Pregunta 'no me acuerdo que numero es 'cx

¿Les esta gustando el fic? Digo, como ya no han dejado reviews, creí que se estaban aburriendo un poco u.u

Pero bueno, no importa cx

Sigan leyendo! Me esforcé mucho haciendo este capitulo (aunque no lo parezca) X.x

Dejen sus reviews (no es obligatorio) :a


Capitulo 20.

"Maratón 3 capítulos seguidos y largos 3/3".

Theo condujo hasta llegar a un restaurante italiano, ¿acaso me había leído la mente esta tarde? Salió del auto y me ayudo a bajar. Entramos tomados de la mano y nos asignaron una mesa reservada. Salimos al balcón con vista al mar. El lugar estaba decorado con linternas alrededor y había un precioso jardín a ambos lados del balcón. El ligar era simplemente increíble.

-Theo… no sé qué decir- dije apreciando cada detalle del lugar-. Es hermoso.

Volteé hacia él para verlo a los ojos, pero no estaba ahí. Sentí unas manos recorrer mi cintura y abrazarme.

-Traté de hacerlo lo más parecido a ti- dijo en mi oído haciendo que me estremeciera-. Pero creo que no tienes comparación con la cosa más hermosa del mundo. Así que no es lo suficientemente bonito para parecerse a ti. Nada lo es.

Me volteé para verlo a los ojos. Me miraba con una sonrisa totalmente inocente. Le tomé la cara con mis manos y le planté un dulce beso en los labios.

-No creo que esté tan bonita- dije. Aunque, viniendo las palabras de su boca, casi me hacia creérmelo.

-Lo eres, ojitos. Eres bonita. Ni siquiera el término "preciosa" te describe. Eres mucho más bonita que eso.

-Ya, mr. Cursilería-dije volviendo a plantar un corto beso de agradecimiento en su mejilla-. Sera mejor que nos sentemos y comamos. Tengo hambre.

Ambos reímos y nos sentamos.

-Linda velada, jóvenes- dijo el camarero. Era un señor de alrededor de 40 años-. Mi nombre es Richard, y seré su mesero esta noche. ¿Se les ofrece algo de tomar?

-Un poco de limonada- respondemos ambos al unísono.

-En un momento vuelvo. Con permiso.

Ambos le sonreímos y seguimos charlando tranquilamente.

-Entonces, Bond, ¿Por qué trataste de lucirte tanto?- dije admirando el lugar.

En primer lugar, era comida italiana, la cual no es de muy poco costo aquí en Los Ángeles. En segundo, la decoración del lugar me decía que ya había planeado esto desde hace mucho tiempo, como si solo hubiera estado esperando el momento adecuado para llevar el plan acabo. En tercera… Bueno, no recordaba exactamente la tercera.

-Obviamente, ojitos de pez, lo hago porque mañana es el día de tu propio cumpleaños, ¿O acaso lo has olvidado?

Abro los ojos como platos y lo recuerdo. Hoy es catorce de noviembre, por lo que mañana cumpliré los 22. Me golpeé la frente con la mano. Técnicamente desde que cumplí los veintiuno les decía a todos que era un año mayor, ya que mentalmente me sentía mayor de lo que era. Pero con el paso de los mese me fui olvidando de mi propio cumpleaños creyendo que aun faltaban unos meses.

-¡SHAILENE DIANN WOODLEY! - Dice Theo… ¿divertido? - ¡¿COMO RAYOS SE TE PUDO HABER OLVIDADO TU PROPIO CUMPLEAÑOS?!- dice soltando una carcajada.

Me encojo de hombros.

-Supongo que tengo mejores cosas que pensar.

-¿Cómo qué?

-No lo sé.

Ambos reímos y seguimos charlando. Cuando nos entregaron la comida comimos y platicamos de muchas cosas. No importa de que habláramos, siempre terminábamos con lagrimas en los ojos de tanto reír.

Una vez que terminamos de comer salimos y Theo me miró de manera suplicante.

-¿Qué? –le dije divertida. Se veía tan tierno…

-¿Podemos ir?- dice tomándome del brazo.

-¿A dónde?

-A la playa.

