Epílogo
6 años después. Presente.
Amy
La suave melodía tocada por el cuarteto de cuerda acompañada de las armoniosas voces del coro inundaba el ambiente y lo teñían con un aura mágica. La emoción que me embarga empieza a hacer efecto en mis sentidos y de pronto soy un amasijo de nervios, taquicardia, rodillas temblorosas y suave sudor perfumado. Mi madre nota mi comportamiento y me hace señas indicándome que me calme.
—Tranquila, tranquila… —oigo que me susurra mientras sonríe dulcemente.
Inspiro profundamente y expulso en una gran bocanada de aire todos estos sentimientos para luego volver a recuperarlos casi instantáneamente. De pronto, el volumen de la música baja considerablemente. Sé lo que significa. Me vuelvo y la veo. Allí está, tan hermosa como siempre o incluso más. Mis mejillas se tiñen inmediatamente de rojo y una lágrima resbala sobre ella dejando a su paso una agradable sensación de frescor. Camina hacia mí despacito, todas las miradas se concentran en ella hasta que llega a mi lado. Le tiendo una mano y la ayudo a colocarse junto a mí. Intento decirle lo guapa que está, lo feliz que me hace y cuánto la quiero pero es tan potente el caudal de emociones que recorre mi ser que solo soy capaz de balbucir unas pocas palabras inconexas en un tono tan bajito que es prácticamente inaudible.
—Lo sé —me dice ella sonriendo mientras acaricia suavemente mi mejilla con el dorso de su mano a la vez que me enjuga las lágrimas—. Lo sé —repite también visiblemente emocionada.
2 años antes
Karma
Es viernes. Llevo en el estudio trabajando desde las ocho de la mañana y ya pasan de las cinco de la tarde. Ni siquiera he tenido tiempo de salir a comer decentemente, unas botellas de agua mineral y bocadillos varios han sido mi sustento durante todo el día. Miro el reloj de pared que está colgado en el estudio y me da la sensación de que las manecillas empiezan a moverse más rápidamente. Me quito los cascos y dejo la guitarra en su soporte. El técnico de sonido me mira con un gran interrogante en su cara.
—Lo siento, Bill. Me tengo que marchar. Seguiremos con la grabación el próximo lunes.
—Pero, ¡Karma…! —comienza a protestar el chico.
—Tranquilo, ya hablé con la discográfica. Vamos bien de tiempo y me han dicho que puedo descansar este fin de semana. Es importante para mí —digo sonrojándome a la vez que en mi mente se aparece la imagen de mi novia—. Además, tú también tendrás días libre —digo con mi voz más persuasiva.
—Me has convencido… —contesta mi compañero, pero antes de que siga yo ya estoy saliendo del estudio de grabación como un obús.
Desde que empecé la grabación de mi primer álbum apenas tengo tiempo libre que pueda aprovechar con Amy, ambas estamos muy ocupadas ahora mismo. Aparte de ir a la discográfica, doy clases de teoría musical y composición en Berklee para ahorrar algo de dinero mientras tanto. Curiosamente Amy también acabó impartiendo clases en su universidad nada más acabar la carrera y hacer un doctorado. Tiene una mente brillante para la literatura, así que consiguió graduarse antes de tiempo y ahora es de las profesoras más jóvenes de la facultad de letras de Harvard. Hemos tenido bastante suerte, la verdad. Pero el trabajo duro siempre acaba siendo recompensado. Entro en el pequeño pero coqueto piso en el que llevamos instaladas desde hace tres años y me dirijo corriendo a nuestra habitación para hacer la maleta. Enciendo mi teléfono móvil y veo varias llamadas perdidas de Amy y un aviso de mensaje de voz.
"Karma, mi amor, —la voz ligeramente modificada de mi novia suena a través del altavoz del aparato— me es imposible pasar por casa a recogerte. Tengo mucho trabajo aquí en la universidad. Nos vemos directamente en el hotel, ¿vale? Espero que me perdones no estar a tu lado ahora mismo. Te quiero muchísimo y… ¡conduce con cuidado!"
Desconecto el buzón de voz y mando un mensaje a la rubia diciéndole que no se preocupe y que he recibido su mensaje. Resignada a no ver a mi novia hasta la noche, me meto en la ducha.
