Capítulo 20: Añicos

2 meses después

Amy:

Hace un tiempo que no me encuentro muy bien. Físicamente, anímicamente, emocionalmente… estoy destruida. Me estoy volviendo a marchitar y sé exactamente la razón de mi pesar. Karma. Siempre es Karma. Siempre ha sido ella y siempre lo será. Desde que me confesó sus sentimientos se ha mantenido a mi lado, pero sin presionarme demasiado. Aguantando pacientemente hasta que yo dé el primer paso. Mi relación con Soleil está de capa caída también; nuestras conversaciones se apagan súbitamente como cuando un fuego se queda sin oxígeno y nuestros besos han pasado de ser pasionales a mecánicos. La chica pone toda su alma en acortar esta distancia que nos separa y que yo he impuesto entre nosotras, en comprender qué me pasa, pero yo no estoy lista para decírselo. No quiero hacerle daño, pero tampoco hago nada por cambiar mi actitud hacia ella. Estoy estancada.

—Amor —dice Soleil acariciándome—, tenemos que hablar…

Su voz suave y algo ronca, que tanto me gusta, me saca de mi ensimismamiento. Estamos ambas tumbadas de costado sobre su cama, ella me abraza desde la espalda. De vez en cuando me regala una caricia o un tierno beso, sus dedos recogen mechones de mi cabello y los coloca tras mi oreja.

—Dime, ¿de qué quieres hablar? —digo aclarándome un poco la voz y enjugándome una lágrima incipiente—. Soy toda oídos.

Ella me voltea hasta que quedamos cara a cara. Roza mi mejilla con sus dedos y se acerca a mis labios para besarme. Respondo a su beso, pero no lo profundizo. Me dejo llevar hasta que mi novia acaba el beso con tanta suavidad como con la que empezó. Apoya su frente sobre la mía y deja escapar el aire en un suspiro. Luego se separa y me dirige una mirada cargada de sentimientos. Dudas, deseo, frustración, miedo…

—¿Qué te pasa, Amy?

—No lo sé… —digo bajito.

—Entonces, ¿admites que te pasa algo?

Asiento despacito con la cabeza.

—Amy, desde hace un tiempo no eres la misma. Estás apagada. Tú no eres así y me preocupas. ¿Ya no te gusto? —dice afligida— ¿Es eso?

—No, claro que no… no es eso —digo inmediatamente.

—¿Entonces? Ya no me besas como antes, ya no me tocas. ¡Incluso me apartas la mirada! Y no hablemos de hacer algo más —guarda silencio unos minutos— ¿Te da miedo que nos acostemos?

—No. Supongo que no —digo con sinceridad.

—Amy, yo te quiero. Jamás te haría daño ni te presionaría para hacer algo que no quieres. Pero tus silencios y tus negativas, tu poco interés en mí me está afectando demasiado. Intento no perder la compostura, pero, a veces, me dan ganas de gritarte para así poder conseguir sacar alguna reacción tuya a la luz.

La morena se calla y se pone roja en pocos segundos. Claramente se está aguantando para no estallar, pero las lágrimas la delatan. Seco sus mejillas húmedas por el llanto y la acaricio hasta que se calma.

—Soleil, no sé qué decirte. Es la verdad…

—¿Me quieres, Amy?

—Sí.

—¿Me deseas?

—Sí.

—Si ambas pensamos igual, ¿qué es lo que está fallando?

—No lo sé.

—No vuelvas a decirme eso, por favor. Me matas cada vez que lo haces.

—¡Es que es la verdad! —digo exasperada—. Me tengo que ir, Soleil. Nos vemos en la escuela.

—No, Amy, ¡espera!

Demasiado tarde. Cuando ella cruza el umbral de la puerta yo ya estoy con el coche en marcha rumbo a casa.

...

