Muchas gracias por las respuestas positivas y sus comentarios, especialmente a Elii. Antes de agradecer a mi beta quiero comentar que en esta cuenta con que publico es de mi amigo Fer y yo. Él tiene un fic Rofroy, sé que no hay muchos así que podrían pasar a leerlo, es muy lindo. Finalmente quiero dedicar el capítulo a mi beta, pues me encanta las correcciones y los detalles que le da a mi historia, Lily I love you. Espero les guste el capítulo y les agradecería mucho que me dejaran comentarios para mejoras.


Erik llegó a la preparatoria algo desanimado pero al mismo tiempo feliz, y es que durante esas dos semanas que estuvo de suplente en la universidad, había extrañado a sus alumnos más jóvenes aunque también extrañaría a sus nuevos-temporales alumnos de la universidad, por muy tontos que le parecieran extrañaría bajarle el ego a estos.

Entró al aula que tenía asignada las siguientes dos horas, mirando a sus alumnos los cuales le recibieron gustosos, con bromas de que no les había gustado no tener clase dos semanas. Se sintió feliz, pues él era un profesor muy frio, regañón, antipático y sarcástico y aun así sus alumnos le tenían un gran aprecio y respeto. Y tenía que aceptarlo, también él a ellos, definitivamente extrañaría a esa generación la cual no cambiaría por esos jóvenes universitarios.

Y un joven bajito, de cabello castaño y ojos azules le vino a la mente. Desde el día anterior no había podido dejar de pensar en Charles Xavier, y es que la curiosidad por saber el pasado del joven le atormentaba. Sonaba a entrometido, pero Erik así había sido toda su vida, no descansaba hasta descubrir todo sobre algo que le causara interés o curiosidad, su madre amaba esa manía y le apoyaba en sus descubrimientos. Aquel joven no había salido de su mente y eso comenzaba a molestarle puesto que le distraía.

Se percató de que se quedo pensando mucho rato y se volvió hacía su clase.

-¿Quién me dice qué fue lo último que estudiamos?-

La clase de la señoría Frost nunca le había parecido tan aburrida, aún más que cuando no la entendía y supo que era el hecho de ser impartida por la profesora, echaba de menos al alto e irónico profesor que había tenido esas últimas dos semanas, la parte buena era que lo vería en la tarde, mas no era lo mismo aunque quizás era mejor, pero cada que viese a Frost sentiría lo mucho que extraña ver entrar a Lehnsherr al salón, pareciendo desafiante y ser tan paciente a final de cuentas.

Después del examen de calculo, Charles sentía que quería irse ya, le dolía el cuerpo entero, los ojos y la cabeza por tantas lágrimas derramadas el día anterior aunque aún le quedaba un examen de biología así que no pudo hacer más que ir a comprar unas pastillas y café.

Llego a su departamento y decidió irse a dormir en lugar de recoger antes de la llegada de Lehnsherr, y es que no tenía caso esconder algo que el profesor había descubierto incluso antes de conocer su hogar. Lo que si hizo, fue tirar su ropa al piso para acostarse sobre la colcha de su pequeño colchón, cerrando los ojos y quedándose dormido casi al instante hasta que sonó el timbre. Despertó con ánimos renovados, tenía ganas de estudiar, pero más que sus ganas de estudiar tenía ganas de ver al profesor, pues el no haberlo visto hoy y sí tener clase de cálculo, le hizo extrañarlo.

¿Extrañarlo? ¿Tener ganas de verlo?

Rápidamente borro esos absurdos pensamientos y abrió la puerta para dar paso a Erik Lehnsherr.

-¿Qué tal Charles?- Le saludó el mayor, el cual parecía más feliz y relajado a comparación de todos los días que había convivido con él.

-Pase por favor, profesor.- Se hizo a un lado y cerró la puerta cuando Lehnsherr se encontraba dentro.

-Deja de llamarme por usted, sé que eres un joven muy educado pero no soy tan viejo, a parte de que puedes considerarme un colega que te esta ayudando, ya no estamos en clases Charles, puedes llamarme Erik.-

Definitivamente Erik venía con nuevos ánimos, nunca en las dos semanas que Charles llevaba conociéndolo lo había notado así de relajado y feliz, siempre parecía y demostraba con su lenguaje corporal que estaba a la defensiva todo el tiempo.

