Hola mis lectores, saludos. Ya saben quiero agradecer sus comentarios sus respuestas y bueno espero les este gustando el fanfic. Y ya saben, quiero agradecer a mi beta Lily más que nada, porque la adoro. Espero les guste el capítulo. Me agradaría saber más sus opiniones.


Capítulo 4.

Acondicionó un lugar fuera de su habitación para el pequeño Magnus sin dejar de imaginar las reacciones de Charles una vez que entregase el gato. Este parecía un felino normal pero muy confianzudo ya que no había dejado de seguirlo por toda la casa y, cuando Erik se sentó en su cama a calificar los trabajos de sus alumnos, el gato se acostó a su lado e intentaba llamar su atención.

La mansión Xavier. Conocía dicha construcción, ya que la familia era muy importante. Ahora ciertas cosas sobre Charles tenían sentido. El señor Xavier había muerto muchos años atrás en un trágico accidente de avión, se supo que toda su gran fortuna se la había dejado a su único hijo (o sea Charles) y la esposa había peleado la herencia hasta casarse con otro hombre de dinero. También se sabía que la madre del señor Xavier había muerto hace poco y dejo todo a su nieto.

¡Su alumno literalmente podía nadar en billetes! Nunca lo hubiera imaginado: No tiene auto y vive en un simple departamento sin amueblar del todo. Tenía que hablar con él, saber porqué no estaba en la mansión o tenía otra para él, porqué se daba una vida tan simple pudiendo no preocuparse por nada nunca.

Erik durmió sorprendido por lo que había descubierto recientemente sobre el pasado del castaño, tanto que olvido bajar al pequeño Magnus de la cama.

La alarma sonó y cómo en todas las mañanas, Erik casi destruyó el despertador al apagarlo de un puñetazo. Una vez ya bien despierto, se dio cuenta de que era jueves, su día sin clase. Intento volverse a dormir mas no lo logro, así que decidió alimentar a Magnus para después desayunar él. No sabía como debía alimentar a un gato, solo había tenido un perro durante su niñez, así que se sentía torpe atendiéndolo e intentando abrazarlo y darle cariño, el minino se mostraba atento con él, le seguía a donde fuera y le hacía compañía, entonces entendió porque Charles lo quería tanto y sintió que era tiempo de adoptar un gato o mejor un perro, tal vez un conejo, lo que fuera pero era tiempo de tener a alguien que como Magnus en ese momento le hiciera compañía porque se sentía bien. Erik sin querer ya había comenzado a platicar con aquel gordo gato negro.

Limpio su casa y después bañó al gato, estaba sucio y quería que su dueño lo recibiera limpio. Después de bañarse él también, se dirigió al departamento del castaño cuando supuso que el joven ya había llegado de la universidad, no llevaba a Magnus puesto que quería invitarlo a su casa para hacer un poco más de suspenso y darle una gran sorpresa.

Los jueves su portafolio pesaba horrores, tanto que sentía que iba caminando inclinado un poco por el peso, estaba realmente cansado, la temporada semifinal siempre era un infierno, no como la ultima semana de clases pero algo parecido y más ahora que estaba cursando el ultimo semestre.

Subir las escaleras del edificio parecía una penitencia de los peores pecados pero nunca le había gustado usar el elevador después de una experiencia horrible años atrás, respiro profundo y se dio ánimos para subir.

Al llegar a su piso, fuera de su departamento alcanzó a ver a un hombre alto de espaldas, se le a figuró a Erik pero por lo regular llegaba hasta las 3 de la tarde y a parte ese hombre no vestía como solía hacerlo Erik, traía unos jeans azul claro, una camisa y unos tenis converse color azul marino.

-Disculpa ¿Puedo ayudarte en algo?- Le dijo a aquel hombre una vez que estuvo en su puerta, mientras buscaba sus llaves en el portafolio.

Aquel hombre voltio y pudo ver a un informal Erik.

-Charles.- Saludo el mayor.

-Wow, Erik, nunca me hubiera imaginado algún día verte sin corbata.

-Es jueves.- Le sonrió.- Los jueves no tengo clases, es mi día libre así que pase a buscarte más temprano.-Hizo una pequeña pausa.-Hoy necesito que las asesorías las veamos en mi casa, ¿esta bien?-

-Claro, solo dejó mi portafolio.- Le respondió mientras abría la puerta, ambos hombres entraron al departamento.

