Gracias a todooss de nuevo por los reviewes ! ya sabéis este es el ultimo que voy a subir hasta el 18 que es cuando llego de Austria. Tampoco os prometo nada el 18 porque es venir y voy directa al concierto de Malu en Bilbao (GRATIS OMG). EMOCIONAAAAAADA en fin eso que seguramente lo tendréis el 19 o el 20. Besos y espero que os guste porque os dejo un gran capi antes de irme!

CAPITULO 17

Como si de un robo se tratara las dos se levantaron rápido del sofá y Emma cogió lo primero que vio, una raqueta de tenis de Henry. La morena por otro lado, nerviosa y temblando se quedo atrás.

-Regina se que estas ahí! Sal!

Emma abrió la puerta preparada para todo y eso le cambio la cara de enfado a Robin.

-Emma?

-Sí, Robin Emma, qué coño haces aquí chillando.

-Lo siento mucho Emma, yo solo creía que Regina estaba aquí con un hombre, no sabía que era tu casa.

-Ahora la sigues?

Robin se sorprendió por la dureza en la voz de la mujer que tenía delante. Porque le trataba así? Es que Regina le había contado algo? Seguía ella ahí?

-Esta ella aquí verdad? Te ha contado todo?

-No esta aquí.

-La vi entrando aquí anoche.

-Pues se fue.

-Lo siento Emma.

Robin se dio media vuelta para ir pero antes miro bien dentro de la casa sin encontrar a la mujer que buscaba. Después, Emma cerró la puerta y se pego la espalda en ella cerrando los ojos.

-Regina?-la llamo, es que no sabía donde se había escondido.

Cuando llego a su cuarto la vio tumbada en la cama boca abajo. No podía ver su cara pero sabía muy bien que estaba llorando por los sollozos casi mudos que se podían escuchar. Emma simplemente se tumbo a su lado y le rodeo la cintura con su brazo mientras le daba besos en la cabeza diciéndole que ya había pasado todo.

-Tranquila, vamos a denunciarle y ponerle orden de alejamiento.-le susurro al oído.

-Podemos dormir así? No te vayas.

-Claro.

Regina estaba cansadísima, no había podido dormir en toda la noche. Sentía un miedo tremendo en todo el cuerpo por ese hombre. Aquel con el que compartió los mejores días de su vida. En que se había convertido? La fama, el dinero y los negocios habían podido con él. Antes era un hombre bueno y pobre y simplemente ayudaba a las personas como él, hacia todo lo que podía por otra gente cuando él no tenía casi nada. Regina de repente se sintió culpable, porque todo cambio cuando se casaron. Regina le dio todo, dinero y fama y ahora se había convertido en todo lo contrario que era antes. Era su culpa? Quería dejar de pensar en ello y se centro en los dedos de Emma acariciando su tripa desnuda, se estaba tan bien, se sentía tan segura y protegida. Sabía que con ella nada malo pasaría. Ahora si que dormiría de maravilla. No quería pensar en lo que estaba pasando entre ella dos, mejor disfrutar.

Unas horas después, Mary Margaret, Lana y Henry entraban en casa para hacer la comida para todos. Tenia intención de hacer macarrones con queso y tomate ya que eso nunca falla y con tanta gente en casa sabía que acertaría.

-Somos nosotros!-chillo Mary Margaret al entrar en casa dejando las bolsas de la compra encima de la mesa pero nadie respondió.

Finalmente entro en la habitación de Emma y las vio a las dos en la cama. Al principio se asusto pero luego tubo que tocarse el corazón por el amor que sentía en ese momento. Qué bonito era ver a su hija así, feliz por primera vez en la vida. Enamorada. Sonrió y salió dejándolas dormir abrazadas. Antes de ir al parque Emma le conto lo que le había pasado, lo que sabía solo antes de hablar con Regina.

-Eh eh, si queréis ayudarme primero a lavarse las manos bichitos.

Hacia un día espantoso, no paraba de llover así que después de comer decidieron hacer muffins. Mary Margaret hizo la compra al mediodía con los niños así que tenían todos los ingredientes. Pero ella se fue con sus amigas a jugar al bar al bingo.

-Muy bien, entonces Lana y Henry vosotros vais a trocear las fresas pero primero limpiar bien vale?

-Si mama-chillo Henry emocionado.

Las dos madres por el otro lado empezaron a hacer la masa con huevos, mantequilla y leche. Los niños no paraban de salpicar con el agua riéndose pero no les importaba. Estaban convirtiendo la casa en una piscina pero Emma sabía que era el momento de pasar ratos felices. Si eran felices que importaba todo lo demás?

