Siento mucho por la tardanza... :( Es que el verano me tiene ocupada y si hace malo me quedo sin inspiración y todo eso sorry intentare actualizar mas rapido los capitulos que vienen! Ala disfrutad de este y muchisimas gracias por lo reviewes y los pm !


CAPITULO 14

Siento mucho por la tardanza... :( Es que el verano me tiene ocupada y si hace malo me quedo sin inspiración y todo eso sorry intentare actualizar mas rapido los capitulos que vienen! Ala disfrutad de este y muchisimas gracias por lo reviewes y los pm !

La semana en New York había sido una pasada para Emma. Fue una de las mejores semanas de su vida. Aunque estuvo poco tiempo con Regina comparado con los niños, tenía clarísimo que estaba enamorada de ella. Podía ser que no fueran iguales la que se invento y la verdadera pero estaba considerando quien le gustaba más. El acercamiento entre las dos mujeres había crecido y gracias a dios Emma ya no fumaba tanto como antes. Sus preocupaciones por la morena habían bajado un poco. Ya no tenía tanto miedo, es mas se sentía cada vez más con posibilidades de un final feliz con ella.

Había compartido muchísimas horas con Lana aquella semana y la niña era hermosa por dentro como por fuera. La había cogido muchísimo cariño igual que la niña a Emma. Henry y Lana también habían compartido muchísimos momentos que nunca olvidarían de la gran ciudad.

Emma sonreía al mirar a su alrededor. Parecían una familia, pero el cartel de Boston la llevo a la realidad. Regina tenía su propia familia ya. Su cara cambio. Ahora que pasaría? Empezaba a odiar la rutina sin empezarla.

Regina les llevo hasta su propia casa. Emma y Henry bajaron del coche igual que la morena. Lana se quedó dentro.

-Regina no sé como agradecerte todo esto.-le dijo Emma mientras sacaba la maleta del maletero del coche de Regina.
-Tranquila, ha sido un regalo para mí.

Se quedaron un momento mirando la una a la otra mientras Henry y Lana se despedían dentro del coche.

-En serio, ha sido increíble.-Emma cogió la mano de Regina acariciándola-Gracias.
-A ti-sonrió embobada la otra y le apretó la mano mientras le daba un beso en la mejilla.

Emma se tiro en la cama tapándose el rostro de nerviosismo y felicidad. Estaba eufórica. Se sentía como si fuera una adolescente y que la persona que le gustaba le había preguntado si quería ir al baile con él. Sonrió. Habían avanzado muchísimo y esto último le dio esperanzas.

Ya habían acabado las vacaciones de navidad y Emma estaba con el trabajo hasta el cuello. Llegaba a casa muy cansada todos los días. Las cosas no iban tan bien como creía antes. Henry por otro lado pasaba muchísimo tiempo con Mary Margaret y Lana ya que las otras dos mujeres no hacían más que trabajar.

Llegó el sábado y el teléfono de la rubia empezó a sonar. Sonrió al ver quién era. Alargó la mano y desbloqueo el móvil.

-No puedes vivir sin mi?-sonrió una Emma con la voz de estar todavía dormida. Se tapó los ojos con los dedos mientras suspiraba.
-Oh Emma te he despertado?
-Algo así-se rió-Pero tranquila.
-Si quieres te llamo más tarde.
-Ya me has despertado así que habla-sonrió.
-Solo quería saber cómo andabas. Lana me ha contado que Henry dice que tienes muchísimo trabajo y estas muy cansada.
-Si, la empresa no va muy bien... Pero tranquila, se arreglará.-dijo no muy convencida.-Y tú qué tal?
-Yo bien, también con mucho trabajo pero yo soy así.-se ríe.-Quieres que cenemos los cuatro hoy?
-Esta bien, si nos invitáis-Emma también se ríe-Así no tengo que hacer la comida.
-Te aprovechas de mi Emma?
-Sabes que no. Tengo ganas de vert... Veros a las dos.
-Yo también, se os echa de menos.- Emma sonríe por ese comentario.

