Capítulo 3:"Presentaciones"
Holiz. No .Antes que hola, incluso.
Quiero agradecer YA, en este instante, porque ha bastado que acabe de subir el segundo capítulo para que recuerde que no las mencioné al principio, a los comentarios de Miranda en el capítulo anterior, y al de Freewritter en el primero. A noneWinchester, a quien le debo un capítulo de Año Nuevo y agradezco la aclaración de lo del "moño-rodete", aunque no me haya dicho si le gusté o no :(jajaja,en fin,a pauromarsh,a Mara Len (actualizo,lo juro,escribo todos los días!)ah,y,como no,a Celeste. Al de Dream lo nombro ya como una redundancia, porque, realmente, ella sabe que la historia en general está casi en su totalidad dedicada a ella. Ella la sigue al pie siempre, así que, ya el hecho de comentar es como para dar un toque xD, pero igual se lo agradecemos. Después, a los de Miranda y Freewritter, noneWinchester , pauoromarsh , mara Len y MaribelCulen ; les debo mi autoestima.
Ese par de renglones que escriben hacen que yo quiera seguir con esto, porque, realmente, son como tanques de oxígeno.
Una aclaración especial para Celeste, boluda, en cuanto lei tu comentario me levante de la cama y me vine a escribir. Realmente me la veo difícil para publicar todos los días porque soy MUY lenta…pero voy a ponerle garra. Gracias, porque que, entre toda la gente de la página venga alguien y te diga "sos re genia",así bien en argentino…no tiene precio :') .Muack. ' vo'.
Todos los comentarios me sacan una sonrisa…realmente me encanta saber que Pe tiene detrás de ella tiene a alguien más que a Chris…a todos ustedes xD Gracias una vaz más.
Sus súplicas serán escuchadas, y continuaré lo más pronto posible tanto este como los siguientes capítulos(Sí,los continúo,en serio, no me voy de cañas), sin abandonar mi otra historia, toda muy chulita ;).Gracias por el apoyo, y bueno, nada, se aceptan críticas, comentarios, amenazas, sugerencias, lo que veña.
Gracias de nuevo,y…pues,nada….que os guste muchio.
Penélope soltó un suspiro. Suavemente, destensó los hombros y se encaminó al espejo de pared que colgaba sobre el lavamanos.
Se miró en él, girándose, para crearse un panorama general de la que era en ese momento.
Se miró la ropa, vieja, gastada. Se remangó un poco la camiseta y observó su espalda otra vez. Ash, estaba bastante magullada. Algo le dijo que Chris no iba a dejar eso así, y que, seguramente, empezaría otra vez con las pociones mágicas y emplastos extraños como vio que a veces los adultos hacían cuando otro se lastimaba. Otro. Ella no. Ella había aprendido a dejar que se cure todo sólo, y, por sobre todo, a "bancársela"*, porque, si no lo hacía, sabía que no iba a venir mami a curarle nada.
Aunque…la forma en la que Chris la había tratado…Dios. Le había curado con total delicadeza, y, si bien había dolido, ahora apenas sentía los cortes de pies. Hombre, si hasta cuándo se había enojado la había seguido curando con suavidad, en vez de gritarle, empujarla, o, al menos, hacerlo de mala gana, y haciéndole sentir un poco de dolor a propósito. No. Chris no había hecho nada de eso…si incluso la había perdonado cuando se lo pidió y le volvió a dar la mano.
Es que no podía soportar pensar que "él estaba enojado con ella", y esto se notaba por cómo le hablaba mientras le curaba. ¿Pero qué mierda le pasaba?¿Por qué "le dolía" como la había tratado cuando "se enojó", si, las pocas veces que alguien la había curado, era así como la trataban regularmente? Es que…la forma de actuar de Chris…se sentía tan bien…
Por primera vez en mucho tiempo, Penélope sintió deseos de estar con alguien. Quería…que él volviera. Quería salir de ese baño para correr a estar con él. Ya no quería estar sola. ¿Pero…Qué estaba diciendo?¿Se había vuelto loca? Recordó todo su pasado.
"Toc,toc.¡HOLAA!¿HAY ALGUIEN? Subconsciente llamando a Penélope. ¿Te llega agua a la maceta, boluda?¿Qué pensás?¿Ya te olvidaste, tan rápido de tus promesas?"
"Es que…él es… tan diferente a él…"
"Pffff, ya, seguro. Qué fácil que te hizo caer, eh. Así empiezan todos, tarada, acordate. Sí, sí. Muy lindo todo el numerito, pero va a ser mejor para vos que reacciones. Así empieza."
"¿Por qué tenés esa mala onda?"
"No es mala onda, es experiencia de vida y sentido común. Te lastimaste bastante como para volver a caer en esto. Yo te dejo, está bien, pero acordate que antes de "Chris", vos tenés un pasado. Y va a ser mejor que lo tengas presente".
Penélope sacudió la cabeza para apartar el pensamiento, y volvió a poner su atención en el espejo. Se colocó una mano sobre la demacrada mejilla y suspiró. Se la estiró y se miró ambos lados del rostro. Se agarró la cara con ambas manos y se miró bien. Estaba muy pálida. , sin embargo, estaba sucia. Tenía toda la cara manchada, con manchas más pronunciadas aquí y allá, con tierra adherida a ellas. Se distinguían mucho los surcos que habían abierto las lágrimas, y se veía que estas habían ensuciado más su rostro…seguramente al frotarse contra la camiseta de Chris. Se la había ensuciado. Bonito recuerdo le había dejado. Se acercó al espejo y se miró los ojos. Estaban lagañosos y debajo de ellos había bolsas y ojeras muy marcadas. Se tocó las mejillas, hundidas, al igual que todo su rostro huesudo. Se alejó un poco y vio que su rostro en total tenía un tinte enfermizo. Se miró las manos a continuación, y las vio igual de sucias, salvo, claro, por la palma y el dorso de la mano derecha, que era la que Chris le había curado. Las uñas estaban sucias, llenas de tierra debajo de ellas. Las manos, la piel y los dedos estaban resquebrajados por el frío que había estado soportando desde que el invierno había comenzado. Las tenía llenas de llagas y ampollas. Había raspones en los dedos y en los nudillos.
Se miró los brazos, flacos, con las venas azules surcándolos hasta llegar a las manos. Se los recorrió suavemente con los dedos. Eran suaves, aunque tenían raspones. Había cortesitos aquí o allá. Se tocó el vientre por encima de la camiseta. Auch…estaba…tan delgada…Ahora entendía la cara de Chris al verla.
Se miró los pies descalzos. También los cruzaban las venillas azules y también tenían raspones y llagas. Las partes que Chris no había limpiado estaban completamente negras y endurecidas, al punto tal de que podían llegar a pasar por cuero. Se veían mal…muy mal…diablos, y Chris los había estado tocando, manoseando, limpiando, sin asco…santo Cielo. Se inclinó un poco y estiró su mano hacia el dedo más pequeño de su pie izquierdo. Lo tocó con las puntas de sus dedos y luego lo apretó un poco entre el pulgar y el índice. Lo movió con ellos y sintió que, junto con él, a razón del músculo que ambos dedos compartían, se movía en anular a su lado. Abrió y cerró los dedos del pie y vio como la pequeña deformidad se movía indefensa en el aire junto con los otros cuatro dedos. Sonrió ante esto y luego volvió a apoyar su pie en el piso, observando como su dedo no llegaba a tocar el piso, encimado como estaba a su dedo anular. Los separó para hacer que se apoyase en el piso, y cuando lo consiguió, negó con la cabeza al ver que se separaba antinaturalmente del resto al hacerlo.
Sonrió otra vez al pensar que Chris, desde la perspectiva que había tenido de sus dedos no había notado ese pequeño desperfecto que tenía. Lo miró un poco ceñuda, como si, por hacer eso, el dedo tomaría el tamaño normal que su otro meñique tenía, o bajaría a su lugar, o dejaría de ser pequeño y deforme. Al ver que nada de eso pasaba, lo dejó en paz y volvió a mirarse en el espejo. Se llevó la mano a las horquillas que sostenían el moño para deshacerlo. No pudo. Temblorosas como estaban, sus dedos se enredaban en el cabello. Se raspaba con las hebillas, se tiraba del cabello, se le resbalaban de los dedos. Las bajó frustrada, indispuesta a soltarse el cabello. No podía hacerlo. Recordó que Chris le había tocado el pelo. Se estremeció, y torció el gesto. ¿Cómo lo había dejado? No sabía, pero eso, no iba a volver a pasar. A la mierda, el pelo se iba a quedar así.
Pero…tenía que lavárselo…no podía dejárselo así…a saber qué sacaría de allí.
Dejó el pelo en paz y, con furia, se sacó la camiseta y la hizo un bollo. Se la acercó al rostro y la olió. Aj, que asco. La soltó en el suelo y tosió un poco. Por Dios…y Chris la había abrazado y besado. Por favor, con ese aroma…olía a sudor, a mugre, a rancio…¡ole que guapo quedaba eso en una tía! Se observó el pecho descubierto y vio como su piel blanquísima resaltaba cruelmente cada hueso que podía asomar. Luego se miró la espalda morada otra vez y se estremeció.
Finalmente, viendo el agua correr, se quitó los pantalones y se introdujo en la ducha. Esperó sentir el agua fría, pero cuando la sintió, notó como estaba agradablemente tibia. Se relajó tanto y tan de golpe que casi se cae.
De hecho, no sabía por qué tanta sorpresa, si, al fin y al cabo, lo había visto abrir el agua caliente; y, vamos….con lo pesado que se veía que era ese tipo, era más que obvio que no iba a dejar que se bañe con agua fría.
"¡Ja!¿Pesado? Decí lo que quieras…sabés que te encanta que te haya puesto el agua tibia y todas esas cosas que te dijo antes de entrar al agua"
"¡Vos cerrá el pico, que recién lo estabas puteando!"
Sin embargo, a pesar de su "pelea" con ella misma, Penélope sonreía.
Respiró profundo y, llevándose las manos al cabello, se lo soltó con furia. Con tal de no vérselo, ella podría resistir llevarlo así…por un ratito.
Se escurrió debajo del agua y cerró los ojos.
¿Qué estaría haciendo en ese momento Chris?
Ah…que guapas estaban las cortinas ¡eh! Vale Chris…ya. Échale valor.
Chris respiró profundo y traspasó el umbral de la cocina.
-…¿Y ESPERA QUE ME LO TRAGUE ASÍ SIN MÁS?-Chillaba Nick de pie hacia sus hermanos y Amy.
Sin embargo, cuando Chris entró, guardó silencio. Aham…cálido el recibimiento, oye…
-Chicos, ehm…
-¡Hola, papá!-Exclamó Nick irónico-¿Nos has recordado?¿O es que ya has acabado de atender a tu nueva inquisición?
En los ojos de Nick había algo que Chris no podía identificar, pero no era bonito.
-Hola, Nick.-Respondió ignorando el resto de la frase.-Hola a todos de hecho. Yo...bueno, lo cierto es que sí, ya he acabado de ayudarle.-Chris se llevó una mano a la frente-A ver…escuchadme. Quiero que nos calmemos, tengo MUCHO que explicar…
-Pues ya lo creo…-respondió Nick con sarcasmo.
Chris le dirigió una mirada de advertencia.
-Ya, gracias Nick por confirmar la frase. Muy amable. Como os decía, tengo que hablar con vosotros, y la realidad es que el auto sigue afuera con la compra, además de que no hemos empezado ni a preparar la cena, y por lo que parece, tampoco llegaremos…¿Pido unas pizzas?-Preguntó Chris con calma. Ah, caray, por la mirada que Nick le lanzó cualquiera diría que en ese momento lo que menos le importaba era qué iban a comer.
-Las pido yo, Chris-intercaló Amy mirando a Nick y a su pareja con prudencia-Id vosotros a bajar la compra, mete el coche y…hablaremos.
Chris le sonrió y miró a sus dos hijos mayores haciéndoles un gesto con los ojos pidiéndoles que le acompañasen a bajar la compra. Peter fue con él y le dio un empujoncito a Nick, que no había hecho movimiento alguno para seguir a su padre. No es como si Peter estuviese my feliz, pero al menos no estaba enfadado como Nick.
Chris abrió el auto y comenzaron a bajar las cosas. Cargaron todo hacia la cocina en tandas, hasta que, mientras entraban las últimas, Nick se cansó.
