CAPITULO 11
Ya estaban en el año nuevo, Henry saltaba de emoción mientras Emma tenía la cabeza donde no debía. También paso como más de 2 horas solamente mirando al número del teléfono de Regina antes de la cena. Sus padres ya no estaban preocupados por ella, es más dejaban que se le fuera un poco la cabeza para que fuera feliz porque su madre confiaba en la felicidad de su hija. Que pensara en Regina ya no le importaba, sabía que con un poco de esfuerzo y suerte lograría lo que ella quería. Era Killian que se sentía fuera de lugar por no entender la actitud de la rubia.
-Mami!
-Si Henry.
-Mira tú teléfono.
A Emma se le paró el corazón por un momento, se olvidó hasta de respirar. Su móvil marcaba que Regina la estaba llamando. Y ahora qué?
-Regina? Soy Henry... Si... Claro... Muy bien... Si les parece bien si... Adiós.
-Que?-a Emma le faltaba poco para que le diera un ataque al corazón.
-Hemos quedado todos mami, te quieren conocer. Bueno a ti y a papa.
-Quienes son?-preguntó Killian.
-Una amiga de Henry y sus padres-Emma estaba taquicardica.
-Ahora?
-Si ahora.
-Bueno, me van unas birras ahora mismo-se rio Killian.
Emma por un momento se quedo pensando en el marido de Regina. Y si él la reconocía?
-Mama...-susurro-Y si su marido me reconoce?
-Lo tengo hablado con él. Regina no sabe nada del viaje, simplemente han preferido ocultarlo. Así que cuando el marido te vea no te dirá nada.
Habían bajado al bar dónde habían quedado con la familia de Lana y más niños con sus padres. Henry estaba contentísimo. Killian entró al bar y Emma cogió a Henry de la mano.
-Henry cariño, Regina y su marido no se pueden enterar de que nos conocemos de antes vale? Será nuestro secreto vale? El accidente no paso.
-Está bien.
Los dos entraron de la mano al bar y casi se cae para atrás cuando vio a Robin con Lana sentada en sus muslos. Ya esta, era él también. La niña estaba pintando algo con pinceles mientras intentaba ensuciar a su padre. Emma sonrió embobada. Le pareció muy dulce.
-Henry!- chilló Lana corriendo hacía él.
-Feliz año-le abrazo este.
-A ti también. Ven! Te presento a mis amigos.
-Encantado de conocerles.-se levanto Robin sonriendo.
-Igualmente-dijeron los dos sonriendo también cada uno dándole la mano a Robin.
Los dos hombres hicieron migas muy pronto y se fueron a la barra a por birras. Emma no paraba de mirar a todos los lados y sentía que le faltaba el aire y que se iba a ahogar. Estaba muy agobiada y nerviosa, le sudaban las manos. Y la vio, la vio tan preciosa como siempre, con su vestido negro. Sonrió, sonrió muy fuerte mirándola. Se le veía tan feliz y tan guapa. Salía del baño y se estaba poniendo bien el pelo. Eran iguales dios, el corazón le dio un vuelco, tenía que ser ella.
-Feliz año!-le abrazó, si la voz también era igual.-Debes de ser la madre de Henry.
-S..si...Emma, Emma Nolan-dios mío Emma sentía que le iba a dar algo en sus brazos.
La echaba tanto de menos que ella también abrazó a la morena y se quedaron un tiempo así hasta que Regina se sintió un poco incómoda y ante la cara de vergüenza por lo que había hecho se separo. A quien se le ocurre, se maldecía Emma.
-Ven, te presento a las otras madres.-la cogió de la mano.
-Claro...-sus nervios cada vez iban a menos y su felicidad aumentaba pensando con quien estaba.
La verdad es que no quería ver a ninguna de sus amigas, esas madres que no paran de criticar a todos y todas mientras beben café o té. Esas aburridas madres, cuanto las odiaba en serio. Solo quería estar con ella.
-Si no quieres podemos...- es que le había leído la mente?
-Oh no no... Me esperas un segundo?- le sonrió.
Emma corrió al baño y se encerró dentro. Se miro en el espejo y vio una lagrima caer por su mejilla. Cuanto tiempo había esperado para que pasara esto? Por fin la tenia ahí delante. "Emma puedes hacerlo" se decía a sí misma.
Había gente que ya conocía de antes en su sueño pero para nada eran como les había imaginado. Pasaron como media hora con ellas y no podía mas, eran tan sumamente cotillas que dejo de escucharlas para observar a Regina de perfil. Que preciosa era, no se creía que la tenía delante suya la verdadera. Se alegraba tanto de haber venido, pero claro solo por ella, porque se estaba aburriendo con las conversaciones de las madres.
-Emma cariño, ven un momento.
-Dime Killian.-le dijo cuando llegaron a donde estaban Robin y otros hombres.
-Robin me ha invitado a seguir de birras solo con ellos y me preguntaba si no te molestaría llevarte a Henry tu sola.
-Oh no claro diviértete-le dio un beso en la mejilla.
-Lo estas pasando bien?
-Regina es agradable-joder que si lo es-pero las otras me están sacando de quicio. Solo he estado con ellas diez minutos y ya las odio.
-Killian ya me acuerdo de ese partido...-Robin tomo a Killian del hombro y Emma simplemente se dio la vuelta para mirar a la morena.
Por un momento Regina se dio cuenta de que era observada así que se unió a Emma, Killian y Robin, cogió la mano de Emma y la llevó a la barra.