Emma y Henry ya están en la puerta de la casa de Regina. Los dos se habían puesto guapos para la ocasión. La rubia con vaqueros pitillos, jersey negro tapado por una chamarra del mismo color y botas altas marrones de tacón. Una Regina con otro vestido azul oscuro de chanel les abría la puerta tiempo después de haber tocado el timbre.

Por fuera la casa se veía enorme pero nada comparado con lo de dentro. La rubia observaba cada detalle de la casa, efectivamente tenía muchísimo más estilo que Belle, lo sabía.

Los tres se sentaron en la mesa mientras Regina traía la comida. Cuando se sentaron empezaron a comer mientras recordaban los días de la semana que estuvieron en New York. Ojalá todo fuera tan fácil como allí, pensaba Emma. Aquí era todo una mierda, una patada de la realidad en toda la cara.

Emma siente perderse en los ojos y en los labios de Regina, casi no habla, solo mira a la morena y esta se da cuenta de que es observada. Ya es como la quinta vez que la pilla así. Cuando terminan de comer, los niños quedan abajo jugando con la consola de Lana mientras que Emma y Regina suben al ático con mantas, cada una con una copa de vino.

-Robin tampoco está hoy?-le pregunto Emma apoyándose en la barandilla mirando las vistas a la calle.
-No, se fue otra vez a Paris, sólo vino en navidad.
-Deben de ser importantes esos negocios...

-Sabes, quiero volver a hacer un viaje, los cuatro, nosotras y los niños.
-Yo también-sonrió Emma y le dio un sorbo al vino mientras encendía un cigarro.
-Lo pasamos genial verdad?
-Sí.

Se hizo un silencio pero para nada incomodo. Emma se sentía completa ahí arriba con ella, todo era tan perfecto. El aire, la temperatura, las estrellas y la luna. Después se miraron un momento y sonrieron pero sin apartar la mirada. Emma cogió la mano de Regina y le besó la palma. Las caras de las dos mujeres eran serias, concentradas en los ojos de cada una.

De repente se escucho una puerta abrirse para luego ser cerrada en un santiamén. Después de eso unas patitas correteando por la casa.

-Papi!-el grito de Lana se escucho por toda la casa.

Emma se quedó varios minutos en el sitio, sintiendo ganas de llorar después de ver como la cara de la morena se había iluminado para luego salir corriendo del lugar. Que Regina estuviera casada le daba muchísimo miedo.

Al par de unos minutos Emma entro en casa para encontrarse en una escena bastante conmovedora. Se odiaba a sí misma, pero como demonios se le ocurrió meterse en una familia que se quieren. Quien era ella para destruir la felicidad de unas personas que no les había hecho nada.

También estaba claro que Regina tampoco confiaba mucho en ella porque no le contaba nada del coma. O sea, todavía podía ser que la morena soñara con ella. Porque le pasaba esto a ella, con lo feliz que era.

Después de eso no paso nada, Emma y Henry se despidieron de las dos chicas y salieron rumbo a casa. En el habitación de Emma, una rubia despierta a las cuatro de la mañana no paraba de pensar en lo que estaría haciendo la morena en esos momentos. Claramente tenía muy claro pero sería mejor no pensar más en ello. Una hora después, Emma todavía despierta se levanto de la cama a por agua ya que no podía dormir y de paso cogió el paquete de cigarros. Para fumar salió a la terraza envuelta en su manta de siempre mientras sostenía el vaso en una mano y el paquete en el otro. Al abrirlo se encontró con el paquete vacio. No tardo en tirar el paquete seguido del vaso al suelo con rabia y se pego contra la pared dejando a las lagrimas que se había reprimido, salir. La fuerza que había tenido después de la llegada de Robin hizo que se sintiera cansada de verdad dejando a sus piernas flaquear. Por ello, arrastro la espalda en la pared hasta quedarse sentada para llorar. Y es que no puedes elegir si van a hacerte daño en este mundo, pero si eliges quien te lo hace, y Emma lo eligió.