Capítulo 23: A tu lado
Karma:
Abro los ojos poco a poco, pestañeando varias veces hasta que mis pupilas se adaptan a la luz que se adentra en mi habitación a través de la ligera tela de las cortinas que cubren las ventanas. Respiro hondo y dirijo mi mirada a la claridad, veo las siluetas de los árboles y de los tejados de las casas del vecindario y pájaros revoloteando alegremente. Deben de ser las once o doce de la mañana. Pienso en el sueño tan maravilloso que he tenido anoche. Las manos de Amy sobre mi cuerpo, sus labios suaves y dulces besando los míos, su tierna mirada conectando con mis ojos… Tan mágico y tan real. Puedo sentirlo todo aún, la huella del paso de la rubia sobre mí... gentil y delicada, atenta y apasionada. Giro mi cabeza y compruebo que, en efecto, ella está ahí. A mi lado, descansando plácidamente de costado sobre la cama con su cuerpo envuelto en las sábanas y mechones de su cabello revuelto cayendo por sus mejillas.
Paso su pelo por detrás de su oreja con sumo cuidado de no despertarla y acaricio suavemente la tersa piel de sus mejillas. La luz incide sobre su rostro iluminándolo y llego a la conclusión de que nunca antes había contemplado nada tan bello. Su respiración es lenta y calmada, aún duerme sumida en un profundo y agradable sueño a juzgar por una apacible sonrisa delatada por las comisuras de sus labios.
Alargo mi mano hasta rozar su piel y sentir la tibieza de su cuerpo. Me acurruco a su lado y la miro largamente, sin darme cuenta de que todo este rato he estado sonriendo como una tonta mientras la miraba. Me acerco, sin poder evitarlo, a sus labios y le robo un beso. Ella frunce un poco el gesto y gime, aún en sueños, y poco después parpadea débilmente hasta abrir del todo sus ojos.
—Buenos días —dice ella bostezando y estirándose cual largar es.
—Buenos días, cielo —digo yo acariciando con los dedos su mejilla.
Ella se recrea en el contacto y cierra sus ojos, siempre sonriendo. Alarga su mano hasta la mía, entrelazando sus dedos con los míos, después deposita un beso en ella.
—Me gusta cómo suena eso —dice ella aún con los ojos cerrados.
—¿El qué, cielo? —digo haciéndome la sueca.
Ella se ríe y me besa, esta vez en los labios.
—¿Cuánto tiempo llevas despierta mirándome?
—No mucho, unos quince minutos quizás… —digo pensativa—. Los quince mejores minutos de mi vida.
—¿Mejor incluso que lo de anoche? —dice ella fingiendo estar ofendida.
—Lo de anoche nada puede superarlo —replico con sinceridad—. Pero despertar junto a ti y poder contemplar tu rostro mientras dormías… no tiene precio.
La rubia se pega más a mí y pasa su brazo por mi cintura, abrazándome, a la vez que con la mano libre sujeta mi barbilla y alzándola para poder besarme larga y apasionadamente. Un beso lleno de sentimientos. Lleno de amor.
—Te quiero, Karma —dice ella susurrándome a los labios.
—Yo también te quiero, Amy.
Las dos nos quedamos abrazadas un rato más, perdiendo totalmente la noción del tiempo.
Amy:
—Karma —susurro.
—¿Sí? —dice ella abstraída.
—No es que quiera separarme de ti en este preciso momento pero, si no como algo pronto me va a dar algo —digo notando como mis tripas rugen de nuevo.
