Bueno, bueno. Esta vez rompí mi récord definitivo de tardanza. Quiero que sepan todos que me senté hoy y me dije "hasta que no termines este capítulo no parás". Acá Está, sacadito recién. Quiero darles todas las gracias de la vida por la paciencia, y quiero que sepan que pase lo que pase voy a continuar esto, así tarde o no. Sepanlo. Lo hago con cariño, porque estos primeros capítulos son más bien pesaditos. Si encentran algo malo, quédense tranquilos que ya es seguro que a partir del capítulo que viene la cosa se pone fuerte, si es que no empezó ya a caldearse. Gracias por la esperanza, la fuerza y las ganas de leer que siempre me dan. Sigo por ustedes, ténganlo presente. Los quiero mucho. Mucho mucho.
Tengo respuestas para todos, así que se las dejo acá, aparte de que este capítulo lo hice especialmente largo, creo yo jaja.
Bueno, a ver *desenrolla papiro extra largo*:
A Dream, a quien le debo todo. La historia, otras historias, y mi vida misma. Gracias por todo lo que sos y me das. Te amo con mi alma.
A pauoromarsh: Gracias por estar siempre fiel leyendo mis capítulos, y espero no haberte decepcionado. Muchas gracias, y confianza, que continuar va a continuar. 3
A nekitatwilight: Me alegra que te guste, y espero que esta espera también haya valido jajajaja. En serio, pido perdón por tardar tanto e.e . Ya voy a tratar de disminuir la tardanza. Diciembre es mi mes malo, así que toda la fe en enero jajaja. El vocabulario de Pe es lo mejor que tengo ajjaja. Lo amo mucho.
Veo que te gusta de Pe lo mismo que a mí jajajajaj. Tiernita y agresiva. Eso te prometo que va a ser así siempre jajajaja, si no, todo sería aburrido.
Veo que tenemos a quien defender, ¿no? Ajjajaja. Pobre Nick, se va a sentir tan discriminadito. Ya vas a ver que es buenito, yo lo sé. Pero bueno, matémoslo mientras tanto xD.
Pe es muy buena, muy buena, hasta que se vuelve mala jeje. Así que la cosa va a venir peleadita, creo yo. Gracias por la paciencia y la buena onda. 3
A Celeste: ¡Te calmás guacha que a vos te contesté en el cortito de tu cumple, ¿eh?! Así que en vez de contestar el comentario de acá, contesto al comentario del cortito. Pero te quiero. Ah.
Sí te hice un regalo, vos más que nadie se lo merece :3 Cuando vi que yo lo subí re apurada y vos no lo veías te quise cagar a palos xD. Sí,sí, Penny buena Chris malo, todos dicen eso
Nos casamos, dale, sí,sí!. Ah que.
Voya meter mate y torta fritas, aunque no me guste el mate e.e. Pero Pe, tetas, perlas y asado si queré seguro que sí. Dale tiempo,jeje. Pe es tierna, lo sé, LO SÉ!...menos acá xD. Por ahí el cap está raro. Es la falta de sueño xD.
Pero te quiero. Gracias :3
A Miranda:¡ Sabía que el comentario era tuyo! Adivina yo. Ah. Bueno, las tetas e Pe y yo volvimos, y esperamos tardar menos ahora, que ya nos vale xD. Vas a ver que esto no es guerra. AHORA se va a venir la guerra. Y va a salpicar toda la sangre. Y te lo voy a dedicar jeje.
Todos somos Pe. TODOS Y TODAS. Así que bueno, amemos su boquita que hoy no hizo tanta gala, pero esperen que pronto explota todo. Lo juro.
La escuela me tiene harta, pero de vacaciones, ya empieza la joda de los Halliwell. Gracias por la paciencia y la buena onda 3.
Pe y Nick ya van a quedarse cara a cara y va a s er tipo ring de boxeo ;). Sangre, sangre, sangre. Peter, Peter… las cosas que una podría decir de Peter…jeje. ;)
Wyatt y Chris, recuérdenme que voy a trabajar su relación, y si te gusta que se manden por ahí comentarios hirientes, vas a ver cómo te va a "gustar" lo que quiero hacer. Espero jajaa.
A MariaLeon: Siento mucho tu pérdida. Espero que puedas distraerte y relajarte, y te mando un abrazo muy muy grande. Fuerza, y siempre la mirada en alto. Escribí cuándo puedas, que no hay problema por parte mía. ¿Te gusta mi argentino? Que tierna :3. Creo que le pongo cosas cada vez que puedo, ¿viste? A mí me enternece que te guste. Voy a apurarme más, que yo también releo y conozco el dolor ese jajaja. 3 Gracias por todo, corazón. Gracias.
A JonasValenn: Ay, que dulce! No, vos sos capa. Amo ver tus comentarios. Ya subí, ya subí jeje. Siempre que pueda voy a contestar lo que me digan, y más a gente tan tierna :3 yo no sé si estaba tan bueno jajajaja, hie lo que salió jajaja.
Ya fue, casemos a Pe con Nick, a la mierda. Todos contentos. Ok no. Yo los amo a ustedes…ah re. :B los amo. :3
Argentina los quiere a todos. Viva LA Tierra. Ah. Gracias por esperar tanto, espero no decepcionar!
MaFer 3:Se feliz, ya seguí xD
Chicos, de verdad, gracias a todos por esto. Gracias por bancarme y ser tan pacientes. Los adoro. De verdad, ojalá lo haya valido.
Niños míos, algo que me comentaron es que no entienden algunas de las "piropeadas" de Pe. Si hay palabras, acciones, definiciones, actitudes, etc, etc,etc… que no les cierran, me avisan, que va a ser escuchado y agradecido. Principalmente porque los argentinos en material de insultos somos profesores y pioneros, así que puede pasar jajajaja. Por cierto, esta vez la pregunta del capítulo la dejé debajo de todo, así que fíjense si quieren verla antes de leer, o no xD. Como sea, espero sus respuestas, que les guste, y quiero REPETIR que hay muchas cosas que a lo mejor del todo no encajan con la historia original de Dream, pero es, justamente, para que cuadre la mía xD. Igual trato de ser fiel.
Una cosa más, aunque seguro que avance algo antes de Año Nuevo, por las dudas… ¡Felices Fiestas! Los quiero, así tardona como soy e.e.
Y de paso, vengo a hacerme publicidad. Empecé una historia que no es de este estilo, sino romántica medieval en FictionPress. Se llama "Las dos caras de la aurora" y a veces le doy más a esa que a nada jeje. Si quieren dense una vueltita, no es como esta, pero no sé. Ahí está jijijiiji :3
Mi nickname es "Hopefull Soul" y por si las dudas, acá dejo un link, pero no sé si va a salir e.e
Link: s/3222116/1/Las-dos-caras-de-la-aurora
Ahora sí. ¡Rueden película!
Con amor, io :3
Chapter 6: De frenos, cambios, y otros automotores.
"I'm scared of lonely
And I'm scared of being the only shadow I see along a wall
And I'm scared of the only heart beat I hear beating is my own
And I'm scared of being alone, I can't seem to breathe
When I am lost in this dream, I need you to hold me
I'm scared of lonely, I'm scared of lonely"
Penélope palmoteba en sus piernas el ritmo de la canción "Scared of lonely" que Beyoncé recitaba con tu voz potente. Pe no sé si sabía lo que significaba esa parte de la letra que pasaba justo en ese momento, aunque Chris y Amy, con su manejo de Inglés, sí, y la miraban conmovidos, aunque no sé si ella lo notaba.
"Tengo miedo de la soledad. Estoy asustada de ser la única sombra que puedo ver en la pared. Estoy asustada por el ritmo de mi corazón que late débilmente. Me asusta estar sola cuando me pierdo, siento que me falta el aire. Así que en este sueño, necesito que me abraces. Porque tengo miedo de la soledad. Tengo miedo de la soledad."
Estaba muy entretenida mirando todo el paisaje por la ventana. Cada pequeña cosa que veía le llamaba mucho la atención. Le gustaba asomar su cabeza por la ventanilla y que la tocara el poco pelo que quedaba suelto a los costados de su rostro. Se miraba en el espejo retrovisor, en el reflejo de la ventana, se miraba las manos, se miraba las piernas y a falda. La acariciaba y recorría sus volados con suma delicadeza. Se tocaba la blusa y se tocaba los bordes peludos de las botas y el abrigo. Subía y bajaba la capucha de vez en cuando, pero por poco tiempo, y luego la subía definitivamente.
Chris había ido todo el viaje pensando en el proceder que tomaría. Esa mañana había disfrutado de las enormes sonrisas que dibujaba la chica cada vez que le decía algo. Había visto su risita al despertarla, había visto su sonrisa al decirla que iría con ellos de compras. Había gozado plenamente de su alegría cuando la llevó al cuarto que ahora sería suyo, y cuando conoció a su perrita. Había estado muy feliz viendo como desayunaba con apetito, y en general, hasta que los incidentes de la taza empezaron. Pero antes, había estado vistiendo a Leo, mimándole y jugando con él. Su niño no parecía tan afectado con la llegada de la chica como los mayores. Veía en él los celos normales de un niño que, de ser hijo único, había pasado a tener 2 hermanos mayores, y luego, encima, llegaba una persona nueva a tu vida a acaparar a tu padre. Y también el hecho de ver que sus hermanos mayores tampoco la querían mucho, así que ya por mera imitación, ya tenía otro motivo. Después de jugar con Leo fue a su habitación a vestirse. Un leve flashback atravesó su mente conductora.
"Se quitó la camiseta rápidamente y con el descuido habitual la dejó caer enrollada en la cama. Repitió el proceso con los pantalones y los intercambió por un vaquero. Iba a pasar la camiseta blanca rayada a rojo por su cabeza, cuando un reflejo de sol le distrajo la atención. Se miró en el espejo y se quitó a camiseta del todo para ver el reflejo de su espalda. Obvió los granos que se aglomeraban y la observó detenidamente. Era una espalda joven, fuerte, que ese tatuaje del omóplato derecho sólo resaltaba y hacía ver más juvenil. Se miró de frente y reparó en que hacía ya mucho que no se observaba bien. Tenía un buen par de pectorales, no tan marcados como los de Wyatt, sino recién marcados, y, a su antojo, bastante más agradables, menos agresivos. EL vientre chato, poco marcado, pero no flácido. No tenía mucho vello, por no decir que nada, salvo en las axilas, una sombra. No solía depilarse. No tenía motivo. Sólo en el pecho, por comodidad, el resto de su cuerpo era originalmente lampiño, poco velludo, como el de Peter. Irónicamente, Nick tenía vellos más gruesos, y no entendía ni entendería. Intuía que el hecho de que él era castaño y Nick moreno de cabello tendría que ver.
Así, a sus 33 años, estaba hecho un joven fuerte y, ¿por qué no?, atractivo. Se sentía así, además. Nunca le había atraído demasiado ser un adulto, y era de los que creían que uno es de la edad que se siente. Había suavizado las cosas con Nick y sus otros dos chicos. De hecho, acababa de dejar feliz y agotado a un mimoso y juguetón Leo, y notó que la energía de sus hijos debía, efectivamente, agregar años de vida. Entre su condición física, bastante favorable, y el estilo de vida tranquilo y feliz que llevaba, se dijo a sí mismo que estaba bastante bien conservado, como dijo Penélope el día anterior.
Penélope. Sonrió inconsciente al recordar la sonrisa revitalizante de la pequeña, y las charlas que habían tenido. Ese acento, el deseo de saber de dónde había venido, qué historia guardaba, qué lo había llevado a ser así. Porque a él no le engañaban. Había tocado con sus manos la acidez de esa sudamericana, pero también había sabido acariciar la dulzura que, sin querer, inconscientemente, se escapaba del velo ajustado con el que trataba de cubrirse de aspereza. ¿Quién la habría llevado allí?¿Qué le había pasado?¿Y esos moños que se hacía, esa forma en que hablaba?¿Por qué era así?¿Qué generaba en ellos?¿Qué quería esconder?¿Quién la había hecho así?¿Por qué? Pensar en eso sólo le extasiaba más. Quería saber, quería conocerla. Hacía mucho tiempo que no tenía una sensación así. 2 de septiembre, para ser precisos…o más bien, un mes antes, cuando conoció a ese chico de rizos oscuros al que ahora hacía cosquillas y mimos bajo el nombre de Nick. Y ya ese día, 10 de enero*, 4 meses después de este comienzo, se encontraba ante otro nuevo. La emoción reavivaba en sus músculos y en su torrente sanguíneo la sangre se movía, espesa. Esa era una aventura de la que, sin duda, quería tomar parte.
Dejó la camiseta que se iba a poner, y la cambió por una de color azul, con botones en el cuello y escritos en dorado. Recordó que a ella le gustaba el azul, como a él. Su color favorito, venga ya.
