Capítulo 6.

Para Charles, los domingos por la mañana eran una rutina sagrada e inquebrantable. Despierto después de las 10:30 a.m. para andar con su pijama de pantalón a cuadros roja y verde y la vieja camisa de Black Sabbath que le había pertenecido a su inolvidable ex-novio, Tony, iba a preparar su té con leche y se sentaba en un sillón para ponerse a pensar en cualquier cosa, y justo este domingo se puso a pensar en su exnovio Tony Stark.

Increíblemente inteligente, gracioso, busca pleitos, dedicado, atento, sarcástico. Era de aspecto físico no tan alto, delgado, piel morena, ojos marrones como su cabello y usaba un original barba que aumentaba su atractivo. Realmente increíble. Estaba estudiando un montón de cosas, aunque la pasión de Tony era la creación de armas inteligentes. Charles lo había buscado porque le dijeron que estaba buscando a un buen estudiante de genética para que lo ayudara en un importante proyecto, Tony quedo encantado de conocerlo, pues a pesar de que sus estudios no tuvieran mucho que ver, hablaban el mismo idioma de las ciencias y enseguida se llevaron de maravilla, trabajaron juntos en una teoría de Stark donde hablaron sobre la posibilidad de programar un código ADN para insertarlo en la programación de un Robot para así lograr un autómata más humano de lo que cualquier persona se podría imaginar. Era una idea brillante y la academia de la universidad quedó encantada con la teoría la cual publicaron para que, algún día algún interesado millonario se hiciera cargo de las investigaciones y todo lo demás para llevar acabo el proyecto.

Charles y Tony continuaron desayunando juntos mientras le hablaba sobre que él tenía el dinero para llevar acabo el proyecto, pero que aún no se sentía listo para hacerlo, estaba trabajando en otras cosas que quería hacer antes así que invitó al joven estudiante a que financiara el proyecto, pero Charles se negó, porque en realidad no le agradaban mucho los robot y vivía con la idea de que tal vez podrían dominar el mundo. Y así de la nada, pasó. Stark esperaba a que Xavier saliera de clases para llevarlo a su casa y quedarse un rato ahí, hablando sobre un millón de proyectos más, hasta que sin darse cuenta ya eran una pareja. Duraron alrededor de año y medio juntos y se separaron porque Tony al terminar sus estudios se había ido a New York a dirigir la empresa de su padre. Fue cuando Xavier se encerró exageradamente en la universidad, hablando de vez en cuando con Tony pero ahora como buenos amigos y eso estaba bien para él.

A Stark más que recordarlo como su novio lo recordaba como su amigo, porque se llevaban de maravilla y aunque claro, no eran solo amigos, Charles simplemente no podía sacarlo de ese concepto hoy en día.

Terminó su té y se dirigió a su armario para alistarse antes de que Logan pasara por él para ir a la agencia de autos.
Decidió ir casual, no como normalmente solía vestirse. Nunca dejaba los pantalones de vestir, las camisas abotonadas, los suéteres y los chalecos pero hoy se puso una camisa azul marino del equipo de futbol de la universidad, jeans igualmente de color azul marino y tenis negros. Una vez listo, llamó a Logan y éste quedó de llegar en 20 minutos. Respirando profundamente intentando apaciguar los nervios que comenzaban a alterarlo, adquirir un auto no era una cosa tan simple y más si tendría que manejarlo él, pues cuando era más joven lo llevaba y traía el chofer de su familia y después se acostumbro al transporte publico. Sabía manejar pero nunca lo había hecho para transportarse diariamente.

Escuchó la ruidosa moto de Logan y bajo corriendo, tomando sus llaves y chequera para guardarlas en su portafolio.

Antes de abrir la puerta de su departamento puso su vista en la terraza del piso y vio el cielo oscuro pero sin ninguna estrella y sintió nostalgia, toda su vida había amado observarlas y en ocasiones cerraba los ojos e imaginaba que estaba en el espacio, volando como un cometa o como un satélite. Pero con el pasar del tiempo las estrellas fueron desapareciendo, como si alguien se tomara la libertad de borrarlas, quitándole uno de sus más grandes placeres. Pero había encontrado como remplazarlo y mejor miraba el horizonte maravillado por las luces de la ciudad que asemejaban estrellas.

