Capítulo 22: La fiesta de Shane
Amy:
Aún tengo los ojos acuosos de escuchar cantar a Karma. Mis emociones han ganado la batalla y he acabado saliendo fuera del instituto a coger el fresco. Me abro paso a través de la oscura noche hasta el patio donde suelo comer todos los días, las farolas iluminan tenuemente mi camino y las cigarras empañan el ambiente con su peculiar sonido.
La brisa helada me eriza el vello. Para estar casi en verano hace una noche bastante fría.
—Te vas a helar… —una voz que conozco muy bien me sobresalta.
—¡Karma! —digo dándome la vuelta.
Mi corazón se para durante un microsegundo. El tiempo en darme cuenta de que de verdad Karma está aquí conmigo, de cuerpo presente. Corro hacia mi amiga y la abrazo con fuerza. Ella me devuelve el abrazo y me regala tiernas caricias que siembra por mi espalda y mi cabello.
—Te he echado de menos en la pista de baile —digo con un puchero.
—Y yo… —dice la castaña con un gesto de resignación—. Ojalá me hubiese tocado cantar otra canción en vez de la lenta.
—Al menos pude disfrutar del placer de escuchar tu voz haciendo una cover tan bonita…
—¿Te gustó? —pregunta Karma emocionada.
—¿Qué si me gustó? —digo abriendo los ojos de par en par—. Mira, mira… ¡tengo los pelos como escarpias! —digo subiendo mi brazo a la altura de sus ojos para que vea mi vello erizado.
—Eso es del frío, idiota… —dice ella llevándose una mano a la frente.
—¿Qué? —digo fingiendo sorpresa—. Que no, que no… te digo yo que es de escucharte cantar. Es más, si dejas de hablar no pasa nada, pero si empiezas a hablar de nuevo el pelito se me pone de punta… ¡prueba, prueba! —le insto a mi amiga.
—Amy, eres muy tonta. En serio —dice ella reprimiendo la risa.
Cojo a la castaña de la cintura en un movimiento rápido que ella no previó y la atraigo hacia mí. Alzo mi mano derecha hasta su barbilla y elevo su cara para quedar mirándonos a los ojos.
—Realmente te extrañé… —digo a los labios de Karma.
Me acerco más a ella hasta que nuestros labios entran en contacto en un roce que nos estremece a ambas. Nuestras bocas se funden en un profundo beso. Nuestras lenguas exploran; reencontrándose.
—Si quieres…—dice Karma cogiendo aire cuando se separa de mí—… podemos bailar ahora.
—¿Sin música?
—Yo la tarareo.
Karma pasa sus brazos por mis hombros y apoya su cara en mi pecho, aprovechando la lifera diferencia de estatura. Yo la sujeto con firmeza por la cintura y nos quedamos totalmente pegadas. La castaña empieza a tararear una melodía y nuestros cuerpos se mueven al compás, lenta y tranquilamente. Apoyo mi mentón sobre la cabeza de Karma y ella juega con los mechones de pelo que caen sobre mi espalda. Acaricio la cintura y la espalda de Karma con suavidad; incluso me aventuro a rozar ligeramente sus nalgas hasta apretarla más contra mi centro, haciendo que se le escape un suspiro a la castaña. Sus suaves gemidos me encienden y enseguida noto como el calor se instala en mi cuerpo y lo inunda por completo. Mi corazón late tan fuerte que siento como si fuera a salirse de mi pecho.
La cadencia de nuestros cuerpos se detiene cuando Karma finaliza su canción.
—¿Qué tal ha estado? —dice ella tragando fuerte y separándose un poco para poder mirarme a los ojos.
—Ha sido perfecto —digo con sinceridad a la vez que me sonrojo pensando de nuevo en el contacto con su cuerpo.
Ella se acerca a mi cara y deposita un tierno beso en mis labios.
—¿Sabes? Estás muy guapa con ese vestido.
—Gracias. Tú también estás increíble —digo muy ruborizada— ¿Ves? Te dije que no tendrías que esperar a la fiesta de Shane para verme sin la toga.
