Gracias por los reviews en serio! Estoy muy contenta y muy agradecida como estamos llevando el fic y es todo gracias a vosotras! AJAAJAJA muchos besos, muchas gracias y también dejad muchos reviewes !
CAPITULO 21
Emma se vistió con unos pantalones pitillos vaqueros, camiseta blanca que se le transparentaba tapada con una chaqueta de cuero negra con sandalias de tacón del mismo color. Se fue al baño y se recogió el pelo en una coleta alta y se maquillo los ojos y los labios.
Había salido tarde de casa, estuvo a punto de quedarse sin ir pero ella tampoco podía seguir así. Y si tenía que conocer a alguien para olvidarse de una vez de su morena? Después de esos pensamientos abrió la puerta del bar y entro. No tardo en encontrarse a Killian pidiendo cervezas en la barra.
-Rubia!-chillo dándole un beso en la mejilla mientras Emma sonreía de oreja a oreja. Había echado de menos a su mejor amigo.
-Que haces solo?
-Están sentados, he venido a pedir.
Emma miro un poco haber si se encontraba con la gente que no soportaba. Poco tardo en quedarse en shock al ver a Regina encima de su marido sonriendo mientras hablaba con sus amigos. No supo bien que sentir en aquel momento. Quería huir pero no podía, Killian ya había visto. Noto la mano de Killian en su espalda empujándola para que fuera a la mesa.
-Ayúdame con esto.
-No me dijiste que Regina no venia?
-Eso pensaba, pero parece que estaba equivocado.
Le dio varias cervezas y siguieron adelante hasta llegar a la mesa. Pudo notar la mirada de Regina encima suyo pero no decidió darle el gusto de devolver la mirada, estaba enfadada con ella y con razón.
-Emma puedo hablar contigo?
-Claro.
Robin dejo a su mujer sentarse en su silla y se fue con Emma afuera del bar un momento para hablar a solas.
-Emma yo, lo siento muchísimo por ese día en que fui a tu casa gritando y...
-Estabas preocupado por si tu mujer te estaba poniendo los cuernos.
-Eso es, estaba como loco.
Emma podía ver verdad en la voz y en sus ojos. Se sentía culpable por todo.
-Estas perdonado por eso, pero pegarla?
-Si...-tardo un momento en prepararse-Eso, nunca en mi vida he estado tan arrepentido tanto de algo. Te lo juro Emma los celos me pudieron y el alcohol también tuvo gran parte de ello. Pero te juro que ya no más.
Emma se quedo callada y Robin avergonzado se levanto dejándola sola en el puente. Ella también se levanto y se coloco en la barandilla blanca del puente mirando al rio. Minutos después sintió unos pasos acercarse a ella.
-Hola.
El cuerpo se lleno de escalofríos solo con escuchar su voz después de tanto tiempo.
-Em...-se acerco casi tanto que podía sentir la espalda de Emma contra su cuerpo.
-No te acerques mas-le hizo caso.
-Em siento mucho no haberte llamado después de la carta...
-De qué coño hablas?-Emma se dio la vuelta tan rápido que casi se rozo con los labios de Regina.
-Qué?
-Que carta?
-La que te deje encima de... Oh dios no la leíste?
-Encima de donde?
-De la mesa, no la viste?-la cara de Regina cada vez era de mas pánico.
Emma se quedo callada sintiendo como Regina cada vez de acercaba mas a ella. No podía pensar con claridad al tenerla tan cerca. Se habían echado tanto de menos en esos meses que los sentimientos habían crecido para las dos si eso era posible. Regina se acerco mas presionando su cuerpo al de Emma pegándola mas a la barandilla y la beso. No fue un beso largo ya que Emma al empezar a pensar con claridad se aparto.
-Para Regina, como te atreves?
-Lo siento Em.
Emma aparto el cuerpo de Regina y se largo metiéndose al bar. La morena paso unos minutos antes de volver pero su rubia ya se había marchado a casa según Killian.
Emma ni siquiera se quito la ropa, se tiro en el sofá llorando mientras sentía sus mejillas manchándose con el negro del rímel. Tumbada, escucho la puerta, se levanto y se limpio la cara con las manos como pudo. No se esperaba para nada ver a su hermosa morena.
-Está el pequeño en casa?
Al principio Emma le quiso dar en la cara con la puerta pero al escuchar llamarla pequeño decidió contestar.
-No.
-Em, en la carta te pedía que lo sentía y que me dieras tiempo para pensar. Tenía miedo de todo. Tampoco estaba segura de lo que sentía así que decidí apartarme. Pero hoy al verte he sentido que no quiero estar ni un minuto sin ti, que tu eres la persona con la que quiero estar y lo tengo muy claro.
Emma dio una patada a la puerta y empujó a Regina contra la pared. Estaba harta ya, quería dejar de pensar en las consecuencias y actuó con egoísmo. Tomó su cara y la besó. No fue un beso pausado ni tierno. La desesperación y las ganas que tenían la de una de la otra se vio reflejado en ese beso. Regina sintió como Emma la devoraba y gimió excitada por la repentina necesidad de su rubia.
Hacía mucho tiempo que no sentía nada parecido a lo que estaba sintiendo en estos momentos, comparado con su marido estaba en el cielo ahora mismo. Notaba como una sensación primitiva empezaba a crecer dentro de ella y sus ganas de sentir a Emma eran cada vez mayores.
-Lo siento mucho Emma por todo. No sé lo que siento por ti... Pero sé que no quiero vivir sin esto.
Regina tiró del cuello de la chaqueta de cuero negra, evitando que Emma se moviera un solo centímetro y atrapó a la morena entre su cuerpo y la pared y atacó su cuello sin piedad. Regina no pudo evitar un gemido que encendió más a Emma. Fue recorriendo su cuello con pequeños besos mientras veía como se estremecía con cada caricia.
