CAPITULO 23
Por fin llego el día de que los pequeños regresaran del campamento a casa con sus padres. Emma y Regina disfrutaron del poco tiempo a solas hasta que la morena salió de casa para volver a la suya y esperar a su pequeña. Robin estaba de vuelta a Paris por negocios así que pudieron disfrutar la una de la otra.
El bus primero dejaba a Lana y cuando faltaban cinco minutos vio con su mejor amigo mojaba las mejillas con lagrimas.
-Henry, sabes que nunca voy a dejar de ser tu amiga. Si es necesario me escapare de casa para pasar todo el día contigo. Eres mi mejor amigo-le dijo sonriendo y dándole la mano-Hare todo lo que pueda para que mama me deje vale?
Henry se limpio las lagrimas y abrazo a su mejor amiga con una sonrisa que solo su madre y Lana eran capaces de sacarle.
-Toma.
-Qué es?-Henry no entendía porque Lana le daba una piedra.
-Es la piedra que le tiraste al niño que intento besarme-se rio-La otra mitad me la quedo yo. Así siempre nos recordaremos por si no nos volvemos a ver-sonrió Lana con tristeza.
Henry tomo la piedrecita y la metió en el bolsillo del pantalón.
-Adiós Lana.
Lana le dijo adiós con la mano y bajo del autobús mirando a Henry por la ventana hasta que desapareció por la carretera.
Henry tampoco tardo en saltar a los brazos de su madre cuando bajo del autobús y toco el timbre de la casa. Emma le cogió emocionadísima y con lagrimas en los ojos.
-Nunca, nunca, nunca te vas a ir de mi lado tanto tiempo-le susurro a su peque.
-Me has echado de menos?-sonrió tirando de las mejillas de su madre.
-A todas horas-se rio como pudo con las mejillas estiradas-Has hecho muchos amigos?
-Si mama, pero todo a sido gracias a una personita que me ha ayudado un montón en estos días. Sin ella ahora no tendría tantos números de teléfono-se rio mientras le sacaba un papel doblado con un montón de teléfonos de sus amigos del campamento.
-Y esta piedra?
-Me lo ha dado esa personita. Y ella se lo ha quedado media mitad para que así nunca nos olvidemos el uno del otro ya que no nos podemos ver-dijo con tristeza.
-Y porque no?-Emma sabia claramente de que iba todo así que se mordió el labio.
-La verdad es que no lo sé.
-Es Lana verdad?
-Como lo sabes?
-Me encontré con Regina el otro día y me conto que Lana había ido a tu mismo campamento. Hablamos mucho, arreglamos la situación y bueno digamos que intentaremos volver a ser como antes.
Henry no se lo podía creer; grito, lloro y abrazo mas fuerte a su madre. No podía creer lo feliz que le había hecho en menos de un minuto.
-Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero...-le repetía Henry mientras le daba besos por toda la cara a su madre.
En cada de Regina y Lana pasaba completamente lo mismo. La niña gritaba y saltaba con la embobada mirada de su madre que era feliz por fin. Pero faltaba lo peor, hablar con Robin. Tenía un mes para disfrutar de sus tres personas favoritas del mundo y eso haría. Un mes para ver cómo iba todo con Emma.
Llego el miércoles y hacia un sol espléndido. Estaban en pleno verano todavía y las cosas iban genial entre las dos mujeres y sus hijos. Hacían como si nada hubiera pasado, delante de los niños se portaban como si fueran las amigas que antes eran pero cada vez que tenían oportunidad de estar solas lo aprovechaban entre besos y caricias a escondidas como dos amantes.
Emma se estaba vistiendo para ir a hacer la compra mientras su hijo limpiaba su cuarto y sonó el teléfono de casa. Henry corrió a cogerlo.
-Hola!... Si claro, yupi! Si, le diré... Si si seguro... Adiós!
-Quien era cariño?-entro Emma al salón cogiendo el bolso.
-Era Regina mami, nos invita a su piscina privada!
-Vaya, y a qué hora?
-A las cuatro en su casa.
-Está bien hijo pero sabes cómo quiero que este tu cuarto... Voy a comprar comida y de mientras termina de limpiar.
-Si mami!
Emma llego a casa y después de comer ya estaban de camino a casa de los Mills.
-Crees que les gustaran mama?-sonrió su hijo desde atrás mientras canturreaba la canción que estaba puesta en la radio del coche.
-Claro que si, son las mismas que hicimos hace tiempo con ellas.
-Si, a Lana le gustaron muchísimo los Muffins.
-A Regina también-se rio Emma recordando la escena mientras se mordía el labio sonrojada y sofocada.