Karma:

No me interesa lo que está diciendo el profesor de inglés. Toda mi atención se concentra en Amy, la cual se sienta justo en el asiento de delante. Hoy ha venido sola al instituto, no la he visto con Soleil y no parece estar de muy buen humor. A pesar de que puedo llevarme la peor de las broncas, tanto de parte de Amy como del profesor, escribo una notita y se la tiro a su mesa. La rubia la lee, la arruga y se la mete en el bolsillo. Dice así:

"Espérame en los baños del pasillo abandonado a la hora de comer. K"

No me manda otra nota con una respuesta ni me hace un gesto. Pero yo la esperaré igual y cruzaré los dedos para que venga.

...

El timbre ha sonado hace unos segundos. Recojo mis cosas y salgo en silencio de la clase, sin girar la cabeza para ver a Amy. Doy varias vueltas por las instalaciones y me aseguro de que nadie me sigue hasta el pasillo abandonado. Toco en la puerta y, al no recibir respuesta, entro y paso el pestillo. Ahí, encerrada, espero pacientemente hasta que venga la rubia.

Pasan los minutos lentamente y poco a poco voy perdiendo la esperanza de que la chica se encuentre aquí conmigo. Finalmente, me levanto y me dispongo a salir. Y cuando abro me topo cara a cara con ella. Tiene el puño levantado en el aire. como si fuese a golpear la superficie de madera de la puerta. Ambas contenemos la respiración mientras nos miramos fijamente a los ojos.

—Pensaba que no vendrías. Estaba a punto de irme… —digo notando como casi empiezo a hiperventilar de la emoción.

—Sinceramente no pensaba venir, pero he empezado a andar y he acabado aquí… —dice ella aún con sus ojos fijos en los míos.

—¿Y qué conclusiones sacas? —digo con el corazón palpitando como loco.

—No es obvio… —dice acercándose a mí, obligándome a retroceder hasta que cierra la puerta tras nosotras.

—Pues, fíjate tú que no tengo ni idea… —digo dándome toquecitos con el índice en la mejilla mientras niego con la cabeza.

La rubia suelta una risita y pone los ojos en blanco. Luego acorta la distancia entre nosotras y atrapa mis labios con los suyos. Empieza suave y paulatinamente va intensificando el beso hasta que nuestras lenguas acaban enzarzadas en una danza sin fin. Sus manos descansan sobre mis caderas y mis brazos están abrazados a su cuello. El calor que su cuerpo irradia; el roce de sus pechos, de sus manos; sus gemidos, su respiración, sus latidos… todo me excita sobremanera. Con Liam estas sensaciones eran buenas, pero con Amy van más allá de lo increíble. ¿Cómo he podido estar tanto tiempo sin esto?

—Dios, necesitaba tanto esto. No sé cómo he podido aguantar tanto sin tirarme a tus labios —dice la rubia con lágrimas en los ojos mientras sonríe a la misma vez.

—Estaba pensando lo mismo… —digo acariciando su cara y besando una y otra vez su boca.

—Somos unas idiotas.

—¡Ya te digo! Las idiotas más grandes que hay en todo el universo. Pero eres mi idiota, al igual que yo soy tu idiota.

Amy suelta una carcajada y se cubre la cara con las manos. Respira hondo y suelta todo el aire de una vez, luego vuelve a posar su verdosa mirada sobre la mía.

—¿Qué vamos a hacer ahora? —dice como si acabara de poner los pies sobre tierra firme, haciendo que yo misma baje de la Luna.

—Yo estoy soltera… —digo cantarina.

—¿No piensas volver con Liam? Soleil habló con él y parecía arrepentido —dice ella picándome.

—Por supuesto, lo que más deseo ahora mismo es volver con él. Mi amor verdadero —digo dramatizando—. ¿Tú qué crees? Después de esto… No me malinterpretes, es un buen chico. Pero no. Y ya.

—¿Brutalmente sincera?

—Algún momento tenía que pasar. Es ahora o nunca.

—Ya veo…

—Sé que he tardado mi tiempo en darme cuenta, pero...yo lo tengo claro. ¿Y tú, Amy? —digo esperanzada.