Charles dejo su portafolio en la mesa del comedor y guardo las llaves en su pantalón.

-Estoy listo.- Y le sonrió a su profesor.

El camino a casa de Erik no fue tan largo o era tal vez que no estaba acostumbrado a los tiempos que se hacen al transportarse en auto propio, tenía que comprar uno, así tendría un poco de más tiempo libre.

Finalmente llegaron a una linda casa en un vecindario agradable, tenía un pequeño jardín y un garaje en donde Erik metió el auto.

-Charles por favor espera aquí.- Le dijo el pelirrojo.- Necesito ir por algo.

Solo asintió algo confundido y espero mientras Lehnsherr entraba a su casa, en solo unos segundos entro por la puerta por la que había desaparecido con Magnus en sus brazos.

Sí, Magnus su gato.

-E… Erik, ese es Magnus.-Dijo sorprendido.

-Bueno, ayer que me hablaste de él recordé que un gato negro andaba merodeando por el vecindario y decidí buscarlo para ver si era Magnus, algo me decía que lo era y… Aquí esta.- Le paso al minino sintiendo como la emoción que con anterioridad sentía por entregarle el gato desaparecía poco a poco, como si ya no le impórtese.

Lo tomo en sus brazos con delicadeza pero no puedo evitar estrujarlo con felicidad.

-Magnus, gato gordo, no sabes como te he extrañado.- El gato no pareció molestarle por los estrujones de Charles y comenzó a ronronear.

Erik observó como el universitario parecía realmente feliz de tener a Magnus de nuevo con él, tal vez el muchacho que se lo regalo era especial para él y por eso su alumno parecía estar triste todo el tiempo. Sintió como todas las fichas en el rompecabezas de Charles Xavier habían encajado ya, y así, abruptamente, el interés por aquel joven dejo de existir y se sintió irremediablemente cursi, Erik nunca había sido así con alguien como lo estaba siendo con Xavier y se molesto consigo mismo.

-Eh, bueno, solo quería regresarte a tu gato, Charles.- Dijo un poco más seco.-Hoy no puedo darte asesorías, es mi día libre, tengo cosas que hacer.

-Está bien Erik, muchas gracias.- El joven pareció no darse cuenta del cambio de actitud repentino del mayor.- ¿Puedes abrir la puerta del garaje? Para irme a mi casa, así Magnus aprende a llegar.

-Claro.- Saco el control del bolsillo trasero de su pantalón y abrió la puerta.

-Muchas gracias Erik, en serio.- Sus ojos azules brillaban como nunca lo había visto, estaba feliz, y a pesar de que el mayor se encontrara ligeramente molesto por como había cambiado su comportamiento por el joven, sintió satisfacción al saber que era feliz gracias a él.

El universitario camino a la salida y se despidió de él con su mano y una sonrisa, Erik se forzó a sonreír y correspondió el gesto de despedida para después cerrar el garaje y entrar a su casa.

Cada gesto que recordaba que había hecho al joven le ponía furioso, ¿Por qué había cambiado tanto su actitud? Al principio había sido porque el joven se mostraba interesado y porque era un mutante, como él. Después fue porque había querido descubrir el pasado de Xavier el cual termino siendo algo no tan complicado, era un gran heredero que vivía con una simpleza inimaginable para el dinero que poseía, las cosas habían sido difíciles pues el perder a seres queridos es difícil. También era fácil concluir que su madre era tan ambiciosa que tuvieron problemas cuando Charles se hizo más rico de lo que ella podía aspirar, a menos que se haya casado con uno de los hombres más millonarios en el mundo. Tenía un amigo que le regaló un gato el cual había perdido y el joven por eso se encontraba triste.

Pero tantas sonrisas, tantas cosas tan cursis para algo que pudo haber investigado en internet, ¿por qué no se le había ocurrido desde que supo su apellido? Que estúpido.

En fin, al menos todo había terminado en ese momento.

Se sentía decepcionado, todas las cosas por las cuales sentía curiosidad terminaban siendo tan simples y el joven de ojos azules no había sido la excepción como él imaginaba. Terminó siendo un joven universitario con pequeños problemas en cálculo, un gran heredero que estaba triste porque perdió a su amado gato.

