Siento muchísimo el retraso pero ya sabéis en verano... sorry ahhahha el del 2 hasta el 18 me voy a Austria así que intentare subir bastantes ahora hahaha os quiero !

CAPITULO 15

Había pasado más de una semana desde la cena en casa de Regina donde la rubia simplemente no le cogía el teléfono con la escusa de estar muy ocupada en el trabajo. Aun esto, Henry y Lana quedaban todas las tardes para jugar.

-Mami, me voy con la abuela y Lana al cine porque sus padres van a salir.

-Está bien cariño, no vengáis tarde.

Emma se encontraba bajo el chorro de la ducha pensando en cómo seguir adelante con su vida sin Regina. Y es que Emma nunca había creído en los amores verdaderos pero ahora que había conocido a Regina y sabia de algún modo lo que era estar con ella pensaba que todo el mundo debería tener su amor verdadero y por lo menos deberla durar tanto como su vida. Pero pensar en una cosa y convertirse en verdad no es lo mismo así que tenía que hacer algo para olvidarla, ya hacia días que había decidido rendirse con Regina. Era mejor no destrozar familias, además estaba claro que la morena estaba muy enamorada de su marido, solo había que ver la cara de felicidad que le puso cuando llego a casa.

Su móvil empezó a sonar y pensando que sería Regina como siempre decidió ignorarlo y seguir en la ducha. Al salir lo reviso pero las llamadas eran de Killian.

-Killian, me has llamado?

-Que tal esta mi rubia preferida?

-Pues como siempre, liada.

-Deja todo lo que estás haciendo ahora mismo y te obligo a venirte al bar. Estamos Robin, Regina, Ruby y yo.

-No puedo Killian, tengo mucho trabajo y además acabo de salir de la ducha.

-Razón de mas para salir.

-Em-la voz había cambiado, ahora era una voz mas suave y bonita, esa voz que la volvía loca-O bienes o voy a buscarte.

Emma solo sonrió, con solo esas palabras era capaz de convencerla pero no, no podía caer.

-No Regina en serio, no iré.

Y sin más la llamada se corto. Emma miro su pantalla un par de veces pero nada, había colgado.

Después de secarse bien el cuerpo se vistió con legins negros y una sudadera que era de Killian para después secarse el pelo dejándolo alborotado. No aguanto ni diez minutos, cogió el paquete de cigarros esta vez nuevo y salió a la terraza con la misma manta de siempre.

Estaba agotada. Estaba agotada de pensar tanto en Regina. Estaba agotada de hacerse siempre ilusiones para luego nada. La odiaba, la odiaba tanto que le diría todo, todo si le presentaba en su casa. Unas lagrimas empezaron a salir son control de sus ojos y al levantarse empezó a pegarle patadas a los juguetes de Henry.

Toc toc

Nada.

Toc toc

Emma se quito las lagrimas como pudo y apago el cigarro para entrar en casa y abrir la puerta. Lo que no se esperaba era a la mismísima Regina con su vestido chanel rojo delante de sus narices con usa sonrisa espectacular que se le borro rápidamente de la cara al contemplar a la rubia.

-Emma, que te pasa? Estas bien?-Regina entraba en casa mientras le ponía las manos en la cara intentando quitarle las lagrimas que ella antes no pudo.

-Si-susurro una Emma seca y le quito las manos bruscamente de la cara-Que haces aquí?

-Em, te pasa algo y no me digas que no-a Regina le empezaba a mosquear su comportamiento.-Y que le ha pasado a tu casa?

-No me hagas hablar.

-Perdona? Que no te haga hablar? No me jodas Emma.-le soltó enfadada delante de ella

-Que no te joda? Tu sí que me jodiste si, empezando desde el aeropuerto.

-De que aeropuerto me estás hablando Emma. Te pasa algo y no me quieres contar, y hace tiempo que me estas ignorando llamadas. Pensé que éramos amigas.

-Me da igual todo ya, me da igual que no te lo dijeran para protegerte o yo que sé qué pero yo lo voy a hacer.

-Contarme el que? De qué estás hablando.

-De como terminaste en el coma.

Se hizo un silencio. Una con cara asustada por lo que iba a contar porque no aguantaba más y la otra con la boca bien abierta por lo que había escuchado.

-Como sabes tú eso?

-Porque fue culpa mía.

-Em-unas lagrimas empezaron a salir de los ojos de la morena-No entiendo nada.