-Está bien, Erik, supongo que es la costumbre.-

Juntos se dirigieron hacia la mesa del comedor.

-¿Y ayer nos quedamos en…?- Pregunto Erik mientras tomaba asiento y sacaba papeles y un lápiz de su portafolio.

-Límites.- Respondió Charles recordando que no puso atención, sintiéndose un poco avergonzado.

-Sí.- Reflexiono un momento, había que iniciar de cero en ese tema.- ¿Qué es un limite para ti Charles?- El más joven reflexiono, pero no le dio una pronta respuesta.- Olvida el lenguaje matemático y cuéntame sobre tus limites.

Erik estaba más que dispuesto a ganarse la confianza del más joven y las matemáticas lo ayudarían, a parte de que cuando se ejemplifica con cosas que los alumnos viven a diario es más fácil que lo comprendan, era algo así como un 2x1.

-No sabría decirte Erik, mi limitante en la universidad había sido calculo, tengo un límite en mis gastos y… Huh, no lo sé, diría que mi estatura pero no estoy seguro.-

Charles era difícil, no le contaría cosas tan fácilmente así que prosiguió sin desviarse del tema para que el joven le contara algo.

-Lo dominas demasiado rápido.- Le dijo el mayor mientras lo observaba como calculaba el limite de las funciones que le había dado.

-Tengo un buen profesor.- Le respondió pasándole la hoja con todos los límites calculados, Erik la examino y sonrió.

-Perfecto.- Replicó, devolviéndole la sonrisa.- Ojalá todos mis estudiantes fueran como tú.

-¿Eres profesor?- Charles pensó que solo era un suplente de Frost.

-Pues claro, ¿no es obvio?- Dijo con un tono irónico.- Doy clases a muchachos de preparatoria en un colegio.

-Genial, nunca lo había imaginado yo pensé que simplemente amm… ¿Erik, quieres gelatina?-Recordó el pendiente que le había quedado ayer interrumpiendo la oración de su idea anterior, pero Erik supo que había pensado que solo era suplente de vez en cuando.

Todos sus esfuerzos por que el joven le contara algo de su pasado no sirvieron y se sintió algo frustrado, pero le estaba invitando gelatina, ese ya era un punto a su favor.

-Claro, me encantaría.- Le respondió mientras guardaba todos sus papeles en su portafolio.

-Ya vuelvo.-Y se fue a la cocina.

Erik aprovecho ese momento para examinar mejor el departamento del joven para encontrar algo que le diera alguna pista, no se le ocurrió nada más que mirar el librero, tal vez los libros que lee le dirían algo del joven. Alegre, encontró un álbum de fotografí la primera página encontró una foto que abarcaba casi toda la hoja en donde estaba un Charles niño sonriendo mostrando todos sus dientes y los que le faltaban y se dio cuenta que en realidad no había cambiado mucho, llevaba el mismo largo de su cabello, su rostro solo era un poco más delgado que cuando niño y por supuesto que proporcionalmente más grande, pero era el mismo, los mismos ojos tristes y la sonrisa reluciente.

"Los mismos ojos tristes". Ese pensamiento hizo eco en su cabeza.

Dejó el álbum en su lugar cuando escucho a Charles aproximarse, y empezó a estudiar las fotos que había en su pared, encontrándose con una réplica de la foto del álbum y otra reciente de él, con un joven mayor de mirada ruda y una oscura barba, ambos sosteniendo a un gato negro.

Charles llego al comedor y puso dos platos con gelatina de leche y pasas sobre este.

-Eres idéntico a cuando eras niño, de hecho, no creciste demasiado.- Le dijo Lehnsherr burlándose mientras se sentaba de nuevo y tomaba su gelatina.

-Dicen que la inteligencia se mide de la cabeza al cielo.- Respondió rápidamente sonando divertido, acostumbrado a los comentarios sobre su estatura.

-Dime quien es el que tiene un titulo universitario en está habitación y si más no recuerdo yo nunca tuve problemas con ninguna materia nunca.- Estaban jugando pero Lehnsherr no podría abandonar su orgullo nunca jamás.