La castaña abre los ojos de par en par y alarga la mano hasta la mesilla de noche para coger su teléfono móvil. Miro la hora en la pantalla; pasa de la una de la tarde. Se deshace suavemente de mi abrazo y se incorpora hasta quedarse sentada sobre el colchón. La sábana se desliza por su torso hasta quedar sobre su cintura y la visión de sus pechos desnudos hace que el rubor cubra inmediatamente mi cara, olvidando completamente las ganas de comer iniciales que tenía. Consigo contener un gemido de pura excitación y respiro hondo hasta calmar mi interior. Ella sin advertir ni un ápice de lo que me pasa, se levanta y salta de la cama. Ahora puedo ver su maravilloso cuerpo en todo su esplendor. Totalmente desnudo. El oxígeno se ve, por unos segundos, incapaz de entrar en mi sistema ya que tengo la respiración totalmente contenida, casi congelada. Me tapo con la sábana hasta las cejas y dejo escapar un largo suspiro. Siento la presión de su cuerpo contra el mío y su mano bajando la sábana mis hombros. Acto seguido, me besa en la frente y luego tira de mis brazos hasta dejarme sentada sobre el firme colchón.
—¡Vamos! —exclama con los ojos brillantes— Se me ha ocurrido un plan increíble. ¿Te apuntas?
—Claro —digo mordiéndome el labio inferior.
—Pues venga —dice ella dirigiéndose a su cuarto de baño dejándome la vista perfecta de su espalda, su trasero y sus piernas—. ¡Muévete! —dice riéndose y haciendo un gesto en alto con la mano.
—No me dejes con esta calentura… —digo bajito, pero ella me escucha y se voltea hasta encararme.
—Pues entra conmigo en la ducha —dice sensualmente.
No me lo pienso dos veces y salgo de la cama en menos de lo que dura un parpadeo. Agarro a la morena y la beso con hambre, nos reímos y, a trompicones, conseguimos entrar en la ducha.
—¿Cuál es el plan? —digo impaciente.
—Primero, tendremos que llegar a tu casa para que te cambies —dice Karma mirándome de arriba abajo.
Como pasé la noche en casa de la castaña llevo puesto el vestido de anoche, lo propio sería ponerme algo más cómodo para lo que sea que tiene pensado Karma.
—Deja de mirarme por el rabillo del ojo y pon todos tus sentidos en la carretera —dice ella mientras baja la visera del coche para mirarse al espejo y aplicarse un poco de labial.
Miro embobada cómo pasa la barra de labios por la suave piel de los suyos dejando un rastro de pintura con un rubor natural que intensifica el tono propio de los de Karma. A continuación, saca un lipgloss transparente y con olor a frambuesas y cubre sus labios hasta dejarlos más brillantes. Se quita el exceso de las comisuras y luego abate la visera con un golpe seco.
—Amy, nos la vamos a pegar. Va en serio —dice ella mirándome acusadoramente con los brazos cruzados sobre su pecho.
Agarro el volante con más fuerzas mientras resoplo indignada.
—Vamos a paso de tortuga, esto es un barrio residencial —digo riéndome.
—Me da igual. Hay que ser precavida —dice ella para acto seguido recostarse sobre el asiento y colocando una de sus manos sobre mi muslo derecho.
Me sonrojo ante el contacto y mi cuerpo se relaja automáticamente. Diez minutos más tarde estamos ya entrando por la puerta de mi casa.
No se oye ni un solo ruido teniendo en cuenta la hora que es. El salón y el pasillo están a oscuras, no hay aparatos electrónicos encendidos y no hay nadie pululando alrededor de la isla de la cocina como suele ser habitual a la hora de almorzar.
—Hola, ¿hay alguien en casa? —pregunto a viva voz sin obtener respuesta.
—Quizás hayan salido a comer por fuera, Amy. Hace un día muy bueno —dice Karma acariciando mi mano de manera tranquilizadora.
—Puede que tengas razón —digo pensativa—, pero me habrían avisado…
—No te preocupes, ahora los llamamos para que te quedes tranquila. Subamos a tu cuarto para que te cambies.