-¿Y ahora?¿Qué excusa te vas a inventar?¿Que hay que limpiar las ventanas?-preguntó con insolencia Nick apoyando una de las bolsas con agresividad en la encimera.
Chris lo miró y frunció el ceño.
-Nicholas, este es un día muy extraño para mí, y realmente te agradecería que no me pusieras las cosas tan difíciles. No voy a poneros excusas, sino que pretendo explicaros todo, pero no pienso hablar contigo si no abandonas tu actitud.
-¿Y es culpa mía que este día sea extraño para ti?¡Tú eres el que anda levantando indigentes en la calle!¡No es mi culpa si estás idiota y te vas a elegir de entre todos los parias del mundo justo a la capulla que te quita la cartera!¡Tú sí que eres bueno eligiendo, papá, lo mismo te damos a elegir y dejas a Amy para irte con una asesina en serie!
Chris abrió mucho los ojos. Antes de que su hijo se percatase, él estaba frente a él mirándolo fijamente.
-Repite eso.-Le dijo duramente.-Mira, Nick, voy a ser breve y espero ser claro. Yo no le he echado a nadie la culpa de que el día sea extraño, pero la realidad es que no me arrepiento de nada de lo que dije o hice. La realidad es que esto es una decisión que yo he tomado, y en la que no me voy a echar atrás, y así mismo tampoco te voy a permitir que tú vengas a decirme a quién ayudo y a quien no, principalmente porque ese no es asunto tuyo. Pero ajeno a todo esto te voy recordando que estás hablando conmigo y no con tus amigos, Nick, así que ve cuidando el tono. Me fui de aquí de humor excelente y llegue de un humor excelente también, así que te recomiendo que mantengas ese humor como está a menos que quieras acabar la conversación de pie.
Nick se calmó ante la dureza de las palabras de Chris, pero sólo porque vio que su padre estaba emocionado ante esto…y porque lo creía perfectamente capaz de castigarlo, por lo que aguardó. Sin embargo, su enfado no disminuyó. ¿Recoger a una carterista? A esa malviviente que a saber de qué mierda iba. Peter había dicho algo de una chica y de que Chris la había encontrado…pero no entendía por qué tanto escándalo.
Peter entró corriendo a la cocina respirando con dificultad.
-¡¿Peter, qué tienes?!-Gritó Amy de pronto.-¿Necesitas el inhalador?¿Qué te ha dicho tu padre?
-Peter, ¿qué ha pasado?-le preguntó Nick levantándose de pronto.-¿Papá está bien?
-Él-él…ah,ah…la trajo. Estaba con ella.-Peter se sentó para recuperar el aliento. Amy lo miró mientras lo hacía y luego se dirigió hacia la puerta. Mientras tanto, Nick lo encaró.
-Peter, ¿a quién?¿De qué hablas?
-¿Recordáis a la niña de ayer?-Sus dos hermanos asintieron, y pusieron un gesto que mostraba que se veían venir algo que no les iba a gustar escuchar.-Pues la trae en brazos.
Nick y Leo abrieron los ojos desmesuradamente. Se miraron entre ellos y luego miraron a Peter, a ver si, en una de aquellas, se había vuelto loco. Pero Peter tenía una seria y algo alarmante seguridad. Nick habló, pero expresó los pensamientos de su hermano también.
-Peter…¿estás seguro? Es decir…Es muy…chocante, que nos digas que papá trae a una desconocida en brazos…pero ¿a esa cría? Será…alguien que se ha hecho algún daño y la está ayudando…No es posible.
-Lo es.-Aseveró Peter ante la duda de Nick.-Nick, yo la vi, tu no. Esa maldita cara no se me va a borrar nunca de la retina. La reconocería aunque estuviese a un kilómetro de distancia…Pero estaba ALLÍ, en los brazos de papá.
Nick guardó silencio un momento.
-Tú estás loco. Tú, o papá. O yo. Pero aquí hay algo que grita "insanía mental"-comenzó a decir Nick con un tono de voz bastante elevado, haciendo un gesto con las manos para resaltar la última frase.-A ver, Peter ,¡usa la cabeza! ¿Tú oyes lo que dices?¡Es una locura grande como esta casa!¿Cómo va a traer en brazos a esa cría?
-¡¿Y te crees que a mí me parece mucho más normal?!-Acabó gritando también Peter-¿¡Qué, crees que entro corriendo sin aire porque vine a buscarle un abrigo!? ESO NO ES NORMAL…¿Pero que se supone que yo hiciera?
-¡No sé!Pero…¿A una carterista? SI AYER CASI NOS MATA.
-No exageres, Nick…
-¡A la mierda!¡Es lo mismo!¡No lo hizo, pero ayer vosotros dos estabais zombificados!¿Y ahora?¿Así, tan panchos?
-¡No, Nick!¡No estoy tan pancho!¿Pero que podía hacer? No has visto como se abrazaba a papá…
-¿¡Se abrazaba!?¡Ah, excelente!-Soltó Nick, dejando caer exageradamente los brazos a un lado del cuerpo.-¿Qué más?¿Le había comprado una paleta? Prepárate entonces, ya vete conociendo a tu nueva hermana, Leo.
-¿Hermana?-Preguntó Leo-¿La chica de ayer?-El niño se había levantado de la silla donde estaba y se había acercado a ellos con un pequeño ceño fruncido.-¡Ella no puede ser mi hermana!¡Ni siquiera mi amiga!¡Es tonta, e idiota, y nunca la vamos a querer, y tampoco papá!-Chilló el niño enfadado, mirando a Nick. Lógicamente, al ver cómo reaccionaban sus hermanos, él tomaría la misma reacción sin miedo de parecer infantil o caprichoso. Esa niña no tenía nada que hacer allí, y mucho menos por qué abrazar a su papá. Él lo compartía con Nick y Peter, pero ellos eran sus hermanos, ¡Ella tenía que irse y ya!
-Pues entonces vete preparando enano, porque ella llevaba puesto el abrigo de papá.-Les avisó Peter con una calma que no sentía, mientras se sentaba. Nick no lo hizo.
-¡¿SU ABRIGO?!¡Ah, genial!¡No me quieres decir algo más?¿No sé…que le regaló el auto?
-No lo sé…a lo mejor…-Comenzó Peter dubitativo.-Ayer hablé con él…
-¡Ah, gracias por comentarlo a tiempo!-Le dijo su hermano.
-¿Qué te dijo?-Preguntó Leo más razonablemente.
-Bueno…estaba preocupado por ella.-Respondió suavemente y Nick hizo una mueca-Él dijo que…le recordaba a ti…
Ahí Peter desató la hoguera.
-¡A MÍ!¿¡A MÍ!?¿¡Pero te escuchas?!¡COMPARARME CON ESA! Estáis locos, es definitivo-De los ojos de Nick salían chispas.
-¡Y AHORA DE SEGURO TIENE PLANEADO QUEDARSE CON ELLA!-Chilló Leo también.
-Escuchadme bien, me la suda lo que papá diga. Esta vez no puedo apoyar esta decisión.-Dijo Nick, un poco más calmado- A mí me vale lo que quiera hacer, si quiere ayudarla, si quiere adoptarla,¡ me la suda si quiere regalarle la casa entera! NO-VA-A-SER-MI-AMIGA. No va a obtener de mí nada, excepto quizás una buena hostia. Yo no me parezco a ella. Grabáoslo en la cabeza, en la frente o donde queráis, pero oídme ¡NO OSEIS COMPARARME CON ESA ZORRA!-Gritó con furia hacia sus hermanos.
-¡Y TAMPOCO DE MÍ!-Se le unió Leo.-¡Es una tonta, no pinta nada aquí!¡No vamos a dejar que se quede, Nick!¡Peter, ¿verdad?!-Preguntaba el niño inseguro.
-No…-respondió Peter inseguro.-Es que…ella…vosotros no la visteis. Era…
-¿Qué?¿Era un angelito del cielo, Peter?-Preguntó su hermano con sorna.
Peter recordó su rostro y estuvo tentado a responder un "no lo sé…".Recordó sus ojos. Recordó su rostro. Recordó lo que vio cuando la miró a los ojos. De pronto, apretó los puños. Sí, esa niña se tenía que ir. No podía traer nada bueno.
-No. Claro que no.-Le respondió.-Tienes razón Nick.
-¡Pues por eso!¡No pinta nada aquí!-Se sumó Leo.-¿Y qué vamos a hacer?
Nick puso una sonrisa algo malvada.
-Pues se tendrá que ir.
Luego de eso, Amy entró en la habitación. Su rostro estaba bastante serio, y hasta algo inexpresivo. Miró a Peter y le dijo:
-¿Ya les has dicho ,verdad?
El chico asintió. Amy suspiró.
-Vale.
-¿Dónde está papá?-Preguntó Nick un poco agresivo.
-Arriba, con ella. Están en el baño.
-¡Ah! Ya…la está bañando, que bonito.-Escupió Nick.
Amy lo miró seria. Se olía a problemas.
-No Nick. No la está bañando…le está curando los pies…
-¿Qué tiene en…?-Comenzó a preguntar Peter suavemente, pero su hermano lo interrumpió.
-¡Qué oportuno, oye!¿Venía lastimadita la pobrecita? Vaya que es buena para teatralizar, eh.
-Ya, seguro y se los clavó a propósito…
-¡Leo!-Se sorprendió Amy-¿Cómo dices eso? Vosotros no habéis visto cómo tenía los pies. Eso no se lo hace una persona a propósito.
-¿Y tú qué sabes?-Continuó Nick- ¿Ayer le quita la cartera y hoy viene abrazadita a él? No seas ilusa…
-Nick. Háblame bien.-Le llamó la atención-Es increíblemente cruel de vuestra parte hablar así de ella sin haberle visto siquiera. Yo tampoco entiendo mucho más que lo que vosotros entendéis, pero no estoy empacada decidida a echarla a patadas. Esto es una decisión que vuestro padre ha tomado, y nosotros lo único que podemos hacer es esperar a por su explicación.-Intentaba calmar Amy. Ella había visto a la niña, y además conocía los sentimientos que Chris hacía la chica, así como su preocupación. Sabía que para él sería un mal trago ver esa actitud en sus hijos, pero había cosas que, lamentablemente, no podía defender. A ver cómo reaccionaba ella en sus lugares.
-Ah,claro…y según tú, ¿Qué va a pasar cuando la vea?¿Encontraré en ella el secreto de la vida eterna? Por favor Amy…¿Te crees que me daría lástima?¿Cuántos crees que conozco así?¿Acaso es "La Elegida"? Ya claro…-Nick hablaba con desdén, y Amy dio por sentado que ese sería un golpe desagradable para Chris.
-Amy, ¡Esa niña es una ladrona! Es mala, no tiene que estar aquí. Seguramente le dijo a papá mentiras y él las creyó.-Se quejaba Leo. Amy iba a replicar, sorprendida que Leo tuviera una actitud tan negativa, cuando Peter agregó.
-Lo siento, Amy. Pero yo la he visto antes que nadie, y la reconocí rápidamente. Y estoy de acuerdo con mis hermanos. Esa cría se tiene que ir.
Amy asintió como si estuviese asimilando que así iban a ser las cosas. Bueno…Chris la tenía difícil. Ella en realidad entendía las actitudes de los chicos, vamos, tu padre aparece con una extraña en brazos y la mete en tu casa como si nada. No, corrijo. No una extraña. Una carterista que apenas ayer te quita la cartera y te acaba de cagar la tarde. Era normal que ellos se mostraran en desacuerdo, pero ella estaba dispuesta a apoyar a Chris en eso. No sabía por qué. No sabía si era por Chris o por la niña, con quien, por cierto, no tenía ningún problema. Pero nadie que viviese como esa niña parecía vivir podía merecer su odio. Chris sabría lo que hacía. Esperaba. Si bien sabía que él era un hombre de buenas intenciones, tenía un límite en sus buenas acciones. E ir recogiendo niños carenciados estaba dentro de las cosas que no hacía. Uno no puede ir así por la vida. Así que si Chris había decidido que ella se fuese con él, por algo lo habría hecho. Sólo esperaba entender ese motivo.
Miró a los molestos jóvenes y se dispuso a intentar, al menos, apaciguar las cosas para Chris, y para Penélope más adelante.
