Capítulo 8: Konoha, parte 2.

La mano derecha de Sasuke se cerró fuertemente contra el mango de la katana en su espalda. Naruto seguía contemplándolo con una sonrisa burlona y adoptando una posición de ataque, el zorro demonio en su interior pedía que la batalla sea a muerte, quería deleitarse con un poco de sangre. Mientras tanto, un grupo de ninjas médicos llegaba hasta las puertas de la aldea para auxiliar a Neji y Shino. Ambos tenían costillas lesionadas, pero ninguna otra lesión de gravedad, y rápidamente se esparció la noticia de la llegada de dos Akatsukis y de la pelea entre Sasuke y Naruto.

Naruto sacó un sello explosivo y lo lanzó hacia Sasuke. El Uchiha rebanó el papel en menos de un segundo, emitiendo chispas en el proceso.

- Anda Sasuke, ¡déjate matar!

- Ni en tus sueños, maldito.

- Ja, en mis sueños tu destino es incluso peor que la muerte – gritó Naruto a todo pulmón mientras se dirigía dispuesto a asestar un derechazo a su contrincante, pero Sasuke lo bloqueó con el antebrazo. Después de bloquear a Naruto, Sasuke intentó golpearlo por debajo del mentón, pero Naruto anticipó sus movimientos y, aprovechando que dejó su flanco derecho al descubierto, le asestó un cabezazo formidable. Sasuke retrocedió tambaleándose y sujetándose la frente, y no vio cuando Naruto, ayudado con tres clones de sombras, lo lanzó por los aires, impulsándolo con patadas bajas en su abdomen, y luego apareciendo el original con tres kunais, listas para ser clavadas en su nuca.

Sasuke logró voltearse a tiempo para bloquear las kunais con su espada, y de paso devolverle el cabezazo a Naruto, quien perdió el equilibrio y cayó al suelo, para luego recomponerse rápidamente. El encuentro apenas había durado unos minutos, pero ambos ya se encontraban jadeando por aire y sudando un poco.

- ¡Oye, no te vayas a cansar, que esto apenas comienza; Sasuke-kun!

El aludido sonrió, sin duda, esto recién comenzaba.

Mientras tanto, Hayate Gekko y Genma Shiranui reportaban a Tsunade del ataque Akatsuki a la Hoja. La Hokage inmediatamente ordenó la movilización de jounins y chuunins, así como la evacuación de todos los civiles a los refugios subterráneos. También envió a los dos mejores tokubetsu jounin a conseguir apoyo de las otras grandes aldeas, a fin de conseguir refuerzos y contrarrestar el ataque en caso de que arribaran más akatsukis a Konoha.

- Tsunade-sama, ¿qué hacemos con Naruto Uzumaki? El es un ninja renegado de esta aldea, ¿debemos reducirlo y encerrarlo?

- En cuanto sea posible, por el momento, solo defiendan Konoha.

- ¡Entendido! – accedieron los dos jounins, para luego desaparecer a toda velocidad.

Sasuke y Naruto estaban en medio de una intensa pelea de taijutsu, pero ambos estaban aburriéndose a estas alturas. Naruto se cansó de esquivar los golpes de Sasuke, así que rápidamente formó un rasen shuriken en una mano y se lo lanzó.

- Demonios, ¡Estilo de tierra, pared oriental de los 10 emperadores!

Una pared de al menos 10 metros se irguió delante de Sasuke, estaba llena de geoglifos que representaban algún antiguo códice. Cuando el rasen shuriken chocó contra esta pared, empezó a despedir demasiado chakra, que fue absorbido por la pared. La técnica "signature" de Naruto había sido absorbida por una simple pared de tierra.

- Ya me estás hartando, Uzumaki. De Konoha no te largas, pronto vendrán más refuerzos y serás encerrado de por vida.

- Yo no me pienso quedar en esta mugrosa aldea.

- Pues mala suerte, nunca debiste haber regresado.

- Ya veremos, ¡Estilo de madera, buda de mil manos!

- ¡Arte ninja, ángel de la muchacha monstruosa!

La invocación de Naruto fue rápidamente contrarrestada por un ángel dorado con una especie de guadaña. Las mil manos del buda fueron rebanadas y el jutsu de Naruto terminó anulado.

-Ja, siempre has sido un fastidio Naruto, ya no somos simples niños. – Sasuke apuntó su katana hacia Naruto – Hemos cambiado, yo soy leal a esta aldea, tú, nos despreciaste, asesinaste a un niño inocente y cometiste un sacrilegio al robarte el pergamino de Shodaime – Sasuke frunció el ceño – Eres un criminal. Y eso jamás podrás remediarlo, estás podrido hasta la médula.