De repente un ruido ensordecedor se hace eco en el ambiente. Parece como si revolvieran trastos en un desván abandonado. Subimos el tramo de escaleras sin hacer ruido hasta el segundo piso y nos detenemos frente al cuarto de Lauren. Tiene la puerta algo entreabierta y las sombras se cuelan por debajo de ella. Los ruidos no cesan.
—Joder, Karma… —digo con el corazón latiendo fuerte— ¿Y si ha entrado alguien a robar?
—Amy, déjate de tonterías. ¡Me asustas! —dice la chica encogiéndose a mi lado.
Pongo mi mano sobre la madera y empujo suavemente sin que rechinen las bisagras. Karma me tira del brazo para que lo deje, pero no le hago caso. Abro la puerta y asomo mi cabeza para sacarla inmediatamente.
—¿Qué pasa?, ¿qué has visto? —dice una muy asustada Karma.
—No preguntes lo que no quieres saber… —digo conteniendo una carcajada y tirando de Karma hasta mi cuarto.
Entramos y nos encierro de un portazo. Desde dentro se oyen los pasos, amortiguados por la moqueta, de alguien que viene corriendo hacia aquí.
—¡Amy! —se oye la voz de Lauren y unos porrazos en la puerta— ¡Abre de una vez!
—Oh dios mío, Amy… —dice Karma llevándose ambas manos a la boca—. No me digas que…
—¡Voy a derrumbarla como no me abras ya! —dice furiosa la rubia.
—Está bien, está bien —digo gritando para que me oiga—. ¡Ya voy!
Voy hacia la puerta y quito el fechillo dejando entrar a una Lauren histérica y cubierta por su edredón a mi habitación.
—¿Es que no sabes llamar a la puerta? —dice roja como un tomate. Su voz tiembla ligeramente.
—¡Estaba entreabierta! —digo intentando disculparme— ¡Creía que alguien había entrado a robar!
—¿¡Por qué carajo ibas a creer eso!? —dice ella exasperada— De todas formas, ¿no sabes anunciar que ya estás en casa?
—¡Lo hice!, ¡Te lo juro! —digo gesticulando ampliamente con las manos—. ¿A que sí, Karma? Díselo, anda —digo implorando ayuda a la castaña, quién sonreía divertida ante la situación.
—Es cierto, Lauren —dice ella y yo respiro aliviada.
La rubia rueda sus ojos y palmea con el pie el suelo sin parar. Luego se lleva una de sus manos a la cara para colocar índice y pulgar sobre sus párpados para masajearlos suavemente.
—Yo no tengo la culpa de que seas tan escandalosa… —digo sin poder contenerme y recordando lo que acababa de presenciar— ¡Imagínate si te descubren nuestros padres en vez de yo! —digo entre carcajadas.
—¡Amy! —dice ella estallando de nuevo— ¡Esta te la cargas!
Lauren se ajusta el edredón como puede al cuerpo y carga contra mía con fuerza. Ambas caemos sobre mi cama y ella se pone a horcajadas sobre mí para atacarme a cosquillas.
—¡Para, para! —digo entre risas—. Tregua, por favor, ¡tregua!
—No, ¡ni hablar! —dice ella sin parar de hacerme reír—. Esto es por la vergüenza que me has hecho pasar, a ver si aprendes —dice riéndose ella también.
—K-Karma, ¡socorro! —digo sin poder respirar— ¡Ayúdame!
—Lo siento, cariño. Estoy ocupada —dice la castaña que tenía el móvil en la mano y nos sacaba fotos.
—Ni se te ocurra, Karma —dice la rubia parándose en seco, yo aprovecho ese descuido para someter a mi hermana a la peor de las torturas chinas.
Justo cuando las lágrimas de risa estaban a punto de brotar de los ojos de Lauren un azorado Oliver entra por la puerta, con camisa y calzoncillos, nos saluda tímido y coge en volandas a la rubia que no para de patalear y maldecirnos a mí y a Karma.
