Ella realmente no sabía que era lo que estaba haciendo en ese momento al permitir que alguien la viera en ese estado y todavía actuar de esa forma al pedir consuelo, además lo hacía enfrente de un chico quien era Shintani Hinata, una de las personas que más sabía sobre ella. Ella no debería estar haciendo esto, ella debería de mostrar su carácter fuerte e indiferente como lo hacía siempre, debería golpear a ese muchacho en ese momento por querer entrometerse e irse de ese lugar enfadada.
Sin embargo, había algo dentro de sí que le decía que no debía guardar más sus sentimientos o mentir sobre ellos. Y viendo las cosas de otra forma, quizás él era la última persona a la que quería mentirle, después de todo ella le enseñó que no debía ocultar sus sentimientos; de esta forma por fin se permitió ser consolada por ese joven que tenía un corazón de niño y ahora actuaba tan maduro a diferencia de lo que todos creen, permitiéndose llorar unos momentos, sabiendo que él era una persona en la que podía confiar.
El seguía contemplando aquel bello paisaje mientras tenía en sus brazos aquella frágil figura en esos momentos. Realmente le lastimaba verla así y que estuviera tan herida, al punto de no poder ocultar lo que sentía. Por lo tanto, solo estuvo en silencio todo ese tiempo hasta que decidió a decir algo:
-Que pronto ha oscurecido, creo que debería llevarte a tu casa. Tu madre podría preocuparse por ti.-Lo dijo de la forma más tranquila que pudo.
Solo pudo sentir como movía su cabeza para asentir y se separó de él para empezar a caminar. Nunca en su vida había visto ni imaginado en ver a Misaki de esa manera. Creía que quizás ahora si podía tratar de entender más la situación.
-Disculpa si me entrometo mucho Ayuzawa, pero tengo algo que preguntarte.
-Pregunta lo que quieras, no hay problema.- dijo con un tono muy serio y con algo de tristeza.
Su actitud parecía volver, pero él necesitaba saber que sucedió y todavía más importante, no quería que ella se guardara todo de nuevo.
-¿Qué pasó exactamente entre Usui y tú para que te encuentres de esa forma? No es que sea mala, pero realmente me sorprendió verte así.
-No pasó nada extraordinario, más que por fin supe que en realidad él nunca me quiso, que todo lo que me decía era parte de un engaño y que había tomado esas actitudes tan raras conmigo desde el principio para poder atraparme, pues sabía que funcionaría a falta de mi experiencia con hombres.
-¿Pero qué es lo que dices? Quizás es solo una confusión por algo que habrás escuchado en alguna conversación. No creo que ese tipo de cosas sean verdad.- tal vez él hubiera querido estar con ella, pero con tal de evitar que estuviera así de herida, trataría de ver como arreglar la situación aunque significara que regresara con él.
-Yo tampoco quería ni lo hubiera creído, de no ser que lo escuché de su propia boca y diciéndome frente a frente cada parte de su engaño de una forma sincera. Quizás es lo más sincero que me haya dicho.
Ella todavía recordaba bien esa escena: ella y Usui estaban discutiendo afuera del Maid Latte, donde no pudieran verlos. Este tipo de cosas se habían hecho cada vez más habituales entre ellos porque Usui quería dar el siguiente paso y a ella todavía le daba miedo pensar en esa situación.
De pronto él soltó aquellas palabras que le llegaron como un balde de agua fría: "de saber que eras tan especial no hubiera aceptado la apuesta y aguantado tus arranques". Y ese fue el inicio de cómo se fue enterando que él se acercó a ella porque había apostado con algunos compañeros que podría enamorarla y andar con ella un tiempo, que al molestarla podía liberar un poco del cansancio que sentía al ser siempre tan "caballeroso" y "protector" en sus actos para poder obtenerla al fin. Se enteró que al final se volvió tan romántico para así obtener algo más de ella y luego dejarla al fin.
Realmente eso la había herido demasiado, porque ella realmente había sentido algo especial por ese tonto que la había utilizado para ganar un juego estúpido entre hombres, incluso había cambiado un poco su forma de ser tan cruel con ellos. Por lo tanto había huido de ese lugar sin saber siquiera a donde iba hasta que había recordado ese árbol y decidió ir para allá.
Mientras caminaban uno al lado del otro, él escuchaba con total atención lo que Misaki le iba contando. Realmente la furia dentro de él había aumentado al saber que aparte de todo, ese idiota había querido propasarse con Misaki, su querida Misaki-chan. En ese momento, él podía recordar perfectamente la mirada de alegría que había visto durante esos tres meses tratando de ocultarse ante los demás en el mismo rostro que ahora se encontraba con marcas de lágrimas. También recordó todo el dolor que había sentido mientras guardaba sus sentimientos durante ese mismo tiempo, haciendo justo lo contrario a lo que le había enseñado Misaki: siempre tenía esa bella sonrisa en su rostro y actuaba despreocupado aunque en su mirada se notará la melancolía y la rabia que sentía al ver a esa pareja tan junta.
Quiso intentar estar con una chica del instituto, después de todo en la escuela se había vuelto muy popular; pero en el fondo sabía que olvidar a su primer amor no sería tan fácil y renunció a la idea. Pero ya nada de eso importaba, tenía que dejar de lado sus sentimientos por el bien de la joven a su lado, no quería que se quedara callada pues sabía que tan malo era hacer esto.
Cuando por fin llegaron a la casa de la joven, pudo distinguir que ella había decidido volver a su rostro serio cuando se volteo hacia él para despedirse antes de entrar. Ya que iba a abrir la puerta, él decidió tomarle su brazo y decirle unas últimas palabras:
-Por favor, dime que vas a estar bien.- la vió pacificamentey esperó a que le respondiera.
-No te preocupes por lo que pasó Shintani que ya veré que hacer.- le respondió lo más seria que pudo- Ah, y gracias por haberme escuchado y traerme a mi casa.
-No hay de que Ayuzawa, después de todo no quería que te guardarás lo que sentías. El silencio te lastima muchas veces.
Le sorprendieron las palabras de aquel joven mientras sentía algo raro en su pecho, por lo que solo asintió con la mirada baja antes de cerrar la puerta. Realmente tienes razón. El silencio te lastima y tú acabas de evitar que esto me provocará más heridas al tenerlo guardado en mi interior. Ese fue su último pensamiento antes de recostarse en su cama y tratar de dormir después de todo lo que vivió, con una lágrima rodando por sus mejillas nuevamente.
Hola de nuevo, aquí vengo con el segundo capítulo de esta historia. Debo confesar que en realidad quería dejarlo así porque no se me ocurría nada, pero gracias al comentario de Merlina y los de mis amigas que lo leyeron decidi continuar n.n
Así que espero les guste a todos lo que lo leen, especialmente tú Merlina, al ser la única que me dió su punto de vista del fic.
Hasta la próxima, Arielle
