Aquí va otro capitulo! Espero que guste y este es el final de la primera parte de la historia! Espero que hasta ahora os haya gustado pero para mi viene lo mejor! JAJAJAJA DEJAD REVIEWES PLIS!
CAPITULO 7
Con las manos unidas, las dos se metieron en el internado pero por la parte de la cocina para poder llegar a donde decía Emma sin pasar delante de todo internado. Sonrió al escuchar que todavía quedaba parte de canción así que cogió a Regina y la pego a su cuerpo.
-Emma, no sé que hacer...-decía la morena con Emma en sus brazos mientras se movían con la música.
-Lo sé, tienes un marido... Tampoco te quiero pedir que dejes con él. Simplemente quiero tenerte a mi lado como amiga y mas que amiga.
-Te pegaba? Tu padrastro.
-Que?-Emma se asustó y dejo de bailar separándose un poco de su profesora.
-Tuve una alumna, como tú, bueno no como tu pero se portaba parecido. Normalmente la gente problemática tiene un pasado así.
-Cuando era niña, me tocaba...-se aferro al cuerpo de Regina, necesitaba fuerzas para contarlo.-Me llevaba a su cama, y me quitaba la ropa. Yo no sabía porque lo hacía. Al principio era solo eso pero al hacerme un poco mas mayor me violo por primera vez. Me obligaba a hacerlo siempre y no me dejaba ser de nadie más. No quería que tuviera amigos ni novio ni nada. Nadie me quería pero yo como tonta le buscaba para que me llevara a su cama y me tocara. Poco a poco creo que me enamore de él, menuda estúpida.
-Emma ya, mírame-Regina solo podía gritar para que le hiciera caso.-Tú no eres ninguna estúpida vale? Nunca lo has sido. Aquí el que tiene problemas es tu padrastro tú no tienes nada que ver. Tú no tienes la culpa de haberte enamorado de él. Todos necesitamos amor y tu al no tenerlo te aferraste a él. No te culpes Emma. Por favor.
-Estas conmigo aquí por pena?
-Qué?
-Por que no quiero que sea por pena vale?
-Emma, no sé cómo decirte esto, pero creo que te has encariñado conmigo por el simple hecho de que me pillaste en tu peor momento, era lo único que tenias delante. Y como yo te di lo que buscabas piensas que...
-No Regina no-se separo de ella.-No sigas en serio, no digas estupideces. No digas cosas que no son. No es porque fueras la primera persona, al principio si lo pensé pero no. Contigo me sentí tan bien que creo que quiero esto. Quiero estar contigo.
-Yo no te puedo dar nada Emma. Estoy casada.
-Lo se... Lo siento. Mierda he sido una egoísta.
-Emma quiero ayudarte, pero creo que será mejor que busques alguien que si te de lo que necesitas. Olvídate ya de tu padrastro vale?
-Si, ya no le volveré a ver.
-Tu hijo es el de el?
-Sí.
Regina estaba hundida ya. No se reconocía, quería darle a la rubia lo que le pedía, pero eso era una locura. Era una niña de 17 años, todavía le faltaba mucho por ver en el mundo, mucho que conocer y aprender. La morena ya tenía 36 años y su vida estaba ya hecha con su marido.
-Le conté.
-Y que te dijo?
-Me pego por primera vez.
Regina estaba enfadada, enfadada con el mundo y consigo misma por haber hecho que Emma se viera con el.
-Estas bien?
-Sabes una cosa? Me he besado con un montón de gente en esta fiesta, chicas y chicos pero ninguno ha sido como el tuyo.
-Emma, yo...
-Lo sé estas casada...
-Si, y no veo futuro a lo nuestro. Ni siquiera sé lo que quiero, pero me tendrá como amiga seguro, eso siempre. Ya no volverás a verle, ya no tengas miedo y haz amigos. Sal con chicos o con chicas, tendrás al que quieras, será mejor para ti tener alguien de tu edad no una vieja como yo que no te puede dar nada. No quiero quitarte tu adolescencia, vívela.
-Vale. Lo hago porque estas casada y no quiero joder vidas, pero que sepas que no tienes razón en lo último que has dicho.
-Te vas a quedar el bebe?
-Si. Puedo darte un último beso?
-Si.
Las semanas pasaban y Regina siempre estaba ayudando a su alumna rubia. Desde hacía ya días que no podía mas con sus nauseas y vómitos pero no estaba sola, la profesora siempre estaba para ella en todo. Aunque no tenia palabras para agradecerla tampoco se sentía muy bien consigo misma con tanto tiempo a lado de Regina sin ser nada más que amigas. No aguantaba no poder hacer nada porque las ganas no le faltaban.