—Lo siento, chicas —dice Oliver ajustándose el puente de las gafas con un dedo—. Buenos días, por cierto. Nos vemos —dice el chico para finalmente salir por la puerta y entrar en el cuarto de Lauren cerrándolo con llave.
Miro a Karma sin decir ni una palabra y ambas comenzamos a reírnos muy fuerte.
—Lo que acaba de pasar… —dice ella recuperando el aliento.
—… no tiene precio —digo yo acabando la frase y secándome las lágrimas.
Ambas nos recuperamos poco a poco y nos dejamos caer sobre mi cama.
—Venga, prepárate que tenemos que irnos —dice Karma rompiendo el silencio.
—¿No me vas a decir a dónde me llevas? —digo haciendo un puchero.
—No, ponte algo cómodo y fresquito. Y rápido, por favor —me urge.
Me cambio enseguida y en menos de veinte minutos ya bajando las escaleras para coger el coche de nuevo.
—Espera, falta algo —digo antes de cerrar la puerta a mi espalda—. ¡Adiós, Lauren!, ¡Nos vamos! —digo gritando con todas mis fuerzas.
Escucho una maldición más por parte de la rubia y Karma tira de mí hacia el coche.
—Conduzco yo esta vez —dice la castaña apresurándose hacia el asiento del conductor.
—Está bien —digo acercándome a ella y dándole un pico.
Ambas montamos en mi coche y la castaña arranca. El motor ronronea suavemente y nos ponemos en marcha.
Karma:
Aparco y me dirijo a abrirle la puerta a Amy. Le ofrezco mi mano para ayudarla a salir y ella me lo agradece con un tierno beso en la mejilla. Voy hacia el portabultos y saco una cesta del interior.
—¿Y eso? —dice Amy sorprendida.
—Lo preparé en casa antes de salir —digo cerrando el coche—. ¿Sabes ya qué vamos a hacer?
—¿Me has traído de picnic? —dice ella toda ilusionada, dando palmas como una niña pequeña.
—¡Sí! —digo yo sonriendo—. Muy inteligente —digo pellizcando su mejilla como lo haría una abuela orgullosa.
—¡Me encantan los picnics!
—Lo sé, por eso he pensado que sería una buena idea para una primera cita fantástica —digo mirándola a los ojos—. ¿No crees?
Los ojos de Amy se empañan rápidamente y ella acierta a asentir con su cabeza con mucho énfasis. Coge la mano que tengo libre y la aprieta mostrándome su agradecimiento. Entrelazo mis dedos con los suyos y la conduzco hasta un claro en medio de aquél parque natural con mucha flora salvaje y un lago natural espléndido.
Extiendo el típico mantel de cuadros sobre la hierba y coloco encima la cesta. Saco el picoteo que preparé en un momento en mi casa y también la bebida. Le tiendo un vaso lleno de zumo a Amy y ésta lo acepta de buen grado. Mira a todos los lados extasiada. Sus ojos, abiertos como platos, apenas pestañean. Parece que está flotando sobre una nube o algo parecido. Toma un sorbo del líquido y gira su cabeza para posar su mirada en mí. Sonríe ampliamente.
—Me encanta, es un plan perfecto. ¡Muchas gracias! —dice emocionada.
—No hay de qué —digo devolviéndole una cálida sonrisa—. Pensé que cómo todo ha sido muy caótico entre nosotras últimamente y que, prácticamente, estábamos empezando por el final —digo ruborizada, rememorando el cuerpo de Amy sobre el mío— ya era hora de hacer algo más convencional —digo haciendo comillas en el aire.
—Entonces esto es una cita, cita… ¿no?
—Ya te lo dije antes —digo acercándome más a ella.
—Esto es un sueño hecho realidad… —dice ella alzando la mirada al cielo—. No me pellizques, no quiero despertar.
Hago todo lo contrario y ella suelta un grito agudo de dolor. Yo la miro con una sonrisa inocente.
