Helouu de nuevo! Gracias por los reviewes !
CAPITULO 20
Habían pasado meses desde que Regina se marcho de la casa de Emma. Esos días habían sido una tortura para Emma y no solo para ella, también eran para Henry. Echaba de menos muchísimo a Lana, era la única niña que le entendía y quería ser su amiga. Los de su clase no querían saber nada de él, es mas todos seguían al líder Neal y como este le odiaba todos habían decidido odiarle también desde que entro en la escuela. Emma se sentía triste viendo a su hijo solo en casa jugando todo el tiempo con la play.
-Henry cariño-le dijo acercándose mientras se ponía a su lado en el sofá para atarse las sandalias de tacón.
-Que mama.
-No quieres ir al parque? Puedes ir con la abuela mientras yo hago la compra.
-No mama-le dijo mientras ganaba al hombre que estaba matando.
Emma se levanto del sofá para apagar la tele. Odiaba ver a su hijo así.
-Ven conmigo a tomar un café, té comprare un muffin, de los que te gustan a ti, de chocolate.
Henry solamente bajo la cabeza, no quería que nadie le viera triste y menos su madre. Los muffin le recordaron la tarde que paso con Lana mientras su madre se perdió en sus pensamientos con la morena encima de ella besándola. Sacudió la cabeza y miro a su hijo.
-Lo siento Henry-se levanto para encenderle la play de nuevo-No abras la puerta a nadie si no es tu abuela. No tardare cariño-le dijo para finalmente darle un beso-Adiós.
Metió la cartera, las llaves, el pintalabios, el móvil y un par de cosas más al bolso para salir de casa con las gafas de sol puestas.
Camino por las calles de Boston con sus sandalias negras de tacón, camiseta blanca atada en el cuello con margaritas y pantalones vaqueros altos. Saludo a unos cuantos amigos que vio por la calle, dios, hacia mucho que no salía a divertirse, se le hizo hasta raro saludarlos.
El sol quemaba ese día, todavía estaban a principios de Junio pero parecía medio Agosto. Hacia un día precioso y pensar que su hijo estaba en casa le mataba. Despees de hacer la compra en el supermercado, y es que hacía falta porque entre tanto trabajo y tantas historias no tenía tiempo para nada, se sentó en la cafetería de siempre. Pidió un café solo con las famosas galletas de chocolate que siempre tomaba y empezó a leer una revista que probablemente el cliente anterior había dejado olvidado.
De repente vio un anuncio que le llamo la atención. Era un campamento de verano, justo lo que necesitaba para Henry. Lo que no sabía es como hacer que su niño quisiera ir, cuando ni siquiera podía sacarle de casa.
Al acabar el café, envolvió las galletas sobrantes en varios clinex y los metió en la bolsa. Cogió la revista con el anuncio y se fue a casa con las bolsas de la compra.
-Estoy en casa amor.
Pero su hijo no le hizo caso y eso la enfado pero prefirió calmarse para poder contarle lo del campamento. Le apago la tele y se sentó a su lado dándole la revista.
-Te gusta amor?
-No.
Henry se levanto del sofá y encendió la play haciendo caso omiso a su madre. Para Emma esa fue la gota que colmo el vaso. Ya era suficiente con la actitud de Henry.
-Basta. No te dejo que me hables así.
-Hiciste que mi mejor amiga se fuera, tengo todo el derecho.
Emma tenía ganas de llorar pero se contuvo y le cogió la mano.
-Cariño, no fue mi culpa que se fueran. Yo las quería, pero Regina decidió irse para estar con su marido.
-Pero su marido no le pegaba?
-Co...como sabes tú eso cariño?
-Me lo conto Lana, que el día en que vino su padre le había pegado.
-Sí, es verdad pero no la volverá a pegar.
-Como lo sabes?
Emma no lo sabía, y si ahora por su culpa Robin le hacia la vida imposible a su amor? Y si en ese mismo instante la estaba haciendo daño?
-Henry, lo siento muchísimo pero Lana no va a volver, ya no. Tienes que mirar hacia delante y hacer nuevos amigos, por eso es una idea estupenda ir a este campamento.
