —digo mintiendo. Por supuesto que no estaba aquí, pero no podía decirle eso a mi novio en este momento.

—Me alegra oír eso… —dice pasando su brazo sobre mi vientre y abrazándome con evidente cariño— Karma, yo…

—¿Sí?

—Te quiero —dice con sinceridad.

—Yo… también te quiero, Liam —digo forzando una sonrisa y obligándome a besar al chico.

No entiendo esta sensación que me embarga, como si algo me aprisionara los pulmones y no pudiese respirar. Notaba los ojos llenos de lágrimas y el labio inferior me temblaba ligeramente. No siento fuegos artificiales ni nada parecido, es obvio que he obtenido un inmenso placer al hacerlo con mi novio, pero me siento tan vacía… solo quiero deshacerme de su agarre y volver a mi casa. Ducharme y acostarme a dormir. Y no despertar jamás.


¡Hola a tod s de nuevo! Siento la tardanza, están pasando muchas cosas ahora mismo en mi vida y no paro quieta. Y si le sumáis a eso que no he estado muy inspirada... pues eso X)

Seguro que estáis pensando que es un poco locurón lo Liam y Karma teniendo sexo, pero era algo inevitable para algo que quiero incluir en la historia y que será bastante crucial. Además, no es que no haya pasado en la serie originial... Pido perdón de nuevo a aquellos que se hayan sentido un poco ofendidos, ¡pero oye! Sorry, but I'm not sorry ;) ya lo advertí...

Review time!

chio77jvqr: cuánta razón tienes... gracias por tus palabras.

Paula: me alegro que te guste el fic y mi forma de escribir, intentaré no defraudarte ;)

PKN150: jajajaja pasarán muchas cosas antes de que la pareja se consolide, pero todo tiene un sentido. Cuídate tú también.

Anyway7: ¡buenas! Muchas de nadas ;) A Karma le va a costar más entender qué es lo que le pasa, tiene un cacao mental impresionante. No todas las personas saben interpretar bien sus emociones, ya que Amy había salido del armario de buena gana quería hacer que Karma tuviese un desarrollo más dramático... tal como pasa en la serie, porque es característico de ella. Espero que te guste lo que está por venir, así como este mismo cap. Besos.

Alexis Gray: pero, ¡cuánto tiempo señorita! :) Hay que mirar más el correo, que mis seguidoras son lo más importante para mí. Sin vuestros comentarios, no avanzaría nada. Me alegra que te gusten los derroteros por los que se está desarrollando el fic y que, de algún modo, sea parte de tu forma de escabullirte del día a día. Todos necesitamos eso. "Soleilandia" me mataste jajaja mola. ¿No querías caldo? ¡Pues toma dos tazas! XDD A Karma le queda lo suyo todavía... ¿Talento? No creo que tenga de eso, te estás equivocando ajajaja Gracias por tus reviews, siempre. ¡Saludos!

Diana-bcn: sep, lo reconozco. Me declaro muy culpable de los líos de este fic jeje

Muchas gracias por todos los comentarios que me dejáis, me dan la vida. Sois lo máximo.

¡Besazos Kármicos!

#VivaKarmy

HelloMrsGolightly.