-¿A medianoche?- pone una cara de perrito mojado. Me río y niego con la cabeza- Eres imposible, Bond. Está bien.

Ambos corremos hacia la playa ya que esta solo a unos metros. En el camino ambos nos deshacemos de nuestros zapatos como si fuéramos Cenicienta y Theo se deshace de su chaqueta. En cuanto llegamos ambos nos tomamos de la mano y yo, sujetando mi vestido, lo jalo para llegar al agua. Solo reímos al sentir nuestros pies en el agua.

No sé cuándo pero hubo un momento en el que no me importó nada más y tire a Theo al agua. Él, en modo de venganza, me tiro también y en poco tiempo estábamos empapados. Ahora estábamos jugando como niños chiquitos a aventarnos agua. Yo tenía ventaja sobre él.

-¿Te diviertes, ojos de pez?- dice mientras se cubre con los brazos para no mojarse la cara, aunque, obviamente, no lo logra.

-Jamás me había divertido tanto, en mi vida- le dije. Y era cierto.

Paré de mojarlos y tomé su brazo para atraerlo hacia mí. Él me miró y yo solo le dedique una sonrisa.

-¿Es enserio?- me pregunta con una sonrisa.

Asiento mientras le devuelvo la sonrisa.

-Nunca había venido a la playa antes.

O, bueno, no que yo recuerde. Abrió sus ojos como platos.

-¿Nunca?

-De haber venido alguna vez, lo hubiera recordado.

-Cada vez me sorprendes mas, pececito.

-Al igual que tú- le digo abrazándolo-. Gracias, Taptiklis.

Me avienta un chorro de agua y yo solo puedo reír.

- No me digas así, Diann- dice dándome un corto beso en los labios.

-Taptiklis.

-Diann.

-Taptiklis.

-Diann.

-Theodore.

-Te odio.

-Me amas.

-No es cierto.

-Sí, lo es.

-No.

-Sí.

-No.

-Taptiklis.

El ríe y niega con la cabeza. Se acerca a mí y me da un tierno beso en la mejilla. Me gustaría que esta noche jamás terminara. Estar junto a él es como despedirte de una tormenta para saludar alegremente a un arcoíris. Y me gusta esa sensación. Me encanta. Técnicamente, el es mi primer amor. Ya que, en otras ocasiones, hubiera golpeado, literalmente, a este sentimiento. Pero con Theo es diferente. Es como si estuviera segura de que él no tiene la intención de dañarme.

-Deberíamos salir del agua- dice en mi oído haciendo que me estremezca. Amo y a la vez odio que haga eso, aunque no estoy segura de por qué lo odio exactamente-. Te ves linda cuando tienes frio, ¿sabes? Tu piel se torna más pálida y tu labio inferior comienza a temblar. Te ves como si fueras un chihuahua en medio de una manada de lobos.

Sonrío.

-Pero no tengo frio.

Era cierto, no tenía frio. O al menos no lo sentía porque estaba abrazando a Theo.

-Sí, claro. Vamos, hay que salir de aquí.

Antes de que pudiera decir algo más me cargó y comenzó a caminar fuera del mar. Me sentó en la tierra y me dijo que iría por algo al auto. Cuando regresó tenía un par de mantas y varias toallas para secarnos. Antes de partir me había hecho tomar una muda de ropa que tenía en su mochila. Solo consistía en un short y una camiseta azul turquesa, el color favorito de Theo. Me puse mi chaqueta y me quedé observando el mar con Theo a un lado de mi. Ambos pusimos una de las cobijas en el suelo y con la otra nos cubrimos. Estábamos viendo el cielo y las estrellas. Reconocimos algunas constelaciones como la Osa Mayor, Hércules y el Pegaso.

-¿Ves esa estrella que parpadea?- dice Theo apuntando hacia mi izquierda.

Efectivamente, hay una estrella que simula estar parpadeando. Esta cerca de la luna, por lo que me fue fácil encontrarla. Asentí.

