Punto de vista de Rosa

Esto iba de mal en peor. Estaba sentada, pero sentía como gotitas se me iban escapando cada dos minutos. No sé por qué, pero no me importaba mucho aguantar, pero no quería orinarme ahí, ni enfrente de todo el curso. Entonces como pude le pedí permiso a la Señorita Ortega para ir al baño. Ella me lo concedió. Y retorciéndome poco a poco salí de mi lugar corriendo hasta el baño.

Ahí sentía que ya no podía aguantar más. Entré al baño pero para mi mala suerte, todas las casetas estaban ocupadas. Entonces sentí como un chorro grueso de orina empezó a salir de mí sin tener control de la situación. Un charco de orina empezó a formarse debajo de mí. Mis piernas, calcetas y zapatos empezaron a empaparse de la orina incontrolable.

-Tengo que actuar rápido- pensé. Justo ví que a mi lado estaba el lavamanos y sin pensarlo subí a él, abrí mis piernas y continué con mi travesía. Levanté mi falda para que no se mojara, pero mis braguetas estaban completamente empapadas y debido a su tono claro, empezaron a tornarse de un tinte amarillento. Al igual que mis calcetas, quienes estaban bastante amarillas.

Luego de unos segundos, la lluvia había cesado. Por higiene del baño, sabía que tenía que limpiar el lavamanos y el charco de más o menos treinta centímetros de diámetro que había dejado en el suelo. Pero sería muy humillante que alguien viera lo que pasara. Las que estaban dentro de las casetas quizás notarían que alguien había se había mojado, pero no sabrían quién.

Entonces cerré la puerta del baño con seguro para que nadie entrara y se sorprendiera al verme en tal situación. Sabía que no tenía mucho tiempo, así que actué rápido. Tomé un poco de papel higiénico que había para secarse las manos y lo coloqué sobre el pequeño charco que hice.

Pronto escuché que alguien golpeaba la puerta un poco desesperadamente.

-¡NOOOO!- escuché que alguien dijo muy preocupada afuera. Creo que entendía su situación perfectamente, quiero decir, estaba en su lugar hace apenas dos minutos. Sin embargo sabía que había un baño para mujeres en el piso de arriba, así que no habría problema, según yo.

Eso me puso un poco nerviosa, por lo que tenía que actuar rápido. Así que tomé más papel y sequé todo el desastre en el piso. Luego apliqué un poco de agua y jabón en el lavadero.

En total tardé quizás unos cinco minutos ahí dentro, además faltaban apenas quince minutos para el próximo descanso y tenía que reportarme en clase para evitar un castigo o algo parecido. Fue entonces cuando abrí la puerta para salir del lugar y siento como si estuviera parada en un charco de agua. Volteé la mirada hacia abajo y me sorprendí al ver un charco de orina debajo de mí.

-Eso no estaba aquí- pensé hasta que recordé que mientras estaba dentro alguien golpeaba la puerta como si tuviera una emergencia y luego gritó –NOOO- muy fuerte. Por esa razón me sentía muy mal, porque por mi culpa alguien al igual que yo mojó sus pantalones.

OOooOOooOO