—¡Oh, la fiesta! —dice llevándose las manos a la cara—. ¿No iremos mal de tiempo, no?
—Falta un poco, aún tiene que acabar la fiesta en el insti… —digo mirando hacia el gimnasio.
—¿Y si vamos yendo ya a la fiesta?
—Vale, me parece bien.
Recogemos nuestras cosas y nos montamos en mi coche para ir a la casa de Shane.
Karma:
No conseguimos aparcar cerca de la calle de Shane, así que lo que nos queda de camino lo recorremos a pie. Amy y yo caminamos agarradas, el frío es bastante notorio. Su mano posada sobre mi espalda me infunde seguridad y calor, es tan reconfortante…
Las luces del porche de Shane están encendidas, hay farolillos y guirnaldas colgando de las vigas y la música, tenue pero vibrante, se siente más audible conforme avanzamos. Puedo ver a Shane en las escaleras hablando con una chica que nos da la espalda.
—Amy, ¿quién es la que está hablando con Shane? —pregunto a la rubia.
—Es… Es Soleil —dice ella tensándose un poco.
Nos acercamos a la entrada y Shane nos recibe con un caluroso saludo para luego dejarnos a las tres a solas. La morena se gira y nos dirige una mirada que no sé cómo interpretar.
—Hola, chicas —dice sonriendo— ¡Felicidades! Ya nos hemos graduado —dice alegre.
—I-Igualmente —digo totalmente perdida— ¿Y tu vestido? —pregunto notando que va vestida con su ropa habitual.
—Verás, Karma, es que salgo de viaje ahora. Por eso me fui antes de la fiesta en el instituto.
—¿A dónde te vas? —dice Amy saliendo de su letargo momentáneo.
—Mis padres me han invitado a pasar una semana en California, dónde, curiosamente, está el campus de la universidad en la que quiero estudiar. Así que no creo que sean todo vacaciones… —dice ella guiñándonos un ojo.
—¿Te mudarás el año que viene, entonces? —pregunta la rubia.
—Si consigo ser aceptada, sí —dice ella introduciendo sus manos en los bolsillos de su chaqueta—. Hace algo de frío, así que voy a ir al grano…
Hace una ligera pausa y mira brevemente al cielo. Luego vuelve a mirarnos a las dos, tiene los ojos algo enrojecidos y se muerde el labio inferior.
—Vine a despedirme de ambas —dice de una vez, cogiendo aire cuando acaba—. Sé que ha sido muy caótico lo que las tres hemos vivido estos últimos meses, pero no quería irme de Texas sin deciros algo…
Tanto Amy como yo la miramos sin entender nada. Estamos perplejas.
—Amy, cuando rompimos me dijiste que no te arrepentías de haberme tenido en tu vida y quiero que sepas que yo tampoco. Me sigue doliendo no ser yo quien te proporcione felicidad, pero las cosas son así y sé perfectamente que no voy a poder cambiar eso —dice mirando a Amy para luego centrarse en mí.
—Gracias, Soleil… —dice Amy alzando su mano para coger la de la morena.
—Y Karma, siento mucho haberla tomado contigo aquella noche y quiero que sepas que estoy muy agradecida por todo lo que hiciste por mí. Y, antes de que lo preguntes, sí, me acuerdo de todo.
Sonrío y le tiendo mi mano como hizo Amy para agarrar la suya.
—Os deseo mucha suerte, chicas. En verdad, estáis hechas la una para la otra —dice Soleil con los ojos empañados en lágrimas—. ¿Qué tal un abrazo grupal? —termina con una sonrisa muy amplia.
Las tres nos juntamos y nos abrazamos con fuerza. Las tres sollozando y derramando lágrimas.
—Espero que te vaya muy bien en California, Soleil. Te mereces todo lo mejor y más —dice Amy—. Realmente eres una de las mejores personas que conozco…
—Estoy segurísima que encontrarás a ese alguien que ponga tu vida de patas arriba y que realmente te complemente y te haga muy feliz —digo apretando la mano de Amy y secándome los ojos.