—Sal conmigo, Amy —digo de pronto.
Ella se atraganta con el líquido y me mira ojiplática.
—¿Quieres decir que…? —titubea.
—Quiero que seamos algo más que amigas. Sin fingir nada, sin engaños. Quiero que seas mía y yo quiero ser tuya. ¿Qué me dices? —digo sujetando sus manos entre las mías.
—¡Sí!, ¡sí! —dice ella alegre— ¡Claro que sí! —se abalanza sobre mí y comienza a besarme por toda la cara hasta finalizar en mis labios.
Nos besamos profundamente durante lo que pareció una eternidad. El tiempo cobraba un nuevo sentido cada vez que nuestros labios se fusionaban.
—Somos... Somos novias —dice Amy llorando de felicidad.
Yo asiento suavemente y vuelvo a besarla, pasando mis manos por su nuca y atrayéndola más hacia mí. Sus lágrimas caían y rebotaban sobre mis mejillas.
—Te quiero —dice la rubia con los sentimientos a flor de piel—. Te quiero muchísimo, Karma. Más que a nada en el mundo.
—Yo también te quiero. Tanto que no sé cómo he podido estar tanto tiempo sin haberme dado cuenta.
La rubia acaricia suavemente mi cara y atrapa mis labios en un beso tierno y largo. Quisiera quedarme así por siempre jamás. Está besándome y ya necesito más, está a mi lado y ya la añoro. La quiero con locura.
—Te quiero con locura —digo en voz alta.
Y escucharme decirlo de viva voz hizo que todo mi ser fuera recorrido por una descarga que puso mi vello de punta. Un agradable escalofrío que envolvió mi cuerpo de vitalidad y energía, revitalizándolo con todo lo que sentía por Amy. Por mi Amy.
¡Buenas! Este es un capítulo más cortito que los anteriores, así que lo siento. Con total seguridad puedo decir que quedan dos capítulos para acabar (capítulo + epílogo, probablemente) y el siguiente a este será más largo.
-Nany Fabray-Berry: amy se ve genial en las promos, sencillamente me encanta jajaja Faberry y Swanqueen también están entre mis favoritas (Oh! Regina 3) Calzona también me gusta, es un clásico ya. Luego están Brittana, Emison, Bubbline, etc... el fandom es tan grande y hay tantas parejas, tanto verdaderas como inventadas como potenciales... yo lo shippeo todo ;) Saludos para ti también :)
-Anyway7: ¡muchas gracias! ^^ no podía dejar a Soleil como la típica despechada, siempre la escribí como uan persona muy cabal y aunque no suelen darse este tipo de comportamientos tampoco son inexistentes. Lauren tiene tela, es una disfrutona XD (como todos). Bueno, me alegra que te haya gustado a pesar de que Karma ya se había acostado con Liam antes (sorry, my bad). Besos!
-Diana-bcn: jajajajaj todo lo bueno tiene un final, es lo que hay. Me gustaría seguir alargándolo, pero prefiero acabarlo ya porque no voy a tener tanto tiempo para actualizar el fic. Yo estoy totalmente de acuerdo con avisar a los guionistas, si alguien tiene su número que sea bueno-a y les haga una llamadita ;)
-BesosKarmicos: Hey! qué pasó? jajajaja a mí también me gusta muuucho más la segunda ronda ;) Karmy yuju! YEAH! *puke rainbows* ¿Sabes? Yo también le haría hijos a Amy si me viene así por la vida. Chicas que usáis beanies, ¡GRACIAS! y las que no, desde aquí hago un llamamiento para que empecéis a usarlos :_) Besos y abrazos!
Bueno, ¡nos vemos! Disfrutad del estreno de la nueva temporada, decidme por aquí vuestras impresiones a ver si todas nos volvemos tan locas como buenas fangirls que somos.
¡Besotes Kármicos!
#VivaKarmy
HelloMrsGolighlty.
