Los personajes de esta historia no me pertenecen

-¿Alguna noticia?- pregunto Oliver, que estaba fuera de salón de baile, a uno de sus mejores soldados.

El soldado se quitó su casco y dejo a la vista su cara femenina. Era una bella joven con una cicatriz en el ojo y de cabello oscuro, corto.

-Nada sospechoso hasta ahora señor- respondió la muchacha peinándose su cabello para atrás-. Pero descuide, seguiré vigilando.

-No- negó Oliver con la cabeza-, ya has hecho suficiente, ahora tengo otra misión para ti.

-¿Y cuál es señor?

-Quiero que vigiles bien de cerca al Príncipe Hans.

-¿También a su hermano?

-No, ya hay otros hombres vigilándolo. Sin embargo, quiero que vigiles a otra persona.

-¿Otra persona?- pregunto sorprendida abriendo sus ojos, de color gris, de par en par.

-Sí, vigila al muchacho que esta siempre al lado de la Reina Elsa.

-¿Jack? pero, yo lo conozco, él es un buen chico y además ha sido amigo de la Reina por años.

Oliver coloco su mano en el hombro de la chica.

-Escucha, Lea, ese chico tiene su lado negativo y no quiero arriesgarme. Quiero que todo aquel que este cerca de la Reina sea vigilado y tú eres la más indicada para este trabajo.

-Está bien, señor- asintió con la cabeza-. Prometo no defraudarlo.


Al principio el Príncipe ni siquiera pensó que la Reina aceptaría su petición, pero lo hizo y aquí estaban. Más allá de las intenciones que su hermano tenía con ella, Hans empezaba a sentir algo por Elsa, aunque sabía que conquistarla no sería algo fácil, después de todo intento apoderarse de su reino y también de asesinarla. No solo tendría que caerle bien a Elsa, también a su hermana, quien de seguro lo despreciaba.

A comienzos de la velada los dos no tenían idea de que hablar y Hans trataba de no hacer lo mismo que hizo con Anna el día de la coronación de Elsa. Optaron por quedarse a un costado del salón esperando a que algo ocurriera.

-Estas muy bonita- comento el Príncipe

-Gracias, tú también lo estás.

Hans sonrió a medias y se rasco la cabeza. Esto iba a ser más difícil de lo que imagino.

-Lo lamento.

El comentario tomo desprevenido a Hans y se volteo a mirar a Elsa.

-Lamento mucho haberte dado una condena tan dura- se explicó la Reina-. Sé que has tenido una infancia dura pero aun así tus acciones fuero incorrectas y creo que tendrás que esforzarte bastante si quieres ganarte mi total confianza.

-¿Cuántas veces debo pedirte una oportunidad para demostrarte que soy diferente?

-Te la estoy dando, pero se te está olvidando que no solo tendrás que ganarte mi confianza, sino también la de mi hermana, Kristoff y Olaf.

Hans abrió la boca para decir algo pero antes miro a su alrededor y vio a un sirviente con una bandeja con copas de champan a unos centímetros de ellos. Camino hacia él y recogió dos copas para luego entregarle una a la Reina. Elsa observo la copa con curiosidad y luego le volvió a prestar atención a Hans, esperando una respuesta.

-Si llego a cumplir con todo eso y a ganarme tu corazón, tendrás que casarte conmigo- comento el Príncipe levantado su copa con una sonrisa reconfortante.

Elsa lo miro con incredulidad. Este hombre hablaba bastante enserio y eso…bueno, no sabía exactamente cómo reaccionar a eso.

-Intenta no exagerar- fue la única respuesta que se le ocurrió a Elsa antes de chocar su copa contra la de Hans.

Luego de terminar su bebida Hans le ofreció a Elsa bailar, quien acepto con gusto. La canción no era lenta y tampoco romántica pero a ambos les gustaba. Mientras bailaban los dos se reían, lo que causo que los otros invitados los miraran de reojo pero ni Elsa ni Hans les dieron importancia. El Príncipe acerco más su rostro al oído de su pareja.

-Lamento haber sido un idiota-susurro en voz baja.

Elsa se ruborizo levemente y por unos minutos sus ojos se encontraron con los de Hans y se conectaron al igual que lo habían hecho esa mañana cuando le pidió ser su pareja. La Reina sacudió la cabeza de forma negativa.

-Sigue tratando, aun creo que eres un idiota.

Hans solo sonrió y continúo bailando.