Por eso Erik amaba las matemáticas, porque nunca le parecían aburridas, nunca terminaba de descubrir cosas nuevas y hasta el día de hoy no lo habían decepcionado y está seguro de que nunca lo harán.

Decidió restarle importancia al asunto y ponerse a preparar la clase del día siguiente. Era viernes así que la tenía que hacer ligera pues los alumnos siempre estaban alterados el fin de semana y no ponían demasiada atención. En lo que elaboraba el acordeón con los temas, comentarios y ecuaciones que vería, sonó su celular, no quería contestar pues podría ser Charles y no tenía ánimo de hablar con él, pero le molesto más el sonido del celular así que contestó.

-Hola Erik, estoy en la ciudad.-Esa voz femenina tan familiar para él, sonó al otro lado.

Era Magda, su "algo así como novia". Había estado en un viaje de negocios y había vuelto.

Al volver a casa con su amado gato en brazos noto que alguien había entrado, podría ser Logan, Remy, Raven o los tres, nadie más tenía llaves de su departamento. Abrió la puerta algo nervioso por ver quien se encontraba dentro.

-¡Charles!- Grito su hermana y corrió a abrazarlo.- ¿Dónde estabas?, nunca sales de tu casa.

Pudo notar que ahí se encontraban solo su hermana Raven y su mejor amigo Logan. No sabía si decirles que estaba tomando asesorías de calculo, porque tal vez lo regañarían por convertir la escuela en su vida.

-Magnus se perdió, gato gordo, así que salí a buscarlo y lo encontré.- Les sonrió.

No se sentía mal por mentirles, sabía que hacia bien pues si les hablaba con la verdad esa linda visita se convertiría en una visita llena de reproches he invitaciones a que viviera su vida como un joven normal de 22 años.

-Hola Charles.- Lo saludo Logan una vez que Raven lo soltó, se veía feliz de verlo y el ojiazul también estaba feliz de ver al canadiense.-Hay muchas cosas de que hablar.-

-Ni que lo digas, debemos ponernos al corriente mi buen amigo.-

-Ustedes siempre hablan extraño y siento que me excluyen.- Dijo Raven molesta.- Más porque hablan en tus pensamientos.-Y toco un par de ocasiones con su dedo índice el pecho de Logan.

-Es el único que me da acceso libre a su mente, tú me hiciste prometer nunca entrar.- Reprocho Xavier.- En fin, tienes que contarme cómo están las cosas en la mansión Raven, cómo está mamá, cómo van las cosas con tu papá.

Raven y Logan se sentaron en el sillón doble mientras Charles frente a ellos se sentó en uno individual.

-Nada a cambiado con mamá Charles, estamos todos bien, su relación con mi papá es muy buena pero desde que te fuiste es lo mismo, ella vive su vida como si tú nunca hubieras existido.-No era fácil decirle todo eso a su amado hermano mayor, pero él insistía en saber y ella nunca le mentiría.

Todo se quedo en silencio dentro del departamento, Logan y Raven alcanzaban a percibir el dolor de su hermano y amigo, el cual parecía absorto en una reflexión sin fin, en sus ojos se podía ver el dolor que el rechazo de su madre le causaba.

-Charles.-Le llamo Raven.-Ella es mi madre y yo no podría hablar mal de ella nunca, pero siento que tú debes hacer lo mismo que ella, sacarla de tu vida y dejar las cosas así, dejar de atormentarte.-

El castaño solo sonrió nostálgico.

No podía hacer eso que Raven le pedía, a pesar de todo lo que le había hecho recordaba aquella época de su vida antes de que su madre supiera que él se convertiría en el único heredero de la fortuna Xavier, o sea cuando a penas era un pequeño,tuvo algunos ratos con su mamá que fueron agradables, tenía recuerdos muy borrosos y en ocasiones dudaba de su veracidad, pero sabía que existían y tales recuerdos eran los que le impedían vivir en armonía con su pasado y hacer lo que su hermana menor le aconsejaba, porque amaba a su madre a pesar de todo el daño hecho casi toda su vida hasta que él decidiera abandonar la mansión, simplemente no podía odiar o olvidar y menos a su mamá.