Gracias de verdad por los reviewes! jajajaj aquí va continuación ! que poco nos queda para los 100 LKJWHDOUQWGDIW no sabéis lo agradecida que estoy, es genial que a la gente le guste el resultado de algo que te cuesta mucho trabajo y tiempo jaja me encanta!
CAPITULO 22
La luz entraba por la ventana como todos los días en casa de Emma, pero esta vez no fue lo que despertó, si no las manos frías de alguien recorrer riendo su cuerpo desnudo. Como alguien podía tener las manos tan frías si era ya casi verano? Le entraban escalofríos solo de sentir las puntas de los dedos acariciar su barriga haciendo amagos de bajar la mano. Sentía la risa susurrada pegada a su oreja. Estaba abrazándola por detrás con las piernas entrelazadas, hasta ahora su postura favorita para despertarse.
No quería abrir los ojos, porque sentía que al hacerlo la realidad le daría en toda la cara. Tenía miedo de que todo hubiera sido mentira o que todo acabaria esa mañana. Había cosas que arreglar, había mucho de qué hablar, aclarar y confesar. Emma sentía que no podía alargar mas el momento así que despacio se dio media vuelta para encontrarse con unos hermosos ojos chocolate en los que tantas veces se había perdido y sabia lo que haría muchas veces más.
-Buenos días-susurro Regina primero mordiéndose el labio inferior.
-No hagas eso desde la mañana por favor-siguió en susurros la rubia.
-El que?-se rio aun más bajo volviendo a morderse el labio.
-Por qué estamos hablando es susurros?-la voz de Emma había cambiado a normal.
-No lo sé-susurro de nuevo acercándose mas a su amante.
Se quedaron las dos con las piernas y los dedos de la mano entrelazadas mientras se juntaban las frentes dejando las narices pegadas la una a la otra.
-Me gustaría quedarme aquí para toda la vida.
-A mi también-suspiro Emma con tristeza.
-Te tengo que decir una cosa antes que nada...
-Que no soy la primera mujer con la que te has acostado-se rio.
-Eso es verdad pero...
-Tranquila, tu tampoco eres la mía, supongo que lo habrás notado-dijo con aires de superioridad.
-Emma escúchame.
Emma se quedo helada al escuchar al amor de su vida decirle que se había acostado con su marido un día antes de meterla en su cama. Sin poder estar más tiempo en la misma cama con que la morena, se puso una camiseta larga encima de su cuerpo desnudo y salió de la habitación sin decir una palabra.
Regina se tumbo en la cama y dejo que unas lagrimas salieran de sus ojos. Tenia muchísimas cosas en la cabeza, muchas emociones y necesitaba un respiro. Pero también necesitaba los brazos de Emma abrazándola, protegiéndola. Feliz. Se tapo como pudo con la sabana de la cama y empezó a buscarla por toda la casa. Finalmente la encontró en la terraza fumando y mirando al horizonte sentada. Regina se sintió culpable mirándola, siempre que fumaba sentía que lo hacía por su culpa. Era tan bella cuando el sol le daba en toda la cara mientras echaba el humo por la boca.
Abrió la ventana y se sentó a su lado. Después de un silencio decidió hablar.
-Me sentía muy sola al no tenerte conmigo. Me había acostumbrado a pasar los días enteros contigo y con Lana y con Henry. Después de tanto tiempo sola vino Robin... Me dijo que le perdonara... Hasta lloro, que él nunca llora. Emma, ha sido mi marido durante 15 años, los recuerdos, las historias... Están todos guardados, no se olvida fácilmente y al final nos acostamos. Estaba muy arrepentido con ello, los celos le pudieron. Ya está. No va a pasar nada, sé que no va a pasar porque tengo sentimientos por ti. Ya no quiero estar con él, solo quiero estar contigo. Quiero, quiero... Pero también tengo miedo de dejarle y luego que tú te arrepientas y...
-Para para para por favor... No digas estupideces. Sabes muy claramente que estoy enamorada de ti y que daría todo lo que fuera por ti. Te lo he demostrado.
-No es fácil romper con alguien después de tanto tiempo juntos.
-Regina te pego. Te recuerdo que llegaste aquí con sangre en el labio y...