-Nunca volveré a tener amigos.
-Henry mírame y escúchame-le dijo su madre mientras se ponía de rodillas apretando las manos de su hijo-Eres un niño increíble, eres listo, eres muy bueno y muy guapo-sonrió-Eres Henry, mi niño, que aquí no tengas amigos no significa que nunca los vayas a tener entiendes? Te aseguro que en el campamento todos harán cola para ser tu amigo. Podrías empezar de cero cariño.
Henry tenía ganas de llorar. Su madre no sabía lo que significaba para el todo eso de no tener amigos. De perder lo único bueno que tienes en la vida y saber que nunca vas a tener nada igual. Necesitaba una charla como esa y que mejor que su madre. Dejo que sus lagrimas salieran y se abrazo a su madre fuertemente mientras le susurraba unos 6 te quieros seguidos en el oído.
-Toma, he traído tus galletas favoritas-sonrió Emma separándose de su hijo sacando las galletas.
-Mmmm gracias mami.
Mientras que Henry le decía adiós a su madre desde el autobús que le llevaría al campamento, no muy lejos de ahí Regina se metía a casa después de despedirse de su hija. Aun así, escucho la puerta abrirse y cerrar. Qué raro, pensó. Dio unos pasos a la entrada y de repente sintió miedo. Sintió miedo porque por fin Robin había llegado a casa. Tanto tiempo sin verle, tanto tiempo, desde el día en que la pego. No sabía qué hacer, quería huir, pero como? Sentía que era su final o algo parecido.
Pero entonces vio lagrimas en los ojos de Robin. Ahora sí que no entendía nada. Nunca en su vida había visto llorar a su marido.
-Regina... Yo... Dios... Lo siento tantísimo... Me siento tan idiota y destrozado...
Regina no sabía que decir no esperaba esa reacción para nada.
-Te quiero tantísimo, que me volví loco al pensar que te acostabas con otra hombre. Me mataba. Se me fue de las manos. Me siento una mierda...
Regina no sabía porque lo había hecho, pero lo había hecho. Sería que le quería? O que le echaba de menos un poco? O estaba con falta de sexo? Corrió a él y le beso con pasión, con ganas y con desesperación. Le había echado de menos, claro que sí. Era su marido, llevaban 15 años casados. Estaban enamorados o eso era lo que creían al menos.
Robin metió la mano debajo de la blusa de la morena mientras rápido y torpemente le soltaba los botones.
-Nunca volveré a hacerte daño...-susurro Robin mordiéndole el labio inferior tirándolo suavemente para luego lamerlo con una lagrima-Te lo prometo...
Regina abrió los ojos y al ver la lagrima solo le beso muy fuerte para decirle que le creía mientras le quitaba la lagrima posando sus dedos en la mejilla de su marido. Las camisas de los dos no tardaron en salir y Robin freno un poco. Quería hacerlo bien, con mucho amor y sin prisas, así que las caricias y los besos empezaron a ser mas suaves que antes, mucho más tranquilos. Al separarse sonrieron y Regina le dio la mano para estrecharlo con la de él y dirigirse a la cama los dos sin camisa.
Emma cada vez tenia más tiempo libre, genial, justo que ahora Henry se había ido. Sin saber qué hacer, se tiro en la cama para echar una buena siesta, hacía tiempo que no lo echaba. Cuando iba una hora dormida su móvil empezó a sonar.
-Killian, hola-saludo con la voz ronca, no sabía si estaba despierta o en sueños.
-Rubia, que haces esta noche?
-Nada...-se rio por no llorar.
-De eso nada, te recojo hoy a las siete.
-Para?
-Salir y divertirnos. Te hace falta. Aprovecha que Henry esta en el campamento.
-Quien más ira?
-Pues Ruby y gente así... Vamos por favor Emma.
-No lo habías dejado con Ruby?
-No puede vivir sin mi...
-Regina ira?-le costaba decir aquel nombre.
-No creo, su marido acaba de venir y se les ve muy... Necesitados uno del otro-se rio pero oh sí que iría y bien acompañada-Entonces qué?
-Claro que sí.