Minutos después todos se acomodaron en la mesa para la cena. Hans estaba a punto de tomar asiento en la silla que estaba al lado de Elsa pero alguien clavo un tenedor en ella interponiéndose en su camino y eso causo que el Príncipe se sobresaltara. Elsa solo pudo soltar una carcajada al ver como su mejor amigo retiraba el tenedor de la silla y ocupaba el asiento.

-Oh lo siento cariño- menciono el chico de pelo blanco con ironía al pelirrojo-, pero tendrás que ser más rápido la próxima vez.

Elsa escondió su rostro en su mano al momento que su risa aumento. Hans miro con enojo al muchacho, no quería armar lio así que tomo la silla que estaba a su lado.

Jack aprovecho ese momento para hablar con Elsa pero antes de poder hacerlo el sonido de una copa chocar contra un tenedor lo interrumpió. Todos los invitados dirigieron su atención al Rey Rothbart, quien se aclaraba la garganta y dejaba el cubierto a un lado.

-Disculpen la interrupción- menciono el Rey de las Islas del Sur-, pero me gustaría mucho decir que estoy muy complacido por su invitación, Reina Elsa, y espero que esta sea una excelente velada.

Elsa le dirigió una rápida mirada a Hans de forma disimulada. El Príncipe solo se limitó a tener la cabeza agachada y había seriedad en su rostro.

-Gracias por sus palabras, Rey Rothbart- correspondió la Reina también levantando su copa.

A medida que la cena transcurría Jack trataba de hablar con Elsa, pero no conseguía hacerlo ya que ella estaba muy concentrada en la conversación que tenía con Anna. El muchacho supuso que lo que tenían que hablar las dos hermanas era importante así que prefirió no interrumpirlas. Hans no la estaba pasando mucho mejor, ya que después de cómo había reaccionado su hermano se sentía algo incómodo. No solo eso, se sentía molesto con el muchacho de pelo blanco que tenía al lado. ¿Quién era él? ¿Y que tenía que ver con Elsa?

Las cosas entre los dos empeoro aún más cuando pincharon con su tenedor la misma pata de pollo. Hans empujo con su cubierto al de Jack a un lado y este le respondió, no paso mucho tiempo hasta que los dos empezaron a pelearse como dos niños. Al final, otro invitado termino llevándose la pata de pollo y dejo ambos muchachos desconcertados.

Al acabar la cena Hans se apresuró a tomar la mano de Elsa para seguir bailando, sobre todo porque en ese momento iban a tocar un lento. Pero Jack no iba a tolerar algo como eso. Ese sujeto había pasado casi toda la noche con Elsa y él no había tenido oportunidad de hablar con ella, definitivamente no iba a dejar que se saliera con la suya. Jack pensó, pasándose la mano por la barbilla, hasta que se le ocurrió algo y sonrió de manera maliciosa. Lo primero que hizo fue susurrarle algo al oído de un sirviente, quien puso cara de preocupación. El sirviente fue corriendo hacia donde estaba la Reina y la separo de Hans. Como Elsa ya no estaba cerca, Jack aprovecho ese momento para fabricar una bola de nieve y se la arrojo al príncipe que estaba de espalda. Hans se dio vuelta furioso y sorprendido ya que no sabía quién y cómo fue que le arrojaron una bola de nieve. Sin embargo, sus dudas se apagaron cuando vio la risa burlona de Jack. El Príncipe camino hacia él furioso para enfrentarlo y Jack, que no tenía miedo de mostrar sus poderes, congelo el piso donde estaba caminando. Hans termino resbalando y con una ráfaga de viento, creada por Jack, fue empujado hacia un armario que luego fue bloqueada con hielo en el picaporte.

Jack soltó otra carcajada.

-Debería darte vergüenza- dijo una voz femenina.

El chico se volteo a ver a Anna, quien lo miraba de forma decepcionante.

-Oh vamos, admite que fue divertido-hablo el muchacho cruzándose de brazo.

-Por supuesto que lo fue, y es por eso que te cubriré solo por unos minutos. Ya ve por Elsa.

Jack le agradeció con un movimiento en la cabeza y se apresuró a ir por Elsa. Ella estaba en ese momento observando el ponche y revolviéndolo con la cuchara; dejo de hacer lo que estaba haciendo cuando sintió como la tomaban de la mano y jalaban de ella. Sus ojos se encontraron con lo de Jack y no pudo evitar sonrojarse por eso.