Después de tocar el timbre Emma y Henry entraron en la casa de los Mills. Henry y Lana se abrazaron como si llevaran más de dos años sin verse y las madres se besaron a escondidas en la cocina cuando los niños se fueron a probar la piscina.
-Tienes ganas de probar la piscina?-le susurro Regina a Emma pegándola a la puerta del frigorífico.
-Solo si es contigo...
-Tienes ganas de verme en bikini?
-Bueno... Te he visto con menos ropa-fue Emma quien le susurro a oído para después morderle el lóbulo.
-Y que tal?-sus manos no tardaron mucho en acariciarle el pecho con la mano derecha mientras con la otra se apoyaba en la puerta del frigorífico-Te gusto lo que viste?
-Tú que crees?-se puso seria y subió su pierna para rozarle la entre pierna con la rodilla sacándole un gemido a Regina.
-Te veo con ganas de...-ahora ella era la que rozaba su entrepierna con la rodilla de su rubia.
-Mami!-chillo Henry-Tienes que ver la piscina que esta genial!
Las dos mujeres se separaron rápidamente y siguieron al niño a la piscina. En media hora, Emma, Henry y Lana ya estaban divirtiéndose en el agua haciendo aguadillas y salpicando agua por todas partes, riéndose y pasándolo bien. Regina, tumbada en una hamaca, tomando el sol en bikini, leía una revista de moda y corazón. Pero cuando pasaba la pagina no podía resistirse al mirar a las personas que más le importaban en la vida. Eran tan felices en ese momento que la cara de Robin le vino de repente. No quería hacerle daño, sabía que él la pego y todo eso pero Regina sabía que no volvería a pasar, no? O tenía miedo de eso?
-Tú, abuelita cotilla, te vas a derretir ahí. Llevas como un siglo tomando el sol.-le hablo Emma acercándose a la esquina justo donde estaba Regina dejándoles a los niños jugar con un balón.
-Prefiero estar aquí leyendo.-le dijo sin mirar mientras Emma salía de la piscina.
Regina trago saliva, la había visto con menos ropa pero aun así, le quedaba genial ese bañador rosa y lo que le haría ... Gracias a sus gafas de sol, disimulo la mirada pero Emma se rio al notar como se le notaba que estaba nerviosa.
-Ven al agua, por favor-puso cara de cachorrito.
-No quiero Em...
-Vamos Gina, si no te tendré que tirar al agua-se rio.
-Quieres que me enfade contigo?
Emma se dio la vuelta y se metió en el agua pero antes Regina se quedo mirando su culo perfecto detrás de las gafas de sol con una risa maliciosa. De repente los chillidos acabaron y Regina vio como los tres hablaban en bajito y en risas.
-Que estáis tramando?-dijo quitándose las gafas de sol y sentándose. Pero no le hacían caso, seguían hablando por lo bajito-Emma, me puedes decir que es lo que pasa aquí?-se lo dijo a la única que se encontraba en la piscina ya que los niños habían desaparecido.
-Vamos, Regina, levántate.
Al final se rindió, y dejo la revista para levantarse de la hamaca. Emma le comía con la mirada, le quedaba estupendamente ese bikini negro, que no dejaba mucho a la imaginación. Bueno, Emma había visto mucho más que eso pero estaba tan sexy que solo le faltaba babear por ella. Regina hizo como si no se diera cuenta y empezó a andar lentamente y moviendo las caderas para provocarla.
-Que estas mirando?-le pregunto al llegar a la orilla.
-Mirar? Nada.
-Vamos me estas comiendo con la mirada...-se acerco mas.
-Eso crees?-se rio Emma mientras sacaba una pistola de agua de debajo del agua.
-Em, ni se te ocurra-pero ella seguía riéndose apuntándola con la pistola-Em no quiero mojarme!
-Esta bien...-Emma bajo la pistola pero escucho como unos pasos de elefante y risas llegaba de atrás y la empujaban al agua.
Los niños habían planeado con Emma tirar a Regina al agua y lo consiguieron. Emma cogió a Regina de la mano y la subió a la superficie.
-Que te ahogas...-sonrió.
-Esto es trampa... Alguien aquí se va a quedar sin postre...
Cada uno interpreto esa frase diferente. Emma fue la única que acertó, ya que sabía que esa noche dormían todos en esa casa. Henry pensó que se quedaría sin postre él, y Lana pensó que la que se iba a quedar sin postre era Emma. Total que la cara de la rubia cambio radicalmente.
-Qué? Pero si yo no he hecho nada... Han sido los niños!
Regina miro a su hija y la subió encima de ella para empezar a tirar un montón de agua a Emma. Esta al verlo, cogió a Henry y también le subió encima suya para después empezar una guerra de agua.
La tarde paso volando pero la noche era joven todavía.