-¿Quieres que te cuente una historia?- preguntó mirándome. Su mirada reflejaba lo calmado, feliz, nervioso y a la vez emocionado que estaba. Era como si pudiera ver a través de sus ojos. Como si pudiera contar la historia de su vida con solo ver su mirada. Lo único que pude hacer es volver a asentir. Él se recostó en la cobija de abajo y me recosté en su pecho viendo la estrella. Inmediatamente me rodeó con sus brazos como si quisiera comprobar de que soy real y que estoy junto a él. Y era real, así que, para comprobárselo le di un beso en la mejilla y volví a acomodarme en su pecho.

-Mi abuelo era astrónomo. De hecho, él descubrió que, la estrella que te acabo de mostrar, era parte de la constelación de la Osa Mayor. Gracias a eso los astrónomos decidieron "otorgarle" la estrella a mi abuelo. Cuando mi padre era pequeño, mi abuelo le dijo que la estrella seria suya con una única condición.

-¿Cuál era?- le pregunté.

-Que, cuando encontrara a la mujer que llenara su vida de felicidad, se la otorgara. Mis padres se conocieron durante un paseo escolar al museo. Mi madre era de la escuela que era la competencia de la escuela de mi padre. Cuando se conocieron intercambiaron números de teléfono y comenzaron a hablar por horas todos los días. Mi padre era parte del equipo de basquetbol de la escuela. En un partido contra la escuela de mi madre accidentalmente volvieron a encontrarse. Mi padre le dijo ese día que la amaba. Desde entonces comenzaron a salir y, bueno, supongo que te imaginas lo que viene. Se casaron y blah, blah, blah. El día en que mi madre le contó a mi padre que estaba embarazada de mi, mi padre la llevo a un bosque en una cita. Ese mismo día le otorgó la estrella a mi madre, diciéndole que se la diera a su próximo bebé y contándole toda la historia de esa estrella. Cuando cumplí los doce años mi madre me dijo que me otorgaría la estrella con una condición.

-¿Cuál era?- le pregunté.

-Que se la diera a la chica que iluminara mi mirada solo con una sonrisa. Y aquí viene la mejor parte de la historia.

Se quedó callado un momento. No tenía idea a que se refería, tal vez fuera demasiado obvio, pero mi mente estaba en blanco mientras admiraba esos hermosos ojos color café. Volteó a verme y me dedico una de sus sonrisas inocentes. Le devolví la sonrisa y ambos volvimos a contemplar la maravillosa estrella que había tenido una historia tan hermosa.

-La chica que ilumina mi mirada con solo una sonrisa eres tú- dice volteando a verme-. Y ahora la estrella es tuya.

-La aceptaré con una condición- le dije viéndolo fijamente con una sonrisa. Tenía las lágrimas a punto de salir de mis ojos. Una de ellas se escapó y cayó por mi mejilla. Theo me la quitó rápidamente. Íbamos a cambiar la historia, el ya no me daría ninguna condición a mí, yo se la daría a él. Y, al parecer, estaba dispuesto a cambiar la historia para hacer una nosotros juntos.

-La que sea.

Me recosté de nuevo en su pecho. Seguíamos un poco mojados, pero no importaba, estábamos juntos, y, mientras lo estuviéramos, nada pasaría. Sentí como caía levemente en los brazos de Morfeo. Estaba cansada. Tenía sueño. Pero le diría mi condición en este momento. Quería cambiar la historia y empezar una nueva nosotros mismos. Y este era el mejor momento para hacerlo.

-Con la condición de que te quedes conmigo, pase lo que pase. Aunque sea la persona más idiota del mundo, aunque me odies o viceversa. Quiero que te quedes conmigo. Esa es mi condición. Quédate conmigo- digo esto último en voz baja.

Y cuando estoy a punto de caer dormida, escucho un susurro. Por el tono de su voz, podría decir que esta sonriendo, seguramente satisfecho con lo que acabo de decirle. Pero me es imposible saber algo más. A veces me pregunto cómo es que podemos descubrir tanto de las personas con solo una mirada o una palabra. En este caso, con lo que me ha dicho Theo, algo que jamás podré olvidar:

-Siempre.


Hmmm...

Queria decirles que en un capitulo quiero hacer que Shai tenga mas amigos, así que,

tuve una idea. De hecho, la he visto en otros fics y me pareció una buena idea.

Alguien me prestaría sus nombres para incluirlos a ustedes en el fic? e.e

Bueno, es el único aviso x.x

-EvFP