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Punto de vista de Jeanette tres horas antes

Salimos del salón de física, me despedí de Rosa mientras me dirigía a los vestidores para cambiarme y ponerme mi pantaloneta, blusa, calcetas y zapatos deportivos para mi próxima clase, "deportes".

En lo personal, no me gustan mucho los deportes, y de hecho no soy la mejor pero tampoco soy la peor de la clase.

Diez minutos pasaron y el entrenador Charlie entró al gimnasio empezando con un calentamiento común y corriente. Como íbamos a entrenar durante las próximas dos horas el tiempo en calentar fue de más o menos quince minutos.

Ese día fue como cualquier día normal. Una vez terminado el periódo, fui al salón al gimnasio porque me tocaba deportes, sentí un leve cosquilleo en el estómago. –Pronto tendré que hacer pipí- pensé. Pero no era nada preocupante, hacía falta apenas dos horas y media para terminar y al entrenador Charlie no le gusta ser interrumpido en su clase. La última vez que alguien le pidió permiso para ir al baño le castigó con cien sentadillas. –Lo mejor será aguantarme hasta el final- me dije a mí misma.

Posterior a eso tomé mucha agua porque me había cansado por el calentamiento.

-Bueno señores, hoy será un buen día para hacer un poco de mis ejercicios favoritos- dijo el Señor Charlie. Tragué saliva porque cuando se refería a sus ejercicios favoritos sabía que se refería a los más duros.

Luego de correr quince vueltas a toda velocidad durante todo el gimnasio, cincuenta sentadillas y cinco minutos de abdominales estaba completamente agotada y sabía que no acababa aun. Fue entonces cuando nos dio tres minutos de descanso para beber agua.

Sentí el retorcijón en el estómago un poco más fuerte y tenía que ir, aun así podría aguantar un poco más y me daba miedo preguntarle.

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Pasó el tiempo y mis ganas aumentaron y estaba casi en mi límite. Sentía que pronto iba a agonizar y a llorar. Aun así tenía mucho miedo, además el agua y el ejercicio no fue una buena combinación para disminuir la tensión.

-Profesor, pue- puedo ir al baño- le pregunté tratando de no temblar ni de retorcer las piernas porque tenía un plan que quizás funcionaría

-Señorita Miller, usted sabe que NO ME GUSTA INTERRUPCIONES EN MI CLASE- me dijo elevando un poco la voz

-Pero, pero, es una emergencia- le dije

-¿A sí, no lo sabía, cuál es tu emergencia? Mmmm déjame pensar ¿quieres hacer pipí?- dijo frente a toda la clase

-¡Eso es un abuso señor!-le dije tratando de defenderme

-¿ENTONCES PARA QUÉ QUIERES IR AL BAÑO?- me dijo

-Es porque tengo que hacer algo que solo las mujeres sufrimos, creo que quizás, esté en el periódo- le dije, aunque era muy humillante

-Oh, ya veo. Bien tienes cinco minutos- me dijo

Tan pronto terminó de hablar, corrí saliendo del gimnasio agarrando fuertemente mi entrepierna. –Oh no, no creo que pueda hacerlo- pensé- creo que estoy en mi límite-. Así que corrí y apreté fuertemente, sabía que si me quedaba quieta todo terminaría. Luego de una carrera interminable para mí finalmente llegué a la puerta del baño, la empujé fuertemente para entrar pero para mi sorpresa la puerta no se abrió.

Estaba parada en un lugar, así que hice el típico baile que todo el mundo hace cuando está en mi lugar para evitar problemas.

-Toc,toc,toc- toqué la puerta con mucha desesperación –por favor abran- dije casi al borde de las lágrimas del dolor. –TOC, TOC, TOC, TOC, TOC- fueron más fuertes mis golpes.

Estaba al borde de la desesperación, agarrando fuertemente mi entrepierna apretando los labios. Todo terminó para mí cuando empecé a sentir un hormigueo en mi entrepierna empapando completamente mi ropa y llenando de un líquido con un tinte amarillento mis manos.

-NOOOO- fue lo único que pude decir antes de ver como un charco enorme empezaba a formarse y al ver como mi pantaloneta, mis calcetas y zapatos los bañaba la orina que salía rápidamente de mí. Apreté lo máximo que pude, pero todo fue en vano. Finalmente asumí el final y decidí relajarme, entonces me senté de rodillas tratando de salpicar lo menos posible y hacer le mínimo esfuerzo.

Para mí fue mucho tiempo y el charco de pipí estaba aumentando poco a poco y no sentía el impulso de detenerme. Así que pensando en que quizás cesaría un poco, puse mis manos en mi matriz para evitar que siguiera saliendo y así ocasionar un mayor desastre. Pero esto solo hizo que viera el lugar de los hechos y tener un contacto directo con el delincuente.

Después de una eternidad para mí, el hormigueo se detuvo pero para aquel entonces estaba llorando y al borde de un desmayo. Tenía que asumir la responsabilidad y además de que todo el curso me vería y eso significaría chismes y rumores sobre mí en toda la escuela, además de que a alguien no se le ocurriera tomarme una foto, subirla a Facebook y todo el mundo sabría lo de hoy.

Pero no quería eso, así que solo me levanté de ahí y fui corriendo hasta donde estaban los vestidores a recoger mi ropa, quitarme mi pantaloneta, mi blusa deportiva, ponerme mi falda, mi sueter azul y lidiar con ropa interior mojada y un olor desagradable.

Metí toda mi ropa y me fui hasta el patio trasero oculta debajo de unas escaleras donde nadie me vería y quería quedarme allí hasta el final del día.

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