Entonces la vio. La caja con las fotos de Bianca. Su Bianca. Se puso en puntillas para alcanzarla, y tomó aire antes de que la necesidad de volver a sentirla suya lo hiciera abrirla. Se preparó para contener el flujo de lágrimas, pero estas no llegaron. Se extrañó mucho. Siempre que veía aquellas fotos de ella sonriéndole impresa en papel le invadía la melancolía, pero ahora, sólo sentía una sensación extraña. Tal como recordaba. De pelo marrón dorado, y tez morena, con rasgos que bien podía decir moros, bien podía decir americanos. Y ojos celestes que destacaban de ese marrón tostado como como faros*, y lo miraban profundamente, con esa vida que ya no los acompañaba. Pero no deseó llorar, sino que hasta sonrió levemente al ver esa felicidad. Y tal como lo creyó. El pelo de Bianca era similar al de Pe, y los ojos eran, salvo por el color, los mismos. Idénticos. La misma mirada profunda. Él no había sabido hasta entonces que su mujer tenía ascendencia latinoamericana. Su corazón latió fuerte. Las maravillas que había oído de ese lugar las sabía él sólo. Como a todo buen europeo se le inculcó socialmente cierto rechazo hacia esa gente, pero él, aventurero e impulsivo, había decidido quedarse por las bondades fundamentadas. Y Bianca fue de allí. Y Pe lo era. Pasó más fotos y una le llamó mucho la atención. Bianca tenía un moño, y allí la luz hacía que su piel se viese más clara. Era tan parecida a Pe… Al cambiar la foto se congeló. Estaban ambos. Chris sostenía la cámara en su mano, mientras ellos besaban cada uno la mejilla de un Leo nacido hacía poco, y sonreían de lado, mientras el bebé lucía plenamente feliz. Esa foto tocó su fibra. Cerró la caja rápidamente, pasó el dorso de su manga por sus ojos y la dejó cariñosamente en su lugar. Cogió un abrigo para llevarse y se fue a afeitar."
Ahora miraba a la niña que estaba distraída mirando por la ventana. Ella giró y le sonrió, y él la copió.
-Penny, ¿Y cómo es Argentina?
-Ehm…¿un país?
Amy levantó la vista y puso mucha atención. Chris sonrió.
-¡Anda ya!¡No me digas!¿Pero de veras?¿Tienes más datos como ese?-Contestó Chris, irónico pero feliz. Le sacó la lengua y Penélope flipó un poco antes de dejar asomar tímida la punta de la suya.- Ya sé que es u país, pero tú me dirás, ¿Qué tan distinto es de Europa, de España?
-No tanto como se creen. No vivimos corriendo por las selvas cuelgando de lianas, ¿eh?. No, no hay gauchos con boleadoras caminando por la calle, en el sur no pasan pingüinos montados en osos polares y el norte no está atualemente polblado por Incas que calbangan llamas.-Ella se rio un poquito, y Chris y Amy intercambiaron miradas, pero dejaron pasar el nudo que se formó en sus gargantas al ver como hablaba, y la atendieron sonrientes.- Estamos civilizados. Y hay edificios, departamentos, plazas y supermercados. Hay gente blanca, no como creía su hijo, y hasta hay rubios. Sí, aunque no lo crean somos gente que vive en casas que no están hechas de barro, aunque puede haber, pero eso aparte. Hay televisores y autos, así que tan distintos no estamos…
-Pero…no. Yo estoy segura de que debéis tener algo distinto. He oído que vivís distinto a aquí. Tenéis fama de jocosos-"Aunque tú no lo estés mostrando demasiado, e igual se te nota que te sale de dentro", pensaba Amy.
-¿Sí? Mirá vos, che, yo ni enterada…no sé, la gente se encuentra en la calle con todo el mundo, o no, depende de si conocés. Hay cafeterías, pero no lo que los yankees le dicen cafetería, más bien un lugar donde venden café, y facturas. Hay comida distinta, y nosotros usamos juntarnos a comer en un restaurante a veces, o tenemos otras fiestas. Que loco por ejemplo lo del 25 de Mayo. Nosotros los festejábamos, pero me imagino que ustedes la re bronca por eso.-rio Penny, algo más suelta-Porque los sacamos re cagando, así que más vale que no festejan. Jajajajajajaja. Ay, Dios. Bueno, comida, y hay más árboles. Onda MUCHOS árboles. También hay bardo de tráfico y puterío, pero después hay lugares más tranquis. El centro donde yo vivía era re lindo. Bua, no, era normal. Hay lugares llamados "Pizza o tenedor libre", que es un restaurante donde te servís vos mismo, o locales re grandes y…
Pe seguía relatando, y Chris escuchaba atento, tratando de descifrar el mensaje. Amy, en cambio, superaba la atención. Chris no era el único que tenía flashbacks. Ella recordó a una joven de 13 años que veía desde la ventana del orfanato las familias caminar con valijas camino a sus vacaciones. A una joven de 14 años visitando un museo de cultura mundial, donde se encontró con fotos y paisajes que no era capaz de recordar haber visto en ningún libro.
"Siguiendo unas figuras de cera de damas y caballeros antiguos españoles del siglo XV se topó con una figura distinta arrodillada frente a ellos. Ella se había tomado ese día para entretenerse, y sabía que la exposición era gratis aquella vez, por lo que sumó dos y dos y decidió que para una joven encantada por la época medieval-colonial y las previas, eso sería un buen plan. Fue directo a la sección del siglo XXI en adelante, y es que ese museo parecía soñado. Jamás había estado en un lugar así de grande y completo. Tenía de todo, y estaba segura de que no podías ver todo eso en un solo día.
Al llegar a la sección que quería, después de estudiar un rato al Cid y doña Jimena, pasó a los reyes Católicos, y al resto darles paz, que tenía tiempo. Vio mujeres de amplias faldas turgentes y ostentosas, adornadas con collares y sombrillas, con gestos eternamente soberbios y fríos. Vio caballeros con bastones y sombreros de copas sentados o de pie deliberando sobre lo que parecía economía, siempre entre copas y copas de bebida, tan masculina como repugnante, y tan característica de la época como atrayente para ella. Vio negras atendiendo a más damas, vio damas de compañía seguir a mujeres de alcurnia, vio hombres adinerados malmirando a unos hombres más sencillos. Vio niños descalzos y niños bien vestidos. Y vio algo que no reconocía bien. Se acercó y distinguió una figura vestida con un paño blanco en la cintura modos de taparrabos, arrodillado sumisamente frente a una pareja de blancos. Pelo negro y largo, tez marrón oscura, pero no negra, distinta a la blanca cubierta de armaduras de latón de los colonos. Uno de tantos aborígenes, o "indios", como ella siempre les dijo, que se la pasó mal con la conquista. La imagen calaba hasta el pecho. Y detrás del aborigen había más. Lentamente, sin notarlo, se fue hasta la sección de América Latina .Quería saber, quería entender lo que habían tenido que pasar aquellos seres indefensos ante la opresión de su propio país. La recepción bastó para que no se volviera a olvidar de esa salida. Vio desplegarse faunas y floras en pinturas o murales, hasta representadas artificialmente. Más árboles de los que recordaba conocer, y conservaba con cariño en su mente una foto de las Cataratas del Iguazú que la impactó en un mural con imponencia. Y sí, sabemos que estas quedaban en Argentina"
En resumen, Amy, desde ese día, había quedado encantada con la cultura de América latina, y claro, siempre había fantaseado con contactarla. Al conocer a Chris pensó que quizás, pero al conocer a Pe, entre todas las emociones que estaban floreciendo, había una de profundo interés por su pasado, no solo como persona, sino ya como nación y origen. Por tanto, escuchaba cada palabra de la pequeña con interés; esto ayudó a que Penélope reuniera confianza y seguridad, al ser escuchada y no interrumpida ni desalentada.
-Penny, ¿tú alguna vez viste las cataratas del… Igu..?.. ay, espera, yo sabía cómo era ese nombre…
-¿Iguazú?-Amy sonrió y asintió, y Chris sintió un cosquilleo en la espalda al escuchar la forma en que ella lo dijo.-No, no las conozco….miren, yo les voy a decir la posta. Ustedes dos que son más piolas me dan un como no sé qué de confianza, ¿viste? Entonces a ustedes dos les podo contá…la cosa son su' hijos, porque yo… osea …me odian los chabones, y me dan cosa…el del mediano, Peter…ese es rarísimo boluda…me trata como si yo fuera taradita, y Nicolás hoy casi me arrancá el cabeza-Pe comenzó a ponerse un poco nerviosa, y Amy y Chris notaron eso. Empezó a hablar rápidamente-Pero por mí, que me chu-shu...chupe el papo. Yo a ustedes les conto, porque ustedes no me da ver-verueza… nuca salí de Buenos Aires…¿Saben qué es eso? Es la ca … capi… calpi.. calpiltal de mi país, osea de Argentina, y entonces yo vivía áhi, y ni en la calpiltal del Buenos Aires, sino que en el interior, pero osea, cerquita de la calpiltal, y entonces ahí no había cataratas, porque había calle, casas, arboles, colectivos…¡Miren! Ese de ahí, eso que pasa, eso es un colectivo-Exclamó cuando un bus pasaba cerca del auto, y ella lo señaló feliz, como si en verdad Amy y Chris no supieran lo que era. De todos modos lo conocían, pero no por ese nombre. Sonrieron, aunque no podían dejar de reparar en su forma de hablar. Del modo que sea, entendían lo que decía. Pero de pronto, ella empezó a hablar aún más rápido, y se la notaba muy nerviosa.- No sal… slasí…salí…no salí poque…porque…porque.. poque mis papás no me vayaban…vallan... llevan a ninguna laa... ladó… no me llevaban a lados porque era mucho trarbarajo… tarabajo y no les gusa... gutas … gustaba que yo haga co... cosas porque no.. y no les gus ... gusa … ay… ayy ...¡ay se me tra... len….se me lengua la traba!¡Digo, se me taraba la traba y…NO!-Penélope se puso de pronto muy nerviosa y acalorada. Se apretaba mucho las manos y se ahogaba. Chris detuvo el auto un momento y se giró a mirarla.
-Penny, Penny, ¡Penny, calma!-La sujetó las mejillas con sus manos y la miró a los ojos fijamente. Ella respiraba hasta agitada y Chris le susurró para calmarla.
-¡No me lleván a ningún ado porque etaban sempre ocupaos y yo les rompía los huevos, salvo pa' limpar!-Se expresó con mucha dificultad, y luego se estremeció con los sollozos que brotaron inevitablemente de su diafragma, y Chris la abrazó con fuerza. Entendía la sensación que despertaba en ese corazoncito solitario. La abrazó muy fuerte y e besó el pelo. Ella gritó y se revolvió al sentir que la besaba el pelo. Chris se apartó con rapidez pero no la soltó, sino que la frotó la espalda y las mejillas. Amy se sumó al abrazo y la sostuvieron contra ellos, mirándose preocupados mientras la contenían, intentando que dejara de llorar.
-¿ Y bueno?
-¿Y bueno qué, Nick?
-Anda Peter, no te hagas el gilipollas. ¿Qué pasó?
-Nada, macho, ya te dije que sólo la vi y le saludé, que se iba con papá. Sólo la dije adiós, Nick, no sé qué esperas.
-Pero estoy seguro de que algo debió decirte, y tú te callas todo, Peter.
-¿Y tú qué?¿No estás demasiado interesado en ella para aborrecerla tanto como dices aborrecerla?
Nick gruñó y Peter siguió afinando la guitarra en medio del saló como si nada.
-Me la suda si respira o no, pero me quiero mantener al tanto de lo que hace, no sea cosa de que a la callejerita le dé por creerse señora de la casa, y te pregunté a porque, es decir, a ti es al que más confianza le tiene.
Peter alzó la vista de las cuerdas con atención.
-¿Y en qué te basas al decir esto?
-Bueno tío, en vista de que yo la odio y Leo no le mira creo que es lógico que se prenda de ti.
-Ah.-Peter volvió a bajar la vista hacia la guitarra-Así que tu explicación tan lógica es esa. Menos mal, creí que ibas a fundamentar en serio.-Hubo un breve silencio mientras Peter ajustaba la tercer clavija del instrumento y rasgueaba la cuerda que le correspondía para medir el sonido. Luego, manteniendo la delgada pieza entre sus manos, miró a Nick-No te confundas, yo no la trato mejor. Yo apenas he sido cordial con ella. No me ha hecho nada para que no lo sea.
Nick alzó las cejas, y vio que Peter volvía a retomar su tarea.
-¿Ah no? ¡Peter, reacciona! ¡Una callejera, vagabunda y ocupa, en tu casa, comiendo en tu mesa, comprando cosas de la mano de tu padre!¡Durmió en tu maldita cama!¡ Y ya hasta tiene un cuarto, la "princesita"! Ya te digo, sólo falta que le ponga nuestro apellido y le de mi ordenador y tu guitarra…
-No veo por qué harían eso, nada tiene que ver el uno con el otro. Actúas demasiado impulsivamente, mides muy poco lo que dices, y haces parecer que le deseas el mal, como si le odiaras…
-¡Y la odio! ¡Por mí que le atropelle un tren!
-No entiendo por qué la odias.-Susurró Peter con voz dulce, mientras seguía con las cuerdas, comenzando ahora a tocar notas aisladas para sacar una melodía tierna y suave.-Es una chica que lo ha pasado mal, y aun así y todo es inocente, dulce, buena, dibuja como tú, y sólo nos quiere agradar. La veo realmente sensible ante todo esto, con un gran corazón, y una frescura que nunca había visto. Libre, tierna, y su acento es cautivador, sin mencionar que sus ojos son tan…
Nick sujetó las cuerdas de la guitarra de Peter cortando del todo la melodía que Peter tocaba, y con esto silenció sus palabras, mientras le miraba con una cara que mezclaba asombro con asco y enfado.
