Capítulo 2:Aquí estoy:
"-¿Y vos, quién sos?"
Esas palabras resonaban en su cabeza. Le habían dejado atontado. Le miró durante unos segundos, con los labios entreabiertos, asombrado. Luego entendió que no podía quedarse con esa cara durante mucho tiempo, o sino, la chica saldría corriendo.
Cuando se recompuso, notó que, la mirada de la niña estaba, como de otra forma no hubiera sido posible, turbada por la sorpresa. De hecho, le miraba , vamos a decirlo, como si acabara de verle salir dos cuernos en la mollera.
-H-hola…-soltó suavemente.
"¿Hola?¡¿En serio, Chris?!¡¿No tenías uno más estúpido?!Deberías escribir un libro titulado "Cómo espantar a una mujer en 2 simples pasos….Paso 1: Se Christopher Halliwell. Paso 2: Se tú mismo .Joder consigo….cacho de bruto".
Pero…al parecer ,la chica, ya fuese por ignorarle o porque no le había oído, dijo, aún en aquel tono que Chris no reconocía:
-Ahhhh,ya sé….vos sos el gil al que le choreé la billetera ayer,¿no?
"¿Eh?¿Que dijo?"
-Yo…sí..soy…yo.
-Ah. Un gusto, eu.-Le soltó, con un deje bastante irónico, sonriendo con los labios levemente.
-Yo…eh..
-¿Qué te pasa?¿Me tenés miedo?-se rio la chica-Escuchame, todo re lindo, ¿no?, pero…¿Me querés explicar qué mierda acaba de pasar? Digo…aparecés así de la nada, y salís con un "Soy el tutor legal de la niña" ¿De dónde saliste, de una novela mexicana?
Chris, antes de poder responder ese mensaje que, por cierto, hacía su esfuerzo por decodificar, no podía evitar embelesarse en ese acento. Era tan bonito. Cómo….¿es que no sabía de dónde era eso? No era de España. Eso era seguro.
-Yo…mira ,te seré sincero, ¿si?...
-Y sí, flaco. No te voy a preguntar para que me mientas-le interrumpió con insolencia la niña, con esa actitud tan…altiva….¿No era extraño que una persona en su…"posición", se diera esos aires?
-No…supongo que no, jeje. Vale, mira…ayer tú…te llevaste mi cartera y…-"¿Y qué?¿Me desvelé pensando en tu bienestar? No parecía la clase de persona a la que le sentaría bien que le dijesen eso…piensa, Chris, anda….lo has hecho alguna vez."-y pues…te reconocí…realmente supongo que…no lo sé, ¿vale? no quería que te hicieran daño, posiblemente por una parte de mi culpa. Sólo creo que, una niña no debería estar pasando estas cosas, tengo una sobrina de tu edad.-Explicó Chris, pensando que, realmente, dudaba que esa que le miraba tuviese los 10 años de Victoria. En fin, ¿qué le íbamos a hacer?.
-Ah.
"Gracias.
De nada,oye.
¿Y los modales?¿Con mi cartera?¬¬"
-Oye…¿y…tus padres?-le soltó, sin poderse contener.
-¿Perdón?
-No…sólo…yo tengo hijos….y…creo que, a mí no me gustaría que ellos anduviesen por allí siendo cogidos por la policía.-La chica sonrió con guasa al oírle decir eso, pero guardó silencio-E, imagino que…bueno, a los tuyos tampoco debería de gustarles...por lógica. ¿Dónde están?
Chris preguntó esto, más para confirmar una teoría que se había hecho que para saber del paradero de los sujetos.
Ella pareció pensárselo un momento…como si jamás se lo hubiesen preguntado antes y ahora tuviese que hacer memoria para saberlo.
-La última vez que pregunté, muertos, bajo veinte palmos de tierra.-La chica ladeó una sonrisa.-Igual, no te hagás drama, que, por lo de recién , ya te digo , que no sos como ellos, así que dudo bastante que puedas haber compartido algún sentimiento con ellos, o que tengan el mismo concepto de lo que es "hijo" y "responsabilidad".
Chris se turbó. Tal como había imaginado…
Bueno, lo último quizás no…
La chica se dio la vuelta, y, agitando la mano a modo de saludo, se despidió, mirando sobre su hombro.
-Bueno. Ya fue, olvidate. Estoy muy bien así, como me la vine bancando me la voy a bancar. Acá no puedo ni asomar un pelo porque soy boleta, así que me las tomo para donde pueda. Gracias, igual. ¡Cuidate, che!
La chica se giró del todo y emprendió la marcha. Chris la observó alejarse.
Vio esas blancas manos coger la capucha* del abrigo y recolocarla sobre su cabeza, ocultando a su vista los oscuros cabellos .Durante el breve lapso en que hizo esto, Chris vio como la palidez de esas manos(y pensar lo sucias que estaban…a saber si estuviesen limpias)contrastaba con la oscuridad del gris que teñía el abrigo. Luego, vio a esos Joggings azul oscuro, demasiado grandes para ella, alejarse a paso tranquilo.
Chris vio al oscuro bulto alejarse más de él y de su vida. Recorriendo su negrura, vio otro contraste de blanco con la negrura de su ropa y del suelo, alumbrado por la oscuridad del cielo, nocturno ya en toda su regla. Ese contraste venía de sus pies. Estaba descalza. Él estaba seguro de haber visto que, el día anterior tenía unas deportivas*.
Se iba. Descalza, con el frío. ¿Cuánto podrían llegar a protegerla esos trapos viejos que vestía?¿Cuánto tiempo los tendría, antes de que alguien, mayor y más fuerte que ella se los quitase?
"Acá no puedo ni asomar un pelo…"
Con esa forma tan burda de hablar, y en ese acento extraño, así y todo, esa frase significaba que, si se iba, era para no volver nunca.
Que no la volvería a ver nunca.
¿Merecía esa vida? Sin padres que la guiasen, nadie le dijo jamás cómo ser. No había tenido la oportunidad. ¿Y si alguien se la hubiese dado?
¿Cuánto tiempo aguantaría esa niña sola en el mundo?
"¡HEY,HEY,HEY!Despacio, vaquero…Chris...¿De qué vas?¿Qué quieres hacer ahora?¿Por qué no te pones, ya que vas en eso, a construir orfanatos, tío?¿No sabes conformarte nunca?¿No te das cuenta de que…"
"¡A CALLAR!"
Chris no necesitaba en ese momento el consejo de su voz interior. ¿Por qué? Porque ,al entender todas las razones por las cuales no debía hacerlo, comprendió que era lo único que podía hacer.
-¡Oye,niña!¡Espera!.
Ella se detuvo al instante. No se movió, no le miró, pero tampoco se alejó.
-¿Dónde…pasarás la noche?-¿Lo había dicho?¿De verdad se había atrevido?¿En qué se estaba metiendo? Lo único que sabía era que no se arrepentiría de eso…de que, aquello que lo impulsaba a eso, no estaba en su cabeza, sino que, estaba más abajo. En su pecho.
Ella seguía sin moverse. Chris la vio comenzar a temblar. Dio un paso hacia ella. Luego otro. Se detuvo a un metro de ella.
-¿Dónde...dormirás, chica?
Ella se dio vuelta bruscamente, sorprendiéndole, con lágrimas en los ojos, que se quedaban allí, en sus ojos. Le miró hirviente de furia, y le gritó:
-¡¿Y a vos qué carajo te importa?!¿Quién sos, flaco?¿A quién te comiste?¿Qué te pensás, que podés venir acá a hacerte el bueno conmigo?¡Tomatelás!¿Querés presumir tu vida perfectita, pelotudo? No sé quién sos, y me chupa un huevo, ¿sabés? ¡Volá de acá y déjame en paz!
Chris se quedó parado estático mirándole.
¿La niña tendría carácter? Si alguien en su vida le hubiese hablado así antes, le habría cruzado la cara sin pensarlo dos segundos. Sin embargo, a ella no se lo hizo. De hecho, ni siquiera estaba enfadado. Sólo se inclinó un poco, para quedar a su altura, y mirarla a los ojos cuando le dijo, con voz dulce y tranquilizadora:
-No tienes dónde dormir, ¿verdad?¿Mmm?-Chris acarició con su dedo suavemente aquella blanca mejilla, encarando directamente aquellos ojos verdes, furiosos e inundados. Esperen. ¿Furiosos? No. Esos ojos no estaban furiosos, estaban tristes. Eran los ojos que alguien pone cuando…está triste…dolido. Cuando a alguien le remueven una herida abierta…cuando a alguien le muestran aquello que tuvo o que podría haber tenido. No era furia…era…autodesprecio.
Ella apretó los puños, pero no se apartó. Apretando igual los ojos y los labios ,bajó su cabeza ,dolida.
-¡NO!¿Contento?¡No, no tengo donde dormir!-Vociferó, consumida por la emoción.-Me voy a tirar en el piso en una esquina para tratar de no congelarme demasiado.¡¿Contento?!Me voy a cagar de frío como todas las noches, mientras vos y los demás están en su cama panchos con la estufa. ¿Ya estás contento?-Acabó, mientras una lágrima vencía su resistencia y rodaba por su mejilla.
-Mucho-Se limitó a responderle. Ella le miró resentida, y él limpió aquella lagrimilla furtiva que rodaba por su rostro.-Shhh. Ya pasó. Ya pasó.-Se limitó a decirle. Ella le miró como si le estuviera tomando el pelo. ¿Cómo le decía que ya había pasado?¿Le fallaba algo?.
Chris se incorporó y, respirando hondo, le extendió la mano. Ella le miró desconfiada. Conocía tan bien esa historia…
"¿Qué estás haciendo, tarada?¿De verdad vas a caer tan fácil en esa?¿No aprendés nunca, no? Ahora vas y le decís que sí a todo, y te metés a vivir un cuentito de hadas, ¿no?Ya sabés como termina esto. Ya habías dicho que ibas a hacer si aparecía de nuevo .¿Te olvidaste ya, boludita?
"Él no es…él"
"¿Y?¿Qué te pensás, qué son muy diferentes? Andá , estúpida, que la chupe. Así de corta. Una palabra. "Chupala". Le decís eso y que te deje de joder. ¿Qué, ahora le robás a uno la billetera y de repente te quiere cambiar la vida?¿Creés en los reyes magos? Es fácil. "Chupala".Que te deje en paz y no te venga con esas .¿Qué, no se lo querés decir? Andá entonces, tarada, que te pase lo que te pasó la última vez"
"No..yo…"
"Dale, ni pensés. Una palabra. "Que-la-chupe"
"Que la chupe…"
"¿Viste?Fácil."Chupala."
"Chupala…"
"¿Cómo le vas a decir?"
"Chupala."
"Exacto.Y se termina todo"
"Chupala"
"Chupala"
-Penélope.-Dijo la joven, mientras le extendía la mano.
¿Estaba segura de eso? Para nada. Pero algo era seguro. La movía lo mismo que a Chris, cuando apretó la mano que le extendía, y la atraía hacía sí, para estrecharla en un abrazo.
-Chris.-Susurró suavemente, mientras le frotaba suavemente la espalda.-Chris.
Ella, mientras tanto, estaba aterrada. ¿Qué demonios hacía ese loco…?
"Chris. Chris no es un nombre. Ahhh, Cristian*. Claro…bueno, se ve que era cariñoso Cristian…Hacía tanto que nadie hacía eso…"
Ella se dejó hacer, pero, estaba aterrada de moverse. No podía…¿estaba haciendo bien?¿Segura?
-Shhhh…ya está, linda, ya está-Continuaba calmándola él.
Suavemente, con movimientos lentos, cogió el borde de la capucha, e intentó bajarla, para acariciar sus cabellos directamente. Ella no le dejó, cogiendo su mano y retirándola de allí. Él volvió a subirla, pero esta vez, la hizo reposar directamente sobre la no poco sucia tela.
Al notar que ella estaba intranquila, decidió poner fin al abrazo. La separó de él suavemente, y sin soltar su mano, jaló de ella, para llevarla hacia la esquina por la que había aparecido.
Ella no se movió.
-¿Qué hacés?
No estaba amenazadora o insolente. De verdad preguntaba que quería de ella.
-¿Qué tienes que perder?-Respondió él con calma.-¿Alguien te echará de menos, o notará tu ausencia?.
No lo había dicho con maldad…se lo estaba haciendo entender. Pero ella, en lo que a ella respectaba, ya lo sabía desde hacía mucho. Tardó un momento en responder, y, cuando lo hizo, se dijo a sí misma que no era una mentira del todo.
-No.
-¿Te vas a quedar aquí? No soy "perfectito", como tú dijiste…pero te aseguro que tengo algo más para ofrecerte. No me preguntes por qué a ti, porque no lo sé. Pero es a ti. Decide tú. ¿Qué vas a hacer?
Ella le miró. Había algo que le decía que no vaya…y hubo algo que la hizo ponerse en marcha.
Con pasos lentos siguió el camino que Chris le indicaba, cogida de la mano, como una niña pequeña. Y es que, en realidad, en ese momento, era así como se sentía.
¿Qué tenía ese hombre….que la había debilitado tan fácilmente?¿Cómo había logrado romper tan fácilmente aquella coraza que había construido sobre ella misma para protegerse hace años? De cualquier forma, se dijo, hay una debajo de esa…y esa, si vas a jugar a este jueguito, no se la vas a dejar romper, porque, entonces, va a dejar de ser un juego, y va a volver a pasar. Vas a volver a salir lastimada, y, por lo que pasó, no vas a querer que se dé otra vez…porque, si eso pasa, quizás sea también, la última.
-Ahora…parecemos dos boludos sacados de un cuento.-Comentó ella, mientras doblaban la esquina-¿Es algún tipo de broma? Considero que jugar así con alguien es lo más ruin que puede una persona…
Chris volteó, y sólo con la vista ,la hizo callar.
-No sabes cuándo parar de hablar, ¿verdad?-le dijo, mientras se detenían frente a su auto.-No te preocupes…eso es algo que trataremos luego.-Le guiñó un ojo, y le abrió la puerta del asiento del copiloto.-Jamás. Nunca, ¿oíste?. Yo no bromeo con estas cosas. Escuchame, tienes la opción de decirme que no. No me enfadaré.-"¿Enfadarse? Esa palabra…nunca tuvo demasiado claro su significado con ella"-Y no te obligaré. Tú decides. Es tú decisión-repuso Chris, mientras señalaba la puerta abierta.-¿Te vas o te quedas? ¿Qué vas a hacer, Penélope?
Eso fue todo. Cuando le escuchó decir su nombre, entendió dónde estaba su lugar.
Subió al auto, con la delicadeza de quien entra embarrado hasta el cuello a un palacio de espejos.
O casi subía.
-Espera-le frenó Chris, mientras le sujetaba el brazo delicadamente.
Lo sabía…no iba a querer que se subiese a su auto así…mugrienta. Parecía salida de un bote de basura.
Así…tan…miserable. Se miró, y, por primera vez (en hacía un relativamente corto tiempo, pero no por ello menos largo) se tuvo asco. Él lucía tan…arreglado, y ella, a su lado…era sólo un patito feo. Se encogió en sí misma, y, por un momento, se encogió como…si esperase un golpe.
Chris lo notó, y torció el gesto. Se quitó la chaqueta que llevaba, y luego le llamó:
-Toma. Ponte esto. Hace frío.
Penélope casi se desmaya. ¿Hablaba en serio? Por un momento, se sintió una idiota. Por otro, entendió que no podía aceptarlo, y, por el último, le respondió.
-No…¿Cómo me voy a poner…
-Ahora. Póntela. Hace-frío.