Amy
El mensaje de Karma entra y, aliviada, suspiro.
—¿Ya sabes algo de la castaña? —me dice Lauren.
—Sí, ya ha escuchado mi mensaje —digo dándole un sorbo a mi café—. Me siento un poco mal mintiéndole —digo sintiéndome culpable y echándola terriblemente de menos.
—Tranquila, hermanita. No te ha quedado más remedio, es solo una mentirijilla piadosa —dice ella guiñándome un ojo—. Bueno, ¿qué? —me mira interrogante— Ya es la hora, ¿no?
Miro mi reloj de pulsera y asiento con la cabeza. Me bebo de un sorbo el resto del café y me levanto para dirigirme hacia la joyería que está justo al lado. Mi hermana me sigue de cerca y se engancha a mi brazo apretándose contra mí para calmarme.
Ambas entramos y nos acercamos al mostrador donde una señora mayor de gesto afable nos recibe con una gran sonrisa.
—Ah, señoritas… ¿en qué puedo ayudarlas? —dice la dueña de la joyería.
—Busco un anillo de compromiso —digo esperando no escandalizar a la amable señora y con el corazón dando botes de pura emoción.
La anciana me mira por encima de sus lentes. Sus pequeños y sabios ojos azules me escrutan y acaba regalándome una gran sonrisa de complicidad.
—¿Tiene alguna idea de qué es lo que quiere? —me dice la mujer.
Miro a Lauren y ambas nos encogemos de hombros. Había decidido dar este paso repentinamente, salí antes de la universidad y fui a ver a mi hermana que se estaba quedando unos días en la ciudad con su novio Oliver. Le comenté mi plan y accedió a acompañarme a elegir un anillo con el que espero sorprender esta noche a Karma.
—La verdad es que no —digo bajando la mirada.
—Bueno, pues cuénteme un poco sobre su novia. Seguro que podemos encontrar algo entre las tres que se ajuste perfectamente a ella —dice la anciana.
Mi cara de estupor debió decirlo todo porque la señora comenzó a reírse a carcajadas casi inmediatamente.
—No esté tan sorprendida, no vienen muchas chicas a comprar anillos de compromiso a mi tienda. Y cuando lo hacen normalmente no es para casarse con el hombre de su vida, si no con la mujer de su vida —dice guiñándome un ojo—. Soy vieja y puede que parezca anticuada, pero no se debe dejar llevar por esa impresión. ¿A que no, cariño? —pregunta en alto dirigiendo su vista a una puerta con un cartel que reza "Taller".
Otra mujer de la misma edad que la que nos atiende asoma la cabeza por la puerta, se quita las gafas de aumento y nos sonríe ampliamente.
—¿Lo ve? —dice la señora del mostrador— Y ahora, ¿cómo es ella? —dice volviendo su mirada pícara hacia nosotras.
Comienzo a relatarle una profunda y detallada descripción de Karma a la joyera. Lauren dice algo de vez en cuando, pero solo para lanzar alguna pullita y reírse de mí porque está muy ocupada probándose todo lo que la mujer deja sobre el mostrador. Tras mucho indagar y mirar piezas de alta joyería, acabo encontrando el anillo perfecto para mi novia. Es un solitario hecho de oro blanco con un diamante tan bien pulido que refleja la luz en todas las direcciones. Es de una construcción bastante simple, pero increíblemente bello.
Afortunadamente cogí uno de los anillos que usa Karma y pude comprobar que la medida es la misma. La señora coloca el anillo en un precioso estuchito y luego lo introduce en una bolsa muy elegante.
—Se nota que ama mucho a su novia. Espero de todo corazón que le diga que sí —me dice la mujer.
Su compañera sale del taller y se sacude las manos en el delantal que lleva puesto.
—Tranquila, cariño. Le dirá que sí. Estoy completamente segura. ¡Ánimo, chiquilla! Esto es pan comido—dice con entusiasmo, mientras le dirige una tierna mirada a la otra mujer.
—Mucha suerte, mi niña. Sé muy feliz.
Lauren y yo les damos las gracias y salimos de allí emocionadas.
—Esto ha sido muy flipante. Tengo que llamar a Oliver para contárselo —dice mi hermana.