Entro en su departamento y rápido se puso el pijama, dejándose caer sobre su colchón comenzando a recapitular los acontecimientos que se dieron durante el día y como ida a comprar su carro no había sido tan mala. La verdad le encantaban los clásicos y eligió uno sabiendo que podía darse el lujo, y manejarlo tampoco fue tan malo, además lo había disfrutado, no podía esperar a mañana para levantarse más tarde y llegar a la universidad manejándolo.

Al final, poco antes de caer rendido en los brazos de Morfeo, hizo una nota mental. Tenía que ir por su tesis antes de que la publicaran, pues necesitaba hacer unas correcciones ahora que conocía a Erik y sabiendo que, junto a Frost, también eran mutantes. Tenía que asegurar que ya estaban entre los humanos desde mucho antes de lo que Xavier pudo deducir, pues en su tesis hablaba del futuro he insinuaba que posiblemente habría unos cuantos, pues él y su hermana eran mutantes, al igual que su amigos Logan, Remy, Scott, Jean y Hank. Necesitaba cambiar su tesis, perfeccionar su trabajo pero primero tendría que consultar a Erik, para pedirle información sobre más mutantes y también para tener una escusa y verlo de nuevo.

Charles se encontraba empacando sus cosas, todo ante la mirada de su hermana menor, Raven.
Llevaba el proceso con lentitud pues aunque deseara irse para evitar más peleas con su madre, ese había sido su hogar algunos años de su vida (hasta que murió su padre) y de verdad echaría de menos la hermosa mansión que era suya, pero respetaría que su madre viviera ahí, pues a pesar de tanto daño la amaba tal como la amó toda su vida.

-No entiendo tu decisión, nos estas dejando, me estas dejando.- Dijo Raven con la voz quebrada, demostrando que se tragaba sus lagrimas.

-Tú mejor que nadie sabes por que lo hago, mamá no me quiere aquí, no soporta mi presencia.- Le respondió intentando que esa verdad no le doliera tanto como para romper a llorar de nuevo.

-Tampoco la entiendo a ella, eres su hijo y no acepta nada de ti, no te soporta, ¿qué clase de madre es?- Raven comenzó a llorar y él se acerco a consolarla intentando con todas sus fuerzas contener las lagrimas.

-Mamá no es una mala madre Raven, es solo que yo no soy el hombre que ella quería que fuera, le quite todo por lo que aspiró después de la muerte de mi padre, y yo se lo daría todo, incluso la fortuna de la abuela pero le prometí que no le daría nada, pues ahora tiene a este millonario Sebastián, tu padre y a ti, nada le falta.

-Tienes que intentar volver a hablar con ella Charles, por favor, hazlo por mí.-

-Lo haré, pero solo para despedirme.

La conversación murió ahí, él siguió acomodando sus cosas en su maleta y Raven continuo mirándolo, con el corazón roto pues su único hermano y amigo se iba y la dejaría sola, y sabía que no era porque Charles lo quisiera, era porque fue obligado a hacerlo.

Una vez con todas sus maletas en el auto volvió a la casa e intentó despedirse de Sebastián, de agradecerle el amar a su madre y a su hermana, pero Charles sabía cuánto ese hombre lo odiaba, pues aunque fuera un millonario también aspiraba a la fortuna del señor Xavier y había algo más, algo que Charles nunca se aventuro a investigar entre la oscura mente de aquel hombre pues podía sentir todo, absolutamente todo su odio hacia él, así que ni se acerco a la biblioteca donde pasaba la mayoría del tiempo y buscó a su madre, buscó el dulce sonido de su voz mental, pensando en lo bonito que se veía su cabello mientras lo cepillaba.

Tocó la puerta.

