Los personajes de esta historia no me pertenecen.

Elsa estaba recostada en su cama, con la mirada perdida en el techo. La escena de lo que pasó la noche anterior perturbaba su mente. Querían asesinarla, no sabía con qué finalidad. No había sido Hans, podía notar la sinceridad en sus ojos, incluso pudo ver miedo cuando peleo con aquellos dos hombres desconocidos.

¿Qué iba a hacer con Anna? No quería ocultárselo, pero tampoco quería preocuparla, mucho menos ahora considerando los problemas de Arendelle. ¿Pero qué sucede si esos sujetos van detrás de Anna también? Lo que podía hacer por ahora era hablar con el jefe de la guardia real para avisarle que había unos posibles asesinos en el pueblo y posiblemente ella y la Princesa estaban en peligro. Le diría Anna lo que sucedió después del baile, así podrían pasar ese el día tranquilas.

Al menos esa mañana no iba a ser tan agotadora, como tenía que ocuparse de los asuntos del baile no tenía reuniones ni documentos que firmar. Solo tenía que revisar la lista de invitados, que todos los preparativos estuvieran listos, probarse su vestido, asegurarse de que ningún extraño con malas intenciones entrara a la fiesta y soportar a Hans y a su hermano mayor. Aunque, por cómo habían hablado anoche, dudaba que pasar tiempo con Hans fuera algo difícil, más bien seria Rothbart el que tendría que soportar.

Elsa dirigió su vista a la puerta cuando sintió que alguien llamaba. Era Kai, quien le dijo que estuviera lista para el desayuno. La Reina se cambió, se peinó y luego bajo al comedor. Cuando llego vio a Anna sentada ya en la mesa con una alegre sonrisa.

-Buenos días- saludo Elsa tomando asiento al lado de su hermana.

-Muy buenos días, Elsa.

Elsa analizo las manos de su hermana mientras los sirvientes le servían el desayuno. No habían sortija, al parecer Kristoff aún no le había pedido matrimonio, quizás iba hacerlo esta noche, en el baile.

-¿Todo listo para esta noche?- pregunto Anna.

-Casi, solo faltan unos preparativos. ¿Kristoff vendrá?

-Por supuesto, sé que no se lo perdería.

Anna jugo un poco con su comida y después miro a su hermana de forma curiosa.

-¿Jack vendrá esta noche?

Anna ya no era tan tonta. Hacía tiempo que se había dado cuenta de que Jack gustaba de su hermana. Consideraba que los dos hacían bonita pareja, pero con todo esto que estaba pasando no sabía si Elsa iba a llegar a aceptarlo. No se opondría a ella si decidía casarse con Hans, era su hermana y prometió a apoyarla en cualquier decisión que tomara.

-Sí, vendrá-contesto Elsa alegremente-. Le dije a Kai que le prepara un traje para esta noche y para Kristoff también.

-Genial.

-Su alteza- interrumpió Kai, quien acababa de entrar al comedor.

-Si ¿Qué ocurre?

-Hay alguien esperándola en su oficina.

Elsa lo miro sorprendida ¿Quién estaba en su oficina? Estaba más que segura que hoy no esperaba a nadie. Anna le dio un pequeño golpecito en la mano.

-Sera mejor que vayas, luego seguiremos hablando.

La Reina asintió con la cabeza y se levantó para luego irse a su oficina. Podía imaginarse a cualquier persona, un Duque, un Conde, soldado, algún miembro de la corte de Arendell, pero jamás imagino encontrarse con Hans.

-¿Qué haces aquí?- cuestiono Elsa con el ceño fruncido.

-Tranquila- dijo el pelirrojo levantándose de la silla donde estaba sentado-, solo quería saber si te encontrabas bien.

-Bueno, estaba bien hasta hace un minuto.

-Wouw creí que tu actitud había cambiado después de haberte salvado la vida.

-No, no he cambiado mi actitud para nada. Ahora, dime que es lo que quieres antes de que llame a los guardas para echarte a las patadas.

Hans sonrió de forma maliciosa.

-Querida Reina, esa no es manera de tratar a su futuro marido.