—¿Quién sabe?… A lo mejor me espera una nerd sexy y gafapasta en la facultad de informática para mí —dice la morena con una carcajada.
Amy y yo nos contagiamos de su risa y las tres nos reímos por un buen rato. Ahora las lágrimas no están cargadas de melancolía y tristeza, más bien al contrario.
—Cuidaos la una a la otra, chicas. De verdad que tenéis mucha suerte de teneros. Hasta pronto.
La morena nos sonríe por última vez esta noche y desaparece calle abajo. Luego pasa a toda velocidad con el coche y toca el claxon varias veces. Amy y yo alzamos una mano y la sacudimos efusivamente en señal de despedida. Cuando ya no escuchamos el rugido del motor nos adentramos en la casa de Shane.
—No me esperaba esto… —digo mirando al infinito.
—Yo tampoco —dice contesta una, también, sorprendida Amy.
—Es especial.
—Lo es —afirma Amy—. Ahora, ¿entramos? Nos espera una fiesta loca.
—¡Vamos allá! —digo dirigiéndole una de mis mejores sonrisas a la rubia.
Amy:
Todos los invitados a la fiesta en casa de Shane bailan, cantan, gritan, se emborrachan… Yo estoy sobre uno de los sofás del salón, con un refresco en mis manos, mirando sin ver y solo puedo pensar en Karma y en el creciente calor y los latigazos que noto en mi bajo vientre. Cruzo una de mis piernas sobre la otra y me acomodo sobre el mullido mueble hasta adoptar otra postura. Las ganas de ir a por ella y arrancarla de lo que sea que esté haciendo ahora con nuestros amigos son elevadas. Muerdo el borde del vasito de plástico con fuerza hasta que se raja y me corta el labio, me llevo la mano a la boca y retiro con el dorso las gotitas de sangre que fluyen por la herida.
—Hermana, no seas tan agresiva con el pobre vaso… —dice Lauren desde mi espalda—. ¿Qué te ha hecho?
—¡Nada! —gruño con el ceño fruncido, echando breves miraditas hacia donde se encuentra la castaña.
—Uy, uy, uy… Noto algo de frustración sexual en el ambiente —dice maliciosa.
Miro a la rubia con una mirada casi suplicante. "¿Qué puedo hacer?" —le digo con los ojos. Solo quiero estar a solas con la castaña de una vez por todas.
—Creo que se me ha ocurrido el plan perfecto… —dice mi hermana mirando el aparato de karaoke—. Incluso puede que me beneficie a mí —dice dirigiendo su vista hacia cierto castaño con gafas que se encuentra charlando amistosamente con algunos chicos.
Lauren se aleja de mí y coge el micro del karaoke. Baja el volumen de la música y enchufa el micro al estéreo. Se sube a una mesa y empieza a hablar.
—Prestadme atención —dice ella—. ¿Llamaríais a esto una fiesta de verdad?
Los chicos y las chicas asienten dubitativos mirándose unos a otros sin entender del todo las intenciones de Lauren.
—¿Seguro? —dice ella llevando una de sus manos a la cintura— ¿No echáis nada en falta?
Ella se agacha y recoge una de las botellas que había sobre la superficie de la mesa. La alza y la zarandea para que todos la vean.
—¡Más alcohol! —dice uno en el fondo.
—No, querido… no hace falta más alcohol. Y menos para ti —dice la rubia.
La muchedumbre se ríe y alguno le da una colleja al listillo que habló.
—¿Qué os parecería jugar a la botella? —dice ella sugestiva—. Pensadlo, sería la oportunidad perfecta para hacer eso que lleváis tanto tiempo queriendo hacer… —dice sensualmente, guiñando un ojo a su público.
Algunos de los presentes carraspean y otros se ponen violentamente rojos. Las chicas se miran entre sí y sueltan risitas cargadas de nerviosismo e histeria contenida. Los chicos se llevan las manos a los bolsillos y murmuran por lo bajo en contra de la idea de Lauren.