Naruto solo se cruzó de brazos y puso los ojos en blanco.

- ¿Hemos venido a conversar o a luchar? – sacó una kunai y la lanzó hacia un árbol aledaño. Se escuchó un grito ahogado y un ANBU cayó muerto al suelo. - ¿Acaso creíste que no percibí el chakra de ese ANBU? ¿Y cómo quisiste distraerme con ese sermón? Qué bajo has caído, atacando por la espalda. Dame lo que te estoy pidiendo, Uchiha. Es eso o destruyo Konohagakure esta misma noche.

- Muy bien, suficiente Naruto. – Dijo Madara saliendo de entre unos árboles aledaños – Ya he dejado que te diviertas con tus amiguitos todo lo que has querido – Naruto lo miró con el ceño fruncido - Mis disculpas por el comportamiento de mi compañero, Sasuke. Pero hay algo de razón en sus palabras. Si no nos entregan el pergamino del fuinjutsu en este momento, Konohagakure será destruida. Te recuerdo que no estás en posición de negociar, estás solo.

Una gota de sudor frío se deslizó por la frente de Sasuke. Todos sus compañeros estaban tratando de remediar el desastre en las puertas de la Aldea, ni siquiera podía contar con los chuunins ya que a estas alturas estarían poniendo a la población a resguardo.

- ¿Y bien? – preguntó Naruto.

No había de otra, si no encontraba un jounin con el que les pudiera hacer frente lo más pronto posible, tendría que acceder a las condiciones de los Akatsuki.

- De acuerdo. Ustedes ganan. Los guiaré hasta el santuario del pergamino que buscan.

Naruto retorció su boca en una sonrisa, Madara se acomodó la máscara.

En la espesura del bosque fronterizo de la aldea de la Hoja, los dos akatsukis y el Uchiha caminaban bajo una relativa calma. Sasuke quería recordar algo, pero se le hacía más difícil conforme se acercaban al santuario. Solo esperaba que cuando lo recordara, ninguno de los dos desgraciados que iban con él usara un genjutsu y se enterara.

Cuando faltaban 60 metros para llegar, un chispazo cruzó por su mente y a su memoria volvió un difuso recuerdo de sus épocas como genin. Su mentor, Kakashi Hatake lo había llevado a él y a su equipo una noche para pasar turno de guardia. Una vez en el lugar, les dio una clase corta acerca de tipos de sellado y los sellos que se empleaban para el pergamino de Nidaime Hokage. Asimismo, les explico que como medida de seguridad, una copia era la que estaba puesta en exhibición, pero no era más que un pergamino con un fuerte sello explosivo, en caso de que algún torpe ladrón ose robarlo. Pues bien, todo indicaba que esta vez, iban a ser dos torpes akatsukis los que volarían en pedazos, claro, si es que llegaban al pergamino primero. Tanto el falso como el original estaban resguardados con sellos de barrera tan fuertes, que ni el mismo Kakashi podía deshacerlos. Por eso, las guardias solo se realizaban en las inmediaciones de la cámara donde estaba el pergamino, nunca en el interior. El solo hecho de meterte en el salón con las barreras implicaba la muerte súbita. Un paro cardíaco, asfixia por obstrucción de vías respiratorias, muerte cerebral.

Consecuencias de algún jutsu prohibido.

Ya con todo esto, solo debía formular un plan, inventar una coartada que los lleve a entrar al salón del pergamino. Un Akatsuki más valía muerto que vivo. Luego, tenía que escapar lo más rápido posible a la Aldea y dar la noticia a la Hokage. Luego, lo demás caería por su propio peso.

- Oye, ¿cuánto falta? ¿No nos estarás desviando hacia una trampa verdad? – Inquirió Naruto mientras sacaba una kunai doble – Sabes que podemos matarte aquí y ahora si es que intentas engañarnos.

- Relájense, ya hemos llegado.

Un pequeño pero majestuoso templo apareció ante los tres ninjas. Era completamente de madera y no estaba siendo resguardado al parecer.

- Lo que buscan está en el único salón dentro del templo. Es todo suyo – dijo Sasuke, mientras les daba la espalda.

- No, queremos que tú nos lo des.

- ¿Acaso les cuesta caminar un poco más?