-¿Qué?¿Bonitos?¿Ibas a decir bonitos?¡¿Qué más ibas a decir, insensato?!¡¿Qué tenía buen culo?! ¡¿Peter, pero tú no te escuchas?! ¡Peter, esa cría es el enemigo! ¡Quieres, igual que yo, que se largue de aquí, no sentarte con ella al lado a tocar la guitarra!-Reclamaba Nick airosamente, gesticulando con las manos desesperado porque su hermano quizás no estuviera de su parte. Peter, por su parte se había quedado atónito mirando las cuerdas que había estado rasgando, casi como si no se pudiera creer lo que él mismo había estado diciendo.
-No dije eso, solamente decía lo que observaba…
- Si quieres tu vida de siempre normal, y sin ninguna ocupa agregada, vas a dejarte de decir estupideces y a concentrarte en hacer que salga por patas, ¿estamos?
Peter le miró casi sombrío.
-Estamos, sí, porque la quiero lejos de aquí, pero contigo siendo tan obvio y evidente, no lograremos nada más que, quizás, una tunda. Esto no es chinchar a Leo, esto es serio, así que mejor te pones más en serio a esto y no paras hasta que se acabe, sino, te saldrá el tiro por la culata.
-Ahora me gusta más lo que oigo hermano. Así lo haremos.
-Pero Nick-Preguntó Leo apareciendo de pronto en el salón-¿Por qué la odiamos?
-Leo…si tú tienes en tu familia sólo a la gente que quieres…tú…es decir….- Nick parecía atorarse, como si no supiera bien como fundamentarse- tú tienes en tu familia seres queridos a quienes quieres y en quienes confías. Si de pronto se te mete en tu casa una extraña pretendiendo acoplarse a tu vida y cambiártela toda, claro que no te va a gustar y que tratarás con todas tus fuerzas de… recuperarla, ¿entiendes?
-Sí…pero Nick, si tú también robabas y vivías en la calle. Esa chica dice papá que tiene muchos moratones y hambre. Que se durmió en la cama de Peter a penas tocarla, que estaba muy sucia y que no tiene papás. ¿Y vosotros? Tampoco teníais papás antes de que nosotros llegáramos…
-Leo, no es lo mismo.-Replicó el aludido ofendido.-Yo solo estuve una semana o dos en la calle, y fue muy feo, pero ella vivía en ella, y a saber qué cosas feas hizo ahí. Nosotros estábamos en el orfanato y nunca habíamos salido de ahí, y yo robé poco y nada, ¿sí? Yo era travieso y ella es mala.
-¿Y cómo lo sabes?¿No le dijiste tú a papá que no la conocía?¿Qué diferencia hay entre ella y tú?
La infantil inocencia de Leo estaba logrando incomodar a Nick, y Peter, que le miraba con cara de que, en realidad, él se había hecho las mismas preguntas, al final, salió a su ayuda.
-Porque Nick y yo somos tus hermanos, Leo. Tú nos conoces, ¿verdad? Sabes que somos buenos, y además, lo has podido comprobar. A nosotros nos conociste en el orfanato, y no te hemos hecho nada, ¿ehm? ¿Y ella? Ella le robó la cartera a papá, te empujó, hasta tiró tu helado. Y ahora llega a casa como quien no es, y se da el lujo de ser atrevida, respondona, maleducada y peleona. Cuando vas a casa de un amigo, ¿Papá no te dice que te comportes bien? Y eso que vas a casa de un amigo, osea que os conocéis. Ahora imagina que ella viene a casa de desconocidos, y se porta mal, nos trata mal, y en lugar de entender que ella no debe hacer eso, insiste en quedarse aquí y en mantener esa actitud. Eso no está bien, porque, aunque hay que ser buenos, tampoco se puede hacer eso con todo el mundo. Sino, nuestra casa, con el tiempo deja de ser nuestra. ¿Tú no eres feliz?- Leo asintió, algo turbado- Pues si quieres seguirlo siendo, necesitaos que esa niña se vaya de aquí, ¿vale?
-V-vale…
-Ese es mi hermanito. ¿Quieres ver como toco la guitarra?
Leo asintió emocionado, pero Nick les cortó.
-Sí, sí, tú toca y hazte el sueco. Tenemos que definir un plan de ataque, y a mí se me han ocurrido muchas cosas esta mañana…
Así, Nick comenzó a proponer sus ideas a sus hermanos, asentado sobre la base firme que Peter , demostrando una vez más su enorme habilidad con las palabras, había establecido con su explicación, que sirvió tanto para convencer a sus hermanos como para auto convencerse.
-¿Mejor, mi pequeña?
Penélope se pasó la manga por la cara mientras Chris, sentado ahora en el asiento trasero, la mecía recostada y apretada en su pecho. Había llorado así, repitiendo que sus padres jamás habían estado para ella, y haciendo que Chris y Amy también quisieran llorar. Logró calmarse un rato después y miró a Chris desde abajo con esos ojos verdes húmedos, y él se sintió morir. No eran verdes, no, ni eran azules. Eran turquesas, similares a los de él, pero esos eran mucho más azulados, y brillaban vivamente. Y ahora, también, estaban enrojecidos y goteando.
-¿P-por qué…snif…me pasará esto?
-Penny…Penny, escúchame… a veces… a veces hay personas que tienen hijos porque lo ven más fácil de lo que es, porque quieren tenerlos, y luego no están tan reparados como creían, porque se descuidaron y luego se hicieron cargo, porque lo piensan de otro punto de vista, o por cualquier razón que se te ocurra. Y a la larga, quienes pagan esos errores son los hijos. Fuiste tú quien aguantó los errores de tus padres, y quien, a la larga, se perjudicó. Y por eso, te pasaron ciertas cosas que desencadenaron en que termines…pues, así, como te encontré. Eso es algo que yo me he propuesto no hacer nunca, pero que, lamentablemente, el modo "hijos como pasatiempo" es el más utilizado en el mundo. Pero no en el mío, y, si tú quieres, también lo será en el tuyo. Los hijos le deben la vida a sus padres, y muchos de estos, cuando los chicos crecen, no pierden una que otra oportunidad de echárselos en cara, como si eso fura algo que vosotros pedisteis…pero yo, lejos de eso, no les digo a mis hijos que viven por mí, sino que vivo para mis hijos. He visto padres que no son considerados buenos, pero tampoco malos, que tienen a sus hijos como una parte de su horario. Hacen mucho por ellos, y a los críos no les falta nada, pero, si necesitan hacer sus cosas, los dejan solos, con hermanos, niñeras, o nadie. Faltan cuando necesitan una compra de último momento, una medicina para una tos repentina, o un antojo para cenar. Y si me apuras, hay de los que faltan para cuando se necesita un abrazo, una charla o un "te quiero".
Penélope lo miraba muy atenta, casi sin respirar, y poco a poco había dejado de llorar.
-Lo decís de una forma tan rara que hace que parezca que…eso no es así para todo el mundo. En mi mundo eso era lo básico, ¿viste?...todo lo que me decís me suena a flasheo….
-¿A qué te refieres?
-Y, te lo resumo con que esta es…la conversación más larga que tuve en mi vida. Jamás en mi vida nadie se había….¿sentado a hablar? conmigo… Y para mí, esto es demasiado raro. Yo siempre creí que lo normal era…eso, ¿viste? Mirá, mis viejos siempre estaban haciendo algo, y mientras tanto yo me quedaba en casa. Limpiaba, barría, lavaba los platos, hacía las camas, y era gracioso porque yo tenía 7 años y las camas que hacía eran más grandes que yo. Nunca me abrazaron, nunca me dieron besos, y de hecho me odiaban. Se notaba por cómo me miraban. Con asco, Dios… con asco…-Sollozó un poco- Ellos no me querían, nunca lo hicieron y jamás les importó nada de mí. Nada de nada, te lo juro, boludo…
-Pero…¿pero por qué? Pe, esa acusación es muy… fuerte. ¿En qué te basas?
-No sé qué es basarse, pero nada es fuerte para esos dos hijos de puta. Ahorrate esas pijadas de "honrarás a tu padre y a tu madre" que dijo el Jesú ', porque ellos no lo merecían. Nunca les importé, y una vez, con esto te digo todo, me fui, y ¿sabés qué?, no vinieron atrás.
Chris la miró anonadado. No quería creer que era lo que él pensaba.
-¿Y volviste tú?
-Nunca más volví. Me fui en España, ya habíamos venido acá. Yo tenía diez años, y ya no…no aguantaba más, Chris… Y ya no quiero hablar de esto.
-Penny…Pero contarlo te aliviará, pequeña…
-Pequeña… suena tan loco en tu boca… a lo mejor tenés razón… pero no tengo tanto que contar…osea…ellos hacían su vida, y yo, cuando no estaba en la escuela, estaba en casa haciendo las cosas que me pedían. Cuando tuve 10 años quis…qeseron yirse acá a España…y me traijieron con ellos, y nos venimos pa' acá. Cuan-cuano…cuado yo…¡ay Dios!...¡me tarbo!-Penny miró a Chris con su mirada más melancólica y arrepentida, como si fuera su culpa su mal hablar. Chris le apoyó el indicie en los labios y la susurró con voz dulce.
-Shhh. Shhh, Penélope, shhh. Ya campeona, ya…shh… A ver. Repite después de mí,¿vale? "Tra-bo" "Tr-a-bo".
-¿Uh?... "tar…tar...tra…trabo"-Penélope sonrió orgullosa.
-Eso es…¡muy bien!...Se te traba, ¿por qué?
-Poque me pongo nerviosa…
-"Por-que". "Porrrr", cariño.
-"Porque"-Pe soltó una risita- Se me "traba" la lengua "porque" me pongo nerviosa.
Chris la sonrió, y ella la devolvió la sonrisa, enseñando los dientes.
-Perfecto. Te felicito…. Ahora, tesorito, ¿me quieres contar?
-Aham…. Yo tenía 10 años, nos vinimos a España…..hicieron un par de cosas mal, y me fui de casa. Nunca me siguieron. Y así estuve hasta ayer que…viniste….
Chris la sujetó la barbilla con los de dos y le habló muy cariñosamente.
-Y me quedo, princesita. ¿Cuándo te enteraste que ellos….?
-¿Ellos qué?...AH,SÍ….se murieron al tiempito. Y no lloré una lágrima. Y no me siento culpable, Chris, lamento si es malo o insesilbe pero no lo siento.
-No, no lo es. Padres hay dos en la vida, pero a veces estos no merecen a los hijos que les tocan. Cariño, sólo puedo aconsejarte que hoy, ahora que estás aquí conmigo, y ellos ya no están…que perdones. Que olvides, y que dejes pasar, tesoro. Lo que te distingue a ti de las malas personas es la gracia y la bondad de olvidar, de perdonar. La piedad, Penny, es una virtud que hace a las personas que valen, no lo olvides.
Penélope le miró atónita y con un labio semitambaleante, tratando de recuperar el habla.
-Eso es lo más bonito que alguien me dijo en la vida.-Chris la acarició el pelo, la besó y se pasó al asiento de adelante, viéndola más recompuesta.
-Yo no digo más que la verdad, hermosa. Cuando te vi…algo en tus ojos me dijo que tú tenías algo.
-Y Chris tiene un don para ver a la gente por los ojos-Elogió Amy, que había escuchado melancólica-Pero ahora…hablemos de otra cosa. Penny, oh, por favor, cuéntame de Argentina.
-Ay, Penny, sí. Y quiero escuchar-Comentó Chris- cuéntanos…¿Qué hacías allí?¿Qué comías?¿Qué es el tal "mate"?
Pe le miró extrañada, y luego sonrió.
-Yo hablaré mal, pero….hay que ser medio bestia-Rio, y Chris se ruborizó, porque Amy también sabía, pero, al menos, disfrutó oírla reír.
-Oye, disculpa, pero aquí la mitad de la población no tiene ni idea de tu Argentina. Yo al menos sé dónde está.- Se quejó Chris, fingiendo indignación.
-¿Hay gente que no sabe?
-Sí, sí. No te asombres tanto que sí. Y claro, tampoco saben qué es el mate.
-Y después uno es el bruto… el mate es la bebida nacional, por decirlo así, de Argentina. Más que eso, es el puto símbolo nacional, papá*. Es una suerte de bebida que se toma adentro de una "calabaza", que es…bueno, un coso de madera con forma de calabaza abierta por arriba. No tengo idea de por qué se llama así. Actualmente ese lo usa más la gente de campo, porque en la ciudad lo toman en un cuerpito de madera hueco, que lo decoran, todo re cheto, y tiene una bombilla. En el campo, a veces es caña agujereada abajo. Pero lo normal es que sea de metal con agujeritos abajo. Vos la ponés adentro del mate y a eso le ponés yerba. La yerba es…..uy, ¿sabés que no sé? Es como un polvito verde, con cositos que parecen orégano. Pa' mí que es como un pasto seco. A eso le ponés agua bien caliente y azúcar. Y lo chupás y le sacás el sabor.- Penélope se rio al ver la cara de Chris- Sí, es tan horrible como suena, pero en mi casa era lo que se tomaba.
Ahí Chris borró su sonrisa.
-¿No bebías leche?
-Casi nunca. A veces me la compraba, pero era muy raro. Mi viejos tomaban mate, y era al pedo porque si no tenía que preparar dos cosas y tenía que hacer otras cosas.