—Oh, vamos… ¿ahora os hacéis los tímidos? —dice mi hermana aún más seductora.
—¡Qué carajo! ¡Hagámoslo! —salta Shane de entre la gente— ¡Bo-te-lla!, ¡Bo-te-lla! —dice animando a los de su alrededor.
Sus palabras y el efecto de la bebida hacen que algunos se envalentonen y se acerquen a la mesa en la que está situada Lauren. Un grupo bastante amplio se forma y se sientan en un corrillo improvisado en el salón. Los que no se unen vuelven rápidamente a lo suyo, olvidándose del asunto. Entre los que van a jugar se encuentran Shane, Liam, Oliver, las amigas de Lauren y de Shane, jugadores de fútbol, reconozco a algunas animadoras y a bastantes alumnos de nuestra clase en particular. En cambio, no veo a Karma.
Lauren se acerca a donde estoy yo y me tiende una de sus manos.
—Vamos, únete —dice una alegre Lauren.
—Entiendo cuáles son tus intenciones, Lauren. Pero la única persona que no está ahí sentada resulta ser la única que me interesa —digo rechazando su mano y girando la cabeza hacia otro lado.
—No seas testaruda —dice Lauren cruzando sus brazos— ¡Como si no supieras que si no está ya sentada es porque estás tú de morros sobre el sofá!
—¿Qué dices, Lauren? —digo más atenta a sus palabras.
—Que me hagas caso y te unas a nosotros para que veas cómo actúa la magia —dice sacándome la lengua.
—Está bien —digo vencida, mientras me levanto y me atuso el vestido—. Si no se une ella, la has cagado.
—Déjalo todo en mis manos —dice ella pasando su brazo alrededor de mis hombros—. Por cierto —dice acercándose a mi oído—, nuestros padres no estarán en casa esta noche. ¿Te importa si me la dejas para mí?
—¿Y qué pasa conmigo? —digo molesta.
—No seas estúpida, Amy. Vete con Karma a su casa. Para hacer lo que quiera que hagáis vosotras… —dice entre risitas.
—¿Qué pasa con sus padres? —digo con un sudor frío subiéndome por la espalda.
—Tranquila, oí que le decía a Shane que esta noche estaría sola en su cuarto. ¿Casualidad? ¡No lo creo! —dice ella pinchándome en la mejilla con su dedo índice.
—Vale, vale —digo resoplando— Ufff, ¡qué presión! Me va a dar algo, Lauren.
—Tranquila, fierecilla. ¿No habrás bebido alcohol, no?
—Ni una gota —digo levantando solemnemente la mano derecha como si estuviera en un tribunal.
—Genial, podrás coger el coche.
—¿Y esa vena protectora? —digo mirando extrañada a la rubia.
—¿Qué pasa? Eres mi hermana, me preocupo —dice ofendida—. Otra cosita, ¿trajiste protección, verdad?
—¡Vete a la mierda! —digo dándole un ligero empujón para apartarla de mi lado.
Ella me saca la lengua y tira de mí hasta sentarme en el círculo formado en el suelo. A los pocos segundos antes de empezar a girar la botella otra persona se une al juego.
—¿Es tarde para aceptar a una más? —dice una tímida Karma.
Shane y Liam le hacen un sitio entre ellos a modo de respuesta, quedando justo frente a mí. Noto un codazo en mi costado por parte de Lauren.
—Te lo dije —me susurra muy bajito para que solo lo oiga yo.
Coge la botella vacía y la sitúa en el centro del corro.
—Me imagino que todos saben cómo se juega, ¿no? —dice ella dirigiéndose a los demás jugadores—. Por si las moscas, aquella persona que haga girar la botella tendrá que besar a la persona que sea señalada por la botella. ¡No quiero remilgos! —dice levantando el puño— ¡A jugar!