-Pero yo…
Chris, más brusco de lo que había venido actuando, la cogió por el brazo y se la puso. Ella apenas pudo resistirse.
-Te la pones y fin del tema-concluyó, severamente.
Después de eso, la subió al auto.
Ella lo miró asombrada. Nunca le habían…dado una…orden…Bueno...no de ese tipo. ¿Por qué le había hecho caso?¿Quién era…?La había…hecho cumplirla. ¿Qué mier….?
Lo observó.Y ahora…¿Cómo seguía esa historia?
Chris sonrió, y le heló la sangre.
Como por un acto reflejo, ella sonrió también, mostrando levemente los dientes, y Chris no pudo evitar pensar en que, así, con toda su persona, parecía un dibujo de un tapiz traído de tan lejos…
Se inclinó sobre ella, y estiró una mano. Ella cerró los ojos, esperando un contacto, pero se vio frustrada cuando Chris cogía el cinturón de seguridad y se lo colocaba suavemente.
-¿Aprieta?-Cuestionó dulcemente.
Ella negó con la cabeza, mirando el contorno de su silueta dibujarse en el oscuro cielo nocturno con los ojos muy abiertos, y se vio recompensada con una caricia suya en la frente, apartando apenas unos mechones de cabello que la cubrían. Estuvo tentada a hurtarse, puesto que el contacto con el cabello la tensó…pero no lo hizo. Sólo…la disfrutó, y alargó el cuello para continuar el movimiento de su mano al alejarse.
Ambos se sonrieron, pero, esta vez, ella no mostró los dientes.
Chris cerró la puerta con cuidado, y, rápidamente subió al asiento del conductor, y puso el vehículo en marcha, ante la atenta mirada de la niña que, al verse sorprendida mirando, corrió la vista rápidamente y la desvió hacia la ventana. Se acurrucó en el asiento, y miró por la ventanilla, mientras se frotaba los brazos.
Se acurrucó en el abrigo, muy grande para ella, cosa que, lejos de hacerla sentir incómoda, la hacía sentir…protegida. Quería…volverse parte de él. Quería adentrarse en ese abrigo, atesorar la sensación. Ese abrigo…olía tan bien…olía como él. No quería perder ese instante. Lo quería volver eterno…
Cuando Chris arrancó, sintió un suave viento entrar por la ventanilla, y rozarle la mejilla. Estaba viajando en un auto. Era la primera vez en su vida que lo hacía…por su voluntad.
El paisaje se movía, y ella quería hacer suyo el mundo. El abrigo azul, el viento, su perfume, la noche, el viaje en auto. Él…
Creyó que era un sueño tan perfecto…que no despertaría jamás.
Por su parte Chris la miraba de reojo con una sonrisa en los labios. Desvió su mirada hacia el frente, y recordó las palabras de Amy, mientras las luces pasaban frente a él.
"Mañana, todo va a estar bien."
Era cierto.
AHORA, todo estaba bien.
Chris mantenía su vista al frente, pero no podía evitar desviarla de vez en cuando a la niña.
Ella se había hecho un bollito en su abrigo, y vio cómo, con su mano se aferraba a las mangas de esta. Con su otra mano acariciaba suavemente el cristal de la venta. Parecía tener casi miedo, de quebrarlo o algo así…su mano cortaba perfectamente con la silueta de la ciudad en la noche. Sus dedos eran finos, y parecían tersos…como si, a pesar de todo, nunca se hubieran raspado o herido.
Deslizó su mano por todo el marco de la ventana. Estaba fría. La deslizó lentamente hacia el asiento. Este estaba caliente. Y era más suave.
La siguió moviendo por la parte delantera del auto. Esta era como de plástico, y rugosa. Era agradable de tocar. Deslizó sus dedos por ella, y se detuvo antes de llegar al volante, donde las manos de Chris reposaban.
Esporádicamente, Chris miraba a Penélope, para asegurarse de que estaba bien y para vigilar qué hacía. No todos los días un extraño te sacaba de una situación como en la que ella vivía. Porque, en realidad, si se ponían a analizarlo…eso era. Un extraño.
Pensó en lo desesperada que esa niña debía estar para aceptar seguir a un desconocido, sin saber qué quería de ella.
Es cierto que él nunca le haría daño…pero, ¿y si no hubiera sido él? Se estremeció. Miles de opciones bastante desagradables le recorrieron la mente. Negó con la cabeza para apartarlas y se dijo a sí mismo que no, que podría haber sido otro, pero que había sido él, y que tenía mejores planes para esa cría que acabar sus días mendigando en la calle.
Desvió su vista de la carretera una vez más para dirigirla a ella, y la pilló mirándoles con los ojitos muy abiertos.
Chris le sonrió, pero ella, al verse descubierta, la bajó inmediatamente.
Chris no entendía cómo alguien no podía enternecerse ante eso. Sus mejillas blancas se veían levemente sonrosadas…
Todo estaba muy tenso. Ella, si se había relajado desde que habían subido al auto, ahora se había vuelto a tensar, y si no, se había tensado más. Él necesitaba romper esa tensión. PAM, hecho. Semáforo.
Chris se detuvo, y entonces, vencido por la tentación, se dedicó a estudiar más a fondo a Penélope.
La niña miraba al frente, como esperando que hubiese algún movimiento en la carretera.
Mientras se concentraba en las estrellas, Chris se concentraba en ella.
Tenía la capucha del abrigo gris oscuro subida, por lo tanto, el cabello no se le veía…pero recordaba que lo llevaba recogido un moño, que estaba muy tenso. Sin embargo, había varios cabellos finos sueltos por su rostro. Estos eran bastante largos, por lo que supuso que, quizás, lo llevaba recogido por una cuestión de comodidad.
Después le miró la cara. Era blanca, pero demasiado. Se la veía pálida, y, ahora que se fijaba bien, estaba muy delgada, al punto que se le marcaban los huesos del rostro, y, aunque no veía realmente ninguna otra parte de su cuerpo, se apostaba algo a que los omóplatos ,la clavícula, las costillas….y los huesos en general se le notarían y mucho. Chris frunció el ceño.
Siguió recorriéndola. Tenía la ropa muy sucia, y bastante rota. Era muy grande para ella, y, por lo que veía, parecía ropa que bien pudo haberse sacado del armario de Nick. Y con motivos había pensado que era un muchacho. Si no le veías la cara, era un chaval.
Pero eso era algo de lo que también se ocuparía luego.
Le miró los pies, y, ahora que los miraba detenidamente, frunció el ceño todavía más.
Sus pies estaban sucios, casi negros, a causa de la tierra y el polvo. También veía en ellos raspones, y unas manchas rojizas. Cuando ella hizo un movimiento con uno, pudo ver un momento la planta, que estaba mucho más negra, y tenía unas manchas que parecían ¿barro?¿De dónde coges barro en la ciudad?¿Y por qué te lo pones en los pies? Pensó en dejarlo pasar. Pero había fruncido el ceño lo suficiente como para que, cuando ella volvió a mirarle, se asustara.
Retiró inmediatamente su mano del radio de coche, pensando que su enfado se debía a ello. Luego se encogió en sí misma y le hurtó la vista.
Chris lo entendió, e, inmediatamente, la cogió la barbilla con la mano.
-Shhh…¿Qué pasa? No temas…no estaba enfadado contigo…-le susurró para calmarla-Ven acá, mírame.-Ella no lo hizo, por eso Chris, forzándola un poco, la obligó a hacerlo. Otra vez hacía eso…¿Por qué la forzaba?¿Cómo podía? De todos modos, no podía hacer que sus ojos vieran a los suyos, y eso, no iba a poder conseguirlo.-Mírame, Penélope. Hazme caso, mírame.-Ella negó con la cabeza-Está bien.-Chris cogió su mano lentamente, y la acercó a la luz que entraba por los vidrios. Ella, no muy conforme, de cualquier forma, se dejó hacer.
Chris recorrió con la suya la mano de la criatura…Estaba sucia. Tenía raspones y llagas, y, en el dorso de esta parecía haber…¿cortes? Frunció más el ceño…sin embargo…sus manos estaban tan suaves…¿Cómo alguien con esa vida tenía las manos suaves, y no ásperas?
-¿Qué es esto?-preguntó simplemente, señalando los cortes.
-Mirá…
Chris lo hizo, y se horrorizo. Esas heridas las habían abierto unos cristales…¿Qué cómo lo sabía? Ah.. pues.. porque, los pequeños trocitos de vidrio seguían en ellas.
-¿Cómo…?Penélope….¿Qué es esto?-le preguntó, sintiendo que…..le subía la furia.
-Vidrio…
-¡Ya sé lo que es, niña!-Ella se achicó, asustada por el tono de voz-No…no,no,no..shhh shh shh…perdona…no quise gritarte…-se enmendó Chris-A ver…¿por qué no te los has quitado?¿No sabes que esto es peligroso, pequeña?-Ella le miró cuando le dijo eso…"pequeña"
-Duele-Respondió, simplemente.
-Pues…claro que te duele…pero…no puedes dejarte esto así, ¿no sabes que esto se infecta? Debo sacarte esto…-Chris intentó apretar un poco su carne para extraer uno de los, por lo menos, seis cristales clavados en ella.
-¡AYYY!¡NONONO!¡PARÁ,PARÁ,PARÁ!¡PARÁ,BOLUDO,NO,ME DUELE!¡AYYY!-Chris la soltó de inmediato, al oírla gritar, y además, al darse cuenta de que , como los cristales eran demasiado pequeños, al sacarlos, le saldría más sangre, y esas heridas debían de limpiarse. Cogió un Kleenex y se lo tendió, mientras le decía:
-Vale, vale, te los quitaré, pero no aquí, cuando lleguemos a casa. Aquí se te puede poner peor…toma, límpiate con esto.
Ella lo cogió, y, en su mente, re-oyó sus palabras…" cuando lleguemos a casa". Ella guardó silencio, que estuvo a punto de romper, pero no lo hizo. Chris lo notó…y notó como la niña daba una furtiva mirada a sus pies. Luego la desvió, para que Chris no la notase. Pero lo notó, vaya que sí.
-Penélope. Ya te vi. Muéstramelo.
-¿Eh?¿Qué querés?...
-No me tomes el pelo, pequeñita…ya te he visto. Enséñame tus pies.
-No…
-Quizás entendiste mal…no te lo había preguntado.
-¿Y a mí qué? Te lo muestro si se me da la gana…-reviró ella, tratando de defender su postura.
-Ey,ey,ey,¡Chst! Esa boca. Cuida cómo me hablas.-Ella se ruborizó, y, en seguida guardó silencio y esa actitud agresiva.-Eso es…anda, escucha, no seas caprichosa, enséñamelo. No te haré daño.-Le explicó, suavemente, igual que como le había venido hablando todo el día, salvo, claro, cuando le había llamado la atención.
Ella movió su pie lentamente, y él, en cuanto pudo, cogió su tobillo y se lo levantó.
La planta estaba completamente negra, en ella también había ampollas, raspones y durezas. También vio aquellas manchas que identificó como barro. Ojalá y entonces sí hubiese tenido razón. Eso, cuando lo vio, y lo tocó, entendió, no era barro, sino…sangre seca.
Si parecía barro era porque, en la oscuridad, y con toda la tierra que seguramente se había mezclado con ella, se veía negra, más que rojiza. Chris no podía creer que una persona aguantase ese dolor y esa….esa falta de responsabilidad total. Entonces pensó que su enfado ya estaba tomando forma.
-¿Qué es esto,Penélope?Y no me respondas "Vidrio"-avisó él.
Pero la niña, que ya estaba aplacada por la seriedad que había detectado en su voz, no pensaba hacerse la lista.
-Es….una lastimadura. Me…la hice…con…bueno, es que me la hice con vidrios.
Él se apretó el puente de la nariz.
-Ya…¿cómo es que te has herido así?-le cuestionó, al ver que, los causantes de aquella sangre eran unos tres o cuatro vidrios, bastante más grandes que los de las manos, enterrados en la planta.
-Bueno…es que…yo…me los clavé.-Respondió cortada, pero, al ver la mirada de Chris, se completó rápidamente-Mirá…estaba caminando, ¿no? y se ve que había unos vidrios en el piso…no sé…calculo que se habría roto una botella…y yo no vi…y pisé…y del dolor me asusté, me tropecé…y, puse la mano, sino, iban a la cara, de una…y ahí me los clavé.
Ella parecía algo avergonzada por contarle eso…nunca nadie le había preguntado por sus problemas. Ella los solucionaba y ya…
-¿Tienes más en el otro?
Ella se limitó a levantar su otro pie…en el que Chris vio exactamente lo mismo que en el que sostenía, a diferencia de que en este había solo un vidrio muy grueso, y bastante sobresaliente.
-¡¿Pero…!?¡¿Y PENSABAS DEJARTE ESTO ASÍ?!¿No piensas?-La increpó, desesperado-¿No te das cuenta de que esto se puede infectar, cortarte un tendón o una vena importante?¿Te lo vas a dejar así, descalza además, esperando que te tengan que acabar cortando el pie?¡¿ESO ESPERABAS?!-acabó estallando, sin poder contener su enfado. No estaba enfadado con ella, exactamente…sólo…estaba enfadado por la situación en sí…y en el hecho de que, si no era por él, ¡también se iba a quedar así!¿Qué no pensaba o qué?
Pero ella eso no lo sabía. Para ella, Chris estaba enfadado con ella, por eso le gritaba. Así funcionaba para ella.
En un movimiento se soltó de su agarre, quitándose el cinturón de seguridad, y abrió la puerta del coche para bajar y salir corriendo. O eso intentó…porque, al estar herida en ambos pies, pues, claramente no avanzó demasiado. Cayó apenas dar un paso, y dejó salir un gemido.
Chris reaccionó instintivamente. Se quitó él mismo el cinturón de seguridad y se arrojó fuera del auto. Lo rodeó y, cuando llegó a ella, la levantó por debajo de las axilas.
A pesar de que ella se resistió un poco, logró meterla nuevamente en el auto. Mientras estaba sentada, lo miraba sin abrir la boca ajustarle el cinturón otra vez con un rostro realmente serio.
-Dejame…-le pidió, pero él pasó de ella.
Volvió a subirse al auto después de cerrar la puerta de su lugar y echarle el seguro.
La miró en cuanto estuvieron arriba, y, por su parte, el semáforo seguía marcando con su lucecilla roja, y, en ese momento, a Chris se le antojó bastante oportuna.
-¿Estás loca?-le espetó, sin rodeos.
-Chris…
-No. Respóndeme. ¿En qué piensas cuando te bajas corriendo así de un auto, con ambos pies heridos, en medio de una carretera, en la que los demás autos pueden ponerse en marcha en cualquier momento?¡¿En qué?!-Cuestionó, mientras le cogía del brazo y le sacudía un poco.
-No me hablés así…no tenés derecho…-susurró ella, mordiéndose los labios, luchando por no sollozar…no lo necesitaba.
-¿Es que quieres matarme del susto?-Le levantó la cara, y le hizo verle-Penélope, mírame. –Ella obedeció, pero, se notaba a lo lejos su incomodidad. A él no le engañaban. Esa niñita quería echarse a llorar…pero sabía que no lo haría.-Escucha. No puedes salir así sin pensar en nada. Así no se solucionan los problemas. No ahora. Ya no más. No vuelvas a hacer eso. Estás lastimada…¿cuán lejos creías que ibas a llegar? En serio.
-No sé…es que…si me gritás así….me asusté…pensé que te habías calentado del todo, y que me ibas a mandar a la mierda.
Chris se sonrió ante la forma de expresarse.