-Tú fuiste con tu hija a Paris para visitar a Robin mientras yo fui con Henry a Disneyland. Nos encontramos primero en el avión, me ayudaste con las maletas y después en Disneyland pasamos el día juntos. Tú me contaste unas cosas tuya y yo mías.-Regina escuchaba atentamente mientras tenia la mano en puño contra su pecho.-A la vuelta de casa... Bueno a la vuelta de casa yo sin querer pare el coche y vosotros que ibais detrás nosotros chocasteis y bueno yo caí en coma por eso no recuerdo nada del día, solo son palabras de Henry y...

-Oh dios mío...-Regina hacía tiempo que se había sentado llevando la mano a la cabeza mientras lloraba.-No puede ser verdad... No... Esto no está pasando... Como no me lo dijiste antes Emma? Como has podido ocultarme algo así? Oh dios mío... Lana sabia todo esto?

Regina se había vuelto loca, lloraba sin parar mientras daba vueltas por la casa enfadada con la atenta mirada que también había empezado a llorar. Por fin. Todo estaba dicho, bueno todo no.

-Si tan amigas somos porque no me dijiste que estuviste en coma?

-Y tu porque no me dijiste todo esto antes?

-Porque Lana era la única que sabía todo esto y no quería que Robin se enterara porque no me dejaría para nada acercarme a ti. Y tú por supuesto no sabias nada del accidente, no sabías que fue por mi culpa ni nada.

-Y te has acercado a mi por pena?-la voz cambio de enfadada a decepcionada.

-Pena? Ojala. Simplemente tu me diste tu numero en Paris y Henry quería estar con Lana y...

-Em, para, quiero irme de aquí.

-Sera mejor también que ya no vuelvas mas.

Regina se sorprendió por esas palabras tan duras que le dijo Emma casi sin pensarlos. Ella no quería eso, solo necesitaba pensar un tiempo, no estaba enfadada. Sin más, abrió la puerta sin mirarla en ningún momento y dando un portazo se dirigió al bar para coger a Robin y marcharse a casa.

Media hora después, una Emma fumando en la terraza con la cara empapada y roja mientras miraba a ninguna parte, escucho la puerta abrirse y cerrarse en un santiamén. Después unos pasitos corriendo que rápidamente se dejaron de oír y otros más grandes acercándose a ella.

-Cariño...

Era su madre que rápidamente le quito el cigarro apagándolo y la abrazo muy fuerte.

-Lo siento mucho hija...

-Mama, se lo he contado todo... Bueno lo que paso de verdad.

-Lo sé.

-Mama me siento una estupida, en serio. Regina no tiene la culpa de nada, y se lo estoy echando todo a ella.

-Pues entonces deberías pedirle perdón.

-No puedo mama, creo que es mejor así, separadas. Creo que es mejor no verla más.

-Chica me parece que estas cometiendo un gran error. Robin no la merece, es más, se pasa todo el tiempo metido en los negocios, siempre fuera de casa.

-Mama, no en serio, me voy a dormir. Y Henry?

-Sabia como estabas así que le he mandado a la cama.

-Como lo sabías?

-Bueno, solo te digo que con la cara que traía Regina y las palabras que le ha dicho a Lana...

-Dios mío pobre pequeña...

-No, no le ha echado la bronca por ocultarle cosas, simplemente le ha dicho algo como "no vas a ver a Henry nunca más".

-Estará muy enfadado conmigo. Voy a ver a Henry.

Emma salió de la terraza y se metió dentro de la casa para dirigirse a la habitación de su pequeño que se encontraba llorando encima de la cama.

-Eh, cariño...-Se le acerco a la cama sentándose a su lado.

-Mami, no sé porque pero Regina no le deja más estar conmigo...-lloraba el niño.

A Emma se le rompió el corazón en mil pedazos y es que se sentía una hipócrita y egoísta por cómo estaba llevando el caso de Regina. Por su culpa podía haber roto una familia y ahora su hijo había perdido a su única amiga. Le daba igual la hora que era pero ahora mismo iba a hablar con Regina para pedirle perdón y seguir como antes. Si alguien tenía que salir herido seria ella.

Después de que su madre de marchara a casa, ya en la madrugada, se vistió con pantalones negros pitillos altos, una camiseta hasta el ombligo y se tapo con una chamarra roja. Miro por la ventana y estaba lloviendo así que se puso botas altas y cogió el paraguas. Al abrir la puerta se encontró con las dos personas que menos esperaría ver en su puerta. Lana y Regina estaban delante de la puerta para llamar cuando la rubia les abrió. Las dos estaban mojadas y tenían cara de haber estado llorando las dos. A Emma se le rompió el corazón al ver esas escena tan aterradora y se quedo sin habla cuando vio sangre en el labio inferior de la morena.

-Lo siento-susurro la morena.