-Soy yo, Charles, madre necesito verte antes de irme, deseo con toda mi alma abrazarte, decirte unas palabras.- Dijo esperado a que ella aceptara con desprecio en su voz, pero no lo hizo, acepto con una voz dulce, así como le hablaba a Raven y a Sebastián.

Sharon se encontraba sentada en su hermosa silla frente a su espejo, con una bata rosa que mostraban la palidez de sus piernas, ella y Charles eran idénticos, él podía verse en ella y ella en él, su hijo. Se arrodilló a un lado de la silla, tomando la mano de su madre y besándola con ternura.

-Sé que te he decepcionado mamá, y también sé las demás razones de tu desprecio, no es necesario que lo escondas y que simplemente explotes de esta forma al enterarte de mi orientación sexual, sé que como hijo he cometido muchísimos errores y nunca he hecho lo que tú deseas que haga, pero no puedo evitarlo. Lo único que quiero que sepas es… es.- No pudo más y rompió a llorar, aun no miraba a los ojos a su madre.- Te amo, te amo más que a cualquier otra cosa en el universo, te amo más de lo que amé a la abuela, más de lo que amé a mi maravilloso padre y espero algún día perdones todos mis errores y me aceptes. Yo no te puedo dar mi fortuna, no mientras Sebastián sea tu marido, esa es mi única razón.

Charles levanto la mirada y pudo ver en los ojos de Sharon el inmenso amor que escondía, el cual su avaricia no dejaba en paz así que aprovecho el momento y la abrazo, recostando su cabeza sobre las frías piernas de su madre. Ella correspondió el gesto acariciando su cabello para luego agregar:

-Yo también te amo Charlie, es hora de que te vayas.- Dijo con cariño para de nuevo ignorar a su hijo, el cual tristemente salió de la mansión y se dirigió a su nuevo hogar.

Los siguientes años de su vida el joven Charles los había dedicado a sus estudios sobre la genética, comenzando a escribir su tesis, a sabiendas de que le faltaba mucho camino por recorrer pero sabía que el era capaz de algo así en el momento en que él lo decidiera. Hasta entonces no había más evidencia de mutantes a parte de su hermana Raven y su mejor amigo Logan, ambos con habilidades maravillosas y únicas en el mundo. En la universidad conoció a otros dos mutantes pero sus demás estudios no dieron para más.

Sí, ya había mutantes, pero posiblemente la evolución comenzara a partir de su generación, unas cuantas más chicas y posiblemente aunque improbable otras más grandes, entre ellas, su amigo Logan.

La tesis y todo su trabajo una vez ya listo quedó arruinado gracias aun profesor de calculo, al cual Charles descubrió aprovechándose de su mutación y él con confianza aceptó ser mutante y estar orgulloso de eso, fue entonces que Charles supo que había más mutantes, Erik no era mucho mayor que él, pero rebasaba sus estadísticas de acuerdo a las generaciones posiblemente mutantes.

Pero Charles se sentía abatido y sin muchos ánimos de corregir los estudios de su vida, pues tal profesor anteriormente mencionado lo distraía, gracias a los recientes sentimientos que de repente brotaron en él, un joven que no cambiaba la ciencia por nada en el mundo, hasta hoy, pues la estaba cambiando por estar pensando en Erik y en como reencontrarse con él y conocerlo más a fondo sin necesidad de invadir su mente.


Espero les haya agradado el capítulo.
En este capítulo quise que nos adentráramos más en la vida de Charles, en sus gustos, en su pasado no tan lejano, en su pasado lejano, sus ideas, su forma de pensar. Etc. Porque creí que tal vez les gustaría conocerlo un poco más de lo que se los he presentado a lo largo del fanfic. A lo mejor les aburrió porque no pasa nada emocionante y les aviso que en el siguiente les presentaré a Erik de la misma forma. Pero tengo muchos planes todavía. Gracias a las personitas que se toman la libertad de comentar y gracias a mi hermosa beta que embellece y corrige mucho mi historia.