-Vale, no. Jajaja. Escúchame, no…mira…no me he enfadado contigo, chica, me enfadé porque…es decir…Penélope…¿Por qué no te intentaste sacar los cristales?-preguntó, cerrando los ojos y apretándose el puente de la nariz, intentando no enfadarse. Esa niña no era como sus hijos, y no sabía cómo iba a reaccionar…Decidió que se calmaría...no llegarían a ningún lado así.
-Me dolía…
-Pero…¿tú te oyes?¿No te das cuenta de que, si no te los sacabas, te iba a doler, y mucho más que esto? No es cuestión de tomar decisiones del momento, sino de lo que es correcto. No puedes ser tan impulsiva, y he notado que lo eres, y bastante. Óyeme, esto te lo tienes que limpiar, y quitar, antes de que termine en algo que podamos lamentar los dos.-Ella abrió la boca para protestar, pero él no la dejó.-Shh, déjalo así. En casa te voy a curar esto, ahora no. ¿Por qué no tienes zapatos?
-No quiero…
-A mí me da igual, chica. Te lo voy a curar aunque no quieras, no es algo que esté en discusión, ¿de acuerdo?
-No…
-¿Cómo?
-Chris…no estoy acostumbrada….por favor…
-Nada. No te he preguntado. Entiendo que, si es por ti, te quedarás con eso en los pies, así que, en vista de que no sabes cuidar de ti misma, ese derecho se te es retirado hasta que yo considere que eres capaz de hacerte cargo de él. Punto. ¿Dónde están los tenis?-Concluyó Chris, dejando claro que no cedería a sus deseos. Eso le dolió un poco, pero, si no quería que él se enterase, lo logró, porque no exteriorizó nada, pero sí dejó claro que no replicaría más…
-¿Cómo sabés que tenía zapatillas?
-¿Has andado descalza toda tu vida?-preguntó, mostrando que ene se momento, no estaba para que le dieran vueltas, y que esperaba respuestas concisas. No estaba enfadado realmente, pero tampoco estaba contento. ¡Que había salido corriendo! Por algún motivo, sintió que, si hubiese sido Peter, o Nick…o incluso Leo, le hubiera soltado unos azotes…sin embargo…no lo era, así que no podía aleccionarla como lo haría con ellos, al menos…no todavía…Pero tampoco podía estar contento, y como tampoco quería gritarle, decidió que ,al menos, dejaría su lado cariñoso mientras hablaban de eso…era una especie de regaño…"Si haces algo que está bien, sonreiré, si haces algo que está mal, dejaré de hacerlo" Supuso que, de momento, bastaría…
-No…
-¿Piensas que no te los vi puestos ayer?¿En serio?¿Crees que soy tonto?
-No…perdón…
-No son las cosas por las que debes disculparte. Sí por salir corriendo así, pero creo que eso ha quedado claro.-Ella asintió.
-Me las sacaron.
-¿Qué dices?
-Anoche. Yo quería buscar un lugar donde dormir…y me tropecé con unos pibes, que estaban RE-FALOPEADOS, y me amenazaron…me dijeron que, o entregaba las llantas, o era boleta….Yo salí corriendo, pero te juro que no sé de dónde chota salió otro y me agarraron entre los cinco….Se las tuve que dar, sino me cagaban a palos…Al final me quedé así…
Chris apretó el puño y frunció el ceño.
Le apoyó una mano en la cabeza y la atrajo hacia él, apoyándola en su pecho, en un tipo de abrazo, puesto que no podían moverse mucho por los cinturones y por el hecho de estar sentados.
La acarició mientras ella le susurró:
-No te enojes…
-No me "enojo", Penélope…¿Cómo me puedo enojar por eso? Hiciste bien en dárselas…Te hubieran hecho daño…ay, mi Dios….bueno, bueno…shhh, ya está. No quiero que vuelvas a pasar por algo así, ¿vale? Apréndete esto, lo más importante es tu bienestar, ¿está claro?-Él le sintió asentir-Y, justamente, al salir corriendo como lo hiciste, no lo estabas resguardando mucho, ¿me oyes? Nunca más, pequeña, ¿de acuerdo? Eso no se hace. Nunca. Menos de mí. Jamás te haré daño, ¿vale? No quiero que me vuelvas a asustar así.
Penélope se conmocionó al oírle hablarle así…sintió tantas ganas de llorar...pero…no había razón. Sólo sonrió, y sujetó la mano que no la acariciaba, estrechándola fuerte. Esta vez, Chris fue quien se sorprendió, pero no dijo nada.
Un momento después, la soltó, y ella, después de dejar su cabeza un rato más, la quitó.
-Enséñame tu pie.
Ella, a base de la corta experiencia que había tenido con él, entendió que debía obedecer, y que su enojo estaba aplacado. Cuando a alguien le dicen que no están enojados con uno, es que no lo están. Para Penélope funcionaba así. El problema era que nunca nadie le había dicho que no estaban enojados con ella…
Los levantó y se los dejó sujetar. Esta vez, como ya sabía que lo iba a hacer, disfrutó el contacto…La mano de Chris sí era dura, pero no áspera…Era una mano de hombre, curtida por el tiempo mismo, pero no rugosa, callosa o áspera. Era agradable de sentir…porque era como ser tocada con madera pulida….era suave, pero no blanda…Era muy reconfortante.
Pero no fue tan reconfortante ver la cara de Chris al ver sus plantas.
-¿Eres consciente de que te has clavado AÚN MÁS, si es que eso es posible, los vidrios?-Ella bajó la mirada y se mordió el labio-¿Así solucionas todo?¿Bajas la vista? Así no arreglas nada, Penélope. Te has hecho sangre, felicitaciones. Supongo que ya te has quedado muy a gusto, ¿no?-reprendió, consciente de que había dicho que no se enfadaría…¡pero también de que se había enterrado aún más los malditos cristales!-No te has hecho una herida grave de milagro, ¡y vas y te los entierras más! Pareciese que me estuvieras tomando el pelo.-Chris cogió varios Kleneex y los puso en sus plantas y en el piso de auto.-Mira que tener que proteger para que no se manche con sangre-Murmuró…no como una queja a la mancha…sino al líquido que la produciría.
-Perdoname…
-Sí, Penélope, ya me has pedido perdón antes, y con eso no se solucionó nada. A ver si comienzas a pensar con la cabeza para que luego no tengas que pedir perdón.
Ella congestionó el rostro, pero se guardó sus lágrimas y miró hacia el frente, mientras Chris ponía el auto en marcha luego de que el semáforo pusiese en verde.
De vez en cuando la miraba, y, al ver la expresión de su rostro, y de que no volvió a mirar su cara, se enterneció. No quería enfadarse pero…¿Por qué arriesgar su vida de forma tan irresponsablemente tonta? Dios Santo…
Penélope no decía nada, y sólo miraba por el espejo retrovisor todas las bolsas con la compra. No se atrevía a mirar a Chris .La había retado…y ahora estaba enojado de vuelta.
Estuvieron así un momento, y luego, Chris no soportó más.
Suspiró, y mientras expulsaba el aire, estiró su mano y acarició a la niña en la cabeza.
-Bueno, bueno…ya está. Ya pasó. Ya. No me he enfadado.
-Bueno…
Pero ella no lo miraba. Chris vio cómo miraba fijamente hacia el asiento trasero, pero no a él.
-¿Qué ves, nena?
-Nada…-se apresuró a decir, apartando la vista.
-¿Las bolsas de la compra?-se preguntó extrañado. Luego sumó dos más dos.-Penélope….¿Tienes hambre?
Esa pregunta salió de sus labios tan…miserable. Chris sintió un nudo en el pecho cuando la hizo. La había estado regañando como si se conociesen de siempre, y no había notado que acababa de recogerla de la calle. ¿No había sido él mismo quien ayer había dicho "a saber cuándo había comido por última vez"?
Ella se ruborizó, y asintió levemente con la cabeza.
Él se llamó burro, y otras cosas un poco más fuertes, en su mente, mientras detenía el coche.
Se giró y, de una de las bolsas sacó un paquete con galletas. La miró y se las tendió, con una sonrisa.
-¿Te gustan?
Ella sonrió ampliamente, con la boca abierta de par en par, como si le tendiesen un tesoro. Le miró con ojos esperanzados, mientras asentía enérgicamente.
-Toma, anda, no tengas miedo. Cógelas.-Ella, sin embargo, no se atrevió a hacerlo.-Penélope, tómalas. Te las doy yo. Vamos-Chris las abrió y le tendió el paquete.
Ella lo sujetó, cogió una entre sus dedos, y de un bocado se la metió entera en la boca. Apenas y la masticó, cogió una segunda y se la devoró con igual avidez.
-Eh,eh,eh….espera, despacio, chica, con calma-la frenó.-No te hace bien comer así, come despacio. Mastica. Vamos a cenar en casa…no te desesperes.
Ella, de pronto, se puso roja como un tomate. Dejó el paquete sobre las rodillas de Chris y se volteó avergonzada.
-Ey..no…espera. No te dije que lo dejases, sólo que comieras lento. Te puede hacer daño, vamos, ¿Qué es eso?¿Vergüenza? Come, anda…
-¡No! Ahora no las quiero….
-No me voy a poner a discutir. Coge las galletas y tómatelas.
-No quiero…
-Penélope.
-Te dije que no, hinchapelotas.-Dijo, mientras le arrojaba un manotazo.
Chris le cogió la mano en el aire, y, de un tirón la puso de frente a él.
-Come.
Ella se achicó al recibir la orden, y, suavemente cogió el susodicho paquete y continuó comiendo, pero con más lentitud.
-Eso. Muy bien, así me gusta. ¿Ves cómo no pasa nada?¿Están buenas?-Ella asintió.-Pues mejor así, ¿no? Escúchame…en el coche no se come, ¿sí? Estamos haciendo una excepción, ¿vale? Pero en un día normal, en el coche no se come, que luego se ensucia y limpiarlo es un marrón, ¿bueno?
-Sí…
Chris sintió que la estaba haciendo sentir mal…y es que no sabía qué hacer para que no se sienta mal…se le ocurrió alguna cosilla.
-Pero, ya que estamos en una excepción…-Cogió del paquete una galleta y se la llevó a la boca. La niña lo miró y él le guiñó un ojo y le dejó una cosquilla en la barriga. La cual, por cierto, notó bastante delgada bajo los abrigos.
Ella le sonrió, y él, sin poder evitarlo ,le acarició una mejilla.
-¿Estás mejor?-Preguntó mientras volvía a ponerse en marcha. Algo les dijo a ambos que no se refería sólo al hambre…que se refería a ella misma. Ambos lo entendieron, por lo que ella también respondió:
-Ahora sí…Gracias.
-Ciertas cosas no se agradecen, más que por educación…como cuando a alguien le quitas un gran dolor de encima.
Ella le miró, y luego miró hacia el frente otra vez. Chris hizo lo mismo, y, de la nada, ella se giró en el asiento, quedando de espaldas a la puerta, acurrucada en él. Apoyó la cabeza en el asiento, y miró a Chris fijamente. Sólo le miraba, y sonreía.
Chris la miró y le sonrió también, pero, como no podía apartar su vista del camino, se limitó a guiñarle el ojo y a ver al frente, sonriendo, al saber que ella también lo miraba y sonreía, sin miedo ni vergüenza.
-Me gustan las estrellas.-dijo, pasado un tiempo.
-¿Mmm?-dejó salir, sin borrar su sonrisa , enternecido por el tonito que había usado, haciéndole olvidar que no era Victoria, y hablándole como si lo fuese.
-Me gusta mirar las estrellas…Es que, son azules…me gusta el azul….como tu buzo. Y, aparte, están ahí, siempre, brillando. Te hacen sentir menos sola…¿A vos te gustan?-Preguntó, dejando de mirarle para dirigir su vista a frente y centrarla en las miles de ellas que cruzaban el firmamento.
Chris estaba pensativo, por eso estaba algo nublado cuando le respondió:
-Si…Son bonitas…míralas si quieres…
-¿Puedo bajar el vidrio?-preguntó tímidamente. Chris no respondió, por lo que ella, apenada, guardó silencio y se llevó otra galleta a la boca. Quizás no quería que lo baje y por eso ni le contestaba. Estaba acostumbrada a eso…pero tampoco hizo el intento de bajarlo ella misma, como hubiese hecho en otra ocasión. Había gente a la que no le gustaba que tocaran sus autos…quizás Chris era de esos…mejor sería no buscar problemas de momento….No sabía cuánto tardaría en darse cuenta de lo que estaba haciendo y de dejarla dónde la había encontrado, así que, lo mejor sería aprovechar esa noche…que, a saber cuándo volvería a tener un techo bajo el cual dormir.
Estuvieron en un silencio realmente incómodo durante unos minutos, en el que ella miraba las estrellas y él el camino. Un par de veces se miraron, pero no dijeron nada.
-Chris.
-¿Ehmm?
-Nada, dejá.
Él la miró. Había estado callada un rato, parecía como ausente.
Al rato.
-Chris…
-¿Sí? Dime, ¿qué pasa?
Ella levantó el paquete vacío de las galletas, indicándole que no sabía dónde desecharlo.
-¿Eh? Sí, claro. Dámelo.- Chris estaba ausente también. Estaba pensando. Cogió el paquete y lo guardó en su bolsillo para tirarlo. Pensaba en qué le diría su familia cuando llegaran…Eso iba a estar interesante…"Hola familia….¿recordáis a la carterista de ayer? ya, decid hola." Sí…iba a molar al cubo. Pensó que ya se ocuparía de eso más tarde.
Penélope miró a Chris un momento….
-Argentina.
Chris la miró desconcertado, e iba a preguntar a qué se refería…hasta que entendió. Casi frena el auto de la impresión.
-¿Eres…de allá?
-Ajá. Me di cuenta de que, cuando te hablaba, no te dabas cuenta de todo lo que te decía…y que no te dejabas de sorprender…¿Es la que va, no?-preguntó orgullosa.
-¿Qué cosa?-le preguntó, al no entender su última frase.
-Ay…nene, ¿no entendés eso? Jajaja, ay, Deos….te dije que si "¿no está buenísimo?".
-Ohhh, entiendo…
-¿Cómo dicen acá?
Chris se lo pensó un segundo.
-Pues…decimos que "algo mola"…
-Soy de Argentina…¿No mola?-preguntó, utilizando lo que le enseñaron, mientras sonreía.
Chris le sonrió con ternura.
-Sí…mola muchísimo.
Le puso una mano en la cabeza, e iba a preguntar algo, pero no lo hizo. Penélope llegó a notarlo.
-¿Qué pasa?
-¿Eh? Nada…¿por qué debería pasar algo?
-Vi que me ibas a preguntar algo…¿qué es?
-Quiero preguntarte tantas cosas…-Chris se dio cuenta demasiado tarde que ese pensamiento, en lugar de quedarse en su mente, había salido al exterior. -¿Qué edad tienes?
-¿Qué edad me das?-respondió ella sonriente, nuevamente en aquella actitud descarada, que, en ella, sólo podía verse más y más tierna.
-Mmmm…¿12?
Ella sonrió y negó con la cabeza, divertida.
-¿13?
-Nop…
-¿Tienes 15?
-No…
-¿14,entonces?
-Nopo.
Ella parecía estar disfrutando con eso…por lo que Chris continuó.
-¿Ehhh,16?
-No…
-¿Qué,17?
-Nooooo…
-No me voy a creer que tienes 18.
-¿Por qué no?
-Porque no los tienes.
-Podría tenerlos…
-No te creeré….
-Pero podría..
-No me gustan las mentiras…
-Quince…
Él le sonrió.
-¿Y vos, Chris…cuántos años tenés?
-Adivina, listilla…
-Una pista.
