3. LA LEY DE LA OSCURIDAD

Capítulo 3

La excursión al río

Yugi despertó a la mañana siguiente y apagó el despertador que le había obligado a despejarse. Se sentía agotado, y no recordaba nada sobre lo que ocurrió después de que Kevin le quitara su monster car.

Se vistió, y vio que estaba encima de su mesa.

No le dio muchas vueltas. Desayunó y salió de la tienda de su abuelo.

Como de costumbre, Anzu, Jonouchi y Honda le estaban esperando en la puerta.

Yugi se alegró de que sus dos compañeros estuvieran bien.

-¿Ya os han sacado de la enfermería?-preguntó.

-Si, claro-contestó Honda- hace ya unas horas, nos dijeron para quedarnos, pero dos decidimos volver a casa. Además, así hemos podido coger todo para la excursión.

Yugi cambió de tema de conversación.

-Oye... ¿no sabréis qué pasó con mi monster car?

Fue Jonouchi quién contestó.

-Sí, bueno, más o menos. Todos los coches que robó Kevin estaban en objetos perdidos cuando nos fuimos de allí. Preguntamos, pero no nos han sabido decir quién fue el que los devolvió.

-Ah... Me alegro de que los dueños los puedan recuperar.-dijo Yugi, aliviado, aunque también intrigado y algo asustado, quizá por esa razón durante la ida al instituto Yugi no soltó el sennen puzzle que estaba colgado a su cuello mientras charlaban sobre lo rápido que se había puesto de moda el juego de carreras.

Por fin llegaron al instituto Domino, y aunque aún faltaban 10 minutos para salir, la mayoría de sus compañeros de clase ya estaban esperando en el autobús ansiosos por que llegaran los pocos alumnos que faltaban por subirse y salir cuanto antes.

El primero en subir fue Jonouchi, que se sentó en la segunda fila en el lado de una ventana, a su lado se sentó Honda. En el lado de la ventana de la fila de en frente se puso Yugi, y Anzu a su lado.

El viaje no duró mucho más de una hora, en la que la clase se dedicó a hablar y cantar, y Yugi dormir, pues a pesar de las ganas que tenía del viaje, su sueño era aún mayor.

Por fin llegaron al final de la carretera, y tuvieron que continuar andando el resto del camino por el bosque unos veinte minutos hasta llegar a un descampado por el que pasaba un río. En el descampado, tirando hacia el bosque, había media docena de mesas y bancos de madera.

Antes de separarse, el tutor reunió a sus alumnos en círculo para informarles de nuevo del horario, que era, a la una y media todos a comer en las mesas, luego, hora y media después unos juegos en grupo para la compenetración de la clase, y después algo más tiempo libre hasta las cuatro y media que debían volver al descampado para la vuelta al autobús, y de ahí al instituto.

Cada grupito eligió un lugar del descampado para pasar el día y dejaron en el suelo las toallas estiradas y las mochilas encima.

Eran más o menos las diez, asi que tenían más de tres horas antes de tener que volver a comer.

Naturalmente, no podían alejarse demasiado. De todos modos varios grupos se adentraron a explorar el bosque, otros fueron río arriba y unos pocos se quedaron en las toallas charlando, como hicieron Jonouchi, Honda, Yugi, y Anzu.

Mientras ellos hablaban y jugaban, el faraón se dedicó a observar el río desde la pirámide, sentado en su trono. Parecía que le agradaba estar allí. Era un lugar tranquilo.

El tiempo pasó rápido para Yugi y sus amigos, y llegó la hora de la comida.

El tutor pitó varias veces con el silbato para avisar a los alumnos algo despistados.

En unos minutos las mesas se llenaron de gente comiendo.

Jugaron a diferentes juegos de acampada, pero también al beisbol, fútbol y voley.

El grupo de Yugi ganó estos dos últimos, debido a que Jonouchi y Honda eran muy buenos jugadores, y Yugi no lo hacía nada mal parando el balón en la portería.

Finalmente jugaron al frisby.

El juego consistía en ponerse en un gran círculo y pasárselo de una persona a otra sin que se callera, si pasaba esto el que lo había tirado era eliminado.

Con esto se lograba un mayor trabajo entre compañeros, ya que si tú fallabas, el que perdía era el otro.

Sin embargo había un alumno, Nacho, que no estaba dispuesto a jugar, ni lo había estado durante la tarde de juegos, sino que había estado molestando a varios alumnos en cada partida sin que Tino, el tutor, se enterara.

Esta vez decidió tomarla con Yugi.

Se puso a su lado y le estuvo molestando durante todo el juego, Yugi fingió que no le importaba, e intentó pasárselo bien, pues para eso estaban allí.