Elsa se sonrojo furiosamente. Empujo a Hans con una ventisca contra la pared.

-Di eso una vez más y te juro que la próxima será una estaca al corazón, si es que lo tienes.

El Príncipe comenzó a reírse mientras se levantaba y sacudía su ropa.

-Relájate, solo estoy jugando.

-¡Solo dime que es lo que quieres!- insistió Elsa tratando de no perder el control.

-Bueno, solo vine a decirte que, ya que te salve la vida, me debes un favor.

-¡¿Acaso estás loco?!

-No, me parece que me lo debes.

-No voy hacer nada por ti… ¡INTENTASTE ASESINARME!

-Y ya pague mi condena- Hans se cruzó de brazos-. Además, que no se te olvide que te estoy guardando el secreto de lo que paso anoche. Puedo asegurarte de que encontrare la manera de decírselo a Anna ahora mismo si me lo propongo.

Elsa le enseño los dientes. No, aun no quería que Anna se enterara.

Se supone que Hans tiene que darle una buena impresión y eso del chantaje no estaba funcionando. Aun así, Elsa no podía negarse.

-Está bien- acepto la Reina de mala forma- ¿Qué es lo que quieres?

-¿Podrías ser mi pareja esta noche? Es lo único que pido.

Elsa abrió levemente la boca y sus cejas se levantaron ¿Solo era eso?… ¿Solo quería que fuera al baile con él?

La mirada de Hans era sincera. Solo quería eso y nada más, solo pasar la noche, no importaba lo que sucediera.

Elsa sintió un fuerte apretón en el pecho. Era sencillo, solo tenía que decirle que sí, pasar la noche con él como dos personas decentes y luego despedirse. Sin embargo, algo se lo impedía. Hans ya la había engañado una vez, podía volver a hacerlo… ¿o no?

El Príncipe de las Islas del Sur se atrevió a tomar de la mano de la Reina para luego mirarla a los ojos. Elsa no se apartó, no quería hacerlo…Pero ese fuerte apretón en el corazón la hizo retroceder. Hans solo la miro, esperando su respuesta.

-Si- acepto Elsa-, iré contigo. Pero si llego a ver algo malo, cruel y frio en ti te iras del castillo y de Arendelle, no me importa el trato que haya hacho con tu hermano.

Hans hizo una reverencia. Nuevamente volvió a tomar la mano de la Reina y deposito un beso en ella.

-Gracias por la oportunidad, Su majestad- dijo Hans una vez que regreso a su postura normal-. Espero que mi compañía le agrade esta noche.

Sin más que decir, el Príncipe salió de la oficina, dejando a Elsa anonadada. Ella no pudo evitar dibujar una leve sonrisa en su rostro. Esa actitud le pareció de alguna manera tierna. Esperaba que para esta noche saliera todo muy bien.

Ya era tarde, el baile iba a comenzar en tan solo unas horas. Al llegar al palacio la primera en recibir a Jack fue Anna. Apenas puso un pie en el castillo la Princesa lo tomo de la mano y lo llevo a la habitación de huéspedes, donde estaba el traje que iba a ponerse para esa noche.

-¿Cómo te sientes?... ¿Nervioso? ¿Asustado? ¿Preocupado?- comenzó a interroga Anna mientras examinaba todo el cuerpo del muchacho.

Jack la aparto unos centímetros.

-Por favor, déjame respirar.

-Oh, lo siento, es que quiero que todo salga bien esta noche.

-¿Qué podría salir mal?...Además solo estoy aquí porque tu hermana me lo pidió.

-Sí y, además de eso, porque estas enamorada de ella- afirmo Anna con una sonrisa pícara en el rostro.

Jack se sonrojo y movió la cabeza a un costado para que no se notara tanto. ¿Era tan evidente que gustaba de Elsa?

-Anímate Jack- continuo la Princesa-. Elsa se la pasa hablando de ti casi todo el tiempo, quizás ella sienta algo…Casi que se la pasa hablando las 24 horas sobre ti.

-Considerado el hecho de que tu no dejas de hablar, dudo que eso sea cierto- se burló el muchacho, recibiendo un golpe en la cabeza por parte de Anna -. Auu…solo estoy jugando.