Ella asiente sin dudar ni un instante y luego me vuelve a besar. A veces, son mejores los gestos que las palabras…

...

Amy:

Quiero estar con Karma. Ella es mi mundo. Mi otra mita. La persona que me completa. Sé que soy un poco cursi, pero es así como lo siento dentro de mí. Pero para ello tengo que solucionar una "pequeña" cosita. Tengo que dejar a Soleil. Quiero muchísimo a la morena, pero no puedo evitar poner a la castaña por encima de ella. Los sentimientos son así, no podemos decidir a quién amamos y con cuánta intensidad. Por muy duro y doloroso que sea, esto va a ser lo mejor para las dos.

—Soleil, por favor, mírame… —digo intentando romper la coraza de mi todavía novia.

—Amy, estoy muy enfadada contigo. No sabes cuánto.

—Lo siento muchísimo…

—¡No lo sientas! Otra vez, para colmo, te fuiste sin más. Dejándome sola, en la estacada y en medio de una conversación importante. ¿Cómo debería sentirme, Amy? Ponte en mi lugar, ¡joder!

—Por favor, cálmate…

—¡No me pidas que me calme! —dice gritándome, suerte que sus padres están trabajando— Estoy perdiendo la paciencia, tu comportamiento me confunde y exaspera a partes iguales, estás errática e irreconocible. Dime de una vez qué es lo que está pasando contigo, ¡qué es lo que nos está pasando!

—Soleil, yo… —digo bajando la mirada al suelo.

—Todo esto me duele, Amy. Me dueles. Nunca me había sentido así antes con nadie y no creo que pueda aguantar más.

Sus palabras hacen que me sienta aún más vil. Sus emociones y sentimientos están a flor de piel, todo lo que dice es tan genuino… Realmente está enamorada de mí y voy a partirle el corazón en mil pedazos.

—No quiero hacerte daño… —digo casi inaudiblemente, como si un pensamiento se me hubiera escapado.

—No te engañes, Amy. Y no intentes engañarme a mí —dice algo furiosa— Deberías saber una cosa, prefiero la verdad aunque duela antes que la incertidumbre y la indiferencia. Así que si tienes algo que contarme, hazlo ya. No me dejes así, Amy. Te lo pido por favor.

Soleil se lleva las manos a la cabeza y se recoge su brillante melena azabache en una coleta. Está temblando y tiene la frente perlada de gotitas de sudor. Me mira y se muerde el labio inferior. Luego resopla y sacude varias veces la cabeza. Se abanica la cara con las manos y se enjuga las lágrimas.

—Hay otra chica, ¿verdad? —dice sacando sus propias conclusiones.

Me quedo estupefacta. No consigo reaccionar. Sus ojos están teñidos de miedo y celos y a mí me entra el pánico.

—¿Desde hace cuánto, Amy? —dice tomando mi silencio como respuesta afirmativa.

—No lo sé, no lo vi llegar… te lo aseguro.

—¿Quién es?

—Es… Es Karma —digo llevándome las manos a los ojos para impedir que las lágrimas empezaran a brotar.

—Perfecto. Simplemente perfecto —dice ella dando vueltas por su cuarto, zarandeando su coleta a su paso—. ¿Me has engañado con tu ex? ¡Qué fuerte!

—Sé que suena muy mal, pero yo no quise…

—No trates de arreglarlo, Amy. Las cosas son así. Me duele porque realmente me gustas y porque ahora comprendo que, quizás, tú nunca me quisiste.

—Claro que sí, Soleil.

—No tanto como a ella. Nunca la olvidaste, nunca le pusiste punto y final a ese capítulo de tu vida…

Me quedo callada ante la verdad de sus palabras y en silencio contemplo a la morena mientras se desquita.

—¡Claro! Encima, voy yo de tonta, y me creo todo ese paripé de que seguíais siendo mejores amigas. Si es que… estoy más ciega, ¡soy gilipollas!

—No, no es así. Esto ha sido cosa de estos últimos meses… más o menos desde lo del casi embarazo. Nos acercó más, creía que no me afectaría y acabé derrumbándome.