-Sabia que estas conversaciones te aburrirían-se rio Regina soltándole la mano a Emma y pidiendo dos cervezas.
-No tenias porque...-se avergonzó Emma, dios pero que tonta se estaba comportando.-Oh tranquila, a mí también me aburren.-se rio dándole una cerveza.-Son tan cotillas, tenía ganas de que alguien como tu llegara.-era un sueño o algo?
-Gracias.
-Por cierto, no sé si has prestado atención pero han hablado de una fiesta para el siguiente viernes para celebrar el aniversario de Belle y Gold. Te apetecería venir? Con tu marido.
-Oh Killian es mi ex marido. Pero no creo que pueda, Henry...
-Me ha contado un pajarito que tienes una madre muy buena con los niños...
-Está bien.
Emma rezaba a dios para que siguiera sonriendo todo el tiempo pero eso no fue así. Su expresión de felicidad a preocupación cambio en segundos pero ya no miraba a la rubia miraba más atrás.
-Lana!-chillo y salió corriendo.
Emma miro hacia atrás y vio como Regina corría a donde un montón de gente en circulo miraba a ver qué era lo que había pasado. La rubia la siguió y vio como Lana lloraba en el suelo mientras su madre la abrazaba y le ponía la mano en la cabeza que sangraba.
-Mami-Henry lloraba mientras corría a los brazos de su madre.
-Que ha pasado hijo?
-No se mama, estábamos jugando y se ha caído...
Regina cogió a la niña cuando Robin llego con el coche. Emma la ayudo, pero Regina quito la mano de Emma. Esta se quedo confundida, porque se enfadaba con ella. La cara preocupada de la rubia cambio a una confundida y enfadada. Solamente quería ayudar. Regina se dio cuenta en seguida de lo que había hecho pero estaba demasiado preocupada por su hija como para dar explicaciones.
Emma no paraba de dar vueltas en casa, estaba nerviosa por lo que había pasado con Lana ayer. Henry también quería saber cómo estaba pero simplemente prefería darles espacio antes de que un niño les atiborrara a preguntas después de lo ocurrido.
-Buenos días Emma-entraba Mary Margaret con bolsas del supermercado en casa de Emma.
Mary Margaret parecía que vivía más en casa de su hija que en la suya. Desde lo que le paso a Emma no ha querido separarse de ella, sabía que estaba bien. De eso no tenía dudas pero quería recuperar tiempo perdido con ella. A Emma no le importaba, es más le gustaba que hubiera mas de una mano en esa casa, y que menos que su propia madre.
Emma soñó con Regina la noche pasada, sueños horribles en solo una noche. Tenía ojeras de las de antes, cuando estaba todo mal con Killian. Su teléfono vibró. Por fin.
-Regina? Está bien Lana?
-Si Emma tranquila, está todo bien, solo han sido unos puntos de más pero está bien.
-Menos mal... Siento si hice...
-No Emma, no hiciste nada mal-se paró un momento-Te tengo que pedir yo perdón por haberte mirado así cuando solo intentabas ayudarme.
-No pasa nada, estas más que perdonada.-sonrió.
-Bueno, entonces vienes a la fiesta verdad?
-Regina tu hija acaba de sufrir un accidente y piensas en fiestas?
-Emma Lana está bien. Tenemos a mi madre que la cuida excelente. Es una fiesta importante para Robin y tengo que asistir y no tengo ganas si no vas tú.
Emma se atragantó por un momento y se quedó sin habla.
-Emma?
-Si, lo siento, se me ha caído una cosa. Porque quieres que vaya yo?-sonrió nerviosa.
-Solo hay que mirarte.
-Como?
-Me dejas terminar la frase? Gracias-sonrieron las dos.-Te ves diferente a todas esas mujeres que has conocido hoy. Son horribles no hacen más que cotillear y criticar a todas horas con un té en la mano que ni siquiera beben. Hablan de cuánto dinero valen cada cosa que compran, es todo competencia. Se que no te gusta gente a así pero hazlo por mí, no te dejare sola con esa gente-no por favor.
-Y como sabes que no soy así?-Emma se sentía una adolescente enamorada.
-Ya te he dicho antes...-silencio-Solo hay que mirarte, pareces de esas madres colegas de sus hijos-suspiro.-Me gusta.
-Las apariencias engañan. Tu pareces una de esas chicas que compiten siempre.
Silencio. Mas gilipollas y no nace. Se arrepintió tan rápido como su cerebro pudo.
-Regina, no he querido decir eso.
-Da igual-su voz había cambiado-Es la verdad, supongo. No hace falta que vengas a la fiesta, no son para gente como tú.
-Regina, en serio perdóname. Solo lo digo por cómo te vistes, llevabas un vestido de Chanel y...
-Emma lo estas empeorando.
Otro silencio.
-Si no me perdonas por teléfono te pediré perdón en la fiesta.
Antes de que Regina colgara, Emma pudo apreciar un suspiro que dejaba claro que había hecho sonreír a la morena. La rubia también sonrió contenta y se tapó la cara de vergüenza. Que enamorada estaba y ni siquiera la conocía, más o menos.
-Creo que todo va bien con Regina no?-su madre.
-Supongo.
Corrió a donde Henry y le subió hasta el techo con sus manos haciéndole el avión. Estaba tan emocionada que se sentía una niña pequeña jugando con Henry.