- Perfecto entonces, yo iré – dijo Naruto. Entró con paciencia al templo mientras Sasuke contaba los segundos que faltaban para que hiciera choque con la primera y fulminante barrera. Un grito perforó la noche, y Madara desvió su atención a templo, dando la oportunidad perfecta a Sasuke para atacar, el Uchiha formó un chidori en su mano derecha, y Madara, pensando que lo estrellaría en algún punto vital, se protegió, pero Sasuke expandió el chidori hasta su mano izquierda y luego extendió los brazos.

- ¡Chidori Nagashi!

Un campo eléctrico los cubrió a ambos, pero no afectó a su usuario. Madara, en cambio, sufrió los estragos de la súbita electrocución. Con los dos akatsukis inmovilizados, Sasuke procedió a entrar en el templo para acabar con Naruto, pero se dio con la sorpresa de que su cuerpo no estaba. Lo había engañado. Rápidamente, empezó a escanear detalladamente cada esquina del templo, esperando encontrar al rubio. Como no lo halló a simple inspección, empezó a mirar el suelo, buscando alguna sombra. En la columna izquierda, cerca del retrato de Tobirama, se asomaba una sombra con picos. Sasuke arrojó una kunai inmediatamente, y escuchó un grito ahogado. Naruto salió de su escondite con los ojos inyectados en sangre y mostró una de sus manos, la kunai la había atravesado completamente.

- ¡Maldito imbécil! – exclamó el rubio, a la vez que sacaba de una la kunai enterrada en su mano y la arrojaba hacia su enemigo, quién la esquivó fácilmente. Naruto hizo unos sellos tortuosamente y aparecieron cinco clones de plasma, que fueron derrotados cuando Sasuke lanzó unas senbon.

- "He gastado mucho chakra. Solo me queda un ataque, pero si ese desgraciado lo esquiva, estaré completamente a su merced" - ¡No me iré de aquí con las manos vacías!

- ¡Pues qué lástima, porque de este lugar no se va ni tu sombra!

- ¿Qué estás…? – Una parálisis lo detuvo en seco. Naruto quiso extender su brazo, pero solo consiguió mover su ojo.

- ¿Me extrañabas? – dijo un agotado Shikamaru, quien milagrosamente había sobrevivido a la tortura del rubio. – Menos mal que los escombros donde caí eran suaves, terminé consciente.

- ¿C-cómo es esto posible? ¡Estábamos solos en el bosque, nadie más nos seguía!

- Viajé en tu sombra, Naruto. ¿Acaso pensaste que el único jutsu que conozco es el de posesión de sombras? Pues bien, aquí va otro, ¡Jutsu de costura de sombras!

Naruto detestaba la oscuridad, prefería ser mil veces una persona diurna, que una nocturna. Es por eso también que prefería no dormir mucho, ya que siempre soñaría con lo mismo: Un zorro naranja con una sonrisa monstruosa y unos crueles ojos rojos. La celda donde se encontraba recluida, sin embargo, estaba en la completa oscuridad. Al menos cinco jutsus de barrera habían sido puestos para evitar su escape. Y su único guardia era un miembro del clan Hyuuga. Hasta ahora, 3 días después de ser capturado, no le había dirigido la palabra a su guardián.

Ni siquiera sabía si se trataba de un hombre o de una mujer, igual le daba.

Su guardián, asimismo, parecía no estar interesado en entablar una conversación, aunque Naruto juraba que de vez en cuando, escuchaba alguno que otro sollozo. Tal vez sería familiar de Neji. Tal vez Neji había muerto durante su emboscada. Pero, hasta donde sabía, Neji tenía dos primas, y una estudió junto con él, Hinata. La otra era su hermana menor, Hanabi, y aún era muy joven cuando Naruto entró a la academia. Pero a estas alturas, Hanabi ya debería de ser chuunin o jounin, lo mismo con Hinata. Aunque Hinata no sea tan fuerte. Corría el rumor de que la hermana menor de Hinata era incluso más fuerte que su hermana, y casi tan fuerte como Neji. Otro prodigio.

- "Prodigios. Un patético título para unos pocos, otorgado por una bola de conformistas que no aspira a más".

Un haz de luz le dio directamente en la cara, provocando que se tape instintivamente los ojos. La Hokage, uno de los tres legendarios sannin de Konoha había llegado a interrogarlo. Detrás de ella, y con gesto afligido, se encontraba Hinata Hyuuga.

Perdón por la demora, más que todo me ha ganado la flojera. En fin, gracias a los nuevos seguidores por, bueno, seguir este fic, asimismo por darle favorito.

Dejen review si gustan!

Solitary Heaven