:S Siento que me van a querer matar por éste drabble, pero tenía muchas ganas de escribir algo así xD
:D Tal vez hoy acabe el nuevo capitulo de SKOL o si no el lunes ;)
Iroh colocó su barbilla sobre la cabeza encanecida de su esposa mientras ella se recostaba sobre su torso, una mano femenina a la altura de su corazón, sintiendo sus latidos.
Con su mano izquierda comenzó a hacer círculos aleatorios en la espalda de Korra; relajantes, mientras que con la derecha jugó con el flequillo gris y en momentos acariciaba su rostro.
Cerró los ojos y tomó aire.
Deseaba tanto que el tiempo se congelara en ése instante.
— ¿Recuerdas la promesa que me hiciste?
Al escuchar la voz casi sin aliento de su mujer, Iroh la abrazó tratando de no lastimarla.
— Te he hecho muchas promesas, Korra, todas las he tratado de cumplir.
Al sentirla asentir sobre su pecho, el ex General abrió los ojos notando que ella lo veía fijamente. Sus brillantes ojos azules de alguna vez, se estaban apagando y él odiaba esa situación.
La Avatar le sonrió amorosamente.
— Si no lo hicieras seguro estarías refunfuñando acerca de tu honor.
El ahora retirado Señor del Fuego no pudo evitar reír unos instantes pese al momento que vivían, pero era demasiado feliz al ver el eterno lado sarcástico de su mujer.
Sujetó la mano de ella sobre su corazón y la acercó a su boca, dándole un beso caballerosamente.
— Y entonces tú te burlarías de mí… como ahora.
La mujer de apenas cincuenta y siete años rió bajito.
— No puedo evitarlo, eres muy cómico cuando lo haces… A veces pienso que vienes de otra época con tu caballerosidad y tu honor.
El par de ancianos sonrió recordando los muchos incidentes durante su vida juntos en que Korra le había dicho eso, pero él no podía evitarlo, su educación y sus propias creencias lo habían llevado a ser como era.
Sonrió de medio lado.
— ¿Debo recordarle, Avatar Korra, que no siempre soy un caballero? — Describió tratando de sonar seductivo, a lo que la anciana rió escandalosamente y él se le unió.
Sin embargo, el momento se acabó cuando ella comenzó a toser sin control.
El de ojos ámbar rápidamente se levantó y acercó un vaso con agua, Korra lo aceptó y cuando terminó de beber volvió a su posición en la cama.
Tenía que apresurarse, sabía que no le quedaba mucho tiempo.
El hombre no pudo controlarse, sabía perfectamente lo que pasaría. No había dejado que nadie se la arrebatara pero contra el curso natural de la vida no podía luchar, y menos cuando era algo que parecía estar sellado desde el día en que Zaheer la había envenenado.
Por supuesto el mortal líquido hacía muchos años que no existía dentro del cuerpo de Korra, pero los daños que había hecho en su cuerpo acortaron su tiempo de vida.
Se dejó caer de rodillas y lloró como un niño, dejando que todo el dolor e impotencia que sentía saliera y lo envolviera. Estaba perdiendo al amor de su vida, a la mujer que lo había hecho sentir innumerables cosas, tantas que nunca; antes de ella, sabía si quiera que existían.
La amaba demasiado y el dolor de verla morir frente a sus ojos lo estaba matando a él mismo.
— Iroh… Lamento mucho hacerte pasar por esto.
Ante lo dicho por ella, él no pudo evitar voltear a mirarla y sentirse más miserable por no poder ser lo suficientemente fuerte, por no estar despidiéndola con tranquilidad.
Notó las lágrimas de ella y se puso de pie, secándolas y volviendo a recostar a la débil Avatar sobre su pecho.
— No, Korra, perdóname. Esto es algo natural, debería aceptarlo, debería ser más fuerte, pero…
La morena lo abrazó con fuerza cuando escuchó; fuera de la habitación los lamentos de sus hijos, de quienes ya se había despedido y ahora esperaban a que ella terminara su existencia como lo había deseado, en los brazos de su compañero de la más grande aventura que tuvo… La vida misma.
— Sé que lo que voy a decir es horrible, pero si yo estuviera en tu lugar, creo que no podría… Prefiero… Perdóname.
El de ojos dorados tomó más aire, esto estaba muy mal, Korra estaba pasando sus últimos momentos de forma terrible por su culpa.
Besó los ojos azules; sabiendo que sería quizás la última vez que lo haría con ella con vida y recomponiéndose sonrió levemente.
— Gracias Korra. Gracias por salvarme cuando caí noqueado al golpear ése misil, gracias por todas las veces que me sanaste con tu agua control… De hecho, gracias por todas esas veces que salvaste al mundo. Gracias por aceptarme como tu amigo y después como tu pareja. Gracias por sujetar mi mano cuando mi Abuelo y mi Madre murieron, gracias por aceptar casarte conmigo, por nuestros hijos, por nuestros nietos, por todas esas conversaciones sin sentido, por las peleas, por los tés de media noche, por las risas, por estar siempre conmigo en los buenos y en los malos momentos. Gracias por todo lo que me enseñaste y todo lo que me dejas. Me duele tu partida, pero estoy seguro que cuando mi momento llegue pasaremos la eternidad juntos. Te extrañaré cada día mientras viva, porque te amo y siempre será así.
La mujer mordió su labio inferior tratando de no llorar; de alegría, pero recordó que muchas veces junto a su esposo lo había hecho mientras él le recordaba que esa era una buena manera de llorar.
Le sonrió y con su débil cuerpo se inclinó hacia él, besándolo.
— Te amo… Iroh… — Sólo lo veía a él, su rostro lleno de dolor por el amor que le tenía, tratando de ser fuerte, porque en un mundo ideal se puede decir adiós al amor sin sentir pena, pero no cuando es verdadero.
El ex General vio como los orbes azules que tanto amaba se estaban cerrando, así que en un semi ataque de pánico, deseando que ella se fuera lo más tranquila posible, gritó:
— ¡Recuerdo ésa promesa, la cumpliré!
La morena quiso sonreírle una última vez, pero tenía la sensación de estar cayendo mientras su alma se conectaba con algo que era al mismo tiempo tan familiar como lejano.
— Raava…
Entonces, todo terminó, para iniciar de nuevo.
FIN
No me maten :S