Shane, al ser el anfitrión, decide lanzar él primero. Le toca besar a una de sus mejores amigas de toda la vida. Ambos se dan un pico rapidito mientras todos los demás nos reímos. Ahora es Oliver quien lanza y Lauren la señalada. No puedo creerme la suerte de mi hermana. Ambos se funden en un morreo que dura minutos, todos les lanzamos bolas de papel y les abucheamos para que se separen. Algún gracioso grita lo típico de la habitación del motel.
Tras varios turnos por fin me toca girar la botella. Y esta señala a Liam. A desgana me levanto para besar al chico, pero éste le da un toquecito a la botella y ahora señala a Karma. Ambas miramos al chico y éste se encoge de hombros cómo si no supiera nada de lo que acababa de pasar. Karma le dedica una sonrisa de agradecimiento y el chico le hace un gesto con la cara para que se levante y venga hacia mí.
—Hola de nuevo —dice ella sonrojada y algo acalorada.
—Hola de nuevo —digo yo mirando a sus labios.
Nos besamos larga y profundamente y nuestros compañeros sueltan varios "oooh" y "buuu".
—Vámonos de aquí —le susurro a Karma al oído.
—Podemos ir a mi casa —responde ella.
Cojo su mano y la arrastro fuera del círculo. Los demás siguen jugando mientras nosotras nos alejamos. Echo un último vistazo al corro y veo que mi hermana me hace un gesto con el pulgar. Le devuelvo el gesto y luego le hago otro como diciendo que la voy a vigilar. Ella se ríe y tira de nuevo la botella.
Karma y yo llegamos a donde está estacionado mi coche a trompicones. Las manos rápidas y los besos urgentes de Karma no me dejan actuar coherentemente. Ni siquiera acierto a abrir el coche y eso que sólo tengo que pulsar un botón de la llave.
Llegamos a su casa en poco tiempo y dejo el coche en su garaje. Subimos a su cuarto desde ahí, teniendo que superar muchos tramos de escalones. A cada peldaño nos paramos para besarnos y tocarnos. Nuestros gemidos y jadeos denotan la necesidad que tenemos cada una de estar juntas por fin. Karma cierra la puerta de su cuarto y me empuja contra ella para atacar directamente mi cuello. Aprovecho para bajar la cremallera de su vestido. Ambas nos deshacemos de los tacones que quedan diseminados por el suelo de la habitación de la castaña. Ella hunde sus dedos en mi pelo y me atrae hacia ella para besarme con pasión. Bajo su vestido y ella lo retira con una grácil patadita. Cuando rompemos nuestro contacto, saca mi vestido por mi cabeza y lo lanza lejos. Volvemos a besarnos y luego se separa para contemplar mi cuerpo totalmente extasiada.
—Aunque estabas irresistible con el vestido, te prefiero mil veces sin él —dice pasando las yemas de sus dedos por mi pecho, rozando la lencería que llevo puesta.
Me acerco a sus labios para atraparlos con los míos y llevo sus manos a mi pecho. Ella lo masajea por encima del sujetador suavemente, noto como mis pezones empiezan a endurecerse. Coloco mis manos en su trasero y la aúpo hasta que queda abrazada a mi cintura con sus piernas. La llevo en volandas hasta la cama y la deposito sobre el colchón. Me tiro sobre ella, a horcajadas sobre su vientre y me agacho para besar el nacimiento de su cuello.
La castaña acaricia mi espalda arriba y abajo, sus dedos se cuelan dentro de mi ropa interior. Al poco tiempo ya no tengo puesta la parte de arriba del conjunto. Ella coge mis pechos y juega con mis pezones usando sus pulgares. Gimo y suelto una risita por las cosquillas que me produce. Karma se ríe también y vuelve a besarme con ternura. Con otro rápido movimiento me deshago también de su sujetador. Bajo desde su boca hasta sus pechos dejando un reguero de besos y mordiscos por su piel y atrapo uno de sus pezones entre mis dientes. Lo muerdo, lo chupo, lo lamo hasta que se pone erecto y lo mismo hago con el otro. Karma gime y jadea bajo mi cuerpo, el suyo propio empieza a revolverse de placer. Bajo una mano hasta su braguita y toco su centro por encima de la tela. Noto su humedad invadiéndola por completo. Me incorporo y nos libero de toda la ropa interior que aún cubre nuestros cuerpos. Me muevo sobre ella y poso mi mano sobre su sexo y la toco. Hago círculos con la punta de mis dedos sobre su clítoris, lo pellizco suavemente y muevo la mano arriba y abajo incrementando la velocidad con el tiempo. Karma me mira con los ojos abiertos, pero los cierra de vez en cuando, justo cuando otra descarga de placer recorre su cuerpo. Boquea, gime más fuerte y jadea.