-Vale. Me alegra ver que hay una cálida bienvenida. Escuchad, yo os entiendo, pero vuestro padre parece saber lo que hace. Confiad en él. Vosotros le conocéis bien. No es como si nos cayese cada día con algún indigente y convirtiese la casa en un albergue. Él está seguro de esto. ¿Por qué no esperáis a escuchar lo que tiene que decirnos? Realmente creo que le dolería mucho ver que vosotros, justamente vosotros, además, tenéis esta opinión hacía su intención de ayudar a alguien. Si no queréis saber nada de ella, vale, os entiendo, pero, al menos por Chris, tened paciencia y una pizquita de tolerancia. Estoy segura de que Chris tiene un buen motivo para haber decidido esto.
Amy realmente esperaba que así fuera.
De cualquier modo, a ninguno de los tres pareció valerles lo que ella dijo, por lo que continuaron su conversación entre ellos, que fue justamente la que Chris escuchó cuando entró.
Sentados en la mesa, Chris sirvió un vaso de agua para cada uno y puso la jarra en la mesa. Se sentó junto a Amy y miró a los cuatro pares de ojos que lo escrutaban. En los de Amy había comprensión, y deseo de comprenderle. En los de Leo había necedad. En los de Nick, bueno, en esos había un enfado a penas reprimido y una evidente disconformidad. Y los de Peter, indescifrables como siempre, revelaban una leve incertidumbre.
-Vale…esto es raro.-Comenzó a explicar
-Brillante deducción, papá.-Coló Nick insolente.
-Nick.-Le advirtió su padre con la voz. Ese no era el momento para sus rabietas, sus berrinches o su plan de "ahora me empeño en ser borde, cosa de que te quede bien clarito que estoy molesto", y que, normalmente acababan con un trasero y una mano colorados. Ese no era momento por lo que se dispuso a evitar ello a toda costa.-No es necesario ser maleducado, así que has el favor de hablar bien, o, mínimamente, escuchar en silencio como tus hermanos.-El chico bufó y Chris cruzó los dedos de las manos.-Bueno…lo que ocurrió fue que…ayer, como todos sabéis porque estabais allí, ella fue la que me quitó la cartera. Peter, tú le viste, y me dijiste que era una cría. Realmente eso me ha sentado mal, que queréis que os diga. No pude evitar pensar en ti, Nick, y en lo que puede haber pasado, igual que tú…
-¡No me compares con esa!-Saltó el muchacho.
-Nick, siéntate. Ya.-Habló duramente su padre. No quería enfadarse, pero que él no se lo ponía fácil,jo.-Mirad, es sencillo. Esto es tan extraño como puede serlo. Volvía del mercado, escuché gritos, me bajé del auto y un poli se la estaba llevando casi a rastras. Le reconocí. ¿Qué otra cosa podía hacer, viendo como gritaba y la arrastraba?.
-Entiendo…¿Así que fue así que le encontraste?-Preguntó Amy, curiosa como la que más de conocer la historia de aquella niña. Chris asintió.
-Yo realmente no pasaba por la esquina en la que estaba, pero al oír los gritos estaba cerca de la heladería, y el recuerdo se presentó de golpe.
-Entiendo…¿Y cómo lograste hacer que el policía la dejase venir contigo?-Curioseó la mujer dubitativa.-Y, en todo caso, ¿Por qué se la llevaban así?
-Bueno…lógicamente, no soy ni el primero ni al último a quien le ha robado. Parece ser que los vecinos de área se quejaban y la han pillado. No es como si hubiese matado o golpeado a nadie…sólo era una cría con frío y con hambre.-Le respondió Chris, recordando el apetito con el que se había acabado las galletas. "Y que necesita claramente que le pongan un freno", pensó, recordando su actitud. "Y que la quieran. Que la quieran mucho"-Y bueno, pues, al policía…le he dicho que era la hija de mi primo…
Esto le había salido con algo menos de orgullo que el decir "La he salvado", pero era verdad. Claro que se había callado muchas cosas, y que se iba a callar tantas más. Cómo la conversación que tuvieron en la calle. También se iba a callar todo lo ocurrido en el auto, salvo por el nombre, la edad y la nacionalidad…aunque iba a esperar a que ella bajase para contarlo. No iba a contarles ni de los regaños que le había impartido, ni de su actitud infantil. No tenían necesidad de saber de sus escapes, de la reacción ante la actitud de Peter. Del robo de las zapatillas, de los cristales y de su extracción diría lo mínimo, no hacía falta contarles cada caratoña que le había hecho. Básicamente, les contaría cómo la encontró, cómo se sentía ella de estar allí, y qué actitud esperaba que adoptaran ante su nueva presencia, soltando un poco de la inseguridad que había notado en ella de hacer falta. Todas las llamadas de atención, enfados, berrinches e inconvenientes se los contaría a Amy en un aparte luego. Claro estaba que Amy estaba interesada como él en Penélope, por lo que estaba dispuesto a explicárselo todo, al punto de que supiera cuales habían sido los límites que le había marcada y la manera en la que se los había marcado. Tendrían que hablar juntos, pensó Chris, en las maneras de marcar las pautas, aunque, de momento, no iba a pensar en eso, sino en que esa noche todos durmieran con una manta encima y con la cabeza adherida a los hombros.
Si a alguien le sentó mal la idea de que le mintiese al policía, nadie lo dijo, por lo que continuó.
-Cuando el oficial se fue, ella estaba flipando. Quiero aclarar que ella NO SE ESPERABA eso…y os confieso que yo mismo me asombré del impulso. Pero la realidad es que, viéndola allí, tan indefensa, entendí que no podía dejarla sola. Ahora, no malpenséis. No es que yo le dije "oye, vente" y ella dijo "claro, tío"…No. Ella me miró como si tuviese cuernos cuando le pedí que viniese…pero vino. Pensad en que hay que confiar en un extraño y venirse así sin más. Al parecer a ella también le movió algo, como me movió a mí a traerle a casa. Ahora, no me preguntéis por qué lo hice, ¿sí? No lo sé…pero me gustaría que, cuando la veáis sintáis eso mismo. Ella…le puse mi abrigo y casi se asusta. Es una niña, ¿vale? Recordadlo…por favor. Desde que subió al auto hasta que le dejé en la ducha me ha demostrado sólo una cosa. Esa niña ha estado muy sola, y, cuando alguien no quiere hacerle daño, se desencaja. No está habituada a que le traten bien, y ha estado a punto de no entrar, por miedo a no ser bien recibida. Chicos, entiendo que esto es extraño para todos, pero pensad por un momento en cómo debe ser para ella. Por Dios, ¡Debe estar flipando en colores! Sola en una casa de desconocidos, con uno que te trata bien y al rato te grita, una a quien ha visto una vez y otros tres de los que sólo sabe que la han visto robarle la cartera a su padre. No creo que esté orgullosa de nada de lo que le hemos visto hacer, y no creo que esté muy cómoda tampoco. Me ha costado mucho hacer que lo esté. Por favor, no derrumbéis esa sensación. Vosotros estáis en vuestra casa, rodeados de vuestra familia. Ella está sola, como siempre, pero en un lugar donde siente que no encaja. Yo os conozco, y sé que haréis lo posible por que no se sienta mal. ¿Verdad?
Chris les habló con dulzura y con la esperanza de que sus hijos estuviesen dispuestos a apoyarle. Les sonrió y hurgó en sus ojos, buscando la aceptación y el apoyo que había en los de Amy, que estaban haciendo lo mismo. De pronto, Nick clavó su mirada en él y le dijo con calma:
-Tiene razón, papá.-Chris le sonrió-Ella, quiero decir. Ella tiene razón.-Amy y él le miraron sin entender.- Está fuera de lugar. No es bien recibida aquí.
Chris lo miró y frunció el ceño. Nick había hablado con tanta crueldad…pero lo más doloroso, quizás fue ver en los ojos de sus hermanos el apoyo de esas palabras.
-Nicholas, eso es algo totalmente cruel e irracional. No tienes derecho a decir esas cosas. ¿vosotros pensáis igual que él? Que bonito… ¿Vais al menos a conocerle?¿O como niñitos caprichosos vais a montar la pelota del "no me gusta, no lo pruebo"? Oídme. Ella no os ha hecho nada, no tenéis motivo para tratarle así. Pero lo que es más, no tenéis derecho. Ella es una persona, al igual que nosotros, y no se la ha pasado bien. Sabéis mejor que nadie lo que es estar solo… creí que entenderíais.-Dijo Chris con aire cansado. No es que le gustara tocar puntos bajos…pero no podía bajar con la niña a ese ambiente. Sólo una noche. Esa noche. Sólo eso pedía.
-Sí…y nosotros no creíamos que fueses a tocar puntos bajos ni a poner a una callejera cualquiera delante de nosotros.-Escupió Nick. Chris se puso de pie y se apoyó sobre la mesa. Los tres chicos se sorprendieron un poco, pero le hicieron frente con la mirada. Amy le puso la mano en el brazo.
-Chicos, por favor, entended a vuestro padre. Esa niña está sola, y no se la ha pasado bien, ¿os es tan difícil conocerle?¿Darle una oportunidad? Chris no ha tocado puntos bajos, Nick-Aclaró-, sino que ha dicho la verdad. Tú más que nadie sabes lo que es estar solo. Creímos que lo entenderías, o que, al menos, tendrías la compasión para abrirle las puertas a alguien que ha pasado lo mismo que vosotros. Que ahora que tienes todo lo una vez deseaste, quizás ibas a poder dejar que alguien que no lo hace pueda probarlo también. Que habíais aprendido de vuestro padre a poneros en el lugar del otro.
Amy habló con suavidad y determinación, haciendo que los chicos, especialmente Nick quisieran bajar la cabeza avergonzado, pero no lo hicieron. Chris agradeció a Amy con los ojos, y, tranquilizándose un poco, continuó él con la charla.
-A diferencia de lo que crees, Nick, no la pongo a ella delante de vosotros. Pero si me hacéis decir quién de los cuatro está en este momento más necesitado, puedo aseguraros que ella va a ganar. Su vida ha sido dura. Ella ha pasado cosas como las que vosotros pasasteis, y lo peor de todo es que ella no ha tenido ni un papá-dijo, mientras miraba a Leo-,ni a un Nick,-Dijo mirando a Peter-,ni a un Peter.-Finalizó mirando a Nick.-Ella ha estado sola, y ha tenido que hacer frente a una vida que no es para nada bonita. Nick, tú sabes o que es la calle…imagínate vivir SOLA en ella…La habéis visto ayer…pero no habéis visto ni oído lo que yo.-Intentaba razonar Chris
Nick comprendía a su padre…pero no estaba dispuesto a dejar que esa ganase tan fácil, por lo que optó por entrar en aquella actitud que solía llevarlo a terminar llorando.
-Seguro…Y tú seguramente la conoces mucho mejor que nosotros, ¿verdad, papá? ¡Por favor, le conoces de hace dos horas, y ni siquiera sabes si lo poco que te ha contado es verdad! Quizás sólo sabe actuar mucho mejor de lo que tú crees y entraste en su juego fácil como ella quiso. Papá, piensa un momento. ¿Qué sabes de su vida?-Nick estaba dispuesto a conseguir que su padre rechazara a la chica…aunque algo le decía que no iban a dar fruto.
-Papá-Dijo Peter súbitamente, con calma. Mucha calma. Más calma que la de cualquiera de los allí presentes-, ella quizás sí ha pasado lo que Nick…pero dudo mucho que haya pasado lo que yo.-Todos le miraron sorprendidos. Era inusual que Peter mencionase eso, más aún después de lo reciente del encuentro con Derek y el juicio. El chico continuó.-A ver, dinos. ¿Sabes si pasó por algo así, papá, eh?-Vale, ese tono ya era menos amable…aunque, en realidad, parecía que Peter realmente quería saber si ella había vivido aquello. Aunque quizás sólo fuese impresión de Chris, que anhelaba algún pequeño gesto de consideración.