—¡Joder! Me siento tan imbécil. Con razón cuando el otro día que hablé con Karma sobre lo de Liam ni siquiera consideró volver con él cuando le conté que estaba arrepentido… ¿Era todo una estrategia?

—Soleil…

—Ni Soleil, ni nada. Amy, yo he sido aquí el peón, el segundo plato. Me estabas utilizando, quizás inconscientemente, para borrarte a Karma de tu cabeza. Pero no has podido y ahora soy yo la que sale damnificada. Porque, claro, no se te ocurrió pensar que yo estoy pilladísima por ti…

—Soleil, escúchame, por favor. Lo siento muchísimo, créeme que jamás quise hacerte ningún daño. Me gustas muchísimo, pero tienes razón… yo amo a Karma. Siento que hayas estado en medio de todo esto, pero no me arrepiento de haber sido parte de tu vida porque eres una chica maravillosa y sé que ahí afuera hay alguien para ti, esperándote. Alguien que te amará tanto como tú a ella, pero no soy yo. Es muy duro decirte lo que te estoy diciendo y conseguir la redención, asumo toda la culpa. Últimamente no era yo misma y no estaba a la altura de las circunstancias y mucho menos de tu amor, que no merezco. No era feliz y yo tampoco te estaba haciendo feliz a ti. Entonces, ¿para qué seguir así? Dímelo tú.

—¿Estás cortando conmigo? —dice ella llevándose las manos al pecho, sollozando.

—Creo que es lo mejor para ambas… así que sí.

—Será lo mejor para ti… y para tu ex. Corre a decirle que ya vuelves a estar libre —dice llena de furia.

—Soleil, no hagas de esto un drama…

—¡Serás hipócrita! —dice con la cara completamente colorada, las lágrimas resbalando por sus mejillas— Márchate, Amy, hazme el favor…

—Yo…

—¡Que te largues!

Me sobresalto y voy retrocedo lentamente sin darle la espalda a Soleil. Está viniendo hacia mí cada vez más rápido. Respira fuertemente y bufa, tiene los ojos hinchados así como las venas del cuello. Su rostro rojo de ira, su mirada de odio… se me clavan con fuerza en el corazón. Siento mis propias lágrimas rodando por mi cara, la visión borrosa y empañada. El sudor frío recorriendo mi columna vertebral. Salgo de su casa y ella da un fuerte portazo en mis narices, pero no me muevo de allí. Algo me mantiene pegada en el sitio. Acto seguido escucho como destroza varios jarrones o figuritas, cristales y porcelana haciéndose añicos. Convirtiéndose en pedazos irregulares e irreparables, haciéndose polvo… Soleil deja escapar un grito ahogado de pura furia y luego… luego el llanto; quebrado, agudo. Que se incrementa hasta que no puedo soportarlo más. En ese momento mis piernas me permiten dar media vuelta para volver a casa.

...

Karma:

Estaba a punto de llamar a Amy cuando mi madre sube corriendo a mi cuarto para decirme que se había quedado sin algunos productos para la cena de esta noche y pedirme que si podía ir a comprarlos antes de que venga mi padre. Me da las llaves del coche y la dirección de la tienda que vende esos artículos. Está algo alejada de la urbanización.

Monto en el coche y le doy al dial de la radio hasta encontrar mi emisora favorita. Están poniendo música pop muy alegre que empiezo a cantar desde los primeros acordes. Estoy de buen humor y las cosas van a ir aún mejor. Solo puedo pensar en lo que ha pasado esta mañana con Amy. Enseguida sonrío ante el recuerdo de sus labios sobre los míos; el vello de mi cuerpo completamente erizado.

...

Ha empezado a llover, corro hacia el coche y dejo las bolsas en el portabultos. Cuando me doy la vuelta noto que hay alguien que me mira desde la acera que está frente al aparcamiento. Lleva una parca totalmente empapada sobre el delgado cuerpo, el pelo negro cayéndole en cascada todo ondulado por el agua de lluvia. El rímel corrido y una botella dentro de un cartucho de papel en una de sus manos. Camina hacia mí y me entra el pánico. Ni me doy cuenta que yo también estoy calada hasta los huesos.