Al acabar, y no satisfecho con sus anteriores burlas, invitó a jugar a Yugi de nuevo al frisby, esta vez solamente entre ellos dos.

Se adentraron en el bosque a buscarlo, pues Nacho lo había lanzado demasiado lejos. Era una zona con piedras, y unas pocas hojas esparcidas aleatoriamente por el suelo.

Una vez allí, Nacho se giró hacia Yugi, y le dijo, cabreado.

-No me caes bien, no me gusta que la gente se lo pase bien cuando juega conmigo.

Agarró a Yugi, y le empujó contra el tronco de un árbol, Yugi intentó dialogar.

-P...pero, los juegos están para divertirse, y pasarlo bien con tus amigos.

-¡No digas tonterías!

Nacho, enfadado, lanzó a Yugi al suelo, dejándolo inconsciente, y comenzó a andar de vuelta al descampado, pues no faltaba mucho para la hora de volver al autobús.

El sennen puzzle comenzó a brillar. Yami se levantó del suelo.

-Es la hora del juego.

Nacho se dio la vuelta.

-Vaya, pensé que te había dejado inconsciente. ¿De verdad quieres volver a jugar conmigo?

-Si, pero no será juego corriente, sino un juego de las sombras. Las reglas son sencillas.

Yami se agachó a coger el frisby que estaba tirado en el suelo, y lo clavó unos metros más adelante, justo a la mitad de dos árboles.

-La mitad más alejada será la tuya, y la otra la mía, el que recoja más hojas caídas en el suelo y las traiga aquí antes de cinco minutos, gana. Se pueden hacer varios viajes. El que pierda dejará los juegos para siempre.

Apareció un gran cronómetro al lado del frisby, que marcaba 5 minutos.

Nacho se acercó a Yami, y miró el cronómetro.

-Me parece bien.

-Recuerda que las hojas arrancadas de los árboles no se pueden coger. Entonces, comencemos.

El cronómetro comenzó la cuenta atrás, y Nacho corrió adentrándose en su lado del bosque. Se agachó varias veces para recoger algunas hojas del suelo antes de desaparecer en el bosque

Yami se apoyó en uno de los árboles, mirando cómo iban descendiendo los minutos en la pantalla.

Mientras tanto su rival, se dedicaba a subirse a los árboles, y recoger la mayor cantidad de hojas que podía.

Los minutos fueron pasando, Yami continuaba apoyado en el árbol, y Nacho subiéndose a los árboles, cosa que no era fácil y le estaba llevando su tiempo, pues estaban bastante altos y no había muchos sitios donde sujetarse.

Faltaban 30 segundos, y Nacho aún no aparecía. 20 segundos... 15.

Se divisó una sombra a lo lejos. Yami sonreía. 5 segundos. Nacho corría hacia donde tenía que poner sus hojas.

4,...3...,

Corría con todas sus fuerzas, y las hojas se le caían por todos lados, pero aún estaba lejos de llegar.

2...1... El cronómetro llegó a cero antes de que Nacho llegara.

-Has perdido.-dijo el faraón, con una sonrisa.-no has llegado a tiempo, y hay más hojas en mi lado que en el tuyo.

Nacho miró el suelo, en el lado de Yami había tres hojas, y en el suyo solamente había una cuando comenzó a contar el tiempo.

-Qué más da que no llegara a tiempo, además, hiciste trampas, elegiste el lado que más hojas tenía antes de comenzar el juego.

Nacho empezó a caminar de vuelta. Pues pretendía dejar al faraón allí para que se perdiera. Yami, aún apoyado en el tronco, dirigió su mirada hacia el.

-Tu forma de jugar te ha perdido-dijo con una tenebrosa voz.-ahora serás tú el que se pierda.

Nacho se volteó para mirarle, y el ojo de Horus apareció en su frente.

-¡¿P...pero qué...?!

-Las puertas de la oscuridad, se han abierto.

Nacho observó inmóvil cómo se quedaba encerrado entre cuatro paredes, donde en una de ellas había una gran puerta. Se apresuró a abrirla, pero lo único que encontró fue un largo pasillo, que hacía esquina con otros dos, y uno de ellos se bifurcaba a lo lejos. Estaba atrapado en un laberinto, del que no sería capaz de salir.

El tercer capítulo acaba aquí, por lo que el cuarto comenzará en el mismo lugar donde lo he dejado, y habrá algo de sangre hacia el final (yo aviso por si acaso)

Espero que os esté gustando, porque pienso subir muchos más, y no se olviden de dejar reviews!