—S-Sigue… p-por favor… —dice entre suspiros—. No pares...
Aparto varios mechones de pelo que se han pegado a su frente gracias al sudor que perla su frente y posiciono una de mis piernas entre las suyas de tal forma que ambos centros están en contacto con la piel de la otra.
Introduzco un dedo en la vagina de Karma y ella contiene un grito. Introduzco otro más y ella abre mucho la boca haciendo su cuello hacia atrás. La contemplo extasiada mientras aumento el ritmo de los embates de mi mano. Profundizo los movimientos con la ayuda de mi muslo, empujando mi mano con él. La cara de Karma lo dice todo, si sigo así llegará al orgasmo sin problemas. Una de sus manos se escabulle y llega hasta mi sexo. La castaña copia mis movimientos, primero empieza a masajear y finalmente acaba introduciendo también sus dedos en mi interior. Ambas nos movemos sincronizadas sobre la cama, las sábanas se enredan en nuestras piernas y la colcha acaba deslizándose hasta caer sobre el suelo.
—Amy… —dice respirando entrecortadamente—. Me voy a correr.
Los espasmos cada vez son más fuertes y se retuerce incontroladamente. Pasa una de sus piernas por mi cintura y me aprieta más aún contra ella. Empiezo a notar también los temblores y las sacudidas de placer.
—Espera, espera… Ve más deprisa —le ordeno.
Hace lo que le digo y aumenta la velocidad de sus movimientos. Mi pelvis se mueve al contrario que su mano y siento el calor y la electricidad del esperado clímax.
—J-Joder, Amy… —dice ella cerrando los ojos con fuerza—. No aguanto más, ¡me voy a correr ya! —dice entre jadeos, sus palabras hacen que me caliente más.
Karma llega al orgasmo envolviéndome en gritos y sacudidas de puro placer. No cesa sus movimientos y al poco tiempo llego yo también tras ella. Saco mi mano de su interior y acaricio sus muslos y su trasero, atrapo sus labios entre los míos y meto la lengua hasta el fondo abarcando toda su boca. Nuestras bocas batallan entre sí, nuestras lenguas se enredan y nuestros labios dejan su impronta sobre los de la otra. Karma atrapa mi labio inferior entre sus dientes y lo muerde y lo estira un poco. Suelto un gritito agudo de dolor y ella se ríe suavemente. Libera mi labio y pega su frente contra la mía. Me besa con más tranquilidad, con pausa pero intensamente, mientras acaricia mi mejilla.
—Ha sido genial, Amy —dice poniéndose sobre su costado y sonriendo ampliamente.
—Ya lo creo… —digo cogiendo aire para luego expulsarlo con fuerza.
Yo me pongo boca abajo y giro mi cabeza para poder mirarla. Mientras recuperamos el aliento, pasa su mano por mi espalda, recorre cada curva delicadamente con la punta de sus dedos. Juega con mi pelo y con los dedos de mi mano, que descansa sobre una almohada.
—Ha sido delicioso, mágico… —dice y le dedico una gran sonrisa mientras enrojezco—. No sabía que hacerlo con una chica podría hacerme disfrutar tanto —dice ella pensativa.
—Yo tampoco.
—¿Cómo? —dice ella sin entender.
—Esta ha sido mi primera vez —digo sonrojándome aún más.
—No lo parecía —dice ella sorprendida.
—Pues es la verdad —digo riéndome—. Me he guiado por instinto y por tus reacciones. De todas formas gracias, viene muy bien para mi ego. Y tú tampoco has estado nada mal, por cierto.