—Hola, Karma —me dice la chica con la voz rota y ronca— ¡Qué alegría verte por aquí! —dice con un deje sarcástico.

—¿Soleil? —digo reconociendo su voz— ¿Qué haces aquí a estas horas?

—He venido a comprar —dice alzando la botella de vodka—, justo como tú.

—¿Cómo has conseguido que te vendan alcohol?

—Te sorprendería lo que un buen escote y un buen maquillaje pueden conseguir, mi querida Karma —dice esto último con retintín.

—¿Estás bien? —pregunto intranquila.

—¿Yo? ¡Perfectamente, joder! —dice ella con una carcajada— ¿Acaso no lo parece?

Se acerca a mí despacio, yo retrocedo hasta que mi espalda choca contra el maletero. Me arrincona con sus brazos y pega mucho su cara a la mía. Hasta que nuestros ojos entran en contacto.

—¿Acaso no lo parece? —repite ella, mascullando cada una de las palabras.

Su aliento dulzón huele a alcohol, noto sus ojos rojos e hinchados.

—Estás borracha, Soleil…

—¡No jodas! No me había dado cuenta —dice ella separándose y llevando sus manos a la cabeza en gesto de sorpresa—, al igual que tampoco que me di cuenta que mi novia me estaba poniendo los cuernos con su ex.

No sé qué decir. Me quedo helada ante la agresividad que muestra.

—¿No dices nada, Karma? —dice adoptando una postura más relajada— ¿Yo qué te he hecho para merecer esto?

—Nada, no me has hecho nada… —consigo contestar.

—Me has jodido, Karma. ¡Me habéis jodido las dos! ¡Os odio!—una arcada le sobreviene a la morena y se aparta a un parterre para echar la pota.

Corro hacia la guantera y saco un paquete de toallitas húmedas y una botella de agua. Me acerco a Soleil para ayudarla. Le tiendo las cosas y me las aparta con un manotazo debilitado por el efecto del fuerte destilado.

—No quiero tu compasión… —dice lloriqueando.

—Por favor, déjame ayudarte. No quiero verte en este estado y mucho menos voy a dejarte aquí sola dadas las circunstancias.

La morena cede y me acepta las toallitas y el agua. Se limpia la boca y luego se enjuaga con el agua un par de veces, haciendo gárgaras. La lluvia amaina.

—¿Has venido andando?

—Sí… —dice la chica.

—¿Me dejas que te acerque a tu casa? Está bastante lejos, ¿no?

—Está bien —dice la morena abrazándose a sí misma, encogiéndose de frío dentro de su abrigo.

—Anda, sube. Que te estás pelando de frío.

Hace lo que le digo y se sienta en el asiento del copiloto. Entro con ella, pongo el coche en marcha y la calefacción para que entremos en calor. Ella me indica el camino hacia su casa. El resto del viaje lo hacemos en completo silencio.

Aparco frente a su porche y la ayudo a salir. Su andar es lento y pesado. Está somnolienta y balbucea cosas sin sentido. Le hago de muleta y me las apaño para subirla a su cuarto, tras sortear la imposible cerradura de la puerta por la embriaguez de Soleil y subir las empinadas escaleras hasta el segundo piso. Tropezamos unas cuantas veces durante la odisea.

—¿Tus padres? —pregunto al notar que nadie enciende las luces ante tanto escándalo.

—Seguirán en el trabajo…

Recuesto a la chica sobre su cama y le quito la parca empapada y las botas. Ella se acurruca como puede bajo las sábanas. Dejo sus cosas sobre una silla, le doy un último vistazo a la morena y me encamino hacia la puerta.

—Karma… —dice Soleil muy bajito.

—¿Sí? —digo mirando hacia donde está ella.