Paro de hablar un momento y siguió mirando hacia delante. Le costaba hablar de ello, más de lo que pensaba antes. Ese silencio le estaba sacando de quicio y miro a su morena. Se le encogió el corazón al verla en lagrimas.
-No no...-se levanto de la silla y la abrazo levantándola también a ella para que esta empezara a sollozar, que no tardo en hacerlo-Para Gina... Lo siento... Siento ser tan egoísta a veces. He sufrido mucho con esto y a veces no me controlo. Necesitas tiempo es eso?
Regina no dijo nada, solo abrazo a Emma mucho más fuerte que antes y subió y bajo la cabeza dando por hecho que necesitaba tiempo para dejar con su marido.
-Está bien. Sabes que yo te voy a esperar.
-Seré solo tuya. Te lo prometo.
Las dos sonrieron y se quedaron mirándose a los ojos. A esos bellos ojos en los que se habían perdido más de una vez en el pasado.
-Desayunamos?-le pregunto Emma después de escuchar las tripas de Regina.
-Si, por favor.
Las dos entraron en casa y Regina se sentó en el sofá mientras Emma preparaba café para las dos.
-Donde esta Henry?-pregunto empezando a leer la primera revista que encontró encima de la mesa.
-Se ha ido de campamento.
La morena sonrió al ver el anuncio que estaba rodeado con un bolígrafo azul en una página de la revista.
-Estoy segura de que volverá encantado. No será el único-se rio levantándose del sofá y dirigir a la mesa de la cocina.
-Por qué dices eso?
-Porque una niña hermosa también ha ido al mismo campamento.
-Que dices?-le pregunto confundida sirviéndole café.
-Sí, Lana también ha ido al mismo campamento.
-Como?
-Bueno yo también vi el anuncio que tienes marcado en la revista.
Emma dejo rápidamente el café en la mesa y la abrazo con tanta fuerza que las dos cayeron al suelo. El grito de Regina se escucho en toda la casa al caerse con la silla incluida. La rubia se levanto rápidamente haciendo lo mismo con su amante y la sentó de nuevo en la silla.
-Oh dios mío, estas bien?-no podía aguantar la risa-Solo estoy emocionada porque estén los dos juntos!-se rio.
-Emma no te rías... Me has hecho daño-susurro dolorida masajeándose la espalda.
-Mierda... Lo siento Gina... Espera túmbate en la cama y te llevo allí el desayuno.
-Vaya... Tendré que caerme mas amenudeo...-intento sonar seria en el comentario pero el dolor solo le hizo gemir mas sacándole carcajadas a Emma.
-Vete a la cama y quítate esa sabana y ponte...
Pero se quedo con la boca abierta al verla soltar la sabana y quedarse desnuda delante de ella. Solo la pudo ver mover el culo mientras andaba para entrar en la habitación de Emma. Dios alguna vez había visto un culo más perfecto? Claramente no. Y tampoco una mujer más perfecta.
Al poco rato, se sentó encima de la cama para darle el desayuno pero se encontró a su bella morena dormida con la boca medio abierta. Era tan adorable que Emma le dejo descansar por casi no dormir nada en toda la noche. Todavía recordaba la voz de Regina la noche anterior diciéndole que no quería cerrar los ojos que quería mirarla, besarla y volver a hacer el amor y sus palabras acabaron porque se quedo completamente dormida. Dejo un beso en su mejilla y cogió la ropa para meterse en la ducha.
Mientras Emma se enjabonaba el cuerpo, sintió la puerta abrirse y cerrar. Primero se asusto pero sonrió al ver a la morena desnuda meterse con ella en la ducha. No pensó ni un segundo y empujo a la rubia contra la pared fría arrancándole un gemido para finalmente quedarse con la boca medio abierta, con ganas de mas. El choque parecía haber sido en cámara lenta pero eso acabo al acercar el cuerpo de Regina a la suya. Las dos quedaron pegadas, desnudas, cuerpo con cuerpo. Los pezones de las dos se rozaron abriéndole la boca a Regina con deseo de mas.
-Ya me estabas echando de menos?-le susurro Emma al oído.
-Solo te echo de menos cuando respiro.