-No, Peter, no lo sé. Es cierto lo que decís. No, Nick. No la conozco mejor que vosotros, no sé nada de su vida, salvo lo que me ha contado, y, realmente Peter, no sé si ha vivido algo similar a aquello. –Chris fue un poco más suave al hablar a Peter, quizás por su buena actitud, o por el tema acerca del cual preguntaba.-Pero estoy seguro de que ella no miente. ¿Por qué? Pues porque de nada serviría que lo hiciese. Si ella sabía que yo era a quién le había robado la cartera, y que mi intención era traerla aquí antes de que me dijese nada. No habría motivo para que me mienta. Es posible que quizás sea una gran actriz, es cierto…pero también es posible que sea una niña que ha sufrido. Y yo, realmente, me decanto hacia la segunda opción. Lo pude ver en su rostro. No sé cómo le hice…pero algo me lo dijo. Confiad en mí. Por favor, chicos. Conocedle. Dadle sólo esta noche para que se adapte. No os pido que la queráis. Os pido que le tratéis bien. No la intimidéis. Os aseguro que esto le da mucho más miedo que a vosotros. Una noche, conocedle, hasta que ella se acostumbre a esto…
-¡MINUTO!¿Acostumbrarse?¿Esta se va a quedar?-Saltó Nick, bastante agresivo. A Chris no le gustó ni un pelo.
-Sí, Nick. Ella se va a quedar. ¿Y sabes qué? Lamento informarte que esto no era para pedir opiniones, sino para informároslo. Me agradaría mucho, sin embargo, que fueseis un poco menos egoístas y pudierais poneros un minuto en su lugar, y pensar cómo os sentiríais vosotros si, luego de no tener nada, os ofreciesen tener algo más.-Chris era consciente de la dureza de sus palabras, pero la realidad era que ese…es egoísmo nada característico de sus hijos lo desconcertaba, y, realmente, también le había sentado muy mal. Él no esperaba esa reacción por parte de sus hijos. Estaba realmente dolido. Sí, sabía que era una bomba, pero no los creyó capaces de reaccionar así. Él deseaba que, cuando la viesen, las ideas se les aclarasen, pero no iba a funcionar si así la recibían desde un principio. Sólo quería que se dignasen a conocerla, e iba dispuesto a ser paciente para conseguir que ellos quisieran verla, pero lo cierto era que su paciencia se estaba agotando.- Quizás lo que más me duele es que vosotros ya habéis vivido eso, y que ahora que estáis bien, seguiríais siendo capaces de recordar cómo era vuestra vida antes. Yo quería que pudierais entenderos, porque, como ya os dije, yo tampoco sé nada de su vida, y quisiera que todos pudiéramos conocerla un poco mejor. Una noche, hablando, conociéndonos. Pero veo que no estáis dispuestos a mostrar un poco de la generosidad que os he enseñado. Muy bien, entonces. YO sí voy a conocerle, y ella se va a quedar de todas formas. Ella cree que no tiene nada que perder, y parece que vosotros tampoco, pero yo no estoy dispuesto a dejar pasar a esa criatura. No os estoy pidiendo que la queráis. Os estaba pidiendo consideración para que no se sienta como si fuese un pecado o algo así. Parece ser, sin embargo, que no estáis dispuestos a dármela, por motivos que se me escapan, puesto que, realmente, no es posible que ella os haya hecho algo, en vista de que ni siquiera la conocen. Esto significa algo para mí, ¿vale? Os lo diré sin rodeos. Yo tengo esperanza de poder ayudar a esta chica, y lo haré con o sin vuestra ayuda, pero como os conozco y sé cómo sentís, os lo preguntaré una vez más. ¿Estáis conmigo en esta?
Nick iba a abrir la boca cuando sintió un grito en su mente.
"¡Cállate,Nick!"-Era la voz de Peter. En la cabeza de Leo resonó la misma llamada.-"También tú,Leo" Callad.
-"¿Qué mierda haces con mis poderes, Peter?-Increpó su hermano por la comunicación que podía mantener sólo con su hermano, ya que él tenía sus poderes.
-"Los he cogido porque no puedo decir esto en voz alta. Oídme. Parece ser que esto es en serio importante para papá. Tiene razón en muchas de las cosas que dice. Realmente espera esto de nosotros. Así que vamos a hacerlo, vamos a darle una noche. Sólo esta noche. Hablemos con ella, y hagámosle el numerito de la paciencia. Sólo nos está pidiendo paciencia. Podemos dársela esta noche."
-"¡La ha comparado conmigo!"-se quejó Nick-"¿Cuánto crees que tardará en reemplazarnos? La niñita de la calle, y ay de ti si la maltrataron, porque entonces adiós a nosotros"
-"¿Eres imbécil o estás recibiendo paga por esto? SOMOS SUS HIJOS .¿Lo olvidaste? Además, estamos hablando de Chris, Nick. Nunca nos haría eso. Él sólo se siente en la necesidad de ayudar a esa cría. Le conocemos. Haremos esto: Le "conoceremos", que se quede. Nos ocuparemos de que ella solita se quiera ir."
Ninguno de los dos muchachos podía creer la determinación y la…casi maldad que había en la voz de Peter. Lo que sugería no era mala idea. Hacer que ella misma quisiera irse, y, de paso, alentar a Chris a desentenderse de ella. Quizás funcionase. Nick tuvo que contenerse para no sonreír.
-"Entonces…la dejamos esta noche, y luego…"
-"Ella solita, de lo inaguantable que va a ser estar aquí, va a mandar a papá a pastar y se irá por donde entró"-Finalizó Peter.
-"Hecho"-Pensaron los tres al mismo tiempo.
Chris sólo los observaba en silencio mientras ellos, según creía, se lo pensaban.
-Vale.-Respondió Peter por vocero de todos.-Esta noche. Le conoceremos, y, si es como tú dices, quizás funcione.
Chris sonrió ampliamente y le dio un abrazo a su hijo.
-Gracias, hijo. Sabía que podía contar con vosotros. ¿Nick?¿ Estás de acuerdo?
Peter le dio un suave empujón a su hermano, supuestamente para alentarle a responder, pero, en realidad, lo que hizo fue devolverle los poderes.
-Sí…está bien. Le conoceré, a ver si es tan santurrona como tú dices.-Soltó, como si le estuviera haciendo un gran favor, y, en realidad, así era.
Chris lo abrazó con fuerza, y Nick se lo devolvió, Aunque no con tanta efusividad.
-Oh, Nick. Gracias. Ya veréis que seréis grandes amigos y que no vais a arrepentiros…-Decía Chris con ilusión, hasta que Nick le cortó con dureza.
-Dije que podía quedarse, no que iba a ser mi amiga.
Chris se alejó un paso de él, impresionado ante la acritud de la frase. Luego entendió que no podía pedir oro a la montaña, y que eso, de momento, era suficiente. Le sonrió de todas formas y se acercó a Leo.
-¿Y tú, campeón?¿Vas a tener una nueva amiga?
Leo frunció su pequeño ceño y le dijo con voz seria:
-La voy a conocer hoy. No es mi amiga y tampoco me agrada. No sé si va a ser mi amiga o si la voy a echar a patadas.
Chris frunció el ceño también.
-Bueno, creí haber sido bastante claro cuando dije que no era decisión vuestra si se quedaba o no. Nadie va a echar a patadas a nadie, y esta actitud no me gusta nada, Leo. ¿Qué es este capricho? Quizás ya te ha entrado el sueño y quieras irte a dormir…-Chris no entendía que pasaba AHORA. Leo, sin embargo, se la facilitó mucho, y, con voz suave, a razón de la advertencia, le volvió a responder.
-No…perdón, papá. Me porto bien…La conoceré…
Chris le acarició la cabeza y le cogió en brazos.
-Muy bien, ese es mi campeón. ¿Ves que fácil es? A que vais a ser grandes amigos.
Leo se lo pensó un momento…ella se iba a ir de todos modos…pero no podía decírselo a su padre, o se enfadaría mucho.
-Me debe un helado-Se quejó el niño infantilmente, aunque para él eso era algo más bien serio. Chris se rio y le revolvió el pelo.
-Estoy seguro de que lo lamente, y de que, en cuanto pueda, te lo regresará.
Luego, lo dejó en el piso, pero Leo pensó que, en realidad, no iba a haber un "cuanto pueda", porque no habría "más tarde".
Chris le sonrió a cada uno, y se detuvo en Amy.
-Bueno…habría que acomodar la compra…¿me ayudáis?
Sus hijos se pusieron de pie y enfilaron hacía la cocina, dejando a Chris y Amy solos. Ella se levantó y se le acercó.
-Has ganado una batalla…pero creo que no se ha acabado la guerra.-Le dijo, apoyándose en su pecho.
-¿No, verdad?-Resopló él-Gracias por apoyarme, y por no creer lo mismo que ellos…no entiendo por qué reaccionaron así.
-Chris, siempre voy a apoyarte. Pero es que, además, la he visto, y he visto en sus ojos lo mismo que tú. Esa niña no la ha pasado bien…y, realmente, quiero tanto como tú conocerla…y espero que tú mismo me cuentes varias cosas…porque no me voy a creer que no habéis hablado nada desde que os encontrasteis.
-Se te serán contadas…si realmente vas a ayudarme en esto…es de suponer que deberás estar al tanto de lo mismo que yo, pero te garantizo que hay muy poco que sea bonito de lo que me ha contado…y hay muy poco de feo en lo que ha hecho. Su comportamiento parece impropio de una niña de su edad. Por momentos parecía mucho mayor…y por otros, tan pequeñita…yo…
-Chris. Me lo cuentas luego, ahora…ha pasado como media hora desde que has bajado…¿crees que se ha ido por la tubería?-Ella le sonrió, y él le copió el gesto, recordando, mientras tanto, la escena en la que le había hecho todas sus recomendaciones y ella prácticamente le había sacado del baño a patadas. Decidió que Amy tenía razón.
-Espero realmente que no…aunque, por lo flaca que está, podría planteármelo.-Eso les dejó un mal gesto a los dos, pero Chris lo cambió pronto.-Le dije que tuviese cuidado, así que no creo que haya sido el caso…pero, aun así, le dije que subiría en un momento. Así que, voy a ver si necesita algo….y luego vamos a bajar…¿Atenderías si llegan con la pizza?¿Cuántas has pedido?
-He pedido dos grandes, ¿valdrán? Creo que sí…oye, sube tranquilo, nos vamos a quedar aquí…pero no te confíes, Chris…no sé si te la pongan tan fácil…habla…habla con ella antes de bajar, ¿bueno? No creo que los chicos sean crueles, pero sería mejor no arriesgarse…
Chris asintió pensativo, pero su respuesta fue otra.
-¿Tenemos esa pomada para los golpes aún? Tiene un par y quisiese ponérsela. Además tiene unos arañazos, que también quisiese mirarle…
-Sí…está en el refrigerador. Cógela, nosotros acomodaremos todo mientras bajáis.
Chris le sonrió y fue a la cocina a por el pote con la crema.
Los chicos lo miraron mientras abría la nevera y cogía el tubo sin dejar de mirarles. Antes de salir, les sonrió y, deseando alegrar los ánimos, orbitó una chocolatina a la mesa. Se llevó una mano al bolsillo y encontró en él el paquete de las galletas que Penélope le había dado. Sonrió inconscientemente mientras lo desechaba y luego salió.
Sus hijos se miraron entre sí. Pusieron la chocolatina donde iba, y siguieron poniendo las cosas en su lugar sin hacerlo siquiera de mala gana. Estaban muy ocupados maquinando con el pensamiento lo que harían a partir de entonces.
-"Mirad a papá"-Decía Leo-"Parece feliz con esto…¿y si quizás no estamos haciendo lo correcto?¿Y si fuera buena?"
Ante la duda de su hermano menor, Nick se adelantó a aclararlas, a ver si el plan se venía abajo.
-"Leo,¿te olvidas que es una ladrona? Ella es mala, y no la conocemos…puede ser sólo una mentirosa."
-"En caso de que fuese buena, lo sabremos esta noche"-Agregó Peter.-"Por hoy tenemos tregua…además, si somos muy evidentes en nuestro plan, es posible que papá se enfade y que nos salga mal. No. Debemos esperar a que ni él ni Amy nos vean, y no ser muy bruscos…no es necesario serlo para que alguien no se sienta bienvenido. Y hoy haremos paz. Sólo por hoy, por papá, vamos a conocerle…"
-"Vale"-Bufó Nick-"Pero sólo esta noche…y dudo mucho que su historia cambie mi forma de pensar. Esta rata callejera se va por dónde vino."