-Ahórrate las bromas para Kristoff o para cualquier otra alma inocente, ahora vístete enseguida. Le diré a un sirviente que se quede en la puerta por si necesitas ayuda.

Jack se llevó la mano a la frente, tomando una posición de soldado.

-A la orden mi capitán.

-Eres un tonto- comento Anna entre risas, moviendo la cabeza en forma negativa.

Anna salió de la habitación para dejar que Jack se vistiera.

En la oficina, Elsa estaba con Oliver, un hombre grande, fornido, cabello oscuro y jefe de la guardia de Arendelle, discutiendo acerca de la seguridad del castillo y lo que había ocurrido la noche anterior. Oliver estaba furioso, él era un hombre muy astuto, nada se le escapaba y por supuesto nadie se infiltraba al castillo así de fácil, el solo hecho de pensar que dos sujetos pasaron desapercibido para él era un insulto. Elsa no estaba molesta con él, Oliver había hecho mucho incluso antes de que ella asumiera como Reina.

-Mi Reina- dijo Oliver-, me asegurare de que no haya intrusos esta noche y que habrá más guardias garantizando la seguridad del castillo.

-Te lo agradezco. También quiero que vigilen por todo Arendelle, no quiero que otras personas salgan heridas.

-Como usted ordene, Su majestad.

-Por favor, Oliver- se rio la Reina-, sabes que puedes decirme Elsa, no es necesario que seas tan formal.

-Lo sé, pero ya es una costumbre mía tratarla así.

Elsa soltó otra risa por el comentario.

-Con respecto al Rey Rothbart y al Príncipe Hans- menciono Oliver, haciendo que la Reina dejara de reír-, he mandado gente a que los vigilara pero hasta ahora no hemos encontrado nada sospechoso, aun así seguiremos vigilando.

-Muy bien- Elsa asintió con la cabeza-. Hans se ofreció ser su acompañante esta noche.

Una de las cejas de Oliver se levantó hacia arriba.

-¿Cree que es buena idea ir con él?

-No lo sé- se encogió de hombros- al menos no desconfió tanto de él, no como antes.

-Por si acaso, habrá hombres vigilándolos esta noche y también a Rothbart y por supuesto a la Princesa Anna.

El sonido de la puerta interrumpió la conversación. Elsa dio permiso para entrar y Kai se presentó.

-Su Majestad, lamento interrumpí, pero será mejor que vaya vestirse ya que los invitados llegaran pronto.

-Está bien Kai, iré enseguida. ¿Sabes si Anna ya está lista?- pregunto después de una breve pausa.

-La Princesa Anna se está vistiendo y estará esperado por usted en su habitación una vez que termine.

-Gracias por la información kai- Elsa se levantó y golpeo unos papeles contra el escritorio para acomodarlos-. Oliver, puedes retirarte, te avisare si necesito algo.

El jefe de la guardia se levantó e hizo una reverencia.

-Como usted ordene, mi Reina.

Cuando Jack termino de vestirse se miró al espejo. El traje consistía en una chaqueta azul con botones dorados, pantalón blanco y botas negras. Era la primera vez que usaba algo así y era la primera vez que asistía a un baile… ¿Cómo lo verían? ¿Cómo lo vería Elsa? Se lo imaginaba todo, seguro la vería con un elegante y hermoso vestido, se perdería en su mirada y quedaría hecho una piedra. Era increíble que Elsa le causara eso, normalmente él se la pasaba haciendo bromas y hablaba mucho, pero con ella presente era difícil hacerlo.

-Oh vaya, te ves muy bien- dijo una voz masculina y amistosa.

Jack se dio vuelta para mirar hacia la puerta, que estaba abierta, y vio a Olaf. El muñeco de nieve quería mucho a Jack, incluso lo ayudaba en bromas que iban para Kristoff. Al igual que Anna, Olaf sabía perfectamente de los sentimientos que el muchacho tenía por Elsa.