—Aprendo rápido —dice besándose a sí misma—. Gracias...—dice poniéndose más seria.
—¿Gracias por qué?
—Por esperar por mí, me hace muy feliz haber sido tu primera vez —dice apretando mi mano con fuerza.
Asiento con mi cabeza y me acerco a ella para besarla tiernamente. El sabor dulce de sus labios se ha vuelto imprescindible para mí
—De alguna manera, esta ha sido una "primera vez" para ambas... —digo sonriendo.
—Tienes razón —dice ella con una carcajada.
Ambas nos reímos y nos volvemos a besar. Se separa y me mira a los ojos unos minutos sin decir nada mientras me toca y pasa su mano por las zonas más sensibles de mi cuerpo.
—¿Te apetece… otra ronda? —dice tentativa.
—Estaba esperando que me lo pidieras —digo con sensualidad.
Me siento sobre la cama con las piernas cruzadas e indico a Karma que se ponga sobre mí. Se pega a mi cuerpo, abrazada con sus piernas a mi torso y con sus manos sujetando mi cabeza. Alzo mi mirada hacia ella y nos besamos apasionadamente. Mueve su pelvis contra mí y baja su mano hasta mi clítoris. Enseguida la humedad se hace de nuevo presente. Sin dejar de besarnos, introduzco mis dedos nuevamente en su interior, está tan mojada que puedo penetrarla con mis dedos sin problemas. Ella sube y baja en su posición, incrementando el ritmo poco a poco. Yo introduzco otro dedo más y me muevo dentro de ella a la vez que ella hace lo propio y al contrario. Su vagina se contrae apretando con fuerza mis empapados dedos y ella gime y jadea contra mi boca. La castaña pasa sus brazos sobre mis hombros, agarrándose a mi cabeza desde atrás. Mi cara queda cerca de sus pechos y aprovecho las subidas y bajadas de la chica para besarlos y morderlos. Al poco tiempo, Karma estalla en un sonoro orgasmo. Sonrío satisfecha y la beso con cariño. Era mi primera vez, la primera vez que hacía el amor con alguien y no podría haber sido más perfecto. Acaricio el tembloroso cuerpo de mi amor y nos fundimos en un abrazo cargado de sentimientos.
¡Holitas! Espero que os haya gustado la primera vez de Amy con Karma (y viceversa). He intentado plasmarlo lo mejor posible, siento si no es de vuestro agrado :$
¿Habéis visto las promos para la segunda temporada? *.* ¿¡NO!? ¿A qué estáis esperando? Id a verlas a youtube, ¡carajo!
(Un minuto de silencio por lo increíblemente sexy que se ve Amy al comienzo del trailer *suspiro*)
-Anyway7: es que lo hice así intencionadamente; primero un capítulo para ver una especie de transición y ya el siguiente es un ataque frontal. Desde la vanguardia jajajaja por eso no las junté mucho, para que se crease cierta tensión sexual. Para que despertase en ellas esa necesitada tan grande que tienen la una de la otra. Besotes :)
-pkn150: siiii al fin juntas :) gracias, me alegro mucho que te guste la historia pero todo tiene un final jaja no creo que escriba algo más en un futuro cercano, tengo un año movidito por delante. Me encantan las historias faberry, es mi OTP por excelencia aunque ni por asomo sea canon jajajaja lo mismo me ocurre con swanqueen :$
-BesosKarmicos: bienvenida nueva lectora! *choca esos cinco!* jajajajaja muchas gracias por tu amor jajajaj y te diré que es normal empezar a experimentar cierta bipolaridad cuando a Karma se refiere ;) Bueno, espero que te guste este capítulo y que satisfaga tu necesidad :) Besos y abrazos para ti también!
-JackyLen: sé que faltó Karmy, lo sé, lo sé... fue adrede :) sorry jeje
¡Muchas gracias por los reviews, favs, follows...! Sois la caña :3
¡Besotes Kármicos!
#VivaKarmy
HelloMrsGolighlty.
