Siii estoy contentísima con vuestras reacciones ajjaaja. Que sepáis que me refería a eso en el titulo. Esto estaba en mi cabeza antes de que me inventara el fic, simplemente me encanta. Vale estoy fangirleando con mi propio fic. En fin, os dejo un flashback del día del accidente, esto no quiere decir que Emma haya recordado ni nada es solamente lo que paso.
CAPITULO 9
Día del accidente.
-Henry cariño! Vamos a llegar tarde! Lo habrás perdido.
-Mami! No!
Llevaban ya 10 minutos de retraso y Henry no daba más que problemas con sus muñecos. Había uno en especial que le regaló su padre cuando cumplió su primer año justo días después de que se separara de Emma y no lo encontraba. La rubia se estaba desesperando, perderían el avión si seguían buscando a ese maldito juguete así que dejo las maletas en el suelo y se dirigió al cuarto de su pequeño.
-Henry cariño, escúchame, ya sé que te gusta muchísimo ese juguete y que siempre lo llevas contigo si seguimos buscando vamos a perder el avión y no podremos ir a Disneyland...-le decía al crio pero este seguía abriendo todos los cajones como podía.-Ya esta.-La paciencia de Emma no daba para más así que cogió a Henry en sus brazos y le sacó de casa mientras el chico no paraba de llorar. Le ató el cinturón y se metió de nuevo a por las maletas.
-Mami nos va a pasar algo malo si no tengo a Vodka conmigo.
-Hijo lo siento pero no podemos retrasarnos más, además es hora de que le cambies el nombre, tu padre tuvo que ser-se rio. Aunque estaban separados se llevaban genial.
Habían llegado a Paris, por fin, desde Boston. El viaje había sido muy largo. 8h se habían convertido en todo un día por culpa de Henry y sus "cuanto falta". Se podía apreciar toda la ciudad por allí arriba, era precioso todo. Henry estaba dormido y por ello, cuando aterrizaron Emma tubo que coger al niño en brazos. Por desgracia no podía coger su bolsa de mano y se sentó para despertar a su pequeño.
-No no lo haga...-una mujer de su misma edad más o menos le miraba con una sonrisa de suplica.-No lo despierte, nosotros le ayudamos.
Llevaba a una niña preciosa de su mano, las dos eran igual de hermosas. Estaba claro que eran madre e hija, eran clavadas. Las dos morenas.
-Oh, en serio? Muchísimas gracias.-Emma sonrió con sinceridad, la verdad es que agradecía la ayuda.
Los cuatro salieron del avión, Emma con Henry es brazos y la otra mujer con su hija en la mano las dos con una bolsa, una era de la rubia y la otra de ellas. La de ellas era muy grande, por ello lo llevaba la mujer mientras la pequeña se apañaba con la bolsa de mano de Emma. La verdad es que a esa mujer le pegaba llevar toda su ropa y joyas de chanel aunque fuera por un día por cómo se vestía.
Emma había alquilado un coche para andar en París, ya que no le gustaban los taxis, por el dinero que costaban y por lo difícil que era cogerlos. Al parecer la otra mujer también compartía ideas con la rubia. Dos hombre con traje les esperaba en el parking cuando Emma, Henry y las dos extrañas bajaron hasta el sótano del aeropuerto.
-Bueno ha sido un placer-le dijo la mujer.
-Le agradezco muchísimo su ayuda.
-Repito, ha sido un placer.-sonrió. Qué bonita.
-Buenas, soy Emma Nolan, la que pidió este coche para alquilarlo en mis estancia en Paris.
-Claro buenas noches, su DNI por favor.-Emma se la dio.-Muy bien, lo va a pagar con tarjeta o en metálico?
-Tarjeta, tome.
-Muy bien pues, eche una firma aquí y es todo suyo.
Al firmar, Emma metió a Henry en el coche y después su bolsa de mano. Iban solo por dos días así que no necesitaban gran cosa.
Llegaron al hotel y Emma casi se caía del cansancio. No pudo apreciarlo porque se le cerraban los ojos pero no podía, todavía tenía que coger la bolsa pero le daba cosa dejar solo a Henry en la habitación. Sin más remedio cerró la puerta y bajo al coche. Ya esta, todo estaba listo, solo quedaba dormir y que llegase el día de mañana para cumplir uno de los sueños de Henry. Se quito primero las botas de tacón, después los vaqueros y finalmente la blusa blanca. Ya en ropa interior abrió una botella de agua fría lo necesitaba y se fue a la habitación de su hijo a darle el último beso de buenas noches. Finalmente se metió en su cama, mañana sería un gran día.
-Mami, mami despierta! Ya es de día! Disneyland!
El entusiasmo de Henry casi deja a Emma sorda. Como era posible tanto alboroto a las 7 de la mañana. Quería matar a su hijo por despertarla a esas horas.
-Henry, hoy será un día largo, será mejor que duermas un poco más.
-Vale pero aquí contigo, en tu cama.
-Esta bien, metete pero quieto y callado.
Nada, Henry no paraba de molestarla haciéndole cosquillas para que se levantará así que sin pensarlo lo hizo no sin antes asesinar a Henry con la mirada. Después de ponerse cómodos de ropa, Emma con vaqueros, sudadera y zapatillas de "New Balance" y Henry casi igual, bajaron al bufete a desayunar.
Como de costumbre en hoy en día, Emma bajó con una mochila para robar pan, jamón, queso... del bufete para después comerlos en Disneyland. Estos sitios solían ser muy caros así que porqué no aprovechar cuando pagaba por el bufete. Entonces se le vino a la cabeza la mujer preciosa del avión, ella seguro que no haría cosas asi, reia Emma.