Estaban en el baño de la habitación de la rubia. Todos los alumnos estaban en clase menos Emma que no se encontraba bien por el embarazo. Esta no paraba de vomitar mientras Regina le cogía el pelo y le acariciaba la espalda con pequeños círculos debajo de la camiseta mientras estaba sentada contra un armario.
-Tranquila Em...-le susurró.
-Pf...-se paso el papel de baño por los labios y se sentó encima de las piernas de Regina.
-Toma-le dio un vaso con agua y después de tenerlo un poco en la boca, limpiando, echó por el váter.-Y esto también.
-Gracias-sonrió metiendo el chicle de fresa en la boca.-Mi favorito.
-Y el mío.-le dijo mientras no debajo de masajearla en círculos debajo de la camiseta.-Estas mejor?-sonrió.
-Ahora si-se puso seria mirándola a los ojos.
La mano de Regina se paro justo en el cierre del sujetador de Emma mientras la miraba con ojos de deseo. Pero que es lo que estaban haciendo, la cosa se les iba de las manos. Emma vio que esto no traería mas que problemas así que se separo un momento para levantarse del suelo. Regina hizo lo mismo.
-Creo que no me vendría mal descansar un poquito, casi no he dormido nada esta noche y además tu tendrás que ejercer de profesora.-se tiro en la cama.
-Si es verdad, descansa Emma.
-Recuerda que me tienes que llevar a la farmacia a por las pastillas que me ha recetado el medio.
-Claro.
Tensión. No había otra cosa para describir lo que había entre estas dos. Como demonios seguirían siendo amigas cuando se deseaban en cada momento. El roce hace cariño. Pero todo estaba mal, Emma había prometido a Regina que buscara el amor en alguien de su edad pero no podía. Aparte quien quería estar con una embarazada. Sí, todo el instituto lo sabía. Que haría con su vida? Estaba total y perdidamente enamorada de Regina. Se tapó la cabeza con las manos pero en seguida se quedó dormida por el cansancio.
Regina daba clase, echaba de menos a la rubia sentada en su mesa. Hacía días que no iba a clase por los síntomas del embarazo. Siempre hacía algo que irritaba a la profesora y hacía reír a toda la clase pero eso le gustaba, hacía que las clases no fueran tan aburridas.
Después de una hora hablando sobre logaritmos Regina quería un respiro y se metió en la bañera. El agua y las burbujitas le sentaron de maravilla y acompañada con su Ipod cerró los ojos. Iba 20 minutos cuando empezó Forever Young. Sonrió y recordó la noche en que bailo con Emma. No debía haber hecho aquello? No debería haber dejado a Emma marchar? Estaba segura de que estaba enamorada de ella? Eso no podía ser verdad, Emma todavía era tan joven, tenía que salir con un montón de personas, tenía que vivir era su momento. Y ella no podía volver a tener 18 años, no, ella ya había pasado esa edad.
Pero le gustaba tanto la rubia, aunque sabía que no tenían futuro le gustaba. Pasaba horas y horas con ella, cuando no estaban juntas sus pensamientos también pertenecían a Emma.
Emma despertó de la siesta, ya estaba muchísimo mejor. Por fin no se sentía tan cansada como estos días. Se puso unos pantalones pitillos negros y una blusa blanca de tirantes. Sandalias de tacón con un jersey de piel de tigre. Estaba lista cuando se dio maquillaje claro para sus ojeras. Salió de su habitación y se puso rumbo a la de Regina ya que esta le dijo que la ayudaría.
-Regina?
Pegó la puerta unas diez veces pero nada, no le contestaba y como tenía prohibido todos cerrar la puerta estaba abierta. Entro en la habitación mirando a todos lados por si veía a Regina pero nada hasta que vio luz en el baño. Al entrar la vio, entre espuma con los ojos cerrados y mordiéndose los labios mientras hacía ruidos. No podía ser verdad. Se estaba tocando y como tenia auriculares puestos no la oía. Emma no supo qué hacer, sentía vergüenza y excitación al mismo tiempo. No podía detenerla de repente, eso sería bochornoso, así que la dejo y se dio media vuelta para irse. No, no podía, quería verlo.
No podía saber 100% si lo que estaba haciendo era lo que ella pensaba. Por la espuma no podía ver a donde se dirigían sus manos pero su cara lo decía todo. Movía la cabeza gimiendo y abriendo la boca. Emma no podía más sentía que iba a explotar, se imagino a la morena haciéndolo pero nada tenía comparación con lo que sus ojos estaban viendo en ese momento. Y eso que no veía detalles.