Poco a poco Emma fue bajando los tirantes de ese precioso vestido que llevaba su amante esa noche. Como la conocía, sonrió al ver Chanel en la cintura. Le iba proporcionando besos en su recorrido prestándole la misma atención a cada una de sus clavículas. A medida que Emma bajaba el vestido notaba como el pecho de Regina subía y bajaba en un ritmo frenético.
Cuando consiguió bajarle la parte superior del vestido se quedó contemplando el sujetador de encaje negro que llevaba Regina. Se le secó la boca y se le humedeció la entrepierna. Metió la mano dentro del sujetador y notó como los pezones de Regina se ponían duros al contacto. Emma jadeó y se acercó al oído de Regina.
-Me vuelves loca Regina-susurro.
Atrajo a Emma a su boca y la beso con furia para luego desatarle el sujetador. Libero su objeto más ansiado. Emma gimió, ante sí tenía los pechos más perfectos y bonitos que había visto jamás. Sin más, agacho la cabeza y cogió un pezón entre su boca, lo lamió y lo relamió mientras que con su otra mano acariciaba el otro pezón, pellizcándolo.
Esa combinación hizo que Regina estuviera a punto de tener un orgasmo, no tardaría mucho si Emma seguía así. Repitió el mismo movimiento pero con el otro pezón, se lo metió en la boca y lo mordisqueó. Cuando acabo, soplo en él mientras Regina gemía de placer.
Mientras Emma cogía los pechos entre sus manos y los masajeaba Regina se dio cuenta que estaban a punto de hacer el amor en el recibidor de Emma.
-No prefieres que nuestra primera vez sea en la cama?-se separo Regina.
-No creo que pueda esperar tanto.
Emma se las arregló para ponerle las manos en el culo y con un rápido movimiento la subió a la mesa más cercana. Consiguió subirle el vestido hasta la cintura y cuando Emma vio las bragas negras de encaje que llevaba sintió su entrepierna palpitar. Paso su mano por el muslo y con su dedo índice acarició a Regina por encima de su lencería negra. Esto hizo que un agudo gemido escapase por su garganta. De repente, Regina por la excitación dio una patada en la mesa y el cajón se cayó. Emma dejo un poco a Regina para recogerlo.
-Oh Emma en serio?-frustrada pego la espalda a la mesa.
Regina estaba perdiendo la paciencia, su rubia estaba tardando demasiado.
-Em?
-Solo estoy pensando en lo diferente que había sido todo si hubiera encontrado este papel antes-susurro Emma volviendo a Regina.
-Eso ya no importa, no pienses mas en el pasado.
Emma no pensó mas y paso lentamente su pulgar por toda la abertura de su vagina de arriba abajo, repitió el movimiento varias veces hasta que pudo sentir como la humedad de Regina traspasaba las bragas. La rubia jadeo y apartó la lencería para dejar a la vista un clítoris que estaba más que hinchado. Los gemidos de Regina eran cada vez más fuertes al sentir como Emma le abría los labios vaginales y pasaba un dedo por todos sus jugos preparándose para penetrarla.
-Dios Regina que mojada estas.
Cuando la sintió Regina echó la cabeza para atrás y abrió más las piernas para que Emma tuviese más accesibilidad. Emma estaba igual o más excitada que Regina, las envestidas eran cada vez más fuertes y sabía que no estaba siendo delicada pero en esos momentos no podía pensar en nada más que en entrar dentro de Regina. Giró la mano para alcanzar con su pulgar el clítoris mientras le penetraba añadiendo un dedo más.
-Emma necesito sentirte.
Emma empujaba cada vez más fuerte y viendo la respiración entrecortada de Regina añadió un tercer dedo mientras dibujaba círculos en su clítoris.
Al ver que Regina estaba a punto de llegar al orgasmo sacó los dedos despacio y se agacho ante ella. La coloco en la esquina de la mesa y con delicadeza abrió las piernas de Regina poniendo primero la pierna derecha en su hombro y luego la otra.
Regina quedo totalmente abierta ante ella. Primero pasó su nariz por el bello, oliéndolo, deposito un beso justo en la entrada para el gozo de Regina. Luego se desvió hasta las ingles. Fue dejando besitos en su recorrido hasta llegar a la abertura, fue entonces cuando pasó la punta de lengua por el clítoris y al ver que no paraba de gemir lo cogió entre sus labios y tiro de él delicadamente. Lo saboreo y lamió repetidas veces dándole tiempo a Regina a acostumbrarse a la nueva sensación. Inconscientemente empujaba sus caderas contra la boca de Emma para sentirla más mientras ella se tocaba y de endurecía los pezones.
Cada vez los lametazos eran más rápidos y con la intención de aumentar el placer Emma añadió dos dedos, moviéndolos dentro de ella.
Al sentir que el orgasmo se desataba Regina agarró con fuerza el pelo rubio de Emma mientras ahogaba un grito de placer mordiéndose el labio. Cuando Emma notó que Regina volvía a recuperar el control, se incorporó y la besó despacio sintiendo como sus lenguas jugueteaban y se reconocían. Regina se saboreó a sí misma en los labios de su amante y notó como una corriente de excitación se volvía a instalar en su parte de abajo.
Emma todavía seguía vestida y Regina no había tenido la oportunidad de quitarle la ropa. La morena le metió la lengua hasta el fondo para llamar su atención y como tenían toda la noche para complacerse la una a la otra no tenían ninguna prisa. Este no sería el último asalto de la noche.
-Vámonos a la cama.