Peter y Leo se miraron algo inseguros…pero un pensamiento cruzó la mente de Peter que lo hizo asentirle a su hermanito, asegurándole que así debía ser.
Chris subió las escaleras. Se detuvo ante la puerta del baño. Estaba nervioso, vamos, ¿A quién engañaba? Golpeó con los nudillos un par de veces, y jugueteó con el tubo de pomada unos segundos. Al no oír respuesta, volvió a golpear. Esta vez escuchó un sonido que venía desde adentro. Es vocecita con acento que pronunciaba su nombre de forma tan singular.
-¿Chris?
-Soy yo, peque. ¿Puedo pasar?¿Te has vestido?
Chris escuchó un silencio breve, y luego su voz, con su tono tan característico.
-Pasá.
Chris lo hizo, y lo que se encontró lo enterneció. Sentada sobre la taza del váter estaba la niña vestida solamente con su abrigo azul, que se había olvidado de sacar del baño, al igual que la ropa de ella. Esa ropa se encontraba en el piso bajo sus pies, seguramente para evitar mojar el suelo, y para no pisar tampoco el suelo frío, más allá de las vendas húmedas que cubrían parte de la planta. Y su abrigo; pues se hallaba cubriendo la falta de ropa de la niña, que dejaba al descubierto las piernas delgadas, y que le cubría hasta un poco más arriba de los muslos, ya que ella no parecía haber tocado ninguna otra prenda…a excepción de las braguitas que sí parecían haber desaparecido de la parte de arriba de la pila de ropa. Pero luego de eso, el pijama y los calcetines seguían doblados cómo estaban cuando salió. Se había subido la capucha, que le cubría la cabeza mojada, y, bajo ella, se distinguía, eso sí, que se había vuelto a hacer el moño.
Ella lo miraba encogida sobre sí misma, con una mirada que parecía estarle pidiendo disculpas por algo. Parecía tan pequeña y menuda dentro de su abrigo…Vio que sus manos se aferraban a las mangas y que se acurrucaba como podía dentro de la ropa. Le enterneció hasta el alma.
Sin embargo, no pudo evitar fruncir un poco el ceño. ¡Que se iba a enfermar!
-Penélope.-Le llamó la atención.-¿Por qué te pusiste eso?
Ella se achicó más sobre sí misma.
-Es que…ya sé que es tuyo el buzo…pero…
-No es eso, Penny,-le explicó, mientras se acercaba a ella y se agachaba un poco.-no es por el abrigo. ¿Pero y la ropa que te dejé?¿No ves que hace frío, pequeña?
-Perdoname…¿Estás enojado?-La inocencia con la que le preguntó eso le hizo dudar de si eso podía salirle sin querer a alguien de su edad, o si en realidad se lo estaba actuando un poco. Chris desfrunció el ceño y la miró con calma.
-¿Por qué debería enojarme, mm?-Preguntó, mientras le acariciaba la frente.-No estaba molesto, pero me preocupa que no te quieras poner la ropa, Penny…¿no te gusta?
-¡No!¡¿Qué decís?!Es precioso…pero…es de Amy…
Chris se deshizo lentamente en el suelo por la ternura. Le dio un toquecito en la nariz y le sonrió.
-Amy te lo presta, bonita. Luego te voy a comprar unos para ti…es sólo por esta noche, ¿bueno?-Ella no le respondió, pero no parecía estar muy de acuerdo. Parecía estar decidiendo si debía replicar o no, pero Chris se le adelantó.- ¿Quieres que te cambie primero las vendas de los piecitos?-Chris se sorprendió a sí mismo por lo infantil que aquello había sonado, pero, ante la suave sonrisa que se había dibujado en los labios de la niña, no parecía haberle molestado. Si le hubiese dicho eso a alguno de sus hijos mayores, le hubieran desollado vivo, pero, aprovechando que, al menos de momento, ella perecía en la labor, decidió aprovecharlo. Ella asintió, algo dudosa.-Tranquila…esto no te va a doler nada, sólo voy a ponerte unas vendas secas…y también traje esto-dijo, mientras le enseñaba el tubo con pomada-para ponerte en esos arañazos y esos golpes feos que tienes en la espalda y las manitos.-Ella le sonrió, y se mordió el labio, pareciendo que quería hacer algo, pero le faltaba valor. Chris lo notó, y pareció adivinar lo que le pasaba. Se hincó frente a ella y abrió los brazos, mientras le decía con dulzura.-Pero oye, te he extrañado durante este rato, ¿No me das un abrazo?-A ella se le iluminó la cara, mostrando que Chris le había dado al clavo. Se echó en sus brazos y le rodeó el cuello con los suyos. Escondió la cabeza entre su cuello y sus propios brazos. El aroma del perfume de Chris y el propio olor a jabón que desprendía su cuerpo se mezclaron y la hicieron entrar en alguna especie de trance. Cerró los ojos y se limitó a respirar ese aroma tan bonito.
Chris se medio sentó-medio-hincó en el suelo, apoyando a la niña casi por completo en la pierna que estaba doblada en el piso, mientras la envolvía también con sus brazos. Sintió como se relajaba, y, sin darse cuenta, comenzó a mecerse con ella suavemente, mientras le daba unas suave palmaditas en la espalda, como le daba a Leo de bebé para intentar calmarlo. Sintió que ella se relajaba, y sintió como ese aroma que ella tenía antes de entrar a la ducha(que, aunque le doliera reconocerlo, era bastante desagradable, pero que, aun así, había ignorado para abrazarle) había desparecido, y ahora olía a niña y a productos de baño. También sintió como ese aroma se mezclaba con el de su propio abrigo, su propio perfume. Le gustaba el resultado. Respiró como ese perfume le hacía parecer aún más pequeña y frágil. Estrechándola así, sentía cuan pequeña era para su edad, cuan flaca estaba, y que, realmente, era poco más que una criaturita indefensa. Chris le dio unos besos en la mejilla mientras seguía alabando, como si esa fuese Emma, la hija de tres años de Melinda.
-Ah, pero que lindo perfume tienes. Que rico hueles. ¿A que te sientes mejor, mmm?-Él la sintió decir que sí con la cabeza. Le acarició y siguió.-¿Tienes hambre?¿Ehm?¿Tienes frío? Ahora te vamos a poner algo más calentito que esto, ¿vale? Que guapa estás, que bonito te queda mi abrigo. Que bonita eres.
Penélope sintió que, de pronto, le habían quitado diez años de encima. Chris la estaba meciendo como a un bebé y le hablaba como si fuera uno. Sin embargo, no podía decir que eso no le gustaba. Se dejó hacer. En un momento, tentada de hacer aquello, estiró su mano y la enterró en el cabello del hombre. Ella dejó salir un murmullo mimoso, similar a un "mmmm", que venía a significar "mímame más". Chris, sorprendido porque le tocase así el cabello, y por la necesidad con la que se aferraba a él con un brazo, se la calzó mejor en los brazos, y siguió dándole besos. Ahora, limpiecita como estaba, podría hacerlo todo el día.
-Ey…¿Qué tiene mi cabello?-Le preguntó al tiempo que ella seguía acariciándolo, como si fuese un cachorrito, o algo.
-Nada…es bonito…-Respondió ella, dejando la mano repentinamente quieta, pero sin quitarla del todo. Chris lo notó, y llevó su propia mano a su cabeza, para indicarle a ella que no se detuviese.
-Más bonita eres tú. Si te gusta, me alegra…ya tendría que cortármelo un poco, ¿no crees?
-No…está lindo así…Y no soy bonita.-Chris le dio una colleja suave.
-Eres preciosa, no digas eso…
-¡Aia! Pará, bestia.-Se separó un poco de él, con fingida indignación. Le devolvió el golpe en la parte alta de la cabeza, pero fue poco más que una caricia, temerosa de que se enfadase. Quizás él si podía golpearla a ella, pero ella no podía hacerle eso a él…lo pensó después de haberlo hecho, por lo que lo miró dubitativa, esperando ver su reacción. Sin embargo, él se limitó a ponerla de pie, mientras hacía lo mismo, y acercarla al espejo. Cuando ambos estaban mirando, él se agachó hasta la altura del hombro de ella y le dijo, sin dejar de mirar el cristal:
-Mírate, ¿me dices que no eres preciosa? Aunque mi abrigo te queda grande, y esa capucha no te deja ver el rostro. ¿Por qué no te la bajas? No hace tanto frío aquí…
Chris intentó bajarla, pero ella no lo dejó. Chris iba a replicar, pero ella volvió a mirarse en el espejo. Estaba bastante similar a la que era cuando entró a la ducha, y a la vez, no se parecía en nada. Chris le miró la piel, y, al igual que ella, pensó que ahora se veía aún más pálida que cuando la encontró. Estaba blanquísima. Eso era, claramente, producto de la falta de nutrición, y del frío. Ella seguía mirándose. Seguía con esas ojeras, y su cara seguía huesuda. Con todo el pelo estirado hacia atrás, eso se evidenciaba mucho más. Era cierto, la capucha le quedaba enorme, y así, parecía diminuta. Ella se veía horrenda…¿Qué mierda veía Chris?
-Pareces un pollito mojado-Bromeó él, mientras la rodeaba con un brazo.-Bueno, Penny, en serio, ya hace frío, vamos, tienes que vestirte.
-Sí, Chris…bueno…-Respondió ella, como ida…estaba pensando en otras cosas menos agradables que el tener frío.
-Está bien…pero, escúchame, cielo, te cambio primero las vendas, ¿bueno?
-¿Eh?...sí…sí.
Chris sonrió y la sentó sobre el excusado mientras él, sentado en el suelo, con la caja de las vendas en la mano, comenzaba a desenvolverle los pies.
No es como si en la cocina hubiese mucha paz, pero al menos habían desistido de instintos pirómanos, por lo que, de momento, no la habían incendiado.
Amy les ayudaba a poner todo donde se suponía que iba, lo cual no era tarea menor, en vista de que la compra solía ser algo más bien movilizante, porque adquirían víveres en cuota industrial…y parece que habría que incrementar la cuota. Amy suspiró mientras abría la nevera para poner algunos huevos. Estaba en eso, cuando desvió la mirada al pequeño lugar donde guardaban medicamentos y pomadas.
-"Ay,pero….si Chris se llevó la de las quemaduras y se dejó la de los golpes…¿Debería….?Es que ellos están allí…Pero, para no hacerle bajar de nuevo y dejarla sola…Pero ella no me conoce….Pero sí me ha visto, Chris necesita la pomada….Que vá, voy a llevársela"-Pensaba ella, mientras la tomaba y cerraba la nevera. Se dirigió hacia la puerta, y Peter le llamó.
-¿Pasa algo,Amy?
-No…yo…esto…voy a llevarle a vuestro padre esta pomada, que se la ha dejado, seguid mientras tanto, ¿sí?
Ella se encaminó al exterior de la cocina, pero no se había alejado lo suficiente como para no escuchar la rabia desdeñosa de Nick susurrar:
-Claro, mientras vosotros vais y le laméis el culo a esa, los imbéciles trabajamos, ¿no?
Ella se sintió dolida ante la declaración, y agradeció que Chris no estuviese ahí para oírla. Iba a entrar para replicarle, pero entendió que no serviría de mucho para cuando Nick se ponía en ese plan, porque sólo servía para acabar mal todos, y ese, simplemente, no era el momento. Comenzó a subir las escaleras y se detuvo frente a la puerta del baño. La luz se colaba por la parte de abajo, y ella levantó la mano para tocar, pero se detuvo. Estaba buscando una buena cara para entrar, y, a la vez, una buena excusa para no hacerlo. En un impulso, notando el frío que hacía en el lugar (y en el mismo clima), se dirigió a su habitación. Abrió uno de los cajones y cogió una camiseta de tiras que se ponía debajo del pijama para evitar el frío. Con ella en mano, cerró el cajón y se dirigió con decisión al baño.
Toc,Toc.
Ella respiró. Miró la pomada en sus manos, y esperó con nervios. Escuchó unos murmullos del otro lado de la puerta, y sintió cómo Chris la abría.
-Ahora vengo, Penny, espérame ahí-pidió el cuándo abrió (a penas), antes de mirar a Amy.
-Sí…
Chris desvió la mirada hacia ella y se le vio visiblemente relajado. Le sonrió y le interrogó con la mirada acerca de su presencia. Ella miró la camiseta y el tubo de pomada y explicó:
-Te has traído la pomada para quemaduras, y te he traído una…una camiseta, para debajo….