Chris torció el gesto, y Pe les siguió contando nimiedades de su día a día, resumiendo que básicamente era una cenicienta moderna. Iba a preguntar también por su extraña forma de vestir, pero entonces ella se encaramó a los dos asientos delanteros y estiró torso y cuello hacía el frente, señalando excitadísima hacia el edificio de varios pisos que se erguía frente a ellos.
-¡UAOOOO! ¡La puta madre que me remil parió quince millones de veces, boludo! ¡MIREN ESO! ¿¡Ese es el shopping!? ¡Ay, me muero!
-Ehh…sí, princesita, ese es el sho …el centro comercial ¿Bajamos?
Penélope no se hizo de rogar, sino que abrió la puerta del auto en movimiento y bajó de él de un saltó. Aterrizó firmemente en el suelo, y echó a correr al edificio.
-¡PENÉLOPE!-Chilló Chris desesperado, mirando a Amy con cara de "¿ves a lo que me enfrento?", que observó la escena impactadísima. Ambos bajaron del auto en cuanto este se detuvo y corrieron tras ella. Penny, sin notarlo, seguía a su carrera. De un salto vadeó a un perro que caminaba tranquilamente frente a ella, y se encaramó a una saliente de la pared. Escaló un poco por una especie de escalera que era meramente decorativa y se paró en la punta de lo que era una cornisa a 3 metros del suelo.-¡PENÉLOPE BAJATE DE AHÍ YA MISMO!
A ella poco parecía importarle que la gente que pasaba los observara atónitos, porque estaba mirando todo el paisaje. Veía los autos, y a la gente entrando y saliendo del centro comercial, anonadada. Todo lo que veía la llamaba la atención, y sintió que se le humedecían los ojos de la emoción. El viento la golpeó en la cara y ella cerró los ojos para sentirlo mejor. Recordó el frío que había pasado en la calle, y los centros comerciales de Argentina. Se quitó el abrigo que la cubría y lo dejó caer, sintiendo como el viento movía la camisa que llevaba puesta, y la falda con sus volados. Ella jamás iba con sus padres, era algo muy raro, y jamás fue para hacer algo que la hiciera mínimamente feliz. Luego, hacía 5 años que no iba a ninguno, puesto que una niña en sus condiciones de vida no iba de compras. No había tenido la oportunidad. Y recién ahora, de la noche a la mañana, su vida había cambiado así, con personas que se interesaban por ella y la habían tratado mejor de lo que recordaba haber sido tratada en su vida. Y la habían llevado a ese lugar para comprarle cosas. ¿Quiénes eran esos dos sujetos? ¿Quién era ese tal Christopher? ¿Qué tenía que cuando lo miraba la hacía temblar? ¿De dónde había bajado? ¿Por qué a ella?
-¡PENÉLOPE TE BAJAS DE AHÍ YA MISMO!¡PENÉLOPE!- Gritaba Chris al borde del colapso.-¡BAJATE YA MISMO PORQUE ME CONOCES!
Penélope lo miró extrañada y le sonrió, mientras Chris recogía el abrigo que ella había arrojado y la miraba muy enfadado. Le hizo un gesto airoso con la mano para que bajase, y Penélope le miró curiosa. Amy también la miraba muy seria y la hacía señas. Pe se estremeció un poquito y comenzó a descender. Cuando sólo estaba a un metro del suelo, saltó y caminó hacia ellos con una mirada tierna y feliz, pero no así la de Chris. Este estaba serio y cuando la tuvo cerca, la cogió del brazo y se la acercó. La miró muy serio y la zarandeó un poquito.
-¿Cómo se te ocurre subirte así a una pared? ¿Qué te dije de irte de mi lado? ¿¡Qué te dije?!¿¡Eh?!- Penélope puso una carita digna de verse, mezclando asombro con algo de tristeza. Su boca se abrió un poquito y sus cejas se levantaron, en algo bastante similar a un puchero. Chris seguía algo enfadado, pero se enterneció con esto, así que sólo la reprendió un poco más.- Te dije que no te escapes, y mucho menos te puedes subir así a una pared, ¿Quieres matarte? ¡Nunca más, ¿eh?!
-Tranquilo…
-¡Tranquilo los pimientos! Mira nada más como has ensuciado el abrigo- Dijo mientras lo sacudía y se lo ponía de nuevo- Nada de subirse a ningún lado, ni trepar, ni escaparte, ¡Ni bajarte de un automóvil en movimiento! ¿Qué te crees? ¿Qué es un chiste? ¡Nunca más!
-Pará, Chris, por favor… no me pasó nada, macho, calmate…
-Ni te puede pasar. No te puedes arriesgar así, te dije que no quiero que nada te pase, pequeña. Otra advertencia. Ni escapar, ni trepar, ni piruetas, ni mortales, ¿ehm?
Penélope estaba muda, y asintió despacito.
-Gracias…
-De nada, pequeña. No otra vez, ¿si?
-Sí…o sea, no…
-¿Y ahora qué se dice?
-No sé… esto es rarísimo…
-Un poco, ¿ehm?... anda, ¿qué te enseñé a decir?
Ella no contestó, mirándolo con su misma cara de asombro.
-Penny.. ¿Qué se pide cuándo hacemos algo mal?
-¿Perdón?
-Eso es… ¿entonces?
-Per...perdoname por… subirme ahí y saltar de tu auto. No me escapé…
-Es escaparse si te alejas de mi sin permiso. Muy bien, mi vida, ahora no lo hacemos más, ¿ vale?
-B-Bueno…
-Esa es mi Penny.-Felicitó Cris y la abrazó. Ella se quedó durísima, mirando a todos lados, nerviosa, y, finalmente, lo abrazó también, destensando los músculos.
-Perdón…
-Perdonada, muñeca.- Dijo Chris sonriente, y la dio un beso.
-Perdón…
-Estás perdonada, cariño…-Dijo, y la dio otro beso. Ella le sonrió y se mordió el labio un poco.
-Perdón…
Chris alzó una ceja y le dio otro beso.
-Jijiji….¡Perdón!
Chris sonrió anchamente y la dio otro beso.
-Perdón….perdón, perdón, perdón.
Chris le levantó en el aire y le dio 4 besos muy sonoros.
-Te quiero, Penny.
Ella abrió la boca y lo miró sorprendida.
-¿Posta?
-¿Cómo?
-Digo que si en serio…
-Mucho.-La dio un beso más- Nunca lo dudes.-Penélope apoyó su cabeza en el hombro de Chris y se mantuvo así un rato. Después, el la bajó y le acarició la barbilla.-Ahora entremos, quiero que te portes bien, ¿vale?
-¡Vale!-dijo ella con una gran sonrisa, copiando lo que había estado oyendo, haciendo a Chris sonreír con ternura.-¿Vamos a entrar ahí de verdad?
-Aham.
-….¿Posta me vas a comprar cosas?
- "Posta"
-Jijijiijijijiji….parecés yo.
Amy sonreía también, y la cogió de la mano. Pe la miró extrañada y se pegó a ella.
-Yo tengo el pelo más corto que tú, niñita. Jum.- Chris también la cogió de la mano, y se dirigieron al interior. La puerta automática se abrió y Penélope se asustó.- ¿Qué, tesoro?
-Se abrió de la nada…
-Pe…Penny, es una puerta automática, están hechas para eso…¿En Argentina no hay?
-No me acuerdo… yo no iba mucho a los shoppings…
Chris se mordió el labio y la acarició.
-Ahora vas a venir cuando quieras, princesa. No te asustes, es sólo una puerta.
Pe asintió y entraron del todo. Al hacerlo, ella abrió su boca hasta que no pudo más. Ese lugar era demasiado imponente.
-Gu-au. Uau. Simplemente, uau.-Boqueó ella mirando todo a su alrededor.
Chris y Amy también miraron a su alrededor, y notaron que ese sitio era realmente grande. También sintieron como unas manitas pequeñas les apretaban fuerte, temblando de emoción. Chris jamás había reparado en lo grande que ese lugar era, acostumbrado como estaba a ir desde niño, y cuando lo hizo, notó cuan distinto había sido para Penélope, que lo veía como si fuera mágico. Él, en cambio, jamás había reparado en eso, puesto que jamás le había faltado nada, y había recorrido ese sitio millones de veces. Fue un golpe de realidad bastante certero.
-Te dije que siempre este lugar era enorme, ¿has visto?-Comentó Amy.
Ese también lo fue.
-¿A dónde vamos primero, adónde, a dónde, a dóndeeeeee?
-Uh…Penny, podemos ir a dar una vuelta, y a la segunda podemos comprar, pero así vas viendo.
Penélope echó a correr ante la mirada atónita de Chris. Antes de que pudiera salir tras ella, ella llegaba corriendo desde otra dirección.
-¡Ya di la vuelta, ¿ahora vamos?!
Chris la miraba atónito mientras Amy contenía una risita.
-En Argentina había un shopping pero no era tan grande como este. Este es re piola, el otro al lado de este era chotísimo.
-¿Cho qué?-Preguntó Chris mientras Penélope mira las vidrieras boquiabierta y pegaba la nariz a los vidrios.
-Un pete. Cualquiera. Este es la que va. ¡NOOO MIRÁ ESO! –Pe emprendió carrera hasta una tienda llena de esas chucherías multicolores y brillantes, que hacen agua la boca. En seguida se dio la vuelta con una mirada que recordaba mucho a la de Leo cuando pedía, pero a la vez era diferente. Esa era más inocente que la de Leo, porque él sabía que con esas caritas se conseguía algo, y en cambio ella jamás había visto a nadie hacer esa cara ni la había puesto antes, a sabiendas de que nada se lograría en su mundo por una cara de nada. Y se notaba porque ella no estaba poniéndola, sino que le surgía por autonomía, como instinto. Ella quería, y su cara lo manifestó en silencio, porque lo que era ella, no se atrevía a pedir nada. Chris se quedó sin aliento al ver como esos ojos verdes brillaban con ilusión.
-¿Q-Qui …quieres uno?¿Es eso?- Ella no contestó, si no que se mordió el labio-¿Penny, quieres chuches?¿Por qué me pones esa carita?
-….¿Qué es "chuche"?
-Yo…una… un…o sea…una chuche es esto, caramelos, dulces, golosinas. ¿Quieres unas? ¿Ehm? Bebé, que no te de vergüenza. ¿Quieres? Pídeme si quieres algo. No me tengas vergüenza.
Ella tardó un poco en pedirlo, pero al final se decidió.
-¿Me comprás un caramelo?
Chris la acarició la cabeza mientras sacaba la cartera. Ella se apartó.
-Mmm… y… ¿cómo lo pedirías mejor?- Intervino Amy.
-¿Q-qué?
-Cuando pedimos algo a las personas debemos pedirlo de buenas maneras, ¿sí? Si pedimos algo, decimos "por favor", y cuando nos lo dan, "gracias".
-Eso ya lo sé, no soy pajera.
Amy parpadeó algo aturdida.
-No, pero te explico que ahora debes usarlos, tesoro. Y de paso, no digas esas palabras, ¿bueno?
Penélope bajó la vista y se acercó a Chris más amedrentada.
-¿Me comprás un caramelo, por favor?
Chris la sonrió y la cogió de la mano para que entrara a la tienda, y a Penélope le brillaron los ojos enormemente, corrió por los mostradores mirando y tocando cada cosa que pudiera.
-¿Qué quieres, mi vida?
-Ehhh….ay…..eh….no….coso. Llevemos...llevemos estos…- susurró cogiendo un paquete de chicles de menta. Chris alzó las cejas.
-¿Segura?
-S-Sí.
-Aham…. ¿y si te comprara el chocolate que no tomaste esta mañana? ¿Te apetece?
A ella le brillaron los ojos y asintió despacito, señalando una tableta pequeña.
-E-Esa…por favor.
-A mí me da que tú quieres algo más que eso y no me lo estás pidiendo ¿sabes?
-E-Es que… no puedo pedirte tanto…
-¡Que sí, Pe! Mi amor, pídeme lo que tú quieras, tesoro. ¿Qué quieres?
-Es que…yo… yo quiero todo, ¿viste? Y no se puede con todo.
-¿Y por qué no?
Penélope abrió mucho los ojos y sonrió como nunca.
-¡AY,¿POSTA?! AY GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.
-Vale, parece que te ha gustado, ¿eh? Ven, coge esa bolsita y ponte todo lo que quieras, no te preocupes por nada.
Y ella no se preocupó. Corrió a cargar la bolsa sin parar y podría jurar que esa cosa pesaba fácil 2 kilogramos.
-¿Sí?¿Puedo, puedo, puedo?
-Con esa carita….¿Cuánto sería por todo?-Preguntó al entregarle a la cajera la compra.
-Veo que la diabetes no es un problema para usted, ¿eh?-Bromeó la dependienta.
-Chris, ¿Qué es diabetes?
-No,no lo es-rió él-Digame…
-Son 15 euros…
-¿¡15 Euros!? Cof cof cof…esto…si,tenga…-Chris pagó y le dio a Penélope la bolsa.
-¿Y por qué 15 euros es caro, Chris?¿Chriis?Chriiistopheeerrr….Che…che…holaaa….¿Qué es diabetes?-Ella cogió la bolsa- Esto me gusta más. ¿Puedo comer uno?