Me río y me despido de Lauren para ir al hotel donde voy a encontrarme con Karma. Esta noche, durante la cena de nuestro quinto aniversario le pediré a mi novia que se case conmigo. Si dice que sí, me hará la mujer más feliz del mundo. Suspiro, me llevo la mano al corazón y entro en el coche con una sensación de lo más agradable en el cuerpo.
Nada más dejar las cosas preparadas en el cuarto, me doy una ducha y me visto. Decido esperar a Karma en la mesa que he reservado en el lujoso restaurante del mismo hotel en el que vamos a pasar este fin de semana. Descansar de la rutina y estar juntas celebrando nuestro aniversario va a ser el mejor regalo del mundo. Y, encima, voy a pedirle matrimonio. Solo de pensarlo un cosquilleo se instala en mi estómago. No sé si podré aguantarme toda la cena sin sacar el anillo. Tiene que ser perfecto. Va a ser perfecto porque va a estar ella conmigo. La mesa que he reservado está situada en un balcón del restaurante, estaremos completamente aisladas del resto del restaurante y eso le confiere un toque más íntimo, cosa que agradezco en el alma. Juego con la cajita de la sortija entre los dedos hasta que oigo los pasos de dos personas subiendo por las escaleras del balcón. Por supuesto, la guardo inmediatamente en el bolso que traigo conmigo.
—Por aquí, señorita Ashcroft. La están esperando… —dice el mismo camarero que me atendió nada más llegar.
Karma asoma por las suaves cortinas que cubren las puertas de cristal y su cara se ilumina nada más encontrarse con mi mirada. Me levanto y voy hacia ella con paso firme. Ella se pega a mí y me rodea el cuello son sus brazos. Me besa tierna y pausadamente.
—Ya estoy aquí —susurra.
—Menos mal, te he echado muchísimo de menos.
—Y yo a ti —dice ella dándome un pico en los labios.
La llevo hasta la mesa y separo su asiento para que se acomode.
—Muchas gracias, gentil señorita —dice con una suave risilla.
Me siento frente a ella y entrelazo sus dedos con los míos.
—Estás preciosa, Karma —lleva puesto un precioso vestido verde que realza sus rasgos.
—Tú también, mi amor. Ese vestido blanco que llevas te sienta de maravilla —me sonrojo y aprieto su mano.
Pedimos la comida y mientras tanto bebemos champán y hablamos sobre nuestro día.
—Hoy Billy casi me mata cuando supo que no íbamos a grabar este fin de semana.
—¡Por favor! A ese chico le gusta más su trabajo que a ti —digo riéndome.
—Pues la verdad es que parecía bastante contento cuando le dije que tenía dos días libres —dice la castaña.
—Ya decía yo —digo sirviéndonos otra copa—. Un atisbo de humanidad en su persona.
Karma se ríe de mi chiste y bebe de su copa.
—¿Y tú qué tal? —pregunta— La universidad te tiene esclavizada. Voy a tener que ponerme seria y hablar con el decano para que te deje ir a casa antes. ¿Por qué tienes que ser tan increíblemente inteligente? —dice dramática.
—Aparte de sexy—digo yo divertida.
— Aparte de sexy, claro —dice ella riendo.
—La verdad es que sí —digo más seria—, la universidad me absorbe mucho tiempo. Es lo único que detesto de mi trabajo, el no poder pasar más tiempo contigo. Me siento un poco culpable —digo bajando la mirada.
—Yo también he estado muy ocupada, ambas lo hemos estado —dice Karma conciliadora—. Entre las clases y la discográfica apenas tengo tiempo de respirar. Por eso estoy tan contenta de tener este tiempo para nosotras, es un alivio poder compartir más cosas contigo aparte de las noches en nuestra casa. Y no me malinterpretes, amanecer a tu lado es algo que agradezco todos los días —dice ella con una mirada cargada de amor.
—Es cierto, yo también me siento muy afortunada. Estos últimos meses han sido muy duros pero te aseguro que voy a compensarte por todo.
Karma me mira expectante y da un sorbo a su copa. El camarero nos interrumpe y nos sirve la comida. Tiene una pinta deliciosa y huele estupendamente.