—Gracias. De veras. Soy una estúpida, me podría haber pasado algo… así que gracias.

—No hay de qué, Soleil.

—Otra cosa…

—Tú dirás.

—No os odio, a ninguna de las dos. Solo estoy muy enfadada porque no soy yo quien hace feliz a Amy. Y me jode. Porque yo la quiero —dice la morena con los ojos llorosos, hipando y haciendo un puchero.

—Lo sé. De veras que lo siento mucho, Soleil. Nunca quisimos que sufrieras.

—Ya da igual… Espero que seáis muy felices juntas —dice Soleil para quedarse finalmente dormida.

Cierro la puerta de su cuarto y salgo de su casa. Entro en el coche y conduzco hasta mi casa. Mis padres deben de estar preocupados por la tardanza…

Durante el camino no puedo evitar pensar en todo el daño que le hemos hecho a Soleil, su cara reflejaba lo dolida que estaba de una manera tan transparente... Pero ahora que sé que han terminado con su relación, se abre un camino nuevo para Amy y para mí. No sé qué nos depara el futuro, lo único que tengo claro es que ella tiene que estar en él. Conmigo.

...

Antes que nada, un minuto de silencio por ¿Amyleil? ¿Solamy? En fin, Amy y Soleil. DEP. Ok, ya XD

¡Holita, queridas! (De ahora en adelante os llamaré en femenino porque asumo que la mayoría sois chicas. Por lo tanto, queridas. Y punto)

Siento la tardanza, la operación "final de vacaciones y vuelta a casa" me ha tenido muy ocupada y no he tenido mucho tiempo para ponerme a escribir. Aparte, las musas no han hecho muy bien su trabajo (os voy a despedir).

Bueno, espero que hayáis disfrutado de este capítulo. Muchas gracias por todos los comentarios, los PM (no sé si lo he dicho antes, pero podéis mandarme PM que siempre contesto), los favs, los follows... sois geniales.

-Anyway7: hello! por fin a Karma se le cayó la venda (al fin!). La clave es justo eso, querer-amar. De ahora en adelante habrá mucho Karmy. Espero ;) Bechis!

-PKN150: Síii, KARMY! jajajaja Liam ya es agua pasada, don't worry! Tengo muchíiiiiisimas ganas de ver la 2ªT, ¡cuento los días! si hay algo que se parece... iré a comprar un boleto de lotería :P Cuídate tú también!

-JackyLeon: holis! me alegro que te guste y OJALÁ viniera MTV y me dijera: Hola, HelloMrsGolightly... le gustaría escribir para una serie de TV llamada "Faking it"? y yo: DÓNDE SE FIRMA? jajajajaj

-Saililove-chan: jajajajajaja Karma es Karma, tiene cosas de idiota pero la perdonamos porque la queremos. ¡De nada, faltaría más! jaja y espero tus reviews con ansia. De ahora en adelante, más Karmy :) Besotes y gracias por el love, que lo necesito XDD

¡Noticias!

Faking It se estrenará en España el 11 de este mes (Wiii), creo que veré el primer capi solo por escuchar las voces y luego me iré por ahí a hacer algo más productivo jajajaja

Las que se lleven bien con el ingés podrían ver unas entrevistas (dicen cositas interesantes) que les hiceron a nuestras chicas favoritas las del staff de en la alfombra roja de los VMA, os las dejo:

Rita Volk (Amy): afterellen-at-the-2014-vmas-rita-volk/08/2014/

Katie Stevens (Karma): afterellen-at-the-2014-vmas-katie-stevens/08/2014/

(Son o no son feos los vestidos? Los odié mucho)

Otra cosita más, ya hay noticias sobre los nuevos personajes de esta temporada (Quien vea OiTNB va a llevarse una alegría). Os dejo el link (esta vez en español):

2014/09/03/yvette-monreal-y-laverne-cox-nuevos-personajes-en-faking/

Ahora sí, ¡hasta más ver!

Besotes Kármicos

#VivaKarmy

HelloMrsGolightly.