-Sí, Pe, come lo que quieras…
-Sí, linda, 15 euros es bastante-dijo la dependienta sonriente- y es que con esta crisis se te van los precios a las nubes. Aquí entre nos, 3 euros por un chocolate es un robo…
-Y si vieras los tragos… yo trabajo en un bar y cuando sirves realmente te sientes mal contigo porque no pueden valer tanto…
-Yo cuando voy a comprar y veo que un kilo de tomate puede costarte 4 euros realmente me pregunto si los abonarán con oro…
-Chriiiss….me aburroooo…holaaa…chee…cheee…¿Holii? Ho-li…holee…grr..-Penélope cmía caramelos de la bolsa y trataba de llamar la atención de alguno de sus acompañantes, que estaban muy ocupados hablando con esa joven. Ella la miró con los ojos entrecerrados, pero claro, la mujer no la siguió masticando golosa y, paso a pasito se asomó a la puerta del local, para ver al exterior. Vio en la tienda de en frente una de esas tiendas de bijuteries y joyerías varias. Jamás había tenido de esas cosas, y nunca la habían interesado, pero veía que había unos anillos que a ninguna persona del sexo femenino podían no atraerle. Ella se acercó más y más, despacio.
-Eh,eh,eh. Penny, quédate aquí, quietecita, que allí vamos nosotros, ¿sí? Quietecita.-La miró un poco más de reojo y la vio volver a comerse las chuches despacito, con una pose bastante tierna y tranquila. Pensó que era una niña muy tierna y para nada difícil, pero estaba algo errado. Pe resopló y siguió esperando a que acabaran de hablar, hasta que su aburrimiento e impaciencia la sobrepasaron y entonces cogió un tubito que decía "Lacasitos"* y empezó a agitarlo más y más cerca de ellos a ver si la ponían atención.
-Chriiiiiisss….Chriiistopheerr….me aburroooo…Dios míooo, esto es un plomazoooo…holaaa…-Pe siguió agitando el tubito más y más fuerte cerca del oído de Chris y finalmente lo agitó con mucha fuerza y le llamó-¡CHRISTOPHER!
El aludido se dio la vuelta y la fulminó con la mirada.
-¡Penélope ya te oí!¿Es qué no ves que estoy hablando?¡Recién son las 10 de la mañana, tenemos todo el día para andar, no hace falta que te pongas así, caramba! Estoy hablando, ahora voy contigo. Me molesta que me griten, así que súmalo a la lista de las advertencias, y no lo hagas. Ahora quédate paradita ahí comiéndote las chuches y sin montar escenas. Disculpa, ¿qué me estabas diciendo?
La muchacha siguió la charla como si nada y Penélope hervía de furia. Acababa de sentirse muy mal por como Chris la había tratado. ¡Pero si había ido con ella para comprar no sé qué, y ni siquiera había sido idea de ella, sino de él! ¡No tenía por qué plantarla ahora! Estaba bastante picada, y, a pasos cortitos de nuevo, se acercó a una pila con cajitas de confites de colores. Como quien no quiere la cosa acercó su mano milimétricamente a una de las pilas intermedias. Chris seguía hablando. Ella acercó más la mano. La dependienta se rio. Ella cogió una cajita de confites. Chris sonreía y ni siquiera miraba para donde estaba ella. Penélope sacó la caja de un tirón y corrió hacia Chris agitándola, mientras escuchaba como detrás de ella toda la estructura se caía al suelo con un ruido estruendoso.
-Che, Chris, ¿me comprás esto?
Pero la reacción de Chris estaba bastante interesante. Giró la cabeza a la par de Amy y la dependienta, horrorizados por lo que acababa de pasar, al igual que el resto de la clientela. Miró automáticamente después a Penélope, que seguía mirándolo con cara de pilla agitando la cajita.
-Penélope…¿Qué hiciste? ¡Mira nada más! Has tirado toda una góndola, ¿no te das cuenta? Te pido mil disculpas-Dijo a la dependienta, que junto a Amy había comenzado a recoger las cajas y a ponerlas en su lugar.
-Pero…yo quería uno…
-¿Y por qué no lo cogiste de arriba?-la riñó verdaderamente picado mientras recogía también.
-No llegaba…
-Sí que llegabas, porque otros los cogiste de más alto….como lo hayas hecho a propósito…sí, porque lo hiciste...grr…mira, ayúdame a recoger y pídele perdón a la chica.
-¿Y yo por qué?
-Mi cupo de paciencia se está agotando, Penélope, no te pases de lista. Tú lo tiraste, tú lo recoges. Vamos, no quiero escuchar nada que no sean disculpas. Pero ya,eh.
-No se me canta hacerlo, amorcito.
Chris se acercó a ella muy rápidamente y ella retrocedió.
-A mí no me hablas así, y que sea la última vez que te lo tenga que decir. Ponte a recoger ahora ismo y no montes un espectáculo. Y lo haces y punto.- Pe iba a replicar pero él no la dejo.-Porque te lo digo yo. Vamos.
Penélope se encogió 4 tallas y empezó a poner todo en orden, hasta que acabaron.
-Listo, ¿estás contento ya?- se quejó, en tono "no hacía falta tanto lío".
-Pídele disculpas a la muchacha que te atendió tan bien.
-A vos parece que te atendió bien…-murmuró ella por lo bajo, hasta que sintió que Chris le daba unos toquecitos airosos en el hombro como llamada de atención.
-No la riñas…-susurró la dependienta mientras volvía detrás del mostrador.
-Mira, encima te defiende. Lo mínimo que puedes hacer es disculparte…si no la riño, si no la riño…
- Disculpá…
-No te preocupes-Respondió la chica con dulzura y la obsequió un caramelo.-Con todos los que tienes igual no hace mucha diferencia, ¿no?
Penélope se encogió de hombros, lo abrió y se lo comió. Chris se había puesto de un humor mejorcito por esa escena, y la habló más suave.
-Penélope, ¿Qué se dice?
-…gracias, che…
-Ay, que mona. Como de otro país.
-Soy de Argentina.
-¿De Argentina? Vaya, eso sí que queda lejos, ¿eh? ¿Te gusta España?
-Sí.
La chica le siguió dando charla a la que Pe contestaba primero con cansancio, y luego con más ánimos.
-¿Y estás emocionada por estar en el centro comercial, por eso tenías tanto apuro?
-Sí, y esta es la primera vez que como así, tantos caramelos juntos.
-Me lo imagino, me lo imagino. Pues ojalá que te gusten mucho, y ya no te metas en líos. Buen día a los tres, un gusto.
-El gusto es nuestro-Sonrió Chris.
-Adiós- saludó Amy.-Penny, saluda.
-Chau…-Se despidió agitando la mano.
Cuando salieron Chris la miró serio, de brazos cruzados, aunque no enfadado.
-¿Por qué te has portado así de mal en la tienda?
-Es que…
-Te pedí que te estés quieta y me has hecho pasar un mal trago. No fue justo. No hay derecho a hacer eso.
-No te enojés… estaba hablandoté…y no me dabas bola…
-Pues es que yo estaba hablando también, Penélope. Esas escenas de niña chiquita no me gustan. Si una persona está hablando con otra, tú tienes que esperar para que te escuchen, y no interrumpir así, de forma grosera. No lo hagas más, ¿vale?
-No te calentés…
-No me "caliento", pero te explico las cosas. Esa chica era muy simpática, y no te trató mal, así que tú debes tratar de forma educada a quien te trata igual. Como si me hablaras a mí o a Amy.
-Bueno…snif…
-Anda, no llores…¿Qué querías con tanto apuro, ehm?
Ella tardó en responder un momento.
-Quiero…quiero un abrazo.
En cuánto lo dijo, se encontró entre los brazos de Chris, apresada con cariño, y cerró los ojos, tan dominada por las emociones que las sentía surreales. Él la mimó la espalda y le dio un beso en la frente. Penélope estaba algo tensa, pero luego se aflojó. Le rodeó también y sintió como le latía el corazón. Se restregó contra él y se aventuró a poner sus labios en el pecho de él. Le dio un beso y bajó la vista.
-Mira nada más que cosita más tímida…-Le sujetó la barbilla con la mano y se la acarició.-Mi nena… nadie diría que eres la misma niña de la tienda, ¿ehm? ¿Qué tienes, ehm? ¿Estás triste? ¿O estás mimosa?
-…¿Qué es mimosa?
Chris sintió como su corazón se quebraba en mil pedazos. La apretó más fuerte y la miró profundamente a los ojos. No se sintió capaz de responder a eso, así que lo hizo con la voz ahogada.
-Mi…mimosa es…que buscas que te hagan mimos…los…los mimos son…las demostraciones de afecto. Un abrazo, un beso, una caricia… ¿nunca te habían dado?- Ella negó con la cabeza, y se mordió el labio.- ¿Por qué han sido tan horribles contigo, mi vida? Mi corazón…que horrible.
Penélope se encogió de hombros y dejó que la acariciara.
-Perdón che…no te enojes, ¿dale? Yo no soy así nunca.
-Ojalá que pronto puedas dejar de decir eso.
-Así que así son los Todo Moda…
-¿Qué es eso, Penny?-Preguntó Chris mientras Penélope miraba unos anillos con recato dentro de la tienda de bijuterie juvenil que estaba frente a la tienda de golosinas.
-Era un lugar de allá…vendían aros, collares y esas cosas. Mi mamá se compraba, pero a mi jamás me ofrecieron nada así…. lo veía a veces cuando pasaba por la jugueterías…. ahí sí me compraron algo alguna vez. Y nada, me quedaba la duda de cómo eran.
-¿Y a qué esperas? ¡Coge todos los que te gusten!... no sé qué hay de malo en comprarle un collar a una niña- le comentó a Amy con confusión.
-Yo tampoco lo sé…- De pronto Amy le sonrió tierna- Chris…tú nunca le has comprado nada a una chica.
Chris se ruborizó, y le dio la razón silenciosamente.
-No quiero nada de esto- dijo Penélope después de mirar un anillo en forma de rosa azul con pétalos hechos de cristales que hacían que parezca una joya. –No son cosas para alguien como yo, y aparte son de nena.
-Pe… tú eres una nena.
-¡NO SOY UNA NENA!-Chilló, e hizo que toda la tienda se girara a mirarles. Después, se disiparon, pero ella estaba muy avergonzada, mirando al suelo.- No soy una nena…
-Eres una mujercita, si a eso te refieres. Y una muy fuerte y luchadora, cariño.- La susurró el mientras se acercaba a abrazarla.- Mírate esa ropita. ¿No eres una mujercita? Claro que sí…
-Yo… no… o… la verdad es que ya no estoy segura de nada, ni de lo que soy ni de lo que dejo de ser, te juro. Pero la posta es esa, que no necesito que me compres nada, primero porque para aros no tengo agujeros en las orejas, no sé usar pulseras porque se me caen de las muñecas y las ensucio, los collares me ahorcan y los anillos me lastiman o se me caen. No, la verdad es que todo sobra…
-Pero es que esas cosas se pueden cambiar. Tú puedes acomodarte a usarlos. Te vi mirar ese anillo, ¿no lo quieres?
-No, posta.
- Penélope, ¿y esto?- Intervino Amy, mientras la señalaba unas pulseritas deliciosas con adornos de cupcakes que se ataban a la muñeca. Le niña se acercó curiosa.- Podríamos atarlos a tu muñequita y así que no se te caigan.
-Pero… ¿de verdad me quieren comprar cosas? ¿Para qué?
-Porque te queremos, Penny. Vas a quedarte con nosotros, ¿no? Entonces claro que te vamos a comprar lo que quieras.
Ella suspiró y se probó el adorno. Lo apretó contra su pecho.
-Corre a por aquel anillo, campeona.- Le sugirió Chris, y mientras la veía alejarse, su mano rozó un colgante de metal. Lo miró con detenimiento. Decía "Lucía". El de al lado decía "Luna". Chris abrió los ojos y siguió un par de líneas más abajo. "Paloma" "Paula" "Patricia" "Pía". "Penélope". Escrito en cursiva, eran letras de color negro con bordes dorados, muy delicadas y sobrias. Lo sostuvo entre sus dedos y se emocionó. Después miró a la niña sostener entre sus manos la flor azul del anillo. Inmediatamente pensó que ese collar era más adulto de lo que ella era, y lo dejó a un lado, buscando más atrás otros colores hasta que encontró el que buscaba. Lo miró y luego se fijó en el precio. Ese no era como los adornos baratos que estaban eligiendo. 26 euros era mucho dinero. Iba a apartarlo, mientras veía a Pe coger cositas pequeñas, rechazando con horror cualquier cosa que valiera más de 8 euros, y a duras penas aceptando las que valieran 5 por incentiva de Amy. Pe lucía emocionada con un gorrito de orejas de panda. Amy se lo puso en la cabeza y ambas rieron. Lo pusieron en la cestilla de cosas, pero Pe parecía algo turbada por los precios. Chris no podía entender que le pasaba. Balanceó los collares subiendo con la mano hasta que se detuvo en uno. "Amy". A la izquierda de ese decía "Amanda". A la derecha "Bianca". Los ojos de él se humedecieron un poco. Amanda era su novia, el amor que lo acompañaba, pero Amy…Amy era el nombre de su hija. La hija que quiso tener siempre con el amor de su vida. De ella, todo lo que le quedaba era el nombre. Bianca. Acarició el collar y lo apretó en la palma de su mano. Se contuvo para no llorar.
-¡Chris! ¡Mirá esto! ¿No está re piola? ¿No "mola"?-Anunció Penélope apareciendo de atrás de él agitando una tobillera de cinta.- Es de capricornio, ¿ves? No sé qué es eso, ¡pero tiene la fecha de mi cumpleaños! ¿La podemos llevar?