-Yo no tuve pista, ¿tú por qué sí?
-Vos mismo dijiste "no te creo que tengas 18".Vos tenías un límite…ahora, vos podrías tener 50 años y estar re bien conservado…o 17,y estar hecho mierda-susurró lo último, pero Chris le oyó…
-¡Eh!¡Un respeto! Me gustó más lo de los cincuenta bien conservados…pero tienes razón…vale, una pista…tengo menos de 40.
-Bueno…¿22?
-Ah, pues muchas gracias…me restas años de vida…
-¿No? Bue….ehmmm…¿30?
-¿Qué pasó con los ocho números del medio?
-Jajajaja…Ehm…¿25?
-Agrégale 8…
Ella sumó con sus dedos.
-¡31!-exclamó contenta.
Chris la miró desconcertado.
-Penélope, no…33…mira…25,26,27,28,29,30,31-explicó,mientras iba levantando sus dedos-32 y 33…¿No sabes sumar?-En cuanto lo dijo, Chris se arrepintió.-Ey…no, perdona…
-Eu…está bien, dejá…-Pero el notó la mirada triste de ella.
-Perdóname…-Ella se dejó acariciar la mejilla, pero no cambió el gesto. Entonces se le ocurrió algo.
-Chris…decí algo en español-pidió, con voz infantil.
-¿Eh? Pero…si vengo hablando en español todo el día…es decir…tú también hablas en español…hablamos en el mismo idioma-notó, algo turbado.
-Sí, bobo, ya sé…pero digo…así, en español de acá…así como" ¡Joder, coño tío!"-emuló ella, sacando a Chris una sonrisa.
-Vale, si me lo pides así, majilla, ¿Cómo negarle nada a una criaja tan mona como tú? Pero dime que te digo, si no puedo hablar en español, según tú con un "joder, o un tío", si lo hago todos los días y ni me doy cuenta...Pero, jolín con el viento, ¿te da el frío, tía?-Recitó Chris, remarcando mucho su acento, utilizando a posta las palabras de la última frase…Les valió una risa a ambos.-Ahora tú di algo en argentino…
-Ehhh, no sé, chabón, ¿Qué carajos te mando? Ah, estaba re dura la piba, le re fallaba, na, yo que sé, fue, putos todos, ahre, na, posta, ni idea…alto buzo, está re copado, pega como vino en caja.-Ella le sonrió, pero Chris no le devolvió el gesto. De cada 5 palabras que decía, dos eran malsonancias, y las otras tres no las entendía.-¿Eh…qué te pasa?¿No querías que hable en argentino, che?
-¿Es necesario hablar tan mal? No he entendido la mitad de las cosas que has dicho…pero, si al menos hablases sin groserías, al menos te habría reído la gracia…pero así tampoco…
Ella bajó la vista inmediatamente ante la regañina…al poco tiempo, dejó salir suavemente un:
-Dije que me gus…me mola tu…abrigo-dijo ella, recordando cómo le había oído hablar anteriormente.-¿Te enoj…te has enfadado?-Preguntó ella, imitando un poco su acento, aunque no le salió demasiado bien.
Chris suspiró. ¿Pero…por qué hacía eso? ¿Cómo lo enfadaba y luego…lo desenfadaba? Luego él se recordó que, desde que había subido al auto, no había dejado de marcarle reglas y de reñirle. ¿No había dicho él mismo que esa niña nunca había tenido a nadie para enseñarle cómo hablar, comportarse o actuar? No…entonces, si bien él tenía pensado enseñarle, tampoco podía tratarla como si ya estuviesen establecidos. Ella aún no le conocía…y era obvio que no quería buscar su enfado. Por eso quizás actuaba de esa forma, para tratar de enmendar el error. Se dijo que no sólo podía, sino que debía de tener más paciencia. Después de todo, ya estaban cerca de casa, lo cual significaba que iba a tener que presentársela a su familia, iba a tener que quitarle los vidrios, establecerla allí, y explicarle y preguntarse muchas cosas. Entendió que, o se dedicaba a cultivar la paciencia, o la dejaba bajar y que siguiese su viaje. Como la segunda opción estaba fuera de discusión, se armó de paciencia.
-No-le respondió sonriendo para calmarla-No me he enfadado, y no quiero que pienses que sí…cuando me enfade, te lo haré saber, como cuando te bajaste así del auto. Eso me enojó, no que hables así, o que no hables igual que yo…el argentino se te luce mejor…vamos…levanta la vista, y sonríe. Ya casi llegamos.-Chris vio cómo ella se tensaba.-Mira…allá…¿Ves aquella estrella?-preguntó, mientras señalaba el lugar donde esta se hallaba.-Mírala titilar…si te fijas bien…ella nos sigue, igual que la luna.-El auto estaba en movimiento, y el paisaje se movía, pero, la visión del cielo se mantenía fija, por lo que, en realidad, no importaba para dónde se moviese el coche, siempre se verían esa estrella y la luna. Esa broma se les hace a los críos para llamarles la atención un rato…de hecho, lo había hecho bastante ya con Leo, aunque algo le dijo que a ella no se lo habían hecho nunca…y que por eso realmente se ilusionó, porque, aunque sabía que no era cierto, parecía creer un poco en su "magia".
-Es verdad…nos sigue…¿Por qué, Chris?
-Porque quiere estar contigo…-respondió, recordando las frases que le decía a Leo de pequeño-Pero, por ahora que se aguante…porque ahora contigo estoy yo.
Ella le sonrió mucho, y se dedicó a mirar como la estrella "les seguía".
Estuvieron así hasta llegar. Cuando lo hicieron, Chris detuvo el auto. Se quitó el cinturón de seguridad y salió del vehículo.
Cuando fue a abrir la puerta de Penélope, vio que ella estaba cabeceando un poco.
-Ehh…venga, no te duermas, ya hemos llegado.
Ella bostezó y dejó que Chris le quitase el cinturón. Iba a bajar, pero en el último momento, cuando estaba por poner un pie abajo, se refrenó.
-No quiero…
-¡¿Eh?!Penélope, ¿Qué dices?¿Qué harás, te quedarás toda la noche en el auto? Venga, vamos.
-¡No! Chris, no quiero…¿y si allá adentro nadie me quiere?¿Para qué quieren a una mugrienta en su vida perfecta? No…dejame así, que estoy bien. No tuve que venir, ya fue, olvidate, posta, dejame así….-pedía ella desesperada, convencida de que no era una buena idea.
Chris, sin embargo, no compartía la opinión. Le puso un dedo en los labios para silenciarla y luego, haciéndose un hueco en el asiento que ella ocupaba, se sentó y la pegó a su lado, rodeada por un brazo.
-Shhh, ¿Qué dices?-preguntó mientras le acariciaba la cabecita, sin importarle si ella no quería que le bajase la capucha.-¿Cómo me dices que estás bien así? Mira cómo estás…¿Cuánto crees que vas a durar si te dejo sola? Nunca podría, Penélope…Es fácil entrar a mi corazón…pero imposible salir…¿Cómo crees que eres un estorbo? Eres un regalo…
Ella estuvo a punto de quebrarse…ese tipo le había dicho en menos de una hora más cosas lindas que en toda su vida….y eso era tan perturbador…ella quería abrirse…pero algo le dijo que,si entraba en aquella casa, caería por completo en eso…y ella sabía que, mientras más alto vuelas, más fuerte caes…Y ella no quería caer de nuevo.
-No puedo, Chris, entendé…no tengo nada que hacer, no encajo en tu vida…Llevame a casa-suplicó ella, apenada-por favor…
Entonces, a Chris le quedó claro…
-Estás en casa, Penny. Estás en casa ahora.-La cubrió con sus brazos, atrapándola en un abrazo, que ella le devolvió desesperada-Ahora estás conmigo, pequeña…estás en casa, donde perteneces…No…no llores…
Pero era tarde.
-¿Qué…qué…cómo me dijiste?-preguntó, mientras las lágrimas salían al fin de sus ojos, y sin separarse un milímetro de su cuerpo.
-Penny…-susurró él…-ese es tu nombre, ¿no?
-¡Ay, Chris!-Ella comenzó a llorar ruidosamente, mientras él la mecía en sus brazos…
-Shhh…¿Qué te pasa?¿Por Dios…por qué lloras, linda?
-Nunca…me habían….es la…es la primera vez que me dicen eso…
Chris no entendió…¿Decirle qué?..."Penny"…Jamás…la habían llamado así.
-Penny. Penny. Penélope.-Repitió, mientras la abrazaba más fuerte-¿Cómo es que jamás te dijeron esto?
-No soy…un regalo…soy Penélope…-sollozó ella-siempre snif…estorbo a dónde sea que voy, por eso snif, él se fue, y por eso estoy snif,sóla…Dejame antes snif de que te snif cague la vida a vos también.
Chris no soportaba eso…La separó para mirarla a los ojos y ser muy claro cuando le dijo, con el corazón en los ojos, y con toda la verdad del mundo en su voz:
-Eres un regalo, Penélope. Eres mi regalo, y no voy a dejarte aunque me digas que lo haga. No es así como funciona conmigo. Si jamás te habían llamado así…es prueba de que eres mía, y que nadie te puede llamar así, porque te estabas guardando para mí.-Ella lloró más con esas palabras, y él le secó las lágrimas con la mano a medida que caían-No llores. Por Dios, no llores. Me rompes el alma. Ya no tienes motivos para llorar, Penny.-Aseguró Chris, mientras la volvía a estrechar en sus brazos.-No llores más, nunca voy a dejar que te hagan llorar…cálmate, pequeña…shh…todo está bien ahora, Penny. Aquí estoy. Aquí estoy. Penélope, siénteme. Escucha cómo late mi corazón, ¿lo sientes? Estoy aquí, soy real. Y no me voy a ningún lado. Estoy aquí, contigo. Shhh.
Ella cambió de posición sin dejar de llorar, para dejar de rodear su cintura con los brazos, para pasárselos por el cuello y quedar más a su altura. Lloró sobre su hombro y sintió que ya jamás iba a poder parar.
Chris no dejó de calmarla, acariciarla ni sujetarla ni por un segundo.
-No llores…no llores más, por favor…-susurró cuando sintió que ella se calmaba.-Ya está…ya está….¿mejor?-preguntó cuándo ella se separó y dejó de llorar.
Ella gimió y se pasó la manga por el rostro, limpiándose los restos del llanto. Chris no podía creer lo fácil que esa niña se había convertido de la Amazona que vio luchando con el policía a esa pequeñita frágil que lloraba en sus brazos.
Cuando asintió, esperó un poco más en el auto a que se calmase del todo. Cuando su respiración se regularizó, le acarició la mejilla y le preguntó:
-¿Vamos? Verás como todos van a estar encantados de verte…lo prometo. Confía en mí.
Ella asintió y cuando Chris bajó del auto para dejarla salir, ella le tendió la mano para que se la cogiera. Él iba a dársela, hasta que apoyó el pie en el suelo.
-Eh,eh,eh…momentito…no vas a caminar, tienes ambos pies heridos, ¿recuerdas? No creerás que te voy a dejar dar un paso hasta que no te los haya quitado, ¿verdad?
-Pero…
Nada. Antes de que ella pudiese protestar, Chris la cogió en volandas y cerró la puerta con el pie, mientras la calzaba bien en sus brazos.
-Pero…¿Qué hacés?-preguntó ella asombrada, sin ocultar su encanto con lo que él hacía.
-Te llevo adentro…No quiero que te lastimes más…-Se acercó y susurró en su oído-y, además…me moría de ganas de hacer esto…
Ella le sonrió con infinita gratitud, mientras volvía a colocarse la capucha.
-Presiónalo…-le pidió, referido al timbre.
-¿Seguro? Pero…
El asintió con la cabeza y ella, cerrando los ojos, lo hizo, pensando en todo lo que tocar aquel timbre significaría para ella a partir de ese momento.
La puerta se abrió, y en su marco se dibujó la silueta de Peter.
¡Ah! Su cara no tuvo desperdicio…Si hubieseis visto como su sonrisa habitual se deformaba en una mueca de sorpresa…Abrió los ojos casi tanto como la boca, y su mano cayó del pomo de la puerta que acababa de abrir. Cualquiera puede dar fe de que, si a ese chico no le cogió un ataque cardíaco en ese momento, no le cogía nunca más en su vida.
Miró a Chris y luego a Penélope. Alternó sus ojos entre las dos figuras, y finalmente se detuvo en el verdor de aquellos ojos de mujer. Ninguno dijo nada, y solamente se miraron. Él leyó el interior de sus pupilas, y ella lo imitó. No estaban seguros de si en realidad se estaban contando todo, o si se estaban viendo…Chris observaba la escena en silencio. Vio como los dos jóvenes se miraban…y realmente creyó que, si no intervenía, se podrían tirar así todo el día.
-Hijo…-Comenzaba a decir el hombre…hasta que.
Peter se fue corriendo dejando la puerta abierta. Mientras Chris se recuperaba de esa "reacción", Penélope se bajó de sus brazos corriendo, para irse corriendo calle abajo.
Y una hostia.
De la desesperación de no saber para qué lado correr, optó por ir primero tras ella. Ni había atravesado la acera de su caza cuando atrapó su brazo. Estuvo a punto de soltarle un azote, pero se contuvo al verla parada en puntillas, por lo que el cristal se había quedado donde estaba, ni mejor ni peor. Más le valía…
La giró por los hombros para mirarla directamente a los ojos.
-¡¿QUÉ ES LO QUE TE HE DICHO?!-Vociferó, incrédulo y enfadado-¡¿ESTÁS TOMANDOME EL PELO?!¡TE DIJE QUE NO SALIERAS CORRIENDO ASÍ!
-Chris…
-¡No me interesa! Escuchame bien, vuelve a hacer eso, y te juro que lo vas a lamentar. Punto. Esto no lo haces nunca más. ¡SE ACABÓ!¡NUNCA-MÁS!-Silabeo marcadamente, con una mirada peligrosa…como la de ella.
-¡¿PERO SOS PELOTUDO?!¡¿NO VISTE LA CARA DEL FORRO DE TU HIJO?!¡¿NO VES CÓMO SALIÓ CORRIENDO?!¡¿QUÉ QUERÉS QUE HAGA?!¿QUE ME BAJE Y LE DE UN BESO? Me dejó bien claro cómo me recibía…
Chris entonces se calmó. Pues, ¿cómo esperaba que reaccionasen cuando llegara a su casa con ella en brazos? Era lógico que Peter se impresionara...y que ella lo tomase como rechazo…Pero…¡Le había dicho que no se escapase!..."Bueno, Chris, cálmate, tío, relájate" Chris tomó aire varias veces. Ayer sus hijos se habían llevado un buen susto con la aparición de la niña, y era lógico que no recibiera la mejor acogida…Por un lado, agradeció que fuera Peter quien había atendido, porque era la reacción más "aceptable" que, según pensó, podía recibir ante semejante situación….por el otro, pensó que Peter era la peor elección para abrir. Peter era el primero que la había visto, y recordaba perfectamente el espanto en sus ojos al hacerlo…Diantres, ¿Y ahora que hacía? Pensó que el día anterior, su único consuelo había sido Amy…por lo que se le ocurrió que ella podría salvarlo en ese momento también.
Seguía sujetando los hombros de Penélope, por lo que los liberó suavemente, pero sin soltarla del todo.
-Penny…Te entiendo…¿pero qué es lo que te he dicho?¿Qué te he dicho?-repitió con paciencia…¿De dónde la estaba sacando?
-Que…no me escape…-respondió suavemente, apenada hasta el máximo.