Chris le sonrió otra vez. Se sintió…apoyado. Se sintió seguro, y ella sintió que estaba haciendo lo que debía hacer. Que eso era…lo que tenía que pasar. Chris no cogió las cosas que le tendía, sino que, sorpresivamente, se apartó de la puerta para dejarle pasar.
-Estoy tratando de vestirla, pero dice que tiene vergüenza…llegué y me la encontré así,¿ Me ayudas?-Dijo él suavemente, mientras miraba a la niña que, en ese momento, estaba dura, sentada como estaba, y parecía más blanca de lo que estaba antes, si se podía.
-Chris…¿Qué…?-Comenzó a preguntar la niña mientras se recuperaba de la llegada.
Amy asintió y cerró la puerta. Le sonrió a la niña y se acercó a ella.
-Hey, hola, Pe…Te ves mejor…¿Cómo te sientes?-Preguntó, algo tensa, mientras que Chris se sentaba en el piso para seguir cambiando las vendas húmedas por unas secas.
-¿Qué hacés acá?-Preguntó Penélope. No fue su intención sonar agresiva, pero si estaba muy sorprendida, y no era, en su situación, un sentimiento fácil de disimular. Amy miró a Chris, que le respondió con una sonrisa, y le dio unas palmaditas en la pantorrilla a Penélope. La niña se detuvo un momento, y , por si acaso, aunque no estaba muy segura de qué debía hacer en ese momento, se enmendó.- Perdoná…Pero..osea…¿Qué se supone que haga ahora?
-Bueno…dime…si te encuentras mejor, más tranquila…-Sugirió Amy, con paciencia.
-S-Sí…Chris está…cambiando las vendas…porque parece que están húmedas…y estoy más relajada, creo…
-Pues que bueno-Alabó ella-Estoy segura de que agradeces esa ducha, ¿no?¿Te apetecía darte una,ehm?-Curioseó, mientras se acercaba un poco más a ella y se ponía de cuclillas a su lado.
-Ajam…-Dejó salir bajito, mientras la miraba a ella, y a lo que llevaba en sus manos.
-Oye Pe, ¿te puedo preguntar por tu…vestuario?-Dejó salir ella sonriente. La niña, sin embargo, no sonrió, y se puso algo roja.
-El…el pijama es tuyo…y me daba cosa…
Amy miró a Chris enternecida, y luego, sonriéndole, le explicó:
-Yo tengo de esos una pila entera, y si a ti te gusta, entonces puedes usarlo todas las veces que quieras. Además…el abrigo que usas…¿no es de Chris? Y lo usas…
-Él…me lo había puesto a la fuerza…y es cómodo. Mi otra ropa…está sucia-se lamentó, mirando los trapos que estaban en el piso.
-Pues…me apuesto algo a que mi pijama también lo es…anda, que no puedes quedarte así, Pe…
-Es que…
-Nada. Mira, te traje esta camiseta para debajo del pijama. Hace frío, y preferiría no arriesgar a que cojas un enfriamiento.
-No es como si hace dos días tuviera mucho que ponerme, y no me morí hasta ahora, así que…-Respondió ella con algo de actitud. Eso le valió una mirada seria de Chris.
-Bueno, Penélope, ya.-Le dijo, mientras le dejaba un pie en el piso.- Te he dicho que tienes que vestirte, y que debes hacer caso.
-Pero…ella…
-Sí, a ella también. Ella también es una adulta, y también te quiere ayudar, así que ve volviendo a repasar lo que hemos hablado.
La chica se encogió ante la dureza repentina de la voz de Chris, y bajó la cabeza avergonzada. Amy le sonrió y, repentinamente, le acarició la mejilla.
-Oh, Chris…no es para tanto…creo que ella lo lamenta, y va a vestirse, y santas pascuas, ¿No es así,Pe?
-¿Eh? Es que…
Chris levantó la cabeza para mirarle y le enmarcó el rostro con las manos.
-¿Qué pasa, Penny?
-Vamos…dejá de hacerte. No podés tratarme como si nos conociéramos de toda la vida, y esperar que yo te sonría y entre en el juego sin quejarme. Esto no es normal, yo ni siquiera sé qué mierda querés de mí…no los conozco, y no puedo evitar sentir que todo esto es rarísimo, y que en cualquier momento cambian de color, o sacan una pistola de debajo de la chimenea…No sé qué hago acá. Les agradezco todo, pero ya me parece que…-Ella calló automáticamente cuando sintió que Chris la ponía de pie y la envolvía en sus brazos. Amy se acercó e hizo lo mismo. Un sonido se perdió en su garganta, y se quedó allí, parada. Dejó que la abrazaran y, al ratito, levantó los brazos suavemente para apoyar uno en la espalda de cada uno.-Uh…
Chris la separó y le sonrió. Le dio un toquecito en la nariz y la volvió a sentar.
-¿Ya está, linda?-Le preguntó con calma, mientras le acariciaba y volvía a concentrarse en sus pie, sin bajarle la vista hasta que ella asintió.
-Bueno…esto es como el juego del doctor, ¿no? –Siguió con más calma- ¿Ella es la enfermera?-Dijo, referido a Amy, haciendo que ambos soltaran una carcajada.
-No sé si soy la enfermera, pero él, como doctor, va muerto-Comentó ella, señalando la pomada que Chris había llevado.- Con esta crema poco podrá hacer contra los golpes, mejor será si usa esta, que dice "Desinflamante". Desinflamante, Chris, desinflamante- Repitió ella suavemente, como si realmente él no entendiese. Ambos se sonrieron.
-Vale, "Doctora", a ver si cambiamos de lugares,jo..Que yo la he curado los pies, y con bastante eficiencia, al parecer-se defendía él.
Penélope miraba la conversación sonriente, sin poder evitar que era un pequeño teatro para ella, y sintiéndose halagada por eso. Chris y Amy parecían buena gente…¿Y sus hijos?¿Cómo serían?¿Cómo sería esa familia? Eso era demasiado bonito para ser verdad…alguna trampa debía de haber…siempre la había.
-¿Quieres que le ponga yo la pomada?-Preguntó la rubia mientras Chris trabajaba con las vendas de su pie izquierdo. Ella se había asegurado de flexionar los dedos del pie mientras Chris lo tocaba, para que no reparara en el dedo pequeño. Amy tenía el tubo de pomada en la mano, y cuando Chris asintió, puso un poco en sus dedos y se dispuso a ponérselo en cualquier cardenal que viese. Vio uno pequeño en las piernas, así que le puso un poco allí. Vio uno más y puso otro poco. Cuando no vio más, le preguntó a la niña:
-¿Dónde más, linda?
-Ahm…
-Dile, bebé…-Alentó Chris-¿En los bracitos?¿Ehm?
La niña remangó un poco el abrigo de Chris y reveló unos moratones y algún rasguño en los brazos. Amy torció el gesto y le colocó la crema en esos morados también.
-¿Es todo?-Preguntó al fin.
-Bueno…
-No, Pe…faltan esos –Recordó Chris suavemente, mientras dejaba el otro pie en el piso. Penélope se apoyó sobre ellos y comprobó lo poco que le dolían en comparación al principio. Luego, en un impulso, se arrojó a los brazos de Christopher.
-No quiero…-Se quejó la niña, refiriéndose a los golpes de su espalda. Chris le acarició allí con suavidad.
-Pero bebé…no puedes dejarte así. Es lo mismo que con los vidrios. Tenemos que poner algo para desinflamar, y la podemos agradecer que no te hayas cortado, ¿eh?¿Te dolió al lavarte?-Ella asintió en el hueco de su cuello. Chris le dio varios besos en la cabeza sobre la tela.-Bueno, bueno…pues ahí está. Te vamos a poner una pomada y, en unos días, va a pasar, nena. ¿Bueno?
-No…-Pidió ella con una vocecita aguda.
-Shhh…¿Qué dijimos? Dijimos que íbamos a hacer caso, ¿eh? Y dijimos que, como no te acordabas de cómo cuidar tu salud, la voy a cuidar yo por el momento, así que sin excusas. Vamos a ponerte eso en la espalda y a cambiarte la venda de las manos. Y luego a vestirse.-Ordenó él con suavidad, mientras le acariciaba la nuca y los hombros.
-Chris…
-Sí, Penny. Sí.-Cortó él. No quería ser duro por lo que no expresó esa intención, pero sí dejó claro que iba a mantenerse firme en esa posición. Ella se acurrucó en sus brazos y, suavecito, pidió:
-Vos…
-¿Yo qué, amor?¿Ehm?
-Ponela vos…
-¿El qué?¿La pomada?
-Aja…¿podés?
Chris se enterneció. La separó un poco y le dio un beso en la frente.
-Claro que sí, mi vida. Date la vuelta, ¿sí? No tardo nada.-Chris le puso las manos en los hombros y la giró él mismo con suavidad. Tomó el tubo de pomada que Amy le tendía y le advirtió con la mirada que eso era algo…difícil de ver…que no se apenara.-No es que no quiera que la toques…es sólo que…Penny…levanta, por favor-Pidió, dejando que la imagen hablara. La niña iba a hacerlo, pero, súbitamente, se detuvo. Ruborizada, se dio la vuelta y negó levemente con la cabeza.
-Penny…-Advirtió Chris con paciencia.-Venga, necesito ponerte esto en la espalda. Amy no dirá nada.
-No es…eso…-dijo ella, avergonzada.
-¿Y entonces?
-Es que…osea…¿No te das cuenta de que no tengo nada abajo, capo?¿Qué querés?¿Qué se me vea todo?¡Ni sueñes que me vas a ver en bombacha*!
Chris sonrió ante su azoramiento, pero le respondió con calma.
-¿Y es mi culpa que no tengas nada debajo? Yo no te mandé a ponerte mi abrigo, sino que te di ropa para que usaras. Pero tienes razón, no tengo por qué verte en ropa interior, así que venga, a vestirse.-Concluyó dando una palmada en el aire y estirándose para coger la ropa sobre el lavabo.
-Pero…es que…
-Bueno, Pe. Decídete. Me dices que no tienes nada abajo, pero tampoco quieres ponértelo. Venga, que hace frío y tú hasta sigues descalza.-Intentó razonar Chris.
-Pero…es que no es mio…me da vergüenza.
Chris rodó los ojos y le tomó del brazo suavemente.
-Bueno, entonces, si no quieres vestirte, entonces tendré que verte en bragas, cariño, no hay otra manera…-Soltó, mientras la giraba nuevamente.
-¡AY,QUE NO,NENE,SALÍ!-Chilló horrorizada.
-Bueno, entonces, decídete, Penélope.-Cortó con seriedad. No estaba enfadado…pero no era cosa de ir a hacer un mundo de una tontería.
-Perdón…¿te enojaste?-Preguntó tímidamente.
Él suspiró.
-No, nena. No me enfadé. Pero te dije que elijas. Aunque, lo mismo, te vas a tener que vestir, así que sería una tontería que hagamos toda esta escena. Vístete y luego te pongo la pomada, ¿vale?
-Pero…Chris…
-Bueno, vale. Hagámoslo de otra forma. Siéntate ahí.-Ella se encogió y voló a obedecer. Chris relajó el gesto y tomó unos calcetines de la pila de ropa. Se hincó de rodillas frente a ella y, con más suavidad, pidió:-¿Me das el pie?
Sin embargo, ella se cruzó de brazos, enfurruñada y se dio la libertad de poner un puchero. Amy sonrió y le hizo una cosquilla en el cuello. La niña deshizo el puchero y le sonrió. En un impulso, sorprendiendo a todos, se puso de pie y le dio un abrazo. Amy se quedó dura, pero inmediatamente se lo devolvió. Le acarició la cabeza y la dejó apoyar la cabeza en su hombro. Se mantuvieron así, hasta que Chris, repentinamente, le cogió por las piernas y se las levantó del suelo, dejándola colgando entre él y Amy.