-Claro que sí… ¿no sabes que es capricornio? ¿Cuándo cumples años?
- Aquí…esto…el 20 de diciembre…
"10 días antes que Peter y Nick" pensaba Chris.
-Pues… pues ya ves… es tu signo del zodíaco.
-¿Yo también tengo uno de esos? ¡AY DIOS MÍO, QUE EMOCIÓN!... Oí hablar mucho de esos tales "zodiacos", pero jamá creí que hubiera para yo… puedo llevarla, ¿seguro?
-Es tuya. ¿No ves como dice Penny?
-¡¿Dónde, dónde?!
-No cielo, es una expresión- explicó Amy- Vamos, cariño… vamos a pagarlos.
Penny le sonrió mucho a Chris y se fue con Amy a la caja. Chris soltó el collar que decía Bianca con cuidado y tomó con decisión el primero que había cogido, sacándolo con dulzura de la pared.
-Envuélvamelo para regalo, por favor. –Pidió a la dependienta de otra caja, mientras miraba otra vez los ojos aguamarina de la chica abrirse cuando vio un paquete de Kleenex perfumados.
Pe corría con las bolsas de aquí para allá, dando vueltas alrededor de Chris y Amy.
-¡Mirá, mirá, mirá! Mirá como salto. – Saltando alto, y a punto de tirar todas las bolsas.
-Sí, sí, te veo princesa… a ver, dame una de esas bolsas… que te vas a matar…
Y dicho y hecho. Pe se estampó contra un sofá que se encontraba en la puerta de una de las tiendas. Cayó con todas las bolsas encima, y la gente se volteaba para verlos.
-Jeje- sonrió ella, pícara, tratando de disimular.
-Y se lo dije…- gimoteó Chris, llevándose una mano a la frente, mientras se acercaba para ayudarla a ponerse de pie.
Cuatro tiendas de ropa más tarde, Penélope estaba en el séptimo cielo. Cargamentos de camisetas y zapatos, jeans, leggins y un abrigo que había salido carísimo. Flipando con él estaba, acariciándolo, cuando Chris le llamó la atención.
-Pe. Ven , Penny, entremos a esa.
- Tiene pinta de ser…carísima.
-No, Pe, qué va. Es normal.
-Pero si ya entramos a todo el shopping, y ni te compraste algo para vos. ¿Qué más podés comprar?
-Veo un lugar bonito y creo que podemos entrar, ¿es que no te gusta?
-Sí, pero es mucho boludo…
-Penny, ¿tú tienes algo?
-…no.
-Entonces todo es poco, mi vida. Son regalos, nada más que eso, ¿sí?
-Bueno…pero estás re loco.
Entraron y la expresión de Pe ya disminuía un poco en asombro, porque ya era como la quinta a la que entraba, pero no por eso se veía menos ilusionada. Tocaba con cuidado las prendas d vestir y miraba a Amy o a Chris, a ver sus expresiones.
-¿Te gusta esta camisita? ¿Y este vaquero?¿Qué tal estos zapatos?
-Eh… están piolas.
-Chris, mejor me dejas elegir a mí. Pe, ¿te gustan estos tacones?
Los ojos de ella se agrandaron.
-Amy… son gigantes. Yo no sé caminar con eso.
-Ya. ¿Y estas plataformas
-Esas son bonitas, Pe.-Intervino Chris.
-Pero…
-Llevémoslas. En algún momento te vendrán bien.¿ Y la camisa?
-Es que no sé.
-No tienes que saber". Te gusta, la llevas. Deja de estar tan asustada cariño.
Pe asintió y siguió eligiendo cosas con ellos. EL color predominante era el azul, pero también el turquesa, morado, verde y rojo. Había rosa y amarillo, pero no parecía que los colores más femeninos le gustaran. De hecho, no eligió todo en azul y gris porque sus dos improvisados mentores estéticos la guiaban. Amy se detuvo de pronto frente a un estante con anillos y pulseras.
-Penny, ven acá, mira esto.
La chica se dejó llevar y ojeó curiosa con la rubia, pero Chris centró su atención en algo que aún no tenían. Faldas. De todos tipos. Sacó un par, y después de observarlas un momento, llamó a sus compañeras.
-Chicas, mirad esto.
En cuanto acudieron, Amy se mostró conforme, mientras que Pe puso cara de extrañeza.
-No me gustan. Yo no uso polleras Amy.
-¿Eh? ¿Y qué tienes puesto ahora?
-UNA, pero yo no uso.
-¿Y por qué?
-Porque no me gustan.
-¿Y por qué?
-Porque a mí no me gustan, loca, no rompas las bolas.
-Momento, momento, Penélope. No necesito que me hables así, ¿eh? Baja el tono.
-¡Pero no me gustan!
-Bueno, bueno, está bien.
-Amy, yo creo que habría que levarlas de todos modos.- Intervino Chris, mirando a Penélope de reojo.
-¿Vos no entendés que no me gustan, no?
-Sí, entiendo, porque domino el castellano, Penélope. Pero yo creo que si estás comprando ropa no está mal llevar faldas. Y creo que te dije algo del lenguaje.
Penélope miró el suelo pensando un momento.
-Si las comprás, ¿puedo no usarlas?
-En todo caso será un gasto perdido de mi parte, ¿no? Tú las usas si quieres.
-Está bien. ¿Cuál llevás?
-La que te guste a ti, reina.
Pe eligió 3, aunque tranquilamente podría haber elegido sólo una.
-Bueno, creo que tenemos ya todo.- Dijo Amy.- ¿Qué más hay que hacer?
-Bueno, yo creo que nada grave. ¿Vamos a comer?
-Momento… cariño… yo… Penny, ven aquí. ¿Te gustaría pintarte las uñas? ¿Y cortarte el cabello? Cosas de mujeres, ¿no?- Susurró Amy.
Penélope entrecerró los ojos.
-Vamos a dejar en claro una cosa. Yo no soy "una mujer". No me impongas tus ideologías pedorras.
Amy se sintió dolida y decidió cerrar la boca de una vez. Parecía que no le caía muy bien a la niña.
Chris ahí no aguantó más. La agarró del brazo y la miró muy serio.
-Basta, Penélope. No te permito que le hables a Amy así. No hay derecho.
-Bueno, entonces guárdate a tu novia en el orto y dejame como estaba.
-No, yo no tengo por qué hacer eso. Tú lo que tienes que hacer es calmarte y pedir disculpas ya mismo.
-Chupame la pija.
Tanto Chris como Amy se miraron entre sí. Chris le dio a Amy el dinero para que pagara la compra y sacó a la chica del brazo fuera del negocio. En cuanto estuvieron afuera la miró muy serio y habló con voz dura.
-Que sea la primera y la última vez que me hablas de esa manera, jovencita, ¿te quedó claro? Te di muchas advertencias, y esta es la última.
-Pero si son ustedes, enfermo.
-¡Basta! Te calmas ya mismo o no te va a gustar lo que pase.
-¡No me amenaces a mí, imbécil!
Amy salió en ese momento y la miró seria.
-Estás demasiado gallita para estar en tu situación. Parece que te falta además de educación un poco de agradecimiento, ¿verdad?
Penélope meditó un momento las palabras de Amy y después le dio un empujón que la tiró al suelo. Con los ojos cubiertos de lágrimas, echó a correr.
-¡Penélope!-Chilló Chris. Levantó a Amy y la rodeó con un brazo. En seguida salieron a la búsqueda de la chica, pero no aparecía. Se decidieron a separarse para buscarla por las 4 plantas que tenía en total el centro.
Cerca del mediodía, los hijos de Chris se sentaron a comer. Pagaron las pizzas y se miraron entre ellos.
-Nick, yo creo que lo que quieres hacer es una cabronería. Está bien que quieres que se vaya, pero papá se va a dar cuenta. Ya lo sé yo. –Replicaba Peter, que buscaba formas de disuadir a su gemelo.
-¿Qué más da si se da cuenta? A mí me interesa más que ella salga a que papá se cabree un poco.
-No seas tan egoísta. Lo del tío igual no es tan mala idea, pero ¿grillos? Es agresivo, y es tu propia casa.
-Yo nunca entré a esa habitación, no me importa si se infesta. Estuve toda la mañana recogiéndolos del jardín. ¿Habrá sido en vano?
-Lo de los grillos es genial,-aclamó Leo- pongámoslos en su almohada.
-Pero…
-Callate, Peter- Rio Nick- ¡Leo eres un geniecillo! Será genial. Vamos a meterlos. Y yo voy a llamar al tío. Peter, ¿qué vas a hacer tú?
La mente de Peter se movía a mil por hora. Finalmente, asintió con la cabeza.
-Os ayudo. Pero sé que vamos a arrepentirnos de todo esto.
Los tres subieron y abrieron la puerta del cuarto de Penélope. Se introdujeron en él y Nick abrió la ropa de cama. Destapó una pequeña caja que contenía los grillos que había encontrado en su jardín. Los metió dentro de la cama y luego la tapó. En cuanto los bichos quedaron libres comenzaron a intentar salir desesperadamente a los saltos. Algunos lograban escapar de la ropa de cama y se perdían por los rincones del cuarto. El resto que quedaban en la caja fueron a parar al interior de la almohada de ella.
-Vamos Peter, pon estos que están en el fondo dentro del cajón.-Nick se estaba descostillando, y Leo se divertía persiguiendo a algunos de los animalitos. Peter por su parte, rendido, hizo lo que sus hermanos. Al acabar, cerraron la puerta.-Bien. Ahora voy a llamar al tío.
-¿En serio le harás venir, Nick?
-Anda Peter, no es justo que papá no le haya comentado de nuestra visitante. Nosotros, como buenos sobrinos que somos estamos en obligación de hacerle saber, ¿verdad, Leo?
-¡Claro!
-Pues no se diga más.-Nick sacó su móvil y le llamó a Wyatt.-¿Hola, tío? Sí. Soy Nick. Escucha, tengo algo genial que contarte. ¿Recuerdas que papá hoy no fue al trabajo? Bueno, vengo a decirte que me dijo que te explicara por qué. Resulta que papá se trajo a una niña de la calle a vivir aquí.- Nick contuvo la risa al oír la incredulidad de su tío.-Sí, sí, es una locura. Claro que se lo dijimos. Pero no hace caso a lo que le decimos. Sí, sí, él está encantado. Entonces se nos ocurrió que hoy podríais venir a conocerla ¿Qué dices? ¿En cuánto sales del trabajo? ¿En serio? ¡Sí, más que genial! Os estaremos esperando. ¿Qué cómo llegó? Ni puta idea. Le robó la cartera a papá. Sí, es ilógico. Y se la encontró de nuevo ayer y la trajo a comer aquí. ¡Tío, es anormal lo veas por donde lo veas! No, no sé qué decir. ¿Qué donde están ahora? Adivina. En el jodido centro comercial. Ah, sí, la está convirtiendo en la reina de la casa. ¿Que qué decimos nosotros? No…espera a verla y ahí te enteras. Sí, vale. Yo te llamo cuando estamos listos para que vengas. Os esperamos. Adiós.
Al colgar Nick, se dio cuenta de que Peter no estaba. Él y Leo empezaron a buscarle por toda la casa. Al llegar a la cocina, le vieron.
-…te digo Leo que es un miedica que…¿Peter, qué haces?
Peter soltó la botella que tenía entre las manos y les miró.
-¿Sabéis cuál es el problema con vosotros? Que sois muy obvios. Por eso perdéis originalidad. Y credibilidad. Esto, es mejor.-Puso dentro de 4 vasos Coca-Cola y en ellos, dejó caer el contenido de la botella. Lo que esta contenía era salsa picante. Para algo sirve ser hijo de un aficionado a la cocina. Cuando hablo de echar me refiero a poner una cantidad sobrehumana. Los mezcló bien y los dejó en la mesa del comedor. Miró a sus hermanos.- Nick, si tú tienes habilidad para algo es para hacer las cosas a lo bestia, pero ayer me diste una idea. Hay aquí cuatro vasos. Y tú tendrás uno. Y yo otro. Y Leo el tercero. El cuarto estará sólo. El qué pasará con ese cuarto, dejádmelo a mí.- Nick sonreía incrédulo, y Peter esbozó una sonrisa tímida.- Lo dicho hermanito. Muy básico.
Amy y Chris llevaban exactamente media hora buscando a Penélope en el centro. Revisaron cada planta y preguntaron en todo sitio. Muchas veces los hijos de Chris le habían dado un susto así, pero esa vez no pudo evitar que el nudo en su pecho creciera más y más. Tenían ambos los rostros congestionados y los ojos húmedos.
-Amy… se ha perdido. ¡Se ha perdido, Dios Santo!
-Chris… es todo mi culpa. Lo siento tanto. ¡Lo siento tanto, perdóname!
Chris la apretó la mano y buscando consolarla. De pronto, se les acercó ni más ni menos que la muchacha de la tienda de golosinas. Les preguntó qué les pasaba y les dijo que creía que podía ayudarles. Los guio hasta un tumulto de gente en la última planta que rodeaban una palmera artificial que colgaba cerca de la barandilla de ese piso. Allí subida estaba Penélope, mirando a su alrededor asustada.