Estaba listos para Disneyland, Henry y Emma los dos después de andar en coche habían llegado ya a su destino. Henry estaba emocionadísimo ya que era un adicto a los cuentos y a los personajes de ellos.
-Henry, con cuidado y no te separes de mi vale?-le dijo su madre en la entrada.
Fue uno de los mejores días de su vida, de Henry. Era todo tan alucinante y tan real que estaba emocionadísimo. Por si fuera poco, no quería ni comer, no quería descansar quería ver más y más. Pero ya era hora así que Emma le sentó en un parque para que comieran los dos.
-Hey! Buenas tardes-una voz conocida le saco la cabeza de la bolsa donde tenía toda la comida.
-Oh, vaya casualidad, buenas tardes-sonrió Emma al ver que era la misma mujer que le ayudó en el aeropuerto.
-La verdad es que si, bonita casualidad-sonrió.-Me llamo Regina, Regina Mills y esta es mi hija Lana.
-Encantada, y Emma, Emma Swan.-no sabía porqué pero no quería decir su nombre al completo por si las moscas y dijo lo primero que se le ocurrió.-Y este es Henry. Henry saluda.
-Regina, no he encontrado nada para...-un hombre de la misma edad que ellas dos llegaba al banco donde estaban sentados.-Vaya...
-Robin, estas son unas personas que conocí ayer en el avión, Emma y Henry.
-Encantando-sonrió este.
-Mi marido esta de negocios en París y por eso queríamos darle una sorpresa.-dijo Regina-Y tú?
-Estoy separada, y como fue el cumpleaños de Henry decidimos hacer uno de sus sueños realidad.
-Vaya que bonito...
Pero cuando miró a Henry no estaba alado de su madre y cuando miró a su propia hija y a su marido tampoco estaban. Se confundió al principio pero luego miro a donde la mano de la rubia señalaba y vio a los tres que se iban cogidos de la mano de Robin.
-Robin es un culo inquieto y Lana no para de gritar que quiere ver todo así que...-se rio.
-Si, Henry esta igual y ya me estoy cansando un poco de esto...
-Si yo tambien.
Regina inmediatamente se sentó al lado de Emma y a esta abrió la bolsa para sacar la comida, la verdad tenía mucha hambre.
-Quieres algo? Aunque con tus pintas está claro que me vas a decir que no.-se rio la rubia.
-Emma, sabes cuantas calorías tiene eso? No, no...
-Lo que yo dije-se rió más.
-Ps, las apariencias engañan. Eres de Boston verdad?
-Si tu también no?
-Sí.
-Nunca te había visto..
-Bueno, es normal eso...-se rio.
-Lo sé. En que trabajas?
-Secretaria y tú?-dijo comiendo con la boca abierta.
-Soy una de las que lleva la revista Vogue en Boston-sonrió por la cara de asombro de Emma.-Pero mi sueño siempre fue ser profesora.
-Yo odiaba a las profesoras-se rió imaginando a Regina como una suya-Pero aún así la adolescencia fue la parte favorita de mi vida. Me casé muy de joven y solo pude disfrutar de la adolescencia.
-Vaya, pues esa fue mi peor etapa. Mi mejor momento es el ahora y no por lo de vive el momento si no porque superé por fin los abusos de mi padre e hice una vida preciosa con mi marido y con mi hija.
-Vaya no sé qué decir...
-Tranquila, ya está superado todo.
-No me puedo imaginar... Si me pasara a mí no se...
-No se puede imaginar, es algo que tampoco te quiero hacer imaginar. No le deseo a nadie...-le sonó el móvil pero lo apagó.
-Quienes son los de tu fondo de pantalla?
-Ruby, Belle, Graham y Gold... Unos amigos.
-Mami! Lana me ha enseñado el castillo de la Bella Durmiente. Es tan guay mama tienes que venir!-le decía Henry a su madre.
-Vámonos-se levantó Regina.
El día fue hermoso, los cinco pasaron estupendamente en Disneyland y por si fuera poco habían cumplido uno de los sueños de los pequeños. Lana y Henry resultaron ser la misma persona pero en diferente sexo y distinto físico. Les gustaban las mismas cosas y fue duro decirse adiós para siempre. Bueno para siempre...
-Mami, pídele el número de teléfono a Regina... Quiero volver a ver a Lana en Boston.
Entonces Regina se dio media vuelta dejando a Lana en brazos de su padre que dormía. Sacó una tarjeta de su bolso y se la metió en el bolsillo de atrás a la rubia, era su número de teléfono. Con una sonrisa se despidieron la una de la otra y Henry le dio un beso en la cabeza a Lana que fue imposible despertarla.
-Vamos hijo, que perderemos el avión, además tengo que dejar este coche en el parking y rellenar el papel.
-Ya voy mami.-salió de la habitación y los dos cogieron el coche.
Henry no paraba de dar la lata con que su madre llamara a Regina, quería hablar con Lana. Al final se rindió y le dio su móvil para que llamara.
-Regina? Soy Henry puedo hablar con Lana...Gracias...Hola Lana! Tenía ganas de hablar contigo...Si yo también me aburro... Si yo también veo caballos... En serio?... Espera...Mama! Regina y Lana están justo detrás de nosotros.
-En serio?-sonrió Emma mirando atrás con rapidez y por ello no pudo controlar su brazo y le dio al freno.
Un segundo más tarde los dos notaron como un coche les daba por detrás. Después de esto solo vieron negro y silencio.