-¡Ah!¡¿Qué haces, bestia?!¡AMY, CONTROLALO, POR DIOS!-Gritaba ella desesperada, mientras Chris la sacudía un poco en el aire. Todos se rieron, y se sintieron desinhibidos por un momento. Esa era la primera muestra de confianza que tenía con Amy. Chris finalmente la retiró de los brazos de su novia para que la chica rodeara su cuello y así poder bajarla. Cuando la bajó, ella no se soltó de su abrazo. Chris le cubrió la cabeza con la palma y le sonrió a Amy con ternura. Ella le devolvió el gesto y le tendió uno de los calcetines. Penélope se separó sola y se sentó donde le habían dicho al principio. Chris volvió a hincarse en el suelo con uno de los calcetines en la mano. Ella extendió el pie y Chris se lo puso con cuidado de no aflojar las vendas, aunque esas parecieran selladas al vacío, colocadas con el cuidado con el que él lo había hecho.
-Yo…-Comenzó a decir la chica cuando se recompuso un poco.-Pe…perdón por haber…osea…si me desubiqué…no quiero quedar fuera de lugar, es decir….-Chris y Amy le dirigieron una mirada que venía a significar "¿Pero qué dices? ¬¬".-No...ya sé que no está mal…pasa que, como apenas los conozco….por ahí decían "¿Y esta piba quién se cree?"…-Amy no la dejó terminar la frase, porque le metió la punta del calcetín en la boca, riendo. Chris soltó una carcajada y Penélope se contagió, riendo un poco.
-¿Oye…me lo dejas?-Preguntó Chris entre risas mientras trataba de tirar de la prenda que la chica tenía en la boca. Ella la sujetó con los dientes como diciendo "a que no". Chris le hizo cosquillas en el cuello y ella aprisionó su mano con el hombro y el mentón. Chris la dejó un momento (y es que, en una parte, no podía sacarla de verdad) y luego la retiró, llevándose el calcetín con ella. Le cogió el pie a Penélope y, antes de ponérsela, le hizo cosquillas en la planta. Pero era el pie izquierdo. Ella lo quitó de golpe, cortando de cuajo el momento lindo que estaban teniendo. Los tres se miraron entre sí bastante tensos, y Chris bajó las manos suavemente.
-Perdón…-Susurró ella.
-¿Pero…qué pasa, bebé, ehm?-La consoló él despacito. Le cogió las manos y la miró con una sonrisa.
-Quizás…no le gustan las cosquillas, Chris.-Sugirió Amy, conciliadora. No es como si alguien le hubiese dado a Penélope tiempo de responder a una pregunta que tampoco se le hizo, pues Chris volvió a abrazarla con dulzura.
-¿No te gustan, mi cielo? Ay, Penny, perdóname…-Se disculpaba Chris, ante una sonrisa por parte de Amy, que se sorprendía un poco de la dulzura y confianza con la que Chris abrazaba y hablaba con la niña.-Pero…oye, que estás en el lugar equivocado…porque a mí me encanta hacer cosquillas-Y para demostrarlo, le hizo cosquillas en el costado. Ante eso, la chica reaccionó revolviéndose un poquito, riendo.-Vale…apunto…En los pies no, ¿es eso?-Ella asintió, aunque fuera mentira, para no armar un escándalo, y, en eso, salvándose de tener que dar explicaciones que prefería ahorrarse.-Vale…lo mismo pareces tener cosquillas en todo el cuerpo, enana, así que puedo ahorrarme las de los pies, que, al fin y al cabo, son las más difíciles de hacer.-Arregló, con una sonrisa. Ella le devolvió el abrazo y volvió a sentarse, extendiendo el pie con los dedos siempre flexionados, para que le pusiera el calcetín que faltaba.
Amy se acercó y le acarició la cabeza y le tendió a Chris los pantalones del pijama, mientras él le subía el cuello de los calcetines a la niña por la pantorrilla delgada. Mierda, Chris sentía que podía abarcar esa pierna en una mano. Torció el gesto y se estiró a coger los pantalones. Penélope se miraba sonriente los pies cubiertos, abriendo y cerrando los dedos, para luego levantar una sonrisa hacia Chris, como diciendo "eh, mira mis deditos enfundados". Él le mimó la frente y le enseñó los pantalones.
-¿Te los pongo? Venga, a ver, estírame una pierna.-Ella lo hizo y Chris pasó la pierna del pantalón por ella, luego hizo lo mismo con la otra. Dándole la mano la ayudó a ponerse de pie y, en un movimiento bastante fluido se los subió. Ella sonrió un poquito, pero pareció incomodarse cuando él le dejó las manos en las caderas. Chris levantó parte de la sudadera hasta la altura del ombligo y se la dio para que se la sujetase. Cuando lo hizo, tomó el elástico de los pantalones y se lo acomodó alrededor de las caderas, viendo, de paso, como sus huesos sobresalían de ella. Suspiró y le dio un beso.-¿Cómo se siente?¿Te has muerto de la vergüenza, enana?¿Era para tanto?-Melodramatizó Chris, sonriendo, y dejando que bajase la ropa que sostenía.-¿Estás cómoda? ¿Estás calentita?¿Ehm?¿Estás bien, mi vida?
Ella asintió y se colgó de su cuello. Chris la abrazó y la ayudó a ponerse de pie. La separó despacio y le habló con paciencia:
-Vale…Ahora, quiero que te calces. Hace mucho frío para ir sin nada en esos piecitos, aunque lleves calcetines, así que venga-Chris acercó con el pie las pantuflas que Amy les había dejado-,ponte estas. Eso es. Vamos, un pie…el otro. Listo. o más frío, ¿A que no?-Preguntó, mientras le daba un toquecito en la nariz. Con suavidad, la hizo girar hasta que le dio la espalda.-Bueno, ¿me dejas ponerte la pomada, nena?-Ella asintió despacito, y Chris hizo por levantar el abrigo suavemente. Ella lo ayudó y se lo subió por completo, cuidando de descubrirse sólo la espalda y nada en la parte delantera. Amy ahogó un gemido.
-Ch-Chris…Mi Dios…Penny…¿Qué te has hecho, pequeña?-Exclamó la mujer aterrada, mientras Chris se ponía un poco de pomada en la mano.
-Respóndele, bebé…-Dijo Chris mientras le comenzaba a pasar la mano en el centro de la espalda, desparramando el ungüento por toda ella en movimientos circulares.
-Me…me hicieron, Amy. Me hicieron. Me agarraron a piedrazos.-Respondió melancólica. Amy se llevó la mano a la boca, horrorizada.
-Bueno…ay, mi vida…bueno, Penny… sí, unos chavales la cogieron con las rocas porque querían sus tenis…por eso no tenía, y por eso los vidrios. Y me han dejado así a mi pequeñita…Juro que iría y cogería yo también unas piedras…Pero a nosotros dos no nos importa, ¿verdad, Pe?¿A que te dije que te iba a comprar un par para cada día de la semana?-Gruñía Chris, con exagerado orgullo para levantar el ánimo de la niña.
-Chris…no digas eso…-Cortó Amy, impactada por la historia, y luego se dirigió a Penélope, que escuchaba calladita y sujetándose la ropa.- Es que él es impulsivo como sólo él, Pe… Si le dejas se pone ahí mismo a montar una escena… pero creo…que es porque lo tienes ganado, linda.
-¿Ganado?¿Yo?Ehhh…-Pregunta ella, tímidamente.
-Sí, bebé. Me has comprado.-Aseguró Chris, y en un impulso, se inclinó sobre su espalda, y le besó los moratones. Ella se endureció ante el contacto, pero se relajó al instante. Chris siguió desparramando la crema en su espalda y hombros, masajeándola con suavidad. Ella suspiraba suavemente, y cuando Chris terminó, le pareció que se estaba durmiendo. Con suavidad la giró un poquito con el brazo izquierdo, que era el que, inconscientemente, la había rodeado por la cintura, y que, al parecer, la estaba sosteniendo.-Eh, Penny…nena, despierta, venga.-Pidió, sacudiéndola un poco.-Falta la parte de arriba, ¿no, linda?
-¿Ehh?No…
-Sí. Sí,sí,sí,sí.-Dijo él, acariciándole las mejillas.-Venga…¿te pones la camiseta, cielo?.
-Chris…que primero se ponga esta-pidió Amy, tendiendo la blanca prenda.-¿Quiere ayuda, Pe?¿Te doy una mano?
Ahí la niña espabiló.
-¡No!¡No!¿Cómo me vas a mirar?¡Ni loca!-Ella tomó la camiseta con las manos y la desdobló, tendiéndola delante de sí.-Puedo sola. No podés verme vos….
-¿Y por qué?¿Qué tienes que yo no tenga?
-Mucho…y mi cuerpo…es mío. Vos no podés verlo…
Amy suspiró y le indicó a Chris que se girase, para hacer lo mismo. Penélope sonrió, y se mordió los labios. Por si acaso, dio la espalda a la pared humana, y, rápidamente se quitó el abrigo de Chris y se puso apresuradamente la camisetita. Mala suerte, se la pasó mal, y la cabeza y los brazos se le enredaron. La niña soltó un gemido, y Amy volteó sin importarle su pedido anterior. La chica se cubrió inmediatamente el pecho y la miró algo intimidada. Amy se acercó con dulzura y le quitó la camiseta con cariño. Eso le costó un manotazo repentino por parte de la muchacha. Amy lo ignoró y acomodó la camiseta para que pudiera ponérsela con facilidad.
-¿Me levantarías los brazos?-pidió con dulzura.
-¿Eh?Pfff…sí, ESTA.
. ¿Perdóname? Tranquilízate, Penélope.-La chica apretó los labios, y se miró significativamente el brazo que le cubría el pecho.-Vale, vale…y te entiendo. Haremos esto. Tú levantas los brazos y yo cierro los ojos, ¿sí?-Pe resopló y esperó a que ella cerrara los ojos. Cuando lo hizo, se apresuró a pasar sus brazos por los orificios que debía y dejó que Amy la bajase hasta su cadera. Abrió los ojos y le sonrió a la niña.-¿Bueno, y?¿Fue tan horrendo?-Preguntó, mientras se la acomodaba bien.-¿Se te han caído los brazos? Dime dónde, que los recogemos…
Penélope sonrió y le dio un empujón suave. Amy sonrió y le corrió uno de los cabellos húmedos que le caían por el rostro. Ella retiró la cara con suavidad y miró a Chris. Despacito se acercó a Chris y le rodeó por la cintura en un abrazo. Él arqueó la espalda, levantándola del piso, y ella dejó salir una risa de alegría. Cuando la bajó, Chris se giró y cogió la otra camiseta. La enrolló para pasársela sobre la cabeza, y ella extendió los bracitos para calzarlos en ella. Cuando lo hizo, Chris la cogió de los hombros para mirarla. Que distinta se veía…La abrazó fuerte.
-Estás hermosa. Te quiero mucho, linda. Mucho, mucho.
-Mucho.-Sumó Amy impulsivamente.-Sí. Mucho, jop…
La niñita escuchó eso embelesada, y se miró en el espejo, repentinamente. Se veía…diferente. Esa ropa…esa sensación. Ese aroma…a mujer. Ella olía…a mujer. Por un momento, se llevó las manos al moño, y estuvo a punto de deshacerlo, en la inconsciencia. Cuando se dio cuenta de lo que había estado a punto de hacer, bajó las manos de golpe.
-Pe…vamos a secarte ese cabello, ¿bueno? Hace frío, y prefiero que no lo tengas húmedo.-Comenzó Chris, pero tuvo que guardar silencio ante la mirada que ella le lanzó.
-No.-Cortó con más actitud de la que él le había escuchado hasta el momento.
-Pero Penny, no puedes dejarte así el cabe…-intentó insistir Chris, pero ella le encaró de frente y le habló con convicción total.
-Dije que no. Punto.
Chris frunció el ceño y con un tono de voz firme, advirtió:
-Penélope…te he dicho algo…-sin embargo, ellos no se esperaban que la chica le cogiese las dos manos y le hiciera agacharse un poco para mirarla de frente.
-A ver. Vamos a dejar una cosa en claro. Si vamos a jugar a esto, está todo bien, juguemos. Pero el pelo no lo tocás. El-pelo-NO.-Chris se sorprendió, e iba a responder, pero Amy supo atajar la situación.
-Venga, Chris, venga…no es necesario que "ganes" en todo. Si no quiere que le toques el pelo…déjala. Mientras no se moje la espalda…
Chris gruñó, y Penélope se alejó y caminó hacia Amy.