-¿Bailarías conmigo?- pregunto el muchacho con una sonrisa encantadora.

-¿Fuiste tú el que le dijo al sirviente lo del ponche?- no necesitaba ser adivina para adivinar la respuesta- ¿Qué le hiciste a mi acompañante?

-Nada malo, pero ya estuvo casi toda la noche contigo y me parece que esta vez creo que es momento de que pases un rato conmigo ¿no lo crees?

Elsa tomo la mano de Jack y la coloco en su cintura.

-Creo que tienes razón- respondió trasladando su mano en el hombro del peliblanco y encontrándose de nuevo con su mirada.

Los dos empezaron a moverse al ritmo de la música, Elsa apoyo su cabeza en el pecho de Jack. El ritmo cardiaco de la Reina fue aumentando cada vez más. "¿Qué está pasando?" se preguntó en su cabeza "¿Por qué de pronto me siento así?"

-¿Estas bien?- pregunto Jack al notar que su compañera se sentía rara.

Elsa se apartó para mirarlo otra vez. Ese fuerte apretón en el corazón que había sentido esa misma mañana al estar con Hans en su oficina apareció otra vez. Los dos se sonrojaron al mirarse.

-Estoy bien-contesto Elsa.

-Estas muy bella- comento Jack.

-Tú también, te vez muy apuesto con ese traje.

-Yo opino todo lo contrario, más bien creo que me veo ridículo.

Elsa rio en voz baja.

-Solo me lo puse porque tú me lo pediste- siguió hablando el chico.

-Que considerado de tu parte.

-Coof coof…

Ambos se separaron al escuchar que los interrumpían. Jack puso mala cara cuando vio que el pelirrojo ya no estaba encerrado en el armario. Detrás de él estaba Anna, a una larga distancia, poniéndole cara de "te dije que solo serían unos minutos".

Elsa se apartó de Jack algo tímida, no estaba segura del porqué, y se quedó en medio de ambos muchachos.

-Jack, él es el Príncipe Hans de la Islas del Sur- presento Elsa apuntando con su mano al pelirrojo.

"Así que este es el cretino que intento lastimarla" pensó Jack mirándolo con más desprecio.

-Hans, él es Jack, mi mejor amigo.

Esa última frase hizo que Hans lo mirara aun con más odio. Jack extendió su mano de mala gana y el Príncipe se la estrecho, también de mala gana.

-Un placer conocerte- mintió Hans.

-El placer es todo mío- mintió Jack.

Para desgracia de Hans, su hermano Rothbart llego al momento en que él separaba su mano de la de Jack.

-Lamento la interrupción-hablo el Rey-, Hans es momento de irnos, mañana tendremos un día ocupado.

El Príncipe asintió con la cabeza.

-Su majestad- continuo hablando Rothbart tomando la mano de Elsa y depositándole un beso-, agradezco nuevamente su invitación.

-Le agradezco a ustedes por venir- correspondió asintiendo con la cabeza.

Antes de que Hans siguiera sus pasos se apresuró a darle a Elsa un beso en la mejilla. Esto causo que Jack se volviera a poner rojo de la ira.

Elsa solo sonrió y miro como el Príncipe y su hermano mayor se marchaba.

-También tengo que irme- la voz de Jack hizo que la Reina se sobresaltara y se pusiera triste al mismo tiempo.

-¿No te quedaras esta noche?

-No, yo…estoy algo cansado.

Jack se inclinó más a Elsa y le dio un beso en la frente.

-Gracias por invitarme- dijo una vez que se separó de ella.

Elsa también sonrió por eso y vio como Jack se iba. De pronto ese fuerte apretón en el corazón volvió a molestarla. Dirigió su mano hacia su pecho y bajo la cabeza "¿Qué me está sucediendo?"

Bueno, voy a parar aquí. Lamento si fue corto, es que no sé cuánto tiempo me tome para subir otro capítulo.

Originalmente no iba a encerrar a Hans en un armario, pero recibí otra amenaza y fui clara cuando dije que no servían de nada.

En cuanto a Lea, bien sé que no les gusta los OC pero como dije antes no le quiero dar un final triste ni a Jack ni a Hans (no, todavía no me decidí) y la necesito.

Muchísimas gracias por sus comentarios, por los Favs y por los Follows :). Ustedes sí que me animan y me ponen muy feliz, aunque soy plenamente consciente de que alguno de los dos equipos terminara odiándome.

Muchos saludos.

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