-¿Y entonces?¿No entiendes que las ordenes las tienes que obedecer?-Chris sabía que, quizás, no, no lo sabía, por lo que agregó-Entiendo si quizás no lo entiendes, por eso te lo repito. Y espero de verdad lo entiendas. No me gusta repetir las cosas mil veces, pero, por ti, igual que por cualquiera de mis hijos, lo haré cuantas veces sea necesario…pero cosas como esta, en la que tu vida o tu salud se pueden poner en riesgo, las tienes que cumplir a la primera ,y para siempre.¿Oiste? Nunca más, Penny. Nunca más.
-Nunca…-repitió ella, por automatismo.
Él le abrazó con fuerza.
-¡No! No apoyes los pies, quédate así, ¿puedes? Sólo espera un momento…voy a llamar a…-Chris se detuvo al ver el horror que se dibujaba en su rostro al imaginar que él se marchaba. Afortunadamente, no hizo falta alejarse, porque, producto del revuelo que se oía en la puerta, Amy había asomado para ver a qué se debía el escándalo.
¡Ahhh, cuando vio la fuente del jaleo!
Se quedó quieta mirando a la niña, que en ese momento le daba la espalda, y levantó su vista a Chris, preguntando "Por Dios, qué pasaba". Chris sonrió y le hizo a la niña un gesto con los ojos para que voltease. Ella, al entender que había detrás de ella había alguien, se escondió detrás de Chris, asustada.
-Chris…Por Dios-dejó caer de sus labios Amy, mientras se acercaba…No le preguntó qué era eso, no hacía falta. Una parte de ella le dijo que, si Chris veía a esa criatura otra vez, ese pensamiento aparecería en su mente .¿Pero…materializarse?-Dios mío…-Susurró, colocándole una mano en la mejilla.-¿Es…?-Chris asintió
-Anda, no tengas miedo, nena…saluda a Amy…-Pidió Chris, hablándole a su espalda, donde ella ocultaba el rostro.
Ella negó con la cabeza, sin dejar ver el rostro.
Amy la veía….pero no podía dejar de ver a ese muchacho flacucho que había visto robar la cartera de Chris. Podía intentar ser amable, pero no concebía forma de no desconfiar ni un poco de esa niña…¿Qué había visto Chris?.
Cuando él susurró algo en su oído, y ella se dispuso a mostrarse, lo vio.
Asomó su rostro suavemente detrás de la espalda de Chris, y, finalmente, se separó completamente, mostrando su cuerpo completamente.
Amy,a diferencia de Chris, no necesitaba agacharse para estar a su altura, porque estaban casi a la misma. Realmente, la contextura física de ambas era bastante similar. Penélope era un poco más baja y menuda. Pero hasta allí llegaban los parecidos. Amy era rubia, de ojos azules, con sus rasgos europeos, de nariz redondeada, pestañas curvas, labios carnosos, y pómulos sobresalientes, con cara de corte suave y mentón algo pronunciado, y lucía tan pulcra como podía lucir, por no decir que le sacaba casi veinte años, mientras que Penélope era de cabello castaño, ojos verdes, y con cada poro de su cuerpo emanando su América natal. Su nariz era más respingada que la de Amy, más recta, sus pestañas eran largas, su cara era ovalada, con un mentón apenas prominente, juventud rebosante, llena de energía, vida y atrevimiento. Sí…estaba bastante menos pulcra que la mujer…pero…lucía tan…especial, así…Notó que a Penélope, cuando sonreía, se le marcaban unos hoyuelos y se le levantaban los pómulos, cosa que a Amy no. Y, verlas frente a frente, mirándose, era un contraste abrumador.
-Amy…ella es…
-Penélope-completó la joven.-Soy Penélope, eh…"Amy". Hola.
Amy miró a Chris. ¿Y esa voz?
-Es un placer, Penélope…Soy, valga repetirlo, Amy…
La situación no podía ser más extraña, y se volteó de cabeza cuando ella se acercó a darle un beso en la mejilla. No apoyando sus labios en su rosto…Chocando, más bien, su mejilla con la un beso de saludo.
Amy le sonrió, y luego dijo:
-¿Sabes? Creo que Chris tiene mucho que explicarme…a todos, de hecho…¿Le preparo la ducha?-Preguntó, dirigiéndose a él, con una voz dulce, pero con una mirada de "Yo quiero ver cómo me explicas esto…para saber los detalles de la causa en la que ahora te apoyo"
-Eh…no…hazme el GRAN favor de decirles a los chicos que me esperen en la cocina, o donde sea, pero que no le vean, hasta que acabe de…ayudarle…¿podrías…prestarme un pijama, Amy?¿El azul…?
-Por…supuesto…yo…Cógelo…les diré a los chicos que esperen…¿Qué le pasó a…?
-Dile a él también que espere…si quiere hablar, que hable…pero…que no…adelante conclusiones…yo…esto es para una charla de esas en las que se prepara café…Diles que les explicaré todo…esto va a estar…interesante…
-Chris…-Continuó Amy. A todo esto, Penny estaba aferrada a la manga de Chris, sin separarse de él, escuchando en silencio cómo…la manejaban…-¿Por qué se para en puntillas?-Cuestionó ella, vencida por la curiosidad.
Chris entonces miró a Penélope y le indicó que le mostrase. Ella levantó una planta para que Amy viera. Ella se espantó, al igual que Chris cuando lo vio.
-¡¿Pero…?!¡¿Cómo tienes esos pies así?!Esto es…
-Ya me estuvo comiendo un rato la cabeza con esto, por favor, guardátelo.-Cortó Penélope con insolencia. Chris le suplicó a Amy que lo dejase pasar con la mirada, pero no hizo falta, porque ella misma le había restado importancia.
-Pues pobre de ti si él se ha puesto a tratar contigo el tema de la salud…Yo…pues, subid, arréglate…yo voy a…sí…pasa…ponte cómoda, o…no lo sé…Chris, manéjalo tú, coged de mi armario lo que necesitéis…-Dijo ella, mientras entraba a la casa, con un deje de asombro, que, creyó, no podría volver a borrar de su rostro.
Penny miró a Chris buscando el siguiente paso en ese teatro que habían montado.
-Vamos…pasa…
Ella entró desconfiada, cogida por Chris de la mano. Si no hubiese sido así, no hubiera entrado tan fácil…o quizás ni habría entrado.
-Ven conmigo, Penny…No tengas miedo-susurró, mientras subían las escaleras hacia el baño.-¿Qué te pasa, nena?
-Chris…esto es una locura, boludo…
-¿Es sólo eso? Vale…entonces sigo…no te preocupes por eso, te aseguro que no es lo más bizarro que ha ocurrido en esta casa…y que corre por mi cuenta. Anda, pasa-dijo, abriendo la puerta del baño y entrando detrás de ella.
El baño era enorme a ojos de Penélope. Miraba cada azulejo y lo acariciaba con los dedos suavemente. Miró a Chris preguntándose qué hacer, porque sintió que, si la dejaba allí sola, se lanzaba por la ventana.
-Vale, yo…espérame un momento, voy a…voy a por el pijama, ¿si?-avisó Chris, mientras le ponía una mano en la frente-Quítate el abrigo, aquí adentro se está más caliente, y podría sentarte mal el cambio. Quítate también el tuyo.
Ella le miró algo desconfiada mientras se alejaba, dejándola sola allí. Iba a quitarse ambos abrigos…cuando observó de reojo el lugar dónde estaba.
Cansada de mantenerse en puntillas, se acercó al excusado y se sentó en él cuidadosamente. No quería…ensuciar nada….¿Por qué ese maldito blanco debía ser claro? Había baños más oscuros…No. Ese blanco, con crema, con hueso, con crudo….Tocase donde tocase ensuciaría si se emocionaba. El sentarse le relajó significativamente, y dejó salir un suspiro. Se relajó y disfrutó el alivio momentáneo. Cerca de ella, había una gran toalla blanca, que lucía, vaya ironía, mucho más limpia que ella. Estiró un poco la mano y la rozó suavemente, asustada de mancharla o arruinarla. Todo se veía tan delicado…ella sólo era una mancha oscura en ese escenario tan pulcro. Tocaba la porcelana del mobiliario cuando Chris volvió a entrar. Retiró la mano rápidamente y as juntó sobre sus rodillas, mientras bajaba la vista.
Chris traía en sus manos unas prendas de un bonito azul claro, con unos dibujillos en azul oscuro y blanco. Había también sobre este unas medias blancas…y una muda de ropa interior. Ella se puso algo roja, pero no puso tanta importancia en ello. La puso en la mirada que ponía Chris al ver que no había comenzado siquiera a quitarse los abrigos. Le tendió la ropa y la miró un momento.
-Penny…que te los quites….no pensarás bañarte con ropa. Anda, venga, quítatelo.-Ella lo miraba sin moverse. Él suspiró y le quitó la ropa de las manos. La apoyó sobre el lavamanos y cogió las propias manos de la niña, para tirar de ella y hacerle levantar.-Pone de pie, entonces. Y cuidado con las plantas-advirtió-, no pises así. Vale.-Se inclinó para coger el borde de su abrigo y tirar hacia arriba para quitárselo. Ella ayudó, quitándose las mangas y retirando la cabeza. Él lo apoyó también sobre el lavamanos, e intentó hacer lo mismo con el gris oscuro más pequeño que ella traía debajo, puesto cuando la conoció. Sujetó el borde, y se dispuso a tirar, pero ella, endureciéndose, intentó detenerle.
-No…
-¿Qué?¿Te lo dejas puesto para ducharte?-Ella negó con la cabeza, suavemente*-Entonces, vamos…déjame, no te voy a hacer nada…ni voy a juzgar lo que encuentre…Sólo, déjame.
-No…no quiero que me veas…-intentó excusarse.
-Traes una camiseta debajo de esto, la estoy tocando…-avisó, algo sorprendido.
-Sí…pero…no quiero…me da vergüenza…
-Olvida eso, anda, levanta los brazos.-Cortó mientras tiraba para quitársela. Ella no lo hizo.-Penélope, dije que arriba.- Ella no se movía. Finalmente, algo harto e impaciente, usando un poco de fuerza, se la retiró a los tirones.
Cuando la removió de su cabeza, vio un gesto de leve indignación…y más sorpresa.
-¡Pará un poco, nene!-saltó cuando se lo quitó y lo puso junto con el suyo. Vaya…¿y eso? Le gritó algo enfadada, y mostrando su displicencia con el trato recibido.-¡¿Qué te pasa?!¡¿Cada vez que no haga lo que vos querés vas a empezar a lo bruto?!¡¿Qué te creés?!¡Bajame un cambio, eh!-soltó indignada. Chris la miró mientras se hurtaba un poco, al sentirse…¿desprotegida?
Esa actitud rebelde…era la misma que había tenido en la calle, y se había esfumado al entrar al auto. Bueno…supuso que era normal cuando a uno de la nada lo obligaban a obedecer. No le había dicho nada antes por esa actitud, pero ahora ya era momento de comenzar, de a poco, a marcar algunos límites.
Frunció el ceño levemente y con voz seria, advirtió:
-A mí no me chilles.
Ella se desarmó instantáneamente. Relajó los brazos y dejó de estar tan tiesa. Así él también destensó el gesto.
-¿Cómo hacés?-preguntó ella, derrotada.-¿Cómo me obligás a hacer todo lo que vos querés?
-Porque soy más grande y más fuerte que tú, linda…Pero no es esa la forma en la cual yo espero que nos llevemos. No te voy a decir que hagas…nada que te haga daño o mal…por el contrario…voy a voy a decirte las cosas por tu bien…cosas que te hagan bien, linda…aunque a ti no te parezca así…Por eso, aunque no quieras hacerlo….lo tendrás que hacer de todos modos…porque es…por tu bien. No lo entiendes ahora, pero a la larga, comprendes…y, bueno, si no quieres hacerlo…tendré que hacer que lo hagas…porque no puedes…hacer lo que quieras…¿sí?
-Ajá…-asintió, asimilando las palabras…Levantó la mirada de pronto, y preguntó, curiosa, y, en un cierto punto, con inocencia-Chris…es…¿es un…límite?
Ok. Esa pregunta lo tomó por sorpresa.
-Sí…Sí, Penny, es eso.-Respondió, mientras le colocaba una mano en la mejilla.
-Ah.-Respondió simplemente.
La observó una vez más. Esta vez se veía diferente.
Sus pies en puntillas sobre el cerámico del piso se veían un poco más sucios, en contraste con su claridad. Luego, su torso. Un camiseta, como él predijo, lo cubría. Era de un tono azul marino, similar al Jogging y algún tipo de escrito, bastante borrado y deteriorado. A él que no le fueran con cuentos. Esa era ropa de tío. Además de ello, era una camiseta de mangas cortas, que dejaba entrever sus brazos. Estos lucían un poco más claros que sus pies...y preocupantemente delgados.
Se lograban marcar los huesos que los conformaban, y asimismo sus hombros. No demasiado…pero no pasó desapercibido a Chris. Torció el gesto y continuó observando. El cuello de la remera, de haber sido usada por alguien con esa talla de ropa, no habría mostrado más que el cuello...pero no era el caso, por lo que también pudo observar una parte de su pecho.¡ Ajá!¡Él lo había predicho! Sus clavículas se dibujaban perfectamente sobresalientes en la piel.
Pensó que los Joggings, ahora que lo razonaba, seguramente ocultaría unas piernas de igual condición…pero, vamos…era grueso…es normal no haberlo pensado. Pero no por eso menos preocupante.
Sin embargo, no pudo evitar mirar otra vez hacia su rostro. ¡Ah! Que contraste tan…reconfortante.
El azul de la ropa cortaba mucho mejor con su piel, su cabello, sus ojos. Tenía el cuello delicado y, aunque surcado por la delgadez que dibujaba sus huesos y venas, no podía evitar pensar lo suave que lucía. Su rostro…sin estar cubierto por la capucha…era…igual al que había visto…pero hermoso. Se veía distinto. Era más delicado…era más femenino. Además de eso, y del hecho de ver su cabello, aún con largos mechones desperdigados sueltos fuera del moño, también se distinguía bajo la camiseta una innegable figura femenina, con curvas que no podían ocultarse. De verla así, como estaba ahora, nadie podría decir que era un chico, ni dudarlo siquiera. Y pensar que él mismo había llegado a hacerlo.
Vale, pero ese era pasado. Ahora ella estaba allí, esperando una orden, atenta a cumplirla, a fin de no "cabrearle más"….Cómo si lo estuviera….
Un lapsus pasó por su mente, y, suavemente, le pidió:
-Penny…-comenzó inconscientemente. Ese apodo…le salía ya naturalmente.-Remángate la…camiseta, ¿sí?
Ella lo miró. Pareció que iba a decir algo…pero no replicó y, llevándose una mano a la manga, se la levantó un poco.
-Ehh…no, Penny…no así. Levántala…de abajo, por favor.
Ahí ya no fue tan bien acatado.
-¡¿Ehh?!Pfff…sí, ahora…
-Penélope.
-Chris…pero…
-Sólo hasta el pecho…quiero ver tu abdomen. Sólo es eso.
Ella asintió un poco disconforme, y se acomodó la manga que había levantado, mientras sujetaba la camiseta y dejaba al descubierto el estómago.
A Chris no le gustó. Estaba muy delgada, y sus costillas se veían muy definidas en la carne. Tenía estómago…pero era más piel que carne…No confundamos, no estaba desnutrida…pero no se veía bien. Chris sintió una punzada al verla así. Le acarició el rostro y, cuando miró en un determinado ángulo…acabó por darse el disgusto completo. Vio una especie de morado que se le antojó bastante desafortunado. Con su mano le indicó que girase, y ella no llegó a pedirle que no…que ya la había dado la vuelta. Levantó la camiseta para descubrir toda su espalda y entonces se horrorizó del todo. Toda la espalda estaba cubierta por unos grandes moretones de distintos tamaños y tonalidades.