-¡PENNY!¡BÁJATE DE AHÍ YA MISMO!- Chris estaba aterrorizado. ¿Y si se soltaba? Había una plataforma alrededor del pie de esa barandilla, de aproximadamente un metro de largo. Esta la rodeaba totalmente, dejando el espacio por el que entraba la escalera mecánica más cercana, y seguramente había más espacios que permitieran el paso de las demás escaleras. El hecho es que esa barandilla no parecía una gran ayuda en caso de caer allí por accidente. Se acercó más a la palmera.- Penélope, por favor. Bájate, yo te atrapo, tesoro. Baja despacio, o no. ¡Por Dios, alguien haga algo!
La chica de la tienda se acercó con un guardia de seguridad.
-Es mi esposo. Él me avisó del tumulto y yo te vi pasar buscando por todo sitio. La vi y uní cabos. Él la baja, tranquilos.
-Chica, quédate ahí, quieta. Yo subo a por ti.
Penélope se revolvió y, viéndose atrapada, dio un salto desde la palmera hasta la plataforma de la barandilla. En ese momento Amy se desmayó y Chris sintió su corazón irse corriendo de su pecho. Si gritó o se movió, no lo sabía, pero sabía que permanecía cuando sólo porque vio a Penélope recomponerse del salto y correr por esa cornisa hacia la escalera. Aún con el corazón en la boca, una vez que vio que Amy estaba con la muchacha que los había ayudado, empezó a correr detrás de la chica.
-¡Penélope, ven acá!¡VUELVE TE DIGO, COÑO!¡VEN!
Penélope no miraba siquiera hacia él. Se movió hacia la escalera y empezó a bajarla corriendo. Chris hizo lo propio, y como estaba cerca de ella, la chica cambió de idea y de un salto vadeó el espacio vacío de casi un metro entre una escalera y la otra, que iba en la dirección opuesta. Así, empezó a subir. Chris no iba a hacer eso, dudaba de tener la agilidad, así que comenzó a subir por la misma en que iba, así eso significara subir manualmente por una escalera que bajaba. Al llegar arriba, vio a Penélope correr por la plataforma y resbalarse. Se tropezó, y Chris sintió como se corazón se detenía. De forma sobrehumana logró recomponerse en el mismo movimiento y saltar la barandilla para volver a la seguridad del tercer piso. Echó a correr, pero esta vez sí que Chris parecía capaz de alcanzarla. Para evitarlo, ella se respaldó detrás de un cartel enorme, y, en cuanto intentó darle la vuelta, se le cayó encima. Una de las barras de metal no le aplastó la cabeza porque Chris llegó justo a tiempo para apartarla de un tirón. La cogió del brazo y por la fuerza, ambos se cayeron al piso. El la atrapó y la abrazó con mucha fuerza. Sólo entonces él se permitió llorar mientras la acariciaba el pelo. Ella intentó hacer que la soltara, pero no lo logró. Si pudo hacer que le soltara el pelo. Pero siguió abrazándola por mucho rato, hasta que pudo amainar el llanto. Personas del centro fueron a recoger el cartel y a ver si estaban bien. Poco a poco la gente fue dejándoles más aire, y Chris se recuperó. Amy se había repuesto del desmayo y se acercó a ellos con las bolsas y cara preocupada. Chris se levantó y agarró a Penélope de los hombros. La zarandeó muy fuerte, hasta el punto de deshacerla el moño. Su pelo no se vio, pero quedó colgando de su mollera. Ella trató de llevarse las manos atrás para recomponerlo, pero Chris no la dejó.
-¡¿En qué estabas pensando?!¡¿Estás tonta?!¡CASI ME MATAS DE UN ATAQUE AL CORAZÓN!¡Has sobrepasado todas las advertencias hechas y por hacer!¡ Voy a morirme joven si sigues haciendo estas cosas!- Chris tenía la voz ahogada.-¡Nunca más me vuelvas a hacer esto, EN TU VIDA! Voy a estrangularte… Dios mío, te voy a matar. Penélope, ¿por qué huías de mí? ¿Es porque te regañé? ¡No es motivo, Penny, no lo es!
Penélope lo miraba muy intimidada, y logró hablar para decir:
-Yo… es que…me dolió…que me diga…"malgradecida". Yo… me asusté. Estaban tan calientes los dos…
-¡NO QUIERAS VER COMO ESTOY AHORA! ¡NO QUIERAS UNA REPAJOLERA IDEA DE CÓMO ESTOY DE FURIOSO AHORA!
Penélope se encogió y bajó la mirada.
-¿Qué tengo que hacer?¿Me voy a ir, no?
-De eso nada. Tú no vas a moverte de mi lado, ya te lo dije, pero te voy a dar una buena lección en cuanto lleguemos a casa. Una que no vas a olvidarte. Nos vamos ya mismo. Coge tus bolsas.
Amy se acercó a ellos, y le susurró a Chris algo, mientras Penélope se rehacía el moño con cara anonadada. La chica lo rehízo, tomó las bolsas y Chris la volvió a tomar de la mano.
-Así que… Chris,- murmuró Amy- falta comprar pijamas.
Chris miró a Penélope muy serio.
-Ahora vamos a ir a comprar los pijamas, aunque después de lo mal que te has portado no te mereces que te compre nada, te mereces un buen escarmiento, eso sí.- Tiró del brazo de ella, y pudo notar en el trayecto que era muy delgado y frágil. Fue jalando más despacio hasta que llegaron. Empezaron a buscar pijamas de invierno, porque en ese momento aún no había de verano. Lo estaban intentando de verdad, pero era muy difícil encontrar una opinión de Penélope, que se veía extremamente deprimida. Finalmente, después de verla inerte unos 5 minutos, Chris la tomó de los hombros.
-Penny, escúchame por favor. Yo te quiero mucho, cielo, ya lo sabes. Por eso me preocupé cuando te vi correr y poder hacerte daño. Cuando saltaste así me preocupaste muchísimo, mi vida. Por eso estoy tan enfadado. Te escapaste, me insultaste, y te pusiste en un peligro mucho mayor que ayer cuando bajaste del auto en medio de la carretera. Mucho mucho peor. Podrías haberte lastimado, linda. Por eso, aunque te quiera y me duela mucho hacerlo, voy a castigarte en casa, para que nunca más vuelvas a hacerlo. Pero eso no significa que te quiera menos, ¿sí?
Penélope le miró un momento y le empezó a temblar el labio. Le miró con sus ojos tristes y logró vencer su timidez para abrazarlo. Chris la recibió y eso la dio la fuerza de hablar.
-P-per…perdón.
-Está bien Pe. Entiendo.
-Es que… snif…es tan feo que una vez que creí que…snif… la había hecho bien sentir que la había cagado que…snif….me agarró bronca…y… ¡perdón!-Empezó a sollozar, y Chris le frotó la espalda. Amy se acercó y le dio unos besos en la cara. Cuando se repuso, se secó las lágrimas silenciosas y se dispuso a elegir su pijama. Eligió uno, pero impulsada por la necesidad de Chris de ser previsor, acabaron llevando 5. También llevaron dos pares de zapatillas, unas de color azul con algo parecido a pelaje y unas rojas con moños.
-¿Y cuál te pondrás esta noche, princesa?¿El rojo?¿Este morado?
-El azul.-Pe sonrió un poquito y acarició el pijama que había elegido. El azul era precioso, lleno de flores brillantes y pompones en el borde del pantalón, tanto en el de la cadera como las aberturas de las piernas. En la parte de delante de la camiseta no tenía flores como en las mangas, sino que tenía rayas de color azul con corazones rojos y negros. Era muy mono. Pe lo olió durante todo el camino a la caja y por ese corto tiempo olvidó el susto que habían pasado. Pagaron la compra y salieron. Chris no soltó la mano de Penélope, ni Amy. Pero Pe, gradualmente se fue pegando más y más al brazo de Chris hasta llegar al punto de abrazarse a él. Así anduvieron hasta que llegaron al coche. Pusieron las bolsas en el maletero, y Chris vigiló que los regalos que había comprado para sus otros hijos no se rompieran. Cerró el maletero y le hizo cosquillas a Pe tras la oreja. Con esto la separó un momento y así metió las bolsas restantes detrás con ella. Ella le pidió un beso antes de subir. Chris se lo dio encantado con el cambio que había obrado en ella desde el momento en que la regañara, cuando era tan arisca, y ahora, que hasta estaba más confiada. También le dio a Amy un abrazo. Arrancaron y ella se tumbó en el asiento, tan pancha. Chris sonrió.
-No te duermas, ¿eh?
-¿Qué tiene? Ya fue…che, Chris…
-Dime.
-¿Es verdad…- tuvo que juntar mucho valor para preguntar eso- que me vas a castigar?
-Sí, mi vida.
Luego, se quedaron todos en silencio. Chris observó la cara de extrañeza de Pe, y le llamó la atención que no le preguntara cómo pensaba hacerlo, aunque por otra parte era un alivio, porque, en realidad él tampoco estaba muy seguro de cómo lo haría.
Tardaron poco en llegar, porque dentro del coche se mascaba la impaciencia. Al hacerlo, Chris y Amy se pusieron a bajar las bolsas que habían traído. Penélope se había quedado dormida en el asiento. En cuanto acabaron con las cosas, Chris se asomó al asiento de ella y la miró. Se quedó observando un rato, preguntándose cómo demonios iba a hacer aquello. Hablábamos de una niña que venía de la calle, que había estado sola, y que no había sabido de más límites que el "el más fuerte es quien manda". De una persona a quién acababa de conocer y que no había tenido la mejor bienvenido. Estaban hablando de una chica que se mostraba fuertemente frágil y dependiente de lo que él hacía y cómo reaccionaba a ella. Inclusive venía de un país con una cultura diferente. ¿Cómo castigas a alguien en esa situación? Se tuvo que tragar sus dudas y decidirse para acercarse a ella para despertarla. La movió despacito y ella no reaccionó. Entonces notó que sus parpados presentaban cierta movilidad, como quien trata de ver sin abrir los ojos. Ahí notó que en realidad se estaba haciendo la dormida. No pudo más que sonreír ante esa acción. La movió un poco más.
-Peennyyy- llamó, poniendo la misma voz que usaría con Leo, exagerando un poco.- A ver, que ya hay que despertarse. Arribaaa. Uy, Penny se ha dormido del todo. A lo mejor tengo que dejarla en el auto.
Ella hacía lo imposible por no moverse, pero se notaba a lo lejos que estaba muy atenta. Chris la sacó en volandas y la sacudió. Ahí ella tuvo que abrir los ojos, y fingió que se despertaba.
-Ah, hola, ¿cómo andás?.
-¿Cómo ando? No sé, con una señorita que sabe hacerse muy bien la dormida.
Penélope puso cara preocupada.
-¿Te molestó? Perdoná, no me di cuenta, yo creía que no se notaba…
-Pe. No pasa nada. Ven, entra. Tenemos que ha…tenemos que avisar a los chicos que llegamos.
Supo cambiar el "tenemos que hablar" a tiempo. No quería preocuparla innecesariamente. Entraron a la casa y se quedaron los tres mirándose. Amy se dio cuanta en seguida que tanto Chris como Pe estaban tensos y algo nerviosos. Tomó las bolsas todas a la vez y las llevó a la escalera.
-Voy a avisar a los chicos que vinimos y a subir esto al nuestro cuarto, para que Pe vea cómo quiere acomodar todo. Nos vemos.
Al irse, Chris suspiró, porque fue la forma más directa de mandarlo al paredón de fusilamiento. Pero cuando miró a Pe, entendió que él más bien era el que disparaba. La miró por un momento prolongado, sin saber qué decir. Pensó en lo frágil que estaba y en lo asustadiza que era…bueno, cuando no estaba echándose al cuello de Nick. Le dio mucha pena, ahí, parada, mirándole con más miedo de lo que quería admitir. También notó que era demasiado flaca. Sus piernas eran anormalmente finas y así, menudita sólo le hacía sentir un ser inhumano al pensar en ponerla en el lugar de Nick o Peter cuando les castigaba. Decidió empezar por lo fácil.
-Ven conmigo.-Con su mano le indicó el camino, y caminó hacia una de las salas de la planta baja*. Esta era diferente a la sala principal. Era más pequeña y cerrada. Ambos entraron, y Chris se sentó en el sofá. Ella se quedó en la puerta, sin poder entender del todo qué iban a hacer. Ni siquiera se atrevió a acercarse.-Ven Penny, no voy a comerte.
-¿Y entonces qué vas a hacer?
-Ya te lo dije, cielo.- Suspiró él, muy afligido, pero intentando verse firme. Decidió que esa niña le importaba. Que él iba a ocuparse de que siempre se viera así, cuidada, como la veía ahora y no andrajosa como la había encontrado. Él no dejaría que nadie la lastimara, ni siquiera ella. Él entendió que no podría vivir sabiendo que la pasaba algo cuando pensó que la había perdido. Así, decidido, se recordó que educar formaba parte de cuidar, y que esa niña necesitaba límites tanto como cariño. Cogió aire para empezar a hablar.- Voy a charlar contigo un poco para que entiendas algunas cosas y voy a castigarte. Voy a ponerte un límite. Voy a enseñarte a encarar las cosas de otra manera a la que lo vienes haciendo, porque tú no estás ni estarás sola ya más. Voy a enseñarte a no huir de los problemas y por sobre todo te voy a enseñar que me importas, y que me preocupo por ti. Siéntate aquí, primero quiero conversar contigo. Ven, siéntate. –Al ver que ella no se sentaba, se acercó. En seguida ella tomó asiento, y él lo hizo junto a ella. Se acercó más y más hasta que quedaron pegados. La rodeó con un brazo pero se encargó de quedar frente a frente con ella. Buscó las palabras y, poniendo la mano sobre su rostro, le hablo, mientras le acariciaba.- Sabes que te quiero. No sé por qué, o más bien, sí sé, pero no sé explicarte cómo surgió el sentimiento. Tú puedes querer a un bebé, pero no entender por qué, salvo quizás porque sabes que el bebé es bueno, inocente y no va a querer el mal de nadie.