-Están bien limpias y troceadas las fresas?-pregunto Regina al cabo de un rato.

-Si mama-aplaudió Lana.

-Muy bien chicos ahora en otro bol vamos a mezclar azúcar, levadura, harina, vainilla, canela y vuestras fresas vale?

Cuando terminaron de mezclar con las manos rellenaron los moldes y los metieron en el horno. Los niños se fueron a jugar con la play y Emma tubo una idea cuando miro sus manos sucias. Quería que Regina dejara un lado las preocupaciones y sentirse una niña así que con un gesto con las manos le tiro la mezcla de ingredientes que tenía en la mano riéndose. Regina abrió la boca lo más grande que pudo y metió las manos en el bol ensuciándoselos con la masa que sobro.

-Vas a saber con quién te has metido.

Emma chillo y corrio lo mas rápido que pudo para esconderse. Entre risas, se sentía como una niña pequeña pero lo necesitaba y Regina muchísimo mas.

-Em, te voy a encontrar-se reía.

-A veces no se quienes son los niños y quienes los adultos...-dijo Henry.

-Hijo te he escuchado-grito Emma desde su cuarto.

-Ja! Rubia tonta ya sé donde estas!-grito la morena corriendo hacia el cuarto.

Al entrar vio como Emma se iba cada vez mas atrás contra la pared. Riéndose nerviosa por lo que iba a pasar.

-Regina lo siento... No volverá a pasar... Te lo juro.

-A no no no...-se reía esta también.

Emma se pego totalmente a la pared sin saber cómo iba a salir de esta. Cuando Regina se acerco Emma no tubo más alternativa que salir corriendo pero se cayó por culpa de la pierna de la morena. Emma no paraba de reírse en el suelo por lo que acababa de pasar así que Regina se sentó encima suyo con las manos arriba para que Emma viera lo que iba a hacer. La apretó mucho con sus piernas para que no se escapara.

-No no no, Regina no por favor-se reía sin poder parar.

-Ya te he dicho con quien te estabas metiendo. -le dijo haciéndole una raya en la cara con la masa.

-Para!-se reía queriendo salir de ahí.

-Oh no no no.

Y sin más, puso las manos en la cara de Emma ensuciándole toda la cara mientras no paraba de chillar y de reírse. Le hacía cosquillas a Regina para que se levantara pero no consiguió nada, era más fuerte que ella.

-Oh Emma estas horrible-se rio Regina mirándole a los ojos todavía encima de ella pero ya tranquilas.

-Tú crees? Límpiame.

Regina solo sonrió y se acerco para en seguida lamerle los labios llenos de masa para los muffins. Emma no esperaba para nada esa reacción y abrió la boca para empezar un beso.

-Oh no no no, la boca cerrada si no, no puedo limpiarte.

Emma se sentía en las nubes, en el paraíso. Ni siquiera se acordaba si llevaba las bragas o no pero sabia como estarían, lo notaba. Aquellas palabras hicieron que tragara saliva y cerro la boca.

Regina sonrió y saco la lengua para lamerle bien los labios, primero era solo la lengua pero después empezó a besarla con ganas. Emma no tardo y le siguió con el beso. Ese era su sitio, lo sabía, se sentían en familia cada vez que estaban juntas. Nunca habían sentido nada tan fuerte como en ese momento así que Regina entrelazo sus manos con los de la rubia y se separo para tomar el aire.

-Qué asco-susurro Emma refiriéndose a las manos sucias unidas.

-Cállate.

El beso empezó a ser más fuerte, con más ganas. Regina movió sus caderas contra Emma haciéndola gemir por primera vez. La morena sonrió contra la su boca.

-Ahora límpiame tu a mi.-le dijo Regina enseñándole el cuello que tenia sucio por culpa de ella.

Emma sonrió y abrió la boca para lamerla Regina gimió y empujo mas su cadera contra la rubia.

-Lana! Estas haciendo trampas!

-Regina, creo que deberíamos parar por ahora, los niños...

Regina se levanto y le dio la mano para ayudarla a levantarse ella también pero justo cuando estaba a punto la morena le soltó haciéndola caer al suelo. No pudo contener la risa.

-Mala.

-Ya te he dicho un par de veces con quien te estabas metiendo.

-Vemos una peli los cuatro?

-Me parece una idea genial-sonrió Regina ofreciéndole la mano para ir a la sala que fue tomada con otra sonrisa.

-Tendremos que limpiarnos primero-las dos se rieron.