Estaba muy ocupado horrorizándose por la imagen cuando recordó repentinamente algo que le dejó un sabor tan amargo en la boca que deseó escupir.
Peter.
Peter cogiéndola por el brazo.
Peter arrojándola al piso. De espaldas.
-Penny.¿Qué…es esto?-preguntó, volteándola rápidamente para mirarla a los ojos-¿Qué tienes en la espalda, por Dios?
Ella percibió la desesperación en su voz, y se perturbó un poco.
-Chris…¿qué tengo en qué?
Él la volteó otra vez, un poco desesperado y le hizo verse en el espejo los magullones. Ella abrió un poco los ojos, pero no pareció sorprendida. Le hizo soltar la ropa y la puso como estaba.
-Ah…eso…pensé que por ahí no dejaba marcas…
-¡¿Eso?!¿Dejar marcas?¿Qué es "eso?¿Cuándo te hiciste esto, y cómo no me dijiste nada?-preguntó, irritado.
-Vos no preguntaste…-respondió con calma, girando para mirarle a los ojos y encogiéndose de hombros.-Posiblemente me lo haya hecho ayer, ¿sabés? Igual, me sorprende un toque que deje marcas TAN ASÍ….que sé yo…
Chris se congestionó.
-¿A-ayer? Penny…cuando mi hijo…¿te tiró?-Preguntó, realmente desolado.
-¿Qué? Chris…no. No me hizo nada eso jajajajaja, a ver si me vas a lastimar tan fácil. Esto no me lo hizo él….
Chris suspiró relajado enormemente. Luego recordó que, de todos modos, esas marcas estaba allí,y que, si la caída que Peter le causó no le había hecho nada…quién se lo había hecho le había atacado con mucha más saña, porque, de otro modo, no le habría hecho esos cardenales.
-Penélope, ¿quién te hizo esto?.
-Ehh…
-Penélope,¡¿QUIÉN FUE!?
-¡Pará!¡Pará un toque, nene!Ahí te digo, pero esperá, calmate.-Le frenó ella, mosqueada. Chris entendió que tenía razón para enfadarse, él estaba siendo excesivamente obsesivo. Decidió calmar, respirar y escuchar su respuesta.-Esto…¿viste las zapatillas? Bueno…cuando me las chorearon.
Él intentó conectar las cosas….¿No dijo que no le habían hecho nada?
-Pero…dijiste…que no te habían hecho daño…
-No…dije que si no las entregaba era boleta…pero te dije que salió uno de la nada….ME empujó y me caí al piso, así re zarpado, de espaldas.. Me entraron a pegar patadas en la espalda, porque me hice un bollito, cuando me iban a sacar las zapatillas, le agarré a uno la pierna y lo tacleé, me pare y le metí a otro zarpada trompada. Me lastimé los nudillos y todo, mirá-le mostró los susodichos huesos, algo pelados-Les metí varias a un par, pero, al final, entre todos, me pudieron. Me tiraron al piso….Salvé la cara de pedo…y ahí fue peor…creo que hasta una piedra me tiraron…que, justamente, fue a la espalda por tirarme al piso de panza. ¿Entendés? Pero...estoy bien…
Chris sintió hervir la furia. ¿Cómo podían?¿No tenían corazón? Intentó calmarse para no gruñir.
-Penny…ven acá.-En cuanto ella se acercó, él la abrazó fuerte y hasta le levantó del suelo, pegada a su cuerpo con fuerza. Él la sintió respirar, y jadear al mismo tiempo, sorprendida.
Él, desbordado de furia, le susurró al oído, con determinación.
-¿Pues sabes qué? Que se las queden y las disfruten. A nosotros nos vale, porque yo te voy a comprar tantas que vas a ponerte una por cada día de la semana, y verás si te importarán esos zapatos mugrientos.
Vale. Esta vez se tensó, y mucho. No lo podía creer. En seguida se desarmó. Quedó flácida en sus brazos, y atinó sólo a rodear su cuello con los brazos y estrecharlo con fuerza.
-Chris…
-Bueno, bueno…shhh-susurró, sujetando su cabeza con su palma, estrechándole contra su cuello.-Ya está, respira.
La dejó en el piso de puntillas una vez más. No era pesada…pero si algo incómoda de sostener así.
Ella, sin embargo, no se soltó. Rodeó su cintura con los brazos al quedarle el cuello muy alto, pero no se separó de él. Él tampoco alejó su mano de su cabeza.
-Bueno…vamos…deberías meterte en la ducha, linda…aunque…espera.-Miró sus pies, recordó los vidrios. Maldijo en voz baja.-Pe…¿deberíamos sacarte eso primero?
-¡No!No…
Chris la ignoró y continuó pensando por su cuenta.
Es decir...cuando se duchase, no podría hacerlo bien sin herirse, de seguro. No era seguro estar con los cristales en el agua jabonosa, además de que podía clavárselos en cualquier momento, y no era conveniente que fuese a estar mojada y de puntillas…podía caerse.
Por otra parte, si se los quitaba ahora, el riesgo de infección era mayor, y luego habría que dejarle con las heridas abiertas en el agua.
Dios. Jolín con el no poder usar sus poderes. Con un demonio…
Decidió que lo mejor sería quitárselos ahora. Luego, al fin y al cabo, sería agua, y…bueno..¡se podría parar!
Suspiró. Eso iba a estar interesante.
La soltó con delicadeza y se dirigió a la puerta.
-¡Chris!¿A dónde vas? Vení…-pidió, suavemente.
-Nena…-se acercó a ella y le acarició la mejilla.-Ahora vuelvo…espera un segundo.
Antes de que ella pudiese replicar, salió del baño. Iba a bajar a por una silla donde sentarla….pero recordó que, si bajaba, iba a encontrar un par de caras poco amistosas esperando explicaciones. Decidió evitar eso e ir a su cuarto. Allí no había sillas, pero ella no lo sabía. Orbitó una, y así, además evitó tardar más. Cuando salió de su cuarto con la silla, nadie pudo sospechar que no había estado ahí todo el tiempo.
Entró con ella al baño una vez más y cerró la puerta.
La apoyó frente al excusado donde ella estaba sentada y con los ojos le mandó sentarse en ella.
Ella lo hizo y Chris caminó hasta el lugar donde guardaban un equipo de primeros auxilios, con algodón, alcohol, banditas, desinfectante y un par de etcéteras. Realmente no usaban mucho eso, debido a su capacidad de curar, pero nunca estaban de más, y en ese momento, las agradeció más que nunca.
Con el botiquín en mano, se sentó frente a la niña y le dijo:
-Penny…dame tu pie.
-¿Para?-Ella en realidad se daba cuenta…pero no quería creerlo, prefirió intentar amagar, a ver si lo evitaba. Aunque, en realidad, sabía que sería en vano.
Chris suspiró.
-Te voy a sacar los vidrios.-Al ver que ella quería replicar, la cortó.-Lo voy a hacer, Penélope, quieras o no. Ni intentes evitarlo. Soy flexible con ciertas cosas, pero te anticipo que el tema "salud" no está entre ellas. Aquí es lo voy a hacer y fin del tema. Es por tu bien, así que confía en mí, déjame hacer y obedéceme. Levanta el pie.-La voz de Chris no era dura, era, en realidad…firme. Reflejaba un "Sé que no te gusta, pero vas a obedecer, porque es por tu bien". Tenía cierta dulzura, pero la realidad es que la niña, automáticamente obedeció la orden.
-Sí, señor…
Él le acarició el rostro para calmarla.
-Me llamo Chris-respondió mientras cogía la planta para revisarla.
Vale…había cuatro vidrios enterrados en la planta sucia. Además había ampollas, moratones...varias cosas…pero no se veían como algo que se necesitase curar…con una pomada valdría…
-Hay que limpiar alrededor del cristal antes de sacarlo, o te puede llegar a infectar y ponerse feo.-Advirtió. Cogió un poco de papel higiénico y se levantó para embeberlo en agua con un poco de jabón. Antes de tocarla, se lavó bien las manos y se las secó rápidamente.
-Bueno…
Pasó suavemente el papel por la carne sucia de alrededor de la herida, ante la atenta mirada de la niña.
-Está frío…
-Lo sé-contestó él, sin apartar la vista de lo que hacía.
Repitió el proceso alrededor de cada cristal, hasta dejar sus alrededores un poco más higiénicos que antes. No era mucho…pero era mejor que lo que tenía.
-Penny,-llamó su atención, desechando el papel cuando acabó-voy a…sacarlos, ¿sí?
-No, Chris…
-No, Penny. Sí.Hay que hacerlo.
-Me vas a matar…
-No va a pasar eso, cálmate.
Antes de hacer nada, cogió un buen trozo de algodón y lo empapó con agua, para limpiar lo que sería el hueco que dejaría.
Cuando se volvió a sentar, cogió el pie por el tobillo y luego, miró a la chica. Cogió uno de los cristales con sus dedos.
-¿Lista?
-No…
-Anda, Penny, no puedo dejarte esto así, lo sabes…Déjame.
Al cabo de un momento de mirarla persuasivamente, ella suspiró.
-Bueno…
-Muy bien. Así me gusta. Muy bien, nena. Muchas gracias. Ahora…va a doler un poquito, ¿eh?
No esperó a que le respondiera. Ella apretó los labios y os ojos y él tiró suavemente hasta sacarlo.
-¡AHHHH!¡LA CONCHA DE MI HERMANA!¡Nooo!¡La puta madre!AISHH-Soltó la chica cuando el cristal salió. Ejey, que boquita. Que repertorio tan interesante, pensó Chris. No le gustaron NADA, pero decidió que, de momento, podía dejar pasar eso. Ya era un follón tener que sacar eso, ¿además no dejarla chillar un poco? Más valía dejarla, aunque agradeció que la puerta estuviese cerrada y que las perlillas no llegaran abajo.
Acto seguido cogió el algodón mojado y lo apoyó sobre la entonces abierta y sangrante herida. Ella soltó el aire ruidosamente entre los dientes, y esta vez, en lugar de insultar, comenzó a llorar. Chris casi prefirió que insultara.
-Penny…-comenzó a atajar, en vano.
-Ayyy,snif,snif,bjá….Aia…Aia…me du-ele…
Chris automáticamente apoyó su pie en la tapa y se hincó de rodillas a su lado. La envolvió en sus brazos y la apretó con fuerza.
-Bueno,bueno..shhhh, shhh…ya está mi vida, ya está. No llores así, no…ya está, ya no duele.
-¡Sí! Duele…me duele, snif…
-Bueno, bueno-susurró mientras la mecía suavemente para calmarle.-Ya está, perdóname, pero tenemos que sacarte esto, Penny. No llores más, ¿sí?
-Duele…
Chris le apretó con fuerza hasta que se calmó.
-Shh, bueno, bueno…ya sé que duele. Va a doler un poco, pero mañana no te vas ni a acordar…en cambio, verías si te lo dejases…Eso sí dolería.
-Pero me duele ahora, snif…-se quejó la niña mientras se acurrucaba en sus brazos.
-Bueno, bueno, shhh, vamos, ya falta menos. Vamos a terminar, ¿sí?-alentó, mientras le frotaba la espalda y se la palmeaba suavemente. La soltó y volvió a sentarse , apoyando su pie en su rodilla. Cogió otro cacho de algodón y esta vez lo mojó con algo de desinfectante. Eso a Penélope no le gustó nada. Retiró el pie rápidamente y se giró en la silla, alejándolo de Chris.
-Penny, vuelve acá. Ahora.
-No, Chris, porfis…
Él se puso de pie y ella se encogió en sí misma, hurtándose de un golpe.
-Hey…¿qué haces?¿Qué, te voy a pegar? No te escondas así de mí, nena…no te iba a hacer nada-la calmó Chris, haciéndole una caricia en la mejilla.-Ahora vengo, ¿bueno?. Cuando venga, quiero ese pie donde estaba. Sin peros.-Dijo cuando ella iba a quejarse, y salió.
Repitió el proceso de la silla, pero no en su cuarto…apenas bajando la escalera a medias, orbitó lo que necesitaba y subió lentamente, para que pareciese que tardaba más…
Cuando entró, Penélope estaba poniéndose el desinfectante en la herida, con un gesto de sufrida que a él se le antojó muy tierno.
En cuanto entró ella lo soltó y desvió su vista a lo que él traía en sus manos.
Chris lo apoyó sobre el excusado y, antes de sentarse, la miró sonriente.
-¿Qué hacía la señorita?-preguntó cariñosamente, mientras se hincaba a su lado.
-Yo…es que…creí que si no ponías el desinfectante rápido, no servía…pero ardió…un poquito.
Chris cogió el algodón en su mano y cogió la mano de Penélope para dárselo. Manejando la mano de la niña le ayudó a pasarlo suavemente por la herida.
-Muy bien…ya está. Muy bien, Penny. Pero…estás sangrando…dejame ponerte algo.
-¿Qué es eso, Chris?-preguntó señalando la blanca cajita de porcelana redonda que Chris traía.
Él se sentó y cogió su pie. Abrió la cajita e introdujo sus dedos en ella, tomando un poco entre ellos del arenoso contenido de esta.
-¿Azúcar?-preguntó visiblemente sorprendida.
-Ajá.-Chris puso el granulado en la herida abierta hasta cubrirla por completo.
-¿Qué corno estás haciendo?-le dijo con cara extrañada….vamos, ¿Qué planeaba, comérsela?
-El azúcar te ayudará a cicatrizar esto…absorberá la sangre y coagulará más rápido, ¿sí?
-Chris-llamó.
-¿Mmm?
-Decí azúcar de nuevo.
Chris la miró y sonrió sin entender.
-Me gusta cómo lo decís vos. Decí azúcar. Decí cicatrizar. Decí algo en español.-volvió a pedir la niña.
-Azúcar.-Repitió, marcando mucho la "z"-Cicatrizar.-Soltó mientras le acariciaba la frente.-"Zeta"-Se acercó un poco a su rostro y soltó.-"Maja". "Preciosa". Penélope.
Ella sonrió y corrió la vista, divertida.
-¿Seguimos?-preguntó, mientras volvía a sujetar su pie.
-Noooo-sollozó la chica.
Chris sintió pena por ella. Le dio unas palmaditas en los muslos y luego le habló con voz suave.
-Bueno…bueno, Penny…hay que sacarlo, mi niña…déjame…anda…es un momento.
-¡No!
Chris suspiró, y se le ocurrió una idea. Estiró su mano y le la ofreció a la chica. Ella lo miró sorprendida. La cogió muy despacio y sintió que él se la apretaba suavemente.
-Respira.-avisó, mientras cogía otro cristal.
-AAAAAAAAAHHHHHHHH,¡LA REPUTÍSIMA MADRE QUE ME RE MIL PARIÓ!
-¡Salud, oye!-Rió Chris mientras mojaba el corte suavemente con el desinfectante.
-Aia…-volvió a gemir la chica, lagrimeando y apretando la mano que la sujetaba.
-Shhh…clama…-Chris cogió otro poco de azúcar y lo colocó en la herida. La chica congestionó un poco el gesto.
Ella apretó los dientes y la mano cuando Chris cogió el siguiente cristal.
-¡AAAAAAAYYYYYY!Buaaaaa-Ella comenzó a llorar de nuevo cuando sacó aquel, que era un poco más grande
-Sshhhh-Urgió el hombre al oírle esos arranques.-Ya pasó, Penny, ya…
Repitió el proceso del desinfectante y el azúcar, pero esta vez, viendo su llanto, se le ocurrió algo.