Alzamos nuestras copas y brindamos.
—Feliz aniversario, cielo.
—Feliz aniversario, Amy, mi amor.
Comemos tranquilamente y cuando llega el postre me preparo para la pedida de mano. Me pongo un poco nerviosa y las palmas de mis manos empiezan a sudar. Karma nota mi estado y me acaricia suavemente.
—Cariño, ¿qué te pasa? —dice preocupada.
Noto mi cara ardiendo y mi respiración entrecortada.
—Karma, nos conocemos desde que somos muy pequeñas. Hemos sido amigas desde siempre y hemos vivido de todo juntas —hago una pausa y me aclaro la voz que empieza a perder fuerza de la emoción—. Hasta aquel día en el que nos besamos por primera vez en el instituto jamás me había dado cuenta de todo lo que sentía por ti y ahora me siento muy afortunada de poder compartir mi vida contigo y que mi amor por ti sea correspondido de la misma manera. De niñas siempre dijimos que estaríamos juntas para siempre, pero creo que ni tú ni yo nos imaginábamos que iba ser verdad y no como amigas, si no como pareja. Te amo muchísimo y no concibo una vida sin ti, es por eso que… —me levanto de la silla y me arrodillo a su lado. Las lágrimas empiezan a correr por las mejillas de la castaña—. Es por eso que, aquí y ahora, en nuestro quinto aniversario te pido que te cases conmigo y seas mi esposa.
Saco la cajita que contiene el anillo y abro la tapa para descubrir la hermosa joya.
—Karma Ashcroft, ¿quieres casarte conmigo? —formulo la archiconocida pregunta aguantándome las lágrimas.
—¡Sí! —dice inmediatamente— ¡Sí, sí quiero!
Pongo el anillo en su dedo anular de la mano izquierda y me levanto. Ella hace lo mismo y se tira a mis brazos. Su cuerpo tiembla y solloza de alegría. Me besa por toda la cara dejando un rastro leve de carmín que luego se afana en quitar con sus dedos entre risas y carcajadas. La beso con pasión mientras la cojo por la cintura y ella se deja hacer, más serena.
—Que sepas que me acabas de hacer la mujer más feliz del mundo —susurro en su oído.
—Pues ya somos dos. Te amo —dice besándome de nuevo.
Esa noche hicimos el amor como prometidas y todo adquirió un matiz diferente. Nos sentíamos pletóricas, cargadas de energía renovada y un amor profundo e intenso que habíamos cultivado con los años y que había sorteado muchos baches y retos hasta el día de hoy.
Presente
Amy
El juez se dirige a nosotras y pronuncia:
—¿Aceptas tú, Karma, a Amy Raudenfeld como tu legítima esposa en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte os separe?
—Sí, quiero —dice la castaña mirándome fijamente a los ojos.
—Y tú, Amy, ¿aceptas a Karma Ashcroft como tu legítima esposa en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte os separe?
—Sí, quiero —digo yo sin apartar la mirada de mi amor.
—Por el poder que me ha concedido el estado de Massachusetts yo os declaro mujer y mujer. Las novias pueden besarse.
Me acerco a mi ahora esposa y la beso como nunca. La sala estalla en vítores y en aplausos y la música comienza a sonar de nuevo. Recorremos el pasillo hasta salir del edificio y nuestros invitados dejan caer sobre nosotras una lluvia de pétalos de flores y arroz. Mi madre y la de Karma lloran, Lauren se enjuga una lágrima mientras Oliver la sostiene por la cintura. Soleil y Hayley aplauden y nos silban entusiasmadas. Todos nos abrazan, nos besan, nos felicitan y se hacen fotos con nosotras. Entre tanto lío, Karma se acerca a mí y me dice al oído.
—Definitivamente el blanco es tu color— me besa en la mejilla y se va arrastrada por algún conocido.
Yo me sonrojo y sonrío pletórica.
Muchos meses más tarde
Amy
—Cariño, ¡ya estoy en casa! —digo cerrando la puerta de una patada— ¡Y traigo la comida! —añado dejando los paquetes sobre la isla de la cocina.
Oigo unos pasos apresurados y Karma se abalanza sobre mí agarrándose a mi cuerpo con piernas y brazos.
—Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero… —repite sin cesar y besándome por todos lados.
—Pero, ¿y este entusiasmo? —digo boquiabierta.
Ella se baja y posa sus manos sobre mi cara para que la mire directamente a los ojos. Entonces lo supe.
—No me digas que… —digo empezando a sentir los ojos llorosos.
—Sí —dice ella asintiendo con fuerza—. Estoy embarazada.
—¿Vamos a ser mamás?
—¡Vamos a ser mamás! —grita ella eufórica.
La aúpo de nuevo y la beso. Y con ese beso le digo todo lo que siento por ella.
Fin
Bueno, he aquí el último capítulo del fic. Lo sé se ha hecho muchísimo de rogar, lo siento muchísimo. He estado muy ocupada y ahora, gracias a las vacaciones, es cuando he podido ponerme a escribir.
Lo prometido es deuda; Review time! con máximo retraso, lo sé :( pero bueno! algo es algo jeje
-Anyway7: de nada, gracias a ti por leerme y esperar todo este tiempo :) ¿Te imaginas que hayan tenido la inspiración de mi fic? Nahh, ¡tienen una legión de guionistas! jajajaja Creo que en la serie hubo giros bastante interesantes y la nueva novia de Amy, admito que me encanta. Pero Karma es Karma. Supongo que sobra decir que ya he visto la segunda temporada completa de Faking It jajajajaja pero sí, en su momento me impactó mucho el tráiler de la midseason y la temporada a rasgos generales me gustó bastante. A ver que nos depara la otra parte. Con respecto a otros fics, no creo que empiece otro aunque tengo varias ideas. Uno para faking it pero en plan AU (un sueño raro me dio la idea jajajaja) y otro sobre la webserie Carmilla. Si no la has visto, te la recomiendo. Muchas gracias de nuevo por tu apoyo y por todos tus comentarios! Miles de besos para ti! 3
-BesosKarmicos: hola! gracias por tus reviews como siempre, son bienvenidos! Tema beanies: me encantan, de veras. Pero desde que llevo el pelo corto admito que me quedan fatal T.T De todas formas, nunca he sido muy amiga de ponerme gorros aunque me encanten. No sufro tanto jajajajaja Tema Faking It: sí, he visto todos los capítulos hasta ahora y me han gustado bastante. Hubo cosas que no me esperaba para nada y otras un poco más obvias Tema Fic: no va a tener segunda parte, a lo mejor escribo otros pero eso se verá. Depende de si tengo tiempo para seguir escribiendo y poder actualizar más de seguido. Muchos besos para ti desde España! Ojalá me pudieras mandar dulce de leche, alfajores y humitas XDD es broma, ¡cuídate mucho, chica de los beanies!
-SrtaFillion: jajajajajaja me alegra mucho que te guste tanto el fic! se agradecen tus palabras :3 Espero que te guste el epílogo y no dejes de marear a tus amigas con lo de los besos, me hace sentir como que rompo barreras de espacio y tiempo jajajajajajaja Muchos besos kármicos para ti!
-Van: siento en el alma haberte hecho esperar no una, si no dos veces... soy lo peor :( Espero que me perdones y que disfrutes del final del fic. Gracias por leerme, muchos besos!
-Diana-bcn: espero que el final del fic no te decepcione y que haya cumplido un poco con tus expectativas, gracias por estar aquí comentando durante todo el tiempo que ha durado esta incursión por mi parte en el mundo del fanfic ;) Muchos besos!
-Anonimoswanqueen: hey! gracias por tus palabras :3 me alegro que te guste y que dejes tus impresiones por aquí jeje El momento Reagan-Karma estuvo bastante gracioso, ya empiezan a salir las chispas y espero grandes cosas de Karma. A ver qué sucede, solo queda esperar :) Un beso y gracias!
Bueno, de nuevo siento la tardanza y os doy las gracias por todo, por comentar, por hacer fav/follow y por acompañarme durante esta aventura tan increíble y divertida! Sois geniales! Espero que si vuelvo a escribir algo estéis ahí para darme ánimos y hacerme críticas, tanto buenas como malas, todas se agradecen :3
¡Besos Kármicos x 1000!
#VivaKarmy
HelloMrsGolightly.