-Está bien, que se lo deje así…ahora ven acá, que te saque las vendas de las manos…-La niña notó el tono de Chris, así que, con cuidado, se acercó al abrigo azul que se había quitado y se introdujo en él nuevamente. Chris ahí no pudo más que reír. La acercó tomándola de la mano sana y le dio unas palmaditas en la cabeza. -Venga, ya está. ¿No el pelo? No el pelo. Listo. Apunto. Pies no, cabello no. Santa paz. Anda, quítate eso, Penny…
-Pero…-ella se entristeció de pronto. ¿Por qué se lo quitaba? Quizás se había desubicado ya con todo. De todos modos, ya se lo veía venir…
-Anda, Penny… ¿Para qué quieres ese armatoste si así estás preciosa?-Chris vio su pesar y le bajó la capucha para acariciarle la carita.-¿Qué es, bebé? No te lo quito de malo…es que… no es… para ti. Eres una niñita. Y eso…es para hombres… te queda gigante…
-Si tienes frío te puedo prestar algo yo, Pe-Agregó Amy acariciándole el brazo.
-¡No tengo frío!¡Tomá, acá tenés tu buzo roñoso!-Chilló dolida, mientras se lo sacaba a los tirones y se lo arrojaba. Chris lo atrapo y lo dobló con cuidado. Lo apoyó sobre el lavamanos y luego le acarició la cara a Penélope.
-Gracias, mi amor. ¿Te saco las vendas de las manos?
-S-sí…-accedió ella sorprendida de que no reaccionara mal.-Perdón…por ponerme tu buzo…
-Pe…si es para ti me quito hasta las medias. Pero no puedes…usar eso cuando…ahora tienes ropa de tu talle. ¿Sí? Lo mío es tuyo…pero la ropa…no te irá…
-Vos me lo pusiste…
-Vale…pero en ese momento no tenía otra cosa que ponerte encima…ahora es distinto, ¿bueno?
Ella suspiró.
-Sí, señor…
Chris la abrazó y le llevó hasta el lavabo. Desenvolvió su mano suavemente y le quitó las vendas manchadas de sangre. Ella miró mientras volvía a lavar su mano despacito y a mojarla en desinfectante. Mientras la acababa de envolver encima de las banditas le miró.
-No me pusiste azúcar…
-Ya están un poquito más cerradas, y ya no sangran abiertamente. No lo necesitamos.
-Yo quería un poquito…-Chris se enterneció. Le dio un beso en la mano.
-Pero ahora vamos a cenar, no te llenes con azúcar, cielo…
Sí, lo dijo a propósito…quería verla sonreír. Amy también le sonrió. Penélope se quedó pensativa.
-¿Comer qué?
-Pizza…¿te gusta la pizza?
-Sí…¿de verdad?¿Pidieron pizza ?¿Por mí?
Chris sintió un nudo subir por su estómago.
-S-sí…para no ponernos a cocinar ahora…mañana almorzaremos otra cosa.
-Chris…
-¿Qué, princesa?
-Tengo…tengo hambre…
Chris y Amy tragaron saliva. Sabían que no se trataba de que tuviera hambre en ese momento. Se refería a "Chris tengo hambre. Siempre tengo hambre. He pasado hambre." Chris le apretó la mano y le sonrió levemente. Entonces Amy casi se la arrancó de los brazos y ocupó su lugar para abrazar a la chica.
-Shhh…Está bien, Penny…-comenzó a acariciarle el cuello y la espalda con fuerza-Vamos a cenar y vas a comer hasta hartarte.
-Bueno…supongo que…hace rato que no como pizza.
"Imbécil, hace rato que no comés nada"
-Pues entonces esta es noche de pizza.-Amy le sonrió.-¿Qué más te gusta?¿Qué quieres almorzar mañana?
La chica bajó la cabeza y estuvo en silencio hasta que ambos entendieron que no iba a responder. Pasaron unos segundos, y Chris le puso una mano en el hombro.
-Bueno…pues…vamos abajo entonces…-Chris tuvo que juntar mucho valor para decir aquello. Penélope palideció.
-No…No puedo. No.
-Pero…¿y ahora?¿Por qué?-Preguntó Chris con paciencia.-Creí…que ya habíamos hablado de esto…
-Sí…pero es que…nunca van a conseguir que…así, de la nada yo llegue a una casa extraña y quiera empezar a ser parte de esta. Es ilógico, ¿no? Bueno…así me siento…por favor…Gracias por todo…pero no puedo…
Fue automático. Chris la rodeó con sus brazos y la estrecho su pecho.
-Aquí, en esta casa. En este baño hay dos personas que te quieren, a salvo, segura, y en paz. Resumiendo, te quieren aquí. Dos personas que, de hecho, como tú no estás autorizada a cuidar de tu salud, van a cuidarla por ti. Eso incluye en dónde te quedas. Allá abajo…mírame, Penny.-Dijo, cuando ella bajó la cabeza-Mírame. Eso. Allá abajo hay tres personas que quieren conocerte. Y aquí hay otras dos que quieren que lo hagas. ¿Qué vas a perder? ¿Ya te has metido a la piscina?...
-Pues ahora mójate el cabello-Completó Amy. Chris le sonrió plenamente.-¿Qué puede ser peor que lo que tenías? Anímate…no a todos les pasa lo que te está pasando a ti….Aprovéchalo.
La chica los miró a ambos. Se abrazó a Amy y ella le acarició. Penélope comenzó a mirarse el cuerpo que estaba a su alcance. Sacó la cabeza del hombro de ella y, estirando la mano hacia Chris le pidió:
-¿Vení?
-Voy.-Él se agachó y la miró desde abajo. Le puso las manos en la cara y le sonrió. Después de unos minutos así, ella se soltó. Comportándose muy digna como si nada hubiese pasado, se acomodó el pelo y la ropa y se dirigió a la puerta. Todo muy lindo, hasta que se tropezaba con las pantuflas. La falta de costumbre de caminar con algo que no estuviera pegado al pie. Chris no había dicho nada, pero SÍ había visto que tenía los pies abiertos por tenerlos húmedos, apretados y sin cuidar. Seguramente tuviese hongos y la piel en mal estado, pero de eso se ocuparía ya luego. De momento, le valía con que ella se sintiera bien y estuviera presentable. Se sentía como si la fuera a presentar ante el rey, o algo.
-Estoy en pijama-Observó ella.
-Sí…¿y?
-Están todos vestidos…y yo en pijama…
-Tonterías no.-Cortó Amy con falsa firmeza. -No me obligues a meterte otro calcetín en la boca. Vamos a bajar, a cenar y a charlar todos un rato largo. Mañana no hay clase, así que Chris no va a mandar a nadie a la cama-Afirmó, taladrando al aludido con la mirada, diciéndole "No, no vas a hacerlo".-Y vamos a pasar un gran rato, ¿bueno? Todos. Así que fuera vergüenza, fuera miedo, fuera protocolo, y sé tú misma. Eres una invitada…y eres una princesa. ¿Sabes lo que las princesas hacen?-Amy le habló con infantilismo, y ella, lejos del "no soy una princesa" que cualquiera esperaba, asintió con ojitos brillantes.-Genial, entonces, como eres una, ve a hechizar al mundo. ¿Vale?
-Y con una sonrisa.-Agregó Chris, flipando por la determinación con la que Amy le había hablado.- Sonrisa. Una por ti, una por mí, y una por Amy, ¿bueno?
-Esto, hazte a la idea-Siguió la mujer- es una pijamada. Y nadie tiene pijamas. ¿Quién está fuera de lugar?¿La única que trae pijamas? Pues a mí no me parece así.-Ella sonrió y asintió despacito. Chris flipaba.
-Bueno…abajo…está bien…pero…-Penélope se lo pensó un segundo antes de tender las dos manos hacia ellos y decir:-mano…
Los dos sonrieron y le cogieron las manitos con cariño. Chris cogió su abrigo y Amy no le dio tiempo para recoger la ropa sucia del piso, que la tomó ella. Eso se iba a la basura, o a los trapos. Dios santo…
Chris apagó la luz y las acompañó escaleras abajo. Por encima de la cabeza de la pequeña le dedicó una mirada que venía a significar "Gracias". Le había salvado, le había apoyado, le había respaldado…le había tratado como él quería que la tratasen. Le había querido. Ella le guiñó un ojo, y, me permitiría apostar que, de no ser la situación que era, entonces la cosa hubiese enfilado a los aposentos, y quizás no a la sala.
-Chris…¿Cómo se llaman tus hijos?-Preguntó ella despacito.
-Pues ya estamos abajo, cielo, ¿Por qué no le preguntas a ellos?-Respondió él, e instintivamente le acarició la mano con el pulgar, sin soltársela.
Realmente habían llegado, y ella se soltó de sus agarres. Miró con detenimiento las paredes. El mobiliario, el televisor, los adornos, el techo. Todo. Miró con la boquita ligeramente abierta, por lo que lo que Amy y Chris hablaban detrás de ella le era ajeno. Chris pareció pedirle a Amy que fuese a por algo y él se acercó a ella. No llegó a hablarle, cuando un ruido la sacó del trance, y por poco le hacía entrar en paro. El timbre sonando estridente, anunciando para todos que había llegado la comida. Amy entró al trote y Chris fue con ella a abrir. Ella siguió con la mirada el recorrido de las paredes cuando entendió que sólo era el timbre. Miró cada vértice de las paredes, y descendió hasta la puerta que conectaba la sala con otras partes de la casa. Todo el lugar le sabía a lujo. No era una casa excesivamente lujosa, pero sí era un lugar bellamente decorado, que hacía que sus ojos devoraran sin pudor cada centímetro. Ese lugar parecía un Edén. Y en la puerta, aquello que apareció, o bien era Adán, o bien era la manzana.
Hecha puras sonrisas y felicidad entró Amy a la cocina. Hecha puras sonrisas y felicidad. Se plantó frente a ellos como una niña que tiene una gran cosa que revelar y, mientras cogía el dinero que Chris le había pedido llevase para pagar a las pizzas que ya debían de llegar, habló con ansias, como quien revela después de mucho tiempo algo que venía preparando.
-Bueno…¿A qué esperáis? Está ahí fuera…corred a decir hola.-Ella se detuvo un momento.- No, no sé qué es lo que tiene, pero lo tiene. Venga, volad.
El timbre sonó estridente y ella les dedicó una última sonrisa antes de salir a un trote ligero por la puerta.
Los tres se miraron, o más bien, Nick les miró y trató de pactar algo con la mirada; trató, porque Peter, de pronto valiéndole todo, salió a la carrera casi detrás de ella.
"¿A qué esperáis? Está ahí fuera"
La curiosidad lo devoraba, y sintió que si no la veía y se sacaba todas esas dudas de encima enseguida, iba a estallar. A la porra sus hermanos, la venganza, la ida y la vuelta. Ella estaba ahí, y él tenía que verla.
Entró a la sala y clavó su vista en el centro de esta, donde una figura miraba encandilada su alrededor. Y Peter la miraba a ella. Y ella no lo veía a él. Él tragó saliva, y sintió casi con temor como los ojos de ella acariciaban las esquinas de las paredes, acercándose al inevitable punto de impacto. Como si a propósito buscase retrasar y alargar tortuosamente lo inevitable, se deslizaba por las paredes, hasta llegar al choque inevitable. Y entonces lo vio.
Y esa, como de otra forma no podía pensarse, era Eva.
Ejey, holis :D, bueno, dije mucho arriba, así que paso directamente a agradecer que estén acá, y a mi "Glosario super mono y chulo para que entendáis mi idioma extraño"
Como verán, ya no puedo escribir una página sin escribir alguna dialectada extraña, así que:
"Bancársela": Bueno, esta es fácil. Bancársela significa, al menos en mi país,"Aguantarsela",o soportar algo, como, en el caso de Penny, el dolor de los golpes-heridas.
"Bombacha": Chicos, me pongo roja xD. Bueno, para el que no sabe, bombacha le decimos en Argentina [y no sé en dónde más le dirán así…pero al menos en . le decimos así], a la ropa interior. Específicamente a un tipo de ropa íntima que cubre parte del trasero, y no a una "tanga"(aunque está el que le dice bombacha a todo, o tanga a todo en su defecto xD)…repito, NO SÉ cómo se le dice en cada lugar, pero acá le decimos así. Sé que allí en España les dicen bragas…y bueno…sea lo que sea, creo que a mí tampoco me gustaría que un extraño me las viera u.u.
Con amor, yo ~