Cogió un poco de azúcar entre los dedos y se los acercó a la boca. Ella frenó su llanto un momento para mirarlo extrañada.
-¿Te gusta?
Ella asintió un poco y dejó que Chris se lo metiese en la boca con cuidado. Deshizo los granos en su boca y el sabor del dulce la relajó levemente.
Ella sorbió por la nariz y dejó que Chris le limpiase las lágrimas que corrían lentamente por sus ojos.
-¿El último?-Preguntó cogiendo el cristal restante entre sus dedos.
-No…¡después faltan como 10 más!-se quejó la criatura.
Chris lo quitó de un tirón y respondió:
-Por lo que conté son ocho…
-¡AIA,PELOTUDO!¡ME DUELE!¡QUE TE DIJE QUE NO!-Chilló con desesperación la chica.
-¿Cómo fue que me llamaste, Penélope?-preguntó seriamente mientras acababa de desinfectar la herida.
-Pelotudo.-Repitió la chica insolente y mosqueada mientras él le ponía el azúcar en el pie.
Dejó de mirar el pie y la miró a ella.
-Penélope, eso no se dice.-Reprendió él, firmemente.
-¿Y? Me la soba. Hablo como quiero, nene.
-No, hablas bien y ME hablas bien. Pide disculpas y, si no sabes hablar como se debe mantén la boca cerrada.
-Ni en pedo, déjate de joder.
-Basta, Penélope.-Chris la cogió por la barbilla y la hizo mirarlo.-Te di una orden. Obedéceme.
-No.
-¿Qué fue lo que te dije hace un rato, jovencita?¿Estás buscando que me enfade?¿De verdad te apetece verme enfadado?
Ella no contestó, pero siguió mirándole enfadada.
-Bueno, no. No quieres. Pide disculpas y no te quiero escuchar decirme eso otra vez.
-No…
-Se acabó. Escuchame bien, señorita. Aquí yo soy mayor que tú, y me vas a hablar con respeto, así como yo te hablo a ti. Discúlpate inmediatamente, porque si te tengo que enseñar yo a respetar, vas a pedir que pare.
Ella se sintió algo intimidada por la forma en que le habló. Sin embargo, con agresividad, le levantó el dedo corazón y se levantó de la silla, dispuesta a salir de allí.
Fue sorprendente la velocidad con la que Chris, de un movimiento la volvió a tumbar sobre la silla. Se acercó a su rostro peligrosamente y le espetó con voz dura.
-De ahí no te levantas más. No quiero escucharte decir ni una palabra, ¿me oyes? Te quedas ahí, y no busques que pierda los estribos.
-Chris…
-Te callas la boca. A mí, aprende esto, me hablas con respeto o no me hablas.
-Pe…
-Se acabó. Punto. Dame el pie.
Ella bajó la cabeza, ablandada totalmente, y no hizo ademán de moverse. Chris cogió el pie firmemente y lo levantó.
Cogió el algodón mojado y enjuagó el azúcar. Ella gimió al contacto con el agua. Chris, sin embargo, no se inmutó. Al sentirse ignorada, mientras él trabajaba, Penélope comenzó a llorar flojito. Finalmente Chris cogió unas banditas y las despegó para cubrir cada herida. Sobre ellas ,cogió tela de gasa y las cubrió, pegándola con una cinta especial para heridas. Cubrió bien eso para que no se despegase en la ducha. Le bajó el pie y le dijo:
-Apóyalo.-Ella lo hizo.-¿Te duele?
-U-un poco…
-¿Crees que puedas caminar?
-Me la aguanto, aunque me duele un poquito…-gimió ella con tristeza.
-Levanta el otro.
-Pero…
-Penélope. Dame el pie.
-Pero Chris…
-Nada. Te dije que o hablabas bien o te callabas. Cuando aprendas a hablar con respeto, entonces hablaré contigo.-Sesgó duramente mientras cogía el otro pie.
Ella estaba llorando mientras él volvía a mojar un papel y le limpiaba el pie y rascaba las pequeñas costras que había alrededor de su herida como había hecho con el otro pie. El problema era que ese cristal era más grande…y las costras estaban más pegadas…y había algunas recientes, debido al haberse clavado otra vez los cristales al bajar del auto.
En un tirón de una de ellas que le dolió especialmente, gimió y, sin poder controlarlo, quitó el pie de sus manos y se echó en sus brazos, buscando que la perdonara.
Chris la recibió, y le acarició suavemente la espalda. Sin embargo, al poco tiempo la soltó delicadamente y la volvió a acomodar en la silla. Ella gimió al sentirse rechazada y comenzó a llorar con fuerza. Chris la había apartado. Esa vez sí la había cagado. Sintió que la culpa la carcomía. No dejó que Chris le cogiese el pie otra vez. Antes, cogió sus manos y le suplicó:
-¡Perdón! Perdoname, ¿sí? Chris, no te quise hablar así. No lo hago más, por favor. Perdoname…-Lloró la chica desesperada.
Esta vez, sin mediar palabra, Chris la cogió en sus brazos para abrazarle. Le acarició la cabeza, el rostro y la espalda, mientras le susurraba:
-Shhhhh. Penny ,shhh…Calma. Escúchame, ¿me escuchas?-preguntó cogiendo su rostro en sus manos para mirarla.
-Sí…-gimoteó ella.
-Ya está. Ya está, linda, ya está. ¿Escuchas? Esto no se hace, Penélope.-Reprendió Chris, mientras fijaba sus ojos en los de ella. Ya te dije que debes obedecerme. Si te digo que algo no se dice, no se dice. Tú me insultaste, y te puedo ir anticipando que no me gustan las faltas de respeto.
-Sí…pero es que yo estoy acostumbrada a hablar así-dejó caer tímidamente.
-Bueno, yo te voy a enseñar a quitarte esa costumbre.-señaló mientras le abrazaba, con voz seria pero tranquila-Voy a enseñarte a comportarte y a dirigirte…pero lo primero que vas a aprender es a obedecerme. ¿Qué te dije que hicieras?
-Chris…¿qué decís?-preguntó la chica, separándose. No pudo. Chris la volvió a pegar contra sí, pero aprovechando para mirarla a los ojos directamente.
-Penélope, te dije que vas a obedecerme.-La separó y la sostuvo frente a sí, cogida por los hombros.-Dime que te dije que hicieras.
-Que…que…-Vale…Penélope estaba algo turbada…se llevó el dedo pequeño a la boca y comenzó a mordisquear la punta. Chris no le hubiese dicho nada, pero su mano estaba sucia…por lo que la cogió con suavidad y se la quitó de la boca. Se la colocó al lado del cuerpo y volvió a mirarle.-Que esa palabra…no se decía…
Vaya…que aniñada le había salido la voz…¡que ternurita!
-Ahá…¿y tú lo hiciste? Cuando te dije que te disculparas, lo hice porque realmente sé que nadie te dijo esto antes…pero hay una diferencia entre enseñarte que eso no se dice…y que, cuando te lo diga, me desafíes como lo hiciste. Repito, Penélope. Cuando te dije que te disculpes, que es lo que debes hacer cuando insultas a una persona que te está tratando bien…y que estoy seguro que sabes que está mal, ¿Tú que hiciste?
-No…te di bolilla.
-¿Qué dijiste?-preguntó sin entender. Ella levantó la vista que había bajado y le respondió sonriente:
-Que no te hice caso…
Chris sonrió ante la docilidad de la respuesta…y ante el haber dejado su ignorancia en conocimiento…sin embargo, el no saber no era algo malo…era bueno enseñar que el "no sé" es de valientes, y no de tontos.
-Exactamente.-afirmó él. Le cogió el rostro entre las manos y le acarició suavemente para decirle-Y eso ha estado mal, chiquita, ¿sí? Cuando haces algo mal, debes pedir disculpas, y cuando te doy una orden, la debes cumplir.
-Sí...perdoname…-gimió mirando al piso, azorada.
-Sí, bueno, no vale pedir perdón una vez que cometiste un error, señorita.-Sentenció Chris seriamente.
-¡¿Y qué más querés que haga?!-chilló, exasperada, abandonando su actitud sumisa.
Chris frunció el ceño y acercó su rostro al de ella para advertirle con voz severa:
-Te he dicho que a mí no me grites, jovencita.-ella se calmó instantáneamente-Yo te voy a decir lo que vas a hacer. Me vas a decir cuáles son las cosas que has hecho mal y que han llevado a que me enfade contigo. Luego te vas a disculpar y me vas a decir por qué no debes hacerlas. Y luego te vas a quedar quieta mientras hago esto, pensando en si realmente vas a optar por repetir estas conductas conmigo. Porque, te advierto desde ahora, que no tolero esas actitudes, y no voy a dejar que las tengas, conmigo o con nadie. Esto de ahora es una advertencia, luego de esto, si persistes en estos comportamientos, voy a tomar otras medidas para enseñarte a comportarte, y te advierto que sé varias. Tú me preguntaste hace un rato si aquello era un límite. Esto también es un límite, ¿sí? Y de estos, habrá unos cuantos más que irás aprendiendo…pero empezaremos por este. Ahora, Penny, te escucho.
Ella najó la mirada, y guardó silencio un momento, pero al ver que Chris no iba a moverse hasta obtener una respuesta, decidió responder, suavemente, casi en un susurro, muerta de vergüenza.
-Te…te dije "pelotudo"…-comenzó, quedamente.
-Es cierto. ¿Por qué eso está mal?-Cuestionó entonces él.
-Porque…Chris…basta…ya entendí, ¿sí? esto es patético.-Rezongó la chica, azorada.
-No, no es patético, pero si necesitas hacerlo, porque no vas a hacer lo que tú quieras. Continúa, Penélope.-Cortó él, en un tono que dejaba claro que no iba a ceder ni un poco.
-Bueno…perdón. Es que…esa es una mala palabra…y insultar* está mal…y vos no te lo merecés…no me hiciste nada. Está mal porque no hay…que faltar al respeto.
-Muy bien. Eso no se hace-marcó Chris, pausadamente.-A mí no debes insultarme, menos cuando yo no te he hecho nada. ¿Qué más?
-¿Más, Chris?-Preguntó ella, tristemente.-Ya…ya está.
-¿Qué más, Penélope?-Insistió Chris, pacientemente.
-Me…dijiste…que pida disculpas…y no lo hice. Eso…está mal…porque…cuando…hago algo mal…hay que pedir disculpas…y porque tengo…que hacerte caso.
-Es verdad. Debes obedecerme y ser menos orgullosa, mi niña. ¿Qué más?
-No soy…orgullosa.
-Penélope. ¿Qué más?
-¿Por qué me tratás como si fuera estúpida?-gruñó, resentida…mientras sentía que le empezaban a arder los ojos.
-No te trato como si fueras estúpida, te estoy tratando como una niña que necesita un límite. Estabas probando mi paciencia. Llega hasta aquí. Querías probar mis métodos. Son estos. No voy a hacerte daño, pero no vas a hacer lo que te venga en gana.-Al ver las lágrimas que ella intentaba contener, ablandó el tono de voz, sin entender por qué lloraría por un regaño. Luego entendió que quizás ella estaba acostumbrada a malos tratos, pero no a regaños, a firmeza…pensó que, sin embargo, si surtía efecto, entonces estaría bien para él. Él intentó calmarse un poco. Suspiró y le acarició la mejilla.-No es para que llores, es para que entiendas. ¿Qué más, Penny?
Ella sorbió por la nariz, y luchó por tragarse las lágrimas.
-P-por…yo…te…volví a insultar…y te hice enojar…
-Eso está mal por el mismo motivo que el primer insulto-explicó Chris por ella-pero es que, además, no es correcto insultar cuando no quieres reconocer que estás equivocada, eso de caprichosa y de engreída.
-Yo…no soy eso-gimió la chica, con la voz agudísima, por el sollozo contenido.
-Lo sé, por eso estoy aquí intentando enseñarte a hacer las cosas bien y a no tener actitudes que hagan parecer que si lo fueras.
-Perdón, Chris…perdón. No…no lo voy a hacer más…
-Realmente eso espero…¿Qué más, Penélope?
-¿M-más? N-no…no hice nada más…-Ella sintió que no podía contener más el llanto-No…no sé darme cuenta de cuando la cago…perdón…no es a propósito…no…no sé…¿qué más hice?-preguntó, colapsando por fin a sus sollozos y dejando caer las lágrimas como rocas de sus ojos. Estas cayeron abriendo surcos en la mugre que teñía sus mejillas, y levantó los ojos hacia los de Chris, dejándole ver que en realidad lo lamentaba, y que no podía decir cuál era su otro error.
Chris sintió que se quebraba…esa niña era de otro planeta. Su enfado se esfumó por completo y, relajándose, la estrechó entre sus brazos.
-No se grita, Penny. Me gritaste. Eso no se hace, por lo mismo que insultar. Es irrespetuoso y agresivo, y yo te estoy hablando bien, ¿si? Ya no lo hagas.
-N-no, Ch-Chris…no. Perdón, por favor…No te enojes. Por favor.-Rogó, sin atreverse a devolverle el abrazo.
-Shhh…ya, ya. Ya estás perdonada, chiquita. Ya está. Sólo no vuelvas a hacerme pasar estos malos ratos. No debes hacer esas cosas, ¿bueno? Yo sé que no eres mala. No me enfado.-Calmó, mientras le acariciaba la cabeza. Ella, sin embargo, al sentir que el moño se movía un poco, le apartó la mano, que Chris bajó a su cuello y espalda, algo sorprendido.-Ya está…ya pasó,¿Mmm?¿Qué pasa, nena?¿No me devuelves el abrazo?¿No te gusta abrazarme?-Preguntó ante su falta de reacción. Ella pareció reaccionar y le abrazó con fuerza, restregándose en su camiseta, llorando amargamente.-Bueno, bueno…ya está, ya está…que lindo abrazo, anda, clámate. Ya está, Penny. Ya no estoy enfadado, porque tú no vas a volver a hacer esto ¿no?-ella negó con la cabeza y dejó que Chris le acariciase la espalda con ternura.
Su mano…era enorme. Ella se sintió frágil y diminuta bajo ella. ¡Si sólo con una le cubría media espalda! Si se decidiese a darle un golpe…Pero había algo que le decía que Chris no haría. Él no.
-Vo-vos…estabas enojado…-murmuró ella, una vez clamado su llanto. Chris se hincó de rodillas ante ella y le cogió por los hombros.
-Estaba, Pe. Estaba. Cuando actuaste mal, me enfadé. Ahora pediste disculpas, y has entendido por qué has estado mal, por eso ya no lo estoy.-Explicó él, con paciencia.
-Pe-pero…¿Así, de la nada?
-No ha sido de la nada, ya te he reprendido, y tú has entendido el motivo de mi enfado. No lo vas a volver a hacer, y ya fue suficiente. ¿Qué puedo ganar con seguir enojado?
-Supongo…que nada. Es que…no sé…es raro.
-Lo sé…pero es que todo yo soy raro, ¿no?-cuestionó el sonriente, dándole un toquecito cariñoso en la nariz con el dedo.
-No…sos muy bueno…perdoname, por favor…
-Que ya te he perdonado, linda. No hace falta que supliques mi perdón, ¿vale? Para mí es un gusto dártelo.
Ella se echó a sus brazos, enterrando su cara en su hombro. Respiró profundamente un par de veces, y, sin separarse, le preguntó.
-Chris…¿Qué hiciste?
-¿Esto? Te estoy enseñando, Penélope.-Le explicó, suavemente.-Es para que aprendas que no puedes hacer todo cuanto se te antoje.