-Y los bebés también son lindos. Eso tiene que ver.
-Sí, cielo, tienes razón. Pero tú también, ¿eh?- Chris le guiño el ojo y ella le sonrió.-Bueno, pues algo así podríamos decir que me pasó contigo. Tiene mucho que ver conmigo, pero el hecho de ver que podía hacer algo por ti, y que tú correspondieras tan bien a ese hecho me mostró que hice lo correcto. Has visto que hoy pasamos una mañana muy interesante compartiendo los tres. Hiciste algunas cosas mal, sí, pero no iba a llegar a este punto por ellos. Porque entiendo que tienes que adaptarte, y tienes que aprender.
-Me parece que yo ya aprendí, suficiente, ¿no?
-Penny. Todos necesitamos aprender, y esto es constante, no sólo los niños. Sí, dije niños, no me pongas esa cara. Tú también eres una niña. Una niña que ha pasado muchas cosas. Eres una niña fuerte y muy valiente, pero ya no necesitas ser así. No necesitas demostrar nada. Ya no vas a tener miedo de todo. Puedes venir, abrazarme y yo siempre tendré cómo ayudarte. Siempre te voy a proteger.
-Sí, sí, eso decís ahora. Boludo, ¿por qué no vas al grano?
-¡Penny! No interrumpas. Lo que quiero decirte es que por más que te quiera no puedes reaccionar como hoy. Que no puedes insultar, contestar, desafiar ni escaparte de esa forma. Casi nos matas.
-Bueno, mirá, de poder puedo, fíjate como pude, mamerto. No te pongas densito. Yo no te pedí nada, así que no te hagas el pobrecito. No me vas a decir cómo hablar ni adónde ir.
-¡No me contestes! Se acabó. No voy a tolerar que encima de toda esta escena me contestes así.
-Entonces tapate las orejas porque vos no vas a decirme nada.
-Penélope- susurró él, entre dientes.- Para. Última advertencia.
-Ay, perdón.- Dijo, con tonito excesivamente meloso y bastante insolente.-Tus advertencias agarralas, hacelas un tubito y métetelas en el ojete. Pelotudo.
Ahí, Chris pudo dar su paciencia por acabada. La tomó del brazo.
-Hasta aquí el Chris bueno, hasta aquí mis intentos de que no estés asustada. Si estás tan gallita seguro que miedo no tienes. Voy a enseñarte a comportarte. Voy a enseñarte a obedecer, a respetar, a no interrumpir y a escuchar cuando te digo que te advierto y después cumplo. ¿Querías ver lo que pasaba si no obedecías las advertencias? Pues pasa esto.
Comenzó a tirar de ese brazo tan fino, y mientras lo hacía, notaba que Penélope se resistía. También notó que, de quererlo, ese brazo podría romperse muy fácilmente. Y era frío, áspero, seco y tan flaco que podía sentir sus huesos. ¿Así sería su cuerpo? ¿Qué tanta fuerza debía emplear en ese cuerpecito? ¿Cómo debía hacerla entender lo que hacía? ¿Le debía quitar la ropa, o respetar esa intimidad? Pensaba en esas cosas cuando se giró a mirarla. Ella trataba de zafarse, más asustada que enfadada. Chris se sintió flaquear por primera vez, teniendo más dudas que certezas sobre esa niña.
"No soy un regalo, soy Penélope"
"Pequeña. Suena tan loco en tu boca"
"¿Por qué me pasará esto?"
El recuerdo de sus miedos lo atrapó, y recordó su sonrisita tímida, sus lágrimas y su temor a fallarle. Recordó que, si bien tenía el carácter agresivo de Nick, en su interior tenía los mismos miedos de Peter. Fue en el último momento que cambió el trayecto del sofá para seguir de largo. No se había detenido aún, así que Penélope no puo sospechar que su destino no era ese. Lo que sí lo detuvo, fue la junta entredós paredes del cuarto. Miró a Pe tratando de verse serio y la asió de los hombros, poniéndola de cara a esa esquina.
-¡¿QUÉ HACÉS?!
-Aquí te vas a quedar, pensando en el día de hoy y reflexionando sobre lo que hiciste.
-¡NI LOCA!¡ME SOLTÁS!-Penélope se apartó de un empujón, mirándolo como si estuviera loco.-¡Te vas a la concha de tu madre si te pensás que me vas a dar a mí ordenes, hijo de …
Chris apoyó un dedo en sus labios y la penetró con al mirada. Luego, la volvió a girar.
-Ahí quietecita.
-¡NO!-Chilló ella, volviendo a girarse.
-Ahí.- Comentó él, volviendo darla vuelta.
El proceso se repitió exactamente 10 veces. A la onceava, ella se giró y se alejó corriendo.
-Snif… snif... noo.- Sollozó ella, tratando de no mostrar debilidad, escondiéndose tras el sofá. Chris se acercó y le sujetó las mejillas con sus dos manos.
-Ve ahí, Penny. Estás castigada justamente por desobedecer. Vamos, hazlo, cielo. Confía en mí.
-¡No! ¡Vos no me querés! ¡No quiero esto!
Chris contuvo una sonrisa al escuchar eso. La llevó otra vez a la esquina y la dio un beso.
-Tranquila, ¿sí? Ahí, quietecita. No pasa nada.
Penélope se quedó así, como él le indicaba. Por su mente giraban mil emociones y no sabía cómo encararlas. Se sentía observada, avergonzada y con un ardor en su rostro que la hizo pensar que tenía fiebre.
"¿Qué es esto? ¿Cómo terminé así?"
"Te dijo ya. Estás castigada. Como la televisión, cuando los chicos se quedaban castigados."
"Esto no es normal. Yo no quiero estar así."
"¿Y la idea no es esa?"
"Ni mi voz interna me ayuda. Esto no es justo. A mí no me gusta"
"Haberlo pensado. Y encima, me parece que te podés ir acostumbrando."
Se quedó así, viendo la pared, pensando. Ella jamás se había sentido así. Sentía pena, enfado, vergüenza y una sensación de incomodidad muy grande. Y también estaba el sentimiento de que su estómago se iba a comer a sí mismo, agitándose cómo estaba. Se movía ligeramente porque estar quieta se le hacía imposible. El tiempo no pasaba. ¡¿Por qué no lo hacía?! Se le ocurrió que, quizás, de no haber hecho tantas estupideces, no estaría así entonces. Y fue ese momento en el que entendió que para eso era. Sin golpes, sin gritos, con abrazos y besos, más allá de lo mal que ella lo había tratado. Vio la ropa que vestía, los momentos que habían compartido esa mañana y se sintió mal. Chris y Amy no merecían ese trato. Y ella se los había dado, y ahí estaba él, cuidándola y tratándola bien. ¿Sería eso el amor del que tanto se hablaba?
Chris vio como los hombros de ella se destensaban y comenzaban a temblar. Al tiempo, sollozos suaves comenzaron a hacerse audibles, y finalmente, acabaron en llanto. Exactamente 10 minutos después, Chris se acercó. La giró por los hombros y se arrodilló frente a ella. La abrazó y le frotó la espalda.
-Bueno, bueno, shhh. Calma, cielo. ¿Entendiste ya? Yo sé que sí. Vamos, vamos. Vamos a sentarnos.- Una vez en el sofá, ella se pegó a los brazos de Chris, que seguía mimándole los hombros. Trató de tocar su cabello, pero ella no lo dejó. Sí lo dejó abrazarla, y ella, más necesitada que nunca, se rindió en lágrimas.-Ea,ea, ea. Sh,sh,sh. Calma, calma, calma. Ya sé, ya sé. Esto, mi amor, es un pequeño freno. Lo hago porque te quiero mucho, ¿sí? ¿Me crees?
-Snif. Snif, snif. Yo... perdonameee. Bwwaaaaaa. Perdón, perdón. Yo no me quería...bbbbwwaaaaa. Chriis. Bwwaaa. Per-per-perdón. No tenía… que irme ni… decirte eso. No sos malo. No… snif… no.
-Shhh. No. Claro que no. No, shh. ¿Ves? Así está mucho, mucho mejor, corazón. ¿Ves cómo ya está cambiando todo? Ese es el pequeño cambio que hace que ya no esté enojado.
-¿Ah... snif... no?
-No, cielo. No lo estoy porque ya entendí que lo sientes. Anda, vamos. Sin llorar. Vamos a calmarnos, vamos. Vamos a acomodar tu ropa, ¿sí? Mira todas las cosas lindas que tienes. Al final has ganado más de lo que esperabas, ¿no?
-Yo… snif… gané un amigo… y yo… te quiero. Mucho.
Chris sintió su corazón agrandarse al oir estas palabras, y siguió mimando la piel de esa chica, empezando en caricias y acabando en cosquillas. No paraba de alegrarse ante el hecho de que había comenzado a llegar al interior de esa chica.
Nick, Peter y Leo se alejaron del marco de la puerta en cuanto vieron a Chris separar a Penélope de la pared. Habían observado la escena cuidando de no dejarse ver. Sinceramente, Nick estaba asqueado de tanto mimo, pero no borraba de su rostro la sonrisa bien pagada de verla humillada. Cogió su móvil del bolsillo y lo tecleó.
-Hola, ¿Tío Wyatt? Sí, ya estamos listos, ya podéis venir. Os estamos esperando.
¡Hey! Hello!
A ver… temitas que quiero aclarar.
*Por si no quedó claro, la canción es "Scared of lonely" de Beyoncé, y me gusta :3.
*Urgente. No puedo dejar de insistir ante esto. Mi fechario está distorsionado al de Formando Una familia original. Por lo que calculé, la fecha en que adoptó a los chicos y eso están bien, pero lo que varía es el tema del juicio de Derek. Lo ubiqué por el 4 de enero, aproximadamente, y es que los necesito libres de eso y en vacaciones, como veis. Por eso no me peguéis si veis que algo no cuadra, lo hago para que encaje lo más que se pueda. La duración de las vacaciones también la toqué un poco.
*Acá otro que es zarpado. Busqué hace mucho tiempo una imagen del personaje de Charmed que encarna a Bianca, y con esa imagen me quedé. Cuando volví a repasarla hace unos días me di cuenta de que me fumé una buena cañuza con la imagen que me armé comparada con la original. Rubia, de ojos marrones y piel blanca a penas bronceada, contra la que yo describí. Adivinen con cuál me voy a quedar. Exacto ;). Bienvenidos a los ojos celestes xD. La mía es más linda :3
*URGENTE COMO LA BIBLIA. Ese "papá" es una forma en que los argentinos nos referimos a la gente a veces. Es dicho de una forma que se entiende que es una dialéctica, pero por ahí ustedes, con eso de que no se pueden enviar sonidos, no lo entiendes jajajaja. Así que eso, no se emocionen.
*Shopping : en mi mundo, así se le dice al centro comercial, uashines.
*Lacasitos son lo que acá se conoce como "Rocklets" o "M&m". Confites de chocolate que saben gloria.
*Recuerden que mi plano de la casa no es igual al de la casa de la serie. No la conozco jajaja. Perdonen u.u.
Pregunta para este capítulo:
Muchachos…habrán notado cuánto me gusta incluir canciones en mis capítulos, así que, mi primera pregunta es:-"¿Tienen alguna canción o artista que les gustaría que incluya en algún capítulo?" Si es así, aunque no sea en este, pueden decírmelo para la posteridad, me ENCANTARÍA recibir sugerencias :3
Y como esa no fue una pregunta, vamos con otra.
- ¿Cómo son los centros comerciales o shoppings en sus países?¿Qué les gusta hacer en ellos cuando van?¿Que les gustaría hacer si pudieran?¿Que habrían hecho ustedes en el lugar de Pe hoy?
-¿Qué habrían hecho ustedes en el lugar de Chris?
-¿Y en el de Nick o Peter?
-¿Con quién empatizan, o se identifican, más?¿Con quién menos?¿Por qué?
Una yapa. Les doy la oportunidad de hacerle a cualquiera de los Halliwell un regalo, porque las compras de hoy no fueron todas, y vendrán más. ¿Qué cosas quieren que se compren en el futuro, para quién y por qué?
Por último, entrenemos sus capacidades deductivas:
¿Qué conclusiones sacaron de la historia de Pe hasta ahora? (Sigan el método de Chris, que dejé incompleto a propósito para ver qué sacaban ustedes. Osea, Chris ya notó que Pe tuvo problemas con sus padres, que no tuvo una infancia feliz, y que estaba desacostumbrada a los buenos tratos. Acá yo les sumo una yapa, y el resto se los espero:
Penélope:
-Tuvo una infancia infeliz.
-Se fue de casa antes de que sus padres murieran.
(Y mi agregado)
-No le gusta por alguna razón que le toquen el pelo.
Y ustedes, ¿Qué más pueden deducir?
-Con amore, io :3