Al escuchar el último grito de orgasmo de Regina Emma salió pitando de la habitación, con una excitación y calor sobrehumanas. Regina era puro sexo y verla así...Espero unos minutos en la puerta antes de empezar a golpearla de nuevo. Una Regina espléndida envuelta en una toalla salió detrás de la puerta sonriendo.
-Vaya Emma, te has pasado un poco con el colorete no crees?-se rio Regina.
-No, es que tengo muchísimo calor.
-Si, yo también... En fin, me visto y vamos a la farmacia no? Supongo que has venido por eso.
-Si, claro.-Emma rio.
Pasaban los días y todo seguía de la misma forma aunque las peleas entre las dos chicas iba en aumento. Una quería una cosa y la otra otra, bueno las dos querían la misma cosa pero no eran capaces de admitirlo. Emma se estaba cansando ya con las insinuaciones de Regina y que luego no hacía nada. Su relación estaba en un punto no muy claro, si eso era ser amigas...
Era viernes, las clases ya habían terminado y Emma y Regina se encontraban en la habitación de la rubia como siempre mientras esta vomitaba en el baño. La morena estaba tumbada en la cama leyendo una revista de Vogue cuando Emma salió del baño. Como de costumbre se metió un chicle de fresa en la boca y se tiro a la cama.
Regina se levanto y encendió el reproductor de música que se encontraba en la mesa en frente de la cama. Emma no le quitaba ojo al culo de la morena que lo tapaban, o algo así, unos shorts de pijama de seda minúsculos. Cuando la música empezó a sonar Regina empezó a mover el culo lentamente de un lado a otro mientras se levantaba un poquito la camiseta enseñando el ombligo.
-Que haces?-se rio Emma tragando
saliva.
Regina no le hizo caso y siguió con su baile sensual mientras ponía las manos en la cabeza y removía el pelo moviendo el culo. Emma ni parpadeaba, no quería perder ningún detalle de aquello. Se le estaba quedando la boca seca. La morena se acercó al poste que sujetaba la cama y empezó a bailar rozándolo con su entrepierna como si la habitación fuera un club de striptease y el poste la barra de plata.
-Ven-le susurro Emma.
-A donde?-de donde sacó esa voz sensual que Emma juraba que se había corrido ya en ese instante.
-A mí.
Regina no dudo y se quitó la camiseta mostrando unos pechos perfectos tapados con un sujetador negro. Empezó a tocarlos mientras se mordía el labio inferior y cerraba los ojos sabiendo que Emma no retiraría la vista. Ya se conocían bastante como para eso.
-Ven-repitió Emma.
Regina le hizo caso y se acerco a la rubia. Llevaba demasiada ropa comparando consigo misma por ello hizo el siguiente acto cuando llego hasta la rubia.
-Voy a dejar a Robin-susurro mientras le comía la boca y su mano llegaba apretando la entrepierna de la morena.
Varios gemidos salieron de la boca de la rubia pero no pudo hacerlo más porque Regina le empezó a devorar con su boca. Emma se apartó.
-Como?
-Lo que oyes-ahora jugaba con los pechos de la rubia mientras le mordía y lamia el cuello.
-No Regina no lo vas a hacer.
-Claro que si...
-No digo que no seas capaz, digo que no quiero que lo hagas.
-Que estás diciendo?-se separo más de Emma.
-Regina esto ha estado mal desde el principio, tú misma lo has dicho, no tenemos futuro. Tu estas casada, tienes un hijo.
-No es mío.
-Eso da igual, no voy a entrometer en una familia feliz.
-Familia feliz Emma? No ves donde estoy o qué?
-Si... Y tenemos que parar. Seguiré con esto yo sola.
-Te odio muchísimo ahora mismo Emma.
-Regina no hay quien te entienda...
-Pues yo te entiendo perfectamente, soy un pasatiempo mas para ti, no estás enamorada.
-Si que estoy enamorada, no vuelvas a decir eso.
-Si estuvieras enamorada de mi lucharías por esto, lucharías por nosotras como lo estoy haciendo yo y no rendirse a la primera.
-Fuiste tú la que me dijo que no teníamos futuro, no voy a estar para ti cuando tú quieras sabes? En esta relación estamos dos y no puedo con tu bipolaridad.
-Pues sabes qué? Eso tiene fácil solución-Regina se vistió-No me busques mas entendido? Nada. 0. No somos nada, solo alumna y profesora. Adiós señorita Swan.