-Enserio, te ves fabuloso- continuo hablando Olaf-. Apuesto a que muchas muchachas morirán por ti, aunque creo que a ti solo te interesa una ¿No es así?- declaro con un tono de picardía, levantando sus cejas de arriba abajo varias veces.

Nuevamente Jack se sonrojo y desvió la mirada. Olaf le dio un golpecito en pierna con el codo.

-No te avergüences. No tiene nada de malo estar enamorado.

El comentario solo hizo que Jack se sonrojara aún más.

-Ya lo sé, Olaf- hablo el muchacho- , es solo que me es difícil comportarme como una persona normal cuando estoy enfrente de ella o cuando hablan acerca de lo que siento por ella.

-Bueno, entonces creo que es momento de que le digas lo que sientes.

-¡¿Acaso estás loco?!

-No, pero es momento de que des un paso adelante o alguien se te adelantara y la perderás.

-Ella no es un premio.

-Ya lo sé, pero sería triste ver que se va con otro sabiendo que la has amado desde el momento en que la viste.

Jack reflexiono un poco esas palabras. Si, la idea de perderla sería difícil para él y más sabiendo que hacía tiempo que la amaba. ¿Pero cómo decírselo? Supuestamente Elsa tenía que casarse con ese Príncipe de las Islas Del Sur…aunque Elsa no había aceptado todavía, quizás aún tenía una oportunidad para decirle lo que sentía.

Gerda, la sirvienta, llego a la habitación en busca de Jack para decirle que era momento de que bajara al salón para el baile.

Al bajar, Jack y Olaf fueron directamente donde estaba Kristoff. Jack levanto una ceja al notar que el rubio estaba nervios y supuso la razón.

-¡Kristoff!-menciono Olaf alegré- Me da gusto verte ¿Qué tal estas?

Kristoff estaba tan perdido en sus pensamientos que no escucho lo que Olaf le dijo. Jack se inclinó hacia él y le soplo una brisa helada en la oreja para llamar su atención, esto causo que el hombre de las montañas se sobresaltara y gritara del frio.

-¡Jack, no hagas eso!- se quejó el rubio donde pasándose la mano por la oreja.

Jack soltó una carcajada.

-Lo siento Kriss, no pude evitarlo. Contéstame algo ¿te aterra el matrimonio o no te animas a decirle a Anna "cásate conmigo"?

Kristoff se sonrojo de la vergüenza y sacudió la cabeza. ¿Cómo se había enterado? Elsa, por supuesto, no tenía que ser adivino para saberlo. Era más que obvio que entre ellos dos no había secretos, o al menos eso era lo que Kristoff pensaba. Antes de poder contestar a la pregunta que le hizo Jack las trompetas sonaron.

Todos los invitados dirigieron su vista hacia el sirviente, Kai, que estaba a punto de hacer un anuncio.

-Damas y caballeros, Su alteza real, la Reina Elsa.

Tal y como Jack lo había supuesto, apenas Elsa entro al salón él se perdió en su belleza. Llevaba un vestido blanco, escotado, con un moño celeste en la cintura, tenía un collar con un copo de nieve y su cabello estaba desatado. Jack estaba tan encantado con Elsa que no se dio cuenta cuando anunciaron a Anna y tampoco escucho el comentario que Kristoff le hizo. Dio un paso hacia delante para ir hacia ella, sin embargo freno cuando se dio cuenta que un hombre pelirrojo de traje blanco se había parado enfrente de Elsa e hizo una reverencia para luego ofrecerle su mano. Elsa miro al hombre de arriba abajo y con una sonrisa acepto su mano, cosa que dejo a Anna impresionada. Jack frunció el ceño y apretó su puño con furia ¿Quién era ese hombre?... ¿Quién era en la vida de Elsa? Jack no tardo en ponerse rojo de los celos.

Bueno chicos, parare aquí.

Bien, este capítulo habla un poco desde la perspectiva de Jack pero el próximo hablare un poco sobre Hans.

Algo que quiero aclarar es que no voy darle un final triste ni Jack ni Hans (todavía no decidí con quien se quedara).

De verdad les agradezco muchísimos sus comentarios, tratare de ver si puedo contestarles a todos.

Saludos :)