-Qué presumido.- Exclamó Xavier apuntándolo con su tenedor.- Pronto tendré mi titulo universitario y podremos competir.-

-No tienes la experiencia que yo Xavier.- Lo miro retándolo.

-No creo que sepas algo de genética.- Sonó realmente seguro.- Yo en cambio la estudio desde niño.-

-Dejemos esta competencia para cuando tengas tu titulo, mientras deberías decirme quien es el joven que esta junto a ti en esa fotografía.- La apunto con su tenedor.- Donde traes abrazado a un gato.-

-Él es uno de mis mejores amigos, su nombre es Logan, lo conocí en la preparatoria y el gato era Magnus.

-¿Magnus?- Pregunto divertido.

-Logan me lo regalo una navidad y dijo que ese era su nombre, por alguna extraña razón que desconozco así le nombro. Mi madre no lo quería pero nunca me importó, fue mi único compañero durante mucho tiempo.- Sonó realmente triste y aunque no quería hacer sufrir al joven con recuerdos era más grande su necesidad por describir cosas de su pasado y ya lo había abordado.

-Me parece un buen nombre, realmente me gusta pero nunca lo hubiera pensado para un gato, normalmente los gatos se llaman bigotes.- Rio levemente.- ¿Qué le sucedió a Magnus?

-A Magnus siempre le gustaba salir al jardín cuando vivíamos con mi madre, pero cuando me cambié a este departamento, no podía dejarlo salir a ningún lado. Un día olvide cerrar la ventana del baño y se fue, no tengo idea de porque nunca volvió, tal vez porque nunca lo saque a conocer la ciudad.-

Durante la breve historia el castaño no había levantado la vista de su plato.

-¿Hace cuanto se perdió Magnus?- Había recordado al pequeño gato negro que andaba por su calle desde hace unos meses y aunque tuviera su collar con su placa parecía no tener dueño, tal vez podría ser Magnus.

-Hace dos meses que se fue, lo busque pero no demasiado, estoy ocupado con la universidad.-

-Lo siento mucho Charles.- Estiró su mano para tomar la del joven sin realmente estar consciente de lo que hacía.- No pierdas las esperanzas de que tal vez Magnus regrese.- Apretó la mano del joven.

-Gracias Erik.- Le sonrió sinceramente.- Eso espero, desde que él se fue estoy muy solo.-

-¿Pero qué pasa con tus padres Charles, a caso viven muy lejos?- Soltó la mano del joven pues al parecer ambos a penas se habían dado cuenta de ese contacto.

-Es complicado, mi padre falleció hace muchos años y mi relación con mi madre no es del todo buena, nunca lo ha sido.-

"Suficiente información por hoy", pensó Erik.

-Lo siento Charles, pero míralo así, ya no estas solo, estaré visitándote hasta que terminemos el curso de calculo que llevas.-

Ambos sonrieron y continuaron comiendo gelatina, hablando ya de cosas irrelevantes.

Erik llegó a casa más tarde de lo normal. Antes de preparar la clase del día siguiente, fue a su cocina, tomó un pequeño tazón y puso en él un poco de leche para después salir a su jardín y dejar ahí el plato, esperando que el gato que andaba por la calle llegara, algo le decía que era el Magnus de Charles.

Se sentó al pie de la escalera de la entrada a su casa, aguardando por el posible Magnus el cual no tardó mucho en aparecer ya que, normalmente, andaba rondando a esas horas. El gato con sus grandes ojos verdes miró a Erik, como pidiéndole permiso para pasar a su jardín, Erik se quedo quieto y intentó sentirse feliz para transmitirle eso al gato, que pareció entender y entro al jardín a tomarse la leche; cuando termino Erik le tronó los dedos débilmente e hizo sonidos con su boca para llamar al minino, el cual sin hacerse mucho del rogar fue directo a las piernas del humano.

Revisó su collar celeste y sintió tanta alegría y ganas de saltar de felicidad cuando en la pequeña plaquita en forma de rombo leyó "Magnus". Volteándola para encontrarse con la dirección de Charles mas se fijó en que no la conocía.

"Este gato pertenece a los dueños de la mansión Xavier".