-¿Enseñarme?...es…raro, eso sin duda…no estoy…acostumbrada. Pero…es…no sé…me gusta que me abraces, no que me retes. ¿Vas a hacer esto cada vez que te enojes?-preguntó ella, mimosa.
Chris sonrió ante su pregunta y su actitud infantil. Pensó en la suerte que corrían sus hijos cuando él se enfadaba, y se preguntó si ella caería en la misma suerte. Al no saber que responderle, con calma, optó por decir:
-Bueno, dependiendo de lo que hagas, será la medida que yo tome, Penny. Te he dicho que esto es una advertencia. No quiero pasar nuestro primer día juntos enfadándome, así que te voy a agradecer que, por favor, no vuelvas a hacer esto, y si es posible, ninguna otra trastada. Nunca. Porque, si lo haces, entonces los métodos van a cambiar.-Ella se encogió un poco al oírle decir eso.-Y,por cierto…a mí también me gusta más abrazarte que reñirte…pero haré ambas cosas cuando considere que las mereces. Ahora, vamos, cálmate, y deja que me decante por abrazarte y no por enfadarme, ¿sí?
Ella asintió y dejó que Chris volviera a sentarla y cogiera el pie que estaba limpiando.
-¿Vamos a acabar con esto?¿Eh?-Preguntó Chris cariñosamente, mientras acababa de limpiarle el pie.
-Ahá…-consintió ella, no muy segura.
-Bueno…cálmate…va a ser sólo un tirón, ¿sí?-consoló él, dejando el papel mojado y entregándole su mano para que volviera a cogerla.
Ella lo hizo y cerró los ojos.
-¡AAAHHHHHHHSSSSSSHHHHHH!¡FFFSSSSSSSHHHHHH!¡NOOO!GRRR…¡MI PIE,AY,MIERDA,EL PIE,LA REPUTA MADRE!-Ella se calmó un momento, y luego comenzó a sollozar. Intentó abrazar a Chris, pero él no se lo permitió.
-Eh...espera, preciosa…no lo he sacado todavía…aguarda un momento…-él le apretó la mano y, de un último tirón, logró extraerlo. Ella comenzó a llorar más fuerte, y él, antes de rendirse por la ternura, empapó la abertura con el desinfectante. Luego, dejó que ella se echara en sus brazos.
-Ya está. Ya está. Bueno, bueno, ya, shhh…listo, ¿sí?-arrulló, meciéndola. Ella se calmó, pero, aun llorando, comenzó a tiritar.
Chris se cubrió uno de los dedos con azúcar y se lo acercó a la chica a la boca. Ella lo cogió, y se calmó un poquito.
-Bueno, bueno, princesa, bueno.-Susurró.-Vamos…deja que te ponga el azúcar en el pie, ¿si?
Ella se separó de sus brazos, y se llevó un poco más de azúcar a los labios. Chris sonrió y procedió a cubrir toda la herida con el polvillo. Luego, como el corte era muy grande para ponerle una bandita, mojó algodón con desinfectante, y, cubriéndolo con una gasa, acabó por tapar la herida lo mejor que pudo.
Mientras él hacía todo esto, ella lo miraba curiosa, llevándose el azúcar a la boca.
-Vos me gritaste-comentó en un momento.
-¿Ehm?-Preguntó él, distrayéndose un momento de su trabajo.
-Vos me gritaste, en el auto cuando me bajé, y cuando me quise ir corriendo. Gritaste. Me dijiste que no tengo que gritarte…pero vos me gritaste a mí. ¿Cómo es?-preguntó ella inocentemente.
Chris se quedó mudo ante la agudeza del comentario.
-B-bueno…porque…lo que tú hiciste fue…peligroso. Te grité porque, con las palabras no entendías, así que subí el tono para que quedara más claro…y porque me asusté, y me puse nervioso…y tú no debiste hacer esas cosas.-Ella le dio una mirada aguda, y él continuó.-De…cualquier modo, eso…no está bien…no debo gritarte…pero notarás que, si yo te grito, será por cosas serias…y no para agredirte. No grito normalmente…salvo cuando me enfado…y...aunque no esté bien…se supone que tú no deberías hacerme enfadar…Básicamente, cuando te grite, será para que me pongas atención y entre el mensaje mejor…pero tú, si puedes evitar gritarme…será mejor, ¿vale?-Explicó lo mejor que pudo. Temió que esa excusa no fuese suficiente para la chica, pero, a diferencia de eso, ella cogió otra pizca de azúcar y se la llevó a la boca, mientras le sonreía.
-Sí, Chris…gracias. Yo esperaba un "porque soy más grande y te callás"…entiendo tus motivos…voy…a tratar de no gritar…y perdón por la puteada de recién.-Respondió la chica, sonriente.
Uau…esa sonrisa...reflejaba tanta dulzura e inocencia…Chris no contuvo el deseo de acariciarla, antes de seguir con su labor.
-Esa no es explicación, princesa. Quizás la mía no sea la mejor, pero el "yo lo digo y tú te callas" no sirve conmigo. Siempre voy a tratar de dejarte bien en claro los motivos para no permitirte o decirte que hagas algo, ¿sí?
-Sí…-murmuró la chica mientras él acababa con su pie.-¿Por qué sos tan bueno?
Él sonrió.
-No soy bueno…soy como se supone que las personas deben ser…y más con una niñita tan linda como tú.-Acabó, mientras le daba un toquecito en la nariz y la cogía le las manos para invitarla a ponerse de pie.-¿Estás lista?¿Nos ponemos de pie?
-¿Una princesa, una niña linda, yo?-Preguntó ella incrédula-Pfff…ya quisieras.
Chris se agachó y la miró de cerca.
-MI niña linda, MI princesa, MI muñequita, MI pajarito. MI Penny -susurró, mientras le envolvía el rostro en una mano y le daba un beso en la frente. Vale. Ella no se esperaba eso.
-Chris…me diste…un beso…-murmuró, con los ojos muy abiertos.-Tu...¿tuya?
-Mia-remarcó, con otro beso.-¿Nunca…te habían besado?
-Nop. Me gustan…tus besos…-susurró la niña, tímidamente.
-Ah…es que los españoles somos famosos por dar besos, ¿o no?-preguntó, dándole otro.
Ella se reía mientras él hacía eso. Él, encantado por el sonido, siguió haciéndolo, para luego enredarla en sus brazos y acariciarla con dulzura.
-¿Cómo es que alguien deja sola a una niña como tú?-Preguntó desolado.
-Meh…no soy como vos pensás…pero…gracias…
Él la meció, y en un impulso, la levantó en el aire y le hizo girar un poco, provocándole un gritito.
-¡AY!JAJAJJAJAJA…¿QUÉ HACÉS,LOCO?-Rio ella, abrazándose a él para no caer…y para agarrarse a él.
Chris rio también…y, al cabo de un rato, la dejó a unos centímetros del piso.
-¿Te bajo?¿Podrás caminar?-Preguntó el cuidadosamente, mientras la dejaba apoyar las puntas de los dedos en el piso.
-Bueno…si no lo probamos, nunca vamos a saber, ¿no?
-Jajaja…bueno...tienes razón. Pero oye, si te duele, me avisas, ¿eh?
-Aham…-respondió ella mientras Chris la soltaba para que apoyase los pies en el piso.
Ella apoyó las plantas y, suavemente, se separó de Chris dando unos pasos.
-¿Cómo sientes?
-Bueno…es liberador volver a caminar como una persona normal…duele un poco…pero…se soporta…y, aunque siento como la carne está abierta, siento que puedo caminar mejor…Gracias, Chris.-Exclamó, caminando hacia sus brazos para enterrarse en ellos, más confianzuda que antes.
-De nada, princesa. No iba a dejar que te quedaras así, linda. ¿Qué me piensas?-Murmuró, acariciándole la cabeza, aún contra su reticencia.
-No sé…Pero gracias…¿Y ahora?¿Qué hacemos?
-Y ahora…te sacamos los de la mano, ¿no?
-Pero…
-¿Qué?¿Los dejamos que hagan un nidito en ella?-picó, dándole un toquecito en la nariz.
-Ufa….
Chris se rio y la hizo sentarse para, sin soltar su mano, coger de un pequeño estuche que tenía una pincilla para depilar de Amy.
Se giró y, con delicadeza, le giró la mano.
-Ahí voy, Pe…respira…lo haré lo más rápido que pueda.
Como Chris no podía cogerle la mano, ella se limitó a respirar. Sintió el primer tirón y se mordió los labios. Luego otro, y sintió que se le saltaban las lágrimas. No eran tan dolorosos como los de los pies, pero lo eran lo suficiente como para hacerla estremecer.
-ASSSSSHHHHHHHHH….FSSHHHHH….AYYY,NOOOO…-salía entre sus dientes como quejidos al sentir el dolor. Chris seguía quitándole los cristales suavemente. Con cada tironcito, ella daba un respingo.
-Bueno, bueno…shhh, ya casi termino, mi vida.-Tranquilizó él. Ella se relajó…Toleró los últimos tirones y, cuando Chris la soltó, destensó todo su cuerpo.
-Bwaaaaa-Gimoteó ella adolorida.-Aia….Chriiiiissss…¡me duele!
-Bueno, bueno…calmate, Pe, calmate…ya salieron todos…Dios…mira tu mano…-exclamó con desagrado.
Penélope sentía un líquido gotear por su palma...pero no pensó que le hubiese salido tanta sangre. Esta estaba corriendo por su palma y su dorso. Ella se aterró.
-NO.¡NO! ¡SACÁMELO!SACAME ESO,CHRIS, SACÁMELO.¡AY DIOS MIO!¡ME DESANGRO!-Chilló, sollozando ante la desesperación.
-Bueno, ¡bueno!, ya, chica, cálmate. Ya, ya lo arreglamos.
Chris se apresuró a coger uno de los algodones mojados en agua para limpiar el líquido que corría por la carne. Cuando logró calmar el emane, tapó los cortes con desinfectante. Finalmente, ante los sollozos de ella, los cubrió con azúcar y les puso las banditas. Finalmente, sin poner gasa en su mano, la cubrió con la cinta para que, cuando se bañase, no se le salieran.
-Listo, Penny…ya…¿te duele algo?-Preguntó, mientras la ayudaba a ponerse de pie.
-Bueno…los pies…un poco…y tengo miedo-susurró.
Chris la miró un momento y, decidiendo si hacerlo o no, la cogió en brazos. Ella era un poco grande para tomarla así…pero pesaba relativamente poco, por lo que pudo hacerlo.
-Shhhh…ya no tengas miedo de nada, aquí estoy, Penny . Aquí estoy. ¿A qué le temes?
-Y….¿si me odian?-Preguntó tímidamente desde el hueco de su cuello.
-¿Odiarte?¿A ti? Pfff..eso es imposible, mi vida. Eres un cielo…no es posible no quererte. No tengas miedo ya…todo estará bien. Mírame. Mírame a los ojos.-En cuanto ella lo hizo, él, con casi solemnidad le dijo.-Nunca nadie podría odiarte. Yo les conozco bien. Te van a adorar, y si eres como has sido conmigo, entonces los tendrás enamorados de ti antes de que lo notes. Quiero que confíes en ti, y que veas lo maravillosa que eres. Ya no estás sola. Yo estoy aquí. ¿Me ves?. Todo terminó, Pe. Ahora venga, metete a bañar, ¿vale?. Cuando salgas, vuelvo, y bajamos juntos. Pero, por sobre todo, confía cuando te digo. Todo saldrá bien. Te quiero mucho, princesita.-Susurró Chris dejándola en el piso y dándole un suave beso en la frente.
-Yo…yo también.-Dejó salir, mientras ella le daba un beso también. Chris sintió que su corazón latía más fuerte.
-Bueno-cortó luego de un rato-¿Vamos a la ducha, eh?¿Sabes hacerlo, no, linda?
-¿Eh?¿Qué?¡SÍ!...Sí…-Exclamó, indignada, aunque, en realidad, no estaba cien por ciento segura.
-Vale…voy a ponerte la ducha,¿bueno?-explicó, mientras lo hacía-Aquí tienes jabón, Shampoo…
Le dejó todo lo que necesitaba y esperó a que el agua se templase.
-Vale, aquí tienes una toalla. Envuélvete rápido cuando salgas, no sea cosa que cojas un enfriamiento. Tienes la ropa aquí. Por hoy ponte esto, luego nos ocuparemos de conseguir más. Tomate el tiempo que necesites, yo estaré abajo…er…anticipándoles a todos lo que pasó. Yo vendré en un rato, ¿sí?,y,si llegas a necesitar algo…pues…asómate y llámame, no importa. ¿Bueno?
-Sí Chris…gracias-Murmuró ella suavemente.
-Y no te preocupes por nada, toma lo que necesites.
-Sí…
-Y cuidado con las vendas, eh.
-Bueno…
-Y ten cuidado de no resbalarte
-Okeyyyy…
-Y por favor, lávate bien el pelo. Repite varias veces.
-Chris….sí.
-Y lávate bien las plantas, y entre los dedos.
-Chris, bueno, ya está…
-Pisa la alfombrilla cuando salgas, no en el piso descalza. Aquí te dejé unas pantuflas.
-Que sí….
-Y fíjate si sale muy fría o muy caliente.
-Ajá….
-Y…
-¡Chris, ya!¡Sí, te entendí!¡No me voy a la guerra!-Se exasperó ella, pero sin dejar de sonreír-voy a tratar de sobrevivir a la ducha, ¿ok?
Él le sonrió y le dio un beso en la mejilla.
-Voy abajo, ¿bueno? Estate tranquila.
-Lo voy a hacer…
Chris se encaminó a la puerta, y antes de cerrarla, cogió la azucarera y la silla, y le dijo:
-Ah, y Penny, te quiero mucho.
Dicho esto, cerró la puerta y salió.
Ella lo vio alejarse y, suavemente, sin dejar de ver el lugar donde sus ojos se habían perdido, murmuró:
-Creo, Chris…que yo también. Me gustaría mucho poder creer que es en serio, y que es tan fácil…pero creo que yo también.
Hey! Bueno, aquí estamos con otro capítulo de esta cosa. Ojalá y les venga gustando.
Quiero avisar, antes de hacer mi notita, que, muchos acentos que ustedes no ven en el lenguaje de esta niña, no es que no se los haya puesto, sino que, en Argentina, las palabras se pronuncian distinto.
Ejemplo:
"Digo…aparecés así de la nada" Bueno…ese "aparecés", se pronuncia así, con tilde en la última sílaba, no como "apareces", con acento en la anteúltima. Para que sepan nada más. No soy tan bruta…es para que todos estemos felices xDD
Vale, ahora si…
*Capucha: Mirad…la realidad es que no tengo ni idea de cómo se le puede decir a esto , excepto así. Es…esos gorritos que tienen algunos abrigos o camperas. Esa "Caperuza" que les cuelga, para cubrirte la cabeza…(La ropa me va a dar tantos problemas en esta cosa u.u…suerte que tengo a DreamGirl para sacarme de estos aprietos dialectales).
Deportivas*:¡Zapatillas, Tenis! Gente, lo que te ponés en los pies para ir a correr xD
Vale, supongo que se entendió.
*Chris/Cristian: Bueno…a ver…ella escucha "Cris", y, lo normal, como no hay muchos Christophers en el habla hispana, "Cris" se le dice a los "Cristian"…¿Mi capirai?
"Y insultar": Bueno…haceros a la idea de que ella no habla muy bien…y tiene un par de errores como este…Ya se corregirán…¡será de majo!
Por ahora es eso…besasos,eh!
Con amor,yo~
