Harry intentó acercarse a su familia, pero Mark lo agarró del brazo.
-Aún tenemos algunos asuntos que tratar -dijo el hijo de Voldemort.
Harry, sin siquiera oírlo, intentó nuevamente acercarse, pero se vio prácticamente arrastrado fuera de la habitación por Mark.
El joven mago lamentó enseguida haber dejado su varita abajo, pero ahora al menos sabía que los Dursley estaban secuestrados por Mark.
Para Harry el aire se sentía pesado en ese momento. Tal vez haber viajado por la Red Flu con Mark no había sido la mejor decisión. ¿Qué haría con los Dursley? ¿Qué asuntos tenían que tratar? ¿Qué haría con él?
Entraron a otra habitación que se encontraba al lado de la que recién habían salido.
La habitación estaba llena, pero sin embargo, todos estaban en silencio.
Los presentes vestían de negro, Harry supo enseguida que eran mortifagos.
-Mis queridos amigos -habló Mark-. He traído conmigo a Harry Potter.
Un leve murmullo recorrió la sala, pero Harry no pudo escuchar realmente ninguno.
Mark caminó hasta el centro de la habitación, donde había una silla. Le hizo señas a Harry para que se sentara en ella y éste lo hizo.
-Incarcerous -Gritó Mark apuntando a Harry con su varita.
Unas gruesas cuerdas comenzaron a atar a Harry a la silla. Éste intento zafarse de las cuerdas, pero fue en vano, soltarse era imposible.
Una mortífaga se acercó a Mark, con un brillo en sus ojos que reflejaba admiración, a Harry le recordó a Bellatrix.
-Mi señor, ¿lo matará? -preguntó la mortífaga.
Mark giraba la varita entre sus manos mientras caminaba al rededor de la silla en la que Harry estaba atado.
-Eso depende de su decisión.
-Registren las casas de ex-mortífagos -ordenó Kingsley.
-¡Mi padre no tiene nada que ver con Mark Riddle! -interrumpió Draco gritando.
-Tal ves debería ir a avisarle a Ginny... -le susurró Ron a Hermione y luego salió del despacho de la profesora McGonagall.
-Lo siento mucho Malfoy... Pero el pasado de tu padre está involucrado con Mark Valo -dijo McGonagall.
A través de sus gafas se podía ver la sinceridad al decir que lo sentía.
Luego de algunos minutos en los que los Aurores entraban y salían de la habitación Hermione no aguantó más y salió sin decir nada. Draco la siguió.
Ella se puso a caminar de un lado a otro luego de que estaban fuera. La frustraba no saber en dónde estaba su amigo.
-¿Estás bien? -le preguntó Draco.
Hermione se detuvo un momento sin decir nada, y luego volvió a caminar de un lado a otro. Era obvio que no se encontraba bien.
Sentía un nudo en la garganta, había creído que Harry ya no tendría que seguir pasando peligro, que ya no tendría que sufrir más... Seguramente si hablaba se le escaparían las lagrimas que intentaba contener.
Sin siquiera pensarlo se dirigió corriendo hacia el aula de Defensa contra las artes oscuras y luego entró al despacho del profesor Mark.
Le sorprendió que no hubiera nadie allí, probablemente no habían encontrado nada, o tal vez ni siquiera lo habían intentado.
Escuchó el sonido de la puerta al cerrarse, era Draco.
-¿Qué haces? ¿Estás loca? -preguntó el mago.
Hermione tomó el recipiente en el que se encontraban los polvos flu.
-Necesito encontrar a Harry... -respondió sin siquiera mirarlo.
-¡Pero ni siquiera sabes en dónde está!
-No... Pero...
-Espera -dijo Draco-. Creo que tengo una idea... Mi padre me contó que el señor tenebroso se había ocultado en los bosques de Albania luego de ser derrotado al querer matar a Potter cuando era bebé.
A Hermione se le abrieron los ojos como dos platos. Lo que Draco decía tenía coherencia, podrían estar en Albania.
-Ahora queda intentarlo, eres un genio Malfoy. Allí es el lugar donde Helena Ravenclaw escondió la diadema de su madre... Es un lugar muy significante para los Riddle...
Hermione entró en la chimenea y cuando se disponía a decir el lugar al que quería ir él también entró.
-Casa Riddle en Albania -dijo Hermione, lanzó los polvos flu y los invadió una llamarada verde.
Luego de unos segundos aterrizaron en otra chimenea. La sala en la que ésta se encontraba era grande, demasiado grande. Recorrieron la habitación un momento, hasta que encontraron algo que les indicaba que estaban en el lugar correcto. La varita de Harry.
-Te contaré mis planes -dijo al fin Mark Riddle.
Harry no dejaba de sudar, debía escapar de allí y salvar a los Dursley, era imprescindible.
Mark al ver que Harry no respondía nada siguió hablando.
-Hay algo que tú no sabes Harry... Aún queda un horrocrux, aún hay una parte del alma de mi padre que vive...
El corazón de Harry dio un vuelco. ¿Un octavo horrocrux? ¿Era eso posible?
-Y esa parte vive en mí -añadió Mark-. Ni siquiera Dumbledore lo pensó... Mi padre cuestionó todas sus posibilidades y por precaución creo otro horrocrux... Yo también hablo Pársel, Harry... También tengo poderes extraordinarios... Lo que queda de su alma es tan débil que sólo te arde la cicatriz cuando te toco... -Se acercó a Harry y le tocó la cicatriz en forma de rayo que tenía en la frente. Harry sintió el dolor, pero no emitió ningún sonido-. Necesito revivir a mi padre, pero aún no puedo hacerlo... Debo esperar un tiempo... Y necesito tu sangre, Harry. Pero tristemente te enteraste de mi secreto antes de lo debido...
-Libere a los Dursley, no tienen nada que ver... -fue lo único que Harry pudo decir.
-No -repuso Mark, sonriendo nuevamente-. Ellos te mantienen aquí.
Harry nuevamente intentó soltarse de las gruesas cuerdas.
En ese momento se escuchó una voz del otro lado de la puerta... Harry creyó que sus oídos le mentían.
-¡Bombarda! -Era la voz de Hermione.
La puerta estalló en cientos de pedazos y toda la habitación se vio de pronto iluminada por los hechizos y maldiciones que se lanzaban.
Hermione iba acompañada de Draco Malfoy, lo cual hizo que Harry se preguntara dónde estaba Ron.
Fueron esquivando de forma difícil a algunos mortifagos.
-¡Diffindo! -lanzó Hermione a las cuerdas que ataban a Harry.
Éste sintió que podía volver a moverse.
-Toma tu varita -dijo Hermione mientras se la entregaba.
Draco llegó hasta ellos. Hermione sin pensarlo agarró a Harry y Draco de las manos y se concentró en desaparecer.
Aterrizaron en Hogsmeade. No fue hasta que tocaron el suelo que se dieron cuenta que con ellos también iba un mortífago.
Éste intentó escapar, pero Hermione le lanzó un encantamiento aturdidor (desmaius) Y el mortífago quedó inconsciente.
Rápidamente magos y brujas fueron rodeando a Harry, Hermione, Draco y el mortífago.
-Llamen a la profesora McGonagall... -les dijo Harry.
Unos diez minutos después llegó la directora acompañada del ministro y varios aurores -Quienes rápidamente se llevaron al mortífago para interrogarlo.
-Los Dursley -dijo Harry-. Aún siguen con Riddle, Hermione.
Varios aurores fueron enseguida a la mansión Riddle luego de que le contaran el paradero del hijo de Voldemort... Pero seguramente ya no se encontrara allí...
