Siento muchisisisisisiismo la espera en serio, pero es que la universidad y todos los trabajos y examenes una se queda sin ganas y todo... en fin que lo siento muchisimo otra vez y respondiendo a unos reviewes, no, la historia no esta terminada jajajaja sigue pero tampoco creo que le falte mucho por que quiero empezar con otra que se que le pondre mas empeño, mas ganas ya que este era mi primero, en fin espero que os guste aunque viene drama hahaha besos!

CAPITULO 24

La cena fue cocinada entre las dos madres mientras Lana y Henry jugaban con el balón en el jardín. La verdad era que hacía buen tiempo, como era verano, así que Regina les dejo para tener un poco de intimidad con ella.

-En serio Regina no aguanto más-le susurro Emma por detrás muy cerca de la oreja mientras la pegaba contra la mesa del comedor. La morena abrió la boca, pero de prisa se mordió el labio inferior para no darle el gusto de escuchar su gemido y soltó los platos que llevaba en la mano para poner la mesa.

-Emma vamos…-se rio intentando deshacerse de las manos que le apretaban fuertemente posadas en su cadera.

Una mano que se posaba en la cadera de Regina bajo a su parte más íntima y la otra subió hasta posarse en uno de sus pechos. En este caso no pudo reprimirse el gemido que le puso a mil a la rubia. Las manos en seguida se pusieron a mover pero había demasiada ropa de por medio. Emma actuó rápido y empezó a soltarle los botones de su blusa.

-Y los niños Em? Para… en serio…-se rio de nuevo quitándole la meno de donde tenía, abrocho los botones de su blusa y siguió poniendo los platos y los cubiertos en la mesa.

-Me has dejado con ganas antes-soltó con frustración.

-Cariño-se dio media vuelta para mirarle a la cara-En serio, yo también tengo ganas de hacerte el amor pero tenemos tiempo, tranquila-le acaricio la cara dándole un beso en la mejilla-Estoy aquí, entiendes? No me moveré de tu lado, ya nunca más.

Emma sonrió pero la verdad es que tenía mucho miedo, miedo de que se fuera otra vez de su lado y esta vez sería mucho más doloroso porque había sentimientos muchísimo más fuertes que antes. Todo hubiera sido mucho más fácil si se hubieran conocido en distintas condiciones, no Regina casada con un hombre que la pegaba o ella con sueños raros mientras estaba en coma. Y es que ese miedo se le notaba a quinientos metros de distancia para Regina ya que últimamente sabía su estado de ánimo solo con mirarla a los ojos.

-Que es lo que pasa Em?

-No, no me pasa nada, solo estoy un poco cansada por el día de hoy…-se dio media vuelta para coger la jarra de agua.

-Bueno, espero que no lo estés tanto, sabes, esta noche…-se rio intentando cambiar de humor a la rubia pero esta ignoro el comentario con una sonrisa muy pero que muy forzada según Regina.

Estaban cenando los cuatro juntos cuando de repente se escuchó la cerradura abrirse seguido por la puerta. Después unos pasos por el pasillo hasta que terminaron justo donde se encontraban los cuatro.

-Robin?-Regina no podía ni creerlo.

-Hola cariño-sonrió acercándose a su mujer-Hola Emma.

-Papi!-salto Lana encima de su padre.

-Hija mía- sonrió Robin abrazándola como si fuera el último-Pero Henry, que alto estás.

-Ves mama como he crecido!-se reia mientras daba saltos para ser mas alto.

Emma miraba a la familia que por fuera parecía la familia perfecta y aunque por dentro sabía que estaba muy pero que muy rota sentía ganas de vomitar. Regina la miraba con los ojos de culpa y dolor pero la rubia no aguanto más y se levantó de la mesa recogiendo su plato. Henry y Lana la imitaron y dejaron intimidad para sus padres.

Robin se acercó a su mujer y la cogió de la cintura para acercarla a su cuerpo. Le dio un beso desesperado, de amor susurrándole que la había echado muchísimo de menos y que quería acabar con todo lo que había pasado estos últimos meses. Quería dejar su trabajo, los negocios siempre fuera de casa, quería volver con su familia y ser feliz como lo eran antes. No le importaba ya el dinero, no quería perder a su familia.

Mientras, Emma escuchaba todo pegada a la pared de la cocina. Sentía que le dolía muchísimo el corazón. Ahora todo era mucho más complicado, por un lado odiaba a Robin por haberla pegado de esa manera aquel día, pero sabía que él no era así. Se comportó así porque quiere muchísimo a su mujer y los celos, el trabajo, el estrés y el alcohol no ayudaron mucho. De repente no escucho más voces, solo una mano que le cogía la suya acariciándola. Unos labios se pegaron a su boca con deseo y ganas. Emma abrió la boca más para que la lengua entrara en su boca mientras lagrimas bajaban de su mejilla. Regina se separó rápidamente y se las limpio acariciando su piel.

-No me dejes Emma, ahora no, por favor-pego su frente con la de la rubia.

-Siento que estamos como al principio Regina, te amo con toda mi alma y por eso creo que mereces ser feliz con esta familia tuya. Se que Robin no hizo bien aquel dia, tampoco le justifico, eso siempre quedara ahí. Pero creo que vuestro matrimonio es mucho más que eso sabes?-miro a donde se encontraban Robin, Lana y Henry jugando con la Wii.

-Si me quieres tanto y quieres mi felicidad deberías luchar por lo nuestro, que parece ser que soy la única-se separó enfadada.

-La única? En serio retira lo que has dicho ahora mismo. La única que ha luchado por lo nuestro he sido yo, si tu hubieras luchado en su momento y divorciado de Robin no estaríamos en esta situación.

-Crees que no lo he intentado? Pero yo no soy así, yo no puedo separarme de una persona a la que le prometí amor eterno, por teléfono. Joder Emma son muchos años y tenemos una hija en común.

-Y ahora que está aquí te atreves?

Regina se calló por un momento bajando la cara porque no aguantaba mas mirando a esos ojos que la miraban con dolor y enfado.

-Emma no sé lo que quieres, primero me dices que lo dejemos y ahora que luche.

Emma bajo también la cabeza por un momento intentando que le salieran unas palabras que serian dolorosas al menos para ella.

-Quiero que dejemos lo que estamos haciendo, hay terceras personas, no estamos solas-sabía que después de decir eso no aguantaría así que entro en la sala cogiendo a Henry de la mano.-Bueno Henry nos vamos, adiós Robin.

-Adiós Emma, buenas noches.

-Adiós Em.-sonrió Lana después de darle un beso de buenas noches a Henry.